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| 1964 ca. Dormitalería, puerta del Arcedianato. Galle |
Vengo observando que el cielo ya no es tan azul como lo era en mi infancia. Es un azul blanquecino. Yo le echo la culpa, entre otras cosas (contaminación industrial, brumas...), a la calima que, cada dos por tres, nos anuncia estos últimos años el hombre del tiempo.
Recuerdo con nostalgia, viviendo en el 18 de Dormitalería en los años 50, que aprendí a distinguir los días nublados de los luminosos sin mirar al cielo de esa estrecha calle, simplemente por el reflejo de los adoquines. Abría la puerta de casa -casi enfrente de la del Arcedianato- y, desde el descansillo, sin salir todavía a la calle, miraba un instante los adoquines y ya sabía si el cielo estaba de un azul radiante o de un gris plomizo y tristón.
Solía decir mi hermano Carlos que el azul del cielo de Sevilla era mucho más intenso que el de Pamplona, casi azulete. Pero, si la culpable del actual cielo azul blancuzco es la calima, mucho me temo que el cielo de ambas ciudades se vaya igualando a peor.
Hace unos días le pregunté a una hermana -de Geografía e Historia- si Mariano Medina, el primer "hombre del tiempo", habló alguna vez de "calima" y coincidió conmigo en que en aquellos años (1956-85) la calima (o calina, que también se decía) era algo anecdótico. Muy de vez en cuando, a lo sumo, se hablaba de "lluvias de barro".
Mariano Medina, antes de que hubiera imágenes de satélite, nos introdujo en el mundo de las isobaras, dibujando los mapas con tiza en un cartón o una pizarra. Nos enseñó cómo, en el hemisferio norte, las borrascas giraban en sentido antihorario, al revés que el anticiclón de las Azores. Pero de la calima, ni palabra. Yo al menos no lo recuerdo.
En este vídeo, de 1984 (su último año como "hombre del tiempo"), ya en color y con imagen aún fija del Meteosat, don Mariano ya ha sustituido la tiza inicial por un flamante puntero:
Hoy se habla mucho más de calima que en la época de Mariano Medina porque los episodios actuales son objetivamente más intensos y frecuentes, combinados con una red de información y monitorización de la calidad del aire que antes no existía.
Históricamente en Canarias, debido a su cercanía al continente africano, los expertos y medios locales del archipiélago llevan décadas utilizando el término de manera habitual (con cientos de episodios registrados desde 1980).
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| Málaga, cielos de color naranja en marzo de 2022 |
En la Península Ibérica, en cambio, empezó a utilizarse de forma generalizada en los partes meteorológicos nacionales y en la televisión a principios de los años 2000 para describir la famosa "lluvia de barro" de Mariano Medina. Sin embargo, el fenómeno que rompió récords y disparó las búsquedas del término a nivel nacional fue la gran tormenta de polvo que tiñó los cielos de color naranja en marzo de 2022.
Así pues, antes, en la era de Mariano Medina, cuando el espacio del Tiempo consistía en un mapa de cartón pintado con tiza, la calima en la península se percibía simplemente como "un día turbio" o "un coche sucio". Hoy, en cambio, los cielos de color naranja tiñen instantáneamente las redes sociales de millones de usuarios y los platós de televisión digitalizados con vídeos e imágenes de alto impacto la convierten en un fenómeno muy llamativo visualmente y mediático al instante


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