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jueves, 24 de julio de 2025

Volver a empezar: Himno de El Cali

Conocí los Sanfermines del Cali hacia el 89-90. Tenía la hija 8 ó 9 años y aquello supuso un oasis en la vorágine de las fiestas, un remanso de paz, a nivel familiar, donde no faltaba de nada: kilikis, torico de fuego, charanga...
Después de cerrar en 2024, dejando atrás 72 años de recuerdos, el bar ha reabierto con una nueva gestión y con la intención clara de recuperar ese espíritu original
Sirva esta entrada, aportación de Desolvidar, para recuperar el himno, cuya letra apareció publicada en DN 07/07/1976.
El Cali abrió sus puertas en 1952 (alguno lo adelanta a 1950) con la familia Rodríguez como propietaria. En sus orígenes fue la Taberna Andía. “Esto era como una segunda casa”, explicaba en 2012 José Javier Ustárroz, implicado en las actividades del 'club' desde sus inicios. Con motivo de su 60 aniversario, El Cali quiso recuperar su espíritu con una gran fiesta con charanga y kilikis y una exposición de coches antiguos.
"Cuando llegamos nos contaban todo lo que había sido el Cali, los clientes, las fiestas que organizaban en San Fermín con una orquestica. Cerraban la calle, montaban un pasacalles con Juan Cruz Alli al saxofón, el torico de fuego y el chupinazo. Pero ahora han pasado los años, la gente se hace mayor y las cosas son diferentes", aseguraba Ramón Otazu.
La capea anual, el campeonato de mus, su pequeño programa sanferminero con verbenas, cabezudos, la charanga, y la carrera de ciclo a pie. Así discurría la actividad de un grupo de amigos que tenían como punto de reunión el bar California y, como única pertenencia, un pequeño almacén.
Chupinazo alternativo de El Cali, en los años 70 ARCHIVO DN
Estas actividades tienen como origen la inscripción en 1959 de un equipo de fútbol en el Trofeo Boscos. Con el nacimiento de pista crean otro equipo para la nueva modalidad. Las mayores cotas alcanzadas por el club fueron dos campeonatos de liga y varios subcampeonatos.
Sin rumbo fijo, se trasladaron por estos terrenos de juego: Salesianos, San Juan de Dios, Villava, Barañáin, Mutilva y Lezcairu. Paco Glaría, Isidro, Esquisábel, Ruiz, Escribano y Glaría III fueron algunos de sus jugadores más destacados.
En cuanto al Chupinazo el 6 de julio, tenían el detalle de lanzarlo a las 13 horas para no quitar protagonismo al original. Disponían en 1994 de un presupuesto de 300.00 pesetas al año, 200.000 subvencionadas por el Ayuntamiento de Pamplona, y el resto obtenidas de las cuotas anuales a mil pesetas por cada uno de sus 90 socios.
Entre su programa de fiesta, El Cali organizaba para los días 8, 10, 12 y 14 de julio cuatro toros de fuego, la actuación de la charanga 'Los jubilosos' formada por los socios del Cali y los kilikis. Todas estas actuaciones eran a las nueve de la noche en la calle Amaya.
La asociación cultural dispuso en 1976 (letra publicada en DN 07/07/1976), por primera vez en su historia, de su propio pasacalles, compuesto por el maestro Turrillas: "Los del Cali metidos en juerga, de la jota bailando al compás, con su temple le dan a la fiesta alegría, sabor y algo más. Si tú quieres gozar, compañero, con nosotros alegre estarás, y tendrás para siempre el recuerdo de unas fiestas que no olvidarás".
DN 07/07/1976
TURRILLAS "EL CALI" pasacalle
1. Ya vienen cantando los chicos del CALI, los más jaraneros, juerguistas y alegres, los que por las fiestas de la vieja IRUÑA, para divertirse no tienen rival.
Cuando los del CALI, corriendo el encierro, como "Nuvolaris" van por la Estafeta. "Aúpa los valientes", les gritan las chicas, y ningún torito los puede alcanzar.
Música
CALI, CALI viene, CALI, CALI, va; por toda Pamplona se le oye cantar.
CALI, CALI viene, CALI, CALI, va. Siempre hay alegría donde el CALI está
Los del Cali metidos en juerga, de la jota bailando al compás. Con su temple le dan a la fiesta alegría, sabor y algo más
Si tú quieres gozar, compañero, con nosotros alegre estarás, y tendrás para siempre el recuerdo de unas fiestas que no olvidarás.
Música
2. Si vienes al Cali, por los Sanfermines, con nuestros muchachos podrás divertirte, porque son alegres y muy deportistas, y con ellos siempre se pasa muy bien.
Para los del Cali no cuentan los años, da lo mismo veinte, cuarenta, sesenta, y tampoco importa que pierdas la cuenta, te jubilaremos llegando a los cien
Música
CALI, CALI viene, CALI, CALI, va; por toda Pamplona se le oye cantar.
CALI, CALI viene, CALI, CALI, va. Siempre hay alegría donde el CALI está
Los del Cali metidos en juerga, de la jota bailando al compás. Con su temple le dan a la fiesta alegría, sabor y algo más
Si tú quieres gozar, compañero, con nosotros alegre estarás, y tendrás para siempre el recuerdo de unas fiestas que no olvidarás.

sábado, 19 de julio de 2025

El Cali renace en la calle Amaya

Marifé Arana, Aarón Almandoz  y Mouna Rahaoui, en el Bar California. GAEL LASPALAS
El Cali renace en la calle Amaya
Después de cerrar en 2024, dejando atrás una larga etapa de recuerdos, el bar ha reabierto con una nueva gestión y con la intención clara de recuperar ese espíritu original. Vídeo de SF 1994
Gael Laspalas DN 19/07/2025
En el corazón del Ensanche pamplonés, en el número 18 de la calle Amaya, ha vuelto a abrir sus puertas un bar con mucha historia: el Bar California, aunque para la mayoría de vecinos y clientes de siempre es, y será, simplemente “El Cali”.
Fundado en 1952, el Cali fue durante décadas mucho más que un bar. Era un lugar de encuentro, un punto de referencia en el barrio, y también un lugar clave en muchas de las celebraciones populares de la zona. Fue conocido por su ambiente de fiesta, por lanzar su propio chupinazo durante las fiestas de San Fermín, organizar cabalgatas de Reyes, y hasta sacar pasacalles por su cuenta. Todo esto hizo que, con el paso de los años, se convirtiera en parte del vecindario.
Después de cerrar en 2024, dejando atrás una larga etapa de recuerdos, el bar ha reabierto con una nueva gestión y con la intención clara de recuperar ese espíritu original. Al frente del proyecto está un equipo con mucha experiencia en la hostelería local, especialmente conocido por su trabajo anterior al frente del Casino de Pamplona. Su apuesta ha sido clara: reabrir el Cali con respeto a su historia, pero con la mirada puesta en el presente.
Bar El Cali, con su emblemático logotipo, en la calle Amaya de Pamplona PEDRO GÓMEZ
La reforma del local ha sido discreta. Se trata más bien de un lavado de cara que de un cambio radical. Se han renovado elementos necesarios, pero sin perder la esencia del sitio. El mítico letrero azul sigue en su sitio, presidiendo la entrada como siempre, lo que facilita que tanto antiguos como nuevos clientes lo sigan reconociendo como el de toda la vida.
En cuanto a la cocina, el nuevo Bar Cali ha optado por mantener algunos de los clásicos que siempre gustaron, como el popular pincho de chipirón a la plancha, e incorporar propuestas actuales que aportan variedad sin perder su sencillez característica. La carta es breve pero cuidada, pensada para el día a día, con buenos productos y elaboraciones sencillas que invitan a repetir más de una vez. Se pueden encontrar desde pinchos hasta platos más completos de menú, ideales tanto para un almuerzo rápido como para una cena tranquila en familia.
El ambiente también conserva esa cercanía que lo caracterizaba. Es un sitio para ir a tomar algo con tranquilidad, picar algo al mediodía o cenar más tarde. Como dicen desde el equipo que lo gestiona: “Cuando se va el último cliente, nos vamos”.
El nuevo Bar Cali es una apuesta por seguir siendo un punto de encuentro del barrio.
***
Jesús Garatea me ha hecho un regalo enorme. Un vídeo que retrata el ambiente de El Cali en los Sanfermines de 1994. El autor es Martín Jesús Urdíroz, gran aficionado al cine y realizador de numerosos documentales etnográficos premiados en diversos certámenes. Y quien lo ha digitalizado es Miguel Tabar, Productor de medios audiovisuales en Mírame Comunicación SL. Mil gracias a ambos.

domingo, 22 de mayo de 2011

Gracias, Yolanda


Gracias por los doce años de tu vida que nos has regalado a los pamploneses. Doce años de dedicación exclusiva, sin haberte cogido nunca una baja, sin fallar a ningún acto oficial. Dedicados, día y noche, a Pamplona.
Gracias por tu impecable gestión, por la transformación profunda de Pamplona, de barrios como la Rochapea; por las peatonalizaciones, por haber eliminado los coches de las calles del Casco Antiguo reurbanizándolo.
Gracias por el Paseo fluvial, por los ascensores, rampas, pasarelas, carril bici (muy mejorable), las murallas remozadas...
Gracias por la inversión en cultura y en educación, multiplicando el número de plazas en escuelas infantiles y creando una red de centros culturales: los Civivox.
Gracias porque, con todo ello, Pamplona es reconocida hoy como una de las ciudades con mayor calidad de vida. Así lo señala el estudio de la OCU.


Pero, sobre todo, te agradezco:
Tu actitud firme frente a ETA y sus apoyos. A pesar de (o, mejor, por) ser objetivo de ETA, siempre has estado ahí, en todas las concentraciones, para abrazar a los familiares de las víctimas del terror.
Que les hayas quitado las mal llamadas "barracas políticas", de las que nos expulsaron violentamente a los demás.
Que hayas recuperado para todos los pamploneses ese Euskal Jai que algunos quisieron privatizar (eso sí, todo muy autogestionado) para sus propios intereses.
Que hayas eliminado del recorrido del encierro todas las ikurriñas que impedían verlo cómodamente por televisión.
Que hayas exigido fianzas a los olentzeros para evitar que se convirtieran en actos de apoyo a los presos de ETA.
Que hayas acudido a todas las asociaciones de vecinos a explicar tus proyectos para los barrios.
Que con tu presencia, muchas veces jugándote el tipo, hayas ido consiguiendo recuperar el Riau riau que nos quitaron a los pamploneses y que ahora esos mismos reivindican.
Que ante los intentos de agresión, los insultos ("¡Hijaputa!"; "Barcina a la cocina"; "Barcina a la guillotina"; "La última puta del Ben-Hur es la Barcina, es la Barcina..."), muestra del machismo y del nivel de inteligencia de lo más cutre de las Peñas (y de la cobardía del resto), hayas respondido siempre con una sonrisa.
Que, con todo ello, te hayas convertido en el pararrayos de las iras de esa misma gente (así nos toca a menos a los demás). Yo, en su disculpa, personalmente pienso que nunca te han tenido cerca, que nunca han cruzado unas palabras contigo.
Y gracias por tu cercanía; por saludar a la gente como si no llevaras escolta. Por tu envidiable vitalidad, capacidad de trabajo. Y, eso, a pesar de (sobre todo en Sanfermines) haber descansado muy poco.


Bueno, hay algo que no te perdono. En las tardes de los Sanfermines había en Pamplona, en la calle Amaya, un oasis en el que los críos disfrutaban de kilikis, torico de fuego... Y había una charanga que funcionaba a base de pulmón y corazón. Eran las tardes del Cali. Y les pediste un seguro que no podían cubrir. Pero dijiste que la ley era igual para todos. ¡Con lo a gusto que habrías ido allí con tu hijo!

Y nada más. Sólo avisarte de que últimamente hay alguien (la antigua presentadora del "Kutreshow" del Euskal Jai) que quiere darte una bofetada para romperte el útero. Bueno, en los juzgados ya ha reconocido que era una forma "poética" de expresar su disgusto por lo del Euskal.
Tú sigue sonriendo.
Y recibe, no ya de mi parte y de mi familia, no sólo de todos los que te han votado, sino también de una inmensa mayoría de quienes no te hemos votado, un tsunami de besos y abrazos en agradecimiento por los 12 años durante los cuales hemos tenido el privilegio de que hayas sido nuestra alcaldesa.

Patxi Mendiburu Belzunegui
Pamplona, domingo 22 de Mayo de 2011
a las 20:01 horas

P.D. Se me olvidaba. Yo también quiero dedicarte una canción. Mejor, tres. Son trocitos de tres canciones que compartimos; que te gustaban en tu época de estudiante y que a mí también me siguen gustando porque, como una vez me dijiste, abren, ganan espacios a la libertad: