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jueves, 14 de mayo de 2026

Chupinazo: Asirón, aprende historia

Operario de Oroquieta pasa la mecha a Echepare. Fotografía de Gerardo Zaragüeta publicada en “La Voz de Navarra” del 7 de julio de 1932
Uno de los bulos más hilarantes que conozco sobre el chupinazo es este:
"Juan Etxepare tenía por mote "Txupín" (sic, con "tx" y tilde), de ahí viene txupinazo. Por cierto, fue represaliado en el 36. Después de la guerra cuando se empezó a tirar el txupinazo desde el ayuntamiento, se le cambió el nombre por el del cohete seguramente para tapar la memoria de Juan Etxepare". (Fernando Ibarra).
Tras el "Txupinazo Txiki", Asirón hace una pausa y escribe correctamente "Echepare" (veremos con qué grafía le dedica la calle), "chupinazo"..., lo que no le libra del baño al que le somete Miguel Izu. Es lo que tiene ser "historietador" en vez de historiador y poner la ideología por encima de los datos objetivos.

Juan Echepare y el Chupinazo
Juan Echepare Aramendía lanza el primer chupinazo de fiestas de San Fermín / Gerardo Zaragüeta
Joseba Asiron publica en Diario de Noticias de 10 de mayo de 2026 una semblanza titulada “Juan Echepare Aramendía (1880-1936). El gran impulsor del Chupinazo” que contiene varios datos erróneos. Datos sobre el origen del chupinazo muy repetidos y difundidos en otras publicaciones que, pese a ello, no son ciertos.
Afirma que 
“de forma paralela a las acciones de Oroquieta, el estanquero Juanito Echepare obtuvo en 1931 permiso para realizar el lanzamiento de un único cohete el día 6, a las 12 del mediodía. La diferencia y, al mismo tiempo, la gran aportación de Echepare es que su ‘chupinazo’ quería tener un carácter único y oficial, y pretendía marcar realmente el inicio de las fiestas, no era una mera manera de acompañar y dar mayor fasto al repique de campanas de cada 6 de julio”. 
Lo cierto es que, para entonces, el lanzamiento del primer chupinazo, seguido de otros (nunca se ha disparado un único cohete, ni entonces, ni ahora), ya marcaba el inicio de las fiestas y tenía carácter oficial. El acta de la sesión del Pleno del Ayuntamiento de Pamplona celebrada el 4 de julio de 1901 recoge lo siguiente: “El Sr. [Teodosio] Sagüés dio cuenta de que la Comisión de Festejos había dispuesto que el día 6 se anunciara a la hora de las 12 con disparo de cohetes el comienzo de las fiestas”. El Eco de Navarra de 7 de julio de 1901 contaba lo que sigue: “Como habíamos anunciado, ayer al mediodía quedaron inauguradas las fiestas de esta capital. Al sonar la última campanada de las doce, estalló en la Plaza del Castillo el primer chupinazo, al que siguieron otros, alternando con el disparo de voladores. Y fue cosa de ver la animación que de repente se produjo en dicha gran plaza”.
1924  Miguel Unzu Got, bisabuelo de Verdeliss. Foto familiar subida por Fermín Unzu Rey. 
Desde 1901, pues, disparaba en la plaza del Castillo los cohetes que marcaban el inicio de la fiesta una empresa pirotécnica contratada por el Ayuntamiento, muy frecuentemente la de Manuel Oroquieta. Se hizo habitual que se congregara cada vez más público y algunos personajes notables de la ciudad. En Fiesta (novela de 1926 que este año cumple su centenario) Ernest Hemingway describe, desde la terraza del Iruña, el lanzamiento del cohete que anunciaba la fiesta y dice: “A las doce del mediodía, el domingo, 6 de julio, la fiesta estalló. No hay otra manera de describirlo”.
1. Unzu, bisabuelo de Verdeliss; 2. Barón y su hijo; 3. Juan Echepare
En la Colección Arazuri de la Fototeca Municipal se conservan varias fotografías del lanzamiento del primer cohete que realizaba alguno de los empleados de la pirotecnia. En la de 1924 (U0080383) figura la siguiente nota: “Numeroso público adulto e infantil rodea al encargado del lanzamiento. Anotación al verso: A la derecha, con boina, destaca Baldomero Barón Rada, actual decano de los periodistas navarros, con su hijo Jesús en brazos”. Y no lo dice, pero un poco más a la derecha se distingue perfectamente a Juan Echepare, que ya era de los habituales. 
1. Ezcurra; 2. Echepare; 3. Garcilaso; 4. Oteo
En la de 1926 (U0080384), la leyenda es la siguiente: “Anotación al verso: Se ven caras conocidas, de los señores Ezcurra, Echepare, García (más conocido como Garcilaso) y, detrás de los cohetes, Oteo, conserje del Euskal Jai. Numerosos niños en torno a los cohetes, y uno de ellos en el centro de la escena”. 
En la de 1934 (U0080385) reza: “Numeroso público adulto e infantil rodea al lanzador del cohete. Anotación al verso: El número de curiosos que contemplan el anuncio del comienzo de las fiestas va en aumento. El encargado de la pirotécnica cede el primer cohete a un castizo, en este caso al señor Echepare, que se siente orgulloso de prender la mecha”.
Está documentado que Echepare ya había prendido el cohete en 1931 (aparece fotografiado en Diario de Navarra de 7 de julio, p. 3) y 1932 (figura retratado en La Voz de Navarra de 7 de julio, p. 1). Joseba Asiron escribe que “Echepare repetiría su ‘chupinazo’ en los años sucesivos, hasta aquel último 6 de julio de 1936, en vísperas ya del golpe fascista”. No es así, no lo disparó en 1936. La Voz de Navarra (7 de julio de 1936, p. 1) explica lo siguiente: 
“Testigos del lanzamiento del primer chupinazo debemos hacer constar no se encargó del rito el señor don Juan Echapare (sic), sin que sepamos el motivo de la ‘defección’. Lo hizo Nicolás Ilundain, un joven y simpático operario de la Casa Oroquieta, magro, moreno y vivaracho, ayudado por su hermano Miguel”.
En suma, la intervención de Echepare entre 1931 y 1935 consistió en darle mayor ceremonia y popularidad al acto de prender el primer cohete, pero ni inició el acto, ni le otorgó un carácter que ya tenía desde 1901, ni lo hizo en representación oficial de nadie ya que no ocupaba ningún cargo público.
A veces, "Echepare", también "Echapare", pero nunca "Etxepare", como seguiremos viendo
Afirma también Joseba Asiron: 
“Tras el parón por la guerra se recuperó en los Sanfermines de 1939, pero para aquella ocasión los responsables del ayuntamiento franquista decidieron apropiarse del cohete y lanzarlo desde el balcón Consistorial”. 
No es exacto. Como señala la prensa de la época (Arriba España, 7 de julio de 1939, p. 8), los periodistas del diario falangista Joaquín Ilundáin Tulie y José María Pérez Salazar propusieron al alcalde, Tomás Mata Lizaso, que prestara mayor ceremonial al acto prendiendo el primer cohete. Mata declinó la invitación, pero sugirió a Ilundáin que lo disparara él mismo, cosa que hizo ese año y el siguiente en la plaza del Castillo. En 1941 -Ilundáin era teniente de alcalde desde un año antes y desempeñaba la alcaldía José Garrán Moso- es cuando se introdujo el cambio. Según se hizo constar en el programa de fiestas, “a las doce horas en punto se anunciará el comienzo de las fiestas con un repique general de campanas y el disparo de chupinazos desde la Casa del Ayuntamiento y otros puntos de la población”.

lunes, 13 de mayo de 2024

Bulos actualizados del chupinazo

1924 Chupinazo masivo en la Plaza del Castillo. Juanito Echepare (flecha), entre el público. AMP
Hay bulos del chupinazo fáciles de desmontar:
"Juan Etxepare tenía por mote "Txupín" (sic, con "tx" y tilde), de ahí viene txupinazo. Por cierto, fue represaliado en el 36. Después de la guerra cuando se empezó a tirar el txupinazo desde el ayuntamiento, se le cambió el nombre por el del cohete seguramente para tapar la memoria de Juan Etxepare". (Fernando Ibarra).
1926. Arriba, izda. 1. Ezcurra, 2. Echepare, 3. R. García (más conocido como Garcilaso, director -1912-62- de DN). Galle AMP
Para otros hay que investigar algo más:

EL PRIMER CHUPINAZO                                                                       Miguel Izu y Desolvidar
Dicen (decían) las crónicas oficiales, como la web del Ayuntamiento de Pamplona (ver actualización), que el chupinazo nació en 1941: 
“El comienzo de las fiestas de San Fermín tenía lugar, desde hace siglos, cuando las autoridades municipales, acompañadas de maceros, gigantes, músicos y público iban a la iglesia de San Lorenzo a las Vísperas en honor de San Fermín. En 1901 se empezó a tirar cohetes espontáneamente en la Plaza del Castillo. En 1940 el teniente de alcalde Joaquín Ilundáin y el periodista José Mª Pérez Salazar propusieron al alcalde que el Chupinazo se tirara oficialmente desde el balcón del Consistorio. Un año más tarde el alcalde prendía la mecha”. 

[Actualización 2024 Alcalde Asirón:
"Las noticias más antiguas sobre este evento son de 1931 y hablan de Juan Etxepare, estanquero de la calle Mayor, como la primera persona que pidió permiso al Ayuntamiento para tirar cohetes a pie de calle el 6 de julio a las 12:00 del mediodía."
Con la foto de portada de 1924, en la que Echepare figura entre el público, queda desmentido el bulo del Ayuntamiento de Asirón.]
1930 ca Foto familiar subida por Fermín Unzu Rey. Mejor, 1924
Aparte del lanzador, hay muchos detalles iguales, como la cabeza de Unzu. De 1924, me reafirmo
Esta versión contiene varios datos poco exactos.
Al entrar el siglo XX, cierto, se pensaba que la Marcha a Vísperas abría las fiestas. Se anunciaban a las doce con un repique de campanas que desde 1901 se acompaña con cohetes, no tan espontáneos sino de la pirotecnia contratada para los fuegos artificiales, y se pasó a considerar que las fiestas arrancaban a esa hora. 
1901 julio 7 El Eco de Navarra (30 años antes que Echepare)
El 7 de julio de 1901 El Eco de Navarra dice que “al mediodía quedaron inauguradas las fiestas” y que “al sonar la última campanada de las doce estalló en la Plaza del Castillo el primer chupinazo”. 
Según ABC de 6 de julio de 1911, “el principio de las fiestas de San Fermín ha sido anunciado con repique general de campanas y un chupinazo”. Desde 1912 a esa hora salían las bandas militares a recorrer las calles. 
El 7 de julio de 1914 Cándido Testaut escribe en La Vanguardia: “A mediodía comenzaron las fiestas, siendo mucha la animación y a millares los forasteros, recorriendo músicas las calles”. 
Según El Noticiero de Zaragoza de 22 de junio de 1927 “pocos días faltan para el primer chupinazo anunciador de las tradicionales y nunca bien ponderadas fiestas de San Fermín”. 
Echepare. Foto de Zaragüeta
En Fiesta (1926) Hemingway describe, desde la terraza del Iruña, el lanzamiento “del cohete que anunciaba la fiesta” y dice: “Al mediodía del domingo, 6 de julio (de 1924), la fiesta estalló. No hay otra manera de describirlo”.
El doctor Arazuri dice que en los años veinte ya se congregaba público y reproduce fotografías de 1924 y 1926 con los espectadores mirando a cámara, bien apiñados junto a los cohetes, entre ellos personajes conocidos como Echepare o Garcilaso. 
A partir de 1931 Juan Echepare Aramendía, estanquero de la calle Mayor, logra que le dejen prender la mecha del chupinazo y le da mayor ceremonia al acto. Aparece trajeado, encorbatado y con sombrero (como en 1924 y 26) en la foto de Galle publicada el 7 de julio en Diario de Navarra con el pie: “Momento de disparar el primer cohete de las Fiestas”. En otra parecida de 1934, publicada por el doctor Arazuri, Echepare casi queda oculto tras el humo. El 7 de julio de 1934 Diario de Navarra, además de lamentar que no hubo el repique general de campanas que sí se había producido los tres años anteriores (referencia inequívoca a la República), indicaba que los chupinazos se dispararon con retraso. “¡Pero hombre, un año esperando a las vísperas y a los encargados de anunciarlas les coge el carro o se les olvida!”, escribía el cronista.
Si las imágenes del chupinazo que nos ofrece Antonio Ruiz son de 1936, ahí no se ve ya a Echepare ni nada de liturgia:
 
Echepare dejó de disparar el chupinazo ya en 1936; era un destacado dirigente de Izquierda Republicana y fue fusilado en los primeros compases de la guerra civil. 

1939 Plaza del Castillo, a cargo de Jokintxo Ilundáin y José Mª Pérez Salazar.

1943 Jokintxo
Vuelve a haber sanfermines en 1939 y los vencedores (ya escribió Fernán Gómez en Las bicicletas son para el verano que no había llegado la paz sino la victoria) se hacen con su papel. Joaquín Ilundáin, que sería teniente de alcalde unos meses después, dispara el chupinazo y aparece en la foto de Zubieta y Retegui con José Mª Pérez Salazar, como él colaborador del diario falangista Arriba España, y varios militares uniformados. Al año siguiente repite y ambos, Ilundáin y Pérez Salazar, proponen al alcalde dar más solemnidad al acto y disparar los cohetes desde la Casa Consistorial. En 1941 el chupinazo, el primero de la cuenta oficial, lo dispara también Joaquín Ilundáin, no el alcalde como dice la web municipal.
Así que tenemos hasta cuatro fechas distintas para el primer chupinazo: 
- está 1901 cuando lo empiezan a disparar los anónimos operarios de las empresas pirotécnicas. 
- hay quienes prefieren decir que el primero fue el de Echepare en 1931
- los que consideran que el primero es el de 1939 (la Peña Pregón sugirió hace unos años recordarlo con una placa en la plaza del Castillo) 
- y quienes optan por aceptar la versión oficial de 1941. Así que, ante tantas opiniones, sírvase usted mismo.

lunes, 4 de octubre de 2021

Mancomunidad (MCP), laicista hasta el ridículo (2)

Galbete 1966; Diario de Noticias 2020
La foto de Galbete, de 1966, demuestra que esa preciosa rueda de molino ha estado en el mismo sitio (al lado de la Casa de las Aguas de Mendillorri) y que ha habido un intento deliberado de ocultarla por el expeditivo método de plantarle un árbol delante. 
Pero, ¿por qué la Mancomunidad no quiere que se vea? ¿Hay algo escrito en la rueda?
"En la foto de portada, a la izquierda, detrás de la joven picea hay una oscura rueda de molino. El observador crítico se pregunta por qué esta Mancomunidad -laicista hasta el ridículo- ha pretendido ocultarla. Si te acercas a ella, descubrirás el motivo: 'El agua la da Dios', dice su leyenda".
Así decía el comentario que leí en su día en Diario de Navarra y cuya foto de portada era ésta:
Casa de las Aguas de los depósitos de Mendillorri. JOSÉ ANTONIO GOÑI
Se ve a las claras el intento -descarado por evidente- de la Mancomunidad (MCP) de que la leyenda, a pesar de su etimología (del latín legenda "lo que debe ser leído"), pase desapercibida. Estoy convencido de que si hubiera estado escrita en euskera, nadie habría osado ningunearla y, tal vez, hoy sería el logo de la MCP.
Unas "piedras" tienen más privilegios que otras
Cuando he preguntado a los jardineros por la edad del árbol, me han asegurado que, por lo menos, 35 años. Y es que "La mayoría de las especies del género son árboles longevos y de crecimiento lento. Es un árbol que sirve para fabricar instrumentos musicales, como violines o guitarras"... o esconder ruedas de molino con leyendas -al parecer de la Mancomunidad- políticamente incorrectas.
Dice en la "Visita guiada": ¿Te has parado a pensar de dónde viene el agua que bebemos? 
En el año 1895, se construyeron dos depósitos en lo que entonces empezó a llamarse también "Monte de las aguas". 
En años sucesivos se fueron multiplicando para adecuarse a las necesidades de la ciudad.
Hace 14 años (2006) el espacio circundante a los depósitos fue definitivamente acondicionado como paseo accesible. Además se crearon tres miradores panorámicos, un área de juegos, varios espacios de jardinería sostenible y compostaje. El entorno vegetal, abundante, variado y rico, quedó también señalizado con todas especies botánicas reseñadas.

¿Quién hizo el desaguisado?
Ignoraba, hasta hoy, quién dio la orden de plantar el árbol. Pero, atando cabos... 
Sé que desde 1982 (nacimiento de la Mancomunidad) hasta 2003, la presidencia estuvo en manos del Partido Socialista, salvo el periodo de Miguel Izu (1995-99), de Izquierda Unida. Está claro, pues, que tuvo que ser en ese periodo cuando se cometió el atropello.
Año 2011: 1. Picea joven; 2. Rueda; 3. árbol grande; 4. Picea gemela
Mirando la foto de 2011 vemos dos piceas pequeñas (1 y 4), una a cada lado del árbol grande (3) y cómo la marcada con el 1 tapa la vista, desde la carretera, de la rueda de molino (2).
Año 2000: 1. Picea joven; 2. Rueda; 3. árbol grande; 4. Picea gemela
Pues bien, la primera foto en la que se ve, sin lugar a dudas, ese diseño (árbol grande con una picea a cada lado) es en la ortofoto del año 2000.
Recordemos que Miguel Izu fue presidente desde 1995 a 1999. Todo apunta a que fue durante su periodo cuando se colocaron las dos piceas, una para tapar la rueda y la otra, a juego con la anterior, para disimular.
Así pues, a la pregunta de quién hizo el desaguisado, yo con los datos que tengo, diría: "Lo hizu Izu".
Pero el culpable no es sólo Izu. También los que le siguieron en el cargo, vieron el desaguisado y no hicieron nada por remediarlo. 
¡Con lo fácil que sería!

En conclusión...
¿Acaso le molesta a esta Mancomunidad laicista que el agua caiga del cielo?
Desolvidar, con la olvidada
Muchos pamploneses no son creyentes, pero en el Encierro entonan el "A San Fermín pedimos" de Joaquín Zabalza, y al paso de la Dolorosa se emocionan con el "Marcha María de luto hacia la Catedral", del trovador de Pamplona; se despiden con un "adiós" (en vez del -también de origen latino-  "agur") o llevan con orgullo el nombre de Francisco, el de Javier...
Así pues, pedimos a la Mancomunidad que visibilice -con su leyenda original- esa preciosa rueda de molino, verdadera obra del arte popular, reconozca el intento de ocultar esa parte del patrimonio a las miradas de los pamploneses y pida disculpas por ello.

Os dejo con el resto de fotos del Monte de las Aguas de Galbete 1966. 
Hacemos un barrido, en las cuatro primeras, de Sudoeste a Noroeste.

Las Blancas, abajo y arriba. Cúpula de los Caídos

Las Blancas de arriba y torre de Escolapios

Pabellón Nuevo Seminario (1963). Detrás, torres de San Saturnino

Tras los depósitos, San Cristóbal


"El Agua la da Dios", junto a la Casa de las Aguas

Diario de Noticias. Placa a la entrada de la Casa

jueves, 22 de marzo de 2018

Miguel Izu... el ridículu

Si quieres ver completas las letras, pincha aquí
Hace ya unos años, Miguel Izu publicó Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007). En el capítulo titulado "Sexo musical" se mete con las letras de los himnos de las peñas.
Entresaco algunas letras a las que califica de sexistas, lenguaje mojigato, mujer florero...:
  • "Cosicas tiene Pamplona que no las tiene Madrid, unas chicas como soles..."
  • "Tres cosas tiene Pamplona y muy castizas las tres: el encierro, las chavalas, y El Bullicio Pamplonés".
  • "A nosotros nos gustan las chicas, cuanto más guapas sean mejor, sobre todo si son navarricas porque siempre tienen buen humor"...
Aparte de que ahora ya no las cantan, más aún, ni siquiera se saben el himno de la peña, prefiero mil veces esas letras, quizás ñoñas, pero simpáticas, alegres y amables que las inmundicias de demasiadas peñas o "pero alguien debe tirar de gatillo".

Pero el verdadero motivo de esta crítica es lo que dice Izu a continuación:
Las letras de las jotas tradicionales, trillado signo de identidad navarra aunque pocos canten, comparten ese pudoroso melindre:
-"quisiera volverme hiedra y subir por las paredes, y entrar en tu habitación por ver el dormir que tienes".
-"Pamplona, siete de julio, cantan los mozos y mozas, los de la Montaña en vasco, los de la Ribera en jotas"...
 Cantar esas letras propias de tiempos regidos por el catecismo del padre Astete..."
Pone alguna jota más, pero las dos primeras que cita, esas dos, no tienen nada de mojigato, de sexista ni pudoroso melindre. Ni tampoco nada de "identidad navarra", al menos exagerada. 
Me sorprende que Izu, miembro de Izquierda Unida de Navarra, de cuya Comisión Ejecutiva formó parte, que fue concejal por esta formación en el Ayuntamiento de Pamplona y miembro del Parlamento de Navarra... se meta con las letras que hizo un hombre republicano de izquierdas, pero que, además, luchó desde una perspectiva radical y revolucionaria, lindante con el anarcosindicalismo. Ello le costó tener que exiliarse al perder la guerra.
Sí, señor Izu, el tudelano Ezequiel Endériz hizo para Raimundo Lanas un ramillete de letras de jota (repasad la imagen de cabecera) que noventa años después siguen siendo un referente de la jota navarra: letras fundamentalmente laicas, nada sexistas, nada mojigatas.
Creo que Miguel Izu, poniendo de antiejemplo a esas dos jotas, no ha dado en el clavo, sino que se ha dado el martillazo en el dedo, haciendo el ridículo más espantoso.
A veces se acusa a la jota de tratar sólo el tema de la religión, la madre..., bueno, pues las jotas de Ezequiel, popularizadas por Raimundo, han sido siempre un aire fresco en ese ambiente. Por eso me extraña (y me sabe muy malo) que un tío de izquierda (unida) ponga de ejemplo del tópico contra la jota, precisamente, a dos jotas de Ezequiel.

1. La hiedra (Endériz-Lanas)
Quisiera volverme hiedra y subir por las paredes
y entrar en tu habitación, por ver el dormir que tienes
Una jota abierta a cualquier orientación sexual. Hace un par de años leí una carta al director que me impresionó. Era un chico que el Día del Orgullo Gay reivindicaba su homosexualidad. Y, como entonces estaba editando los vídeos de Endériz-Lanas, pues quedó así, que no sé qué tiene que ver con el catecismo del Padre Astete:

2. Pamplona (Endériz-Lanas)
Pamplona siete de julio, cantan los mozos y mozas; 
los de la Montaña en vasco, los de la Ribera en jotas
La visión de los sanfermines que tiene Ezequiel, presentando a Pamplona como lugar de encuentro de la Montaña y la Ribera, cada una con sus peculiaridades, me parece muy acertada. Todo un tratado político de la unidad en la diversidad de Navarra. ¡Y además poniendo en igualdad a hombre y mujer!
Por eso no acabo de entender por qué la pone Miguel Izu de antiejemplo.

Espero que en la próxima edición del libro Izu corrija este tremendo error y elija de antiejemplo otras jotas, que haberlas, por supuesto, haylas.