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lunes, 23 de octubre de 2023

La presa de Santa Engracia será protegida

La presa de Santa Engracia, del siglo XII, lleva así 6 años
Muy buenas noticias para el Club de Remo que, desde noviembre del 2017 está en el dique seco: la presa de Santa Engracia va a ser reconstruida
Reivindicaciones del Club Náutico de Navarra en el local
Protección especial para cuatro de las seis pequeñas presas del Arga a su paso por Pamplona
Los azudes del río resisten la recomendación europea de derribo
El río Arga a su paso por Pamplona cuenta con seis azudes, de los que la mayoría perviven con nuevos usos, lúdicos sobre todo, frente a un pasado medieval ligado a los molinos de cereal. Estas antiguas estructuras son -en orden, siguiendo la corriente del Arga desde su entrada a la ciudad-:
1. El Molino de Caparroso (en la Chantrea, junto al club Natación) 
2. Azud del Molino de Ciganda (también en Aranzadi, pero en el tramo ya de la Chantrea, junto a la calle Magdalena, justo debajo del Baluarte del Redín); 
3. Azud de San Pedro (en el parque de Aranzadi, en la parte de la Rochapea, tras las piscinas); 
4. Azud de Santa Engracia (entre la avenida de Guipúzcoa y el paseo Kosterapea del barrio de la Rochapea); 
5. Azud del molino de la Biurdana (entre la calle Santa Vicenta María del barrio de San Jorge y la carretera del cementerio); 
6. Y el azud de la Harinera de Ilundáin (en la zona de huertas de Berichitos).
Mapa del recorrido del río Arga a su paso por Pamplona con la ubicación de los seis azudes DN
Tienes en este enlace una Magnífica galería comentada (pincha) de los seis azudes

En el Modelo de Planificación del Río Arga y sus afluentes Río Elorz y Río Sadar, que ha redactado el equipo Tenada y que todos los grupos municipales aprobaron en mayo, se recoge que en aras a acercar a los vecinos al río no sólo se conservaron sino que se apostó por su recuperación como ocurrió con el Molino Caparroso, donde se restauró el antiguo edificio y su canal; también se reconstruyó con una escalada de peces el azud de San Pedro y el de Santa Engracia cuyo canal de derivación pasó a ser de crecida. Igualmente se actuó en el azud de Biurdana.
NA+ (UPN, PP y Ciudadanos) intentó por dos veces su reparación, pero topó con la negativa de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que hizo oídos sordos al argumento de que se trataba de una estructura del siglo XIII de las que se conservan pocas. La CHE replicó que seguía las directrices de Europa de desmantelar los azudes por su impacto en la flora y fauna de los ríos.
Cañada frente a la presa y molino de la Biurdana. 1932 Galle
“PUEDEN MANTENERSE”
En la planificación fluvial hecha por Tenada se dice, sin embargo, que “la decisión de la persistencia de los azudes del río Arga a su paso por Pamplona adoptada en los planes fluviales puede ser mantenida”. Según el equipo de estudio, su derribo no supondría una mejora sustancial en el ecosistema actual del río. 
Para quienes objetan que estas estructuras suponen la fragmentación de población de peces, incapaces de remontar el obstáculo, Tenada indica que la pequeña altura de las presas de Pamplona y su inclinación facilita revertir ese impacto simplemente con la instalación de escalas de peces. “Una actuación ya contemplada en los planes fluviales anteriores que no llegó a completarse”.
Sí a los azudes, por tanto, frente a la corriente europea. 
Presa y Molino de Caparroso. Actividades deportivas de remo del Club Deportivo Amaya y del Club Natación. También se utiliza como zona de baño, se capta agua para riego de huertas y clubes, el edificio del molino se ha restaurado para uso hostelero y también hay gente que acude a pescar. DN
Y para remarcarlo, este jueves (19 de Octubre) el equipo de gobierno de UPN llevó al pleno municipal la propuesta de incluir los de Caparroso, Ciganda, Santa Engracia y Biurdana dentro del catálogo municipal de bienes protegidos. La iniciativa salió adelante gracias al apoyo de PSN y PP, mientras que EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Zurekin se abstuvieron
Una incorporación que cuenta con el visto bueno de Príncipe de Viana y que les protegerá frente a posibles demandas de destrucción, además de propiciar su conservación, recuperación y rehabilitación

domingo, 22 de septiembre de 2019

Pesca, natación y barcas en el Arga pamplonés

El tramo más afectado por la ruptura de la presa, antes y después
La presa de Santa Engracia es más antigua que la Catedral, que las Murallas... un hito en la historia energética (molinos, industria del caucho...) y deportiva de la ciudad. Su existencia, desde hace más de 800 años no ha impedido que algunos pudieran vivir de la pesca y ha posibilitado actividades deportivas como la Travesía del Arga, que llegó a ser internacional.

La Rochapea pesquera (J.J. Arazuri)
Hubo en la Rochapea hombres que se dedicaban a la pesca en el río como profesión, no como deporte. Vivían -o malvivían- de lo que sacaban del Arga. Uno de ellos (y de esto hace sólo sesenta años, por 1920) fue Victoriano Zabalza, de Echauri (de Ororbia, dice la hemeroteca). En Ibero aprendió el oficio. Cuando vino a vivir a la Rochapea, primero en casa de Pablo Martínez «el Colandero» y después en casa Ipiña, siguió pescando en el tramo comprendido entre los puentes de San Pedro y Santa Engracia. 
Pescaba de noche, porque es el tiempo apropiado y de día trabajaba en la Tejería Mecánica. Era el pluriempleo de entonces. Tenía una barca de fondo plano y la movía, no a remo, sino con una pica o aga, hecha con una rama larga de chopo, rematada con una contera metálica. No era barca para navegar; y menos para remontar el río. Para colocarla en el lugar elegido, la llevaba a lomo de burro. 
Pescaba barbos y madrillas con trasmallo y albayeta, y anguilas con cuerdas.
(Imágenes obtenidas de Antonio José Ruiz, "Lo que va de ayer a hoy")
El procedimiento de pesca con cuerda consistía en dejar en el río cuerdas sueltas, con piedras en los extremos, y cabos de liz provistos de anzuelos cebados. Esta operación se hacía al anochecer. Las cuerdas pasaban las noches hundidas y al amanecer eran sacadas mediante unos largos tenedores o arpos que arañaban el fondo fangoso. Si había suerte, sacaban unas cuantas cordadas de anguilas coleantes. 
Victoriano murió de "mal de pescador". Una tarde, después de una madrillada extraordinaria con los amigos en la tabernica de Plácido (de esta emblemática taberna hablaremos próximamente), se fue al río a pescar, como de costumbre. A consecuencia de una mojadura, cogió una pulmonía que acabó con él. La Virgen del Río le estaría esperando al otro lado, en la otra orilla. 
Algunos, sin necesidad de barca, se las ingeniaban para pescar barbos en seco, aprovechándose de que los peces en verano, a ciertas horas, iban a refugiarse en cuevas de las orillas. Entonces los astutos pescadores les cerraban las salidas con tierra y juncos. Hacían agujeros con azada en el borde socavado y cogían a mano, sin mojarse, docenas de barbos. 
La pesca del río (barbos, madrillas, chipas, anguilas) era adquirido por recaderas que se encargaban de revenderla. Se las llamaba madrilleras, e iban con sus cestos y romanas por las calles gritando: 
«¡A los barbos y madrillas, que se acaban!» 

Entre el molino de Caparroso y la presa de San Pedro pescaba un tal Irisarri; en cierta ocasión se cayó al agua un fraile e Irisarri lo sacó del río, desde entonces le llamaron «Pescafrailes». 
Entre las Mañuetas y la presa de Santa Engracia pescaban los hermanos Erice y los Areta. 
Entre Santa Engracia y el molino de Barañáin faenaba un tal Lafuente, alias, «Curro el Cangrejero». Antes de terminar queremos expresar nuestro agradecimiento al amigo Ricardo Ollaquindia por su colaboración en este tema rochapeano que tan bien conoce. 

La Travesía del Arga (hemeroteca y NO_DO)
Ni que decir tiene que, en el estado actual de la presa de Santa Engracia, hoy (2019) sólo sería viable como prueba pedestre de obstáculos, porque el nivel del agua no creo que alcance los 20 centímetros.
Se conocía con el nombre de Travesía del Arga a la prueba de natación que solía celebrarse el 6 de julio, una hora más tarde que el cohete. Era un acto tradicional en la programación sanferminera, que congregaba a gran cantidad de público, especialmente en el talud que desde la cuesta de la Estación y carretera de Guipúzcoa, descendía al barrio de Curtidores, "las multitudes reunidas en torno al Arga, desde el Fuerte de Gonzaga, Mirador de Vistabella y el Puente de la Rochapea"
Organizado por el SEU (Sindicato de Estudiantes Universitarios), se celebró desde 1940 al 62, ambos incluidos. El año 1951 no se pudo celebrar por falta de presupuesto, al adquirir carácter internacional.
El recorrido era "entre el puente de Rochapea y la Presa de Santa Engracia". Una distancia de 1100 metros (de 1750 y 1500 en otros casos; la he medido en el SITNA y me da 780x2=1560).
La categoría infantil era de 450.
Debido a la escasa participación femenina, no había categoría masculina y femenina, sino que las mujeres (si las hubiere) salían unos minutos antes. En 1957 sólo participó una mujer, que salió con 4' de ventaja, siendo rebasada a los 1000 m.
Me dicen unos amigos nadadores, que conocieron la prueba, que los ganadores, desde la década de los 50, fueron: José Luis Ollo (varios años) J. Bengaray, J. Usechi, L. Rodés, J.M. Espinosa (varios años), Fdez de Betoño, J. L. Cepeda, último ganador.
He encontrado en el NO-DO de 1946 estas imágenes. Me llama la atención que, a pesar de ser el organizador el SEU -un sindicato de orientación falangista-, son las aspas de San Andrés carlistas, junto con una gran bandera española, las que más destacan en el Puente de la Rochapea.


Barrio de Curtidores: El Venecia (Arazuri)
Un amigo me ha avisado de este olvido:
En la tercera década de nuestro siglo, se instaló en uno de aquellos viejos caserones del barrio de curtidores, la sociedad llamada pomposamente «El Venecia», una mezcla deportivo-danzante.
Durante la semana alquilaban barcas. Unas pesadas embarcaciones, así nos lo parecía a los mocetes, pintadas, unas de un violento azul cobalto claro y otras de un descarado bermellón. En aquellas «traineras» llegábamos aguas abajo hasta la presa de Santa Engracia, aguas arriba hasta las Mañuetas, en donde hacíamos ciaboga para regresar al embarcadero, lugar en que el barquero contabilizaba en una libreta el número de la lancha y el tiempo del alquiler transcurrido, que procurábamos no rebasar, ya que generalmente acudíamos con las cinco ochenas justas exigidas para pagar la hora, y habíamos sudado lo nuestro reunirlas. 
Las tardes de los días festivos, en un gran local, al que se accedía bajando una empinada escalera, se organizaban animados bailes de los que no era difícil sacar buenos ligues. Como el alto techo era el tejado, el «salón» estaba a media altura cubierto de farolillos a la veneciana. Eran los tiempos del fox-trot, tango y cake-walk. La música del jazz-band privaba (encantaba) a la juventud y molestaba a los adultos y viejos. 
A este antiguo barrio de Curtidores los castizos le llaman «barrio de la Humedad».

viernes, 20 de septiembre de 2019

Tenemos que reparar la presa de Santa Engracia (F. Galán)


La presa de Santa Engracia es más antigua que la Catedral, que las Murallas... un hito en la historia energética y deportiva de la ciudad.
Debemos transmitirla a las generaciones siguientes, por lo que repararla es una responsabilidad de esta Corporación Municipal.

Se debe reparar la presa de Santa Engracia                                                    Francisco Galán
La presa de Santa Engracia es un hito en la historia energética y deportiva de la ciudad
Se tienen referencias de la presa de Santa Engracia desde 1227. Es más antigua que la Catedral, que las Murallas y que todos los edificios de Pamplona, salvo, quizá, la Cámara de Comptos, que también es del siglo XIII.
Su trazado figura en todos los planos antiguos de Pamplona, como en el de 1719 y en el de 1882. 
En sus seis primeros siglos su función fue crear un desnivel para el accionamiento de molinos. 
Convento de Religiosas franciscanas llamado de Sª Engracia (plano Pamplona 1756)
En 1888 se instalaron en el edificio del molino dos grupos eléctricos de 150 CV para generar energía para el alumbrado público de Pamplona. En aquella época la generación debía hacerse muy próxima al consumo porque se generaba y transportaba en baja tensión y las perdidas en el transporte eran muy elevadas. Fue la primera central hidroeléctrica de suministro a Pamplona.
Más tarde se construyó, en el emplazamiento del molino, la empresa Industrias del Caucho que mantuvo el azud y utilizaba el salto eléctrico para abastecer de energía, parcialmente, a su proceso industrial.
Naves de la antigua Industria del Caucho, junto al puente de Santa Engracia.
(Foto: Javier Bergasa)
Actualmente, y desde hace más de 50 años, el embalse que crea la presa es utilizado por los miembros del Club Náutico de Navarra para sus entrenamientos y competiciones.
La presa es posible que haya tenido reparaciones, modificaciones y mejoras a lo largo de los siglos. Se aprecia claramente un pequeño recrecido para aumentar en unos 20 cm la altura del salto, solución muy frecuente en casi todas las presas de toma. La sección actual es un plano inclinado de piedra vista, con la coronación vertical, también en piedra vista, y sobre la que está el pequeño recrecido antes comentado. Tiene una pantalla vertical de madera, muy cerca del paramento de aguas arriba, que también es de piedra, y en parte ha desaparecido. Será probablemente la presa más antigua y con mejor estructura de todas las que hay en el Arga a su paso por Pamplona.
Reivindicaciones del Club de Remo
Tiene una altura del orden de 1,50 a 2 metros y el embalse que genera, dada la pendiente del cauce del río, es, evidentemente, insignificante, por lo que los “terribles efectos ambientales negativos” que provoca, según los informes fundamentalistas habituales son una risa. Aplicando criterios ambientales similares habría que demoler la Ciudadela, ya que ha perdido su función defensiva, y así recuperar el terreno natural.
En las avenidas “desaparece”, como puede apreciarse en las fotos correspondientes a la crecida del 20 de abril de 2018. Es decir , que la presa no afecta a la lámina de agua en las avenidas, y por tanto no crea afecciones hacia aguas arriba, ya que, la cota del río en ese tramo está mandada por el puente de Santa Engracia, que como es habitual en estos ríos es la sección critica que establece la lámina de agua en la avenida.
Imagen de Earth, poco antes de su destrozo
Viendo las fotos del cauce con la presa rota se aprecian los “gigantescos” depósitos sedimentados por arrastres durante los más de 700 años de funcionamiento del embalse, que deben ser, al parecer, un drama ecológico. Depósitos que, sin embargo, no impiden, cuando la presa está en servicio el funcionamiento de las piraguas de los remeros que utilizan ese tramo para su entrenamiento.
Por Sto Domingo, camino del Ayto., en 2018
Concretando lo anterior podríamos decir:
- La presa de Santa Engracia es un hito en la historia energética y deportiva de la ciudad.
- La poca altura de la presa, del orden de 1,50 a 2 metros crea un embalse muy reducido
- No da lugar a aumento de lámina de agua en las avenidas.
- La poca cantidad de depósitos acumulados en sus más de 700 años de funcionamiento, hace ver que los “problemas ambientales” de su funcionamiento son muy reducidos por más que informes fundamentalistas los quieran magnificar.
- Dada su singularidad debiera tramitarse su protección, con Grado 2 del Plan General, con mucha mayor razón que algunos de los edificios que ya la tienen.
Por todo ello se debe reparar, con una obra que mantenga el diseño de piedra vista en el paramento de aguas abajo. Podría construirse un muro de hormigón, en el paramento de aguas arriba, anclado a la presa que asegure la estabilidad y permita que dure otros 700 años, en los que se amortizará holgadamente el gasto que ahora haya que hacerse.
En caso de que se considere oportuno podría construirse, en algún punto de la presa, una escala de peces, con características adecuadas a las especies que se considere conveniente que la deban atravesar. Se debe reponer la compuerta del vaciado del embalse existente en su estribo izquierdo.
Debemos transmitir la presa de Santa Engracia a las generaciones siguientes, por lo que repararla es una responsabilidad de esta Corporación Municipal.
Francisco Galán Soraluce 
Ingeniero de Caminos

domingo, 25 de agosto de 2019

Una solución para el remo pamplonés

Pincha para ver la presa de Santa Engracia en Noviembre de 2015 (gracias Maksym Diachenko)
No sé cuántos escritos lleva José Mari Gil, ilustrándonos sobre el estado del Arga y suplicando una solución para la Presa de Santa Engracia. Desde noviembre del 2017 están sin poder remar. La continuidad del remo en Pamplona pasa por dar una solución, siquiera provisional (un sistema sencillo, rápido y eficaz para retener el agua del Arga), mientras se trabaja la solución definitiva. La pelota está en el tejado del Ayuntamiento (ver comentarios).
1. Presa de San Pedro  2. Puente de San Pedro  3. Puente de la Rochapea 
4. Puente del Plazaola  5. Presa y puente de Santa Engracia
El estado del río Arga a su paso por Pamplona 
Si por primera vez un visitante de nuestra ciudad medianamente observador y con algún sentido estético medio ambiental hiciese caminando los aproximadamente 1.800 metros que transcurren en el cauce del río Arga a su paso por Pamplona entre las presas de San Pedro y Santa Engracia, quedaría desagradablemente sorprendido de lo que iba a contemplar. 
2. Puente de San Pedro
Probablemente no entendería muy bien por qué inmediatamente aguas arriba y abajo del puente de San Pedro se había dejado crecer un verdadero bosque con evidente peligro de desbordamiento en subsiguientes riadas. 
3. Puente de la Rochapea y embarcadero destrozado
Continuando en la dirección de las aguas se encontraría en las orillas con lo siguiente: árbol cruzado (gracias, O.Y.) de lado a lado; un poco antes de llegar al antiguo molino, todavía habitado, derrumbe de rocas y de viejos muros; atascos de troncos en el puente de la Rochapea, con un tajamar roto; un embarcadero totalmente destrozado. 

Aguas abajo, y en la margen izquierda, restos de una casa quemada (Casa de Barquilleros) con los cimientos al aire y evidente peligro de caída al cauce. Pasando el puente del antiguo Plazaola (haz favor de pinchar), numerosos derrumbes y restos de rocas. Margen derecha, árbol caído y otro a punto de caer al río. 
También en la margen derecha, y pasado el puente en forma de arco de las Oblatas, un embarcadero, aparentemente de adorno, ya que, para que cumpliera su cometido sería preciso, al menos, lo siguiente: embarcaciones, un local para guardarlas y monitores para enseñar a remar. 
¡¡¡Mucho ánimo, José Mari!!!
Sin embargo, no existe ninguna de las tres condiciones, pero aunque existieran, y dada la cercanía de la presa y con muy poca corriente, se acercarían peligrosamente a la misma. Y para finalizar su bonito recorrido, nuestro turista ya no entendería absolutamente nada al contemplar el desastre de la presa de Santa Engracia medieval del Siglo XII y con una rotura central (...). 
Y no nos engañemos; una cosa es mantener en todo lo posible la salud ambiental del Arga, en lo que todos estamos de acuerdo, y otra muy distinta soportar el aspecto patético que tiene actualmente.
Pamplona y sus ciudadanos no se lo merecen. 
JOSÉ MARÍA GIL

martes, 7 de mayo de 2019

¿Pompelo -o Rómulo-, sin Remo?

José Mari Gil Jurío, en las instalaciones del Club Náutico Navarra de Remo
Tiene que ser duro: desde noviembre de 2017 llevan sin poder remar. Pero Josemari Gil Jurío no pierde la compostura.  Sabe que con este Ayuntamiento no hay nada que hacer y, sin duda, espera el cambio. Hoy -por enésima vez- vuelve a pedir que la presa de Santa Engracia sea reparada de manera urgente. Ironías de la vida, ha cumplido años el día de Santa Engracia, el 16 de abril. Felicidades, y gracias por la lección de hoy.

El remo en Pamplona 
Decía el barón de Coubertin, entusiasta promotor de las Olimpiadas Modernas, que el remo (distíngase del piragüismo) es el deporte más completo, puesto que dinamiza toda la musculatura del cuerpo y a la vez es uno de los más exigentes, físicamente hablando. El barón sabía de lo que hablaba ya que él mismo lo había practicado en su juventud. 
Por otra parte, hemos observado el profundo desconocimiento que existe en Pamplona sobre el remo y el Club Náutico Navarra, a pesar de llevar medio siglo junto a los corralillos de la Rochapea, y únicamente conocido, muy someramente, gracias (o más bien, desgracias) a la rotura, cada vez más amplia, de la presa de Santa Engracia. 
Continuando con la historia, y cumpliendo brevemente la extensa trayectoria del remo, diremos que ya en el siglo XVII se practicaban algún tipo de regatas en Inglaterra, pero no es hasta 1829 cuando se populariza la famosísima confrontación entre las Universidades de Oxford y Cambridge en aguas del Támesis de Londres. Por cierto, una embarcación similar, de 8 remeros con timonel, y espectacular en sus casi 18 metros de eslora, permanece visitable para toda persona que lo desee en nuestra sede de la plaza Errotazar. El remo de banco móvil u olímpico, denominado así por ser en todas sus modalidades olímpico (1, 2, 4 y 8 remeros), participa en todas las olimpiadas desde el año 1900. 
Existe, además, otra modalidad no olímpica pero altamente vistosa denominada yola, de cuatro remeros con timonel y ciabogas en boyas, y en cuyas regatas el Náutico Navarra siempre ha tenido muy buenos resultados. 
Añadir solo, y como referencia en el tiempo, que el fútbol data en nuestro país de 1878 y las famosas regatas de traineras de La Concha (pincha y disfruta) en San Sebastián de 1879; es decir, unos 50 años menos que el remo. 
Leído todo lo anterior, ¿alguien duda de que el remo olímpico debe continuar en Pamplona y que la presa de Santa Engracia debe ser reparada de manera urgente para la práctica de este completo deporte y abierto a toda la sociedad? 
José M' Gil Náutico Navarra