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domingo, 11 de agosto de 2024

Martínez Berasáin visita el Pilar en 1912

Si en el buscador de la fototeca de AGN escribimos "Berasáin Pilar" (sin comillas), se nos mostrarán 7 fotografías. Tres-Cuatro de ellas (variando sólo la ubicación concreta) tienen parecido registro:

1. Viaje a Zaragoza. Basílica de Nuestra Señora del Pilar.
Productor: MARTÍNEZ BERASÁIN, JOSÉ
Fechas:1901.01.01 - 1930.01.01
Contenido: Vista general de la basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, tomada desde el noreste, en el paseo Echegaray y Caballero junto al puente de Piedra. En primer término, una mujer con un niño agarrado de la mano pasean por la calzada...
- "tomada desde el noreste". El sol de mediodía nos marca el sur. Basta ver las sombras para saber que la foto estará tomada, en todo caso, desde el sudeste.
- "En primer término, una mujer con un niño". ¡Qué arriesgado quien ha hecho la reseña! ¿Y qué tal si Berasáin no ha ido solo a Zaragoza, sino -como es lógico- acompañado de su mujer y su primer hijo? Y puestos a arriesgar, me parece que Ramona Erro le va a traer pronto una hermanita a Luis.
Nota: Este latiguillo de "una mujer con un niño" se repite en dos fotos más:
Ramona Erro, con su primer hijo Luis y embarazada de Margarita, hacia el día del Pilar de 1912
- "Fechas:1901.01.01 - 1930.01.01". Suponiendo que Margarita nació hacia enero de 1913 (ver fotos del Alto de Ezcaba fechadas el 12 de octubre de 1913), esta foto de Zaragoza bien podría ser de alrededor del día del Pilar de 1912.
En la visita que José, Ramona y Luis hicieron al Pilar, seguramente alrededor del 12 de octubre de 1912, solamente se ven 2 de las 4 torres situadas en los extremos. Faltan las dos más cercanas al Ebro.
Esta imagen nos dice cuándo fueron levantadas.
Y en la visita al Pilar, quizás José le dijera a Ramona algo paicido a esto:
"Anda y rézale a la Virgen 
y dile que no entro a 'vela' 
que me da vergüenza 'icile' 
que te quiero más que a Ella"

2. Las dos fotos del Alto de Ezcaba
Ya las trabajamos y han sido corregidas. Pero se ha deslizado algún error. Donde dice "Al fondo, los montes El Alto y portillo de Anoz", debe decir: "El grupo sigue estando en  "El Alto" y, según el letrero, también llamado "Portillo de Azoz".

3. De la titulada "José Martínez Berasáin y Ramona Erro con unos amigos en un patio" supongo que sale con la etiqueta "Pilar" por lo de la "pila de piedra". De momento la dejamos, ya que no tiene nada que ver con el título de esta entrada.

4. He actualizado la entrada "Los hermanos Martínez Erro", debido al hallazgo de la esquela de Carmen

domingo, 9 de abril de 2023

Almadías, junto al Pilar

1923 Miguel y Gabriel Faci 
Esta imagen aparece en la portada del libro "Miguel y Gabriel Faci, fotógrafos fundadores de la Real Sociedad fotográfica de Zaragoza".
En la mayor parte de la 1ª mitad del siglo XX, el Pilar se nos muestra con sólo las dos torres altas más alejadas del río. Hay que esperar a la 2ª mitad para verlo como lo vemos hoy
Imagen actual de Google Maps
Vemos, al fondo, el Puente de Piedra, nombre al que ojalá algún día se le añada el sobrenombre "Francisco de Val". Sus tajamares apuntan hacia nosotros, por tanto la corriente y las almadías vienen de nuestra derecha. 
Cuando el almadiero llegaba a Zaragoza, el Pilar se presentaba a su derecha. "Aparcaba" la almadía, enfrente, donde los aserraderos del Arrabal (en lo que hoy es el Parque de Macanaz), y visitaba a la Pilarica:
"Si bajas a Zaragoza y no haces visita al Pilar,
herejía de almadieros, Dios te puede castigar"
Un vigilante, sentado a la izda., controla la situación
Llama también la atención la naturalidad con la que, en los años 20, charlan "en culitatis" algunos chavales mientras otros juegan a subirse a las almadías. Otro se ha dado cuenta de la presencia del fotógrafo e intenta divisarlo ocultando con la mano los rayos del sol de la tarde. 
Detrás del ropero (o burro, desmontado de la almadía y clavado en tierra), un almadiero, calado con boina, vigila la situación.

Seguimos ahora a Mª Carmen Guerrero Aspurz en su estudio sobre las almadías, con algunas imágenes, de 1910-20, del Marqués de Santa María del Villar quien, en 1916, descendió desde Urzainqui hasta Tortosa en una de aquellas almadías que tanto le entusiasmaban, y de las que nos ha dejado unas fotografías técnica y estéticamente excelentes.

Con la construcción del pantano de Yesa acabó la era de las almadías. La última bajo en 1952. Desde entonces han tenido lugar numerosas exhibiciones, tanto en tierras navarras, como aragonesas (navata). Demostraciones públicas que han querido homenajear a la última generación de almadieros.  
Por el Esca hasta el Matral. Esta era la primera etapa del trayecto, quizás la más peligrosa por los estrechamientos, "foces" y "congostos", que origina el río al cortar transversalmente la estuctura caliza. 
El panorama se abría aguas abajo de Sigüés, en el Matral (que hoy ocupa el embalse de Yesa), frecuente punto de arribada como recoge la canción: 
"Al compás del remo tenemos que ir a almadiar, 
por el río abajo desde Burgui hasta el Matral. 
Ten mucho cuidado no vayas a amorrar, 
porque en las revueltas tienes que cabecear"
Por el Aragón y el Ebro. Al llegar al Aragón han quedado atrás las congosturas del Esca y aparentemente el peligro. Así se refleja en estos versos: 
"Tras los ríos peligrosos 
cuando pasan del Matral 
remando ya por el Ebro,
todo es remar y cantar".

Santa Mª del Villar 1910 Bajando por el Esca
Zaragoza era el principal destino de la madera. Allí se situaban importantes almacenes y serrerías, algunos propiedad de roncaleses establecidos en esa ciudad. 
Sin embargo, durante el recorrido, se iban vendiendo troncos sueltos al pasar por la Ribera. Al arribar a sus pueblos, los almadieros pregonaban su mercancía a la voz de: 

"El que quiera comprar madera, que salga a la balsa"

El precio por entonces, después de la última guerra, era de siete pesetas "el palo" y el metro cúbico se pagaba a unas quince pesetas. 
El viaje de vuelta se hacía en tren, pero los padres de estos últimos almadieros regresaban muchas veces andando desde Zaragoza hasta el valle del Roncal, durmiendo en pajares y posadas. 
La vida del almadiero era ciertamente dura; iba permanentemente mojado; en invierno, a ello se añadía el frío y, a veces, la nieve de la que apenas les resguardaba un sombrero de ala ancha que solían llevar.
Pero ni esto ni la violencia del río que a veces costaba vidas, arredraba a estos bravos navegantes de agua dulce. 
Trabajar en la madera, ser almadiero, era la ilusión desde pequeños de muchos roncaleses. Algunos comenzaban muy jóvenes, con once y catorce años; primero lo hacían como coderos y luego pasaban a ser punteros. Con el tiempo aprendían a conocer la corriente y cada recodo del río, a ser, en definitiva, buenos almadieros; esto suponía una gran habilidad para dominar los rápidos, sortear los machones de los puentes y entrar derechos por los contrapuertos de las presas. 
Santa Mª del Villar Bajando por el Esca
La convivencia con el río les enseñaba a interpretar el talante variable de éste, lo que llamaban "el gallo del agua"; si, por ejemplo, el agua "reía", rebullía, era señal de poco fondo. Esto era frecuente en el Aragón y el Ebro, que no por más caudalosos eran más fácilmente transitables. Por ello había que mantener la atención fija en la corriente durante todo el recorrido y procurar una perfecta compenetración entre punteros y coderos.  
Este oficio requería de una gran fortaleza física, agudeza visual y también de un carácter arrojado. La mentalidad del almadiero era muy distinta de la del otro prototipo de montañés: el pastor; aquel era menos conservador y más amigo del riesgo y la aventura. 

Y para terminar, descendamos el Esca en almadía, de la mano de los Caro Baroja... 
El día 9 de mayo de 1971 bajó una almadía (pincha) de cuatro tramos para el documental " Navarra. Las cuatro estaciones" de Julio y Pío Caro Baroja.
Florencio Lacasta, Pablo Tolosana, Inocencio Ayerra y Eusebio Tolosana fueron los almadieros burguieses.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Lezcairu: fútbol y fiestas


Me ha mandado José Castells esta foto que hizo por los años 70 desde el Monte de las Aguas (depósitos de Mendillorri). Recoge la zona del Soto Lezcairu donde solíamos jugar unos pocos años antes.
En primer plano, unas naves alargadas (1) que creo que era una granja avícola y, supongo, la mayor responsable de las aguas negras que recogían las acequias del Soto.
A continuación, la granja (2) de Ángel Eguaras, en donde entrábamos por el camino que se ve en el centro de la foto. Cuando Ángel se cansaba de que estuviéramos enredando por ahí, nos decía: "¡fuera toros (en vez de todos)!", y eso nos hacía mucha gracia.
A la derecha de la foto -la parte más pelada- es el comienzo del campo (3) donde jugábamos a fútbol y que podéis ver mejor en este enlace del SITNA de aquellos años.
Como decía en la entrada anterior dedicada al Soto de Lezcairu, desde la calle Aralar bajábamos por la cuesta rompeculos y cogíamos el camino blanco que vemos en la foto.
En uno de los árboles cercanos a la torre eléctrica (flecha) dejábamos a la hermana pequeña (2 ó 3 años) con la orden de que no se acercara a las peligrosas y nauseabundas acequias. Y nosotros -con un ojo puesto en ella- a jugar.

La galerna de Lezcairu
Los dos mejores jugadores elegían los miembros de su equipo con el sistema de "a pies". Y el que ganaba decía: "monta y cabe, la Anunchi" (en aquellos años no se libraba del artículo ninguna chica). Siempre, todos elegían primero a mi hermana Anunchi. Además de defender con mucha contundencia, cuando tenía dificultades para hacerse con el balón, usaba un arma original y eficacísima: un rugido (grrr, grr, grr...) que asustaba al más pintado.
Nos pasaba dos años. Tenía -como se ve en la foto- (y tiene) muy buena planta, era más alta y más fuerte que nosotros, que éramos unos canijos y enclenques. Mi hermano mayor, siempre muy atinado a la hora de aplicar los adjetivos, le puso en seguida el sobrenombre de 'Gento', "la galerna del Cantábrico".
Estaba conmigo de monaguillo un tal Lamana, que vivía también en Aralar, y que entendía -eso me parecía a mí- mucho de fútbol. Hasta él llegó la fama que iba adquiriendo Anunchi. Un día vino a la parroquia de Los Caídos con unos recortes de periódico que hablaban de un equipo femenino de Italia, con fotos y todo. "Toma, para tu hermana, que seguro les da a éstas cien vueltas".
Ahora que tanto se habla del fútbol femenino, tengo, pues, que reivindicar para mi hermana el papel de pionera. Fijaos que estamos hablando de 1960, ¡hace casi 60 años!

Silverio Hualde también organizó el primer equipo de fútbol del Soto Lezcairu
Don Silverio, "el recuperador"
El día 22.12.18 me encontré con don Silverio Hualde que, como sospechaba, fue quien hacia 1970 recuperó la fiesta del Pilar en el barrio de Lezcairu. Don Silverio desmiente que "la fiesta barrial no llegó a alcanzar el éxito esperado", como afirma J.J. Arazuri. Silverio era el encargado por la parroquia de Cristo Rey para atender a las casas de Lezcairu y con los jóvenes del barrio y la Junta barrial organizaron las fiestas hacia 1970 y todavía hoy, 2018, se sigue celebrando con motivo de la Virgen del Pilar. Es cierto que algún año no se han hecho, pero desde los 70 se habrán celebrado más de 40 años, con asistencia de todas las familias del Soto de Lezcairu que hacían una comida del barrio. "El primer año llamamos a un acordeón, pero al siguiente ya teníamos orquesta", asegura con orgullo el bueno de don Silverio:

1. 1950-72 Las Blancas; 1972-hoy, Ursulinas  2. Convento inicial, hoy Residencia   3. Monte Las Aguas
Chupinazo 2018: las Monjas Blancas
El nuevo Lezcairu no ha olvidado sus raíces. De ahí el emotivo homenaje que rindieron este año 2018 a las hermanas Franciscanas Misioneras de María, más conocidas como Las Monjas Blancas, encargadas de prender la mecha festiva de las fiestas de la Virgen del Pilar.
Minutos antes del cohete la superiora Pilar Arregui narró los orígenes del edificio: “Cuando nuestra fundadora María de la Pasión inauguró en 1902 este convento, pensó en un noviciado para enviar misioneras por todo el mundo. Y de aquí, del Soto Lezcairu, han salido cientos de misioneras. En un momento fueron 700, repartidas por los cinco continentes, las que, además de predicar el Evangelio, llevaban el nombre del Soto de Lezcairu en el corazón y en sus labios”, relató. “A lo largo de estos 116 años se han llevado a cabo diversas actividades: noviciado, talleres de bordado, granja, guardería, colegio, internado... y hasta se sacaba aquí el carnet de conducir”.
El convento se ha reconvertido ahora en residencia para acoger a hermanas de todo el país con una media de 86 años, muchas dependientes.

domingo, 14 de octubre de 2018

Luis del Val: "Un puñadico de jotas"


"Decía Vázquez Montalbán que la vida no era un tango, sino un bolero. Y es posible que por Navarra, La Rioja y Aragón, la vida pueda ser un puñadico de jotas" (Luis del Val)

Luis del Val, periodista, escritor y colaborador de 'Herrera en COPE', ha querido aprovechar este 12 de octubre para dedicar unas palabras muy emocionantes a este Día del Pilar.

Hasta el mismo Carlos Herrera ha subrayado un par de veces lo "bonito" que estaban siendo las citas del zaragozano. "¡Enhorabuena! Un mañico como Luis del Val no podía escribir otra cosa hoy", ha dicho de forma agradecida el comunicador.
Aquí puedes leer el texto completo de Luis del Val:

Buenos días, pido perdón de antemano pero en este día se me pone el alma de jota y el corazón de guitarra. 
Y es que pa'l Pilar, 
sabe la jota a rosa recién abierta, 
a besico de la madre 
y a visita mañanera

Son cuatro versos que se convierten en siete y que, como decía Manuel Machado (Manuel, no Antonio), que fue bibliotecario en el Ayuntamiento de Madrid, 
Hasta que el pueblo las canta, 
las coplas, coplas no son; 
y cuando las canta el pueblo, 
ya nadie sabe el autor

Y hay unos latigazos líricos estremecedores, tremendos, de poetas fortuitos que nunca conoceremos, y que en la parte de atrás de un recibo, en la margen de las páginas de un periódico, con premura y sin pensar, escribieron cuatro esquinas de amor o de pena, de nostalgia o desafío, que se han quedado para siempre, tan clásicas como la literatura de los consagrados.

Recuerdo a José Oto, rotundo y fuerte, recordando a una jotera recién fallecida (su novia, Felisa Galé) cantar eso de (cara b)...
Cuándo se murió, le puse 
mi pañuelo por su cara 
pa'que la tierra no toque, 
boquica que yo besara

El amor del hombre por la mujer, pero también el amor de la mujer por el hombre, del que nace esta jota (cara b)
Cuando una baturra quiere 
a quien la sabe querer, 
de tanto querer se muere, 
y muerta, quiere también

Por el amor a la patria, la chica y la grande, 
España va tan adentro 
del sentir de mi Aragón, 
que ser baturro supone 
ser doblemente español

Y el amor, claro, a la Virgen.
Tuve un tío al que no creo haberle visto ir a misa nunca, pero iba al Pilar, a ver a la Virgen, y se quedaba, de pie, un rato; luego daba media vuelta y salía del templo en silencio. Un día escuché una jota que parecía escrita para él:
Entré un día a ver la Virgen 
y como no sé rezar, 
canté una jota espacico 
y vi a la Virgen llorar

Pido perdón de nuevo pero en este día se sientan los recuerdos a mi lado y me dan pellizcos de bandurria, y me llevan por la calle Alfonso, y me susurran coplas al oído, y hay una que este invierno musitaré en el lugar más tranquilo del pueblo de Ateca; una jota que no sabía que un día me iba a parecer que estaba dedicada a una circunstancia personal y que dice, tan escueta como lírica, tan rotunda como delicada: 
Cómo quieres que en invierno 
den rosicas los rosales, 
si fue una tarde de enero 
cuando se murió mi madre

Decía Vázquez Montalbán que la vida no era un tango, sino un bolero. Y es posible que por Navarra, La Rioja y Aragón, la vida pueda ser un puñadico de jotas