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viernes, 4 de octubre de 2024

SF 1933: Andamios en Diputación

SF 1933 Andamios en Diputación. Propiedad de Javier Azqueta
Hay un detalle en esta imagen que la hace única. Es la primera foto en que aparece el andamiaje instalado para la reforma y ampliación del Palacio de Navarra, que se dio por concluida el 14-04-1935. Quiero, por ello, agradecer a Javier Azqueta el doble detalle de enviármela y permitirme publicarla.
Pero este instante de las 9 horas de un día de los SF 1933 nos transmite mucha más información.

Desde dónde: Hotel La Perla
Hay una alineación que parte de la torre de los Redentoristas, pasa cerca de la 8ª ventana (desde la dcha.) de la Diputación y choca con el extremo del Hotel La Perla, junto a Chapitela. 

A por la fecha: SF 1933
La apertura de la Plaza del Castillo mediante el derribo-traslado del Teatro Gayarre, en marzo de 1931, obligó a la reforma de las fachadas que miran a Carlos III de los dos edificios que lo acompañaban: el Crédito Navarro y la Diputación.
La verdad es que, nada más abrirse la plaza, en febrero de 1932, la vista desde Carlos III resultaba espantosa:
1932 Galle AMP
Y la del Crédito, desde la Plaza, mejor ni te digo:
1932  aspas: solar que ocupaba el antiguo Teatro Gayarre. Galle AMP
Los trabajos de la ampliación y reforma del, entonces, Palacio Provincial comenzaron nada más acabar los Sanfermines de 1932 y se dieron por concluidos  el 14-04-1935, aunque la placa, equivocadamente, los limita a 1934
Como la foto de Azqueta nos dice claramente (banderolas, charlatanes) que estamos en San Fermín, los únicos Sanfermines posibles son los de 1933 y 34.
Pero el 09.09.1933 un rayo cayó sobre la secuoya de la Diputación, dejándola desmochada y con una personalísima doble copa (pincha), algo que no se aprecia en la foto de portada.
No queda otra opción para la foto que los Sanfermines de 1933.

A por la hora: las 9 menos 1
El reloj del kiosco nos da las 9 menos un minuto. Alguien podría sospechar que son las doce menos cuarto, pero las sombras (ver, mejor, foto de abajo) nos dicen que el sol no está en el mediodía, sino en el sudeste.

Algunos detalles
Hotel El Cisne; León Salvador; Col. octogonal y Foto Skogler
El Cisne. En la parte superior, algo a la izquierda, está recuadrado El Cisne. El hotel ya no existe en el citado edificio y actualmente funciona como una casa de viviendas, aunque siga intacto el susodicho rótulo de Hotel-Restaurant a la altura de la planta cuarta.
He encontrado una Carta de los lectores que aporta unos datos muy interesantes sobre el origen de este hotel.

En el centro izquierda el recuadro recoge uno de los dos grupos que se arremolinan alrededor de sendos charlatanes.
León Salvador. Hasta 1950 jamás falló en San Fermín. Siempre pagaba de su dinero los fuegos o el baile de algún día... O daba 100 pesetas o la ganancia de algún día para las cantinas escolares. Al final el Ayuntamiento le concedió en exclusiva toda la plaza del Castillo para él solito.
1947. León Salvador, Rey de los charlatanes, en la Plaza del Castillo. (Zubieta y Retegui)
Su especialidad eran los curas ("las coronillas"). Leamos a Baroga:
4 "coronillas" jugando a pelota
—¡Ortega!—, llamaba, luego de carraspear y golpear con un papirotazo el micrófono de solapa para comprobar su funcionamiento. —Vete a Casa Salcedo y agradece la atención—.
—¿Qué atención, maestro?—, preguntaba el empleado, sabiendo sobradamente el desenlace.
—La atención de enviarnos el postre. Veo desde aquí dos docenas de coronillas que dicen cómeme. La gente prorrumpía en carcajadas a costa de los sufridos clérigos, quienes enrojecían e iniciaban una prudente retirada con la mano en la nuca, antes de que las cosas fueran a más.
Pero León tenía medida exacta de la norma. Su humor era fino, ingenioso y jamás se pasaba de la raya.
—No se vayan, por favor, no se vayan. Pido perdón al clero. Yo soy católico desde que nací y republicano desde el catorce de abril. Católico viejo y republicano nuevo.

Finalmente, el tercer recuadro, a la derecha, lindando con las Escalericas de San Nicolás, recoge dos cosas interesantes: la columna octogonal y el expositor-vitrina de Foto Skogler:
1. Mirador del N.º 33; 2. Columna octogonal; 3. Expositor-vitrina Foto Skogler
Columna octogonal. Todas las columnas (o pilares) de los porches de la Plaza del Castillo son de sección rectangular salvo dos:
- la del edificio con los números 44 y 44bis, en cuyo bajo está el Café Iruña. Es de sección circular
- la del N.º 33 (hoy derribado y, al parecer, sin prisa para volver a levantarlo), anterior al que hace esquina (34) con el N.º 1 de la calle San Nicolás. Es (era) de sección octogonal.
Ha llegado a mis oídos que está previsto volver a colocarlo donde estaba. Esperemos.
Flecha: columna octogonal; recuadro:  Expositor-vitrina Foto Skogler
Foto Skogler. Vemos en el recuadro de la dcha. que la terraza del Dena Ona (a partir de 1940, el Bearin) se extiende más allá del toldo por ambos lados, llegando hasta las Escalericas de San Nicolás. El Encierro se ha corrido a las siete de la mañana y hasta las 9 la gente ha tenido tiempo de sobra para desayunar en las terrazas de la Plaza de la República y dejar las mesas vacías.
La foto de los señores encorbatados es muy intrigante pero no tengo ni idea de quiénes pueden ser. En cambio de Foto Skogler he tenido la suerte de contactar con Ana Jesús Skogler Ferrer, nieta e hija de los fotógrafos Carlos Skogler (padre e hijo, 1879-1947 y 1909-1981) que me ha desvelado el misterio de esta familia de fotógrafos. De origen sueco se establecieron en la Av. San Ignacio entre 1930 y 45.
¿Y qué hay detrás de la marca "Foto Skogler"?
Agárrate: 3.500 negativos originales y prácticamente inéditos, realizados durante la Guerra Civil y posguerra.
Si estás intrigado y quieres más información, pincha en Skogler.

domingo, 9 de junio de 2019

Los Sanfermines de 1936

1. Cartel de 1936  2. Así abría Azcona la puerta del corral  3. Antonio José Ruiz, 
recibiendo el Gallico 2001 de Jesús Mari Astráin Fabo (D.E.P)
Los Sanfermines del 36 se vivieron con absoluta normalidad. Lo más preocupante fue la amenaza de huelga de los portadores de la Comparsa que, al final, llegaron a un acuerdo que permitió que los críos (hoy, con noventa y pico años) siguieran con sus retahílas habituales:
"Pelonaaa sin pelooo. Cuatro pelos que tenías los vendiste de estraperlooo..."
"Aquí, kilikikí, con el palo no, con la verga sí..."
"Napoleón, chiquitito y narigón"
La República tuvo así a los Reyes Europeos hasta que les hizo la corona mural
Coronas murales, en lugar de las reales de Carlos III
El cuarto de estar de la ciudad se llamaba ahora "Plaza de la República" y en marzo del 35 ya habían cambiado, en la puerta principal de la Plaza de Toros, el escudo de Pamplona por el republicano que -fíjate lo que le importaba a la gente- aguantó la guerra, la dictadura y las cuatro décadas de monarquía. Y ahí sigue.
Sí que las campanas de la catedral desafiaron la prohibición republicana de voltear las campanas para acompañar a los cohetes anunciadores de la fiesta de San Fermín.

Los golpes de estado no suelen anunciarse con antelación y casi todos los pamploneses vivieron las fiestas con absoluta normalidad. Sí que hubo algunos, quizás los más precavidos, que aprovecharon las fiestas para poner tierra de por medio y buscar un refugio seguro desde donde verlas venir.
Otros, como Jacinto Ochoa, (por quien -como veréis en el enlace- siento una especial admiración) fueron detenidos el 19 de julio de 1936, en Pamplona (con 19 años). Pertenecía a las recién fundadas Juventudes Socialistas Unificadas (juventudes del PC y del PSOE). Lo llevaron al penal de San Cristóbal. Tomó parte en la fuga masiva de San Cristóbal el 22 de mayo de 1938. Al final, se chupó 27 años de cárcel, quedando libre en 1964.

De Arguedas, fue jefe de pastores del Encierro
 entre el 29 y el 45. Lo que no haya hecho él...
Pero vimos en los encierros del 36 al pastor ribero Germiniano Moncayola, con la vara y la blusa, metiendo a los toros en chiqueros.
Y a León Salvador que, lo primero que hizo esta vez fue donar al alcalde 100 pts. para la Casa de Misericordia. Con razón luego era el único charlatán que podía vender en la Plaza del Castillo (perdón, de la República).
También veremos al gran Silvanio Cervantes (el que llevaba a las partituras la facundia de Ignacio Baleztena y su Uno de enero, Levántate, pamplonica...) dirigiendo sonriente el Vals de Astráin en un Riau-riau popular y entrañable.
Hay tantas cosas que merecen, siquiera, un pequeño comentario...

Pero sí que quiero recalcar que este documento fue recogido por Antonio José Ruiz. Estas imágenes increíbles de los Sanfermines de 1936 son una muestra del intento de Antonio por ir creando una filmoteca de casa: de Pamplona y Navarra.
Así que, ya sabéis, si tenéis por casa alguna vieja película:
filmoteca.archivo@navarra.es · Tel. 848 427 782

miércoles, 14 de junio de 2017

León Salvador, el Rey de los Charlatanes (1)


José María Baroga
De la mano de José María Baroga nos trasladamos a 1950. Por primera vez en medio siglo no estará en San Fermín León Salvador, el Rey de los Charlatanes, aquel artista de la persuasión que te vendía cuchillas de afeitar, aunque fueras lampiño, o zapatillas para correr descalzo, y que se ganaba el cariño de la gente montando una peluquería para tomarte el pelo: "¡Anímense, que sólo llevo engañándoles cincuenta años!". 
Mirad qué bien lo cuenta Baroga:


Y nos encontramos con una noticia triste. Por primera vez en medio siglo no estará presente en fiestas el celebérrimo León Salvador. Ha muerto el año anterior, en la feria de Bilbao, subido a su tablado, firme en su puesto como un viejo soldado legendario.
Lo recuerdo perfectamente, pues constituye una de las impresiones de la niñez que permanecen imborrables. Aunque, ya de mayor, multitud de veces me detuve a escuchar sus peroratas, siempre fue por avivar ese dulce cosquilleo que produce en el alma al despertar de los recuerdos infantiles. Cuando, de la mano de mi niñera Jenara, los dos con la boca abierta, seguíamos el fárrago de su incansable elocuencia. Porque León Salvador era...

EL REY DE LOS FERIANTES
En el ocaso de su existencia, León Salvador era un anciano gastado, con los achaques propios de la edad y de una vida de agitación y triquitraque inusitada. Veo perfectamente su pequeña figura, de hombros cargados, «con el rostro negro como pan de munición» y los andares ligeramente vacilantes dándose aire de continuo con el sombrero, mientras enjuga con un enorme pañuelo el sudor de su frente.
Ahora es ya reemplazado por su ayudante y sucesor Quinito, «el de Badajó, servidor de ustedes», hecho a la vera de Salvador, de palabra fácil y persuasiva, pero... que no era la de León.
Frecuentemente era éste arrebatado por la fiebre de la venta, la «malaria de los relojes y de las Piel Roja» y subía trabajosamente al tablado, con un vigor prestado por su vocación de fenicio impenitente.
"Los de la coronilla" jugando a pelota (pincha)
Como por arte de encantamiento, los cincuenta o sesenta espectadores, se convertían en doscientos, en cuatrocientos... Desde luego, todos los curas (varias docenas y por supuesto ensotanados.) corrían presurosos a gozar de aquella verborrea chispeante, uno de los pocos espectáculos a que podían asistir sin incurrir en censura eclesiástica. No sé si el clero contaría entre los buenos clientes (entonces los curas andaban bastante desochenados) pero es evidente que los partidarios más entusiastas, aunque a veces bastante escamados, eran los de "la coronilla"...
1947 Plaza del Castillo (Zubieta y Retegui)
—¡Ortega!, llamaba, luego de carraspear y golpear con un papirotazo el micrófono de solapa para comprobar su funcionamiento. —Vete a Casa Salcedo y agradece la atención—.
—¿Qué atención, maestro?—, preguntaba el empleado, sabiendo sobradamente el desenlace.
—La atención de enviarnos el postre. Veo desde aquí dos docenas de coronillas que dicen cómeme. La gente prorrumpía en carcajadas a costa de los sufridos clérigos, quienes enrojecían e iniciaban una prudente retirada con la mano en la nuca, antes de que las cosas fueran a más.
Pero León tenía medida exacta de la norma. Su humor era fino, ingenioso y jamás se pasaba de la raya.
—No se vayan, por favor, no se vayan. Pido perdón al clero. Yo soy católico desde que nací y republicano desde el catorce de abril. Católico viejo y republicano nuevo. (Eran, claro, los tiempos de la República) —¿Cómo, cómo dice...? ¿que no tiene dinero? ¡Jesús, qué barbaridad! Porque no quiere, amigo, porque no quiere. Pídale a su amigo León. ¿Ve usted?
Y metía las dos manos en una maleta abierta y atiborrada de billetes. Alzaba un fajo y los dejaba caer desparramados.
Hojas de afeitar 'Pieles Rojas'
—Como ésta tengo ciento seis maletas en Valladolid. ¡Toma, Ortega!, dale a ese señor («Ese señor», al cabo de un rato, cambiaba su papel por el de Ortega.) veinte duros... ¡Nada! La casa por la ventana. Me ha caído simpático. Ahora, no me pidan más que está el cupo. Con éstas son mil las que he repartido. No me pidan más... ¿Cuchillas? ¿Decía usted cuchillas? A ver Quinito, ¿quedan Pielrojas para el militar? claro, claro que quedan. En cambio esos robaperas  (se refería a los otros charlatanes) asín van ellos con la cara desollada... Sí, ya saben el precio, una peseta el paquete de duro. Toma, dos para el militar... otras dos para el caballero, otra por aquí, otra por allá, vamos, date prisa, dos más aquí a la derecha, vete por la derecha, (ahora ya es la época de la postguerra) tú siempre por la derecha que si no te ganarás un estacazo. ¡Señores!, ¿no desean más?

¿Están todos servidos? ¡Pues al corral! No me pidan más que por hoy se acabó. Ni relojes, tampoco me pidan relojes (D. Pablo Roch me informa que todavía conserva en perfecto estado, un reloj despertador comprado a León Salvador en 1910 por 5 pesetas. Un despertador que ha sido usado durante años, entre otros menesteres como cascanueces. ¡Honor y Gloria a León Salvador!).  Me los han quitado de las manos. Regalados, más de dos mil relojes regalados. Dios me perdone (se quitaba el sombrero y apoyábaselo en el pecho, mirando al cielo) pero no tengo remedio. Por la salud de mi madre que en paz descanse.
—¡Que no se oye! —interrumpía a veces un oyente—.
—Ya nos han cortao la corriente, Quinito... ¡Aaj! ¡aaj! —y golpeaba con el dedo el micrófono—. ¿Ya estamos al corriente con la corriente de la Compañía? ¿O te has gastado el importe de la factura? ¡Señores, qué calvario con este ayudante! Todo es poco para vino.
Quinito, recostado al pie del tablado, aguantaba estoicamente los sarcasmos de León. Por el micrófono surgían unos ruidos extraños seguidos de unos carraspeos. De nuevo se percibía la voz cascada de León. —¿Carteras? ¿Decía usted carteras? Y empezaba otra vez la oratoria inagotable... 
***
Son sólo unos segundos. Pincha en 3' 24'' y ahí lo tienes en toda su salsa. Quizás sean la únicas imágenes de León Salvador en plena actuación. 
Son los Sanfermines de 1928, León Salvador tiene 55 años.
Un vídeo memorable que todo pamplonés ve con mucha curiosidad y que merece la pena (enseguida te darás cuenta) que lo veas en su totalidad. Para ello, te recomiendo pinchar en esta página:

Sanfermines 1928 (actualizado)