Aquellos muchachos de Burgos llevaban 37 horas de fiesta continua. ¿Verdad que no se nota? Y con muy buen humor entonaron "Burgalesa, burgalesa". Yo me la aprendí por si algún día se la puedo cantar a quien imagináis.
Viene luego una jotica: "Como la tormenta brava", que oímos en Calderería.
Y en la esquina Dormitalería - Bajada de Javier, unas guitarras de plata:
Me acerqué al comienzo de la Calle Curia, donde suelen formar el "taponcico" para insultar y agredir a la Corporación y más. Este año la cosa estuvo más tranquila que en años anteriores:
Tras el "momentico", repique de campanas en las dos torres de la Catedral, salen los gigantes del atrio, toca La Pamplonesa... Y de repente aparece una estrella llamada Altair para iluminar, más si cabe, la mañanica del 7 de julio:

