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lunes, 5 de junio de 2023

Al mus, en un palacio de Lisboa y por la jeró

¿A que no has jugado al mus en un sitio tan elegante como éste y, tras más de dos horas, te has ido sin pagar?

El sábado, 3 de Junio, estuvimos en Lisboa. Nos dieron la tarde libre y nuestras parejas se fueron de tiendas.
La gente que andaba por esa zona de Lisboa era muy, pero que muy interesante.
José Luis, con su bandera de Navarra y, en la riñonera, las cartas y los tantos
Eliseo, Juanjo, José Luis y yo encontramos una mesa libre en la terraza de ese edificio con la sana intención de tomarnos unos chupitos para aliviar la soledad. Pero allí no salía nadie para atendernos. José Luis sacó unas cartas y una bolsita de tela -preciosa, por cierto-, en la que iban los tantos, y propuso echar una partida al mus. 
José Luis, guardando las cartas. ¿Dónde estará Eliseo?
Nos jugamos la consumición. Pero allí no salía nadie que nos atendiera.
Por fin salió una chica que limpió la mesa y nos dijo que había que pedir la consumición en el interior.
Al no haber alcohol, no tomamos nada. Pero, enfrascados en la partida, tampoco lo echamos en falta.
Cayeron cinco partidas, todas muy emocionantes, la mayoría por órdago.
Al terminar, fuimos al servicio, pero la puerta no se podía abrir. Había que introducir el código que te daban con el ticket de la consumición. Pero nosotros no habíamos hecho gasto.
Parecíamos Paco Martínez Soria en La ciudad no es para mí.
Al final, entramos al empujón, detrás de un cliente legal.
Y, por supuesto, nos fuimos sin pagar.
Al salir, me di cuenta de que habíamos estado jugando al mus en una terraza muy elegante y me alejé para sacar alguna imagen de un sitio tan monumental.
Sólo en ese momento me di cuenta de que ese edificio, de estilo neomanuelino del XIX, era la Estación de trenes de Rossio, la estación central de Lisboa.
Y, como en tantas estaciones de tren europeas, está prohibido el alcohol.
Ahora bien, que no exploten comercialmente una terraza como ésa, me sigue dejando alucinado. Tanto, como que hubiéramos encontrado mesa con tanta facilidad un sábado y en el centro de Lisboa.

Enlace al Álbum de fotos de Portugal (pincha)

miércoles, 31 de mayo de 2023

Himno Erymen (Club Jubilados)

El local social, en Trª Fco. Alesón. Ermitagaña, Pamplona
Club de Jubilados "Erymen"
Aunque el nombre (Ermitagaña y Mendibaldea) lo insinúa, también hay jubilados que son de otros barrios, incluso de fuera de Pamplona.
Recientemente, se ha compuesto este himno que han ensayado con ardor y que hoy subimos a YouTube:
Corrido Erymen 

Músuca Intro
Estrofa A:
Club Erymen te llena de alegría, y lanza luz y amoor directo-al corazoón,// Poniendo múusica en nuestras vidas, con juegos, charlas, bailes y algún que-otro achuchón // 

*Estribillo 1: 
Vente/a Erymen a viajar y-a jugar, Disfrutarás en grande con su gente, // pasearás por toda la ciudad, te-encontrarás allí-estupendamentee // 
*Estribillo 2: 
Vente/a Erymen a cantar y-a bailar, te juntarás durante todo-el añoo // para brindar con todos los demáas. Te sentirás feliz y afortunadoo/// 

Estrofa B: 
También te-ofreece coro, viajes, cursos, paseos a tu gusto, aprovecha la-ocasióon, // 
En Erymen podrás echarte risas, un mus y una brisca, incluso un chinchóon. // 
***Estribillos 1 y 2 

Estrofa C: 
Cuando-el otoño de tu vida llegue y quieres compañía, alegría-y distraccióon,// plantéate unirte a nosotros, cual árbol a un bosque frondoso y con verdor, 
***Estribillos 1 y 2 

Estrofa D: 
Y-aquí llegó-el final de nuestra cita, gracias por tu sonrisa al oír esta canción. ¿Qué quiero más? ¡Si tu mirada brilla, uniéndose-a la mía como-un rayo de sool!. 
***Estribillos 1 y 2, (pero hacia más alto el) Te sentirás feliz y afortunadoo*///

martes, 21 de junio de 2022

Refugiados en el Valle de Hecho

El 9 de Junio estuvimos en el Valle de Hecho y nos contaron unas historias impresionantes.
Este rincón de la provincia de Huesca guarda en la memoria el rescate de prófugos de la Francia ocupada por los nazis y mantiene abierta su hospitalidad a quienes buscan sus tesoros artísticos y naturales
Por Pedro Ontoso (Correo) y Desolvidar
La salida hacia Hecho resulta obligada por una carretera plagada de baches, ahora con más cicatrices por las obras del empalme a la Autovía. Pero pronto se alcanza el cruce de Puente la Reina y la desviación hacia el murallón pirenaico, aún coronado de nieve. Dejando Embún a la izquierda, el curso del río Aragón Subordán te acompaña hasta Hecho, un pueblo coqueto, arracimado entre casas de piedra rematadas con unas chimeneas troncocónicas muy peculiares. 
En la plaza junto a la iglesia dos placas recuerdan la historia de los evadidos y de quienes les ayudaron en aquel frío y duro invierno de 1944.  
La primera placa la colocó en 1999 el conde Renaud de Changy para agradecer a los vecinos de Hecho por haberle acogido en sus casas. La segunda fue a iniciativa de un sobrino, Jain Primrose Liston , en homenaje a los que hicieron posible aquella fuga.

Una fuga de película
Homenaje a
Theodore Trotino (Accous) muerto en deportación
Pierre (padre) y Catherine (hija) Traille (Bedous)
Baptiste Capdaspe (Escot)
por ayudar el paso de 20 evadidos americanos, incluyendo judíos, desde Francia por el puerto de Palo (por la noche) a España 07-10 de febrero de 1944.
Erigido por el quinto primo del Conde Renaud de Changy (1º Belgian Regiment S.A.S)
Sir Pain Primrose Liston Foulis Bart


Todo comenzó el 28 de noviembre de 1943, cuando Renaud de Changy partió de Bruselas en tren camino de España, vía París. La Francia de Vichy había sido ocupada por los alemanes en noviembre de 1942 y la Resistencia hostigaba a los nazis. El conde fue detenido en Pau y trasladado a la cárcel de Mont-de Marsan, de la que intentó escapar. Acabó en la prisión de Fort du Ha, en Burdeos, de la que se fugó cuando fue enviado a la base submarina de la ciudad. Los alemanes empleaban a los prisioneros como mano obra en la construcción del Muro Atlántico. Cruzó el departamento de Lot-et-Garonne hasta llegar a Vic-en-Bigorre y, finalmente a Pau, donde le acogió una familia que formaba parte de una red de evasión.
En memoria de los 20 evadidos por el puerto de Palo de la Francia
ocupada por los alemanes 10-12 febrero 1944

Muchas gracias al pueblo de Echo
Le comte Renaud de Changy first Belgian S.A.S RGT.
(1999)
El 7 de febrero de 1944 Renaud y otros nueve huidos salieron desde la aldea de Saint Christau, a pie, camino hacia España, guiados por Tino, un joven de 20 años, y Catherine, de 17. Cerca de Lescun se unieron a un grupo de diez americanos e ingleses, la mayoría aviadores, guiados por Baptiste. La expedición estaba formada ya por 23 personas, que salieron rumbo a la montaña por el valle de Lhers, infestado de patrullas alemanas. Nevaba y había mucha niebla. La tercera jornada reanudan la fuga a media noche, ya solo con Tino y Catherine como 'paseurs'. Siguen ascendiendo hasta que llegan al Puerto de Palo, a 1.942 metros de altitud, que conecta la comuna de Lescun con el Valle de Hecho. Los otros dos guías regresan a Francia con los esquíes que otros miembros de la red han dejado escondidos.

Acogidos, primero, por la Guardia Civil
Los 20 evadidos inician el descenso por el barranco de Las Foyas, exhaustos y ateridos de frío, hasta llegar al cuartel de La Mina de la Guardia Civil, donde son bien atendidos con pan, leche y brandy. Son las tres de la tarde del 10 de febrero de 1944. Más tarde son acogidos en casas de los vecinos de Hecho, donde pernoctan tres días, antes de ser trasladados a la prisión de Jaca. Renaud pasaría luego por la cárcel de Zaragoza y el campo de Miranda de Ebro antes de que su embajada le consiguiera un visado para Lisboa, donde llegó el mismo día del desembarco de los aliados en las playas de Normandía. Habían sido seis meses de fuga.
Hasta aquí, la historia, muy resumida, según la ha documentado Adela Alcázar. Pero este fue el final feliz. No les fue tan bien a los guías, salvo a Catherine Traille, que ayudó a pasar al otro lado a más gente y envejeció cerca de Pau. Por el contrario, Baptiste Capdaspe y Tino fueron detenidos por la Gestapo y deportados a un campo de concentración donde fallecieron. 
El caso de Tino - Teodoro Troitiño- lo he vuelto a encontrar tras otra placa, esta vez en Canfranc, donde se le recuerda desde 2013. Su historia la ha recuperado en su blog Juan M. Calvo, autor del libro 'Itinerarios y entidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis'. Tino era miembro de una familia republicana que tuvo que exiliarse a Francia, donde se dedicó a ayudar a quienes huían de los nazis. Calvo señala que Troitiño fue deportado al campo de concentración de Neuengamme, en Hamburgo, de donde pasó al de Revensbruck (Puente de los cuervos), una zona pantanosa al norte de Berlín. Fue allí donde murió el 24 de abril de 1945, el día en que cumplía 28 años, apenas una semana antes de la liberación del campo de exterminio por las tropas del Ejército Rojo.

Un paraíso natural
Desde el Puerto de Palo, hacia Francia
El Puerto de Palo es un de los atractivos del Valle de Hecho. Por él han pasado romanos -se conservan restos de la antigua calzada Caesaraugusta Benneharnum- peregrinos del Camino de Santiago, fugitivos de la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial y miles de montañeros que disfrutan de la Ruta de los Francos en lo que ahora es un espectacular sendero del G.R. 65.3.3.
También hay un Centro de Interpretación del Megalitismo Pirenaico por los dólmenes y los círculos prehistóricos que perduran en la zona. 
Y una torre, la de Ysil, que hacía sus veces de vigía y control en estos angostos senderos que serpentean por la muga. 
Monasterio de Siresa
Y una selva, la de Oza, plagada de hayas, pinos y abedules. 
Y un cañón espectacular, la Boca del Infierno, donde tuvimos que ceder el paso a un rebaño de vacas.
Y cimas que invitan a trepar, como la del Castillo de Acher.
Prehistoria, visigodos, romanos, Edad Media, grandes guerras... El filón para novelar es inagotable. Carolingios, Carlomagno, la Chanson de Roldán... Intrigas y codicia en tiempos imperiales.  
Y una joya del románico de obligada parada: el antiguo monasterio de San Pedro de Siresa, vinculado a la fundación del Condado de Aragón, que en su día albergó una gran biblioteca. Espectacular. 
En su día, el Valle de Hecho fue un sitio 'de paso', ahora es un sitio para quedarse. Al menos, unos días.