Como dice Luisa, ¿a qué esperamos
para rebelarnos y actuar sin complejos?
Rebelión en el baserri por Luisa Delgado
Veo
una sociedad vasca totalmente adoctrinada por el nacionalismo vasco,
una sociedad sumisa y acomplejada. Y es lógico -dentro de la
anormalidad de la sociedad vasca- que esto pase porque, tras décadas
de bombas-lapa y tiros en la nuca, es normal que se haya inoculado un
miedo en la sociedad vasca que tardará décadas en curarse.
Este
miedo se manifiesta de diferentes formas.
Una
es el repugnante silencio cobarde.
Cuándo ETA asesinaba, pues no decir nada, no expresar la más mínima
crítica. Como quien oye llover en esta tierra.
Otra
forma de miedo y todavía más repugnante es el síndrome
de Estocolmo. Tal es el miedo que
hay que hacerse perdonar cómo sea, y para ello hacerse victimario,
aunque uno sea nacido en León.
Este
miedo por no salirse de la tribu se manifiesta a través de estos
modismos que ya he comentado otras muchas veces antes, pero son tan
absurdos y, a la vez, excluyentes que nunca me canso de mencionarlos:
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| Ahí sigue, a pesar de todos los intentos |
1-
Hay que bautizar a los hijos cómo Gorka y no Jorge, Miren y no
María. Ahora, incluso, hay algunos aún más estrafalarios (Gotzon -ver Truhán 2- es de traca) y así uno es más
de pura cepa.
Incluso hay quien se bautiza a sí mismo, sin esperar siempre a los
descendientes, y si uno se llama Juan, se hace llamar Jon, y así
tiene el pasaporte a la tribu.
2- Hay
que escribir con K y TX y no con C o CH. Parece que escribir
gramaticalmente bien es una ofensa. En muchos bares se ven “pinTXos”,
“boKatas”. Lo correcto será escribir según las reglas
gramaticales del idioma en que se habla. Si hablo en español, lo
lógico es emplear la CH y la C. De forma que ahora hay que
desaprender lo que se ha aprendido en el colegio y emplearlas mal
para que no se nos señale. ¡Acojonante! Esto de las reglas
gramaticales se lo he dicho a algún TX-maníaco y les sienta
bastante mal. Yo creo que les molesta que se descubra sus complejos,
su estulticia.
3- Emplaer
ciertas palabras políticamente correctas a la hora de hablar. Además
lo curioso es que son palabras muy sentimentales y que evocan
sensaciones agradables. Es cómo querer hacernos asociar lo
vasco con lo
bueno. Es decir, “padres” es
“los aitas” y encima se dice mal (lo correcto en plural sería
“gurasoak”) por parte de los que tanto presumen de defender el
euskera. “Profesor” es “irakasle”. Cómo si un profesor del
País Vasco fuese en lo esencial diferente a un profesor de Cantabria
o Yakarta.
4- Hay
que decir “AGURRRRRR” (latín tardio) por todo lo alto y que se entere todo el
mundo de lo vasco que es uno, aunque a la gente le importe 3
pimientos. Y si encima se dice “eskerrik asko”, pues mucho mejor.
Me da algo de asco cuándo veo a estos vendedores de calle
extranjeros, muchas veces africanos, decir “eskerrik asko”,
haciendo la pelota, tratando de quedar bien.
5- Hablar
a los niños en euskera. Ahora de repente se ha puesto de moda. Lo
curioso es que los padres hablan entre ellos o con otros adultos en
español. ¿Pero no les gustaba tanto el euskera? Ahí se ve que es
una forma de presión social, y de adoctrinamiento. Lo que también
es curioso es que la gran mayoría de los agurparlantes
no hablan entre ellos en euskera. Incluso los niños y jóvenes que
han estudiado en ikastolas tampoco hablan euskera en la calle. ¿Pero
no había tal interés por el euskera? Por eso, si se analiza, uno
empieza a pensar que todo es apariencia de cara a la galería.
6- La
toponimia. Hay que escribir “Bizkaia” y no “Vizcaya” porque
eso parece una blasfemia, por el simple hecho de emplear bien las
reglas gramaticales. Es como si, escribiendo en español, escribo
“London” y no “Londres”. Algo absurdo. Pues así de absurdo
es el nacionalismo.
Quienes
van de megavascos,
empleando todo el día estos modismos sin venir a cuento de nada,
ellos no se dan cuenta pero, de una forma implícita, hacen ver que
la sociedad vasca es cerrada, xenófoba, excluyente y totalitaria.
Ahora
yo me pregunto: “¿hasta cuándo vamos a estar sometidos por el
nacionalismo?” No es normal que en plenas fiestas de los pueblos y
ciudades haya casetas de los asesinos y sus amigos con toda la
impunidad del mundo. Como tampoco es normal que la gente consuma ahí
sin sufrir ninguna repugnancia. Pero aquí nadie se inmuta, nadie
dice nada o, si dice, es para ser políticamente correcto con el
nacionalismo y hacerse perdonar. Incluso el periódico El Correo,
supuestamente no nacionalista, emplea la toponimia políticamente
correcta cómo “Bizkaia” y “Santurtzi” en vez de “Vizcaya”
y “Santurce”. Algunos periódicos, incluso, te censuran
comentarios políticamente incorrectos con el nacionalismo. Haced la
prueba si queréis.
En
Cataluña pasa tres cuartos de lo mismo, pero parece que ahora
empiezan a reaccionar poco a poco. Ya hay una Societat Civil Catalana. También hay una web que está levantado ampollas y tiene
notable éxito de audiencia que se llama Dolça Catalunya.
Pero
en el País Vasco se echa de menos una web similar. A ver si se
empieza a cuestionar los dogmas nacionalistas de una vez. Demostrar
sus falsedades, dejarles sin argumentos, dejarles en evidencia y sin
complejos.
¿Cuándo
va a empezar a rebelarse la sociedad vasca?



