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lunes, 11 de diciembre de 2023

Desolvidando la muerte de Pedro Infante

Hace unos días publicamos una versión muy especial del corrido "La Calandria" cantada por dos camareros, canción que conocí gracias a la vieja radio de Dormitalería. Allí se la escuchaba a Ana María González pero sobre todo a Pedro Infante.
Y yo sabía que el Pedro Infante de mi infancia, además de por La Calandria, me sonaba de otra cosa. A empujones, ha ido entrando en la parte consciente de mi mente el estribillo de una melodía lastimera que yo escuchaba con 8 ó 9 años. De la letra sólo recordaba estas dos palabras: "Pedro Infante", pero la melodía del estribillo ha sido suficiente -con los medios que tenemos hoy en día- para traer al presente la canción completa.
He ido a Google, he pinchado en el micrófono y luego "buscar canción" y he tarareado el trocito de melodía que recordaba. Y enseguida, el resultado: "Homenaje a Pedro Infante". Todo un desolvido.
Aunque estoy convencido de que la versión que yo escuchaba era la de Aceves Mejía (pincha), hoy os pongo la de su hermano Ángel Infante porque el vídeo explica muy bien la trágica muerte de Pedro y porque esta canción fue creada para que la cantara su hermano: "...a mi hermano Pedro Infante"
De allá del monte del sufrimiento
Llorando viene, llorando el viento
Va cabalgando sobre la pena
Viene anunciando que Pedro ha muerto.
El suave viento, su amigo eterno,
Que ayer cantaba con sus canciones
Hoy solo tiene dolor de infierno
Y entre sus alas cien mil crespones.

Mariachi que acompañaste
A mi hermano Pedro Infante
Une tu voz a la mía
Pa'que yo también le cante.
Y si acaso mi garganta
Se quebrara sollozante

Sigue tocando Mariachi,
No te quedes vacilante.
Que él quedó entre nosotros
Aunque vaya por delante.

En Matzatlán y Gualucho
El cielo azul se tiño de rojo
Y el pueblo llora el despojo
Del pregonero de sus pregones.

Las viejas torres de la capilla
Con su lamento de bronce viejo
Marcan la pauta triste y sencilla
Del paso lento de su cortejo.
















Para conocer un poco más a este simpático cantante y actor, mira este magnífico video que, inmediatamente, te va a atrapar:

martes, 19 de abril de 2022

El letrero más antiguo de Pamplona

Óscar Brako, ante el rótulo de Caramelo Vintage, en la calle Dormitalería. Buxens
Me he llevado una gran alegría cuando hoy, 19 de Abril, he visto en Diario de Navarra esta foto de Dormitalería 54. 
La imagen va incluida en una galería de 18 fotos comentadas que complementa un artículo sobre los rótulos de  Pamplona. No os lo perdáis.
Comparadla con la de abajo, de hacia 1916, y veréis que se trata del mismo letrero -se podrían intercambiar- y, casi, del mismo escaparate. Nadie diría que ha pasado más de un siglo.
Yo creo que será el letrero más antiguo de Pamplona "en activo". En 2022 tiene, garantizados, 114 años

Gómez y Santesteban Ornamentos de iglesia Martínez Berasáin
Conozcamos su historia para protegerlo como lo que es: humilde, de andar por casa, pero auténtico patrimonio pamplonés.
Cuando descubrí esta elegantísima imagen de Mtnez. Berasáin, me dio un vuelco el corazón. Y es que Dormitalería es la calle donde nací y viví mis 10 primeros años.
Sabía que el letrero era antiguo porque en 2014 pasé por el Archivo Municipal buscando fotos de Dormitalería y conseguí ésta de Aquilino García Deán, de 1916, en la que, aunque un poco lejos, se ve claramente ese mismo letrero. Ya entonces era centenario.

No estoy seguro de cuál de las dos fotos es más antigua. José Martínez Berasáin, nacido en 1886, es el 2º por la izquierda y pienso que puede tener más de 30 años. Pero sí sé que el negocio (y supongo que el letrero) ya estaba allí en 1908. ¡Gracias, bendita y divina hemeroteca de DN!
25-28/10/1908 ¡¡SACERDOTES!! En el comercio de ornamentos de Iglesia y sastrería, de Gómez y Santesteban, Dormitalería, 54, (frente al Seminario) encontrarán todo lo concerniente al culto divino y hábitos talares en géneros surtidos y condiciones ventajosísimas, bajo todos conceptos, desde lo más económico y sencillo a lo más selecto y superior. ¡¡Ocasión excepcional!! ¡¡Gran rebaja de precios!! Bonetes de merino superior, desde 1,75 ptas. en adelante, y de satén, desde una peseta.   
Martínez Berasáin en 1914-15, con su mujer,
Ramona Erro, y sus hijos, Luis y Margarita
Un anuncio que no tiene desperdicio.
Pero ahora, la misma hemeroteca de DN trae otro anuncio que me confunde:
22/06/1912 En la acreditada casa de ornamentos de iglesia, de Mariano Santesteban, se confeccionan toda clase de banderas para Ayuntamientos, desde los precios más módicos. Remite muestras y presupuestos á quien lo solicite. Dormitalería, 54, Pamplona.  
Como veis, para ese año ya ha cambiado la titularidad. Lo ha dejado el socio, Gómez, y sigue Mariano Santesteban, casado con Francisca, hermana de José Martínez Berasáin. Negocio que, en décadas sucesivas, llevará la titularidad de "Hijos de Mariano Santesteban", al fallecer éste el 15.02.1924.
Y me confunde porque en 1912 deberían haber cambiado el rotulo y en esa fecha Berasáin no tiene más que 26 años, edad que, a mi juicio, desmiente la foto.

Por estas viviendas parece que no ha pasado el tiempo: desde la hilera vertical de ladrillos de Dormitalería, 58; el hueco y la tapia (que hoy se ha decorado con rombos, como el antiguo y moderno nº 54); el arco, desplazado, del 52; el precioso balcón forjado del 50 (que hoy, curiosamente, luce el nº 10)... Al desaparecer la acera, parece, aún más, que estamos a comienzos del siglo XX. Por supuesto, no falta la figura humana (un niño con libros) que tanto le gustaba a García Deán, en este caso en el nº 52.
Esta parte se encuentra actualizada en Dormitalería 54 (Berasáin AGN).

Últimas décadas
La tienda (galería, estudio, lugar de encuentro...) que hubo desde 2014 hasta 2016, mantuvo el viejo letrero con el antiguo rótulo de "Pinturas Olave y Cía". Le dieron al cartel una mano de pintura y pusieron con "b" el apellido que en Pamplona tradicionalmente se ha escrito con "v" (basta ver el rótulo de "Calle Serafín Olave kalea").

Desde 2016, el viejo letrero lucía un bonito rótulo "Trece golondrinas" y lo dejaron como nuevo.
Pero el letrero actual supera con creces todas las versiones anteriores y es perfectamente comparable al de la primera época:
Caramelo Vintage, en la calle Dormitalería, 54. PABLO LASAOSA
Está claro que los nuevos dueños conocen la historia de este cartel, más que centenario, lo valoren y lo quieren seguir conservando.
Sería estupendo que el Ayuntamiento lo reconociera como "patrimonio municipal".

lunes, 14 de marzo de 2022

Madre, mi carbonero no vino anoche

En 1984, de la mano de Moncho Armendáriz, conocimos la vida de Tasio
Hoy me he levantado canturreando "Madre, mi carbonero no vino anoche", una canción que seguramente escuché en la Radio de Dormitalería, en los años 50. 
Tuvo que ser antes de mis 10 años porque, en 1960, cuando fuimos a la calle Aralar, ya estaba instalado el butano.
Recuerdo a mi madre en Dormitalería suplicando al carbonero que vaciara el saco en la carbonera con cuidado para no levantar tanto polvo. Teníamos "cocina económica".
En mis tiempos infantiles, el repartidor más famoso de Pamplona era Hojalata (pincha). 
Y el fabricante de carbón vegetal que ha pasado a la historia, gracias a Moncho Armendáriz, ha sido Anastasio Ochoa, "Tasio".
Aprovechando la cuarentena
El butano -al limpiarse menos los montes para sacar leña- provocó en Navarra (y en otros lugares, supongo) un aumento muy importante de la población de jabalíes que, año tras año, sigue creciendo. A comienzos del siglo XX era noticia que entrara un jabalí en el Valle de Unciti; hoy en cambio, especialmente en el confinamiento, los hemos visto corretear por muchos pueblos y hasta por ciudades.
Aprovechando "Y volvamos al amor", de Marie Laforêt, solíamos cantar a mediados de los 60:
  "Olvidemos el butano, olvidemos el butano y volvamos al carbón; 
pues resulta más barato, pues resulta más barato y se evita la explosión".

Los hijos del butanero
A veces no es tan de guasa (pincha)
El butanero tuvo más fama que el carbonero. Estaba más cachas (algunos subían a la vez tres bombonas) y, sobre todo, más limpio (y más atractivo). Cuando un niño no se parecía mucho a su padre, se decía con guasa: "pues será del butanero".
Pero el carbonero de la canción una admiradora sí que tenía. Por lo menos:

Madre, mi carbonero no vino anoche
y lo estuve esperando hasta las doce.
Carbón, carbón de encina y picón,
carbón de encina, picón de olivo,
niña bonita, vente conmigo.
Madre mi carbonero vino de Vélez
y en el sombrero trajo cuatro claveles.
Carbón, carbón de encina y picón...
Lleva mi carbonero en el sombrero
un letrero que dice: "por ti me muero".
Carbón, carbón de encina y picón..,
...niña bonita, vente conmigo.

Origen
Alan Lomax (pincha)
La grabación más antigua que he encontrado es la de Lomax, que estuvo en España (en Pamplona y en Elizondo) en los años 50 recogiendo canciones populares. Lomax la encontró en Cáceres, con otra tonada y mezclada con otras coplas.
En algunas páginas la hacen originaria de León, donde en los años 80 la recogió Miguel Manzano.
Sin embargo, la gracia de esta versión y ese "mi carbonero" me lleva a Andalucía y el "viene de Vélez" nos lleva concretamente a Málaga. En Andalucía se canta mucho en Navidades, como villancico.
Hay versiones corales deliciosas, de grupos de folk... Pero, sin duda, la más divertida es esta grabación espontánea, en Bolonia (Italia, 2010), que no tiene desperdicio, sobre todo el director... Y el fotógrafo:

domingo, 18 de julio de 2021

Tú y las nubes ("Ando volando bajo...")

Portal de Francia 1951 Julio Cía AMP

Ni siquiera conocía el título, pero sé que sonaba, a finales de los '50, en la vieja radio de Dormitalería. Cuando este 10 de Julio se la escuché a Arturo en la sede de los Auroros, en Descalzos, fue todo un desolvido. No la había escuchado desde la más tierna infancia.
Una pena haber perdido el vídeo que le grabé, con Pedro a la guitarra y 2ª voz.
"Tú y las nubes" es una ranchera que José Alfredo Jiménez (ver muerte) creó en 1954 y que fue popularizada sobre todo por Miguel Aceves Mejía, cantor (Yo tenía un chorro de voz, El jinete...) y actor de la Época de Oro del cine mexicano. 
En España compartió créditos con Lola Flores en Limosna de amores (1955).
El Amo del falsete y la Faraona, con final feliz, como a todos nos gusta:

Ando volando bajo
Mi amor está por lo suelos
Y tú, tan alto, tan alto
Mirando mis desconsuelos
Sabiendo que soy un hombre
Que está muy lejos del cielo
Ando volando bajo
Nomás porque no me quieres
Y estoy clavado contigo
Teniendo tantos placeres
Me gusta seguir tus pasos
Teniendo tantas mujeres
Yo no nací p'a pobre
Me gusta todo lo bueno
Y tú tendrás que quererme
O en la batalla me muero
Pero esa boquita tuya
Me habrá de decir te quiero
Árbol de la esperanza
Que vives solo en el campo
Tú dime si no la olvido
O dime si no la aguanto
Que al fin y al cabo, mis ojos
Se van a llenar de llanto
Tú y las nubes me tienen muy loco
Tú y las nubes me van a matar
Yo p'arriba, volteo muy poco
Tú p'abajo, no sabes mirar

lunes, 6 de abril de 2020

El letrero de Dormitalería, 54


Si hoy (bueno,cuando pase esta calamidad) vas por Dormitalería 54, verás -con otro rótulo, por supuesto- este mismo letrero. Yo creo que será el letrero más antiguo de Pamplona "en activo". Conozcamos su historia para protegerlo como lo que es: humilde, de andar por casa, pero auténtico patrimonio pamplonés.
Cuando hace unos días descubrí esta elegantísima imagen de Berasáin, me dio un vuelco el corazón. Y es que Dormitalería es la calle donde nací y viví mis 10 primeros años.
Sabía que el letrero era antiguo porque hace seis años pasé por el Archivo Municipal buscando fotos de Dormitalería y conseguí ésta de Aquilino García Deán, de 1916, en la que, aunque un poco lejos, se ve claramente ese mismo letrero. Ya entonces era centenario.

No estoy seguro de cuál de las dos fotos es más antigua. José Martínez Berasáin, nacido en 1886, es el 2º por la izquierda y pienso que puede tener más de 30 años. Pero sí sé que el negocio (y supongo que el letrero) ya estaba allí en 1908. ¡Gracias, bendita y divina hemeroteca de DN!
25-28/10/1908 ¡¡SACERDOTES!! En el comercio de ornamentos de Iglesia y sastrería, de Gómez y Santesteban, Dormitalería, 54, (frente al Seminario) encontrarán todo lo concerniente al culto divino y hábitos talares en géneros surtidos y condiciones ventajosísimas, bajo todos conceptos, desde lo más económico y sencillo a lo más selecto y superior. ¡¡Ocasión excepcional!! ¡¡Gran rebaja de precios!! Bonetes de merino superior, desde 1,75 ptas. en adelante, y de satén, desde una peseta.   
Martínez Berasáin en 1914-15, con su mujer,
Ramona Erro, y sus hijos, Luis y Margarita
Un anuncio que no tiene desperdicio.
Pero ahora, la misma hemeroteca de DN trae otro anuncio que me confunde:
22/06/1912 En la acreditada casa de ornamentos de iglesia, de Mariano Santesteban, se confeccionan toda clase de banderas para Ayuntamientos, desde los precios más módicos. Remite muestras y presupuestos á quien lo solicite. Dormitalería, 54, Pamplona.  
Como veis, para ese año ya ha cambiado la titularidad. Lo ha dejado el socio, Gómez, y sigue Mariano Santesteban, casado con Francisca, hermana de José Martínez Berasáin. Negocio que, en décadas sucesivas, llevará la titularidad de "Hijos de Mariano Santesteban", al fallecer éste el 15.02.1924.
Y me confunde porque en 1912 deberían haber cambiado el rotulo y en esa fecha Berasáin no tiene más que 26 años, edad que, a mi juicio, desmiente la foto.

Por estas viviendas parece que no ha pasado el tiempo: desde la hilera vertical de ladrillos de Dormitalería, 58; el hueco y la tapia (que hoy se ha decorado con rombos, como el antiguo y moderno nº 54); el arco, desplazado, del 52; el precioso balcón forjado del 50 (que hoy, curiosamente, luce el nº 10)... Al desaparecer la acera, parece, aún más, que estamos a comienzos del siglo XX. Por supuesto, no falta la figura humana (un niño con libros) que tanto le gustaba a García Deán, en este caso en el nº 52.
Esta parte se encuentra actualizada en Dormitalería 54 (Berasáin AGN)

Últimas décadas
La tienda (galería, estudio, lugar de encuentro...) que hubo desde 2014 hasta 2016, mantuvo el viejo letrero con el antiguo rótulo de "Pinturas Olave y Cía". Le dieron al cartel una mano de pintura y pusieron con "b" el apellido que en Pamplona tradicionalmente se ha escrito con "v" (basta ver el rótulo de "Calle Serafín Olave kalea").


Finalmente, en los últimos años, el viejo letrero luce un bonito rótulo "Trece golondrinas" y lo han dejado como nuevo.
Sería estupendo que los nuevos dueños conozcan la historia de este cartel, más que centenario, para que lo valoren y lo sigan conservando.
Y que el Ayuntamiento lo reconociera como "patrimonio municipal"

martes, 1 de octubre de 2019

Visita al Arcedianato con Galle

A la izquierda, la puerta del Arcedianato, nº 3 de Dormitalería. Galle h. 1964 
Hace unos meses dediqué una entrada al Arcedianato con las fotografías y pinturas que entonces tenía a mi alcance. Y eché en falta alguna imagen de la entrada desde Dormitalería con algunos detalles que apenas si se sostenían en mi recuerdo infantil.
Navarrería nº 35; Galle, 1944
Ahora he encontrado en las imágenes de Galle el punto de apoyo de aquellos recuerdos. Por eso, quiero agradecer a José Castells que nos haya facilitado estas soberbias fotografías.
Hoy la mayoría de los pamploneses nacidos a partir de 1965 desconocen que en la calle Dormitalería, nº 3, hubo una entrada a la Catedral por el Claustro, entrada que utilizaban habitualmente todos los que accedían al Cardo (4ª línea) por la Bajada de Javier. Esa entrada tenía un zaguán y un patio que fue un lugar muy grato para pintores, fotógrafos y cuantos tuvimos la suerte de disfrutarlo. Fue injusta e innecesariamente destruido a finales de los años 60, hace medio siglo. Se llamaba el Arcedianato.
He añadido al álbum de Facebook "Arcedianato: pintura y fotografía" las correspondientes a esta visita de Galle.

1. Navarrería 35
Hoy nosotros vamos a hacer una excepción y saliendo de ese portal de la calle Navarrería, vamos a dejar a la izquierda el atrio de la Catedral -entrada habitual desde Curia y Navarrería- y coger Dormitalería hasta la Puerta del Arcedianato, ocultada por el carruaje (quizás de Martín el lechero o Martinicorena que vivía cerca, o el padre de la Amézqueta que vivía justamente ahí, o.....).
Si nosotros nos desplazamos con la cámara a la puerta del Arcedianato, veremos que desde allí la Dormitalería apunta exactamente al nº 35 de Navarrería.

2. Dormitalería, nº 3
Hacemos ahora un pequeño viaje en el espacio y un trayecto bastante más largo -20 años- en el tiempo. Veinte años en los que lo único que ha cambiado ha sido el letrero de "Museo Diocesano" (lo leemos mejor en la foto de portada)  que mandó poner don Juan Ollo. Comentario de J.J. Martinena: "El letrero indicador del Museo Diocesano en la puerta del arcedianato -letras negras sobre fondo amarillo- lo mandó poner don Juan Ollo, vicario general de la diócesis y director -e impulsor- del museo, creo que sería en 1961 o 1962")

Pincha para ver mejor las fotos de Pregón 
Además del letrero, podemos observar -no sin dificultad- (ver ambas fotos de la puerta) el arco gótico de amplias dovelas y en la central -la clave- hay un escudo (el de los Beaumont) bajo el que se puso el nº 3.
Encima vemos una hornacina en cuyo interior estaba una imagen de un San Francisco Javier que mira hacia abajo y que, por supuesto, no es el que se encuentra cerca de la salida a la plazuela de San José.
A ambos lados de la hornacina se ven dos huecos rectangulares.
El conjunto está rematado por un breve frontón circular.

3. Julio Cía 1933
Aunque no sea de Galle, sino de Julio Cía (1933) esta imagen nos viene de maravilla para darnos cuenta de que esta entrada del Arcedianato nos llevaba al Claustro, desde el que girando 90 grados a la izquierda- se accedía a la Catedral por la Puerta del Amparo.
Por cierto, esta de 1933 es la única en la que el zaguán aparece empedrado de cantos rodados, cantos que yo sólo recordaba en las galerías laterales:
Julio Cía 1933: desde Dormitalería al Claustro, pasando por el Arcedianato
4. Galle 1964 ca.

Galle, colocándose en la parte más izquierda del zaguán, consigue alinearse con el andén central. La línea derecha del zaguán le delata.
Ahora, hacia el 64, desgraciadamente ya no hay verja sino una puerta que no deja ver el claustro. 
Vemos, a la izda, alguna estela. La altura del seto y las columnas impiden ver otras que hay a la derecha.
Las catalpas, sin hojas, nos sugieren el invierno 
Vamos a girar -como hacíamos los días de intensa lluvia- por la galería de la derecha

5. Galle 1964 ca.
Giramos la vista hacia la entrada de donde veníamos. 
Vemos el magnífico empedrado y un par de estelas antes invisibles.
Ese patio creaba un grato espacio entre las viviendas en las que residían los canónigos.
Antes de los años 60, el patio estaba cerrado totalmente, pero ahora, h. el 64, ya está abierto hacia el ángulo que mira al Gran Pináculo de la Catedral (pincha para comprobarlo), lo que hace posible la última foto que vais a ver.
En aquellos años -y más en un patio- era normal ver ropa colgada. Hasta el punto de que el lenguaje acuñó expresiones como "¡callad, que hay ropa tendida!" cuando se quería que alguien no oyera la conversación.
Seguimos por la galería cubierta hasta el otro extremo del andén central y apuntamos la cámara hacia Dormitalería

6. Galle 1964 Febrero
Vemos la puerta entreabierta, con la poca luz que llega desde la calle. Un par de personas se interponen cerca de la puerta. Llueve.
Esta foto siempre he pensado que era de Arazuri, quien en "Pamplona, calles y barrios" la fecha con precisión en febrero de 1964. Pero Castells nos garantiza que es de Galle.

7. Galle 1964 ca.

Como os avisaba en la foto nº 5, con el enlace que apuntaba hacia el Gran Pináculo, esta foto habría sido imposible con la construcción que cerraba el ángulo nordeste del Arcedianato.
La alineación de las catalpas nos señala que hacia la izda. entramos al claustro y hacia la derecha salimos a Dormitalería

8. Injusto e innecesario
Las líneas amarillas y la alineación de las catalpas nos ayudan a entender por dónde iba el paso del Arcedianato y por qué fue absolutamente innecesaria su destrucción. 
Las aspas rojas nos señalan la injusticia de la construcción de las casas de los canónigos en vez de dejar una hermosa Plaza Gótica desde la que poder admirar todo el conjunto de la Catedral.
Es una herencia de la Dictadura y del caciquismo del Arzobispo y los Canónigos de entonces.
¿Se atreverá alguien a arreglar el desaguisado? ¿O tendrá que resucitar Urmeneta?

sábado, 22 de diciembre de 2018

Silvestre Belzunegui, 'el tío Silvestre'

Julio Cía 1933 Entrada empedrada del Arcedianato Andén central Catalpas Claustro, al fondo
Me enfado conmigo mismo cuando, entre la cantidad de temas y personas que han salido en Desolvidar durante sus 10 años años de existencia, veo que aún no tengo puesta la etiqueta de Silvestre Belzunegui Sarasa, el tío Silvestre, la persona que más influyó en los primeros años de mi vida.
Foto Galle años 30
En mi descargo sirva que, antes de que mi madre muriera en 2010, me preocupé de sonsacarle la información que tenía sobre el hermano menor de su padre, y que el ordenador -bastante más ordenado que yo- la ha sabido conservar hasta hoy.
Unas magníficas fotos del Hospital, que subió José Castells, encendieron todas las alarmas. Y es que, en ese chalet pequeño, el del medio, vivió mi tío abuelo como administrador que fue del Hospital. Por cierto, el SITNA de 2017 certifica que aún existe -como único superviviente de los tres- y el Maps nos informa que sigue siendo usado por Adona (Donantes de Sangre).

Quién fue Silvestre Belzunegui
A la dcha, Benita, "la Pitirri", con su hermana Josefa
Como mi madre, el tío Silvestre nació en Cemboráin (Valle Unciti), en Casa Macaya. Hacia 1884. Era el hermano más pequeño del abuelo materno, Tomás. 
Estaba destinado a ser ayudante de pastor ('navarzalico', decía mi madre). Pero es enviado a Pamplona, a cuidar a un señor paralítico, un tal Echeverría, del que, desgraciadamente, no tengo muchos datos. Este señor le ayuda, económicamente, a hacer la carrera de Magisterio. Supongo que habría visto que Silvestre era un chaval despierto y que valía para el estudio.
En 1908, con 24 años, se presentó a unas oposiciones para auxiliar de Diputación (3ª col., abajo), obteniendo una de las plazas.
Conoció a Benita Gómez Ganuza, también maestra, a quien llamará siempre con cariño "La Pitirri" y con la que se casa el 26.11.19.
No tienen hijos. Viven en el 16 de la calle Navarrería, en el 4º piso.
Según mi madre, hizo Oposiciones para Grado? Superior.
En su despacho y dedicatoria a mi madre
Con la República, fracasa el anterior administrador del Hospital y, hacia el 34-35, es nombrado Administrador del hospital provincial. El matrimonio ocupa el Chalet del centro, el único de los tres que aún existe.
En la hemeroteca de DN siempre aparece en actos sociales de importancia, rodeado de las personalidades de la época, y catalogado como "celoso Administrador de los Establecimientos de Beneficencia".
Al jubilarse (supongo que con 65 años) hacia el 49 (el año que nací yo), va a vivir a San Nicolás 1, 3º, algunas de cuyas ventanas dan a la Plaza del Castillo. Desde ellas veíamos los fuegos artificiales en Sanfermines.
Gustaba de ir a su casa natal de Cemboráin los domingos. Era -me decía mi madre- un tío muy querido.
Fallece el 23 de Febrero de 1964, con 80 años.
***
Él fue para mí el abuelo del que, por circunstancias de la vida, no pude disfrutar. Y el que, durante mis diez primeros años, estuvo casi todos los días un rato conmigo.
El tío Silvestre era un hombre serio, bastante distante, que inspiraba más respeto que cariño, que ternura. Pero conmigo fue muy bueno y hasta me soportó alguna broma poco afortunada sin reñirme.
Era un hombre de un solo chiste:
- ¿Qué te van a traer los Reyes?
- ¡Un correquetecagas!
Él preguntaba y él se respondía. Y él solo se reía. Pero a mí me hacía gracia que un hombre tan serio me dijera esas cosas.
Con él nunca tuve miedo de atravesar el claustro en las noches de invierno, cuando sus zapatos retumbaban (nunca mejor dicho) sobre los centenares de tumbas que yo creía ocupadas.
Fue un hombre recto, estricto, delgado como un sarmiento, pero fundamentalmente bueno y honrado.

Marcó mi primera educación
Consciente de las dificultades de mis padres para dar estudios a todos los hijos, el día que nací yo (14.12.49) le dijo a su sobrina: "a este chico yo le pago los estudios, si va al Seminario".
Y ayudado por Carlos, mi hermano mayor, empecé con el manual del monaguillo, todo en latín y sin traducción:
-Introibo ad altare Dei
-Ad Deum qui laetificat juventutem meam
Primero en la Catedral, luego en San Juan Bautista, los últimos años en Los Caídos y en Cristo Rey.
Para cuando me juntaba con mis compañeros en la escuela de Compañía, yo ya llevaba un par de horas ayudando misas.
Del 59 al 61, dos años en la Escolanía Santa María la Real, donde además de ayudar a misa, cantábamos para las iglesias.

Rosario de los Esclavos
Y mientras tanto, todas las tardes, desde que aprendí a andar, pasaba mi tío por casa, se sentaba (alguna vez le quité la silla, de broma, pero casi...), se tomaba un vaso de agua y nos íbamos al Rosario.
Como bien sabéis, hasta el 60 vivimos en Dormitalería 18. Así que el recorrido lo teníamos claro: cruzábamos la calle, entrábamos en el Arcedianato (ver foto de portada) y, derechos, por el andén central, al Claustro. Si llovía fuerte, usábamos la galería cubierta de la derecha. Recorríamos la crujía oeste hasta la Puerta del Amparo. Y ya estábamos con eso de:
-Virgen del Sagrario, Reina celestial, libra a tus esclavos de culpa mortal...
-Salve, Virgen bella, Reina, Virgen Salve
-Tus hermosos ojos, llenos de piedades, a nosotros vuelve, Soberana Madre...
Cuando llegaban las letanías, procesionábamos por la Catedral, girola incluida. Cuando veíamos al Marqués de la Real Defensa con sus bigotazos y la bandeja, el tío me daba siempre una ochena para que yo la echara. Pero, para cuando anduviera un poco necesitado, cogí la habilidad de, a la vez que echaba la ochena (para meter ruidico), coger otra moneda (dos reales, peseta...) de más valor para comprarme algo en el Ultramarinos de Jesús.

Muerte del tío Silvestre
Con casi 12 años fui al Seminario. El primer curso, en Tudela y el resto, hasta los 17 años, en Pamplona. 
'Un viático en el Baztán' Ciga 1917
Entre que dejamos Dormitalería (1960) y yo ya estaba en el Seminario, la relación con el tío Silvestre ya no era casi diaria, como hasta entonces.
El 23 de febrero de 1964 falleció mi tío. Me avisaron y fui a su casa del número 1 de San Nicolás. Subí las escaleras de caracol hasta el tercero y allí lo vi, igualico que si estuviera dormido. 
Yo ya había acompañado muchas veces en el Viático, tocando la campanilla por aquellas estrechas calles, entrado en portales muy oscuros y había visto bastantes muertos. Por eso pensaba que no me iba a afectar ver muerto a mi tío. Pero aquella noche...
Más vale que el dormitorio era común, de camas separadas por una taquilla, pero aquella noche se me apareció el tío. Estaba al lado de mi cama, algo elevado sobre el suelo. Era una figura luminosa, que brillaba en la penumbra del dormitorio. Miedo no, pavor fue lo que sentí. Tuve que gritar porque enseguida apareció una sombra más oscura que, en vez de asustarme, me tranquilizó: era el prefecto con su negra sotana.

Una anécdota de Nieves
Nieves, seis años mayor que yo, recuerda que, una vez que le sacaron una muela,  la tía Pitirri le dio, en el chalet de la foto, un bollito con mantequilla, bien blando, para que se lo pudiera comer. 
Y que otra vez coincidió su visita con la Campaña de Navidad que, por estas fechas, se hacía para conseguir juguetes para los niños que pasaban las Navidades ingresados en el Hospital y que no tenían otros Reyes que los procedentes de los pamploneses de buena voluntad. Nieves tendría 6 ó 7 años y el tío Silvestre le fue a enseñar aquellos juguetes que ella -por falta de costumbre- nunca jamás en la vida había pensado que podrían existir. "Aquello fue como ponerme un pincho de jamon -vuelta y vuelta-, con pimientico verde, olerlo y no poder hincarle el diente" -dice gráficamente. 
Pero el tío tuvo el detalle de regalarle una muñeca que estaba apartada porque se le había roto la cabeza. Nieves, un poco triste, llegó a casa con su muñeca rota, pero la mamá enseguida lo solucionó: llenó la cabeza de esos rizos de papel de celofán y le hizo un gorrico para tapar el destrozo. Y Nieves iba tan contenta con su muñeca.
Pero el tío no le quitó a ningún niño un juguete para dárselo a su sobrina.
Así era aquel hombre, "honrau a carta cabal".
Un placer haberte conocido. Y perdón por mi lamentable retraso.

jueves, 5 de abril de 2018

Por la calle la Amargura iba la Virgen llorando

La Virgen con san Juan y las Marías camino del Calvario
Valdés Leal, óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes
Así titulo esta emotivísima oración que aprendí de niño y que volvió a mi mente décadas después. La asocio a la casa de la calle Dormitalería, en donde viví hasta los 10 años. La habría aprendido con cinco, seis... años, hacia 1955.
Ésta es la letra que fui recordando en dos o tres pasos. Estoy convencido de que habrá alguna estrofa olvidada, pero creo que lo esencial de lo que aprendí está aquí.

Por la Calle la Amargura
(oración infantil)
Por la calle la Amargura
iba la Virgen llorando;
se encontró una señora
toda vestida de blanco;
preguntó: “mujer cristiana,
¿has visto a Jesús amado?”
sí, señora, ya lo he visto,
que por aquí ha pasado
con una cruz en los hombros
y una cadena arrastrando
y una soga por el cuello
que de allí le iban tirando.
San Juan le dijo a la Virgen:
caminemos al Calvario,
que para cuando lleguemos
ya lo habrán crucificado”.
Ya le clavaron los pies,
ya le clavaron las manos,
ya le dieron la lanzada
en su divino costado;
la sangre que derramó
en el cáliz consagró,
el hombre que la bebiera
será de Dios perdonado.
Quien dijera esta oración
todos los viernes del año,
sacará un alma de pena
y la suya de pecado.



Esta oración no era recitada ni cantada, sino canturreada con una melodía monótona, a tono con el contenido. Lo que se llama una melopea.
Buscando ayuda en internet, he comprobado que hay versiones mucho más largas y que está extendida por todo el mundo de cultura cristiana, por donde se habla la lengua española.
De ahí, expresiones tan habituales como "me trae por la calle la Amargura".
Como habéis visto, la "Calle de la Amargura" no es sino la Vía Dolorosa, que tuvo que recorrer Jesús llevando la propia cruz en la que luego fue clavado. De ahí, que también se llame "Vía Crucis" (calle de la cruz).
De niños creíamos en el cielo, infierno, purgatorio y hasta en el limbo. Por ello, la última estrofa tenía una gran fuerza para nosotros. A pesar de ello no creo que haya habido un solo niño que la haya recitado "todos los viernes del año" ni que se haya sentido muy culpable por no hacerlo.
Estas antiquísimas oraciones dejaron de rezarse a partir de los años 60, con la llegada del Vaticano II.

Otra curiosa versión: