Desfiladero de Osquía, tallado por el Río Araquil, entre el Gaztelu y el Vizcay
Princ. XX Osquía, Altadill
Osquía es un topónimo tradicional de Navarra. Da nombre a un despoblado medieval, una montaña, una ermita de la Virgen del Pilar de Osquía y el famoso desfiladero o foz (Paso de Osquía u Oskiate) entre la Cuenca de Pamplona y el Valle de Arakil. Hoy en día es también utilizado como nombre propio femenino.
Los filólogos e investigadores que vinculan "oskia" con el euskera, lo relacionan con la palabra hozka ("mordedura" o "mella"), haciendo alusión geográfica al corte abrupto o foz que el río Araquil esculpe en la peña.
Además, en el Vocabulario Navarro de José María Iribarren se recoge "osca" (sin hache) con el significado exacto de muesca o corte. Luego, por extensión: "se escapó a Francia dejando oscas a todo el mundo". De hecho, también es una palabra viva en el Aragonario (el diccionario de la lengua aragonesa) con ese mismo sentido de corte o muesca.
En vasco, la transformación de hozka en Oskia requiere los siguientes pasos: hozka→ ozka → oska → Oskia. Complicado.
En cambio, en romance, lo logramos simplemente añadiendo a "osca" el sufijo -ía (lugar, cualidad o colectivo caracterizado por la raíz; por ejemplo: umbría, facería, romería, pedrería, solanía, gargantía, correntía, frondía, pradería, casería, fozía).
Osca + ía = Osquía. Al unirse la raíz osc- con el sufijo -ía, la consonante "c" ante la vocal "i" se transforma gráficamente en "qu" para mantener el sonido oclusivo velar sordo /k/ (Os-kí-a). Lo que encaja visual y fonéticamente de forma natural con el paisaje del desfiladero: "lugar de oscas".
Sea desde el vasco o desde el romance, lo que está claro es que hozka y osca significan lo mismo.
¿Huesca viene también de osca?
El escudo de la ciudad de Huesca muestra en su parte superior un bloque de piedra con una hendidura en forma de "V"
El nombre de la ciudad aragonesa ha seguido una evolución fascinante que demuestra cómo la lingüística puede llegar a dar vueltas perfectas:
1. El origen romano: Osca
Antes de la llegada de los romanos, la ciudad íbera se llamaba Bolskan u Olskan. Cuando Roma conquistó la zona en el siglo II a.C., latinizó el nombre original y la bautizó oficialmente como Osca (de ahí que el gentilicio actual de los de Huesca siga siendo oscense).
2. El misterio del escudo: ¿La muesca?
Aquí viene el dato más curioso y que mejor conecta con nuestra hipótesis: el escudo medieval y actual de la ciudad de Huesca muestra en su parte superior un bloque de piedra con una hendidura o corte en forma de "V".
Salto de Roldán
Oficialmente, la tradición dice que representa al Salto de Roldán (un desfiladero cercano en la sierra de Guara).
Sin embargo, numerosos cronistas e historiadores a lo largo de los siglos han sugerido que el escudo es un homenaje jeroglífico (un juego de palabras, como el "NO MADEJA DO" de Sevilla ): pusieron una muesca en el escudo porque en el romance de la zona una muesca es una osca, que sonaba exactamente igual que el nombre de la ciudad (Osca).
3. De Osca a Huesca
¿Cómo llegó a convertirse en Huesca? Por pura evolución fonética de la zona:
Con la invasión musulmana, el nombre latino se adaptó al árabe como Wasqa (وِسْقَة).
Al ser reconquistada por los reyes de Aragón, el habla romance de la zona tendía a diptongar la "O" breve tónica en "UE" (exactamente igual que el latín rota dio rueda, o focum dio fuego).
Así, Osca se convirtió de manera natural en Uesca o Huesca.
Al final de este viaje lingüístico resulta que Osquía (el desfiladero navarro), la osca (la muesca del cuchillo) y Huesca (la ciudad altoaragonesa) comparten el mismo universo conceptual: la hendidura, el corte y el desfiladero geográfico. ¡Al final la carambola de nuestra intuición-sospecha ha resultado ser completamente real!
Arriba: Petra, Conchita, Josefina y Floren. Abajo: Rosarito, Paquita, Rosalía, Cristina y Fermina
‘Las Pocholas’: la historia detrás del restaurante más famoso de Pamplona
Las nueve hermanas Guerendiáin, originarias de la Ulzama, regentaron durante 62 años este popular establecimiento, cuna de la cocina navarra y visita obligada para personalidades de toda índole
La historia detrás del restaurante ‘Las Pocholas’ de Pamplona, cerrado en el año 2000, bien podría servir de base para el guion de una película. Las nueve hermanas que lo regentaron, naturales del valle de la Ulzama, vivieron entregadas en cuerpo y alma al establecimiento del paseo Sarasate. Ninguna de ellas se casó, permanecieron solteras y unidas, tal y como les pidió su madre antes de morir: “Sed formales y buenas. Estad unidas y trabajad juntas”, les dijo.
‘pocholo’, "lindo, guapo", del vasco 'potolo, pottolo', "regordete". 'Potxolas' es una falta de ortografía
Ahora, el historiador Xabier Irujo Ametzaga, sobrino político de las nueve hermanas, ha recogido en el libro ‘Las Potxolas. Memoria, género y cocina’ (Altaffaylla) el recorrido vital de estas valientes mujeres. Lo ha hecho junto al reconocido cocinero Álex Múgica Zabaleta, quien se ha encargado de recuperar algunas de las recetas más reconocibles del restaurante.
El padre de las Pocholas era Gervasio Guerendiáin Errazu, de casa Martinenea de Iráizoz, y su madre, Juana Larráyoz Balda, natural de casa Arocenea de Larráinzar. Cuando se casaron, invirtieron sus ahorros en arrendar la Posada de Guerendiáin, donde vivieron entre 1911 y 1930. Gervasio y Juana tuvieron 13 hijos, dos de los cuales murieron siendo niños. Las Pocholas, es decir, Paquita, Petra, Josefina, Floren, Fermina, Rosario, Rosalía, Conchita y María Cristina, tuvieron también dos hermanos: Martincho, que estudió para sacerdote y murió a los 22 años, y Josemari, pediatra, que se casó con Mariló Irujo y tuvieron dos hijas: Joana y Nekane.
En 1931, la familia se mudó a Pamplona para regentar el restaurante Casa Cuevas, en la calle Comedias. Sin embargo, la situación cambió de forma drástica con la muerte primero del padre, que falleció en mayo de 1932, y justo un año después, de la madre. De los once hermanos, solo cuatro (Petra, Paquita, Josefina y Floren) eran mayores de edad. Pese a las dificultades, decidieron seguir el consejo de su madre y mantener el negocio entre todas. Lo hicieron primero en Casa Cuevas y, desde 1938, en el Hostal del Rey Noble, en el paseo de Sarasate. Para adquirir el local contaron con la ayuda del empresario Félix Huarte, quien les concedió un préstamo a devolver en 20 años sin intereses. Eso sí, les puso una condición: que el restaurante –el Hostal del Rey Noble– tenía que llevar el sobrenombre de Las Pocholas.
Lo que ocurrió desde entonces hasta el año 2000 ya es historia de Pamplona. Rodeadas de otras mujeres sobre todo de la Ulzama, pero también de la Barranca y Pamplona, gestionaron el hostal como si fuera una orquesta, en la que cada una tenía una función bien definida. Las gemelas, Petra y Paquita, y Rosarito se encargaban de la cocina; Josefina, "la jefa", era la que trataba más con los clientes, la relaciones públicas; Floren hacía la compra y gestionaba el dinero; y Rosalía, Fermina, Conchita y Cristina servían en el comedor.
Destaca también el importante trabajo que suponía lavar, planchar y reparar a diario las mantelerías y los uniformes para que quedaran perfectos.
La época de más trabajo del año eran los Sanfermines, cuando entre 300 a 500 comensales pasaban a diario por el restaurante para almorzar, comer o cenar. Durante esos días trabajaban en el hostal hasta 50 personas, el 99 por ciento mujeres, muchas de las cuales vivían allí mismo.
Gracias a su entrega y devoción por el trabajo bien hecho consiguieron elevar la cocina tradicional navarra a la categoría de “arte culinario”. Platos como el puré de guisantes, las pochas o la cuajada compartieron carta con delicatessen como el ossobuco o el ajoarriero con langosta.
Irujo destaca que las nueve hermanas eran humildes y austeras y tenían “un espíritu cristiano muy marcado”, por lo que destinaban gran parte de sus ingresos a ayudar a los más desfavorecidos colaborando con entidades como Cáritas o las Hermanitas de los Pobres.
Comensales ilustres de ‘Las Pocholas’
Rupert Bellville, Ernest Hemingway y José María Iribarren. Mary Welsh, esposa de Hemingway, Rosalía Guerendiáin, José Javier Uranga y José María Guerendiáin ARCHIVO/GALLE
La lista de personalidades que visitaron el restaurante de las hermanas Guerendiáin es larguísima. Desde cantantes como Julio Iglesias y estrellas del mundo del cine como Orson Welles, Ava Gardner, Charlton Heston y Deborah Kerr, hasta políticos como el matrimonio Clinton e incluso los reyes de Bélgica, Balduino y Fabiola. En ocasiones se producían encuentros singulares entre asiduos al local como era el caso del escritor Ernest Hemingway y el torero Antonio Ordóñez. El primero, que siempre se sentaba en la mesa número 1, junto a la entrada, dijo un día a Rosalía: “Nunca he estado tan cerca del cielo como en ‘Las Pocholas’”.
Sin embargo, las hermanas atendían a todos sus clientes con el mismo esmero porque para ellas todos eran igual de importantes. "Trataban a cada cliente como si fuera el único", asegura Irujo. Las personalidades que acudían al restaurante del paseo de Sarasate debían compartir el comedor con el resto de los clientes y solo en dos ocasiones reservaron el hostal para sendos momentos especiales.
Comensales famosos... y tantos vecinos anónimos de Pamplona, como ese abuelo que llevó a su nieto, apenas un niño, y le explicó: “Quiero que algún día puedas decir: ‘Una vez comí en Las Pocholas con mi abuelo’”
REPLICAR EL RECETARIO DE LAS POCHOLAS, UN RETO Y UN PLACER PARA ÁLEX MÚGICA
El "Sancta Sanctorum" de Las Pocholas
Para el cocinero Álex Múgica fue un "lujo" y un "placer" sumergirse en el recetario de Las Pocholas.
Para poder replicar fielmente las recetas del afamado restaurante de las hermanas Guerendiáin, el chef del restaurante El Colegio realizó entrevistas semanales durante todo un año a Josefina, que tenía 96 años, y Conchita, de 91, las únicas que seguían vivas en ese momento (2011), así como a Paquita Oiz, quien empezó a trabajar en el hostal a los 15 años y acompañó a las hermanas durante más de 50 años.
Escribir el recetario del Hostal del Rey Noble supuso todo un reto para Múgica porque "no tenían apuntada ninguna receta". Josefina, Conchita y Paquita le explicaban cómo elaborar cada plato y el cocinero los elaboraba hasta que ellas le daban el visto bueno. Quien se haya sumergido en las páginas del libro de Xabier Irujo puede comprobar que las recetas incluyen mucho más que sus ingredientes y el modo de prepararlas, incorporan también las anécdotas e intrahistorias detrás de cada elaboración.
Sin desmerecer al importante recetario de cocina tradicional vasco-navarra del restaurante Las Pocholas, para Múgica uno de lo principales legados de las hermanas Guerendiáin fue su profesionalidad y su "devoción por el cliente". El cocinero destaca que eran muy hospitalarias y hacían que los comensales se sintieran "como en su casa".
1985 10 18 El Diario de Ávila Letra A. Olavarría. Música Giménez y Navarro
Este recorte de El Diario de Ávila echa por tierra mi sospecha de que Francisco de Val fuera el autor del Pasodoble Arenas de San Pedro, pero ha abierto la puerta de un hallazgo sorprendente: un disco de pizarra que sonó en las Navidades de 1944.
Decíamos en "Francisco de Val, en Arenas de San Pedro (1970-71)" que "el pasodoble se viene interpretando de forma ininterrumpida como apertura y cierre oficial de las ferias y fiestas de agosto desde hace décadas". Viendo que el recorte del periódico es de 1985, yo me imaginaba que la creación del pasodoble habría sido por esas fechas, a comienzos de los años ochenta.
Pero, al poner en Google juntos los nombres de Olavarría, Giménez y Navarro, nos aparece este magnífico enlace:
DISCO DE PIZARRA. COLUMBIA. P 1293. ARENAS DE SAN PEDRO (ALFREDO OLAVARRÍA. E. GIMÉNEZ. LUCIO NAVARRO. PASODOBLE. TENOR ENRIQUE ZAMORA). (CAJA PLANA DISCOS DE PIZARRA 4).
Como veis, un disco de pizarra con el título y autores que ya conocemos, a los que se añade el intérprete del pasodoble, el tenor Enrique Zamora.
Los discos de pizarra dominaron la industria musical desde finales del siglo XIX hasta mediados de la década de 1950, cuando fueron reemplazados por el vinilo.
1944
Y en ese enlace nos aparece un enigmático "P 1293".
Durante esa época en España, la serie "P" de la compañía Columbia se utilizaba para numerar y lanzar sus populares discos de pizarra de 78 rpm dedicados a la música popular, lírica y folclórica.
La referencia de catálogo P 1293 de la discográfica Columbia (unida a la fábrica de San Sebastián) corresponde al año 1944, más concretamente al último trimestre previo a las fiestas de Navidad que era cuando más se vendían.
Esta referencia exacta contenía dos temas interpretados por el tenor Enrique Zamora:
En la Cara A: El pasodoble Arenas de San Pedro.
En la Cara B: La canción lírica o pasodoble Noche de amor.
Un tándem con un tercero
Los verdaderos motores detrás de los pasodobles de varios pueblos de esa comarca abulense fueron Lucio Navarro Martínez (músico, director de las Bandas Municipales de Ávila y Cuenca) y Alfredo Olavarría Bragado (escritor, periodista y secretario municipal de Ávila). Ellos dos solos compusieron y registraron mano a mano piezas similares de la misma época.
Un equipo creativo fuertemente vinculado a la provincia de Ávila y a la música de bandas municipales durante la posguerra española. El pasodoble de concierto y de fiesta solía nacer de la colaboración entre un literato (encargado de la letra) y músicos profesionales.
El perfil de los autores revela cómo se gestó la pieza:
1. Alfredo Olavarría (Letra)
B. O. Palencia 1935 Enero 09
Alfredo Olavarría Bragado fue una figura muy destacada en el panorama funcionarial y cultural de la época.
Abogado, periodista, escritor y Secretario Municipal de Administración Local. Ejerció como secretario de importantes ayuntamientos, entre ellos el de Talavera de la Reina y, fundamentalmente, el Ayuntamiento de Ávila.
He leído que pertenecía a la asociación "Arenas-Gredos", por lo que su lugar de nacimiento no andaría lejos de Arenas de San Pedro. Act. Sí lo era, ver reseña dcha.
Al ser un hombre de letras y un profundo enamorado de los pueblos de la geografía abulense, actuaba como el letrista del proyecto. Se encargaba de rimar las bondades, la geografía y el orgullo de las localidades afectadas.
2. Lucio Navarro (Música)
Lucio Navarro Martínez fue el motor puramente musical de esta obra.
Prestigioso compositor y Director de Banda de Música. En la década de 1940, la legislación obligaba a los ayuntamientos a contar con directores técnicos para sus agrupaciones. Lucio Navarro ganó por oposición la plaza de director de la Banda Municipal de Ávila y, posteriormente, dirigió también la de Cuenca.
Como compositor y director, se encargaba de estructurar la melodía popular, orquestarla para los instrumentos de viento y percusión propios de las bandas, y adaptarla para que tenores como Enrique Zamora pudiesen lucirse en las grabaciones de estudio.
3. E. Giménez (Música / Arreglos)
Habitualmente, en las producciones de Discos Columbia de los años 40, esta tercera figura operaba como el adaptador o arreglista musical para orquesta de estudio. Mientras que Navarro componía la estructura pensada para una banda municipal, Giménez adaptaba los papeles para que la Orquesta Columbia (con violines y secciones de estudio adicionales) realizara la grabación en los micrófonos de la discográfica de manera equilibrada.
El idilio con el Valle del Tiétar
Olavarría y Navarro no solo compusieron "Arenas de San Pedro". El tándem funcionaba tan bien ensalzando los "oasis de verdor" de la provincia que pocos años después repitieron la misma fórmula componiendo otro famosísimo pasodoble de la región: "Piedralaves".
Ambos creadores utilizaban sus visitas veraniegas y sus cargos oficiales para impregnarse del folclore local y componer himnos festivos en forma de pasodoble que, gracias al prensado de Columbia en San Sebastián, acabaron sonando en los gramófonos de media España.
El 10 de septiembre de 2026 el Congreso de los Diputados ha aprobado una proposición de ley para conceder la nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo la administración española y a sus descendientes. Afecta a los nacidos en el Sáhara Occidental antes del 29 de septiembre de 1977 bajo administración española y a sus descendientes directos. Podría beneficiar a unas 80.000 personas (con estimaciones de hasta un número mayor según el alcance de la diáspora y descendientes).
En 1965, el Sáhara español era una colonia de España en el norte de África que comenzó a recibir una fuerte presión internacional de la ONU para iniciar su descolonización. En diciembre de 1965, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 2072, pidiendo a España, por primera vez, que descolonizara el territorio y abriera un diálogo.
El territorio ya había sido incluido en la lista de países y zonas no autónomas de las Naciones Unidas en 1963.
España mantenía guarniciones militares, patrullas nómadas con camellos para controlar las zonas de difícil acceso y comenzaba a intensificar la prospección de recursos (como los grandes yacimientos de fosfatos descubiertos en la década).
La vida y el entorno de la colonia en ese año quedaron reflejados en reportajes de la época, como el famoso documental [A toda plana: Sáhara español] emitido por Televisión Española en marzo de 1965. De él extraemos estas imágenes que a los más veteranos nos van a recordar nuestros años de escuela (terminada la escuela, si queréis ver hasta el final, es cosa vuestra):
Basta que quieran que no hablemos de Ceuta para que pongamos a los caballas en el foco y recordemos con nostalgia la Ceuta anterior al Sánchez de "Ya se acostumbrarán"
¿Por qué caballas?
A los habitantes de Ceuta se les llama caballas por la enorme abundancia de este pescado azul en las aguas del Estrecho de Gibraltar y por la gran tradición pesquera de la ciudad.
El término comenzó a usarse en el siglo XIX para referirse a los barcos y a los marineros de la flota pesquera ceutí que trabajaban en el Estrecho.
Cuando las embarcaciones de Ceuta llegaban a otros puertos o faenaban cerca de la península, los pescadores de otras zonas solían exclamar: "Ahí vienen los caballas".
El nombre pasó de las barcas a los marineros, y de ahí a todos los habitantes de la ciudad como un símbolo de orgullo y arraigo marinero.
Reconocimiento oficial
Lo que empezó como un sobrenombre popular y cariñoso terminó adoptándose de manera institucional. La Real Academia Española incorporó el término "caballa" con la acepción coloquial de «ceutí». Hoy en día, muchos oriundos de la ciudad se sienten representados por esta palabra y la llevan con orgullo junto al gentilicio oficial.
Empezamos a repasar el nombre de capitales, provincias, comunidades españolas y nos damos cuenta de que no tenemos ni idea. Y para uno que creemos saber -Santander-, no viene de San Andrés sino de San Emeterio.
Hasta no hace mucho, pensaba que "Ceuta" venía y significaba "Ciudad" y provenía del latín "civitas, civitatis". En los manuscritos medievales castellanos y portugueses del siglo XIII al XV, se puede ver perfectamente la oscilación fonética entre Çepta, Cebta, Çeuta y el cruce directo con la palabra cibdad o cebdad.
Sin embargo, siempre me ha mosqueado que "Ceuta" es palabra llana, mientras "ciudad" es aguda. Por eso he aceptado con facilidad la versión actual.
El nombre de la ciudad de Ceuta proviene del latín Septem (siete), en referencia a los Septem Fratres (siete hermanos), el nombre con el que los romanos bautizaron a las siete colinas de la zona (paralelismo con Roma). De hecho, el Instituto de Secundaria lleva el nombre de "Siete Colinas", la etimología de la ciudad.
Con el paso de los siglos, este término evolucionó fonéticamente en el norte de África.
En la época andalusí y medieval, la forma latina Septem se adaptó al árabe como Sebta (سبتة).
El topónimo actual "Ceuta" surge de la adaptación fonética de esa forma árabe Sebta, de regreso a las lenguas romances peninsulares.
El concurso internacional de arquitectura para la transformación del denominado Monumento a los Caídos en un “museo-memorial para la recuperación de la memoria democrática y la denuncia del fascismo” entra ahora en una segunda fase, la del procedimiento negociado para seleccionar el proyecto ganador.
Una vez recogidas las conclusiones del proceso participativo desarrollado en el mes de junio, se va a proceder a la selección de la propuesta para la redacción del proyecto de obras, para lo que se tendrán en cuenta las puntuaciones de los cuestionarios completados por la ciudadanía y las puntuaciones de los dos proyectos finalistas del Concurso Internacional. Ambas propuestas podrán incorporar mejoras atendiendo al informe del jurado y a lo señalado por la ciudadanía a través de las encuestas de participación ciudadana.
El proceso participativo muestra que la ciudadanía apuesta mayoritariamente por una transformación disruptiva de Los Caídos, recogida en el proyecto 'Itzaletik Argira', finalista que suprime las arquerías laterales, genera un nuevo volumen acristalado a la altura de la cripta y crea un mirador también acristalado en la base de la cúpula que modifica la perspectiva del edificio.
En torno a esta intervención, se recoge una preocupación por la viabilidad económica de las nuevas estructuras y el impacto y afección que pudiera suponer sobre el arbolado, que debe ser protegido en cualquier caso.
El proyecto 'Harriak Hitz', que suprime templetes y la linterna de la cúpula y crea un gran zócalo en la cripta que se convierte en entrada, se considera más continuista, por conservar elementos como las arcadas originales, por lo que la valoración ciudadana cuestiona su potencial para la resignificación del inmueble y su entorno.
Danzaris en la Propuesta 'Harriak Hitz', la otra de las finalistas para el futuro de los CaídosCEDIDA
EI contrato de servicios derivado de la selección de la propuesta ganadora en esta segunda fase el concurso tendrá un plazo de tres meses para la redacción de un proyecto básico, y cuatro meses para la redacción del proyecto de ejecución de las obras, y posteriormente, la dirección de obras si fuera el caso.
La fecha prevista de inicio de la redacción es enero de 2027, con un presupuesto inicial de 474.320 euros, IVA incluido. En el contrato se incluirá también la redacción de criterios técnicos y económicos para la futura contratación de un estudio de documentación y diagnóstico del edificio, en su estado actual. El ámbito de actuación incluye el Monumento a los Caídos, la plaza de la Libertad y el parque de Serapio Esparza.
PROCESO PARTICIPATIVO
Durante el mes de junio, entre el 10 y el 24, se desarrolló el proceso participativo abierto a la ciudadanía para valorar los dos proyectos finalistas, 'Harriak Hitz' e 'Itzaletik Argira'. La consulta contó con la participación de 247 personas, sobre todo, a través de la carpeta ciudadana digital (57,5%) y con predominio masculino (53,4%).
El promedio de edad si situó en 51,6 años, con el grupo de 40 a 49 años como los más activos (25,9%), mientras que los jóvenes menores de 20 años representaron el 1,2%. Se recibieron respuestas de todos los barrios de la ciudad, sobre todo, del Ensanche (23,1%) e Iturrama (12,1%).
La mayor parte de los 24 comentarios inciden en que 247 van a decidir por 213.526 ciudadanos de Pamplona, un 0,116 % del total de la población. Lo que significa que la inmensa mayoría de los ciudadanos quieren que se deje en paz a Los Caídos, manteniendo su integridad y dándole un uso cultural.
Maricarmen Abascal en su casa de Retiro (Madrid) horas antes de que fuera desahuciada el 23 de septiembre de 2026. Foto: Olmo Calvo
Disección del desahucio de Maricarmen: ¿podría haber sido diferente?
El Supremo avaló el fin del alquiler pese a que varios propietarios habían aceptado durante años la subrogación y a que el contrato nació viciado por la ley franquista
A Maricarmen la han intentado desahuciar cuatro veces. La última, lo han conseguido. Hace cuatro días que duerme en una cama de hospital, lejos de la que ha sido su casa durante siete décadas. La empresa Urbagestión compró su piso de Retiro (Madrid) en 2018 por un precio irrisorio para la zona precisamente porque ella vivía en él. Con una pensión de 1.400 euros, ella nunca ha dejado de pagar el alquiler, de renta antigua, y las facturas, unos 500 euros al mes en total. En 2020 los propietarios le dijeron que debía dejar el piso, porque el contrato ya había sido subrogado dos veces. Y desde entonces no han aceptado ninguna de las propuestas que han recibido —de la Administración, de particulares, de personalidades de la cultura— para o bien pagar la diferencia del alquiler (le pedían 1.600 euros) o comprar el apartamento.
La imagen de la mujer sola y tumbada en una camilla llegó a todas partes. Ante la presión social y mediática, Urbagestión anunció el viernes a media tarde que quería ceder, que no vender, el piso al Ayuntamiento de Madrid para que este se lo alquile a Maricarmen a un precio asequible. El consistorio lo rechazó, pero se ofrece a mediar. Queda por ver en qué se materializa esa mediación, pero la sensación es que llega tarde y plantea dos preguntas: ¿cómo se ha llegado hasta aquí? ¿Podría haberse evitado?
El periplo judicial
Urbagestión adquiere la vivienda en 2018 y, durante los dos primeros años, Maricarmen sigue pagando el alquiler y las facturas mes a mes. Un par de años después, la empresa, que había comprado el piso a otra compañía, le comunica sorpresivamente que debe abandonar la casa. “Todo el mundo daba por hecho, incluida Maricarmen, que el contrato estaba blindado y era perfectamente válido. De hecho, así había sido con los anteriores propietarios, incluso por Urbagestión al principio”, explica por teléfono la abogada de Maricarmen, Beatriz Duro. “Llevaban un tiempo cobrando un alquiler sin cuestionar que esa subrogación fuera válida. De hecho, quien se lo vende lo hace pensando que esta subrogación es válida. Ellos [por Urbagestión] lo compran dándolo por sentado. Y dos años después presentan la demanda de desahucio por resolución del contrato”, añade.
Los propietarios consideran que el contrato, de renta antigua y firmado por el padre de Maricarmen en 1956, fue subrogado primero a la madre (ya que entonces la ley no permitía a la mujer ser propietaria) y después a Maricarmen, y que la Ley de Arrendamientos Urbanos limita a dos años la segunda subrogación, salvo que se acredite una discapacidad del 65%. Y Maricarmen tiene reconocida una discapacidad del 50%.
Es entonces cuando comienza la batalla en los tribunales. El juzgado de primera instancia da la razón a Maricarmen. “Consideran que el contrato tiene que continuar vigente, que es una subrogación que está ya consolidada y que además ellos habían aceptado”, señala Duro. Urbagestión recurre la sentencia a la Audiencia Provincial, que, en una sentencia del 30 de junio de 2022, interpreta lo contrario: que la segunda subrogación no está permitida y que el contrato, por tanto, no es válido. “En ese momento, la empresa presenta la demanda de ejecución”. Paralelamente, Duro interpone un recurso de casación al Tribunal Supremo y un recurso de amparo al Tribunal Constitucional, y ambos son inadmitidos.
En otoño de 2025 llegó el primero de cuatro intentos de desahucio, que se suspendió tras la movilización vecinal. Le siguieron dos más este verano, uno a principios de junio y otro a finales. Entre ambos, la reclamación de la ONU para frenar el desalojo. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas envió una carta a la oficina del representante de la organización en España en la que solicitaba parar el lanzamiento. Este 23 de septiembre, al cuarto intento, fue finalmente desahuciada.
Los propietarios
Urbagestión Desarrollo e Inversión S.L. es una empresa con sedes en Madrid y Valladolid, y constituida en 2005. Según el registro mercantil, se dedica a la gestión, administración y promoción de activos inmobiliarios. Los propietarios son Ricardo Alonso y Fernando Alonso y venden inmuebles de todo tipo ―incluidas farmacias―, tanto en la capital como en otras ciudades. Por ejemplo, uno de sus “activos destacados” en su página web es un local en el centro de Madrid por casi tres millones de euros. A esta cartera se suma ahora el piso de Maricarmen.
Ninguno de los dos Alonso hizo declaraciones en los tres intentos de desahucio previos. Tampoco una vez ejecutado este el pasado miércoles. El contacto con el Sindicato de Inquilinas siempre ha sido a través de su abogada. Cuatro días después de que Maricarmen fuera desahuciada, tras el revuelo mediático y social, y haber rechazado las ofertas que presentaron el Ministerio de Vivienda, una conocida escritora u otras personalidades del mundo de la cultura de pagar la renta mensual o incluso comprar la casa, anunciaron que cederían el piso al Ayuntamiento de Madrid para que este, a través de la empresa municipal de vivienda, se la alquilara a Maricarmen a un precio asequible. El Consistorio madrileño ha descartado esta opción, pero se ha ofrecido a mediar en una reunión entre los dueños y los representantes de Maricarmen el lunes, después de que la mujer haya tenido que abandonar su casa.
¿Podría haber sido diferente?
Para Alejandra Jacinto, abogada del Centro de Asesoría y Estudios Sociales (CAES) y exportavoz de Podemos, los acontecimientos podrían haber sido otros. Una de las claves del caso está en el origen del primer contrato, firmado durante la dictadura, en un marco condicionado por “un machismo estructural, de Estado, que impedía a las mujeres ser titulares”. Si la madre de Maricarmen hubiera podido figurar como arrendataria original, ella habría sido la primera subrogada y no la segunda. Esa diferencia resulta determinante porque las condiciones de las subrogaciones cambiaron posteriormente con el llamado decreto Boyer.
La norma de 1985 limitó a dos años la subrogación de los hijos en los contratos de renta antigua. Cuando, tras la muerte de su madre, Maricarmen se subrogó en 2005, sin embargo, la propiedad conoció y toleró esa situación. El juzgado de primera instancia, de hecho, tuvo en cuenta esa conducta y dio la razón a la anciana aplicando la doctrina de los actos propios, que viene a decir que la actuación de la parte arrendadora había consolidado de algún modo la continuidad del contrato.
El escenario cambió cuando la Audiencia Provincial y después el Supremo avalaron su extinción. Jacinto sostiene que podía haberse planteado otra interpretación si se hubiera incorporado una “perspectiva histórica y de género”, considerando a la madre de Maricarmen como primera arrendataria y a ella como primera subrogada. “El primer contrato nació viciado y en unas condiciones de machismo de Estado”, sostiene la abogada. Bajo esa interpretación, no se habría aplicado a Maricarmen el límite correspondiente a una segunda subrogación.
Incluso después del auto de inadmisión del Supremo, de diciembre de 2023, Jacinto identifica otro momento en el que, a su juicio, el desenlace podría haber sido diferente. Aunque la extinción del contrato ya no pudiera discutirse, la abogada sostiene que la ejecución podía haberse suspendido o postergado hasta que existiera “una alternativa habitacional adecuada”, jugando con los tiempos y con la subjetividad que rodea a este concepto. Más todavía, añade, si se tiene en cuenta la petición de Naciones Unidas.
Tras la resolución del Supremo y con los sucesivos intentos de desalojo, entraron en juego las administraciones, que tampoco han logrado dar una salida a Maricarmen.
La intermediación del ministerio
El Ministerio de Vivienda sostiene que intentó evitar el desahucio por la vía de la negociación. Según explica una portavoz, a finales de primavera ofreció a la propiedad comprar la vivienda, una propuesta que, asegura, fue rechazada. Después planteó la firma de un nuevo contrato que permitiera dar continuidad al alquiler con la participación de la Administración, pero añade que no hubo respuesta. Durante el verano, prosigue, el departamento que lidera Isabel Rodríguez insistió en varias ocasiones sin recibir contestación y, ya en las semanas previas al lanzamiento, pidió un mes más de aplazamiento para Maricarmen, una petición que la propiedad rechazó alegando que el procedimiento ya se había aplazado en numerosas ocasiones.
En los días inmediatamente anteriores al desahucio, según Vivienda, las llamadas a la propiedad fueron insistentes, también para que valorase la oferta realizada por una escritora que se había ofrecido a intervenir. El Ministerio asegura que en ese momento ya no recibió respuesta. La existencia de parte de estas gestiones, sin embargo, ha sido cuestionada. El Sindicato de Inquilinas asegura no tener conocimiento de la oferta de compra, mientras que Urbagestión negó en un comunicado que se produjera.
El papel del Ayuntamiento y la Comunidad
Ambos defienden que son los únicos que han propuesto alternativas a la mujer de 87 años, que lleva ya cuatro días sin hogar. Ante este tipo de casos, los apoyos y recursos habitacionales los gestiona el Consistorio, explica un portavoz de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales. El pasado noviembre, le ofrecieron una plaza gratuita en una residencia de titularidad autonómica, que ella rechazó con la esperanza de que el desahucio no se produjera. “En enero, solicitó plaza residencial a través de los servicios sociales municipales. En abril se le adjudica plaza en la Residencia Cardenal Cisneros de la Comunidad de Madrid, en Alcalá de Henares [a unos 35 kilómetros de Madrid]”, explican en el Gobierno regional. También la rechazó, porque la alejaba por completo de su ciudad y de las personas que conoce.
En el Ejecutivo local insisten en que han estado pendientes “permanentemente” de la situación de Maricarmen, tanto antes del desalojo como ahora, que permanece ingresada en el hospital tras sufrir un cuadro de estrés y agotamiento severo. También le ofrecieron plaza en una de las tres residencias de titularidad municipal, aunque ella lo rechazó. Por el momento, Maricarmen continúa sin casa, a la espera de que la empresa que la desahució pacte con ella una fórmula que le permita regresar a la vivienda.
La opinión de Chapu
Chapu Apaolaza sostiene que el único responsable de la situación de Maricarmen es ella misma, mal aconsejada, por no asumir la extinción legal de su contrato de renta antigua, rechazando la instrumentalización política (la de Sánchez, la más descarada) y sentimental de un caso donde, a su juicio, se confunde el derecho general a una vivienda digna con el derecho a retener una propiedad ajena. Y Carlos Bardem confunde a Maricarmen con Paquita (¿la Paqui de Cerdán?)