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domingo, 23 de octubre de 2022

Nacionalismo y fundamentalismo (V.M. Arbeloa)

Solo un 5,9% de navarros y un 2,7% de pamploneses usan el euskera en la calle
Si el euskera es el principal factor identitario y en la vieja Iruña, la capital de su Euscalerría, tras tantos millones invertidos, su uso no llega al 2,7%, la única posibilidad real del separatismo es seguir chantajeando al gobierno de turno para lograr... ¿qué?: seguir viviendo del cuento.

"Nacionalismo y fundamentalismo"
"Nada de graduaciones o compartimientos: para un fundamentalista nacionalista es imposible ser leal a dos naciones que resultan incompatibles"
Víctor Manuel Arbeloa (DN)
Anthony D. Smith, en su libro Nacionalismo: Teoría, identidad, historia (2001), incluye entre las proposiciones cabales de todo nacionalismo estas dos: la nación es la única fuente de poder político, y la lealtad a la nación está por encima de cualquier otra lealtad. Parcialmente, al menos, podemos aplicarlo a cualquier otro fenómeno parecido al nacionalismo; al partidismo, v g., donde el partido sustituye a la nación.
En el nacionalismo más estudiado, el vasco, los autores más expertos distinguen entre la “doctrina básica común” y las variadas ideologías que acompañan, en cada momento y en cada lugar, a esa doctrina básica. El Pacto de Estella o Declaración de Lizarra-Garazi, septiembre de 1998, reveló la doctrina básica de toda clase de nacionalistas vascos, desde el PNV y EA hasta ETA, dejando a un lado diferencias de medios, plazos y grados: 
a) la lengua como principal elemento identitario (Sabino Arana priorizaba la fe católica y “la sangre de una raza inconfundible”); 
Otegui, Arzalluz y Garaicoechea
b) los seis territorios históricos que componen Euskal Herria o la Nación vasca (la “propia historia -según Sabino- como manifestación y prueba de su existencia”), 
c) el derecho de autodeterminación, se llame como se llame (“independencia” en ETA y sus partidos, o “ser para decidir”, “ámbito vasco de decisión”, etc., en el PNV). 
La bandera nacionalista de los hermanos Arana, hoy de todo Euskadi, significaba y proclamaba esa raza vasca, esa lengua, esa historia, esa fe.
Hoy por hoy, sustituida parcialmente la raza por la lengua, y abandonada por muchos la fe, esos son los tres grandes principios irrenunciables del movimiento nacionalista vasco. Arzallus llegó a decir que el PNV no era un partido de derecha o de centro: “En cierto modo, ni siquiera es un partido, es un movimiento social”, por la libertad de Euskadi. Algo parecido podría decir cualquier otro partido descendiente de ETA.
El movimiento social nacionalista vasco ha sido y es mucho más potente y eficaz que cualquier partido. ¿Por parecerse a un movimiento religioso? Dejémoslo para otro día. ¿Por fundamentalista? No es segura para todos los autores esta afirmación, ya que el fundamentalismo, tiene origen religioso y hace de Dios el único soberano de todas las cosas. Pero para los que sostienen la tesis fundamentalista -Bruce, Elorza, Fusi, López Pavillard, a quien sigo-, ambos buscan en el pasado las esencias sobre las cuales desarrollar proyectos políticos o religiosos, intentando que, ante los problemas planteados por la modernización, se imponga y se revitalice en la sociedad la auténtica tradición. Lo que no quiere decir que fundamentalismo y nacionalismo sean únicamente conservadores y luchen contra el progreso, sino que pretenden aunar tradición y modernidad, sin perder identidad por el camino. “Su conservadurismo -escribe Bruce- no tiende a la conservación, sino a una reformulación creativa del pasado para propósitos actuales”: la lengua que hay que hablar, la política que llevar a cabo, la cultura que definir, los deportes que practicar… Lo que hay que hacer y lo que no.
Otro rasgo común de ambos fenómenos es la defensa de una única fe o lealtad: o se es nacionalista vasco o nacionalista español. Nada de graduaciones o compartimientos: para un fundamentalista nacionalista es imposible ser leal a dos naciones que resultan incompatibles.
Me parece que la doctrina básica de que los vascos de los seis territorios constituyan “un mismo pueblo unido por su origen y por su voluntad, dueño de sí mismo, sin que reconozcamos y acatemos otra soberanía”, cosa que se da de bruces con la historia real y comprobable desde la misma protohistoria, es la raíz de toda construcción fundamentalista. Más que de un texto sagrado, habitual en el fundamentalismo religioso, se trata aquí de una “historia sagrada”, que fundamenta y sacraliza todo; que hace deseable el retorno al pasado paradisíaco (antes de 1839, de 1512, de 1200…). Si ese pasado feliz existió, es natural que aparezca como aborrecible buena parte del Reino de Navarra, el Estado español, el Régimen liberal, las Constituciones de 1812 y 1978…
Claro que, frente a los que piensen en los hermanos Arana como prototipos del nacionalismo fundamentalista, hay que decir que son muchos los fundamentalistas en todos los nacionalismos, y que ETA y todos los partidos de su cepa han sido y son mil veces más fundamentalistas que todos ellos, con una incomparable y absoluta gravedad.
El maniqueísmo, desde sus arcaicos orígenes, no es más que una parte de ese fundamentalismo, reciente solo en el nombre: “ellos” son los buenos y los “demás” los malos. ¿Cómo es posible que alguien piense que “los buenos” van a condenar las antiguas obras malas de “los buenos”?
Víctor Manuel Arbeloa Escritor

domingo, 11 de septiembre de 2022

Juegos infantiles en el XIX (dedicado al 11S 2022)

¡Quisiera ser tan alta como la Luna, para ver los soldados de Cataluña!
Hay una canción infantil que se ha cantado en toda España y que mira con simpatía a "los soldados de Cataluña". La tenía documentada en la Prensa Histórica en 1904, pero ayer dio un salto de medio siglo, hasta mediados del XIX (infancia del autor del artículo) y, además, presentada como "de toda la vida".
Lo que muestra la escasa tradición del separatismo catalán que nace ya en el siglo XX.

Canción española y plurigeneracional
Independientemente de a qué hechos históricos se refiera la letra (siempre anteriores a las Guerras Carlistas (1833-1876), lo que sí quiero destacar es que esta canción infantil sirvió a todos los niños de España (Cataluña incluida, hasta en las antiguas colonias españolas de Marruecos) en los siglos XIX y XX, en nuestros juegos. Me imagino a Francesc Maciá, Jordi Pujol, incluso a los más jóvenes Artur Mas, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras o Carme Forcadell... jugando al corro, contoneándose y cantando con orgullosa ingenuidad esta cancioncilla. ¡Lástima de camarica!
Y a los independentistas más maduritos, que no fueron educados en el secesionismo, tiene que resultarles especialmente difícil romper con España, ya que supondría, a la vez, romper con su infancia.
Y la infancia es un estado del que nunca deberíamos independizarnos.

BALADAS INFANTES (Hemeroteca 1887)
Ha vuelto el Verano.
Las muchachas han empezado ya á jugar al corro. 
Parece que las mismas niñas cantan todos los años en igual sitio, á idéntica hora, las mismas baladas extrañas, absurdas, pero con cierto tinte poético... Llegado el verano, ahí están las niñas en el mismo sitio de la calle cantando, cogidas de las manos. ¡Si parecen las mismas hasta por el semblante!
Sus canciones nos trasportan á otros tiempos en que hemos vivido ó que solo conocemos por la historia.
¡Oh! Quien fuera tan alto como la luna, 
Para ver los soldados de Cataluña
Cantan debajo de mi ventana con una melodía sencilla y elemental, despertando el recuerdo de antiguas guerras que nos cuentan las historias.
...Oyendo esto hay que creer en la perpetuidad de la tradición y la rutina. Los años trascurren y las canciones no cambian ni el tiempo de ellas tampoco. 
48 juegos, en pareados
Este es otro fenómeno digno de atención. He observado mucho á los niños y he tratado de analizar las costumbres y hechos de cuando yo lo era. 
De niño, en cambio, se somete á la ley del juego con una rectitud que ya quisieran obtener de sus subordinados todos los autócratas de este mundo de las revoluciones y los petardos. 
Observemos, si no, el año infantil.
Invierno: el imperio absoluto de la pelota que da contra la pared ó la cara de cualquiera (Nº 4; aún no existía el fútbol).
Primavera: como por ensalmo desaparecen las pelotas, y son reemplazadas por las aleluyas (imagen dcha., tebeos posteriores o comics actuales). No hay bando, decreto ó ley que se observe con tanto rigor y escrupulosidad. 
Cuando acaban las aleluyas empieza la jalma (es un costal que se pone a los animales de carga), el toro (24, aleluyas dcha.) y el atrapado á zurriagazo limpio. 
Hasta que avanza un poco el verano y se promulga la ley despótica de los huesos de albaricoque y los alubiones; todo muchacho que se estime posee su bolsa de alubias y forma parte en los garitos en que, á la polla ó á pares y nones, se pierde y gana como en cualquiera timbirimba, pero sin trampas; la ley del juego ante todo; nadie discute, todos se someten.
La trompa (o peonza, supongo) acecha la caída de las alubias para reinar hasta cerca del inverno.
Así estaba establecido hace cuarenta años, y así continúa. sin trazas de concluir el año infantil, más observado que el económico y el eclesiástico.

domingo, 6 de junio de 2021

Indultos y racionalidad en el separatismo (Félix Ovejero)

Los indultos engordan (aún más) al separatismo
Van a por él ("no podrás usar Facebook mientras revisamos tus publicaciones y comentarios") porque Félix Ovejero desmonta táctica y estrategia del separatismo
El combativo Félix Ovejero (artículo de Félix de Azúa), crítico con el procès desde posiciones de izquierda, que ha visto esfumarse todo su archivo de Facebook por la misma razón. 

Los indultos y la racionalidad del nacionalismo                       por Félix Ovejero
«En esas condiciones, si ustedes fueran independentistas y les dan la razón, qué harían. Pues sí, lo de ETA, subir el precio»

Cuántas risas nos hemos echado a cuenta del nacionalismo, que si Colón y Teresa de Jesús eran catalanes; que si el Quijote estaba escrito en catalán; que si la montaña de la Gioconda es Montserrat; que si ciento treinta y dos presidentes. Seguro que recuerdan las muchas bromas que circulaban hace unos años a cuenta del «se rompe España». Todavía me acuerdo. Era cuando Zapatero. Las conversaciones se acallaban con el «ya ves, hay un nuevo Estatuto y no se ha roto España». El chiste no tenía ninguna gracia, sobre todo en boca de quienes proclamaban su propósito de romper España. Tampoco a ellos les gustaba que les recordaran la trampa que lo sostenía: la ruptura se asociaba a la imagen de un vaso cuando cae, discontinua, como un salto cuántico, si me permiten; no se contemplaban otras rupturas, más lentas, paso a paso, como la de una soga que se deshilacha o la de una relación amorosa o fraterna que se extingue.

Yo tampoco me lo creía
Un día descubrimos que lo de romper España no era una broma y, desde entonces, el chiste ya no circula tanto. Ayudó mucho el intento, bien real, de quebrar nuestra comunidad política en el otoño del 2017. Algunos entonces se cayeron del guindo. Lo sorprendente fue su sorpresa: era el objetivo largamente anunciado de unas organizaciones políticas cuyo proyecto explícito consiste en desmontar nuestra comunidad de ciudadanos. Y nos los habíamos tomado a broma. Un error muy serio.

No hay que minusvalorar al nacionalismo. No vale el expediente de descalificarlo por irracional. Si por irracional entendemos inmoral, sin duda, el nacionalismo es irracional. Pero la irracionalidad en los objetivos no implica la irracionalidad en los procedimientos. No confundamos: en los procedimientos el nacionalismo es muy racional. Olvidar esa circunstancia nos ha complicado mucho las cosas. Permítanme mostrar su racionalidad –mejor dicho, la incomprensión de su racionalidad– con dos guiones mentales que inspiraron muchos enfoques con los que se abordó una variante del nacionalismo, la terrorista. Para ilustrarlos me serviré de dos fórmulas que se escuchaban mucho en los últimos años de ETA: 
1. «no podemos creer a ETA; si matan, cómo no van a mentir» 
2. «el terrorismo es irracional; no tiene sentido intentar entenderlo». 
Una aclaración, no sea que...: no estoy diciendo que el nacionalismo sea terrorista, aunque nadie negará que el terrorismo de ETA era independentista. Como tampoco negará que no se siente comprometido con el respeto a las reglas del juego, comenzando por la fundamental, la Constitución.

Zapatero recurrió mucho a la primera fórmula cuando los terroristas revelaron las reuniones de dirigentes del PSOE con la banda, incluidas las realizadas a espaldas del gobierno de Aznar (violando con ello el pacto antiterrorista que el propio secretario general de los socialistas había propiciado). También esta vez Zapatero se engañaba o nos engañaba. Cualquiera que haya visto una película de mafiosos sabe que matar no implica mentir. Y es que, para que resulten eficaces, las amenazas de muerte han de resultar creíbles. Los asesinos profesionales son gente de palabra. Les va el negocio. Es la función última de la venganza, tan irracional a primera vista. La venganza, como tal, no parece tener sentido: penaliza un agravio que, por pasado, resulta irreparable. Pero transmite señales importantes: pase lo que pase, el castigo caerá sobre ti. Por eso existe el servicio de protección de testigos. Cuando ETA exigía el impuesto revolucionario, había que tomarse sus amenazas en serio. Su palabra iba a misa.

Portada de 'Tres días en la cárcel' (Plaza y Janés),
 por Jordi Cuixart y Gemma Nierga
El otro ejemplo («el terrorismo es irracional y no cabe entenderlo») era el supuesto de fondo de una argumentación que se repetía para descalificar a quienes se oponían a las concesiones. Recuerden aquel infame «dialoguen» de Gemma Nierga cuando asesinaron a Ernest Lluch. Un verdadero incentivo para que ETA siguiera asesinando: si un muerto es un argumento para «dialogar», mejor dos argumentos. Cualquiera con conocimientos elementales de racionalidad estratégica lo sabía. Y también sabía lo que había que hacer, lo mismo que se había hecho en su día con los secuestradores de aviones: transmitir el mensaje de que no se recibía el mensaje. ETA no mataba por crueldad o sadismo, porque sus militantes estuvieran locos. Mataba para conseguir sus objetivos nacionalistas. Y solo mientras sirviera para ello seguiría matando. Si recibía el mensaje de que nada podía conseguir, de que, al revés, las penas serían mayores e irreversibles, se lo pensaría. No se hacen exigencias a un muro. Pero para entender eso había que abandonar la retórica de la irracionalidad de ETA. Al contrario, había que asumir que estábamos ante un agente racional que actuaría de acuerdo con lo que nosotros hiciéramos.

¿Indulto? No, gracias
Vale la pena recordar estas elementales lecciones a la hora de entender el marco mental que inspira los tratos del Gobierno con el independentismo, el que explica los indultos. Mi conjetura es muy modesta: de nuevo un Gobierno de España se olvida de que está ante agentes racionales, muy racionales. No otra cosa hace cuando «para desinflamar» —por utilizar un verbo hoy en desuso– realiza concesiones. El relato lo he escuchado estos días: «el indulto es el un camino para recuperar el diálogo». Reparen en el inquietante trasfondo: nos olvidamos de las sentencias judiciales y ustedes se olvidan de insistir en los delitos. Esto es, la ley y la justicia equiparadas al delito. Peor, la justicia se equipara a la venganza. Y quien dice la justicia dice el Estado de derecho. Exactamente el mensaje que utilizaron quienes se saltaron la ley para defender que volverán a hacerlo. En breve: los golpistas tienen razón; nosotros nos equivocamos y por eso pedimos disculpas.

Cambio de pancartas
En esas condiciones, si ustedes fueran independentistas y les dan la razón, qué harían. Pues sí, lo de ETA, subir el precio. Les dan la razón y les retribuyen para que no suban las apuestas (incluso sin exigirles compromiso alguno). Si para apaciguarme, pidiendo diez me dan siete, pediré doce, que seguro que me dan nueve. Hasta la próxima partida. Nadie se apea de una apuesta en la que siempre gana. Si el dilema es la independencia o algo a cambio de la independencia, que es un paso hacia la independencia, ya sabemos quién gana la partida y cómo termina la historia. Sobre todo cuando uno de los jugadores te ha dicho que no esperes lealtad, que su objetivo es romper contigo y que tus intereses le traen sin cuidado. Todo eso es de primero de teoría de juegos. También, que el único modo de acabar con esa inexorable dinámica que nos ha conducido hasta donde estamos, consiste en hacerle saber al otro que, mientras no respete las reglas, nadie atenderá sus demandas. Hay que cambiar de juego: el nacionalismo ha de saber que también pueda perder, que según las acciones que realice, los premios se mudan en penalizaciones. Cambiar el pay off (saldo), que dicen lo economistas. El imperio de la ley.

Pero, claro, para eso tenemos que asumir que el nacionalismo, inmoral en sus objetivos, es profundamente racional en sus procedimientos. Los críos creen que cuando se tapan los ojos desaparecen las realidades ingratas ocultas detrás de sus manos. Eso es lo que hemos hecho durante muchos años en los que el nacionalismo ha ido apuntalando sus conquistas. Cada una de las cuales es una derrota de quienes están comprometidos con las instituciones democráticas. Y en eso está ahora mismo. Por eso mismo sostiene al Gobierno del Estado, porque, a su entender, les conviene para su objetivo de destruir el Estado. Que alguien ate esa mosca por el rabo. Suena a broma, pero da poca risa.

Solo si nos tomamos en serio la racionalidad del nacionalismo, evitaremos volver a lo de siempre. Esta vez sí que «habremos intentado algo nuevo».

miércoles, 10 de febrero de 2021

Kaspa aberzale y mujer pamplonesa


No viene mal conocer la definición y el origen de ciertas palabras para caer en la cuenta de que aberzale y progresista son dos conceptos contradictorios.
Aberzale​ en euskera significa «patriota».​ Proviene de la fusión del término aberri («patria», palabra inventada por Sabino Arana)​ con el sufijo -zale («aficionado a algo»).
El emblema del PNV
La izquierda abertzale es una ideología nacionalista y separatista vasca de carácter izquierdista. El término «izquierda abertzale» surgió a mediados del siglo XX en el entorno de ETA como una reacción al nacionalismo vasco conservador y demócrata cristiano, históricamente representado por el Partido Nacionalista Vasco (PNV). 
Tradicionalmente los miembros del PNV han sido llamados jelzales (partidarios de JEL, acrónimo de Jaungoikoa Eta Legezarra, que significa «Dios y Ley vieja», antiguo lema del PNV).
Como veis, un aberzale es un separatista que ha quitado a Dios de su lema, pero que tiene la misma bandera que el jelzale: la ikurriña bicrucífera (dos cruces a falta de una).
Aberzale, Jelzale, ETA, Sabino Arana, ikurriña, separatismo... No alcanzo a ver la relación que estos conceptos tan casposos tengan con la mujer pamplonesa, el feminismo y el Partido Socialista.
Y si alguna mujer se merece un reconocimiento o, al menos, un acto de desagravio, ésa es Yolanda Barcina. La mujer más insultada, amenazada y odiada, precisamente, por la izquierda aberzale.

La oposición pide un callejero con mujeres antifranquistas
EH Bildu, PSN y Geroa Bai suman sus fuerzas para recordar a las mujeres represaliadas durante la dictadura
R.M. Pamplona
Con el voto en contra de Navarra Suma, la comisión de Asuntos Ciudadanos aprobó ayer una declaración de EH Bildu que insta al grupo ‘Nombrar Mujeres en Pamplona’ a elaborar un listado de “mujeres represaliadas tras el alzamiento militar” y a “proponer el listado al pleno para que acuerde su inclusión en el callejero de la ciudad”. Pese a que EH Bildu, PSN y Geroa Bai sumaron 6 votos, frente a los 5 de NA+, parece poco probable que la iniciativa prospere, dado que el nombre de las calles es una competencia de alcaldía...
Ésta es su obsesión: imponer la ikurriña
La declaración aprobada ayer quiere además recordar “a todas las mujeres trabajadoras y antifranquistas que sufrieron la represión franquista tras el golpe militar de 1936”. También quiere poner en valor “la gran aportación de mujeres progresistas, abertzales y de izquierdas de Pamplona al avance político, democrático y cultural de la ciudad”.
Como ya ocurrió hace una semana, la declaración derivó en una diatriba entre la concejala de EH Bildu, Eva Aranguren, y la de NA+, Cristina Martínez. “Quiere que pongamos nombres de calles a mujeres abertzales y antifranquistas... Son modelos y referentes para usted. Me habla de gente que quiere que homenajeemos por su ideología”, le dijo Martínez a Aranguren.
La edil abertzale se mostró sorprendida por las discrepancias “a estas alturas” en este ámbito. Enmarcó la propuesta en la ley foral de Memoria histórica y en la ordenanza de igualdad y le pidió referentes “de derechas” en la lucha feminista. Martínez le contestó que uno de sus referentes era “la primera alcaldesa de Pamplona” y le pidió “memoria a corto plazo”. “En España han pasado muchas cosas”, le dijo en referencia al terrorismo.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Desparpajo separatista con Benjamín de Tudela

Tú, navarro normal, justo sabes -como yo- que en Pamplona y en Tudela (también en Marcilla y Valtierra) hay sendas calles dedicadas a Benjamín de Tudela, el tudelano más viajero. Pero ellos -separatistas de los de "Sin ti, Navarra, no soy nada"- ya saben que Tudela es Vasconia, es Euscalerría y que, por tanto, Benjamín era euscaldún.
Tres ejemplos con sus correspondientes críticas:

1. Normalización de la Ribera (Diario de Noticias)
POR EDURNE LEÓN SÁNCHEZ 07.02.2020
"Es sabido que hasta antes de la dictadura franquista en Navarra se hablaba euskera y que durante esos cuarenta años el euskera (...) estuvo prohibido. El euskera también se habló en la Ribera, hay documentos que hablan de cómo veterinarios de Tudela atendían en euskera, hay documentos de Benjamín de Tudela hablaba euskera."
Crítica:
Muy prohibido no estaría cuando:
- en 1946 Dionisio Ayestarán Murua dio clases de vasco a un alumno muy especial: Francisco Franco
- en el curso 62-63, en el plan de estudios del Seminario de Pamplona, se podía leer lo siguiente: "Lingua euscherica (pro aliquibus): Lic. D. Joannes Apecechea" (lengua vasca, optativa: Licenciado D. Juan Apecechea).
- en 1965 se entregan premios a 75 niños de Zubieta por su nivel de euskera
- a partir de 1966, Diario de Navarra publica su página en vasco "Nafar-izkuntzan orria".
- Príncipe de Viana, en 1967, con laureada y todo, felicita así las Navidades: "Feliz Navidad y Año Nuevo a todos los euscaldunes de Navarra"...
Lo del veterinario de Tudela no era exactamente así. Pincha aquí, Edurne: ¿Se habló vascuence en Tudela? 
En cuanto a que "hay documentos de Benjamín de Tudela hablaba euskera", tú eres la única persona que hace una afirmación de tanto calado. Lo mismo decían de San Francisco Javier, hasta que su biógrafo, el P. José María Recondo, tuvo que reconocer:
¿Habrá que esperar a que algún afortunado descubra un día un verdadero argumento entrañable que ponga en labios de Javier la lengua plurimilenaria? Nada más deseable. Mientras tanto, no consta, nada prueba. Rotundamente, no hay argumento, con certeza histórica, de la lengua vasca de San Francisco Javier.
2. Nabarralde 
por Aitzol Altuna Enzunza: 
"...y los barcos de la Navarra marítima en el puerto egipcio de Alejandría descritos por el viajero Benjamín de Tudela en su libro... Este navarro de Tudela fue el primer europeo en llegar a China... Hablaba el... euskera o navarro, 'lingua navarrorum'... A su paso por la ciudad de Alejandría, Egipto, describió barcos con la bandera de su país, Navarra".
Crítica:
Aquí el desparpajo es ya desaforado. Si miro el mapa de su viaje, lo más oriental que veo es la vuelta a la península arábiga y si voy a su libro (pincha), en las páginas 114-115, hace una relación de las gentes que van a comerciar a Alejandría desde todos los pueblos y regiones y entre ellas (unas 35) cita a Navarra, pero eso de  "la Navarra marítima" y de "barcos con la bandera de su país, Navarra", no está en el libro, sino en la imaginación de Aitzol. 
Jerusalén Escudo de Tudela y Calle de Benjamín de T.
Lo mismo que lo del "euskera o navarro, lingua navarrorum" en labios de Benjamín. Habrá que recordar que en la Tudela del siglo XII se llegaron a hablar 5 idiomas y que estos eran: romance castellano, árabe, hebreo, occitano y latín. Y según la Gran Enciclopedia Navarra, la obra de Benjamín de Tudela  demuestra su dominio, a la perfección, del hebreo y del arameo, así como los romances de su región natal; entendía el árabe y acaso el griego y el latín.
Imagen de Hotel Santamaría de Tudela
3. EITB. La influencia judía en tierras vascas
Debido a los medios de que dispone y a la influencia de su mensaje, el tema es mucho más doloroso y no se puede tomar a broma.
"Conducido por el historiador Alberto Santana, el programa descubrirá el legado de la comunidad judía y la influencia que tuvieron en la sociedad y cultura vascas. 
Pueblos y ciudades que vieron crecer y convivieron con exitosos comerciantes y visionarios e influyentes intelectuales, como Benjamín de Tudela, que enriquecieron la cultura y la identidad vascas."
Preparaos, pues, a ver a toda Navarra, Ribera y Tudela incluidas, metidas en el mapa de Euscalerría. Alberto Santana, por lo menos, no afirma que haya documentos que prueben que Benjamín de Tudela fuera euscaldún y se limita a decir que "muy probablemente hablara euskera".
Auto-crítica de EITB
Sin embargo, en el Festival de San Sebastián de 2014, ETB presentó 'Vasconiako historia bat: euskalduntze berantiarra' (Una historia de Vasconia: La Vasconización tardía), precisamente de la mano de Alberto Santana.
"La hipótesis -explica Santana- dice algo aparentemente tan brutal y conflictivo como que en Gipuzkoa, Bizkaia y Álava la lengua propia y original, antes de los romanos, no era el euskera, sino que probablemente era un idioma celta".
El realizador del documental, Josu Venero, la directora
de EiTB, Maite Iturbe,  y el historiador Alberto Santana
El historiador recuerda al mismo tiempo la "extraordinaria abundancia", en la zona del Alto Garona (Francia), de "documentos y lápidas escritas en piedra y en mármol" de época prerromana que "sólo pueden ser interpretados desde el euskera", una situación que le invita a pensar que en esta zona (Aquitania) se hablaba euskera hace 2.000 años, "cuando en el occidente de la actual Euskal Herria no hay ninguna prueba" de ello.
A partir de estos datos, el documental desarrolla "narrativa y cinematográficamente" la hipótesis de que, en el siglo VI de nuestra era, el euskera habría comenzado a expandirse hacia el occidente desde la cuenca de Pamplona por el valle de Sakana (como bien sabéis, el término "Sakana" existe desde los años 1960-70) y la llanada alavesa, para pasar los puertos de montaña y "descender" después siguiendo los cauces de los ríos Deba, Ibaizabal y Nervión y llegar finalmente a la costa.
Como veis, la Ribera de Navarra queda totalmente al margen, en esta teoría de la Vasconización tardía, y tímidamente empiezan a aparecer en el documental imágenes tan curiosas como ésta (la Ribera no es Euscalerría), que he tenido que capturar porque no la he encontrado en la Red:
Vasconización tardía 23'10"
Ojalá esta teoría tenga pronto confirmación empírica y dejen en paz, por lo menos, a la Ribera, a su capital y a Benjamín de Tudela.
Os invito, pues, a ver esta esperanzadora teoría. Es casi una hora, pero sólo por lo cansos que son, merece la pena estar bien informado para recomendárselo a los más insistentes:


Bibliografía
Lo mejor que he visto sobre Benjamín de Tudela: 
- Sfarad.es El portal del Judaísmo en España Benjamín de Tudela
- En cuanto a la Historia de Tudela, la de Luis María Marín Royo

martes, 26 de noviembre de 2019

Independencia o barbarie, valga la redundancia


Me pregunto si hay algún impulso moral que, aunque yo no comparta, permita comprender esta barbarie. La lógica de la barbarie de los CDR no se alimenta de ningún impulso moral. Es una pulsión destructiva de tipo nihilista que destruye por el simple placer de la destrucción (y porque no les pasa nada). La independencia es una simple tapadera para esa pulsión destructiva.

Independencia o barbarie, valga la redundancia                                     por Antón Costas
La lógica de los CDR es una pulsión de tipo nihilista que destruye por el simple placer de la destrucción
En una estancia en La Habana, en los años noventa, en pleno 'período especial', de fuerte penuria, recuerdo haber visto pintado en un muro un gran cartel del régimen castrista que quería levantar el ánimo de los cubanos 'Patria o muerte'. Alguien, de forma furtiva, había añadido: “Valga la redundancia”. Imagino que la furtiva pintada duró poco tiempo. En todo caso, esa coletilla añadida expresaba bien la idea que para él que la había escrito significaba el lema castrista de “patria o muerte”: era lo mismo. 
He recordado esta anécdota al leer hace unos días el comunicado difundido por los CDR después del corte de la autopista en la frontera francesa. El comunicado acababa con el lema de 'Independencia o barbarie'. Alguien también podría haber añadido, “valga la redundancia”.

Las pérdidas económicas
El texto del comunicado es revelador del sinsentido de este tipo de actuaciones de los CDR y de las contradicciones en que caen. ¿Qué opinión se haría usted de una persona que, de forma eufórica y orgullosa, le viniese a decir: “Hemos generado grandes perdidas económicas en solo dos días”, como afirma el comunicado?
La pregunta que seguramente le surge, como a mí, al leer esta frase es, ¿a quién creen los CDR que han provocado esas grandes pérdidas económicas? Supongo que piensan que al enemigo. Es decir, al Estado. Pero no es el caso. Se las inflingen a los ciudadanos que quedan atrapados en las autopistas, calles, estaciones o aeropuertos sin poder llegar al trabajo o a su casa; y a las empresas que necesitan llevar sus productos a los mercados o recibir los aprovisionamientos para poder seguir funcionando.
Seat Martorell ha estado inactiva  por el incendio
de la fábrica de Faurecia en Abrera
El caso de Seat ilustra muy bien quiénes son los verdaderos perjudicados por estas pérdidas. Tuvo que suspender la producción y cerrar la fábrica de Martorell por no tener asegurada la llegada de los camiones con los aprovisionamientos por los cortes en las autopistas y carreteras. Este miércoles su presidente, Luca de Meo, en una intervención en Foment, la patronal catalana, en presencia del vicepresidente del Govern, Pere Aragonés, y varios 'consellers' advirtió que tienen otras fábricas en Europa a las que pueden verse obligados a desviar la producción si continúan este tipo de actuaciones. Por tanto, es a la economía catalana y a los trabajadores a los que se les provocan esas “enormes pérdidas económicas” de las que hablan los CDR.
La advertencia de Luca de Meo es muy relevante por otro motivo. Ahora el riesgo ya no es que las empresas saquen su sede corporativa de Catalunya y la residencien en otro lugar de España, como ocurrió en octubre de 2017 con la declaración de independencia. Ahora el riesgo es que se vayan las fábricas. Y con ellas el empleo de muchos catalanes.
Sólo un enfermo tira piedras sobre su tejado
Estas contradicciones en las que incurren los CDR son las que me hacen pensar en el sinsentido de sus actuaciones. A no ser, claro está, que los enemigos reales a los que se quiera perjudicar sean las empresas y los trabajadores de Catalunya. Y a los que se quiera beneficiar sean aquellos lugares fuera de Catalunya a los que se trasladan las sedes y las fábricas.

Alteración de la vida colectiva
Esta es una de las contradicciones en las que incurren este tipo de actuaciones de alteración de la vida colectiva y afectación del derecho a la movilidad de las personas que sus promotores y las personas que participan en ellas no quieren ver. Piensan que con sus actuaciones incívicas perjudican al 'enemigo Estado' cuando en realidad están perjudicando a sus conciudadanos y a la creación de riqueza del país.
Confieso que no entiendo la lógica de este tipo de comportamientos. Me pregunto si hay algún impulso moral que, aunque yo no comparta, permita comprender esta barbarie. La lógica de la barbarie de los CDR no se alimenta de ningún impulso moral. Es una pulsión destructiva de tipo nihilista que destruye por el simple placer de la destrucción. Es similar a placer que experimentan los psicópatas haciendo daño a sus víctimas. La independencia es una simple tapadera para esa pulsión destructiva.
Llegados a este punto tengo que confesar que comprendo que esa pulsión destructiva pueda ganar a algunas personas antisistema. Pero lo que no soy capaz de comprender es por qué mucha gente mayor, que se ven a si mismos como independentistas pacíficos, se suman o toleran la barbarie.
La independencia es una preferencia política legítima. Pero queda deslegitimada cuando se persigue a través de la barbarie.