 |
| No he podido evitar compararla con la actualidad (gira 360º) |
¿Por qué "Vuelta del Castillo"? ¿Por qué "Plaza del Castillo"? ¿De qué castillos? ¿Dónde estaba el «Juego de Pelota»? ¿Glasis o glacis? ¿Qué es un poliorceta? ¿Y un manteísta?
Te sorprenderás de lo que se puede aprender de Pamplona de la mano de Arazuri
Vuelta del Castillo
Desde el siglo XVII, uno de los paseos
predilectos de los pamploneses ha sido el de «dar la Vuelta del
Castillo», o sea, circundar la Ciudadela por sus
glacis (hemeroteca DN 1903-50, "glasis" gana por 3-1). Más de uno
pensará que se debía haber llamado «Vuelta de la Ciudadela» en
vez de «Vuelta del Castillo», pero hay que tener en cuenta que esta
fortaleza desde sus principios se denominó
«castillo nuevo», para diferenciarlo del «castillo viejo» o
castillo donde cayó herido Iñigo de Loyola, situado en el lugar en
que hoy está el palacio de la Diputación Foral. A su vez, este castillo, cuando se levantó en la segunda década del XVI, se le
llamó «Nuevo» para diferenciarlo del «Viejo», construído (
esquina del Tropicana) por el
rey de Navarra Luis el Hutin entre 1308 y 1310 . Por éste último se
llamó Plaza del Castillo Viejo a nuestra singular plaza.
La
Ciudadela. En la sexta década del siglo XVI, y por encargo de aquel
nuestro rey Felipe II, el ingeniero y capitán Fratín, llamado
Jacobo Palearo o Paleazzo, hizo las trazas de esta nueva fortaleza en
colaboración del Virrey Vespasiano Gonzaga y Colonna, duque de
Trayecto y marqués de Sabioneda, competente
poliorceta.

Al hacer el
proyecto, se vio que en su recinto iban a quedar incluídas dos
iglesias extramurales, la de San Antón y la de San Lázaro. La
primera se pudo conservar por quedar incluída dentro de uno de los
baluartes, al que por ello se denominó de San Antón; la de San
Lázaro fue preciso derribar para levantar el baluarte de la
Victoria. Precisamente estos dos baluartes fueron derribados por la
Ley del 22 de agosto de 1888 para edificar el primer Ensanche de la
ciudad, hoy Ensanche Viejo. La Ciudadela, que constaba de cinco
baluartes, al ser mutilada quedó como en la actualidad, con tres que
se llaman Real, Santiago y Santa María.
La inauguración del nuevo
castillo tuvo lugar el 11 de julio de 1571. Dijo la misa el obispo de
Pamplona don Diego Ramírez. Terminado el santo sacrificio, el
obispo, en compañía de toda la clerecía y de todos los frailes de
los monasterios de la ciudad, acudieron en solemne procesión a la
bendición de las obras de la nueva fortaleza.
 |
| 1953 vista aérea Ciudadela |
El 28 de octubre de 1571, día del
Bienaventurado evangelista y apostol San Lucas, el señor don
Vespasiano Gonzaga hizo entrar y puso la primera guarnición en la
Ciudadela de Pamplona, a la Compañía del capitán Alonso de
Cosgaya.
La Ciudadela se concluyó hacia 1648, pero antes de su
terminación y por influencias de Vauban, entre 1644 y 1685, se
completó con rebellines (en español antiguo) o medias lunas las defensas exteriores de la
fortaleza.
Del mismo modo que en la segunda mitad del siglo XVI se
aprovecharon los materiales del castillo viejo para construir el
nuevo, al levantar la Ciudadela se utilizaron las piedras del otro
castillo. Así, hay datos de 1590 sobre el castillo viejo «...que se
iba desmochando por un continuo despojo de materiales hacia el
castillo nuevo».
Enrique Cock escribió en 1592:
«...hubo otro castillo viejo que ya va casi asolado y no es de
provecho».
Como dato anecdótico diremos que la Ciudadela fue desde
el siglo XVIII utilizada como prisión de hombres ilustres. Entre los
personajes célebres que padecieron entre sus muros las angustias de
la soledad y el encierro, figuran el Ministro Urquijo, el marqués de
Leganés, el poeta Quintana, el conde de Floridablanca, el Virrey
duque de San Carlos, el noveno duque de Medinaceli (que murió en
ella), Tadeo Calomarde, Alberto Lista, el conde de Requena y otros
muchos más.
En 1808, en la Guerra de la
Independencia, la Ciudadela fue ocupada arteramente por las tropas
del general francés D'Armagnac el 17 de febrero al aproximarse a por
sus raciones de pan a la Ciudadela las tropas de los regimientos del
15, 47 y 70 de Infantería así como el Escuadrón 5.° de Cazadores
del Mariscal Bessieres, simulando jugar con bolas de nieve, se
aproximaron al cuerpo de guardia y aprovechando la sorpresa y con las
armas escondidas debajo de los capotes, se apoderaron de la
fortaleza.
 |
| 1915 en el Fuerte del Príncipe (luego Ruiz de Alda) |
Hípica en la Vuelta del Castillo. Con motivo del
Centenario de las Navas de Tolosa, en 1912, se celebraron pruebas
hípicas en la Vuelta del Castillo. El premio «Pamplona», dotado
con 1.000 ptas. fue ganado por el caballo «Gratitus» montado por
Gustavo G. Spencer. Tomaron parte en la prueba «Nacional», el que
luego sería famoso rejoneador Antonio Cañero y el padre del célebre
jinete Goyoaga. En aquellas pruebas asistió el rey don Alfonso XIII
el 17 de julio. Para completar datos sobre hípica en Pamplona,
diremos que después de varios años de celebrarse concursos y
pruebas hípicas en la Vuelta del Castillo (se celebraban en la zona
hoy frontal con el final de la calle Yanguas y Miranda), se
trasladaron al Fuerte del Príncipe (actualmente estadio Ruiz de
Alda), en donde en 1925 el Regimiento de Almansa conmemoró la
festividad de Santiago Apostol, con pruebas de saltos de obstáculos.
Posteriormente, las pruebas hípicas se realizaron en el Club de
Tenis, entre 1947-63 (las de 1959 fueron suspendidas).
La Vuelta del
Castillo como campo de aviación. Nuestro inolvidable amigo José M.a
Iribarren escribió en Batiburrillo Navarro lo siguiente:

«En los
días 16 y 18 de julio del año 12, con asistencia de S.M. el Rey y
en un campo situado donde hoy está la Misericordia, se celebraron en
Pamplona dos festivales de aviación. Tomaron parte en ellos
Vedrines, vencedor de la carrera París-Madrid, Leoncio Garnier, el
español Loygorri y una bella aviadora, mademoiselle Driancourt. Hubo
concursos de duración y aterrizaje, de habilidad, de lanzamiento y
altura. Vedrines logró elevarse a 310 metros y las pruebas abundaron
en accidentes Valía la silla tres pesetas».
 |
La Ciudadela pasa al ayuntamiento. Al fondo, el cuerpo de guardia y el cuartel desaparecido. 1966/ J. Galle |
La Ciudadela para
Pamplona. El uno de diciembre de 1964, en la sesión plenaria del
Ayuntamiento bajo la presidencia del Gobernador Civil de Navarra don
Jesús López Cancio, acompañado por el General Gobernador Militar
don Antonio Miranda Guerra, tuvo lugar la cesión de terrenos
propiedad del Ramo de Ejército a la Ciudad. El documento de cesión
fue firmado por el Alcalde don Juan Miguel Arrieta y por el General
don Rodolfo Estella, Director Gerente de la Junta Central de
Acuartelamientos.
El 23 de julio de 1966 tuvo lugar el acto solemne
de la entrega de la Ciudadela por el Ejército. El acto estuvo
presidido por el Gobernador Militar de Navarra General don Ramiro
Lago García y por el Alcalde Pamplona, don Juan Miguel Arrieta.
 |
| Accidente VdelC Galle 1932 |
Vuelta del Castillo. De siempre, los glacis de la Ciudadela se han llamado Vuelta del
Castillo, pero la carretera que los circunda, hace varios años que
se llamaba Carretera de Circunvalación; para suprimir este absurdo
dualismo, el Pleno del 29 de febrero de 1972, acordó dar el nombre
de Vuelta del Castillo a la Carretera de Circunvalación, en su tramo
comprendido entre la plaza de Juan XXIII y la plaza de los Fueros.
Casa de Misericordia. Esta Institución fue fundada en 1692 por
iniciativa del Ayuntamiento con la idea de «...recoger a los
mendigos y pordioseros que, vagabundeando de puerta en puerta, no
viven cristianamente, la mayor parte de ellos por desconocer la
doctrina cristiana y los artículos de nuestra santa fe».

Con esta
idea inicial y con el concurso de las autoridades, cabildo catedral,
órdenes religiosas y vecinos de la ciudad, se inició, en 1702, la
construcción de un gran caserón llamado por los pamploneses la
«Meca», donde hoy está el Paseo de Sarasate, comprendiendo los
terrenos hoy ocupados por el primer tramo de García Castañón hasta
su cruce con Fernández Arenas, la casa número 7 del dicho paseo, el
cine Príncipe de Viana, Caja de Ahorros Municipal, y las casas número
1 de García Castañón y 4 de Fernández Arenas. Aquel gran edificio
fue inaugurado el 15 de agosto de 1706, bajo la advocación de
nuestra Señora de la Misericordia. Bendijo dicho establecimiento el
obispo don Juan Iñiguez de Arnedo, estando presentes en dicho acto
las autoridades y el virrey, señor marqués de Solera.
Para su
sostenimiento se obtuvieron suscripciones de muchos pamploneses y de
todas las órdenes religiosas, que aportaban anualmente sus limosnas
en harina, pan, legumbres, patatas y trigo.
Aún contando con estas
aportaciones, el sostenimiento de esta Institución resultó más
difícil de lo que en principio parecía, viéndose obligados a
instalar un taller de pelairía para obtener algunos ingresos.

Al
correr de los años hubo épocas en que la situación económica
llegó a ser bastante precaria, como ocurrió en el último tercio
del siglo XVIII, en el que el Ayuntamiento para obtener ingresos
constantes acordó el 28 de febrero de 1777, «...que, a espaldas de
la Casa de Misericordia, en el sitio que hay contra la tapia de los
patios de aquélla, el cual, por no ser útil para otro efecto, ha
solido servir de taller de canteros, se construya un juego formal de
trinquete para la pública diversión, y que el producto que rindiese
se refunda en beneficio... etc.». Este fue el origen del «Juego de
Pelota», cuya entrada estaba por la antigua calle de San Ignacio y
que aún recuerdan muchos pamploneses. Del mismo modo que se
construyó este frontón se hizo posteriormente la Plaza de Toros,
que hoy día, afortunadamente, deja abundantes beneficios (no tantos
como muchos creen) para la Santa Casa.
Como curiosidad hemos recogido
las prohibiciones que se imponían en dicho frontón a los gramáticos
para jugar o ver jugar; a los criados de los comerciantes, a los que
sólo se les permitía la entrada los días festivos a partir de las
dos de la tarde; a los licenciados
manteístas los días de estudio,
y a los sirvientes de las curias sólo se les dejaba entrar los días
festivos y los días de tribunal de 1 a 2 y de 5 de la tarde en
adelante.
 |
| La Meca en la Vuelta del Castillo |
La explotación del frontón no parece dió muchos
beneficios pues en 1797 la Santa Casa hubo de pedir un préstamo con
la garantía de 62 obligaciones del Banco Nacional de San Carlos que
poseía por donación de un alma caritativa. En 1801, el conde de
Agramonte hizo una exposición detallada de la angustiosa situación
económica del establecimiento.
A pesar de lo dicho, nuestra «Meca»
supo vencer y llegar, cumpliendo su santa misión, al día 17 de
septiembre de 1924, en que trasladó a todos sus asilados al Hospital
de Barañain hasta el 19 de enero de 1932, en que se instaló
definitivamente en su actual edificio, Pamplona. Calles y Barrios hoy en vías
de renovación en la Vuelta del Castillo. El proyecto del nuevo
edificio corrió a cargo de don Victor Eusa, y fue inaugurado y
bendecido por el Dr. don Luciano Pérez Platero, obispo de Segovia.
Fiacro Iraizoz escribió en julio de 1903 los siguientes versos:
ANTE
LA «CASA MISERICORDIA»
¡ Asilo bienhechor!...¡ Santo retiro!
¡
Con qué veneración tus puertas miro!
¿Quién sabe si serás mi
albergue ansiado?
cuando allá en mi vejez, con mano inquieta,
llame
a tu puerta pobre y olvidado!...
Para llegar a tí, ya llevo andado
la mitad del camino... ¡Soy poeta!
Fiacro Iraizoz julio de 1903
Fotos de la calle Vuelta del Castillo, comentadas por Arazuri (PCB)
 |
Año 1905. Ferial de ganado en la Vuelta del Castillo. Al fondo los cuarteles de Infantería e Intendencia. |