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martes, 23 de diciembre de 2025

Os vais a la mierda

El 60% de los extremeños han votado derecha-extrema derecha, vamos, "fascista"

UNA DERROTA EXTREMA Y DURA
Juan Manuel Jimenez Muñoz
Amiguete pijoprogre:
Llevas una década acusando de “fascista” a quien no piensa como tú, de manera que la palabra “fascista” hace tiempo que perdió su significado para convertirse en símbolo de resistencia contra el progresismo de salón: una medalla que gustosamente aceptamos cuando se nos coloca injustamente. Y al quedarse corto el sustantivo, has subido otro escalón tildando de “nazi” a quien está en desacuerdo con el rumbo del Gobierno y con las nefastas acciones de los separatistas que lo sostienen. Lamentablemente, también acabarás desvirtuando la palabra “nazi”.

Como en las profecías autocumplidas, y con la magia del abracadabra, has logrado que broten “fascistas” como setas en otoño, gente harta de vuestra impostada superioridad moral, harta de vuestras caras avinagradas, harta de vuestros dedos admonitorios, harta de vuestras lecciones de ética, harta de vuestros discursos vacuos, harta de gallos que violan a las gallinas, harta del todas y todes, harta de cleptocracia, harta de escándalos púbicos (y públicos), harta de puteros, harta de censuras, harta de Torquemadas, harta de promesas incumplidas, harta de muros divisorios, harta de que repartáis carnés de buenos y malos, harta de que nos asustéis con los ultras mientras rescatáis a Plus Ultra, y harta de vuestros santos cojones.

Extremadura, la tierra de “Los Santos Inocentes”, la tierra de Azarías y del señorito Iván, la tierra de la “milana bonita”, la tierra de la emigración, la tierra humillada por los caciques, la tierra donde Yagüe asesinó a miles de republicanos prisioneros, ha decidido que es de derechas. Piénsalo bien, querido pijoprogre: ¡cómo andarán las cosas en España para que el 60,2% de los extremeños, tras casi medio siglo de democracia, hayan dado semejante paso! Piénsalo bien.

Extremadura ha sido el principio del fin, vanidoso pijoprogre: un final inexorable, vergonzoso; el final de una negrísima etapa en la que decías estar en política para regenerar España, aunque en realidad regenerabas tu cuenta corriente, te dotabas de un surtido armario de fondo, colocabas amiguetes en la empresa pública o nombrabas catedrática a tu esposa con tan sólo el bachiller. Y aún te quedan muchas más “Extremaduras” que sufrir, mi pijoprogre del alma, ya que los “fascistas” somos legión.

Porque cuando prometéis crear 184.000 viviendas sociales, pero no construís ninguna… nace un fascista.

Cuando perseguís al propietario y defendéis al okupa… nace un fascista.

Cuando hay dinero para pinganillos, pero no lo hay para los trenes extremeños… nace un fascista.

Cuando cerráis las nucleares extremeñas, pero no os atrevéis con las catalanas… nace un fascista.

Cuando tocáis el culo de vuestras compañeras de partido mientras presumís de feminismo… nace un fascista.

Cuando gobernáis con los herederos de la ETA… nace un fascista.

Cuando os humilláis ante Marruecos… nace un fascista.

Cuando traicionáis a nuestros hermanos saharauis… nace un fascista.

Cuando defendéis la tiranía de Maduro… nace un fascista.

Cuando Hamás os felicita… nace un fascista.

Cuando desenterráis a Suárez para escarnecerlo públicamente sin que el muerto tenga posibilidad de defenderse… nace un fascista.

Cuando los menores cambian de sexo sin consultar a sus padres… nace un fascista.

Cuando rebajáis las penas de cárcel para 1412 agresores sexuales…nace un fascista.

Cuando la palabra de un hombre no vale igual que la de una mujer… nace un fascista.

Cuando os hacéis millonarios con las mascarillas en medio de una pandemia… nace un fascista.

Cuando compráis el silencio de los sindicatos… nace un fascista.

Cuando privilegiáis a las regiones ricas a costa de las más pobres… nace un fascista.

Cuando negociáis en Suiza el futuro de España con quienes odian a España… nace un fascista.

Cuando amnistiáis a quienes estuvieron a punto de desencadenar otra guerra civil… nace un fascista.

Cuando difamáis a los jueces llamándoles prevaricadores… nace un fascista.

Cuando insultáis a la Guardia Civil colocándola en la ultraderecha… nace un fascista.

Cuando ultrajáis la bandera de España mientras adoráis la palestina… nace un fascista.

Cuando suavizáis la malversación para favorecer a los corruptos… nace un fascista.

Cuando suprimís el delito de sedición para favorecer a los sediciosos… nace un fascista.

Y cuando gastáis nuestro dinero en putas… nace un fascista. Miles de fascistas. Millones de ellos.

Vanidoso pijoprogre: por todo lo que has hecho, o consentido, o no has querido ver, y por más cosas que ya no me caben en Facebook, pregúntate cómo estará la gente para que ni la tradicional corrupción del PP, ni la desastrosa gestión de las mamografías, ni las listas de espera galopantes, ni el reciente caso de corrupción en Revuelta, ni la pésima gestión de la Dana, ni el genocidio de Gaza, ni el cabronazo de Trump, ni nada de nada de nada hagan mella en el electorado. Porque, afortunadamente, lo tuyo es inevitable: os vais a la nada, al vacío, al cero absoluto, a la inexistencia. O en palabras de Fernando Fernán Gómez: a la mierda.
Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Socialdemócrata de siempre con reciente carné de fascista.

lunes, 1 de septiembre de 2025

Jon Juaristi, judío, sobre Gaza

Galardonado con varios premios literarios, su estilo ha sido descrito por Juan Pablo Fusi como de «erudición desbordante, brillantez narrativa, finísima inteligencia en el análisis y dotes para el sarcasmo».​
En la última década, Jon Juaristi se ha convertido al judaísmo y dedica una parte de sus artículos a la crítica de la judeofobia (en la que incluye el antisionismo) y a la defensa del derecho a la existencia del Estado de Israel. Buena prueba de ello, este artículo publicado hace 3 días en ABC:

Religiones 
Jon Juaristi- ABC 30/08/2025
  • El nazismo, que era una religión criminal, no ha muerto. Se ha transformado en yihadismo
Me topo, en mi paseo matinal ante el Cantábrico, con una manifestación propalestina, o sea, antiisraelí. O sea, antisemita, para qué andarse con rodeos. No son muchos los manifestantes, y la gente no les hace pajolero caso. Eso parece irritarles, porque, de vocear su mantra, pasan a vociferarlo: «No es guerra; es genocidio». Natural: si cualquier guerra que han sostenido los israelíes con su vecindario ha sido un genocidio, ¿por qué la presente iba a ser otra cosa? Solo «parece» guerra; en realidad «es» genocidio. Eso es lo que piensan estos antisemitas de Santander ignorados por los veraneantes de El Sardinero.

Y es lo que pensaban ya, desde el 7 de octubre de 2023, todos los antisemitas del Gobierno de España: la Pirada («¡Del río al mar!»), la Pájara, etcétera, etcétera, hasta llegar al Matasiete que convierte a cualquier adolescente judío que se le ponga a tiro en un «niñato israelí», o sea, en un genocida en ciernes. Yo, como saben quienes me leen, pienso todo lo contrario. No por ser judío (que lo soy) ni israelí (que no lo soy) sino porque sé lo que es una guerra y sé lo que es un genocidio. Pero no voy a perder el tiempo con refutaciones de la basura islamoizquierdista.
Me interesa otra cosa: desmontar críticas solo aparentemente razonables al Estado de Israel a propósito de la presente guerra –que no genocidio– contra Hamás. Reconozco que tanto el Estado de Israel como sus dirigentes pueden ser objeto de críticas verdaderamente razonables (todavía las estoy esperando, a ver si alguna me convence). De momento, lo único que encuentro son argumentos como el que sostiene que Israel no puede acabar con Hamás, porque «Hamás no sólo es un grupo terrorista, también es una facción religiosa y, por lo tanto, una serie de ideas y emociones internalizadas por la población», lo que supone que la eventual victoria israelí supondría solo el inicio de «un nuevo ciclo de odio» y otra guerra futura.

«Hamás es como Hitler»
Y bien, supongamos que se hubiera criticado a Churchill por no haber cedido ante Hitler, toda vez que el nazismo no era sólo un movimiento terrorista, sino una facción religiosa (¡que lo era!) cuya ideología y emociones habían sido internalizadas por la población alemana. ¿Qué eran los que condenaban los bombardeos aliados sobre Alemania que destruyeron Dresde y Berlín? Nazis o, como mínimo, filonazis. Ninguno de ellos, por cierto, condenó los bombardeos alemanes sobre Londres. No hubo equidistantes, afortunadamente. Aunque ello no evitó el genocidio nazi contra judíos y gitanos, se impidió al menos que se ampliara a los eslavos y a los cristianos de toda laya. Es cierto que el nazismo no ha muerto, pero su avatar presente, el yihadismo, está perdiendo una guerra que quería convertir, desde el 7 de octubre de 2023, en el exterminio total del pueblo de Israel. O sea, en genocidio.