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sábado, 25 de octubre de 2025

La ordea para Iriberri

1910 pasadera del vado de Tejería, inutilizada. AMP
El viernes, en respuesta a mi entrada "Encontrado el lugar de baños de mi infancia", recibía de José Miguel Iriberri este entrañable wasap:
"Buenos días, Patxi. Los de la O hemos perdido nuestro río de baños. El tramo entre la presa y el Puente de San Pedro está irreconocible. La referencia en el centro de cauce era la misteriosa Piedra Grande. Al lado, recordarás las dos piscinas municipales con la caseta de cabinas...
Como siempre, siento admiración por tu conocimiento infinito de la ciudad, por tu labor de archivo y de campo, pero sobre todo por tu cariño ciudadano."
Y todo sin exagerar... Mi admirado Iriberri no tiene remedio...
En compensación te voy a dar lo que por aquí llamamos la ordea. Y además por partida doble.
Para empezar, cuando quieras, te invito a sentarte en un mullido tresillo (3 + yo = 4) natural que he encontrado en la playa fluvial para contemplar cómodamente esta maravilla:
Y de la otra parte de la ordea ya te he dado un anticipo en la foto de portada. Viene a cuento de una noticia que recogías en 2013 -¡hace ya 12 años, cómo corre el río de la vida!- de una petición de las lecheras, especialmente las del meandro de la Magdalena, de la zona que está debajo de la Media Luna, que mandaron a Diario de Navarra la siguiente nota:
DN 20/07/1913 Rogamos á quien corresponda, que se facilite el paso por el río de Tejería poniendo en el mismo las piedras que sean necesarias y á prudencial distancia con el fin de que se pueda vadear dicho río con relativa facilidad, es decir sin gran exposición á sufrir un remojón. Como en el mismo río están las piedras necesarias que podían facilitar su paso, no sería costoso atender la petición que en nombre de las lecheras hacemos, y de esa manera se les abreviaría mucho el camino que todos los días muy de mañana tienen que andar.
Pues en la foto de portada se ve el motivo exacto de las quejas de las lecheras. Te la amplío:
Faltan dos o tres piedras pasaderas, las centrales, donde más suele empujar el río. Y por lo que dicen las lecheras, las piedras arrastradas están bien cerca.
Iriberri beach, hoy
La foto está datada en 1910 y la nota de las lecheras es de 1913. ¿Habrá sido capaz el Ayuntamiento de tener a lecheras, lavanderas... y habitantes de Burlada y Villava, en general, sin poder utilizar la pasadera de Tejería durante tres años? Tanto tiempo, lo dudo. Si el Ayuntamiento no hubiera puesto interés en arreglar el paso, ya habría recibido notas de protesta de muchos colectivos pidiendo que se arreglara desde finales de la primavera, cuando no hay tanto riesgo de avenidas y comienza el estiaje.
Lo más probable (pincha) es que causara la rotura alguna avenida reciente.
Sea como fuera, el paso por los tres cauces del vado de Tejería fue un sinvivir -sobre todo por las pegas que ponía el Ramo de Guerra con sus zonas polémicas- hasta la construcción, por parte del Ayuntamiento, de la primera pasarela fija de 1944, las pasarelas de nuestro corazón.

Lo dicho, Iriberri: cuando quieras te invito al tresillo de la playa del Vergel para contemplar las zonas de baño de nuestra infancia.

jueves, 23 de octubre de 2025

Encontrado el lugar de baños de mi infancia

Basiano, 1943-45. Tras esa piedra larga (en forma de L),
había una hendidura por la que bajábamos al río
(gentileza de José Mari Muruzábal)
Nuestro lugar de baños, nuestra "mañueta"
Hace unos años, en mis frecuentes paseos por el Arga, intenté buscar el lugar exacto en el que los hermanos solíamos bañarnos, de niños, allá por los años 50-60, mientras vivíamos en Dormitalería.
Desde el puente levadizo, en vez de seguir la carretera, alcorzábamos por ese sendero, bien marcado. Año 1920 ca. Barandilla rústica en el "puente de las monjas"
Basiano "Rincón de las murallas" 1927
Barandilla rústica en el "puente de las monjas"
Bajábamos por el Portal de Francia y, tras pasar el 'puentecillo de las monjas', justo al llegar a la Arboleda (topónimo olvidado), nos lanzábamos hacia la orilla por una empinada cuesta rompeculos. 
Para facilitar el acceso al agua, nuestros antepasados nos habían proporcionado un murete y unas piedras -que intentaban imitar a unas escaleras, pero en rústico- aprovechando una hendidura.
Allá el Arga, con escasa profundidad, se deslizaba suavemente por unas amplias, inmensas losas, cubiertas de fino musgo, que propiciaban divertidos resbalones.

Octubre 2025, encontrado el murete de acceso
1997. Construcción del puente del Vergel. AGN
Esta foto, hallada muy recientemente, me ha dado la seguridad de que el murete de acceso, que había detectado hace ya unos meses, era el mismo de nuestra infancia, hace unos 70 años.
Las referencias son precisas:
El coche blanco acaba de atravesar la 4ª puerta (1) del Portal de Francia
En perpendicular a la carretera, desciende la cuesta rompeculos (2) hasta el río
En la orilla derecha se ha formado en las últimas décadas una larga playa de cantos rodados (3)
Si la anchura del puente es de 26 metros, el murete de acceso (no se ve en la foto) tiene que estar a esa distancia aproximada del puente.
Y en efecto. He descendido, desde el paseo fluvial, bajo el puente, unas cuantas veces a esa playa de piedras y ya había descubierto el murete de acceso en la otra orilla, pero se me hacía demasiado cercano al puente. 
Ahora ya no. Esta foto me permite estar seguro de que es el murete de mi infancia.
Como desde la otra orilla es muy difícil el acceso, vamos a intentar fotografiarlo desde la playa (3) de la margen derecha
Mirando a la orilla de enfrente, vemos un muro de contención moderno bajo el puente del Vergel y otro muro de piedras más antiguo. Pues, donde termina éste, ahí (flecha) estaba el punto de acceso al río, a la distancia del puente que habíamos calculado. 
Acerquémonos:
La hendidura (2) por donde entrábamos al río hoy está okupada por un árbol cuyo tronco se bifurca al llegar a las raíces. Por ello, la cuesta rompeculos (1) ha tenido que desviarse. ¿Quién ha marcado una senda tan clara? Por supuesto que los humanos no, ya que esa zona solo es penetrable por animales. Cuando vaya (porque algún día, tras lluvias, iré a investigar) intentaré fotografiar sus huellas.

Actualización 26 10 2025 D
Hoy domingo me he pegado la machada (ver el tubo junto a 1). Pero, con la emoción, ni me he acordado de las huellas. Más fácil de lo que pensaba.

Para bajar, apoyábamos los pies en unos "escalones que había en la hendidura y las manos en la parte del murete (3) que gira 90º hacia el interior, como se ve muy bien en la foto de portada de Basiano, foto hoy imposible de repetir sin una cuadrilla de leñadores y un rebaño de cabras.
Pero, aún así, me doy por muy satisfecho por haber encontrado el sitio exacto de nuestros baños infantiles y por que, a pesar de los más de 65 años transcurridos desde que lo dejamos de visitar, hoy siga siendo perfectamente reconocible.
Y además lo puedo ver sin ninguna dificultad desde esa playa de piedras, que es muy visitada por los dueños de perros a los que les gusta darse un chapuzón. La presencia en la zona del martín pescador -arcoíris alado- es un excelente bioindicador de la calidad del agua y de la abundancia de pececillos de los que alimentarse.
He encontrado en esa playa un asiento natural comodísimo, para pasar un buen rato empapándose de nostalgia.

lunes, 18 de septiembre de 2023

Desolvidada la "mañueta" infantil

Basiano, 1943-45. Tras esa piedra larga (en forma de L),
había una hendidura por la que bajábamos al río
(gentileza de José Mari Muruzábal)
Nuestro lugar de baños, nuestra "mañueta"
Hace unos años, en mis frecuentes paseos por el Arga, intenté buscar el lugar exacto en el que los hermanos solíamos bañarnos, de niños, allá por los años 50-60, mientras vivía en Dormitalería.
Desde el puente levadizo, en vez de seguir la carretera, alcorzábamos por ese sendero, bien marcado. Año 1920 ca. Barandilla rústica en el "puente de las monjas"
Bajábamos por el Portal de Francia y, tras pasar el 'puentecillo de las monjas' (de Basiano, ver imagen; en dirección opuesta, claro), justo al llegar a la Arboleda (topónimo olvidado), nos lanzábamos hacia la orilla por una empinada cuesta rompeculos
Basiano "Rincón de las murallas" 1927
Barandilla rústica en el "puente de las monjas"
Para facilitar el acceso al agua, la naturaleza y el ser humano nos habían proporcionado un murete rocoso y unas piedras -que intentaban imitar a unas escaleras, pero en rústico- aprovechando una hendidura.
Allá el Arga, con escasa profundidad, se deslizaba suavemente por unas amplias, inmensas losas, cubiertas de fino musgo, que propiciaban divertidos resbalones.

A pesar de que cubría poco, mi hermano mayor, intentando pasar a la otra orilla, debió de meterse en un pozo con un temible remolino y a punto estuvo de ahogarse. Eso ocurrió antes de que yo tuviera uso de razón y siempre me lo hicieron tener presente, desde la primera vez que me metí en el río.
García Asarta, 1895
También Ramón nos recuerda, aún, el profundo tajo que se hizo en el pie por culpa del cristal de una botella rota.
Por lo demás, era un sitio especialmente tranquilo en el que -seguramente por lo escarpado del terreno- jamás recuerdo haber visto, aparte de nosotros, a nadie bañarse.
Hoy -y desde hace décadas- se ha convertido en uno de los rincones sagrados de mi infancia.
Las "losas resbalosas" era nuestro 'sitio de baño', nuestra bañu-eta, nuestra mañueta.

Siempre nos queda Basiano
Basiano, 1943-45 Puente de San Pedro
(cuadro de la foto)
Pues, como decía, en tiempos recientes intenté volver, pero la salvaje naturaleza me impidió siquiera dar con la cuesta rompeculos. Más recientemente y desde otra entrada, mi hijo Andrés también lo intentó. Pero no pudo ser. 

Y mira que tenía en mente la imagen infantil de aquel acceso. 
Ya me daba por vencido, cuando me acordé de un pensamiento que siempre me ha rondado la cabeza y que había dejado escrito alguna vez:
Cuando la piqueta ha acabado con los rincones mágicos de tu infancia, siempre te quedan los cuadros de BasianoBeunza, fotografías de García Deán, de Julio Cía, Paisajes españoles... que en ocasiones son el único punto de apoyo para confirmar tus recuerdos.
Y la primera vez fue Basiano. 
Fui el 6 de agosto de 2016 a la exposición del murchantino en la Ciudadela y lo primero que vi a la entrada fue una fotografía de un cuadro del Puente de San Pedro, de 1943-45, con Jesús, muy elegante, en plena faena.

Allí estaba el lugar exacto, diez años antes de que estuviéramos nosotros. El pasillo verde, la roca en "L" y, tras ella, se intuye la hendidura por la que bajábamos al río
Lo que os digo, cuando te falla la realidad y tus recuerdos se tambalean, siempre te queda la fotografía, o la pintura. 
O, quizás, Desolvidar. 
Gracias, Basiano.

Descubrimiento del 04.01.18
Al Portal de Francia se le llamó en siglos anteriores "Puerta del abrevador", ya que por ella salía de Pamplona el ganado para beber en algún lugar protegido. 
El Puente de San Pedro también fue llamado "Puente del Abrevador".
Durante años busqué -entre ambos puntos- un abrevadero, un asca.., hasta que encontré una postal y la documentación precisa.
Esta imagen, preciosa por cierto, encontrada en todocolección, está sacada unos metros, río arriba, de la de Basiano. Dicen allí que es de 1920. Esta parte del río, primer acceso fácil desde la Puerta del Abrevador (hoy Portal de Francia), tuvo que ser 'el Abrevador" del que hablan las crónicas desde el siglo XIV y que dio su primer nombre (siglo XVI) al, hoy, Portal de Francia o de Zumalacárregui.
Así pues, nosotros nos habíamos estado bañando -sin saberlo- a escasos metros de un lugar tan histórico como "el Abrevador".

Septiembre 2023: gracias AMP (pincha)
Más concretamente, gracias a Paisajes españoles. Es de 1985. La zona de baños, aguas abajo del Puente de San Pedro, donde nos bañábamos nosotros
Acerquémonos un poco...
Vemos perfectamente la cuesta rompeculos y, arriba de la cuesta, un coche que parece estar aparcado. Yo diría que un 4L. Dentro del círculo, un individuo camina por el borde de la carretera que va hasta el Puente de San Pedro.
Sin embargo, al final de la cuesta, ni rastro de la hendidura ni de las piedras que hacían de escalera. Al revés. Parece que el terreno se ha deslizado pendiente abajo formando un delta. Quizás alguna riada se llevó las piedras que hacían de muro de contención.
Pero me quedo satisfecho con el hallazgo ¡25 años después de nuestra estancia, todavía se podía ver la cuesta rompeculos
Y más os voy a decir: ese 4L blanco hasta puede ser el mío. ¿Quién, si no, podría estar enredando en ese sancta sanctorum de mi infancia?
¡Qué contento mi hermanico Nacho en el 4L!
Si así fuera, sería un desolvido total.
Vista de la misma zona, de norte a sur.
En el circulo, la mancha que señala el lugar del baño
Octubre 2025, encontrado el murete de acceso
1997. Construcción del puente del Vergel. AGN
Esta foto, hallada muy recientemente, me ha dado la seguridad de que el murete de acceso, que había detectado hace ya unos meses, era el mismo de nuestra infancia, hace unos 70 años.
Las referencias son precisas:
El coche blanco acaba de atravesar la 4ª puerta (1) del Portal de Francia
En perpendicular a la carretera, desciende la cuesta rompeculos (2) hasta el río
En la orilla derecha se ha formado en las últimas décadas una larga playa de cantos rodados (3)
Si la anchura del puente es de 26 metros, el murete de acceso (no se ve en la foto) tiene que estar a esa distancia aproximada del puente.
Y en efecto. He descendido, desde el paseo fluvial, bajo el puente, unas cuantas veces a esa playa de piedras y ya había descubierto un murete de acceso en la otra orilla, pero se me hacía demasiado cercano al puente. 
Ahora ya no. Esta foto me permite estar seguro de que es el murete de mi infancia.
Como, desde la otra orilla es muy difícil el acceso, vamos a intentar fotografiarlo desde la playa (3) de la margen derecha
Mirando a la orilla de enfrente, vemos un muro de contención moderno bajo el puente del Vergel y otro muro de piedras más antiguo. Pues, donde termina éste, ahí (flecha) estaba el punto de acceso al río, a la distancia del puente que habíamos calculado. 
Acerquémonos:
La hendidura (2) por donde entrábamos al río hoy está okupada por un árbol cuyo tronco se bifurca al llegar a las raíces. Por ello, la cuesta rompeculos (1) ha tenido que desviarse. ¿Quién ha marcado una senda tan clara? Por supuesto que los humanos no, ya que esa zona solo es penetrable por animales. Cuando vaya (porque algún día, tras lluvias, iré a investigar) intentaré fotografiar sus huellas.
Para bajar, apoyábamos los pies en unos "escalones que había en la hendidura y las manos en la parte del murete (3) que gira 90º hacia el interior, como se ve muy bien en la foto de portada de Basiano, foto hoy imposible de repetir sin una cuadrilla de leñadores y un rebaño de cabras.
Pero, aún así, me doy por muy satisfecho por haber encontrado el sitio exacto de nuestros baños infantiles y por que, a pesar de los más de 65 años transcurridos desde que lo dejamos de visitar, hoy siga siendo perfectamente reconocible.
Y además lo puedo ver sin ninguna dificultad desde esa playa de piedras, que es muy visitada por los dueños de perros a los que les gusta darse un chapuzón. La presencia en la zona del martín pescador es un excelente bioindicador de la calidad del agua y de la abundancia de pececillos de los que alimentarse.

lunes, 8 de agosto de 2016

Desolvidada nuestra mañueta. ¡Gracias, Basiano!

Basiano, 1943-45. Tras esa piedra larga, había una hendidura por la que bajábamos al río
(gentileza de Jose Mari Muruzábal)
Esta entrada ha sido completada en Desolvidada la "mañueta" infantil
Nuestra mañueta
Hace unos años, en mis frecuentes paseos por el Arga, intenté buscar el lugar exacto en el que los hermanos solíamos bañarnos, de niños, allá por los años 50.
Desde el puente levadizo, en vez de seguir la carretera, alcorzábamos por ese sendero, bien marcado. Año 1920 ca

Basiano "Rincón de las murallas" 1927
Bajábamos por el Portal de Francia y, tras pasar el 'puentecillo de las monjas' (de Basiano, ver imagen; en dirección opuesta, claro), justo al llegar a la Arboleda, nos lanzábamos hacia la orilla por una empinada cuesta rompeculos. Para facilitar el acceso al agua, la naturaleza nos había proporcionado un murete rocoso y unas piedras -que intentaban imitar a unas escaleras, pero en rústico- aprovechando una hendidura.
Allá el Arga, con escasa profundidad, se deslizaba suavemente por unas amplias, inmensas losas, cubiertas de fino musgo, que propiciaban divertidos resbalones.
A pesar de que cubría poco, mi hermano mayor, intentando pasar a la otra orilla, debió de meterse en un pozo con un temible remolino, y a punto estuvo de ahogarse. Eso ocurrió antes de que yo fuera algo consciente, y siempre me lo hicieron tener presente desde la primera vez que me metí en el río.
También Ramón nos recuerda, aún, el profundo tajo que se hizo en el pie por culpa del cristal de una botella rota.
García Asarta, 1895
Por lo demás, era un sitio especialmente tranquilo en el que -seguramente por lo escarpado del terreno- jamás recuerdo haber visto, aparte de nosotros, a nadie bañarse.
Hoy se ha convertido en uno de los rincones sagrados de mi infancia.
Las"losas resbalosas" era nuestro 'sitio de baño', nuestra bañu-eta, nuestra mañueta.

Siempre nos queda Basiano
Basiano, 1943-45 Puente de San Pedro
(cuadro de la foto de inicio)
Pues, como decía, en tiempos recientes intenté volver, pero la construcción del Puente del Vergel debió de terminar con él, ya que ni desde la la margen derecha ni desde la izquierda supe encontrarlo. 
Y mira que tenía en mente la imagen infantil de aquel acceso. 
Ya me daba por vencido, cuando me acordé de un pensamiento que siempre me ha rondado la cabeza y que había dejado escrito alguna vez:
Cuando ya das todo por perdido, siempre te quedan los cuadros de BasianoBeunza, fotografías de García Deán, de Julio Cía.., que en ocasiones son el único punto de apoyo para confirmar tus recuerdos.
Y esta vez ha sido Basiano. 
Fui anteayer mismo a la exposición de la Ciudadela y lo primero que vi a la entrada fue una fotografía de un cuadro del Puente de San Pedro, de 1943-45, con Jesús, muy elegante, en plena ejecución.
Allí estaba el lugar exacto, cinco, diez años antes de que estuviéramos nosotros. El pasillo verde, la roca larga y, tras ella, se intuye la hendidura por la que bajábamos al río
Lo que os digo, cuando te falla la realidad y tus recuerdos se tambalean, siempre te queda la fotografía, o la pintura. 
O, quizás, Desolvidar. 
Gracias, Basiano.
Curso 60-61. Más cerca del Puente, Ana Mary Olaverri y sus compañeras de La Casita
Actualización 04.01.18
Esta imagen, preciosa por cierto, encontrada hoy en todocolección, está sacada unos metros, río arriba, de la de Basiano. Dicen allí que es de 1920. Esta parte del río, primer acceso fácil desde la Puerta del Abrevador (hoy Portal de Francia), tuvo que ser 'el Abrevador" del que hablan las crónicas desde el siglo XIV y que dio su primer nombre (siglo XVI) al Portal de Francia o de Zumalacárregui.
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