miércoles, 28 de octubre de 2026

"Sagüés, el Maestro", por Iñaki Lacunza

Javier Sagüés, retratado para una entrevista con Diario de Navarra en 2015. Eduardo Buxens
Sagüés. Solamente Sagüés. Así le solíamos llamar los miembros de nuestra Escolanía Loyola. Únicamente usando su apellido, de manera sencilla, como era él. Un humilde jesuita de Gallipienzo, ese precioso pueblo al que él tanto quería y del que tanto nos hablaba. 
"Gallipienzo, luego existo", que diría Descartes
En un mundo de imagen y apariencias como el que vivimos hoy, él ocultaba en su modestia facetas impresionantes. Porque el padre Sagüés era sencillo sí, pero también un sabio singular en todos los órdenes de la vida. Nadie contaba historias como él lo hacía (recuerdo sobre todo la de la famosa bruja Policarpa, que tanto miedo nos hacía pasar de niños en los entrañables campamentos de Baráibar). Nadie nos celebraba una misa tan breve y profunda cuando lo necesitábamos. Nadie nos enseñaba como él los misterios de la Biblia. Nadie tenía un conocimiento tan inmenso de la historia y la filosofía. Y, sobre todo, nadie nos transmitió con tanta pasión su amor por la música. Nunca le podremos agradecer lo suficiente cómo hizo despertar en nosotros, a través de infinitas horas de dedicación, las ganas de cantar y disfrutar de ese maravilloso mundo (eso sí, cuidado con desafinar.....)
El Padre Sagüés dirigiendo la Escolanía Loyola a finales de los años 80 del pasado siglo Archivo
Compartimos con él momentos inolvidables. Recuerdo especialmente aquellas conversaciones que tenía en italiano con el dueño de la heladería del Paseo Sarasate cuando nos invitaba a los escolanos a tomar un helado al regresar de la catedral. Porque el padre Sagüés no solo entendía de música, historia, filosofía o teología. En Austria hablaba en alemán, en Francia en francés y en Inglaterra en inglés. Era alucinante ver todo lo que sabía. Tenía una cultura impresionante sí, pero también una forma de conectar con nosotros que hacía que estuviéramos deseando volver a estar con él. Nunca te aburrías a su lado porque, además, era un hombre muy, muy divertido.
Javier Sagüés al frente de su orquesta, el 28 de marzo de 2015
El padre Sagüés no era un director de coro, un sacerdote, un profesor. Era todo en uno, un auténtico MAESTRO (con mayúscula, sin duda). Por eso cuando nos reunimos los antiguos alumnos de la Escolanía Loyola lo hacemos en su nombre. Él quedará para siempre en nuestros mejores recuerdos de infancia. Y cada vez que cantemos o hagamos música (que me temo que será con mucha frecuencia) un pedazo de nuestro corazón lo hará por nuestro querido Sagüés.
Descansa en paz amigo Javier. Siempre estarás con nosotros.
Tus escolanos
***
¡Qué buen Discípulo, teniendo tan buen Maestro!
Conocí a Iñaki Lacunza en agosto de 2009 con una canción que él calificaba de "un poco gamberra": Gamazo, una simpática lección de historia.
Le siguió un ramillete nostálgico y romántico de piropos a las "cosicas de Pamplona": Momento de San Fermín, San Saturnino, La Dolorosa, Portal de Francia, Plazuela de San José, Campana María, Himno a Pamplona (letra), La Pamplonesa, Joaquín Zabalza, Los Gigantes, El Encierrillo, Castañeros en Otoño, Mariblanca, Privilegio de la Unión, Virgen del Camino, Canción para don José, Puente de la Magdalena, El Guti... Menos a "la raja de Cervera", Iñaki ha cantado a todo lo que se mueve en Pamplona.
 
Iñaki Lacunza Arraiza es una de las figuras musicales y culturales más queridas de Pamplona. Conocido popularmente como el "juglar" o "trovador" de la ciudad, es profesor de Historia (vínculo que mantiene con el colegio de los Jesuitas), pero sobre todo un prolífico cantautor de calle que ha sabido capturar como nadie el alma y las tradiciones pamplonesas.
El germen musical: La Escolanía Loyola y el Padre Sagüés
Ya ha cumplido más de medio siglo
La profunda afición por la música de Iñaki Lacunza se inyectó en vena durante su infancia, y gran parte de la culpa la tuvo el Padre Javier Sagüés en la Escolanía Loyola.
  • El despertar de una pasión: Como bien reflejan las palabras de afecto de sus antiguos escolanos, el Padre Sagüés no solo les enseñaba teología o historia, sino que les transmitió con una pasión desbordante el amor por el canto. A través de infinitas horas de ensayos, disciplina y paciencia, Sagüés despertó en el joven Iñaki el deseo de expresarse a través de la música.
  • Más que un profesor, un MAESTRO: La mezcla de rigor musical ("cuidado con desafinar") y la cercanía humana del jesuita —con esos entrañables momentos de campamentos o los helados en el Paseo Sarasate— marcaron a fuego la personalidad de Lacunza. El Padre Sagüés le enseñó que la música era una herramienta viva para conectar con la gente, divertirse y emocionar, una lección que Iñaki aplicaría el resto de su vida. 
El "Juglar de Pamplona" y la Cofradía de San Saturnino
La sede, junto a la Chincheta (bonito nombre)
Con los años, aquella voz infantil de la escolanía se transformó en acordes de guitarra y composiciones propias. Hoy en día, Iñaki Lacunza está estrechamente ligado a la Cofradía Musical de San Saturnino, una formación con la que desgrana canciones populares y composiciones dedicadas minuciosamente a los rincones e historias de la capital navarra. 
Entre sus hitos musicales más célebres en la ciudad destacan:
  • "Castañeros en otoño" o "Momento de San Fermín": Himnos urbanos de su autoría que ya forman parte del paisaje pamplonés. 
  • El Traslado de la Dolorosa: Una de sus composiciones más emocionantes, creada expresamente para el tradicional traslado de la imagen desde San Lorenzo hasta la Catedral, un acto que gracias a sus canciones ha cobrado un arraigo e intensidad únicos en los últimos años.
  • Colaboraciones históricas: Su impacto en la cultura local es tal que ha llegado a cantar como solista junto a la legendaria banda de música La Pamplonesa en la Casa de Misericordia (la Meca), un recuerdo imborrable para la crónica de la ciudad. 
Heredero directo de la inmensa cultura y vitalidad que el Padre Sagüés le inculcó, Iñaki Lacunza sigue demostrando en cada festividad, ya sea San Fermín o San Saturnino, que un pedazo de su corazón sigue cantando y componiendo por su querido maestro.
Todo ello lo podéis saborear en el blog Desolvidar (94 entradas)

martes, 27 de octubre de 2026

Me han regalado un libro sobre Manuel Arizcun

"Sus hijos, al verle muy de lejos, se le disparaban como flechas a los brazos"
Buenos días Patxi:
Soy nieto de Manuel Arizcun y te escribo para darte las gracias por todo lo que has escrito sobre él en tu blog.
Se acerca la fecha de su beatificación (el próximo 7 de noviembre) y acabo de publicar una biografía.
Te adjunto una nota de prensa que he enviado a los medios y la portada del libro por si te parece conveniente hacerte eco él.
Si me dices una dirección postal, te lo envío como regalo.
No te entretengo más. Que pases una estupenda semana.
Un cordial saludo,
Gabriel Garralda Arizcun

Libro sobre Manuel Arizcun, primer padre de familia navarro que es beato
El autor es Gabriel Garralda Arizcun, nieto del biografiado
D. Manuel Arizcun y el Hno. Ruperto de la Cruz (montaje I.A.)

Con motivo de la próxima beatificación de ochenta mártires de la persecución religiosa, que tuvo lugar entre 1936 y 1937 en la diócesis de Santander, se acaba de publicar un libro dedicado a la figura de Manuel Arizcun, uno de los dos navarros que serán elevados a los altares el próximo 7 de noviembre en Santander. El otro es el hermano carmelita Ruperto de la Cruz.

La obra, Beato Manuel Arizcun Moreno (1892-1936), Padre de familia-Mártir de Cristo, de 164 páginas y acompañada de más de cincuenta fotografías, reconstruye la vida de Manuel Arizcun. Fue el quinto de los hijos de una familia oriunda del Valle del Baztán. En 1918 contrajo matrimonio en Erratzu con la también baztanesa Pilar Zozaya y tuvieron 9 hijos.

El libro permite acercarse no solo a su trayectoria personal y familiar, sino también al ambiente religioso y social en el que vivió y a las circunstancias que rodearon su muerte.

Movido por su honda creencia religiosa, el 3 de julio de 1931 se apartó voluntariamente de su carrera miliar -era ya comandante de Estado Mayor. Hermano de la Pasión del Señor de Pamplona desde años antes, en 1932 se incorporó a la Asociación Católica de Padres de Familia de Navarra y llegó a ser vicepresidente de esta entidad. En 1934, el obispo de Pamplona, Mons. Tomás Muñiz, lo nombró presidente de la junta diocesana de la Acción Católica de Navarra.

El libro muestra así a un hombre profundamente comprometido con sus convicciones religiosas y con las iniciativas apostólicas y sociales de la Iglesia de su tiempo.
Manuel Arizcun, con Errazu al fondo
La biografía dedica especial atención a los últimos meses de la vida de Arizcun. Durante unas vacaciones familiares en Suances fue interrogado y posteriormente detenido. En esas circunstancias manifestó abiertamente su condición de católico y defendió la naturaleza de la Acción Católica frente a quienes pretendían identificarla con una organización política. La frase que pronunció ante sus interrogadores —«Yo soy católico, y eso no me lo podéis arrancar ni con las pistolas»— resume de manera expresiva el contenido espiritual de la obra y la actitud con la que afrontó la persecución.

El relato de su detención, traslado a la checa de Neila y asesinato, arrojado vivo al mar en la bahía de Santander, ocupa un lugar destacado en el libro. Asimismo se reconstruye la posterior localización de sus restos y el regreso de estos a Pamplona, donde fueron sepultados en 1939 en la parroquia de San Agustín.

El libro contribuye a recuperar la memoria de una figura vinculada estrechamente a la historia religiosa y social de Navarra en las primeras décadas del siglo XX. La próxima beatificación convierte esta publicación en una referencia para conocer la personalidad y las circunstancias de quien será el primer padre de familia de origen navarro que sube a los altares.

La obra se encuentra ya a la venta en librerías de Pamplona. Su edición coincide con un momento significativo para la diócesis, ya que se ha organizado un viaje, presidido por el arzobispo Mons. Florencio Roselló, para participar en la celebración de la beatificación.


El libro se encuentra disponible en:
El Corte Inglés, Estella, 9
Papelería Cairo, Abejeras 18
Troa Librerías-Librería Universitaria (avda. Sancho el Fuerte 24) y Clínica Universidad de Navarra
Librería Diocesana, Dormitalería, 1
Librería Ínsula, Bergamín 15, junto parroquia San Miguel

lunes, 26 de octubre de 2026

Por Espoz y Mina, al matadero de Arriasco

Nicolás Ardanaz, niños jugando al Encierro en Arriasco ("harri asko", "muchas piedras"). Años 50
El rústico tiro de caballos (2ª foto) arrastra al imponente veragua bajo la mirada de la Pamplona de 1904. Una estampa viva de un tiempo en el que el viaje del toro hacia el desolladero de Arriasco se abría paso, sin filtros ni camiones frigoríficos, por el mismísimo adoquín de Espoz y Mina.

Qué se hace hoy con el toro
En cuanto el toro es enganchado a las mulillas, se le arrastra fuera del ruedo hacia el desolladero de la propia plaza de Pamplona, un espacio que se transforma legalmente durante la feria en un local de carnización autorizado. Puedes ver cómo era este proceso en este vídeo de 1977.
1904, 9 de Julio "Sol y sombra"; por Espoz y Mina
Para garantizar la seguridad alimentaria, carniceros e inspectores veterinarios oficiales actúan a contrarreloj en el desolladero para completar el sangrado, desollado, eviscerado e inspección post-mortem. Si la carne es declarada apta, la canal (ver 8) se marca con el sello sanitario oficial.
La ley prohíbe la distribución directa desde la plaza, por lo que las canales se cargan de inmediato en camiones frigoríficos hacia un matadero central o sala de despiece homologada para asegurar su refrigeración y maduración. Esta función la cumplía históricamente el viejo Matadero de Arriasco en la Rochapea.
Tras el despiece, la carne llega a los establecimientos minoristas que han comprado los lotes de la feria. En Pamplona es una tradición arraigada que estas carnicerías cuelguen el cartel de "Hay carne de toro de lidia" al terminar San Fermín.

Y qué se hacía con el toro en 1904 
1922 Izda., restos Plaza Vieja y Espoz y Mina; dcha. Estafeta. La Avalancha AGD
Tenemos que cambiar el chip. En 1904 los toros se lidiaban en la Plaza Vieja, situada en el arranque del actual Carlos III, y el callejón de entrada del Encierro -y de salida para los toros, tras la muerte sucesiva de cada uno de ellos- estaba en la trasera del actual Teatro Gayarre.
1908. Traslado desde la puerta del Callejón (fondo centro) enfilando a Espoz y Mina
Todo lo que hoy se hace tras su muerte en el desolladero de la propia plaza, se hacía entonces en el Matadero de Arriasco.

Probable Recorrido
Salía de la Plaza Vieja por el callejon y, nada más salir, se olvidaba del recorrido del Encierro por Estafeta y giraba a la izda. para coger Espoz y Mina, camino de la Plaza de la Constitución (aunque los pamploneses le seguían llamando "del Castillo"). Atravesando de sur a norte la plaza, buscaba la calle Chapitela.
En aquellos años Chapitela atravesaba Calceteros, que casi llegaba a Estafeta, debido a la presencia de una manzana triangular -Casa Viscor- que, para alegría del vecindario, fue derruida en 1914.
Izda., vista desde Chapitela: 11 de Mercaderes, Casa Viscor (tras.), Calceteros.
Dcha., vista desde Mercaderes: Estafeta, Calceteros, Viscor (del.), Mercaderes
Una vez llegados a Mercaderes, se hacía, ahora sí, el recorrido del Encierro al revés, llegando a la Plaza Consistorial (antes de 1865, "Plaza de la Fruta") y bajando Santo Domingo.
Tras pasar el Hospital Militar (17), salían en ángulo recto por el Portal de Rochapea, dejando atrás el corralillo donde los toros habían pasado la noche. 
Tras esa empalizada estaban los toros. A. García Deán, 1902 ca.
Y bajaban la cuesta hacia el Puente de Rochapea (que no "de Curtidores", que es el barrio de Fábricas de Curtidos).
1895 Rochapea vieja Julio Altadill 
Nada más cruzar el puente, abrían el primer portón, pasaban bajo el escudo de Pamplona que hoy luce en el Caballo Blanco y llegaban al 2º portón donde estaba el Matadero antiguo.
Montaje de Mikel Thor, editado por Desolvidar
Arriasco, hoy
Si hoy cruzas el puente, verás que el portón con el escudo y el edificio anexo han desaparecido y en el mismo sitio que ocupó el Matadero hasta 1931, se alza el Club de Remo. 
Desde 2018, el Club de Remo luce un mural precioso con la Puerta de Rochapea.
Y yo creo que desde fiestas de la Rochapea de 2026, en esa misma fachada del mural, se reivindica (con el inevitable Arrano beltza de la Izquierda abertzale) un letrero con el nombre de la plazuela. Por cierto, el nombre oficial del barrio no es ni Errotxapea ni Arrotxapea, sino Rotxapea, aunque el romance navarro Rochapea es el único tradicional.
Plazuela del Arrasco o del Arriasco. Este título persistió hasta la tercera década del siglo XX. Hoy lamentamos profundamente se haya perdido este bonito topónimo, máxime cuando el de Errotazar está conservado.

domingo, 25 de octubre de 2026

Fascismo sigues siendo tú

Muy antifascista y muy ecologista. Foto Miguel Osés, el día de Vito Quiles
¿Qué es el fascismo? ¿Y tú te lo preguntas? Fascismo eres tú
Manuel Sierra DN 23/10/2026
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras te declaras “antifascista”. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras reclamas un Estado vasco, proclamas tu odio a España y justificas los crímenes de la mafia etarra. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras persigues a un crío que lleva una camiseta de la selección española y golpeas a un padre que camina con su hijo y una gorra con la bandera de España. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras llamas facha a quien defiende la unidad de España y la Constitución del 78. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras te diriges encapuchado, junto a otros energúmenos, a impedir una conferencia en la Universidad. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras la negra horda de la que formas parte revienta un acto político legalmente autorizado. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras preparas el cóctel molotov que lanzarás a la policía, y vuelcas el contenedor al que luego prenderás fuego. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras pateas a un periodista que está cubriendo el acto. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras justificas la violencia como arma política y aplaudes los estragos de los vándalos en Francia. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras recibes los elogios de dirigentes de Bildu, BNG, Podemos, y demás “antifascistas” con nómina de diputados y ministros. 
¿Qué es el fascismo? Te preguntas mientras te ajustas la capucha y te acoplas la mascarilla que no va a impedir que más pronto que tarde tengas que responder de tus actos ante la Justicia. 
¿Qué es el fascismo? ¿Y tú te lo preguntas? Fascismo eres tú.
Manuel Sierra

sábado, 24 de octubre de 2026

Las placas del sonriente Mikel Castillo

En el número 35 de la calle del Carmen, en el primer número, a mano derecha, entrando por el Portal de Francia, no hay una placa de homenaje a Mikel Castillo (como denuncian Covite y Anvite), sino dos. Maps nos permite visualizar los cambios desde 2009.
Antes, desde 1991, coincidiendo con el primer aniversario de su muerte, hubo una estela en el jardincillo inmediato a la primera puerta del Portal de Francia que fue retirada al año siguiente por Alfredo Jaime. En el periodo de Yolanda Barcina (1999-2011) el monolito ya no existía físicamente como estructura permanente de piedra. Lo que hubo durante sus mandatos fue una dinámica de "quitar y poner": el entorno de la izquierda abertzale intentaba levantar pequeños altares de madera, fotos o réplicas portátiles de la estela apoyadas en la fachada de la calle del Carmen, 35 (lugar exacto donde cayó abatido), y el consistorio de Barcina daba orden inmediata a la Policía Municipal para requisarlas en cuestión de horas.

Acerquémonos a ver qué dicen las placas... La más alta (y más moderna):
"Mikel Castillo 1990-IX-18. Zu sortu zinen enbor beretik sortuko dira besteak"
Traducción: "Del mismo tronco del que tú naciste, nacerán los demás" (una frase clásica de la iconografía de la izquierda abertzale extraída de una conocida canción "Izarren hautsa" (Polvo de estrellas) de  Xabier Lete, que fue popularizada por la inconfundible voz de Mikel Laboa.
La otra es más complicada de leer:
Zure irribarra itzali bazuten ere, zure oroimena gure artean izanen da. 
(Aunque apagaron tu sonrisa, tu recuerdo estará entre nosotros)
★ MIKEL CASTILLO FURTADO 1990-9-18

Quienes homenajean públicamente a Mikel Castillo siguen proponiendo en la primera placa al miembro del Comando Amaiur como ejemplo para que otros sigan sus pasos.
Y en la segunda se imaginan a Castillo Furtado sonriente. Uno se pregunta qué motivos tendría para sonreír, cargando en su conciencia con el asesinato de una repartidora de periódicos. Se me ocurren estas tres hipótesis (subrayadas). O tal vez las tres a la vez:
  1. Durante los últimos catorce años María Cruz Yoldi, de 62, había trabajado como repartidora de Diario de Navarra en el Segundo Ensanche de Pamplona. Le faltaba poco tiempo para jubilarse después de una vida dedicada a sacar adelante a sus siete hijos, de los que uno había fallecido. 
  2. La mañana del 17 de octubre María Cruz salió muy temprano de su casa en la calle Mayor, en el Casco Viejo. Cuando pasaba por el número 5 de la calle Cortes de Navarra, a la altura de las oficinas de la compañía de seguros La Unión y el Fénix Español, un artefacto que un comando de ETA había colocado horas antes estalló. El cuerpo de María Cruz Yoldi salió despedido diez metros hasta acabar bajo el parachoques de un vehículo. Los servicios de emergencias recogieron parte de sus restos en las cornisas de los edificios colindantes. 
  3. Su marido, Gregorio Eguíluz, apenas volvió a hablar después del atentado y falleció cinco meses después. Sus hijos aseguran que “murió de pena”.
Pues 36 años después siguen homenajeando públicamente y proponiendo como ejemplo al sonriente Mikel Castillo Furtado:

viernes, 23 de octubre de 2026

Antifascista, el fascismo eres tú

No se dan cuenta de que se están mirando en un espejo. ¡Y con banderas de la Komunidad Becina!
"Hay grupos que actúan como una policía ideológica, una especie de Gestapo callejera que pretende decidir quién puede hablar y quién debe marcharse"
"Si discrepas, puedes acabar agredido, como en Berriozar, o encontrarte con quienes pretenden impedir por la fuerza que alguien se exprese, como en Pamplona"
Álvaro Bañón DN 21/10/2026
Todo este montaje para no dejar hablar a un hombre con un micrófono
Nos llevan años vendiendo que Navarra ha recuperado la normalidad, que aquí disfrutamos de una convivencia ejemplar y que la crispación es cosa de Madrid. Pero, ¿qué normalidad es esa? Lo sucedido en Pamplona durante la visita de Vito Quiles me ha recordado a la paliza de Berriozar y a aquella Navarra de los noventa en la que unos señalaban, otros golpeaban y muchos miraban hacia otro lado. “No te metas, por si acaso”, aconsejaban. Parece que aquí hay normalidad siempre que pienses, hables y te comportes como determinados grupos quieren. Mientras no te salgas del guion, todo estupendo. Si discrepas, puedes acabar agredido, como en Berriozar, o encontrarte con quienes pretenden impedir por la fuerza que alguien se exprese, como en Pamplona. Eso no es convivencia: es una paz condicionada a la obediencia. Y cuando uno debe medir lo que dice para evitar problemas, no hay normalidad ni convivencia. Hay miedo. No me gusta el estilo de Vito Quiles y tampoco comparto muchos de sus mensajes. ¿Iría a escucharlo? No. ¿Me manifestaría para defender su derecho a expresarse pacíficamente? Sin dudarlo. La libertad de expresión consiste precisamente en defender los derechos de quienes nos irritan. ¿Es tan complicado entenderlo? En Pamplona parece que sí.
Con tatuajes, para epatar a sus admiradoras
Hay grupos que actúan como una policía ideológica, una especie de Gestapo callejera que pretende decidir quién puede hablar y quién debe marcharse. No son la Delegación del Gobierno ni los tribunales. Son unas camisas negras que se proclaman antifascistas mientras utilizan la intimidación para imponer sus reglas. Se puede protestar contra Quiles, criticarlo, responderle con otra concentración o directamente, no ir. O puedes querer ir a escucharle. Lo que no se puede es convertir la discrepancia en licencia para amenazar, destrozar la ciudad o impedir por la fuerza que alguien se exprese. “Es que viene a provocar”. Ah, y cuando viene Arnaldo Otegi, con antecedentes penales por secuestro en ETA, ¿no provoca a nadie? Cuando la Korrika recorre nuestras calles y aparecen imágenes de asesinos de ETA que son un insulto para las víctimas ¿No provoca a nadie? Pero cuando aparece alguien (sin antecedentes penales) con un megáfono y dice algo que no gusta, viene a provocar y hay que sacudirle. Qué jeta. Así que por favor, no me vendan la milonga de la provocación.
Las piedras no tienen ojos y tú tampoco
Como siempre, lo peor no son los violentos. Son quienes, desde la política o desde determinados medios, presentan al presunto provocador y a quienes protagonizan los disturbios como si fueran dos caras equivalentes del mismo problema. Me gustaría que el PSN y esos medios explicasen dónde sitúan la frontera entre una opinión desagradable y una piedra lanzada contra un policía. Y condenar la violencia con un “pero” detrás vacía de contenido la condena. Los dirigentes del PSN parecen olvidar algo: quien hoy se arroga el derecho a silenciar a unos mañana decidirá silenciar a otros. La intolerancia no respeta alianzas parlamentarias ni agradece a los pagafantas que miraron hacia otro lado. Les tocará también a ellos sí o sí. Y todavía habrá quien presuma de que aquí no existe la crispación de Madrid. No, qué va. Multiplicada por tres. La convivencia no consiste en que unos hagan lo que quieran y los demás procuren no molestar. La verdadera normalidad empieza cuando nadie tiene miedo de expresar lo que piensa.

jueves, 22 de octubre de 2026

Maquis y seminaristas por Irabia e Irati

Aquí tuvo lugar el último acto mortal de los maquis en Navarra en 1961 (Montañas de Camille)

Diálogo, 20 10 2026, en La Pamplona desaparecida. La Navarra olvidada, donde el Guardián de las Esencias del Grupo se mete en donde no sabe y sale huyendo con el rabo entrepiernas pero con la "dignidad" subjetivamente intacta (¡como p'a quitarle la boina a tu padre!):

América 66 Irabia 1945 ca.
Manolo Carnerero: Tiempo de mili en el pantano de Irabia a mediados/finales de los 40. Prevención por posibles sabotajes de los maquis.
Isma Zarranz: ¿Sabotajes? ¿Que harían esos héroes anónimos, pobres desgraciados, contra la perversa y criminal dictadura?
Manolo Carnerero: Estos son los pobres desgraciados: El 9 de agosto de 1961 un grupo armado siguiendo órdenes del héroe no tan anónimo Valentín González González, conocido como "El Campesino", intentó sabotear la central eléctrica del embalse de Irabia y supuso la última acción guerrillera del maquis en Navarra. En su desarrollo se toparon de madrugada con una pareja de la Guardia Civil que vigilaba la central y se produjo un tiroteo resultando muerto el guardia civil Luis Moreno Ortega y su compañero, Manuel Alaminos, resultó herido.
América 66, junto a la presa. 1945 ca.
Isma Zarranz: Manolo Carnerero, no voy a entrar en debates inútiles con usted, que no me aportan nada y menos al grupo, que es de lo que se trata aquí. Ni siquiera voy a entrar a debatir el episodio que usted relata a su tergiversadora manera; curioso alias para un criminal, ese de "El Campesino". Usted a sus cosas y yo a las mías, buenas noches.
Manolo Carnerero: Buena reflexión cuando se desmonta tu comentario inicial y por cierto el apelativo el campesino se lo pusieron los republicanos.
Isma Zarranz: no ha desmontando usted nada, lo que ocurre es que tengo la edad suficiente para saber que no se puede debatir con gente de su ideología; es como hablar con una pared. Hasta nunca!
Y al día siguiente, en cuanto Manolo subió otra foto al grupo, el Guardián de las Esencias... vuelta la burra al trigo.
***
Imagen tomada de Christian Pau
Pensaba que la Invasión del Valle de Arán en octubre de 1944 —en la que tomó parte mi camarada del PCE Jacinto Ochoa (quien fue encadenando 28 años de cárcel)— había cerrado el ciclo de las grandes operaciones del Maquis. Sin embargo, gracias a la foto de Manolo Carnerero (completada por este artículo de mi admirado Germán Ulzurrun), me entero ahora de que aquel intento fallido del PCE, dirigido en Francia por el político navarro Jesús Monzón para derrocar a la dictadura de Franco, tuvo un eco tardío en el sabotaje de la central eléctrica del pantano de Irabia en 1961, una incursión dirigida desde Francia por El Campesino.
Eco tardío y totalmente al margen de la dirección del PCE, partido que desde 1956 había descartado la lucha armada para acabar con la Dictadura y abrazado las vías políticas de la Reconciliación Nacional. El Campesino ya había sido expulsado del PCE y actuaba por libre, al margen de la organización.
Ermita de la Virgen de las Nieves, en la Selva de Irati
Resulta que, pocos años después, entre el 62-67, y sin tener ni idea del sabotaje de Irabia y de que la Selva de Irati había servido de refugio para el Maquis comunista de 1944 y para los escasos saboteadores de El Campesino en 1961, los seminaristas pasábamos parte del verano en Roncesvalles y alguna vez fuimos en tres jornadas desde Roncesvalles hasta Belagua, bañándonos, precisamente, en el pantano de Irabia.
Nosotros veraneamos en Roncesvalles, en agosto fundamentalmente, entre el 62-67, pasado el peligro. Pero a los seminaristas mayores seguro que les coincidió el sabotaje de Irabia ya que fue en agosto del 61. No así la invasión de Arán de 1944, que fue en octubre.
Todos estos datos me obligan a profundizar en lo que ocurrió en Irabia de la mano de Mikel Rodríguez (un historiador navarro que ha investigado a fondo el maquis en la zona) quien relata perfectamente que ese ataque de agosto de 1961 en Irabia fue el último coletazo real.

El maquis en Navarra y la inocencia de los seminaristas en Irati
A raíz de la fotografía de los años 40 que ha subido Manolo Carnerero —unos soldados en barca patrullando el pantano de Irabia para prevenir sabotajes—, me ha venido a la memoria una historia tan real como desconocida para la inmensa mayoría de los pamploneses. Una historia que mezcla la geopolítica europea, los últimos coletazos de la guerrilla y... la más absoluta inocencia de nosotros, los seminaristas de Pamplona.

El último tiroteo: Irabia, 1961
El Campesino, doble página en Paris Match
La historia oficial nos dice que la madrugada del miércoles 9 de agosto de 1961 se produjo la última acción mortal del maquis en suelo navarro. Un grupo armado, siguiendo las órdenes del controvertido y famosísimo líder comunista de la Guerra Civil Valentín González, "El Campesino", para entonces expulsado del PCE, se adentró en la Selva de Irati con un objetivo estratégico: sabotear la central eléctrica del embalse de Irabia.
En mitad de la oscuridad de la noche, se toparon con una pareja de la Guardia Civil que custodiaba las instalaciones. El "¡alto!" de los guardias desató un violento tiroteo. El resultado fue trágico: el guardia civil Luis Moreno Ortega, de apenas 23 años, cayó muerto, y su compañero, Manuel Alaminos, resultó herido.

Una trama de espías en el Pirineo
Lo que pocos sabían entonces —y se ha ido descubriendo gracias a historiadores como Mikel Rodríguez— es que aquello no era una simple incursión romántica de la guerrilla. Detrás de los hombres de "El Campesino" estaban, de forma indirecta, los servicios de inteligencia franceses de De Gaulle. Querían darle un "susto" a Franco para que el régimen español dejara de amparar a los terroristas de la OAS francesa que atentaban al otro lado de la muga. Al final, los maquis fueron utilizados como peones de una partida de ajedrez internacional.
Por eso, desde la gran invasión de los Pirineos en los años 40, el embalse de Irabia y los bosques de Irati estaban blindados. Para reforzar este control fronterizo y prevenir los temidos sabotajes en el monte, el régimen franquista movilizó de forma continua a los cuerpos policiales y a los soldados de reemplazo, incluyendo a los mozos del propio Regimiento de Infantería América 66 de Pamplona. De ahí la foto de los soldados patrullando en barca el pantano.

Y mientras tanto, los seminaristas...
central hidroeléctrica de Irati (Turismo Navarra)
¿Y qué hacíamos nosotros por aquel entonces? Pues por esa misma zona de Irati andábamos en esos años los seminaristas de Pamplona, haciendo nuestras marchas y excursiones de verano hacia la Virgen de las Nieves o atravesando la Selva para acceder a Belagua.
Alguien me preguntaba el otro día: "Pachi, ¿y no pasabais miedo? ¿No os pedía la Guardia Civil la documentación por los caminos? ¿Cómo era el ambiente?"
Y mi respuesta no puede ser más clara: "¡De miedo, nada! No teníamos ni la más remota idea de lo que había pasado por esos bellísimos parajes".
Nosotros cruzábamos aquellos hayedos idílicos de Aézcoa y Salazar con las mochilas al hombro (por cierto, la mía tenía unos hierros puñeteros que se me clavaban con saña en los riñones), cantando y pensando en llegar a la ermita, sin sospechar que bajo las mismas hayas por las que pasábamos se habían ocultado guerrilleros, o que la central eléctrica que veíamos al fondo había sido el escenario de un tiroteo nocturno que copó las portadas de la prensa internacional.
Vivíamos en una bendita inopia. La historia con mayúsculas pasaba a nuestro lado con paso sigiloso y fusil al hombro, mientras nosotros guardábamos la inocencia y el buen humor en los macutos.
¡Toma ya!