jueves, 25 de junio de 2026

Margarita Robles y su víctima

Ahmed Tommouhi, falso culpable condenado a decenas de años por varias violaciones que no cometió y que pasó más de 15 años en prisión.
"Y una gentil princesita tan bonita, Margarita, tan bonita como tú". Muchísimos padres, influidos por el cuento de Rubén Darío, pusieron a sus hijas el nombre de "Margarita" ("perla", en griego). Pero algunas defraudaron sus expectativas

Margarita R. y su víctima
«Ningún medio ha destacado su lamentable papel en esta desdichada historia»
Santi González TO 21/06/2026
A veces es posible encontrar en España pequeñas satisfacciones, evidencias de que no todo está perdido para siempre. El jueves pasado, tuvimos dos alegrías que venían a hacer justicia sobre dos desafueros recientemente resarcidos. De menor a mayor, una juez condenó a la Fiscalía a entregar a Julio Iglesias las denuncias sufridas por parte de dos exempleadas que lo acusaron de abuso sexual. Un caso sorprendente: ¿cómo puede un fiscal negar a un querellado la información sobre los cargos que se le imputan? Espero que su abogado, el gran Choclán, incluya entre sus demandados al fiscal que así ha procedido.

La otra es una reparación aún más gorda. También el jueves, el Tribunal Supremo ha condenado al Estado a indemnizar con 2,5 millones de euros a un albañil marroquí llamado Ahmed Tommohui por la condena injusta sufrida en 1992 junto a su compañero, Abderrazak Mounib, por haber violado en 1991 a dos adolescentes de 14 y 15 años. Las condenas se produjeron por la identificación errónea que una de las víctimas hizo de los agresores y que llevaron a condenarles en 1992 a Tommohui y a Mounib por dos delitos de violación, que no habían cometido.

La Guardia Civil detuvo al autor de los hechos en 1995. Se llamaba, se llama, Antonio García Carbonell, y fue condenado a 228 años de prisión. Tenía cierto parecido físico con Tommohui, lo que viene a explicar la confusión de la víctima, no la del tribunal que apreció prueba inobjetable en un testimonio cuestionable y despreció una prueba absolutamente fehaciente, como el análisis del ADN.

Ahmed Tommohui y el guardia civil Reyes Benítez,
el primero que defendió su inocencia (pincha)
El error, ahora admitido por el Supremo, fue que el tribunal que los condenó «no valoró una prueba pericial biológica admitida en el procedimiento cuyo resultado era incompatible con la autoría de las agresiones sexuales atribuidas al acusado». Su perfil de ADN no coincidía con los restos de semen hallados en las bragas de la víctima. El fiscal jefe de Cataluña, José María Mena, pidió el indulto al considerar que existía la «convicción profunda» de que se había condenado a un inocente, pero la medida de gracia no fue concedida.

Carbonell fue detenido, como decíamos, en 1995, pero Tommouhi siguió en prisión 14 años más. Según la sentencia del Tribunal Supremo: «Aquí no se trata de que el tribunal sentenciador valorase una prueba de modo discutible, sino de que no la valoró en absoluto, pese a haber sido propuesta, admitida e incorporada al proceso». No hay medio que publique el nombre del juez (o la jueza) que incurrió en semejante despropósito. Se llama Margarita Robles Fernández y es la actual ministra de Defensa de Pedro Sánchez.

Conocer esta sentencia del Supremo supone un cierto alivio moral. Este hombre, que ha purgado 18 años de condena por un delito que no cometió, podrá pasar los últimos años de su vida disfrutando del confort material que nunca había tenido y, sobre todo, con su inocencia resplandeciente a los ojos de sus familiares.

Los medios de comunicación dieron cuenta de la resolución del Supremo el viernes, pero no volvieron a recordar el caso ayer. Con una honrosa excepción, por inesperada. El diario El País dedicaba en su edición de ayer un editorial, Justicia al fin para Tommohui, donde decía con mucha propiedad que la historia de estos inocentes condenados «es el mayor error judicial de la democracia española medido en años de cárcel». No hay sentencia que condene a Margarita Robles por semejante disparate, ningún medio ha destacado su lamentable papel en esta desdichada historia, tampoco el editorial de El País. El fallo del Supremo tampoco le hace justicia a Abderrazak Mounib, que falleció en la cárcel en el año 2000. Mounib tenía mujer y cuatro hijos que deberían ser indemnizados por el brutal atropello cometido contra su marido y padre y contra ellos por la Justicia española.
Antonio García Carbonell
El culpable de los delitos que pagaron estos dos inocentes, Antonio García Carbonell, fue puesto en libertad en 2013 gracias a la anulación de la doctrina Parot que decretó el Tribunal Europeo de Derechos Humanos a instancias del Gobierno Español, que impulsó la iniciativa, y al esfuerzo del vocal español colocado en el tribunal europeo por José Luis Rodríguez Zapatero. Así salieron a la calle Inés del Río y otros etarras encarcelados, así como varios cualificados violadores, uno de los cuales era Antonio García Carbonell.

miércoles, 24 de junio de 2026

La Mutilzarra, la única pancarta crítica




La intolerable pancarta sanferminera de la Peña Mutilzarra
Portada » Navarra » La intolerable pancarta sanferminera de la Peña Mutilzarra

La Peña Mutilzarra ha presentado la pancarta que le acompañará este año en los Sanfermines y que, como es tradición, vuelve a mezclar actualidad, crítica, identidad navarra y humor, añadiendo un guiño al centenario de la Cabalgata que se cumple este 2026. Lo que sucede es que una cosa es predicar y otra repartir trigo, y eso por ejemplo de que la pancarta es crítica podría decirlo cualquiera. ¿Es de verdad así? Pues sí.

Este año se observa por ejemplo una crítica a la depredación fiscal del gobierno aplastando al ciudadano corriente. El sujeto que representa al gobierno, con la típica nariz roja que entregan a los graduados en Harvard, no tiene el aspecto de un benefactor social que recolecta los dineros de la gente para financiar el bien. Los billetes que le salen de los bolsillos de la chaqueta tampoco ayudan a pensar mejor, señalando el grave problema de corrupción. ¿Puede verse algo así en cualquier otra pancarta de cualquier otra peña sanferminera? El mantra oficial incuestionable es que los impuestos son estupendos y el gobierno es mejor y más social cuanto más los eleva, para construir hospitales y escuelas. 
Los problemas al respecto son al menos siete. 
Primero: según esa lógica, ¿no deberían ser entonces los impuestos del 100%? 
Segundo: ¿con qué vivirías y qué independencia del gobierno tendrías si te quitan el 100%? 
Tercero: ¿qué estímulo tendrías para trabajar más que los demás, formarte más que los demás, arriesgar más que los demás o ahorrar más que los demás si después te quitan el 100%? 
Cuarto: ¿hay algún sitio en el que haya salido bien quitarle a la gente todo lo que gana? 
Quinto: si asumimos que quitar a la gente el 100% de lo que gana sería malo, ¿sería bueno el 99%? ¿el 80%? ¿El 50%? ¿El 20%? Decae el dogma de que los impuestos por principio son buenos y la cuestión pasa a ser cuántos impuestos son buenos y cuándo empiezan a ser un expolio injusto. 
Sexto: ¿es verdad siquiera que los impuestos son para pagar sanidad y educación? ¿Cuánto gasto superfluo tenemos? ¿Cuánto gasto ideológico? ¿Cúanta corrupción? 
Séptimo: aún asumiendo que todo fuera a educación, sanidad y otras partidas necesarias, ¿cómo se está gestionando? ¿Cómo es posible que tengamos peores servicios con los presupuestos más altos de la historia? ¿Tiene derecho el gobierno a subirnos los impuestos cuando podría gestionar mejor y hacer más con el dinero que ya le pagamos? ¿Alguien piensa que tenemos un gobierno tan bueno que es imposible gestionar el dinero mejor?
La Mutilzarra nos convoca al Riau-riau no oficial, cantando y bailando el Vals de Astráin al igual que realizaban nuestros padres y abuelos desde hace más de un siglo
La Peña Mutilzarra, no contenta con todo lo anterior, mantiene su crítica de otros años a la oprobiosa Agenda 2030 que es la ruina de España y de Europa, enemiga a partes iguales de la prosperidad y la libertad. En realidad resulta muy llamativo que sólo la Peña Mutilzarra incluya una crítica a la davosiana Agenda 2030. Por eso decíamos que una cosa es predicar el humor crítico y otra practicarlo. ¿Cómo pueden llamarse críticas las pancartas de otras peñas que evitan la más mínima crítica al gobierno foral desde el año 2015, al gobierno nacional desde 2019, y a la Agenda 2030 en todo momento? ¿En qué consiste entonces ser crítico? ¿En qué se diferencia de ser arrastrado y sumiso? 
Para enmarcar:
Este año, cuando se presenten las pancartas del resto de peñas, ¿cuántas veces van a salir las cloacas del PSOE o los túneles de Velate? ¿Aparecerán en alguna Antxon Alonso brindando con Uxue Barcos o Santos Cerdán y Leire Díaz con María Chi? ¿Aparecerá por algún lado el innombrable P.S? ¿O quedará todo tapado por las ikurriñas o los mapas de mandar a los etarras a casa suponiendo que quede todavía alguno en la cárcel? Las quejas de los médicos o los bomberos, ¿serán otra gran ausencia? ¿Habrá alguna mención a que las violaciones se hayan triplicado en silencio durante los últimos años? Nos jugamos las chistorras y admitimos apuestas.
Como no podía ser de otra manera, también aparecen los toros ocupando un lugar protagonista en la pancarta. Y por supuesto San Francisco Javier y San Fermín, patrón y copatrón de Navarra. ¿Quieren una pancarta crítica? Al menos hay una. Probablemente sólo una. Pero al menos hay una.

martes, 23 de junio de 2026

“Yo no soy una madre abadesa”


Zapatero ante el juez. Quién no descansa en este junio que se ha vuelto tórrido es el juez José Luis Calama, de la Audiencia Nacional. Un juez desconocido (no existían ni fotos suyas en los medios hasta hace unos días), con fama de discreto, profesional, experimentado y lejos de cualquier sombra de interés político. Vaya, el juez ideal para el caso que le ha tocado.
Miguel Ángel Riezu DN 20 06 2026

Y es que ha imputado al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y ahora a sus hijas y su secretaria por varios presuntos delitos alrededor del rescate de la aerolínea Plus Ultra. Esta semana le ha tocado interrogar al expresidente. Y no era fácil. Zapatero es un hombre acostumbrado a los discursos, a que le escuchen y a que le den la razón además. Y un interrogatorio es otra cosa. Hubo tensión. Y es memorable la frase del juez ante el escapismo presidencial en las respuestas. “Yo no soy una madre abadesa, soy el juez instructor”. Eso es colocar a cada uno en su sitio. Educación y firmeza junto a un exquisito cuidado para no dar pasos en falso ni dejar que nadie le marque el suyo. Chapeau. Zapatero lo niega todo y el juez considera que los indicios siguen ahí.

Muy distinto en las formas, el juez Peinado, que acaba de enviar a juicio a la mujer del presidente por tráfico de influencias y malversación entre otros delitos. En su auto, mucho más duro en las medidas cautelares, le retira incluso el pasaporte por un riesgo de fuga que se antoja difícil de vislumbrar desde fuera.
Una imagen pública que queda desnuda. 
Oiga, ¿y lo de las joyas? Impresionante. Un tema que tiene en jaque a todo el país. Joyas por 1,3 millones de euros en su caja fuerte y sin versión oficial de los hechos por el momento. Sus voceros sostienen que Zapatero dirá que son un regalo de 2007, cuando era presidente, del difunto rey de Arabia Saudí. Así, el caso está prescrito y no habría contrabando. Jugada perfecta. Otra cosa es que se pueda demostrar y el juez se la crea. Pero lo que no tiene ya vuelta atrás es el hundimiento de su figura pública. Con un comportamiento que ha sido todo lo contrario de lo que se presume de una persona que se declara socialista de pura cepa. El hombre, considerado el líder moral de la izquierda española, ¿se olvida de declarar y devolver al Estado un regalo de lujosas joyas árabes por más de un millón de euros? No tiene un pase. Sus aliados de Sumar o Podemos crujen ante esta supina incoherencia que desnuda su imagen pública y que destroza su halo de político austero. Tan sólo el presidente Pedro Sánchez mantiene su apoyo en él. No le queda más remedio. Es su último salvavidas.

lunes, 22 de junio de 2026

Estefi conquistó la 'Race to the King'


Versátil Verdeliss. A sus 41 años (y ocho hijos, no lo olvidemos), Estefi Unzu continúa demostrando que su progresión en el ultrafondo, ya sea de asfalto o de montaña, parece no tener techo. Lo que comenzó como una aventura personal se ha transformado en una nueva demostración de su extraordinaria capacidad para rendir al máximo nivel en cualquier terreno, incluso en uno completamente desconocido para ella. Y al ser novata, corrió con zapatillas de asfalto!!!

Verdeliss da una exhibición y rompe el récord en los 100 kilómetros de la 'Race to the King'
La corredora navarra, convocada para el próximo Mundial de 100 kilómetros de septiembre, se ha impuesto en la carrera británica de trail running celebrada desde West Dean Gardens y ha batido la mejor marca femenina de la historia de la carrera, acabando como tercera clasificada entre todos los participantes (hombres y mujeres)
Rodeada de hombres (al principio), 103 km, con todo ese desnivel y encima grabando
J.J. Imbuluzqueta DN 21/06/2026
Lo afrontaba como una aventura, una nueva experiencia, y también como excusa para un fin de semana de turismo junto a una de sus hijas. Y es que Verdeliss, la navarra Estefanía Unzu Ripoll, nunca había disputado hasta ahora pruebas de trail running. Sin embargo, la corredora, influencer y empresaria de Mutilva ha brillado en su experiencia en la prueba 'Race to the King', haciéndose no solo con la victoria en la carrera femenina de 100 kilómetros sino que, con el tercer mejor tiempo de todos los participantes, ha firmado por más de media hora un nuevo récord femenino en la historia de esta cita disputada con salida y meta en West Dean Gardens , cerca de Chichester (Reino Unido).
Justo tras acabar la prueba
La navarra, convocada por la Real Federación Española de Atletismo dentro del equipo nacional que disputará el próximo Mundial de 100 kilómetros en septiembre, ha finalizado la distancia (con más de 1500 m. de desnivel) en 10h03:04 después de haber formado parte del grupo cabecero durante buena parte de la carrera -junto a Declan O'Callaghan y Rory MacDonald, primero y segundo finalmente con 9h30:35 y 9h47:46-. La segunda clasificada en la categoría femenina ha sido Aurime Dovydaityte, a más de 2 horas y media de la ganadora (12h39:23), y Jane Archer que ha concluido la prueba en 12h46:15.
"Una increíble actuación de Estefanía desde el inicio hasta el final", ha destacado la organización de la prueba al anunciar la nueva mejor marca de la prueba en 100 kilómetros (el programa del evento también cuenta con carreras sobre 80, 50 y 30 kilómetros) que se ha desarrollado en un circuito en forma de ocho que sigue el trazado de dos senderos históricos como son los de Monarch's Way y South Downs Way. "Mi primera carrera de trail y pasó esto...", se congratulaba por su parte la deportista del Ederki.

domingo, 21 de junio de 2026

"La rochapea" (1318), romance navarro

Rochapea, lee bien. 1902 ca, (varias décadas antes de Franco). García Deán. AMP
Aquejados de vasquitis, hemos despreciado como nombre oficial el del Romance Navarro, que llamó a este barrio "la rochapea" en 1318, dos siglos antes de la conquista, y ha llegado, tal cual, hasta nuestros días.
Paseaba el sábado 13 junto a la barandilla de Vista Bella (Romedobal dixit), cuando llegó a mis oídos música y runrún de ambiente jaranero procedente de abajo. Le pregunté a un joven, sentado en un banco, y me contestó con un escueto "fiestas de la Rochapea". Al girarme para agradecerle, vi que llevaba una camiseta con la leyenda "Rotxapea" que trastocó mi actitud positiva y le pregunté con excesiva mala leche:
"Rotxapea", una falta de respeto al Romance Navarro
-¿En qué idioma está escrito eso?
-¡En euskera!
Y degenerando todavía más en mi "amable" actitud, le espeté:
-Tú no debes de ser de Pamplona, porque aquí casi todos sabemos que el nombre correcto de la Rochapea en vasco es "Arrotxapea" o "Errotxapea", pero no "Rotxapea"
Me mandó -como me merecía- a la mierda, pero en cuanto llegué a casa, me puse a investigar quién de los dos tenía razón. 
Y la tenía él.
Volví, avergonzado, a toda pastilla para disculparme, y aquel joven ya no estaba. Pero, sujeto con una piedra, me había dejado sobre el banco un papel que decía: "Rotxapea, nombre oficial del barrio desde 1992"
Me quedé más k.o. que Ilia Topuria. Y eso me obligó a esta entrada en la que se demuestra que él tenía razón en la literalidad, pero porque nos han ocultado "La rochapea" (1318), romance navarro, que tenía que haber sido el nombre oficial del barrio.

Veamos primero la página de Wikipedia sobre la Rochapea:
"La Rochapea (en euskera Arrotxapea o Errotxapea; oficialmente Rotxapea)..."
Ya empezamos bien. Él tenía razón en la literalidad. 
Luego Wikipedia nos ofrece esta evolución del topónimo:
1. Primero fue "Jus la Rocha" (bajo la torre de la Rocha), ya que los pobladores iniciales del burgo de San Cernin hablaban occitano.
2. En segundo lugar, "Arrochapea o Errochapea". Los habitantes del barrio, vascohablantes, sustituyeron "jus la" por "pea" y, debido a su dificultad para pronunciar una palabra que empezara por doble "erre", la hicieron preceder de una vocal (a, e). (Un inciso: ¿os acordáis del lío que nos montaron con "Ripagaina"? Como no pronunciábamos "Ripagaña", nos endilgaron "Erripagaña, que es el topónimo normativo e institucional).
3. En tercer lugar, "Rochapea". Las lenguas romances habladas en aquel entonces (navarro y occitano) lo retranscribieron como Rochapea, sin vocal protética, al no serles necesaria. Esta es la forma que posteriormente tomaría prestada el castellano ya en la Edad Moderna. 
4. En cuarto lugar, a partir de 1968, tras el establecimiento de las normas ortográficas del euskera batúa, el sonido /t͡ʃ/ pasó a ser representado por el grafema -tx-, surgiendo así las formas Arrotxapea y Errotxapea, siendo la primera la más utilizada y común entre ambas.

Pero si miramos la documentación que nos aporta Euskaltzaindia, nos llevaremos unas cuantas sorpresas:
1. "La torr de la Rocha, on i fer be lo vens" (Anelier, 1267). Esta es la primera referencia a la torre de la Rocha "donde sopla buen viento", en occitano.
2. En 1318 están ya documentados, a la vez, "ius la rocha" (en occitano) y "la rochapea" (en romance navarro, el vehículo escrito a través del cual se redactaron, tradujeron y recopilaron los Fueros, pasando del latín original al romance). Ese romance navarro, en un medio vascoparlante, fue capaz de integrar el paso de "ius la" al "pea" vasco y combinarlo con el occitano "la rocha", creando "la Rochapea" una palabra mixta, occitano-vasca, que ha perdurado hasta hoy.
3. Hay que esperar al siglo XVII, casi 300 años, para que por fin se documente el vasco "Arrochapea" (1601), sin el artículo romance "la" y  con la prótesis de la "a". "Errochapea" ni siquiera aparece en la relación de Euskaltzaindia. Ni tampoco "Rochapea" (sin "la") o "Rotxapea", hasta 1992, cuando impusieron a esta última como nombre oficial del barrio.
4. En las últimas décadas se ha popularizado la forma breve "la Rocha". Como veis, coincide exactamente con lo que escribió Anelier hace más de 750 años. Y los espabilados de siempre, enseguida a escribir con "tx" una palabra que es romance occitano y va precedida por el artículo, hoy español.

El nombre oficial
Como habéis visto, "la Rochapea" (1318, romance navarro) era la candidatura con más opciones para ser "nombre oficial" en una sociedad normal, pero no en esta Navarra en la que hemos tenido que salir a la calle para defender nuestra bandera.
Dice Wikipedia:
"Desde el 23 de junio de 1992 la única forma oficial de este topónimo a todos los efectos es "Rotxapea". Se trata  de una construcción artificial a medio camino entre las formas vasca y romance, aunque su uso es minoritario frente a las formas tradicionales, incluso en las comunicaciones del propio Ayuntamiento de Pamplona".
Ya veis, da vergüenza ajena en qué manos hemos dejado nuestra toponimia.
"A medio camino", sería "la Rochapea".
¿Y por qué no es "Arrotxapea" el topónimo oficial? Porque a ningún vascoparlante de la Cuenca le sale "motu proprio". En cambio en Rentería, hace tiempo que se acostumbraron al "Errenteria".
Quiero recordar que "Rotxapea", como "Txantrea" u "Osasuna", no lleva el artículo castellano. Por tanto, no es correcto decir "yo vivo en la Rotxapea". Si escribes "la", estás obligado a escribir "Rochapea", con la grafía del español. "La Rotxapea" sería un atentado a ambas gramáticas, pero así lo escribe ya nuestra prensa.

Menos "Girona" y más "Gerona"
"Echarri Aranaz", tradicional
Mi consejo (y el de la RAE) es que, cuando escribamos en la lengua española, utilicemos el topónimo tradicional: la Rochapea, la Chantrea, Leiza, Echarri Aranaz, Echavacoiz, Huarte, Yábar.., reservando el batúa (Txantrea, Leitza, Etxarri Aranatz, Etxabakoitz, Uharte, Ihabar.., para cuando escribamos en vasco. Y no es sólo aconsejable, es que es gramaticalmente obligatorio. Tan incorrecto es "Ni Echavacoizen bizi naiz" como "yo vivo en Etxabakoitz".
Pero, si el topónimo OFICIAL es Rotxapea, Txantrea, Leitza, Etxarri Aranatz, Etxabakoitz., ¿no es obligatorio escribirlo así tanto en euskera como en español? Pues no. Como muy bien nos recuerda Wikipedia, "el ámbito de aplicación de la normativa sobre nombres oficiales se restringe –como su propio nombre indica– a los documentos oficiales, y solo a ellos". Tanto tú, cuando escribes en las redes, como yo, cuando escribo en este blog, o Diario de Navarra, no estamos escribiendo documentos oficiales y por tato escribiremos nuestros topónimos según la lengua de contexto que empleemos.

sábado, 20 de junio de 2026

El peor delito de Zapatero

"Duelo a garrotazos", de Francisco de Goya
El peor delito de Zapatero
"Haya perpetrado lo que haya perpetrado Zapatero con sus negocios oscuros, para mí lo más grave de todo, su delito más execrable, es el intento de volver a enfrentarnos en 2004"

Álvaro Bañón DN 18/06/2026
Zapatero ya ha declarado ante el Juez Calama. No soy Juez, ni siquiera abogado y por tanto no sé por donde seguirá su camino penal. Son delitos muy graves y desde luego, para mucha gente que le tenía como el faro moral de la izquierda, es ya una decepción. Otros nos hemos sorprendido porque, con franqueza, pensábamos que su nivel intelectual no daba para este tipo de maquinaciones. Pero, siendo grave todos estos presuntos delitos, para mí, ni aún siendo condenado, serán los peores delitos. Durante la transición los españoles dimos al mundo una lección de reconciliación. A la muerte del dictador la generación de nuestros padres, la que había vivido la guerra, contuvo la respiración porque las consecuencias de la guerra civil estaban muy presentes. La guerra civil fue algo terrible. Se cometieron salvajadas en ambos bandos, especialmente en la retaguardia. Aquí en Navarra, sabemos que hubo más de 3.000 asesinados arrojados a las cunetas por parte del bando nacional. En las zonas republicanas hubo miles de asesinatos de religiosos, quemas de iglesias y las tristemente célebres checas, donde se torturó y asesinó a miles. 40 años después, el comportamiento de la generación siguiente, en ambos lados, fue modélico. Esa generación, la de la transición, tuvo generosidad, altura de miras y se preocupó mucho más por sus hijos y por sus nietos que por sus padres.
Carrillo y Fraga
Fueron personajes como Santiago Carrillo, Felipe González, Adolfo Suárez, Fraga y el Rey Juan Carlos quienes decidieron mirar al futuro en unas circunstancias nada fáciles, en medio de una crisis económica salvaje y con atentados de ETA y de la extrema derecha semanalmente. La imagen de La Pasionaria y Carrillo sentados en el Congreso en 1977 hizo tragar muchos sapos a quienes recordaban la matanza de Paracuellos del Jarama, y la de Fraga Iribarne o Blas Piñar en el hemiciclo sobrecogió a otros. Pero esa generación, la que sí que había hecho la guerra fue capaz de ponerse de acuerdo y aprobar una Constitución con el voto a favor de todo el arco parlamentario, desde Alianza Popular hasta el Partido Comunista de España. Todo esto era y es un ejemplo mundial. Un país que 40 años después de una guerra fratricida terrible había podido entenderse era objeto de estudio. 
Pero llegó Zapatero en 2004 y sacó la guerra otra vez para ajustar cuentas. Reabrió debates ya superados, levantó muros y enfrentó de nuevo a unos y otros en bandos, enfrentamiento que dura hasta hoy. España no puede estar orgullosa de lo que hizo ninguno de los bandos en la guerra, fueron barbaridades que exceden a lo que sucede en cualquier guerra, pero sí que debe de estar muy orgullosa de como la transición fue una reconciliación entre españoles, gracias a estadistas con altura de miras. Así que haya perpetrado lo que haya perpetrado Zapatero con sus negocios oscuros, para mí lo más grave de todo, su delito más execrable, es el intento de volver a enfrentarnos en 2004.

viernes, 19 de junio de 2026

El reto de la IA en la enseñanza

El futuro nos desafía en las escuelas (otra vez)
"Para los profesores el reto es cómo enseñar y cómo evaluar, para los estudiantes el peligro está en su cerebro y en su comportamiento"
Fernando García DN 18/06/2026
He aquí una fuerza enorme e incalculable, cuyo potencial para el bien o para el mal es todavía un asunto de pura conjetura. ¿Se trata del comienzo de una nueva era de libertad, prosperidad y enriquecimiento cultural, o de la primera fase de una desastrosa caída en la anarquía y la decadencia? Nadie lo sabe con certeza...”. Cuando lees esto, es fácil pensar en la Inteligencia Artificial (IA) generativa. Pero estas palabras las escribió un historiador a principios del siglo XIX, que miraba con una mezcla de fascinación y miedo la llegada del ferrocarril. En 1999, el filósofo Gordon Graham usó esta frase para mostrar que, cuando algo nuevo aparece, siempre nos da la misma sensación de vértigo. Yo mismo la usé en 2007 en mi libro “Ética e Internet”. Hoy, con la llegada de la IA, el futuro nos pone a prueba de nuevo. Y este cambio tan grande también afecta a nuestras escuelas y universidades.

La gente siempre se ha resistido a las “herramientas nuevas”. A finales del siglo XVIII surgió la historia de Ned Ludd, un joven tejedor que, se dice, rompió dos telares mecánicos por pura rabia. Años después, miles de trabajadores en Gran Bretaña adoptaron su nombre y se dedicaron a sabotear las fábricas que les quitaban el trabajo. Hoy vemos cómo aparecen los “neoluditas” de la educación, que quieren prohibir del todo las pantallas y los algoritmos en las aulas. Es como intentar ponerle puertas al campo. Hace poco, en el diario ABC, el jefe de psiquiatría del hospital Infanta Leonor explicó bien este cambio tan grande: “En su primera encíclica, el Papa León XIV pide que le demos la importancia que se merece a la inteligencia artificial, que se está convirtiendo en el nuevo motor de la sociedad. Algunos piensan que es un cambio tan grande como la máquina de vapor, la electricidad o Internet, pero con una diferencia muy importante: esta revolución no solo cambia cómo se hacen las cosas, también cambia nuestra capacidad de crear conocimiento, y lo hace a una velocidad que nunca habíamos visto antes”.
Aquí está el verdadero desafío para la educación. Internet hizo que todos pudieran acceder a la información y obligó a los profesores a dejar de ser solo quienes daban datos, para pasar a ser guías. Pero la IA va más allá: no te da solo los datos para que hagas el trabajo; te da el ensayo ya escrito, el problema de química resuelto o el análisis de un texto en diez segundos. Esta situación nos obliga a replantear el sistema de evaluación de siempre. Las tareas de casa ya no sirven para saber si los alumnos han aprendido de verdad. El desafío del profesor ya no es ser un “policía digital” que busca las huellas del algoritmo con programas antiplagio que fallan. El verdadero reto es cambiar a una forma de enseñar que se fije en el proceso. Cada vez importa menos el texto final y mucho más que el alumno sepa defenderlo hablando, debatir en clase, argumentar y mostrar que piensa por sí mismo. El aula tiene que volver a ser ese lugar ideal para el debate, donde el conocimiento se crea hablando cara a cara. Pero si para los profesores el reto es cómo enseñar y cómo evaluar, para los estudiantes el peligro está en su cerebro y en su comportamiento. La niñez y la adolescencia son etapas clave para el desarrollo neurológico y de las funciones ejecutivas. El primer gran peligro es que dejen de esforzarse al pensar.

El cerebro es como un músculo que se hace más fuerte cuando se “pelea” con un problema y busca cómo resolverlo. Si siempre encuentra una salida fácil, esta generación se acostumbrará a rendirse enseguida ante cualquier problema que una pantalla no solucione. El segundo riesgo es que su forma de pensar dependa de algo externo. Cuando un alumno deja que una máquina haga siempre sus textos, su creatividad o el resumen de lo que lee, está dejando que un algoritmo haga que su mente piense igual que los demás. El verdadero peligro no es que las máquinas piensen como personas, sino que los alumnos terminen pensando de forma predecible, común y guiada, como lo hacen las máquinas. La escuela, otra vez, no puede responder con el radicalismo de la prohibición absoluta ni tampoco rendirse sin más, pensando que usar lo digital sin criterio es la verdadera excelencia. La IA es una herramienta increíble, pero no puede inspirar, sentir lo que otros sienten o consolar. Ninguna pantalla puede reemplazar la mirada de un profesor. El éxito de nuestra educación no se verá por lo “inteligentes” que sean nuestras herramientas, sino por lo libres, críticos y profundamente humanos que sean nuestros estudiantes.
Fernando García Fernández. Profesor, conferenciante y escritor