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jueves, 25 de octubre de 2018

Ordenanza euskera: con la música a otra parte


El pasado martes 23, Asirón presentó el borrador de la nueva ordenanza "reguladora de la utilización y del fomento del euskera en el ámbito del Ayuntamiento de Pamplona y su sector público institucional".
Dicha propuesta, desde ayer y durante un mes está abierta a las sugerencias de los vecinos a través de la web municipal, y el ayuntamiento quiere llevar al pleno del mes de diciembre.
Tienen prisa porque se les acaba el tiempo y quieren dejar este tema bien atado para futuras corporaciones.

Patadas a la Gramática Española
Más vale que sólo es un borrador pero, por tres veces, aparece la expresión "apuesta porque" ('porque' junto, en lugar de separado):
  • "Se apuesta porque el Ayuntamiento y el sector público institucional dispongan de los recursos técnicos y humanos necesarios" 
  • "El texto apuesta porque en los medios de comunicación de titularidad o gestión municipal (radio, revistas, boletines, medios digitales, redes sociales...) se utilicen las dos lenguas en la misma medida". 
  • "Se apuesta porque los programas y actividades de carácter educativo".

Yo apuesto POR QUE se lean detenidamente "Pichorradicas lingüísticas", especialmente el apartado "Porquerías". Y daría lo que fuera POR QUE lo corrigieran (pero ya veréis cómo no).
¡Que ninguno de los tres que presentaron el borrador conozca estas pichorradicas elementales de la Gramática! ¡Ah, claro, que es española!

El euskera, lengua propia
El primer artículo de la ordenanza propuesta señala que "el castellano y el euskera son lenguas propias de Pamplona".
El hecho de que el euskera sea "lengua propia de Navarra" no autoriza a decir que, por tanto, es "lengua propia de Pamplona, Tafalla, Tudela...". Asiron se ha equivocado (a posta) de zona y ha situado a Pamplona en medio de la zona vascófona, “pasando por encima de la realidad social de la ciudad”.
Recordemos que el último estudio publicado por Klusterra Soziolingüístika 'VII medición del uso de las lenguas en la calle', presentado en la Universidad Pública del País Vasco da para Pamplona un uso de 2,9% para el euskera.
Recordemos que el euskera dejó de ser la lengua (mayoritaria, característica, por antonomasia...) de Pamplona hace ya más de tres siglos.
Recordemos la frase de Moret, confesor en vascuence de San Cernin, referida al año 1645: "de quinze que confiesa, sólo uno será en basquence y los demás en Romance", frase que Asirón intentó rebatir en mi blog (cuando ni siquiera Jimeno Jurío lo había conseguido), haciendo el ridículo más espantoso.

(Navarra.com)
Igualdad castellano-euskera
Y sigue el primer artículo de la ordenanza: "y que ambas se utilizarán en pie de igualdad en el ámbito de la administración municipal". 
Y continúa: "Así se propone, en primer lugar, que cuando un texto sea a dos columnas, a la izquierda figure el texto en euskera y, a la derecha, el texto en castellano: y cuando la disposición sea en vertical, en la parte superior se escribirá en euskera y en la parte inferior, el texto en castellano".
¡Toma igualdad! 
¿Qué diríamos si, en el tema del amor, de la relación hombre-mujer... se siguiera ese mismo guión? ¡Vaya aburrimiento!

Los garbanzos
Pero todo esto son discusiones bizantinas hasta que afectan a tu puesto de trabajo.
Estoy pensando en la Escuela Municipal de Música Joaquín Maya.
En este comunicado (os lo podéis descargar para leerlo más tranquilamente) se refleja el problemón que se les venía encima en Septiembre, para el comienzo del curso: 723 preinscripciones para sólo 174 plazas.

¿Cuál ha sido la respuesta de este Ayuntamiento? ¿Contratar más profesorado? No: cargar a los profesores con más alumnos. Sé de alguien que ha tenido que aceptar, sin rechistar, 100 alumnos más de los que le correspondían.
Pero, además, el Ayuntamiento ha utilizado al alumnado que ha pedido solicitud en impreso bilingüe (una séptima parte) para cambiar la ordenanza.
Frente a la ordenanza anterior que hablaba de dar pasos para “posibilitar” una línea de enseñanza de lenguaje musical en vascuence, ahora dice que esas plazas se van a ofertar en euskera tanto en Iniciación, como en Lenguaje Musical, y en las enseñanzas que se desarrollen en grupo. Igualmente se habla de un “especial fomento” de las manifestaciones culturales propias de la cultura en euskera.
Con lo cual, profesores que llevan 8, 10, 15 años, esperando a que oferten la plaza que ocupan para presentarse, no pueden hacerlo porque, al ser la plaza en euskera, no tendrán el perfil exigido.
Y con el plus de horas de trabajo, a ver quién saca tiempo para obtener dicho perfil.
En resumen, no es que vean peligrar su puesto de trabajo, no. Es que se ven en la p... calle. 
Desde este blog animamos a quienes se vean afectados a que presenten denuncias ante los tribunales, bien, individualmente o, mejor, a través de los sindicatos.

Actualización 26.10.18
Acabo de recibir un correo en el que la Directora de la Escuela de Música Joaquín Maya comunica que:
Tenemos el compromiso de la Dirección de Recursos Humanos del Ayuntamiento de Pamplona de que no se va a proponer ningún cambio de perfiles lingüísticos de las plazas de Escuela de Música. En la propuesta de OPE presentada oficialmente se recoge exclusivamente el requisito de Euskera en la plaza de Lenguaje Musical que ya lo tenía asignado.
Por lo tanto, el profesorado que actualmente ocupa plazas en la Escuela en interinidad y cuyas plazas van a ser convocadas a oposición, SÍ puede optar a presentarse.
Pamplona, 26 de octubre de 2018
María Arratibel Aramburo
Directora de la Escuela de Música Joaquín Maya

Una buenísima noticia, si se cumpliera

viernes, 19 de octubre de 2018

J.I. Palacios: "Hice el bachiller en el Ximénez" (años 60)

1960 El profesorado,antes de que se abriera el El Caballo Blanco
Agradablemente sorprendido por este magnífico artículo de José Ignacio Palacios, en el que alaba la calidad y laicidad de la enseñanza pública en el Ximénez de Rada, donde hizo el Bachiller en los 60.
Al final, tenéis un emotivo recuerdo las que lo hicisteis en el Príncipe de Viana.
No puedo evitar enlazar algunos comentarios entrañables de Face
***
El 18 de agosto de 2001 fallecía en un trágico accidente Joaquín Romera Gutiérrez, profesor del I.E.S. “Plaza de la Cruz” y compañero mío que fue durante siete cursos, desde primero de Bachiller hasta Preuniversitario en ese mismo edificio que entonces albergaba dos Institutos: el femenino – “Príncipe de Viana”- y el masculino –“Ximénez de Rada”-. Cuando el Director del Instituto, Julio Urtasun, me habló de la publicación que en recuerdo a Joaquín tenían en proyecto me pidió que colaborase en ella. A partir de ese momento mi memoria empezó a volar y el resultado fue este trabajo, que se publicó en el libro que lleva por título “Joaquín Romera Gutiérrez, In Memoriam”, que vio la luz en los primeros meses de 2002. 

MEMORIAS DE OTRO TIEMPO 
Santo Tomás: “desayuno para seiscientos” en el Café Iruña
El mundo estaba inmerso en plena guerra fría, hacía pocos meses que se había alzado el Muro de Berlín y Kruschev y Kennedy medían sus fuerzas en Bahía de Cochinos (Cuba). La Europa de los seis, la que con los años se convertiría en la Unión Europea, estaba echando a andar. La Iglesia Católica entraba en el Concilio Vaticano II que había sido convocado por el Papa Juan XXIII. Yuri Gagarin, el primer astronauta, ya había estado en el espacio. La España de la autarquía estaba dando paso al I Plan de Desarrollo que haría poner en marcha nuestra Economía y nos haría salir del subdesarrollo. Navarra era una región rural, agrícola y ganadera, y Pamplona una capital provinciana de cerca de 100.000 habitantes en la que se estaba terminando el II Ensanche, la Chantrea y la Milagrosa, y en la que la moda era abrir cafeterías (Florida, Miami, Nevada, Jamaica, Maxi) y cines comerciales, como el Carlos III, Arrieta u Olite, o de colegios, como el Champañat o el Loyola. 

 Corría el año 1962 y todos los niños (y niñas) que en ese año cumplíamos diez teníamos que hacer, en las convocatorias de junio o de septiembre, el examen de ingreso en los Institutos de Enseñanza Media y, si lo aprobábamos, al curso siguiente emprendíamos la enseñanza secundaria, que constaba de dos partes, la primera de cuatro años  que culminaba en una reválida con la que se lograba el título de bachiller elemental y, la segunda, tras haber optado entre ciencias o letras, de otros dos con otra reválida, en la que se alcanzaba el título de bachiller superior. Después, y para los que querían acceder a la Universidad, estaba el curso preuniversitario (el Preu) y la prueba de fuego, y para muchos su primera salida de casa, el viaje a Zaragoza donde había que hacer el  examen en su Universidad, pues Navarra pertenecía al distrito universitario de Zaragoza. 

 Una vez superado el examen de ingreso los padres tenían que escoger el centro escolar de sus hijos. Entonces no era como ahora que la mayoría de los colegios están concertados, por eso lo primero que tenían que hacer era optar entre la enseñanza pública, con lo que la única opción era el Instituto, o la privada, en uno de los 25 colegios privados de carácter religioso que había en Navarra. Los colegios eran de pago, y unos costaban más que otros, por lo que si se decidían por esa segunda opción, a la hora de escoger el centro tenían que tener muy en cuenta su disponibilidad económica siendo éste, en la mayoría de los casos, el criterio determinante para inclinarse por uno u otro. En esa época era fácil conocer el status económico por el colegio al que se iba. El poder adquisitivo era un tamiz que colocaba a cada uno en el lugar que le correspondía, no era igual estudiar en Jesuitas, Maristas, Escolapios, Salesianos, etc. etc.  En Pamplona solamente había un Instituto masculino, el Ximénez de Rada, y otro femenino, el Príncipe de Viana, que eran dos hermanos mellizos que compartían un edificio, el de la Plaza de la Cruz, que había sido inaugurado en el curso 1944-45. Y en ese año, 1962, echaron a andar sus respectivas secciones filiales. 

Las diferencias entre los colegios y el Instituto eran varias. El Instituto era interclasista, en la misma clase podía estar el hijo del embajador, del médico afamado o del catedrático de universidad junto con el del peón de albañil o agricultor más pobre que podían estudiar gracias a las becas del P.I.O. (Patronato de Igualdad de Oportunidades) y todos eran iguales.  

De izda. a dcha. 1. Asensio (dibujo)  2. Josefina García Gainza
 (fil.) 3. No sé 4. Pilar Zuasti  5. Josefa Cereza  6. Lolita Jaurrieta
                      
Cortesía de JIPZ
Otra diferencia clara, era que en el Instituto las clases eran impartidas por profesores que al menos eran licenciados en la materia que explicaban y, la mayoría, con una oposición ganada (cuentan que una vez abordaron a un profesor, cuyo nombre aparece en estas memorias, en la galería central y le preguntaron: ¿Es usted el catedrático de … por casualidad?, a lo que éste respondió: por casualidad no, por oposición y muy reñida) por lo que pertenecían al cuerpo de Catedráticos o Agregados de Instituto, cosa que no sucedía en los colegios, en donde los profesores tenían el hábito … y poco más. 

Por otro lado, mientras que en los colegios se imponía la religión a machamartillo y se obligaba a ir a misa y otras funciones religiosas a horas muy tempranas con el consiguiente madrugón y se imponían sanciones a los que no iban, en el Instituto no había más formación religiosa que la asignatura de Religión, que era una de las llamadas “marías” (junto con la gimnasia y la Formación del Espíritu Nacional), que nos la daba don José Vera o don Ignacio Astiz, y en la que el aprobado general estaba asegurado. 

También nos diferenciábamos en las vacaciones de verano, ya que a los del Instituto nos las daban en los últimos días de mayo, pues el mes de junio se dedicaba a los exámenes de los alumnos libres, con lo que teníamos cuatro meses largos de holganza, mientras que en los colegios terminaban hacia San Pedro y empezaban el curso a mediados de septiembre. 

Y ... otra diferencia era que mientras que en los colegios se libraba el jueves por la tarde, en el Instituto lo hacíamos en la del sábado. En esa época no había llegado todavía a este país la semana inglesa, ni la cultura del fin de semana y lo normal en oficinas y empresas era trabajar el sábado, por la mañana y por la tarde. ¡La fiesta, el descanso semanal, empezaba al anochecer el sábado! 

Pues bien, entonces, en el mes de octubre de 1962, tras la solemne Apertura de Curso, que se celebraba en el paraninfo de los Institutos, a la que asistían las primeras autoridades académicas, civiles, militares y religiosas, y tras la compra de los libros de texto en Escudero o en la Casa del Maestro, iniciamos nuestra enseñanza secundaria y emprendimos nuestra estancia en el Ximénez de Rada que para algunos duraría hasta 1969. 

El Director era don Luis Antonio Montes, que llevaba en el cargo unos dos años en los que había hecho grandes innovaciones en el Centro, había construido el gimnasio, la sala de juegos, el “Albin Club” y hasta un bar que lo regentaba Manolo y su familia. También había puesto un uniforme (pantalón gris, camisa blanca, corbata, y americana de rayas azules y negras) que normalmente estrenaban los pipiolos de primero y, a medida que iban creciendo y se les rompía, caía en desuso. 

 Las clases eran multitudinarias, normalmente estábamos más de 30, y en cada curso solía haber dos grupos, “A” y “B”, ordenados alfabéticamente, con lo que la división solía caer hacia la letra “L”. Por razón de apellido a Palacios y a Romera siempre nos solía tocar en el aula “B”. 

1995 restos del muro separador
 El Instituto, que para los chicos tenía su entrada por la calle Sangüesa, contaba con tres pisos y a medida que ibas pasando de curso ascendías también de nivel. Había dos escaleras, una de subida y otra de bajada y los bedeles, además de ser los guardianes de su planta, velaban para que no se infringiera el orden establecido en las escaleras y alguno de ellos tenían un gran dominio en el lanzamiento de su voluminoso manojo de llaves al infractor. En la planta baja estaba Francisco, en la del medio Domingo y Casimiro, en la tercera Feliciano, y Eguaras era el que encendía la calefacción.  

EL A 2 de Eliseo Sánchiz Sanz
En total solían ser seis las clases al día, cuatro por la mañana, de 9 a 13:30, y dos por la tarde, entre las 15:30 y las 18:00 horas. En los recreos se comían los bocadillos, que la mayoría llevaban envueltos en papel de periódicos y los más finos en el que daban en las tiendas para envolver los productos (el papel de aluminio sólo se conocía como envoltura de los chocolates y no existía la proliferación de bolsas que ahora nos inunda), y se jugaba en el patio (que era la única forma de ver de cerca a las chicas del femenino, a través de la verja) o, si llovía, cosa harto frecuente en la Pamplona de esa época, en las galerías. A la calle solamente podían salir los de Preu que también eran los únicos a los que se les permitía fumar. 

Junto al patio, en la calle Tafalla, se solía colocar el famoso Eliseo Sanchíz con su no menos famoso “carrico” de EL A 2, que era uno de los lugares en donde nos aprovisionábamos de las pipas (a peseta la bolsa), crispetas, chicles, bombas, etc. que después degustábamos en clase, eso sí, sin que te viera el profesor. 

21.XI.1969 Derribo de San Juan. Al fondo, Obispo Irurita, 2
Las diversiones de las tardes de los domingos eran pocas, para los aficionados al fútbol estaba el ir al campo de San Juan a ver a Osasuna y así poder comentar después el partido con don Ignacio Astiz en su clase entre obra y obra de Misericordia. Los demás, teníamos gratis la película que nos ponían en el Salón de Actos. Había dos sesiones, a las 5 y a las 7:30 y, como no podíamos estar juntos los chicos con las chicas, los del Ximénez con las del Príncipe, porque podía ser pecaminoso, una semana nos tocaba la primera sesión y a la siguiente la segunda. La película la proyectaba Ramiro Aramburo y antes de comenzar aparecía un letrero que rezaba así: “En este salón se exige la corrección más exquisita, la falta de ésta motivará la suspensión de la película y, además, se tomarán las medidas disciplinarias oportunas. Los Directores”. 

 En cuanto a disciplina era la suficiente para mantener el orden. A comienzo del curso nos entregaban una tarjeta que se denominaba “Coeficiente de Conducta”, que era un crédito de 10 puntos que se iban perdiendo a medida que se cometían las faltas. Lógicamente el que llegase a perder todos los puntos (cosa rara) era expulsado. Alguna vez, y ante una rebelión general, el profesor o profesora mandaba cortar medio punto o punto entero, a todo la clase, orden que tenía que ser ejecutada por el Delegado de Curso, como le sucedió al bueno de Tomás Ondarra que, en el Curso 1965-66, tuvo la paciencia de anotar en el reverso de cada tarjeta lo siguiente: “15.03 medio punto por falta colectiva Srta. Golvano”. 

 Además de las fiestas normales del calendario como podían ser el Pilar, Todos los Santos, San Saturnino, San Francisco Javier, San José o el 1º de Mayo, había dos fiestas especiales. El 25 de febrero, cumpleaños del Director, y el día de Santo Tomás, el 7 de marzo. 

El día de “la fiesta del Dire” nos reuníamos con él en el Salón de Actos y aún recuerdo como si fuera hoy el día en que Montes subió al escenario y nos dijo que cumplía ¡50 años!, entonces, a la altura de mis once años, me parecía viejísimo y ahora que me pongo a reflexionar me doy cuenta de lo joven que era. ¿Por qué será? 

El 7 de marzo, Santo Tomás, nuestro Patrono, era el día grande. Empezaba con una misa, que se celebraba en los Dominicos, junto al Ayuntamiento, seguida de un “desayuno para seiscientos” en el Café Iruña de la plaza del Castillo, después solía haber un Festival en el que junto alguna representación en el que se imitaba a los profesores y a los personajes del momento y se contaban chistes, el grupo musical del Instituto nos interpretaba su repertorio (en el que no podía faltar Los Sitios de Zaragoza y En un mercado persa), y había una actuación, al estilo Dúo Dinámico, de los hermanos Andía. 

Ruiz de Alda 1968 3º izda: Gregorio Górriz
La clase de Educación Física la teníamos con Argaña o San Millán y se impartía bien en el Gimnasio del centro, en cuyas paredes había unas inscripciones en griego en las que se veía la mano del Director (que era catedrático de griego), o cuando el tiempo lo permitía, en el Estadio Ruiz de Alda (hoy Larrabide). Allá estaba también el Colegio Menor Ruiz de Alda, que pertenecía al Frente de Juventudes, en donde estaban internos muchos alumnos del Instituto que eran de fuera de Pamplona, a los que se les distinguía por su uniforme: pantalón gris, corto en los primeros años con medias blancas hasta la rodilla y largos a partir de cuarto, camisa blanca con corbata, jersey de pico azul claro con una raya  blanca en el cuello y zapatos de la OJE. 

 Todavía no se había impuesto el inglés y casi todos los de la clase estudiaban como lengua moderna el francés. Tan sólo tres, cifra que se repitió desde segundo hasta sexto de bachiller, estudiábamos la lengua de Shakespeare. A lo largo de los cursos tuvimos tres profesoras: Paquita Cachafeiro, Zuri Urmeneta y Marisa Abril, de las que guardo un magnífico recuerdo. 

 A los profesores se les conocía bien por el mote o apodo (que los omitiré para que nadie se pueda molestar a estas alturas de la vida) o bien por su apellido y, eso sí, en todo caso con el articulo determinado (el o la) incorporado. En esa época nos repartían a los alumnos un díptico en el que, junto con escudo del Instituto y el calendario del año, en sus páginas interiores aparecía la relación de profesores con su dirección y teléfono de casa. ¡Cómo cambian los tiempos!, supongo que esa costumbre hace años que por prudencia habría caído en desuso. 

 En esa época no se habían inventado ni las APAS ni las APYMAS y los padres en raras ocasión aparecían en escena, por lo que la relación era de forma directa profesor-alumno. 

Tras esa relación tan próxima creo que puedo decir que de los profesores recibimos una educación muy buena y liberal, que poco tiene que ver con los estereotipos que de la enseñanza de esa época ahora se intenta transmitir. Lógicamente cada profesor tenía su manera y su forma de enseñar pero, lo que sí es cierto es que la gran mayoría eran serios y rigurosos y nos dieron una sólida formación. En estos momentos tengo que recordar con cariño a los que fueron mis profesores, entre los que a modo de ejemplo citaré a Tomás Ondarra, Guillermo Mur, Josefina García Gainza, Luis Rubio, Mª. Ángeles Irurita, Guillermo Alonso del Real, Ana Uriarte, José Lampreabe, Gerardo Sacristán, José Manuel Rodríguez Cerqueiro, …  así como a los que ya he citado antes: don Ignacio Astiz, don José Vera, Mª. Ángeles Golvano, Cachafeiro, Urmeneta y Abril, y ¡cómo no! a mi madre: Pilar Zuasti. Tampoco puedo olvidar a otros que aunque no me dieron clase, bien por impartir asignaturas de letras o francés, o bien sea por otras circunstancias, como los dos hermanos Montes, Luis Antonio o Javier, Josefa Cereza, Inés Martín, Lolita Jaurrieta o Jesús Salanueva también dejaron su impronta en los jóvenes que aspirábamos a ser mayores. 

Fueron pasando los cursos y desde el Instituto fuimos cambiando, de niños nos fuimos haciendo adultos, y al mismo tiempo vimos cambiar el mundo. Desde las aulas nos enteramos de los asesinatos de los hermanos Kennedy (John y Robert) y del de Martín Luther King, de la guerra de Viet Nam, del nuevo Papa Pablo VI y del fin del Concilio, con los grandes cambios que supuso en la Iglesia y en la sociedad en general, de los Beatles, del Referéndum de la Ley Orgánica del Estado (14 de diciembre de 1966, fecha en la que como el Instituto era colegio electoral tuvimos fiesta, y en el cine Avenida nos proyectaron la película Franco ese Hombre), del triunfo de Massiel en el Festival de Eurovisión, de la irrupción de la minifalda y del mayo del 68 en el París estudiantil.   


También vimos cómo iba cambiando Navarra y Pamplona. Empezó el despegue de la industrialización, se instaló la primera fábrica de coches, la de Authi. Con ocasión de los XXV Años de Paz se inauguró la primera (que durante años fue la única) piscina cubierta de la ciudad. En las casas fue siendo normal que se tuviera un aparato de televisión en el que se podía ver el único canal de “la mejor televisión de España”, eso sí, cuando “el poste” de San Cristóbal o el de Sollube lo permitían, y ya en los últimos cursos algunos tenían el lujo de poder ver hasta el UHF. El parque automovilístico se dobló. Se empezaron a construir los barrios de San Juan (ver foto del derribo del Campo San Juan) y de San Jorge, … Y aparecieron las primeras discotecas como El Guacamayo o el Young Play. 


A las chicas les pasaría parecido
Y así, poco a poco, llegamos a mayo de 1969. En ese año dimitió De Gaulle, Juan Carlos de Borbón fue designado Príncipe de España, el hombre pisó la Luna y saltó el escándalo Matesa. Y nosotros, los que quedábamos de primero, dijimos adiós al Instituto y, en muchos casos, a compañeros con los que habíamos compartido tantos momentos, buenos y malos, alegres y tristes, a muchos de los cuales ya no volveríamos a ver. Allá se quedan en el recuerdo los Abad, Almándoz, Andueza, Beguiristáin, Elcarte, Escribano, Gil Ruiz, Las Navas, Lahuerta, Liras, Lujambio, Luri, Malón, Martínez Aguado y Martínez León, Munárriz, Muñoa, Ordóñez, Ortiz de Landázuri, Oses, Pascual, Portillo, Rico, Ruiz de Garibay, Sancho, San Martín, los dos Santamaría (Iturralde y Valcárlos), Tirapu, Ugalde, Urtasun, Zaldúa ... y, ¡cómo no! Joaquín Romera Gutiérrez, que fue el primero de una saga que llenó durante años las aulas del Ximénez de Rada. 

 Ahora, cuando desde la distancia rememoro esos años que tan decisivos fueron en nuestra vida, el balance no puede ser más positivo. Tengo que reconocer que guardo un entrañable y magnífico recuerdo de mi paso por el Instituto y un agradecimiento que va acreciendo con el paso del tiempo hacia los profesores que nos supieron dar una sólida formación, sin imposiciones y con toda la libertad que esos tiempos permitían. Y, ¡cómo no!, de los compañeros a muchos de los cuales les he perdido la pista y a otros, como Joaquín Romera, a pesar de que seguíamos viviendo en la misma tierra, se pueden contar con los dedos de una mano las veces que le volví a ver desde que dejamos las aulas, la última dos meses antes de su muerte y casualmente en la puerta del Instituto de la calle Sangüesa por la que tantas veces habíamos entrado juntos. 

José Ignacio Palacios Zuasti
 Cuando salimos teníamos todo el futuro por delante, ahora, todavía, no lo tenemos atrás pero a estas alturas de la vida ya hemos adquirido algo muy importante que sólo se consigue con los años: memoria, perspectiva histórica. Si la vida fuera como una película de vídeo que se pudiera rebobinar y se pudieran cambiar las cosas, si pudiéramos volver a esa década de los sesenta, a esos años del bachiller, y si se tuviera la oportunidad de cambiar de centro escolar, mi deseo sería volver de nuevo al Ximénez de Rada con los mismos compañeros y profesores que entonces tuve, lo cual creo que es el mejor homenaje que a todos ellos puedo hacerles.  
José Ignacio Palacios Zuasti 
Pamplona, enero de 2002 
Himno del Instituto "Príncipe de Viana"
La fuente son mis hermanas. Todas ellas se lo saben porque todas han pasado por las aulas del Príncipe de Viana. Y todas comparten con José Ignacio el mismo sentimiento: "si pudiéramos volver a esas décadas de los cincuenta, sesenta, setenta... a esos años del bachiller, nuestro deseo sería volver de nuevo al Príncipe de Viana".
Según dice JIPz, en un comentario de abajo, el himno fue compuesto por don Joaquín Vitriáin. Y dice tal que así:
Instituto femenino de Pamplona, eres cuna del arte y del saber,
que pones una espléndida corona en la joven que aspira a ser mujer.
Mansión de paz, de dicha y de ventura, tú formas nuestra hermosa juventud,
tú irradias en la mente la cultura y en nuestro pecho, el bien y la virtud.
Os enlazo a este artículo por el 175 Aniversario.

jueves, 26 de octubre de 2017

Arbeloa: Qué se aprende y se enseña aquí (2)

Homenaje de Doble 12 a Victor Manuel en el Nuevo Casino el 12 del 12 pasado
Creo que la mejor introducción a esta 2ª parte del trabajo de Arbeloa sobre la manipulación de los libros de texto en euskera, es el comentario que me llegó ayer:
"Y todo ello con UPN o PSN en los gobiernos. Así que quienes han tenido funciones de gobierno deben asumir su especial responsabilidad en lo que ahora estamos padeciendo. Y todos tenemos que reconocer los errores, hacer propósito de la enmienda y trabajar por recuperar nuestra esencia histórica." 
¡Por Navarra!

No existió Hispania
Los textos, que son breves, no hacen más que completar un poco los mapas. Así, por ejemplo, leemos que el año 201 antes de Cristo “los romanos llegaron a Euskalerria” o que “los euskaldunes estaban divididos en tribus: vascones (“baskoiak”), várdulos, caristios, autrigones, aquitanos y berones”, lo que no deja de ser incierto; no se incluye en cambio a los vecinos cántabros, los verdaderos resistentes a los romanos, con los que durante siglos se ha equiparado erróneamente a los vascones.
Los autores del libro escolar, por lo visto, tampoco se han enterado de las divisiones de la Hispania romana en ese tiempo, de las ciudades romanas en territorio vascón, de las grandes vías que cruzaban nuestro suelo, de los muchos soldados vascones que pelearon en los ejércitos romanos, y ni siquiera de la “Cohors II Hispanorum Vasconum”( la cohorte segunda de los vascones hispanos).
A la hora de hablar de los visigodos no aparece siquiera la palabra Hispania, ni la corte de Toledo, ni los concilios, ni el cristianismo, ni la Pamplona visigoda, ni su sede episcopal ya, por lo menos, desde el siglo VI; más adelante se dirá que en el siglo XI “la fe cristiana se extendió totalmente entre los euskaldunes”, cuando frailes, abades, etc., introdujeron el cristianismo, tras “arrinconar las viejas creencias de los euskaldunes”, la de Urtzi y Mari, que se citan más arriba. El alumno, que no ha leído hasta ahora nada del cristianismo, ni de los mártires cercanos, ni de los santos y misioneros de los primeros siglos, lo dará tal vez todo por bueno.
Mari. El Txindoki al fondo
En el mapa de la época posterior, en el territorio oficial inventado muchos siglos después, sólo hay, además de euskaldunes, visigodos abajo y francos arriba de ese ámbito. Las tribus (¿por qué tribus?) de Euskalerria sólo se dedican a luchar contra unos y otros. Algo parecido sucede con el período del dominio musulmán, cuando en todo el centro y sur de España, que para los autores del libro no es más que “la Peníntsula”, sólo hay árabes (“arabiarrak”). Por el contrario, la “batalla” de Roncesvalles merece mención y dibujo; Carlomagno “pasó por Euskalerria” camino de Zaragoza, y la Pamplona de los cronistas carolingios es sólo “Iruñea”. La figura de Roldán, todo un mundo en las literaturas europeas, ni se nombra.

Los Fueros… de Euskalerría
El Fuero navarro, escrito en romance navarro:
'idiomate navarre terre', lengua transversal:
la lengua de los nobles y del pueblo llano
En el capítulo del “Reino de Navarra” se dibuja un mapa donde el Reino de Navarra (“Nafarroako Erresuma”) llega hasta más arriba de Burdeos, cosa que nunca ocurrió; al Reino se le llama Reino de Iruña y en otro mapa Condado de Iruña (“Iruñeko Konterria”). Según el texto escolar, las leyes escritas de Euskalerría se llamaron después fueros (“foruak” o “lege zaharrak”) y no se nos dice ni su nombre -como si todos fueran uno y lo mismo- ni la lengua en que estaban escritos. Lo que sí se dice que la lengua del pueblo -¿de qué pueblo?- era el euskara, aunque también “y por desgracia siguieron escribiendo en latín”. ¿Sólo en latín y no en romance?
El alumno se queda sin saber nada sobre el nacimiento de la lengua castellana, mayoritaria en esa Euskalerría durante siglos y ahora mismo, ni de sus relaciones con el euskara; ni de la Reconquista y los muchos poblamientos, en los que participaron no sólo nuestros reyes sino tantas gentes de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, súbditas casi siempre de los reyes astur-leoneses y luego castellanos, de cuyos reinos y su estrecha relación con el de Pamplona-Navarra no se dice ni pío. Ni siquiera se nombran los hijos y nietos de Sancho el Mayor (“Antso III.a Gartzes Nagusia”) -único monarca citado junto a Eneco Haritza-, que reinaron en toda Hispania.
Como era de imaginar, al llegar al descubrimiento de América, Cristóbal Colón, incluida la foto cimera del monumento de Barcelona, se lleva el protagonismo. De repente salen a escena los Reyes Católicos de España (“Espaniako Errege Katolikoek”), cuyos nombres y fotos no se dan esta vez, y el alumno se queda sin saber qué es eso de España, de reyes y de católicos, y, por descontado, qué fue el descubrimiento, conquista y evangelización de América, pues todo queda reducido, en tres líneas, a rapiña, destrucción y opresión.
Algo más se dice, sí, en el capítulo siguiente sobre “los vascos en el mundo”. Se citan unos cuantos vascos en América: Lope Agirre, Joan Garai, Frai Joan Zumarraga, Joan Sebastian Elkano, Andres Urdaneta y Migel López de Legazpi -ellos no se llamaban ni se escribían así-, pero sin la menor referencia a la Corona de Castilla y de España, bajo la que se embarcaron, guerrearon, descubrieron o evangelizaron, y a la que sirvieron, lo mismo que otros cientos de vascos que se hicieron famosos en las cortes de los Austrias y Borbones españoles, y a los que en textos como éste se les ignora y se les oculta. De esos pocos vascos que se citan en la Nueva España no se dice que robaran, destruyeran y oprimieran; ¡quizás ellos fueran la excepción! El que ha sido tenido, sin base alguna, por los nacionalistas vascos como euskaldún y hasta patrono del euskara, san Francisco de Javier, no merece ser recordado siquiera; para qué decir el patrono de Guipúzcoa y Vizcaya, el servidor de los Reyes Católicos y de Carlos V, después fundador de la Compañía de Jesús, san Ignacio de Loyola.
En fin, en los tres párrafos que se dedican a los Fueros y el Carlismo (“Foruak eta karlismoa”), tras decirnos sin más que el 21 de julio de 1876 las Cortes de España aprobaron una ley por la que se aniquilaban los Fueros vascos, se añade que para defenderlos, hubo en Euskalherria muchos alzamientos y luchas (“borrokak”) con el nombre de “karlistada”. ¡El triple lema de “Dios, Patria y Rey” (patria y rey españoles) debe de ser un cuento que nos contaron en otros tiempos, antes de que la Constitución española de 1978 hiciera posible un Gobierno nacionalista vasco!

¿Qué es esto?
Tratándose de textos de un sistema escolar (sub-sistema, propiamente), que intenta sobre todo “la construcción de una nación” y la creación de una soñada identidad ancestral, no debieran tal vez sorprendernos ni mucho ni poco.
Cualquiera, por otra parte, se preguntará si este texto o similares respetan los contenidos de los programas aprobados por el Ministerio de Educación y por la Comunidad Foral de Navarra.
De la misma manera podría preguntar a los presidentes de Gobierno, de Parlamento, parlamentarios, consejeros y directores de Educación, directores de centro, inspectores, profesores, asociaciones de padres, padres y madres…, desde 1987 para acá, si conocían /conocen estos textos o similares que estudiaron/estudian sus alumnos navarros o sus mismos hijos, y si están de acuerdo con ellos o no.
Si no lo están, por qué callaron /callan. Y, si lo están, pues ahí los tienen.

Víctor Manuel Arbeloa, DIARIO DE NAVARRA, 17/2/2004

miércoles, 25 de octubre de 2017

Arbeloa: Qué se enseña y se aprende aquí (1)

Mapamundi de Euskal Herria (por favor, no se ría)
Los discursos en el Congreso de los Diputados del diputado de Ciudadanos, Toni Cantó, sobre el adoctrinamiento de los niños en las escuelas catalanas le han hecho recordar a Arbeloa un par de artículos que, con el título de “Qué se enseña y se aprende aquí”, publicó en DN los días 16 y 17 de febrero de 2004, casi 14 años antes y con UPN en el Gobierno.
Se queja Víctor Manuel en el artículo de ayer -también en DN- de que “nadie salió a acompañarme, y tampoco a corregirme o rebatirme.  A nadie le importó un comino.”
Ciertos los primeros enunciados, pero totalmente falso el último: a muchos nos importó en su día y, ahora que tenemos los medios, sacamos de la hemeroteca ambos artículos, empezando hoy por el del 16.02.2004.

Qué se enseña y se aprende aquí
La España de Podemos (hundirla)
Una familia amiga de la Cuenca de Pamplona, sabiendo que desde hace años me preocupo de “qué se enseña y se aprende aquí”, frente a una indiferencia general de los responsables de la educación, me trae uno de los textos que su hija Petri estudió el curso pasado en un colegio público.
Leo el volumen de cabo a rabo. Lo leo y lo vuelvo a leer, y una vez leído y releído, consulto con algunas personas doctas algunos extremos en los que puedo tener duda. Se titula “Ingurunea”, que podemos traducir literalmente como contorno, derredor, y, más formalmente, como medio ambiente o entorno. En portada interior se precisa un poco más: “Inguruaren ezaguera” (conocimiento del medio o del entorno). Pertenece al ciclo tercero (“hirugarren zikloa”) de la Educación Primaria (“lehen hezkuntza”).
No se olvidan de Petilla
El libro de texto, 202 páginas, editado por Elkarlanean argitaletxea (editorial) de San Sebastián, e impreso en Gráficas Lizarra, de Estella, lleva fecha de 2002, se enriquece con muchos dibujos, fotos y mapas en color, y tiene como autores a Jaione Lasa, Manuel Arregi y Txiliku; el dibujante es Luis Astrain, y los mapas son obra de Joxemari Telleria, Luis Astrain y Elhuyar.
Está dividido en seis capítulos: 
1) “Planeta urdina” (el planeta azul): el universo, la tierra en el universo, cambios de la superficie terrestre, etc. 
2) “Ikertzaileak gara”(somos investigadores): materia, materia y energía, las máquinas… 
3) “Bizitza: beteten ez den soka”(la vida que no continúa sólo mirando): animales y plantas, reproducción de plantas, animales y seres humanos, ecosistemas… 
4) “Europan zehar” (a través de Europa): mapas y planos, continentes y océanos, relieve de Europa, montes y llanuras, clima… 
5) “Ecutan ordaindu, mesedez”(en euros, por favor): población, Estados de Europa, economía y sus sectores, unión europea… 
6) “Eta atzerrian, zer?” (¿y en el extranjero, qué?): razas, culturas europeas, pueblos europeos, prehistoria, los primeros pobladores de Euskalerría, los monumentos prehistóricos, Euskalerría en tiempos de los romanos, la edad media, la batalla de Roncesvalles, el reino de Navarra, América antes y después de la colonización, Europa en el siglo XV, los euskaldunes en el mundo, Bilbao puerto mercantil, el carlismo y los fueros, la nueva sociedad, las primeras técnicas…

Los protohistóricos mapas de Euskalherria
Dejo por ahora el comentario sobre las tres primeras partes, donde, al igual que en las restantes, los dibujos, las fotos y los mapas es lo que más atrae la atención del lector. En la página 11 aparece, en pequeño tamaño, “Euskal Herria Europan” (Euskalerría en Europa), con un espacio en rojo que comprende, naturalmente, la actual Euskadi, Navarra y lo que los nacionalistas vascos llaman Iparralde (Norte), al estilo de los jacobinos franceses del XVIII.
Tras los mapas físicos, orográficos, fluviales y climáticos -donde sí aparecen algunos montes, cabos, golfos y ríos de la Península Ibérica-, aparece el mapa de los Estados de Europa, en el que “Espainia” es uno de ellos, con su capital “Madril”, sus habitantes, superficie, etc. Muy deficiente es el mapa de la Europa industrial, en lo que atañe a España, donde la “mancha” fabril no cubre, por ejemplo, los espacios de Vigo, Valladolid-Palencia, centro de Cantabria, Álava, Navarra, Zaragoza, o La Rioja…, y sí, en cambio, Asturias, como si el mapa estuviera dibujado hace sesenta años.
Si se cumpliera los deseos del independentismo
“Los pueblos de Europa” tienen también su mapa, el mapa de la “Europa de los pueblos” (“herrien Europa”), que, se añade con chunga, “pocas veces hemos visto”. Y, como era de esperar, el espacio geográfico de España se divide entre “Espainia”, Galicia (G), Euskalerria (EH) -que incluye, como siempre, Navarra y el País Vasco francés-, y Cataluña-Valencia-Baleares (HK), que quiere decir Pueblos Catalanes. ¿El criterio de “pueblo” es la cultura? Si, como dos páginas antes se reconoce, la cultura de un pueblo la componen la lengua, las costumbres, creencias, tradiciones, maneras de vivir y otras especificidades, ¿qué cultura existe en Euskadi, Navarra o la Comunidad Valenciana y Baleares?
Aquí pasan de Petilla
Más curiosamente aún, Francia aparece dividida entre Bretaña, Córcega, “Frantzia”, y casi la mitad inferior del País vecino marcada por la sigla “OK”, que significa Occitania, o región de la antigua lengua de “oc”. ¡A eso llaman “pueblo”! ¡Si los de Niza, Tolón, Marsella, Tolosa, Pau, Dax o Burdeos se enteran!
En el primer párrafo de esa página se dice con toda intención que muchos de los territorios europeos “piden ser dueños de su cultura y de su organización política”, lo que provoca conflictos (“gatazkak”) en más de una ocasión. Y se citan los casos de Irlanda del Norte, Chipre, Córcega, Euskalerría, Kosovo y Cataluña. “Los asuntos de las naciones dentro de los Estados, de los pueblos y culturas disminuidos (minorizados) existen también en esta Europa unida o en camino de unirse”. La actual Unión Europea no entusiasma precisamente a los autores del libro.

Los vascos, solos y únicos
Para mostrar a los primeros pobladores neandertales se dibuja de nuevo el mapa de la Euskalerria oficial y se apuntan algunos de los yacimientos protohistóricos descubiertos en ella, como los de Isturitz, Urbasa o Murba. No se mencionan, en cambio, yacimientos vecinos, famosos en la historia de la humanidad y del arte mundial, pero que están un poco más allá o un poco más acá de esa rígida frontera nacionalista: los cercanos de Atapuerca o Altamira, sin ir más lejos.
Cultura ibérica en Beire, corazón de Navarra
El mapa correspondiente a la época de los romanos señala el territorio de los autrigones, caristios, várdulos, vascones y aquitanos, que desbordan visiblemente el espacio de la oficial Euskalerria, pero no se citan otros pueblos colindantes, excepto los berones, y ya veremos por qué. Los autores no deben de estar informados sobre los descubrimientos ibéricos-celtibéricos de los últimos años en Viana, Echauri, Andelos o Aranguren, todos ellos en la Navarra media, y deben de pensar aún que aquí hubo sólo vascones.
Los mapas de los tiempos de los primeros bárbaros, de los visigodos o de los árabes mantienen siempre el mismo mapa oficial nacionalista, de modo que el alumno se acostumbra sin duda a pensar que ese mapa llega desde la protohistoria, y que, como dice el axioma sabiniano, ¡ahí siempre hubo un pueblo, unido y compacto, sin mezcla ni confusión, el pueblo vasco que habló siempre el euskara, en pelea continua con los demás.

martes, 14 de febrero de 2017

La casta educativa y la cenicienta

Independientemente de la conveniencia (o no) de sacar el tema en la rueda de prensa para presentar la manifestación del 2-J, lo que está claro es -como dice el título- que en la enseñanza navarra hay una casta educativa y una cenicienta.
Esta entrada la publiqué hace ya más de un año, poco antes de que las familias eligieran el centro para sus hijos. Y no es mía, yo sólo le di la forma. Me la mandaron, pero la hago mía, ya que representa -así lo creo- las preocupaciones y el sentir absolutamente mayoritario de quienes, día a día, se empeñan en dignificar la Enseñanza Pública en Castellano.
***
Cambiando de tema, se me ha criticado por usar la palabra 'deficiente" ("¡¡¡deficiente serás tú!!!", me han dicho). Ha habido muchos años en los que hemos usado en la Enseñanza las calificaciones de "Deficiente" y "Muy Deficiente". Ningún problema tampoco para reconocer mis deficiencias físicas. O las de mis alumnos. He tenido en clase, en los Modelos de Castellano de la Pública, alumnos en silla de ruedas, alumnos ciegos (¿invidentes, mejor?)... Yo, además, tengo un familiar con una deficiencia intelectual. Fernando, mi compañero de rueda de prensa, también tiene  otro, y prefiere hablar de discapacidad. Otros, de minusvalías... Pero tanto Fernando como yo estamos en ANFAS, cuyas siglas -como todos sabéis- significan "Asociación Navarra de Familiares y Amigos de Subnormales" (¿lo denunciará Koldo Martínez en el Noticias?). Son los que más hacen por los nuestros. Y eso es lo que importa. 
Reconozco que no empleé el término, hoy más correcto, de "personas discapacitadas" y que, si llega a ser por escrito, no lo habría empleado. Fue fruto de la precipitación del directo. Pido, pues, disculpas a quien haya podido sentirse ofendido, aunque por mi parte no hubo ninguna intención de ofender, como bien sabe quien conozca mi situación familiar.
En línea con lo que aquí decimos, pero con más acierto en la expresión ("alumnos desfavorecidos", que hago también mía) aquí tenéis la soberbia intervención de Carlos Gimeno (gracias, Javier, el del comentario):

Eso es lo que importa y no las "bienintencionadas" declaraciones que sobre mí publican EITB o el Menticias -por partida doble- a quien felicito sinceramente por haber dejado recientemente de financiarse gracias a los anuncios de pornografía pura y dura (aunque todavía les falta eliminar los de citas). Eso, también, es lo que importa.
Volviendo a Anfas, aprovecho para informar que todos los veranos suelen pedir monitores voluntarios para las colonias de verano. Os paso la información y los teléfonos. ¡Animaos!
Pero vamos al grano...
***
Estos días (decía en febrero del 17) varios miles de familias van a elegir la escuela en la que sus hijos van a dar los primeros pasos de una etapa decisiva en sus vidas. 
En Navarra, debido a la importancia tradicional de la enseñanza religiosa y a la zonificación de la Ley del Vascuence, la oferta parece muy variada en teoría, pero en la mayor parte de los casos las cartas vienen marcadas. Veamos la oferta teórica

1. Para situarnos
Tres redes educativas:
 Modelos educativos y Programas
4 modelos (A, G, B y D) y 2 programas plurilingües (PAI y British)
  • Modelos A: Castellano con la asignatura de lengua vasca
  • Modelo G: Todo en Castellano
  • Modelo B: Asignaturas en castellano y otras en eusquera
  • Modelo D: ikastolas, todo en lengua vasca, salvo la asignatura de lengua española
  • British (castellano / inglés). Inglés es la lengua vehicular
  • PAI  (4 sesiones en Euskera y el resto castellano/inglés). Inglés es la lengua vehicular
Ya podéis imaginar que tanto zurdo junto... En las pinturas se lee "JOY"
2. ¿Cómo determina esta variada oferta los diferentes grupos escolares?
Como hemos avisado, las cartas en muchos casos vienen marcadas.
2.1 Matriculación para iniciar la escolaridad. (a los 3 años)
  • En modelos de castellano de la pública, fundamentalmente en el G, suele producirse una gran concentración de inmigrantes (especialmente en algunas localidades de la Ribera, que doblan la cifra de Pamplona), familias en situación de exclusión  o desfavorecidas, gitanos, niños de pisos de acogida, discapacitados....
  • En modelo D (ikastolas), en la privada y bastantes concertadas se dan tan sólo algún caso (ellos suelen apuntar algún adoptado, algún discapacitado...)
Pero la proporción de problemas ya es desfavorable para los Modelos A y G de la pública desde el inicio de la escolarización. 

2.2 Nuevas incorporaciones a nuestro sistema educativo español
Inmigrantes que se incorporan en algún curso. A veces llegan sin idioma, otras con un fuerte desfase curricular, sin hábitos... Y con frecuencia llegan a lo largo del curso. ¿A dónde van estos alumnos? ¿Al modelo D (ikastolas), a la privada? Pues no, Van al la pública en castellano.

2.3 Movimientos de alumnado entre centros:
Lo mismo ocurre en los casos de traslados de ciudad, con frecuencia de familias inestables, y más en estos momentos de crisis económica.
A veces los traslados de centro se dan en la misma ciudad. Generalmente por problemas académicos o de relación, inadaptación...
En otros casos es el propio Centro quien directamente rechaza al alumno utilizando ciertos eufemismos. “Sugerencias de traslado para que el niño esté mejor”. Suelen venir a la pública en castellano desde modelos D y concertadas.

3. El modelo D (ikastolas)
Por el contrario, el modelo D es un modelo cerrado, que incorpora sólo alumnos nuevos si llegan de otros centros con el mismo modelo lingüístico, el D. De este modo el modelo D "se libra" de todos los casos problemáticos que tiene que acoger la pública en castellano. Si alguien de otro modelo, intenta cambiar al modelo D, debe presentar varios informes de idoneidad. En cambio, la pública en castellano es obligada a acoger todos los casos que lleguen al centro

4. Consideraciones y reflexiones
Lo indicado en los puntos 2 y 3 conlleva continuas salidas y, sobre todo, entradas de alumnos que aportan nuevos problemas y desestabilizan los grupos. Toda esta problemática es para los modelos de castellano. Este es el principal y más grave problema.
Ahora bien, lo que se describe muestra que la sociedad concentra las situaciones educativas desfavorables en los modelos públicos de castellano y en algún concertado. Con frecuencia se convierten en guetos educativos que asumen y concentran toda la problemática social y liberan al resto de la parte alícuota de problemas sociales que les correspondería  atender e integrar. 
En el caso de la enseñanza concertada, la Administración puede "jugar" con las subvenciones para conseguir que un centro de esa Red acepte a algunos alumnos a los que le gustaría rechazar. Pero, por el contrario, el Modelo D (ikastolas) tiene siempre las de ganar: ¿cómo se consigue que un discapacitado, un emigrante... entre en el modelo D, de "todo en euskera"?
Así, la privada, los modelos D y gran parte de las concertadas quedan en una situación privilegiada: ”la casta educativa”.
Si contemplamos estos efectos desde la perspectiva de una sociedad que tiene que aprender a convivir entre diferentes, que tiene que integrar a todos sus ciudadanos... se está haciendo rematadamente mal. Una clase, un grupo, puede integrar algunos niños con los problemas señalados. Incluso puede ser enriquecedor para esos niños, porque pueden aprender lecciones de vida. Pero si se concentran demasiados casos problemáticos, la integración es imposible  y esa escuela pasa a ser un gueto, donde los pocos alumnos que podrían salir adelante y tirar del resto se ven absorbidos por el ambiente del grupo.
Como es de suponer, toda esta situación condiciona la opción que al final eligen las familias para matricular a sus hijos.
Y con este panorama, ¿dónde queda el derecho a elegir el centro y el modelo educativo que los padres quieran para sus hijos?

5. La casta educativa 
Los filtros para ocupar plaza en la "casta educativa" son el dinero y el euskera.
Gente que nunca se habría planteado la opción "modelo D", acaban decidiéndose por este modelo lingüístico para evitar los problemas mencionados. Por lo tanto el euskera está pasando de ser una opción a ser una necesidad, “de ser un derecho a ser un deber”. (son palabras de Joaquín Pascal, que lo expuso/denunció en Diario de Navarra hace ya muchos años; él había sido director provincial de Educación entre el 82 y el 87 y se arrepentía de lo "tontos" que habían sido por no haber sabido defender la pública en castellano).

6. Un Gobierno D
Para colmo de males el (des)Gobierno actual del cuatripartito ha puesto todos los palos que ha podido en las ruedas del PAI y el British, que, sin duda, son la tabla de salvación para los Modelos A y G en la pública.
Mendoza dixit: “Lo que ocurre con el PAI, y la propia Barcina lo dijo en televisión, es que se diseñó como un instrumento para detener el avance de las matrículas en euskera”.
Con tanta inseguridad en la enseñanza pública en castellano, muchos padres han buscado el refugio de la enseñanza privada.
Que esta política la lleven a cabo Geroa y Bildu, es lo esperado. Pero que Izquierda-Ezkerra y Podemos no se preocupen de la pública en castellano clama al cielo.
Para conjurar el peligro de estancamiento, el Gobierno de Barcos va a promocionar el PAI en el Modelo D (euskera+inglés+castellano, -la fórmula perfecta-) y lo pretende extender por la zona no vascófona:
"En la zona no vascófona de Navarra, se fomentará la enseñanza del euskera, y si fuere necesario, los poderes públicos la financiarán enteramente o parcialmente, según criterios de fomento y promoción y de acuerdo con la demanda (Ley Foral del Euskera, en el artículo 26)"
¡Y encima tienen la cara de seguir hablando de "represión contra el euskera"!
¿Algún gobierno cogerá este tema por los cuernos y evitará que la enseñanza pública en castellano se convierta en un gueto?
Los buenos profesionales que trabajan por dignificarla se sentirán respaldados.