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sábado, 29 de enero de 2022

¿Pensando o deseando a Dios?

Si la existencia de Dios se pudiera demostrar, nadie "creería" en él, sino que "sabría", "conocería" su existencia. Como nadie "cree" en la Higa de Monreal, sino que "sabe", "conoce" ese precioso monte. Por eso tiene gracia que, ocho siglos después de las Cinco Vías de Santo Tomás, quede todavía algún neoescolástico que quiera añadirles o complementarlas con alguna Vía más

Venimos de Dios                                                                                     por Carmelo Erdozáin
Wikipedia
Un cirujano, al abrir el cuerpo humano, contempla la maravillosa complejidad de los tejidos y órganos. Él lo había pensado varias veces pero en esa tarde abandona el agnosticismo y empieza a ser un creyente ante la grandeza del ser supremo. Le reza con un corazón abierto a lo divino. 
Un pianista, cuando interpreta a Chopin, se da cuenta de que sus diez dedos, en una pequeña fracción de segundo, han dado 50 pulsaciones diferentes en el teclado, todas ellas magistrales, impresionantes. Al llegar a casa, medita y da gracias a ese “prodigioso elemento o estructura” diseñada por alguien y que no puede ser el azar, ni la labor de horas, sino un diseñador de esa capacidad que le va a permitir dar la misma interpretación en el siguiente concierto.
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Decide que en su próxima gira va a dar una propina en honor a ese “obrero” de la memoria, a esa “causa causante”, a ese “ordenador divino” al que le va a dedicar una melodía que finalizará con una improvisada pieza dedicada al Mesías, Jesucristo, Dios hecho hombre para darnos la vida de la vida. 
Cuando, pobre de mí, pienso en ese gran artífice y escucho las relaciones de la nube cuántica en medio del cosmos, sus diferencias y acercamientos, la inmensidad del universo, me enamora saber que ese Dios ha querido hacerse hombre, humano, vive con nosotros y muere en la cruz y resucita. Entonces le dedico mis canciones ya que confraterniza, perdona, me promete el cielo, multiplica la esperanza, proclama la hermandad... 
En memoria y homenaje a Santo Tomás de Aquino, 28 de enero.

¡Ojalá exista Dios!                                                                                                   por Desolvidar
El tema de la existencia de Dios yo creo que no se puede abordar desde la razón y menos desde la ciencia, sino desde la voluntad, desde el deseo. Nunca podremos demostrar que Dios existe pero sí podemos desear que exista.
Los motivos para desear su existencia pueden ser el afán de eternidad, de felicidad... que en esta vida limitada no podemos lograr.
Para mí, en las circunstancias que me han tocado vivir, el motivo principal para desear con todas mis fuerzas que Dios exista es el afán de JUSTICIA. Estoy hablando de las VÍCTIMAS, las víctimas del terror de ETA.
Cuando uno ve a una socialista abrazando a un redactor de la ponencia Oldartzen (la de la "socialización del sufrimiento": no sólo hay que ejecutar policías, militares y guardias civiles, también concejales, periodistas, profesores...)...
Cuando uno ve a Bildu nombrado socio preferente del Gobierno Chivite o negociando con Sánchez con toda normalidad... sin haber pedido perdón por su horroroso pasado...
Cuando uno ve que muchos, demasiados pueblos siguen votando a los herederos de ETA y que cada día es más difícil poder vivir en ellos, a no ser que te hagas de su cuerda...
Cuando uno ve que no va a vivir lo suficiente para ver una justicia humana, pero sí un blanqueamiento cada día más descarado...
Cuando uno ve todo lo anterior, es tan grande la indignación que no queda otra que la esperanza, el deseo de que exista un Dios que haga JUSTICIA con mayúsculas.
Dios tendrá que ser quien haga JUSTICIA  a nuestras VÍCTIMAS, porque lo que es este Gobierno...
Y los deseos, los buenos deseos, están para cumplirse. Es de JUSTICIA.