Mostrando entradas con la etiqueta Larráyoz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Larráyoz. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de julio de 2023

Primeros coches y primeras matrículas en Navarra

Berasáin, ante el Puente de San Pedro. Al fondo, San Cristóbal AGN
Las matrículas de coches en Navarra empezaron con PA, pero a partir de 1917-18 se cambió a NA.
Si la capital y la provincia tenían distinto nombre, se prefirieron las siglas de la capital (PM de Palma de Mallorca en lugar de Baleares; VI de Vitoria en lugar de Álava; BI de Bilbao en lugar de Vizcaya; SS de San Sebastián en lugar de Guipúzcoa). En el caso de Navarra, PA -de Pamplona- fue sustituido en 1917-18 por NA, de Navarra.
De Dion Bouton de Teófilo Esparza con la matrícula PA-13 (Desconocido)
¿Por qué? Me imagino que porque hay varias provincias que empiezan por "P" (Palencia, Pontevedra...) y podía llevar a confusión.​
El PA-1, matriculado el 29 de Julio de 1907, fue del industrial maderero Cayetano Lapoya Rubio, el del Frontón Lapoya y el Pasaje del mismo nombre. El PA-2 era de Lodosa y lo compró, según relatan las crónicas, un ganadero de reses bravas. Y el PA-3 se fue a Peralta, conducido por Mercedario Abete.
Alvaro Galbete Etulain bajando Chapitela en el coche; Cartel 1907, con Olegaria
Me llama la atención que uno de los coches más admirados era el de Álvaro Galbete, que aparece iluminando con sus faros el encierrillo, en el Cartel de Sanfermines ¡¡¡de 1907!!! Extraño, ¿no? ¿No habíamos quedado en que la 1ª matrícula era del 29-07-1907? 
Pero hay más cosas "extrañas" en este personaje: Álvaro Galbete asesinó con frialdad, de un balazo en el parietal izquierdo, al sacerdote Ezequiel Seminario, quien tramitaba - y con éxito- el divorcio de la mujer que le acompaña en el cartel, Olegaria Guerendiáin, quien le acusaba de adulterio (putero) y maltratador. 
Ángulo Hotel La Perla. Expectación ante el coche de Galbete, que vivía en el N.º 6
Curiosamente, el hijo de ambos, Vicente Galbete Guerendiáin -presidente de Príncipe de Viana (de 1973 a 1979, cuando tuvo que dimitir)-, también tuvo sus más y sus menos con otro sacerdote, Martín Larráyoz, quien conociendo sus antecedentes supo protegerse. Exhibición de armas, forcejeo... Y silencio total en la prensa, pero no en Desolvidar (pincha)
Hoy nos echamos las manos a la cabeza, pero ¿dónde están los coches?
Si el NA-1 es de 1917, el coche con matrícula NA-1.000 se compró en 1925; el NA-10.000 en 1956 y el primer vehículo con la matrícula NA más la letra, es decir, el NA-0000-A data de 1971 De aquella época, de 1975, es la imagen de la plaza de San José, junto a la catedral de Pamplona, un espacio urbano, peatonalizado desde hace tiempo, que entonces se utilizaba como aparcamiento para vecinos y visitantes que querían acercarse al Casco Antiguo. Una estampa que queda lejos.
En un reportaje publicado en Diario de Navarra en noviembre de 1973 se indicaba que el ritmo de matriculación era de unos 700 vehículos al mes.

DN 04/06/1932 De los cuatro jóvenes, perdió la vida Alberto Murillo, de 22 años, hijo del industrial de esta plaza don Florentino, Foto Galle (ver hemeroteca, al final)

Ya más adelante, casi dos décadas después, en 1990, aparecieron los primeros coches con dos letras. Y diez años más tarde, justo con el cambio de siglo, Navarra dijo adiós a las siglas distintivas de la provincia en todos los vehículos para dar la bienvenida, con mejor o peor cara, al nuevo sistema, que combina tres letras del abecedario con cuatro cifras. El último coche matriculado fue el NA-7541-BD y el primer turismo en Navarra con el nuevo modelo llegó igualmente en septiembre de 2000, y fue concretamente un Peugeot apellidado 2750 BBF.
1965  Vuelta del Castillo Los árboles tan cerca, un peligro para la circulación y más de noche
.Contaban entonces desde el concesionario en un reportaje publicado en este periódico que el nuevo sistema “eliminará los reparos de los compradores hacia ciertas matrículas provinciales”.
Fuente principal: Diario de Navarra
Hemeroteca DN Y primeros accidentes
04/06/1932
 
A primeras horas de la noche de ayer circuló la noticia de que en la carretera de la Vuelta del Castillo, en una curva donde se inicia otra carretera que conduce a la Fuente del Hierro, había ocurrido un grave accidente de automóvil. La proximidad del lugar, por una parte, y la dolorosa circunstancia de tratarse de unos muchachos jóvenes muy conocidos, reunió en el lugar indicado muy numeroso público que aún tuvo tiempo de comprobar la importancia del suceso. Según parece, a las siete o siete y media de la tarde aproximadamente, una hora antes de ocurrir el accidente, salieron de paseo en automóvil el joven Alberto Murillo, de 22 años, hijo del industrial de esta plaza don Florentino, y unos amigos suyos llamados Leoncio Huarte, de 18 años, Julio Iturralde, de 20, y Miguel Irigaray, también de 20 años. No se sabe cómo ocurrió el suceso, pero es lo cierto que el automóvil...

10/06/1932 
Nuevamente visitamos en el atardecer de ayer a Miguel Irigaray, instalado en el Hospital de Barañain. Lo encontramos animoso, muy mejorado de las lesiones que sufre, aunque sabido es que tiene para una temporada de absoluta quietud. Julio Iturralde también ha mejorado. Ahora que las lesiones que sufrió el de Carcastillo no son tan. importantes como las que tiene Miguel. Y para terminar su curación, ayer mismo fué trasladado Julio a su casa de Carcastillo. Sinceramente non congratulamos de esa mejoría de ambos, deseando fervientemente que continúe, así como la que acusa el otro de los heridos en el accidente, Leoncio Huarte, que se halla reponiéndose en su casa de Zarauz.

15/06/1932 Una visita a Miguel Irigaray 
Nagore. Autobús de línea Aoiz-Burguete (Altadill)
Matrícula PA-100
Anteayer los jugadores rojos, antes de entrar en la ciudad, fueron a Barañáin a visitar a su compañero herido, Miguel Irigaray. Con ellos fuí también chi fueron los expedicionarios. ¡Con qué cariño, con qué grande dmiti;bo, con qué alegría recibió el bueno de Miguel a sus compañeros! El montañés estaba tan alegre, tan contento, tan dicharachero, que parecía hallarse totalmente curado. En un principio no pudo ocultar la emoción que sintió al ver a todo el equipo al frente del directivo señor Ferrer. Magnífica me pareció la idea de los rojos cuando la expusieron al regreso por su espontaneidad y por su significación. Estos son los .anos y los deportistas. Parece que Irigaray va mejorando. El tratamiento de su curación tiene que ir tan lentamente que no puede decirse de momento nada...

17/09/1932 (tres meses después)
Sentimos que comience mañana. Porque si se aplaza, por unos días, el bonachón de Miguel (Irigaray) podría presenciar el primer partido oficial de su querido Osasuna. Hoy está todavía en cama a consecuencia de las heridas que sufrió en el accidente que costó la vida a aquel buen Alberto Murillo (que en paz descanse). Y parece ser que saldrá pronto del Hospital de Barañáin, donde se encuentra, de lo que sinceramente nos alegramos.

15/03/1934 (a pala, con Leoncio)
René Petit y E. Juanmartiñena, contra Miguel Irigaray y Leoncio Huarte, de Burguete, a pala, Segunda Categoría

domingo, 2 de octubre de 2022

Isabel II y las abejas bilingües de Navarra

John Chapple, apicultor de las colmenas reales, fue el encargado
Con motivo de la muerte de Isabel II, los medios se han hecho eco de la costumbre europea de comunicar a las abejas el fallecimiento del "amo (o ama) de la casa". En Navarra -donde, por lo visto, las abejas son bilingües- se ha seguido esta tradición hasta fines del XIX, tanto en vasco («¡Erliak, erliak! Gaur il da etcheko nausia»), como en castellano («¡Abejas, abejas! Ha muerto hoy el amo de la casa»)

Tras golpear suavemente cada una de las colmenas, John Chapple, el apicultor encargado de las colmenas reales, susurró lo siguiente:
‘The mistress is dead, but don’t you go. Your master will be a good master to you.” (La dueña ha muerto, pero no os vayáis. Vuestro dueño será un buen amo para vosotras).

Un Viático en el Baztan, de Javier Ciga
Javier Larráyoz Zarranz encontró en Zulueta (Valle de Elorz, Navarra) el testimonio de que, hasta finales del XIX, se avisaba a las abejas de la muerte del dueño de la casa

Aviso de la muerte en la Valdelorz (Javier Larrayoz)
A ver si lo consigo (02.10.22, conseguido)
(...) El encargado de avisar al cura y al médico de la gravedad del enfermo es un familiar del mismo. Si por cualquier circunstancia se encuentran aquéllos impedidos, cualquier vecino se presta a llevar el recado.
Si el viático se lleva al enfermo en forma solemne, acuden a él todos los vecinos del pueblo que puedan hacerlo. Como previo aviso, se dan unos toques con la campana de la parroquia. 
La asistencia que recibe el paciente durante su enfermedad de parte de parientes y vecinos, es la que aconseja la caridad cristiana. (...) 
La cruz parroquial es conducida a la casa mortuoria por alguno de los vecinos de la casa a la que le corresponde «la sacristanía». (...)
EI fallecimiento de una persona se comunica a los parientes y así como a los amigos de mayor trato, por medio del teléfono. Y para que todos los demás queden enterados suelen publicarse esquelas en los periódicos de la provincia. (...)

Aviso a las abejas, en Zulueta, Valle de Elorz (1880 ca.). Y llegamos al dato más curioso, actualmente ya no en vigencia, pero que, al menos en un pueblo del valle, lo estuvo hasta finales del XIX: El aviso a las abejas del fallecimiento del amo de la casa. El único pueblo del valle, y tal vez, de toda la cuenca de Pamplona de donde hay testimonios que pervivió tan peregrina práctica es la aldea de Zulueta. 
Don Casimiro Saralegui Lorea nos refería que, regentando la parroquia de Imarcoain, por los años treinta, la anciana Carmen Larrañeta, vecina de aquel pueblo, pero natural de Zulueta, le relató que siendo niña, conoció esa práctica en su aldea natal . 
Zulueta 1982 AGN
A este testimonio hay que añadir el del hermano de la citada, el nonagenario Pantaleón Larrañeta y Atondo, natural y feligrés del mismo Zulueta. También recordaba haberlo presenciado en su niñez. (Nos lo refería esto el año 1964.) Y, como nuestro interlocutor había nacido en 1872, cabe suponer que hacia 1880, todavía estaba en uso en Zulueta el rito en cuestión.
Su relato viene a decir así: 
En cuanto el cabeza de familia exhalaba su postrer suspiro, uno de sus hijos -generalmente el primogénito-, vestido con la tradicional capa enlutada -entonces tan en uso-, marchaba a comunicar a las abejas el suceso, diciendo, mientras daba suavemente con los nudillos en las colmenas : 
«¡Abejas, abejas! Ha muerto hoy el amo de la casa».
En los tiempos de la infancia de Larrañeta, lo decían en castellano, pero cabe suponer que, en siglos más remotos lo dirían en vascuence, como aún se acostumbra en algunas zonas de la montaña: 
Toques suaves, Holanda
«¡Erliak, erliak! Gaur il da etcheko nausia» ("¡abejas, abejas! Hoy ha muerto el amo de la casa"). 
Es de advertir que, tanto la voz con que se daba el aviso, como los toques a las colmenas se habían de hacer mesuradamente. Tenían, sin duda, muy en cuenta aquel dicho euskeldún (recogido en el caserío Etxebeltz, de Atáun): 
«Erlei itze ein bear zayo; erleak ezautzen du personea eta eztio eltzen ondo itzeiten dionari~ ( = A la abeja hay que hablarle; conoce a la persona y no pica al que le habla bien».) (...) 
¿Qué significado puede tener esa ceremonia? Según algunos de los que aún la practican por la Montaña, es para pedir a las abejas que produzcan más cantidad de cera. ¿Para qué? Para la luminaria sobre la sepultura del difunto. 
De todos modos, resulta bastante exclusivista esa costumbre. Se comunica sólo la defunción del amo y no se menciona la del resto de la familia. No hay noticia de que por aquí se «comunicase» dicha defunción al resto de los animales domésticos.

Aviso a las abejas en Navarra
Fuesa (GEN)
En algunas zonas de Navarra, sobre todo en la Montaña, es costumbre avisar de la muerte a las abejas. Así en Valcarlos, Romanzado, Urraúl Bajo, Zulueta y Puente la Reina se han recogido testimonios de este rito que parece relacionado con la necesidad de cera abundante para la fuesa
Al incumplimiento de este requisito se achaca en Valcarlos el haberse quedado sin abejas.
En Valcarlos también se pedía cera al decir: “Erletxuak, erletxuak / egi zute argizaia / nagusia il da / ta bear da elizan argia”. (Abejitas, abejitas / haced cera / el amo ha muerto / se necesita luz en la iglesia). 
También en Valcarlos se daba aviso al ganado vacuno.
En Baztán, por ejemplo, cuando alguien moría, la señora de la casa iba a las colmenas e informaba a las abejas de la defunción, diciéndoles además que debían fabricar más cera para los cirios que debían alumbrar al difunto durante el velatorio y el funeral.
En Napal se avisaba la muerte de cualquier miembro de la casa: “Abejitas, ha muerto X, haced mucha cera para su sepultura”. 

Resto de España y Europa (Vídeo)
Paño negro sobre la colmena. Holanda
En Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco se sigue teniendo recuerdo de esta costumbre, no así en el resto de España, Portugal, Italia e islas mediterráneas.
Lo de Villanueva de Arosa, en Galicia, es increíble. En el velatorio, bien entrada la noche, los familiares y amigos del difunto se trasladaban a la habitación en la que estaba el cadáver y en torno a él formaban un corro, se cogían de la mano, y sin decir una sola palabra empezaban a dar vueltas y vueltas alrededor del muerto, aumentando progresivamente la velocidad de los giros y sin dejar de imitar con la boca el zumbido del abejorro. Durante el tiempo que duraba esta extraña ceremonia no se podía dejar de dar vueltas y tampoco se podía hablar, pues el que así lo hiciera corría el riego de ser el próximo en morir.
Recolección de miel Cueva de la Araña (Valencia)
En muchos lugares de Europa (Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, norte de España…), hay una tradición, según la cual las abejas son consideradas parte de la familia. Y por tanto, deben ser informadas de todas las muertes de la familia y acontecimientos especiales. De lo contrario, abandonarán sus colmenas y se irán. 
La fórmula para informarlas varía poco de un lugar a otro. Un miembro de la familia camina sombríamente hacia ellas, y cubre las colmenas con un paño negro para ponerlas de luto. Porque las abejas se supone que sienten el dolor a causa de la muerte de su amo. Y al igual que los amigos de su amo, deben llevar las señales de luto. El informante toca tres veces en cada colmena con la llave de la casa y dice; «abejas, abejas, abejas, vuestro amo ha muerto». Y añade: «vuestro nuevo amo es (quien corresponda)”.
Este increíble vídeo, de 1926 ca., refleja esta tradición en Holanda.

jueves, 21 de julio de 2022

Cemboráin, etimología (J. Larráyoz)

Por fin he conseguido "Apuntes sobre Cemboráin", de Javier Larráyoz, escrito en 1945. Tengo intención de hacer un análisis de los capítulos que más me interesen. Análisis que no puede menos que ser crítico, ya que en los 77 años transcurridos se ha avanzado en los conocimientos. 
Cemboráin es el pueblo de mi padre y de mi madre y en su cementerio, desde el que se ve la Higa, Izaga y el Pirineo, descansaré algún día. No os extrañe que le dedique mis mejores afanes.

CAPITULO I Etimología (Javier Larráyoz)
1863 L. Bonaparte
Para conocer la topografía de un lugar tiene más importancia de la que pudiera parecer el desentrañar el significado de su nombre. Nuestros antepasados, al fundar un pueblo, le imponían un nombre que solía estar en consonancia con las características del lugar, v. gr. accidentes del terreno, flora, fauna, etc. Esto no obstante es con frecuencia labor ardua la de averiguar con exactitud la etimología de muchos pueblos de procedencia vasca, debido tanto a la evolución del idioma a lo largo de los siglos como a las inverosímiles variaciones a que sometemos a los nombres. 
Hay que partir del supuesto de que este vocablo, Cemborain o Zemborain (2), es vasco. De esto no cabe duda, pues nuestros antepasados en aquellos remotos tiempos ignoraban otro idioma. Paulatinamente fué desapareciendo la lengua nativa, pero aun hoy día, la casi totalidad de los nombres de los términos y casas del lugar, siguen siendo vascongados.
Tras la iglesia, la Higa

Nadie allí lo habla ya hoy, pero aun en tiempos recientes como en 1863, en el mapa lingüístico que entonces compuso el Príncipe Luciano Bonaparte, nieto de Napoleón (mapa que levantó sobre el terreno), figura Cemborain entre los pueblos en que una minoría de originarios hablaba euzkera, idioma que se hablaba entonces hasta las cercanías de Tafalla. 
El segundo elemento de la palabra Cemborain, ain, es una variante de gain=cumbre, encima de, sobre. Así, v. gr., Larrain (3); Larregain = encima del campo; Barasoain= baratzegain = sobre las huertas, etc. Luego Cemborain equivale a zembor-gain. Pero ¿qué significa zembor? Como tal palabra no existe en el léxico vascongado, debemos pensar que es corrupción de otra parecida. ¿De cuál? No hay certeza ni aproximada siquiera. Porque no es probable que lo sea de Zendor = pira de carbón, ya que no es explicable el cambio de la d en b. 
Vasconización tardía 23'10"
No es tan improbable que proceda del vocablo Zepa. Esta palabra, con su variante vizcaína Zepo, además del significado de escoria y pedrusco calcinado, tiene el de vástago o renuevo de planta, pie de árbol, cepa (significado éste último común con el castellano). En este caso significaría encima de terreno de mucho renuevo o de cepa.
Aunque sin tomar partido por ninguna de las dos opiniones, nos parece más lógica la segunda, ya que tiene en su favor el argumento histórico de que, en efecto, antiguamente la esplanada (playa la denominan los naturales) que se extiende, estuvo poblada de árboles y de viñas, a los que sucesivas talas y epidemias, arrasaron casi por completo.

(2) Se escribe de las dos maneras.
(3) El paraje de Pamplona que el vulgo llama de «La Reina». No hay tal, sino Larrain o Larraina, contracción de Larregain.

Crítica a Javier Larráyoz
Me llama la atención que Javier Larráyoz escriba Cemboráin sin tilde. Entiendo que es porque en el mapa de Bonaparte viene también sin ella: "Zemborain".
Dice que el vocablo "Cemboráin" tiene que ser vasco, ya que "nuestros antepasados en aquellos remotos tiempos ignoraban otro idioma". Larrayoz piensa que el vasco es original de Navarra. Pero si tenemos en cuenta la teoría de la Vasquización tardía, el euskera llegó a la Cuenca de Pamplona en la 1ª mitad del siglo VI d.C. Y ocho siglos antes llegaron los romanos.

Pueblos en -ain, -in y -ano
Zona sombreada: Pueblos en -ain
Caro Baroja nos explicó que el nombre original de Cemboráin y otros pueblos similares no es vasco, sino latino. La relativa continuidad entre el Bajo Imperio Romano y el reino visigodo se observa en la transformación de las villas y latifundios romanos, que se convierten en gérmenes de localidades visigodas. El dueño romano de la villa (fundus) da su nombre a la futura localidad con el sufijo latino ‘anus’, que luego se transforma en ‘ain’, ‘in’ o ‘ano’ como sufijo indicativo de propiedad. 

Entonces, si el origen es el latino -anum, habrá que sumar a los terminados en -ain (74) o -in (14, sobre todo en Tierra Estella), los que acaban directamente en -ano (21), en total, 116 pueblos de Navarra
Estos pueblos parece que fueron en su origen fincas o explotaciones agrarias y llevaban el nombre de su propietario, que, en la mayoría de los casos, es romano, aunque hay también algunos propietarios con nombre vasco que se apuntaron a la moda de los fundi:
Abínzano, de Avintius 
Amaláin, de Aemilius 
Amátriain, de Emeterius 
Amillano, de Aemilius 
Arellano, de Aurelius 
Astráin, de Asterius 
Ballariáin, de Valerius 
Barañáin. de Verinianus 
Barbarin, de Barbarus 
Barbatáin, de Barbatus 
Burutáin, de Brutus 
Cemboráin, de Sempronius 
Etuláin, de Atilius, Vetulianus 
Gindano, de Quintus 
Góngora, de Conchula 
Guenduláin, de Centullus 
Guerendiáin, de Terentius 
Imarcoian, de Marcus 
Labiano, de Flavius 
Laquidáin, de Placidus 
Luquin, de Lucius 
Marcaláin, de  Marcellus
Orendáin, de Aurentius 
Paternáin, de Paternus 
Sansoain, de Sanctus 
Undiano, de Pontius 
Urbicáin. de Urbicus 
Vascos: 
Belaskoáin, de Belasko 
Beásoain, de Bearzu 
Urdiáin, de Urde ‘cerdo’ 
Zuriáin, de Zuri, ‘blanco’ 


















Javier Larráyoz Zarranz (1912-87) no pudo conocer esta convincente teoría de Julio Caro Baroja (1914-95) hasta después de haber escrito el libro (1945). Pero luego estoy convencido de que la habría aceptado.

Cuesta de la Reina
Entrega a Isabel de las llaves de la Ciudad, por Ángel María Pascual
En lo que no tiene excusa es en defender, sin presentar ninguna prueba, que el topónimo auténtico es Larraina. Y sobre todo la manera de decirlo: "El paraje de Pamplona que el vulgo llama de «La Reina». No hay tal, sino Larrain o Larraina, contracción de Larregain"
Si el topónimo "larraina" fuera auténtico, nos habría llegado pronunciado como "larraña", lo mismo que "ermitagaña", "erripagaña", "azpilagaña"... usual en Pamplona y comarca.
He encontrado en la hemeroteca de DN (12.01.1934, 11 años antes de que publicara el libro Larráyoz) esta joya que demuestra que el primero que criticó el desvarío de "Larraina" no fue Baleztena (DN 30.01.1949) y menos Arazuri (PCB 1979-80), sino un  Ángel María Pascual de 23 años. 
Ángel María Pascual  en enero de 1934 aportó la documentación que demostraba el motivo y la antigüedad del topónimo "Cuesta de la Reina". Lo hizo en la sección "Silva curiosa de historias" que -bajo el seudónimo de Biyek- publicó en Diario de Navarra, entre el 31 y el 37. Son crónicas dedicadas al pasado, pero con consecuencias para el presente, como en este caso.
Quiero recordar que el nombre de la, también jovencísima, calle Aldapa se lo debemos a él.
"Vista Bella", oficial ¡Ya!
En esa "Silva curiosa" nos cuenta Ángel Mª Pascual, con pelos y señales, cómo "el domingo, 7 de enero de 1560, fue el día memorable en que llegó a esta ciudad la Reina Isabel de Valois desde su tierra de Francia... Se ha de advertir que para aquella ocasión hizo el Regimiento un camino nuevo por Costerapea, entre San Roque y las Horcas. Y este es el camino que se llama, por el motivo de su trazado, Cuesta de la Reina y no Larraina como se ha dado en llamarle después".
A pesar de la advertencia de Ángel Mª Pascual, los del recién fundado Campo de Deportes Larraina siguieron en sus trece. Las casas que, a finales de los 50, se construyeron donde arranca Monasterio de Irache llevan la placa de Casas de Larraina, el número 1 de la Avda. Bayona se llama Larrainalde ("junto a Larraina") y el Ayuntamiento de Asirón nos quiso colar "Parque de Larraina" por lo que debería llamarse oficialmente Vista Bella. 
Señor Alcalde, dese prisa.

sábado, 2 de abril de 2022

¡Abejas, abejas, el amo ha muerto!

Un Viático en el Baztan, de Javier Ciga
Javier Larráyoz Zarranz encontró en Zulueta (Valle de Elorz, Navarra) el testimonio de que, hasta finales del XIX, se avisaba a las abejas de la muerte del dueño de la casa

Aviso de la muerte en la Valdelorz (Javier Larrayoz)
A ver si lo consigo
(...) El encargado de avisar al cura y al médico de la gravedad del enfermo es un familiar del mismo. Si por cualquier circunstancia se encuentran aquéllos impedidos, cualquier vecino se presta a llevar el recado.
Si el viático se lleva al enfermo en forma solemne, acuden a él todos los vecinos del pueblo que puedan hacerlo. Como previo aviso, se dan unos toques con la campana de la parroquia. 
La asistencia que recibe el paciente durante su enfermedad de parte de parientes y vecinos, es la que aconseja la caridad cristiana. (...) 
La cruz parroquia es conducida a la casa mortuoria por alguno de los vecinos de la casa a la que le corresponde «la sacristanía». (...)
EI fallecimiento de una persona se comunica a los parientes y así como a los amigos de mayor trato, por medio del teléfono. Y para que todos los demás queden enterados suelen publicarse esquelas en los periódicos de la provincia. (...)

Aviso a las abejas, en Zulueta, Valle de Elorz (1880 ca.). Y llegamos al dato más curioso, actualmente ya no en vigencia, pero que, al menos en un pueblo del valle, lo estuvo hasta finales del XIX: El aviso a las abejas del fallecimiento del amo de la casa. El único pueblo del valle, y tal vez, de toda la cuenca de Pamplona de donde hay testimonios que pervivió tan peregrina práctica es la aldea de Zulueta. 
Don Casimiro Saralegui Lorea nos refería que, regentando la parroquia de Imarcoain, por los años treinta, la anciana Carmen Larrañeta, vecina de aquel pueblo, pero natural de Zulueta, le relató que siendo niña, conoció esa práctica en su aldea natal . 
Zulueta 1982 AGN
A este testimonio hay que añadir el del hermano de la citada, el nonagenario Pantaleón Larrañeta y Atondo, natural y feligrés del mismo Zulueta. También recordaba haberlo presenciado en su niñez. (Nos lo refería esto el año 1964.) Y, como nuestro interlocutor había nacido en 1872, cabe suponer que hacia 1880, todavía estaba en uso en Zulueta el rito en cuestión.
Su relato viene a decir así: 
En cuanto el cabeza de familia exhalaba su postrer suspiro, uno de sus hijos -generalmente el primogénito-, vestido con la tradicional capa enlutada -entonces tan en uso-, marchaba a comunicar a las abejas el suceso, diciendo, mientras daba suavemente con los nudillos en las colmenas : 
«¡Abejas, abejas! Ha muerto hoy el amo de la casa».
En los tiempos de la infancia de Larrañeta, lo decían en castellano, pero cabe suponer que, en siglos más remotos lo dirían en vascuence, como aún se acostumbra en algunas zonas de la montaña: 
Toques suaves, Holanda
«¡Erliak, erliak! Gaur il da etcheko nausia» ("¡abejas, abejas! Hoy ha muerto el amo de la casa"). 
Es de advertir que, tanto la voz con que se daba el aviso, como los toques a las colmenas se habían de hacer mesuradamente. Tenían, sin duda, muy en cuenta aquel dicho euskeldún (recogido en el caserío Etxebeltz, de Atáun): 
«Erlei itze ein bear zayo; erleak ezautzen du personea eta eztio eltzen ondo itzeiten dionari~ ( = A la abeja hay que hablarle; conoce a la persona y no pica al que le habla bien».) (...) 
¿Qué significado puede tener esa ceremonia? Según algunos de los que aún la practican por la Montaña, es para pedir a las abejas que produzcan más cantidad de cera. ¿Para qué? Para la luminaria sobre la sepultura del difunto. 
De todos modos, resulta bastante exclusivista esa costumbre. Se comunica sólo la defunción del amo y no se menciona la del resto de la familia. No hay noticia de que por aquí se «comunicase» dicha defunción al resto de los animales domésticos.

Aviso a las abejas en Navarra
Fuesa (GEN)
En algunas zonas de Navarra, sobre todo en la Montaña, es costumbre avisar de la muerte a las abejas. Así en Valcarlos, Romanzado, Urraúl Bajo, Zulueta y Puente la Reina se han recogido testimonios de este rito que parece relacionado con la necesidad de cera abundante para la fuesa
Al incumplimiento de este requisito se achaca en Valcarlos el haberse quedado sin abejas.
En Valcarlos también se pedía cera al decir: “Erletxuak, erletxuak / egi zute argizaia / nagusia il da / ta bear da elizan argia”. (Abejitas, abejitas / haced cera / el amo ha muerto / se necesita luz en la iglesia). 
También en Valcarlos se daba aviso al ganado vacuno.
En Baztán, por ejemplo, cuando alguien moría, la señora de la casa iba a las colmenas e informaba a las abejas de la defunción, diciéndoles además que debían fabricar más cera para los cirios que debían alumbrar al difunto durante el velatorio y el funeral.
En Napal se avisaba la muerte de cualquier miembro de la casa: “Abejitas, ha muerto X, haced mucha cera para su sepultura”. 

Resto de España y Europa (Vídeo)
Paño negro sobre la colmena. Holanda
En Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco se sigue teniendo recuerdo de esta costumbre, no así en el resto de España, Portugal, Italia e islas mediterráneas.
Lo de Villanueva de Arosa, en Galicia, es increíble. En el velatorio, bien entrada la noche, los familiares y amigos del difunto se trasladaban a la habitación en la que estaba el cadáver y en torno a él formaban un corro, se cogían de la mano, y sin decir una sola palabra empezaban a dar vueltas y vueltas alrededor del muerto, aumentando progresivamente la velocidad de los giros y sin dejar de imitar con la boca el zumbido del abejorro. Durante el tiempo que duraba esta extraña ceremonia no se podía dejar de dar vueltas y tampoco se podía hablar, pues el que así lo hiciera corría el riego de ser el próximo en morir.
Recolección de miel Cueva de la Araña (Valencia)
En muchos lugares de Europa (Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, norte de España…), hay una tradición, según la cual las abejas son consideradas parte de la familia. Y por tanto, deben ser informadas de todas las muertes de la familia y acontecimientos especiales. De lo contrario, abandonarán sus colmenas y se irán. 
La fórmula para informarlas varía poco de un lugar a otro. Un miembro de la familia camina sombríamente hacia ellas, y cubre las colmenas con un paño negro para ponerlas de luto. Porque las abejas se supone que sienten el dolor a causa de la muerte de su amo. Y al igual que los amigos de su amo, deben llevar las señales de luto. El informante toca tres veces en cada colmena con la llave de la casa y dice; «abejas, abejas, abejas, vuestro amo ha muerto». Y añade: «vuestro nuevo amo es (quien corresponda)”.
Este increíble vídeo, de 1926 ca., refleja esta tradición en Holanda.

viernes, 23 de octubre de 2020

Párrocos de aldea y familias misioneras

Severino, Paco, Isidra, Narciso, Mª Jesús, Emilia, Benjamín, Prisci (mi padre) y Pepito
En la búsqueda del viejo párroco de Cemboráin que "fichó" a mis tíos Moisés y Benjamín para misiones, he encontrado en la hemeroteca este delicioso artículo de Javier Larráyoz, hermano de Martín, escrito en 1958. En él se habla de don Anastasio (Anastasio Labiano, párroco Cemboráin 1902-1920) y de la familia de mi padre: Mendiburu-Itoiz.

Anastasio Labiano en las hemerotecas
Tirando de hemeroteca, encuentro algunos datos sobre don Anastasio Labiano:
Debió de nacer hacia 1873, ya que hay una reseña de su defunción el 07-03-1953, a los 80 años.
El 29-04-1900 es nombrado ecónomo de Ardanaz
De 1902 a 1920, párroco de Cemboráin
1922-23 aparece como miembro de la Junta Escolar y presbítero de Pamplona
1923-26 visitas al Balneario de Belascoáin
1929 Capellán del Manicomio
1935 (22 de febrero) con su hermana Manuela en la muerte de su hermano Ángel ("en su casa de Iseo". Será Iso o, mejor, Izco).

Ocho religiosos y los padres

También en la hemeroteca he encontrado algo que no sabía sobre mi familia:
DN 27/11/1994 Las vocaciones religiosas en Navarra, tal como refrenda José Antonio Marcellán en el libro «Cierzo y bochorno», han sido amplias y generosas. Un buen ejemplo de esta afirmación es la familia Mendiburu Itoiz, de Cemboráin, con ocho hijos religiosos; 3 familias con siete hijos; 15 hogares con seis hijos; 36 familias con cinco hijos; 106 con cuatro hijos; 388 con tres hijos; y 1.338 familias con dos hijos.

Mi interés por el viejo párroco de Cemboráin comenzó con esta entrevista que le hicieron a mi tío Benjamín en la revista del colegio de Jesuitas de Tudela:

1936 Moisés y Benjamín Mendiburu, para China
¿Qué le movió a entrar en la Compañía de Jesús?
 
El ejemplo y las palabras del párroco de mi pueblo, Cemboráin (Navarra), nos facilitó la entrada en Javier a los dos gemelos. Durante los cuatro años que estuvimos allí conocimos a excelentes jesuitas y nos familiarizamos con la vida de S. F. Javier al que soñábamos con imitar un día. Nuestros padres no pusieron ninguna dificultad, sino todo lo contrario.

Veamos, pues, el artículo de Javier Larráyoz:
Tras las huellas de Javier 
Navarra aldeana y misionera 
Valdría el caso para argumento de un tema misionero. Han transcurrido ya seis lustros, pero lo simpático de la escena hace que la recordemos al detalle... Un anciano cura de pueblo, algo encorvado ya por el peso del tiempo, de paternal semblante y austera vestimenta. Le acompañan dos jovencitos de idénticas facciones, con esa figura un tanto desdibujada que aporta el crecimiento. 
El párroco y los gemelos no andarían lejos
A los que le saludamos nos manifiesta con gesto de amplia satisfacción que aquellos dos muchachos de dieciséis primaveras son mellizos, que él los bautizó y sigue siendo su párroco y que ahora, terminadas las vacaciones, se dispone a acompañarlos a la casa de formación misionera donde cursan sus estudios. Luego nos enteramos que él ha sido el propulsor de su vocación, que los visita con frecuencia y que los moradores del colegio, acostumbrados a las visitas de aquel venerable patriarca, dicen al verlo llegar: «Ya viene el cura de los mellizos».
Pasaron los años. La Providencia dispuso que ejerciéramos nuestro ministerio en la misma parroquia que aquel viejo párroco a quien conociéramos en nuestra adolescencia. Una aldea de doce casas escalonadas en una loma. Entonces tuve buena oportunidad para conocer a fondo aquel cristiano hogar, bendecido por Dios con la prole de dieciséis hijos, de los que once vivían a la sazón. 
Iz. a Dch: Simón Barrios, Benjamín, Isidra,
Emilia, Pepito, Felipa (m), Narciso y Mª Jesús
El padre, hombre sano de cuerpo y alma, ayudaba al párroco con el cargo de sacristán; la madre, con una extremada sencillez de carácter que corría pareja con su espíritu de heroína, criaba a sus hijos en el temor de Dios y en la rectitud de la conducta. Buena prueba de ello eran aquel rosario de gruesas cuentas, pendiente de la chimenea de la cocina, que no omitía día alguno de ser rezado en familia, y también —¿por qué no decirlo?— aquellos pequeños azotes que pendían del mismo clavo que el rosario y que, con aquél, eran legado de los abuelos, para corregir en forma demasiado contundente los defectos que pudieran brotar en los retoños del viejo tronco. (Ni que decir tiene que fueron rarísimas las ocasiones en que tuvieron que entrar en juego las mentadas disciplinas). 
Iglesia de Cemboráin, al fondo, la Higa
De los once vástagos sobrevivientes, media docena habían ingresado ya en congregaciones religiosas misioneras. Fueron los dos mellizos los que rompieron el fuego, dando el adiós postrero a su patria y familia para llevar a la remota China la luz redentora de JESUCRISTO. Resultaron habilísimos para el estudio de aquel difícil idioma, por lo que les destinaron a ser maestros de chino entre los PP. misioneros del Celeste Imperio, necesitados de comenzar por el aprendizaje de aquel complicado problema. Eran hermanos gemelos; juntos habían dejado su pueblo —el diminuto Cemboráin—, para marchar a la Escuela Apostólica; juntos habían ingresado en Religión; juntos estudian la carrera... Y no pudieron separarse cuando se trataba de ser misioneros. Y marcharon juntos...
Paco con su libro
Al poco tiempo seguía sus pasos Francisco, el primogénito de aquella abnegada dinastía. Es curiosa la génesis de su vocación. Era todo un mozo labrador hecho y derecho —veintinueve años de edad—, dispuesto para encargarse el día de mañana de la dirección de la casa y hacienda. Pero al contemplar la sectaria persecución que por aquel entonces sufría la Iglesia en nuestra Patria —la congregación a que pertenecían sus hermanos había sido expulsada de la nación— vibró su espíritu con reacción generosa. Y recordando las sencillas lecciones que sobre la defensa de la Religión oyera de niño en la catequesis de labios del viejo párroco -el bueno de don Anastasio-, juzgó que el mejor modo de laborar por Ella en aquellas circunstancias, era el de alistarse como ´misionero. 
Y como lo pensó, lo hizo. Y aunque los superiores de la Compañía de Jesús, en vista de su despejada inteligencia, deseaban fuese religioso "de Misa", la humilde sencillez del mozo se resistió a ello, ingresando como hermano coadjutor. ¡Siempre, en el fondo de todas estas vocaciones, la figura del párroco de las aldeas navarras! 
Paco, Prisci, Benjamín, Severino, Narciso y Pepito
Aún quedaban en la reserva de la preparación misional otros dos varones: Narciso, estudiante de Filosofía, y José —familiarmente llamado Pepito—, el benjamín de ellos, quien también cursaba sus estudios en la Escuela Apostólica de Javier y que era nuestro monaguillo durante sus vacaciones. ¡Los cinco en la misma Orden y los cinco con idénticos afanes misioneros! 
El sexo débil se hallaba asimismo dignamente representado en la apostólica empresa; una de ellas —Emilia— religiosa en el extranjero; otra —Felisa— novicia en congregación misionera, y finalmente, María Jesús, la que cerraba el número de la prole, con catorce años a la sazón, acudía a la escuela y a nuestra catequesis, soñando siempre en seguir la senda de sus hermanas. 
Han transcurrido cerca de una veintena de años. De los tres hermanos que —veteranos avanzados de Dios— trabajaban en la misión del Lejano Oriente —Francisco y los dos gemelos: Benjamín y Moisés—, éste consuma prematuramente su existencia terrena en los umbrales del Sacerdocio. Los dos restantes permanecen en la brecha hasta que la sacrílega persecución de los «sin Dios» les obliga, a viva fuerza, a salir de China. Los superiores les señalan nuevo campo de operaciones no lejos de la tierra que ocupó sus desvelos; Paco continúa su ministerio en Formosa, mientras Benjamín lo hace en Filipinas.
A la niña de esta foto, al enterarse su familia de que tenía 
lepra, su padre la echó al fuego para que muriera. Se quemó 
el brazo derecho (al lado de mi tía) y tuvieron que  
amputárselo. Fotos, gentileza de Manuel Belzunegui

Por fin, resentida su sa1ud, éste recibe orden de venir a España donde rige en la actualidad los destinos espirituales de un colegio de segunda enseñanza (Jesuitas de Tudela). 
Narciso, el penúltimo de los varones, se ofrece voluntario para cubrir la baja producida por la muerte de su hermano Moisés. 
La Providencia dispuso que fuese la India el teatro de sus correrías apostólicas, pero —¿qué importa el área geográfica en orden al apostolado?— en la misión de Ahmedabad aporta, entusiasta, su grano de arena para que de aquel colosal bloque del paganismo brote triunfadora la imagen del Cristo Redentor. 
De las tres hermanas religiosas, Emilia despliega su labor entre las Siervas de María, en Portugal; Felisa, Dominica Misionera, vuela al Cielo en olor de santidad, cuando soñaba en volar a lejanas tierras de infieles, y por fin, María Jesús, recogiendo también el Crucifijo de su difunta hermana, ingresa en la misma Congregación dominicana, y halla su felicidad en la tierra, aliviando las miserias humanas y espirituales de sus queridos leprosos, allá en el Congo Belga. 
Santuario de Loyola, 31.07.1958. 1ª comunión 
de Ramón y Javi y 1ª misa de Pepito.
Y resta el nuevo sacerdote jesuita, Padre José Mendiburu, que para nosotros sigue siendo «Pepito». El 31 de julio pasado tuvo lugar en la basílica de Loyola el feliz acontecimiento de su Primera Misa en un marco de emotividad y fervor maravilloso. ¡Qué momentos aquellos en que el misacantano dio la Sagrada Comunión a sus familiares y parientes, desde su madre hasta dos de sus sobrinitos que en dicho día recibían por vez primera el Pan de los Ángeles y que ya se ilusionan con la idea de ser el día de mañana, misioneros como sus tíos. Pero el nuevo sacerdote ha querido celebrar también su Misa en el venerable castillo donde cursó sus estudios, en la cuna de Javier, donde se reunirá el próximo domingo, día 14, con sus familiares y amigos. Que el Santo Apóstol le alcance la gracia de ser celoso cumplidor del apostólico mandato: «Id por todo el mundo predicando el Evangelio a todas las naciones». 
Javier LARRAYOZ ZARRANZ (Párroco de lrurozqui) 
Envío: Al nuevo sacerdote Padre José Mendiburu Itoiz, S. J, y a sus familiares, con mis mejores votos en el fausto acontecimiento de su Misa en Javier