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lunes, 14 de abril de 2025

Con Vargas Llosa, en el Baile de la Alpargata

¡Y además de la Mañueta!
Con motivo del nombramiento de Vargas Llosa como Premio Nobel de Literatura 2010, la prensa navarra recordó las veces que estuvo en la Comunidad Foral. Decía la prensa:
"El escritor peruano ha visitado Pamplona en al menos tres ocasiones. La primera fue en 1975, la segunda en 2002 y la tercera, recientemente, en 2005. En esta ocasión, Mario Vargas Llosa acudió a la capital navarra durante los primeros días de San Fermín, durante los cuales presenció el encierro, la procesión, el apartado, la corrida de toros e incluso saboreó un chocolate con churros durante el baile de la alpargata".
Un momento entrañable
Pues yo tuve el privilegio de compartir con Mario Vargas Llosa ese chocolate con churros. Fue un regalo que nos hizo a mi familia y a mí la alcaldesa de Pamplona Yolanda Barcina.
Todo empezó un año antes, el 6 de julio de 2004 en el Riau-riau.
Estábamos saltando y bailando cuando oímos un griterío. Yo me acerqué y vi cómo algunos (y algunas) insultaban a Yolanda Barcina, quien se había introducido en el riau-riau. Caras de odio, exabruptos, intentos de agresión... Los escoltas, vestidos de pamplonica, a duras penas podían protegerla. Y ella, sin perder en absoluto la compostura, respondía al "¡hija de puta!" con una sonrisa. No soy ningún héroe, pero no puedo soportar que se insulte gravemente, y menos, que se intente agredir a nuestros representantes. Y especialmente me duele, cuando esos ataques vienen de gente que se dice de izquierdas. Muchas veces he sido un cobarde y he mirado a otro lado para no meterme en líos. Pero ese día... me lancé y apartando a algunos alborotadores a empujones me acerqué a la alcaldesa y le dije: "¿Me permite este baile?". Ella aceptó encantada y, durante unos minutos, pudimos disfrutar del Vals de Astráin.
Eso fue todo. Al día siguiente, en la prensa salía esta imagen con este pie de foto:
2004 07 06  Riau-Riau "Yolanda Barcina baila con el  pamplonés Patxi Mendiburu"
Unos días después, me llaman de alcaldía. Que Yolanda quería darme las gracias en persona. Y, acompañado de mi familia, me recibió en el Ayuntamiento y me regaló una foto con la dedicatoria más bonita que jamás me han hecho:
Con cariño para Patxi Mendiburu, por su esfuerzo valiente, también en Sanfermines, por ganar espacios a la libertad
Quienes me conocéis, ya sabéis que me emocioné.
Pasó casi un año (yo ya casi me había olvidado del asunto) cuando un día me llaman de alcaldía para decirme que, con mi familia, estaba invitado a ver el encierro el día 8 desde el propio Ayuntamiento. Vimos el encierro en la parte que mira a Santo Domingo y, después, la gran sorpresa: Yolanda nos presenta a Vargas Llosa, y nos invita a desayunar con él el consabido chocolate con churros del Baile de la Alpargata. Y allí estuvimos en la misma mesa, en petit comité, mi familia con Mario y Yolanda. Y nos dio tiempo (¡en sanfermines!) hasta de hablar de... política. Y de discutir, pero sin reñir, por supuesto. Mario y Yolanda defendían que debía gobernar quien ganaba las elecciones, y yo -ingenuo de mí-, quien consiguiera mayores apoyos en el Congreso. Para rato podía sospechar entonces que un socialista podría degradar el sistema democrático, reduciéndolo a apoyos y olvidando los valores, traicionando a España y a su propio partido.
con Yolanda Barcina y Mario Vargas Llosa
Vargas Llosa se perdió el momento más risible de la sesión. Mi hijo Andrés -siete años- se puso al lado de Yolanda para gastarle alguna broma. Pero Yolanda se dio cuenta y esta es la imagen que pasó a la posteridad:
¡buenos reflejos!
Ahora entiendo lo del puñetazo a García Márquez:


martes, 15 de noviembre de 2011

Fernando y Pepi: el bar Erreka

Mendillorri: Lago y Palacio. Gentileza de SANTIAGO BERGES. (Pincha y disfruta)

Si caes por Mendillorri, pregunta por el Erreka
Hoy voy a hacer propaganda, no publicidad subliminal, sino descarada, de un bar. Y simplemente porque Pepi y Fernando se lo merecen.
Hace ahora un año alquilaron el Erreka. Y, en ese tiempo, han transformado un bar casi marginal en un establecimiento al que acuden las familias con sus hijos, las cuadrillas del barrio, jubilados y jóvenes, las parejitas y los corazones solitarios... Han conseguido que el establecimiento que regentan se haya convertido en la prolongación del cuarto de estar de tu casa.


¿Cuál ha sido su secreto? Trabajo, mucho trabajo, y en la buena dirección. Una sabia mezcla de respeto y familiaridad con el cliente. Simpatía y empatía. Discreción. Acoger de buen grado los consejos y sugerencias... Y las tapas.
Cada consumición (a precios normales) que realizas, se ve acompañada, gratis et amore, por una tapa de lomo, jamón, salchichón, butifarra... Y el finde predominan los pinchos calientes: calamares, pimiento, gambas, jamón y queso... He visto a gente rechazar los pinchos que, rauda y solícita, les llevaba Pepi a su mesa. Y no porque no les gustaran, sino porque, si seguían picoteando, ya no comían luego en casa.
Ah! se me olvidaba: para aderezar las tapitas (en diminutivo, no por pequeñas, sino por cariño) te suele plantar Fernando, con un guiño cómplice, una bandejita con la salsa de su abuela Eva y que con gran éxito usa su tía Rosa, que tiene un picantillo muy ajustado a nuestros paladares, y que invita... a tomar otra consumición.


Un día le pregunté a Fernando:

- ¿Pero vosotros ya ganáis dinero? Para mí que, en vez de negocio, estáis haciendo una labor social por el barrio. Deberíais llamaros (siguiendo el gran ejemplo de Patxi Lasa) "Mendillorri 365".
- Patxi, ¿tú que crees? - me respondió escuetamente.
    Y, a continuación, me hice esta reflexión: "si por un señor vino (Navarra, bueno, temperatura adecuada, copa arzobispal...) y una señora tapa, que en cualquier otro bar me cobrarían por encima de 2'5 € (y, si te descuidas, 4€), en el Erreka me cobran 1,6 € y, además de pagar el alquiler, encima ganan dinero, ¿qué está haciendo la mayor parte de los bares de Pamplona?"
    La respuesta de Fernando me dio la solución: "Más vale muchos pocos con el bar lleno que, por querer ganar un mucho, tener el bar vacío".
    Como decía al principio, el Erreka es un bar que ha sabido integrarse en el barrio y acoger el buen ambiente organizando miniconciertos, fiestas yeyés, de disfraces... De vez en cuando, hasta aparece algún ejemplar de esa especie a punto de extinguir de los cantautores:


    O también esta, ya vieja, canción (gracias, Echenique) que recoge las preocupaciones del Área de Urbanismo desde que en 1995 se incorporó Mendillorri a Pamplona, hasta la más rabiosa actualidad:


    ¿Que quieres celebrar el cumple de tu hijo? Llevas tú la merienda, lo que les apetezca comer a los chavales y tan sólo te cobrarán las bebidas.
    ¿Que la tarde va demasiado tranquila? Pues inmediatamente se acaba la calma porque, de repente, suena la música y Fernando y Pepi se marcan una bachata o una marinera dedicada a Vargas Llosa. Por cierto, Mario, que sepas que en el Erreka se te admira y se te aprecia. Y que si un día vienes por Pamplona (creo que sería la cuarta vez), no te olvides de visitarnos.


    No sé si te habrás dado cuenta, apreciado lector, pero con todo este rollo te estoy recomendando que te des una vuelta por el Erreka (948-065533). Y mejor un día normal, a las horas habituales de echar un pote, para que lo disfrutes, si quieres, con toda tranquilidad.
    Y si te gusta (que te gustará), difúndelo. Y deja una ronda pagada para Desolvidar.

    domingo, 17 de octubre de 2010

    Con Vargas Llosa en Pamplona



    ¡y, además, de la Mañueta!
    Con motivo del reciente nombramiento de Vargas Llosa como Premio Nobel de Literatura, la prensa navarra ha recordado las veces que estuvo en la Comunidad Foral. Dice la prensa:
    "El escritor peruano ha visitado Pamplona en al menos tres ocasiones. La primera fue en 1975, la segunda en 2002 y la tercera, recientemente, en 2005. En esta ocasión, Mario Vargas Llosa acudió a la capital navarra durante los primeros días de San Fermín, durante los cuales presenció el encierro, la procesión, el apartado, la corrida de toros e incluso saboreó un chocolate con churros durante el baile de la alpargata".

    ¡¡¡Quién fuera Mario!!!
    Pues yo tuve el privilegio de compartir con Mario Vargas Llosa ese chocolate con churros. Fue un regalo que nos hizo a mi familia y a mí la alcaldesa de Pamplona Yolanda Barcina.
    Todo empezó un año antes, el 6 de julio de 2004 en el Riau-riau.
    Estábamos saltando y bailando cuando oímos un griterío. Yo me acerqué y vi cómo algunos (y algunas) insultaban a Yolanda Barcina, quien se había introducido en el riau-riau. Caras de odio, exabruptos, intentos de agresión... Los escoltas, vestidos de pamplonica, a duras penas podían protegerla. Y ella, sin perder en absoluto la compostura, respondía al "¡hija de puta!" con una sonrisa. No soy ningún héroe, pero no puedo soportar que se insulte gravemente, y menos, que se intente agredir a nuestros representantes. Y especialmente me duele, cuando esos ataques vienen de gente que se dice de izquierdas. Muchas veces he sido un cobarde y he mirado a otro lado para no meterme en líos. Pero ese día... me lancé y apartando a algunos alborotadores a empujones me acerqué a la alcaldesa y le dije: "¿Me permite este baile?". Ella aceptó encantada y, durante unos minutos, pudimos disfrutar del Vals de Astráin.
    Eso fue todo. Al día siguiente, en la prensa salía esta foto:
    
    
    Yolanda Barcina baila con el  pamplonés Patxi Mendiburu
    
    Unos días después, me llaman de alcaldía. Que Yolanda quería darme las gracias en persona. Y, acompañado de mi familia, me recibió en el Ayuntamiento y me regaló una foto con la dedicatoria más bonita que jamás me han hecho:


    Quienes me conocéis, ya sabéis que me emocioné.

    Pasó casi un año (yo ya casi me había olvidado del asunto) cuando un día me llaman de alcaldía para decirme que, con mi familia, estaba invitado a ver el encierro el día 8 desde el propio Ayuntamiento. Vimos el encierro en la parte que mira a Santo Domingo y, después, la gran sorpresa: Yolanda nos presenta a Vargas Llosa, y nos invita a desayunar con él al Nuevo Casino el consabido chocolate con churros. Y allí estuvimos en la misma mesa, en petit comité mi familia con Mario y Yolanda. Y nos dio tiempo (¡en sanfermines!) hasta de hablar de... política. Y de discutir. Pero sin reñir, por supuesto

    
    con Yolanda Barcina y Mario Vargas Llosa
    
    
    
    
    muchos bombones
     
    
    ¡buenos reflejos!