jueves, 22 de octubre de 2026

Maquis y seminaristas por Irabia e Irati

Aquí tuvo lugar el último acto mortal de los maquis en Navarra en 1961 (Montañas de Camille)

Diálogo, 20 10 2026, en La Pamplona desaparecida. La Navarra olvidada, donde el Guardián de las Esencias del Grupo se mete en donde no sabe y sale huyendo con el rabo entrepiernas pero con la "dignidad" subjetivamente intacta (¡como p'a quitarle la boina a tu padre!):

América 66 Irabia 1945 ca.
Manolo Carnerero: Tiempo de mili en el pantano de Irabia a mediados/finales de los 40. Prevención por posibles sabotajes de los maquis.
Isma Zarranz: ¿Sabotajes? ¿Que harían esos héroes anónimos, pobres desgraciados, contra la perversa y criminal dictadura?
Manolo Carnerero: Estos son los pobres desgraciados: El 9 de agosto de 1961 un grupo armado siguiendo órdenes del héroe no tan anónimo Valentín González González, conocido como "El Campesino", intentó sabotear la central eléctrica del embalse de Irabia y supuso la última acción guerrillera del maquis en Navarra. En su desarrollo se toparon de madrugada con una pareja de la Guardia Civil que vigilaba la central y se produjo un tiroteo resultando muerto el guardia civil Luis Moreno Ortega y su compañero, Manuel Alaminos, resultó herido.
Isma Zarranz: Manolo Carnerero, no voy a entrar en debates inútiles con usted, que no me aportan nada y menos al grupo, que es de lo que se trata aquí. Ni siquiera voy a entrar a debatir el episodio que usted relata a su tergiversadora manera; curioso alias para un criminal, ese de "El Campesino". Usted a sus cosas y yo a las mías, buenas noches.
Manolo Carnerero: Buena reflexión cuando se desmonta tu comentario inicial y por cierto el apelativo el campesino se lo pusieron los republicanos.
Isma Zarranz: no ha desmontando usted nada, lo que ocurre es que tengo la edad suficiente para saber que no se puede debatir con gente de su ideología; es como hablar con una pared. Hasta nunca!
Y al día siguiente, en cuanto Manolo subió otra foto al grupo, el Guardián de las Esencias... vuelta la burra al trigo.
***
Imagen tomada de Christian Pau
Pensaba que la Invasión del Valle de Arán en octubre de 1944 —en la que tomó parte mi camarada del PCE Jacinto Ochoa (quien fue encadenando 28 años de cárcel)— había cerrado el ciclo de las grandes operaciones del Maquis. Sin embargo, gracias a la foto de Manolo Carnerero (completada por este artículo de mi admirado Germán Ulzurrun), me entero ahora de que aquel intento fallido del PCE, dirigido en Francia por el político navarro Jesús Monzón para derrocar a la dictadura de Franco, tuvo un eco tardío en el sabotaje de la central eléctrica del pantano de Irabia en 1961, una incursión dirigida desde Francia por El Campesino.
Eco tardío y totalmente al margen de la dirección del PCE, partido que desde 1956 había descartado la lucha armada para acabar con la Dictadura y abrazado las vías políticas de la Reconciliación Nacional. El Campesino ya había sido expulsado del PCE y actuaba por libre, al margen de la organización.
Ermita de la Virgen de las Nieves, en la Selva de Irati
Resulta que, pocos años después, entre el 62-67, y sin tener ni idea del sabotaje de Irabia y de que la Selva de Irati había servido de refugio para el Maquis comunista de 1944 y para los escasos saboteadores de El Campesino en 1961, los seminaristas pasábamos parte del verano en Roncesvalles y alguna vez fuimos en tres jornadas desde Roncesvalles hasta Belagua, bañándonos, precisamente, en el pantano de Irabia.
Nosotros veraneamos en Roncesvalles, en agosto fundamentalmente, entre el 62-67, pasado el peligro. Pero a los seminaristas mayores seguro que les coincidió el sabotaje de Irabia ya que fue en agosto del 61. No así la invasión de Arán de 1944, que fue en octubre.
Todos estos datos me obligan a profundizar en lo que ocurrió en Irabia de la mano de Mikel Rodríguez (un historiador navarro que ha investigado a fondo el maquis en la zona) quien relata perfectamente que ese ataque de agosto de 1961 en Irabia fue el último coletazo real.

El maquis en Navarra y la inocencia de los seminaristas en Irati
A raíz de la fotografía de los años 40 que ha subido Manolo Carnerero —unos soldados en barca patrullando el pantano de Irabia para prevenir sabotajes—, me ha venido a la memoria una historia tan real como desconocida para la inmensa mayoría de los pamploneses. Una historia que mezcla la geopolítica europea, los últimos coletazos de la guerrilla y... la más absoluta inocencia de nosotros, los seminaristas de Pamplona.

El último tiroteo: Irabia, 1961
El Campesino, doble página en Paris Match
La historia oficial nos dice que la madrugada del miércoles 9 de agosto de 1961 se produjo la última acción mortal del maquis en suelo navarro. Un grupo armado, siguiendo las órdenes del controvertido y famosísimo líder comunista de la Guerra Civil Valentín González, "El Campesino", para entonces expulsado del PCE, se adentró en la Selva de Irati con un objetivo estratégico: sabotear la central eléctrica del embalse de Irabia.
En mitad de la oscuridad de la noche, se toparon con una pareja de la Guardia Civil que custodiaba las instalaciones. El "¡alto!" de los guardias desató un violento tiroteo. El resultado fue trágico: el guardia civil Luis Moreno Ortega, de apenas 23 años, cayó muerto, y su compañero, Manuel Alaminos, resultó herido.

Una trama de espías en el Pirineo
Lo que pocos sabían entonces —y se ha ido descubriendo gracias a historiadores como Mikel Rodríguez— es que aquello no era una simple incursión romántica de la guerrilla. Detrás de los hombres de "El Campesino" estaban, de forma indirecta, los servicios de inteligencia franceses de De Gaulle. Querían darle un "susto" a Franco para que el régimen español dejara de amparar a los terroristas de la OAS francesa que atentaban al otro lado de la muga. Al final, los maquis fueron utilizados como peones de una partida de ajedrez internacional.
Por eso, desde la gran invasión de los Pirineos en los años 40, el embalse de Irabia y los bosques de Irati estaban blindados. Para reforzar este control fronterizo y prevenir los temidos sabotajes en el monte, el régimen franquista movilizó de forma continua a los cuerpos policiales y a los soldados de reemplazo, incluyendo a los mozos del propio Regimiento de Infantería América 66 de Pamplona. De ahí la foto de los soldados patrullando en barca el pantano.

Y mientras tanto, los seminaristas...
central hidroeléctrica de Irati (Turismo Navarra)
¿Y qué hacíamos nosotros por aquel entonces? Pues por esa misma zona de Irati andábamos en esos años los seminaristas de Pamplona, haciendo nuestras marchas y excursiones de verano hacia la Virgen de las Nieves o atravesando la Selva para acceder a Belagua.
Alguien me preguntaba el otro día: "Pachi, ¿y no pasabais miedo? ¿No os pedía la Guardia Civil la documentación por los caminos? ¿Cómo era el ambiente?"
Y mi respuesta no puede ser más clara: "¡De miedo, nada! No teníamos ni la más remota idea de lo que había pasado por esos bellísimos parajes".
Nosotros cruzábamos aquellos hayedos idílicos de Aézcoa y Salazar con las mochilas al hombro (por cierto, la mía tenía unos hierros puñeteros que se me clavaban con saña en los riñones), cantando y pensando en llegar a la ermita, sin sospechar que bajo las mismas hayas por las que pasábamos se habían ocultado guerrilleros, o que la central eléctrica que veíamos al fondo había sido el escenario de un tiroteo nocturno que copó las portadas de la prensa internacional.
Vivíamos en una bendita inopia. La historia con mayúsculas pasaba a nuestro lado con paso sigiloso y fusil al hombro, mientras nosotros guardábamos la inocencia y el buen humor en los macutos.
¡Toma ya!

miércoles, 21 de octubre de 2026

ETA, 15 años del "cese ¿definitivo?"

ETA está muy bien conservada. Ilustración de Ulises Culebro
Según Iñaki Arteta, ETA es una empresa que simplemente ha cerrado su departamento de metralletas. Por lo demás, se conserva muy bien y mucho más cómoda de lo que sugiere la ilustración
Consuelo Ordóñez, denuncia que a los miembros de ETA se les permitió "protagonizar su propia desaparición", saliendo de la clandestinidad de forma intacta, cómoda o "conservada" (como en una lata de conservas de "Edición de Aniversario"), en lugar de haber sido derrotados y desmantelados estrictamente por la vía policial y judicial. 

El final de ETA que seguimos pagando
Hoy, cuando se cumplen 15 años del "cese definitivo", las últimas detenciones de dos personas investigadas por terrorismo son una señal de alarma derivada de cómo se produjo el final de ETA: se puso fin a sus atentados, pero no se logró deslegitimar el terrorismo ni las ideas que lo sostuvieron
El final de ETA que seguimos pagando
Consuelo Ordóñez El Mundo19 10 2026
Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite
Que ETA haya dejado de asesinar es lo mejor que nos ha ocurrido en nuestra historia reciente. Nunca hemos vivido un tiempo mejor que este, sin la amenaza permanente de sus atentados. Nadie deseó con más fuerza que llegara este momento que las víctimas y sus familias. Durante décadas vivimos esperando la llamada que podía anunciar un nuevo asesinato, mirando debajo del coche, cambiando de itinerario, evitando determinadas rutinas y preguntándonos quién sería el siguiente asesinado. Que todo aquello haya terminado es, sin ninguna duda, una gran noticia.
Pero reconocer esta verdad no nos obliga a aceptar el relato construido sobre el final de ETA. Aquel no era el único desenlace posible ni fue el que merecíamos las víctimas y la sociedad. Se podía haber acabado con ETA utilizando exclusivamente las herramientas del Estado de derecho, sin negociación política y sin concesiones. No se hizo así.
A principios de este siglo, y especialmente en los años anteriores a 2011, ETA estaba profundamente debilitada. La acción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad había desarticulado gran parte de sus estructuras operativas, detenido sucesivamente a sus dirigentes, desmantelado comandos e impedido numerosos atentados. La organización terrorista estaba policialmente asfixiada y su capacidad para seguir matando se había reducido de forma drástica.
Si se hubiera perseverado hasta el final por ese camino, su derrota habría podido ser total: operativa, política, social y moral. Sin embargo, nuestros gobernantes optaron por negociar con la propia ETA las condiciones de su final. Esa decisión permitió a los terroristas protagonizar su desaparición, rodearse de avales internacionales y presentar el abandono de las armas como una decisión voluntaria y generosa, en lugar de como la consecuencia de su asfixia policial.
La negociación trajo consigo importantes concesiones: la legalización de sus brazos políticos, excarcelaciones fraudulentas sustentadas en mentiras y trampas al Estado de derecho, decisiones judiciales y políticas que favorecieron la impunidad y la escenificación de un final «sin vencedores ni vencidos». Es decir, nunca vimos una operación policial que culminara con la disolución definitiva de ETA porque, sencillamente, nunca se produjo. En su lugar, contemplamos cómo quienes habían dirigido, legitimado y apoyado el terrorismo recuperaban la normalidad política sin condenar su pasado ni asumir responsabilidad alguna por el inmenso e injusto daño causado.
Hoy, quince años después del «cese definitivo», todavía pagamos las consecuencias de aquel final. Las pagamos cuando centenares de asesinatos permanecen sin esclarecer y quienes disponen de información continúan amparados por la ley del silencio. Las pagamos cuando se conceden terceros grados y regímenes de semilibertad a presos de ETA burlando los requisitos legales, sin que hayan demostrado un arrepentimiento real ni roto con el entorno político y social que justificó sus crímenes. Y las pagamos cuando los herederos políticos de aquel entramado presentan su propia trayectoria como una contribución a la paz y pretenden que olvidemos todo lo que hicieron para sostener el terrorismo.
Luego hay quienes se sorprenden de la fortaleza electoral de EH Bildu y de que su pasado de complicidad con ETA no le haya supuesto ningún coste político. Pero ¿por qué habría de sorprendernos? El poder político en su conjunto ha contribuido a su blanqueamiento. Se ha normalizado su presencia institucional sin exigirle una condena del terrorismo, una revisión crítica de su pasado ni el reconocimiento de la injusticia radical de los asesinatos.
Floren Aoiz sale de la lata y encabezará la lista de Bildu al Senado por  Navarra

Se ha llegado a llamar «hombres de paz» a quienes promovieron y dirigieron la violencia terrorista. Se les ha permitido rentabilizar propagandísticamente el final de ETA hasta el punto de presentarse como sus impulsores. Casi parece que debamos agradecerles que finalmente decidieran dejar de matarnos.
Y, sin embargo, siguen sin considerar injusta la trayectoria criminal de ETA. Continúan llamando «presos políticos» a los asesinos de nuestros familiares, organizando movilizaciones para exigir su excarcelación colectiva, exhibiendo sus fotografías y presentando su paso por la cárcel como un sacrificio heroico. Honran a los terroristas porque siguen considerando que sus crímenes formaron parte de una lucha legítima. Cuando reclaman que estén «libres y en casa», lo que están afirmando es que no deberían estar en prisión por haber asesinado o ayudado a asesinar.
ETA desapareció como organización terrorista, pero el proyecto político y el entramado social que la sostuvieron no fueron derrotados. Su relato conserva una enorme capacidad de influencia. El terrorismo dejó de resultarles útil, pero quienes lo legitimaron han podido recoger parte de sus frutos políticos sin renunciar al marco ideológico que hizo posible aquella violencia. Esa es una de las consecuencias más graves de haber escenificado un final sin vencedores ni vencidos: se ha difuminado la responsabilidad de quienes ejercieron el terrorismo y de quienes lo justificaron.
Las detenciones del pasado fin de semana en Irún de dos personas investigadas por un presunto delito de terrorismo son otra señal de alarma derivada de las consecuencias de cómo se produjo el final de ETA. Se puso fin a sus atentados, pero no se logró deslegitimar el terrorismo ni las ideas que lo sostuvieron. Según las informaciones publicadas, los detenidos estarían vinculados a sectores radicales de la izquierda abertzale y tenían material sensible sobre las fuerzas de seguridad y la posible ubicación de armas y explosivos.
La investigación deberá esclarecer los hechos, pero el caso vuelve a poner de manifiesto un riesgo que Covite lleva años denunciando: una parte de la sociedad vasca y navarra sigue profundamente radicalizada. Nuestras denuncias sobre esa realidad han caído una y otra vez en saco roto ante quienes tienen autoridad y capacidad para actuar. Quince años de desidia e inacción institucional han permitido que la legitimación de la violencia siga proyectándose sobre el presente.
Nuestros gobernantes proclaman que la democracia y el Estado de derecho derrotaron a ETA. Pero nunca una victoria declarada como tan rotunda ha resultado menos visible. Una ETA derrotada no habría protagonizado su propio final ni habría impuesto su relato propagandístico. Sus dirigentes no habrían aparecido ante las cámaras como portavoces de una supuesta voluntad pacificadora. Sus herederos políticos no ocuparían las instituciones presentándose como artífices de la paz y la convivencia mientras siguen sin condenar los asesinatos. Tampoco han pedido perdón a las víctimas, salvo a aquellas respecto de las cuales sostienen que ETA «se confundió». Una distinción que constituye un ejercicio de cinismo mayúsculo y una humillación insoportable para las víctimas, porque implica que, al asesinar a todas las demás, ETA no se equivocó.
En definitiva, no debemos nada a quienes dirigieron ETA, jalearon sus asesinatos, proporcionaron al terrorismo sustento político e ideológico, señalaron a sus víctimas y condenaron después a sus familias al aislamiento y al ostracismo. No tenemos que darles las gracias por haber dejado de matarnos. Un país consciente del significado de sus víctimas del terrorismo jamás les concedería semejante gratitud.
Si en este aniversario alguien merece el agradecimiento de la sociedad, son las víctimas. Nunca nos tomamos la justicia por nuestra mano. Nunca respondimos a la violencia con más violencia. Confiamos en el Estado de derecho, incluso cuando no consiguió protegernos y pese a que nos haya decepcionado en demasiadas ocasiones. Con nuestra conducta rompimos la espiral de violencia a la que ETA pretendía arrastrarnos e impedimos que existiera ese «conflicto» entre dos bandos que los terroristas necesitaban para justificar sus crímenes.
Aquí nunca hubo dos violencias equivalentes ni dos bandos enfrentados. Aquí hubo terroristas y víctimas. Y fueron las víctimas quienes, con su dignidad, su contención y su comportamiento cívico, preservaron la convivencia que ahora otros pretenden atribuirse.
Consuelo Ordóñez es presidenta de Covite

martes, 20 de octubre de 2026

Mi primero y mi último triunfo en atletismo

1968. Gregorio Górriz (1975 toro Navarrico), 3º x la izda, 34 años. Nos doblaba la edad a algunos
A pesar de la afición que tenía, me quedé en un proyecto de atleta. Apuntaba maneras para el medio fondo corto: 800-1000. Tenía una punta de velocidad, aunque nada que ver con la del inolvidable Tomás Rincón. 
Mi problema fue que, cuando empezaba la temporada de pista e iba cogiendo la forma, tenía que ir a milicias universitarias, a Monte la Reina (Zamora). Por cierto, allí arrasé en el Pentatlón Militar, entre los 3000 (c.a.) que estábamos:
Pista americana, natación obst., lanz. granada, cross... y la 5ª no me acuerdo 
Empecé, a comienzos del 68, con Alejandro Ruiz como entrenador en el Beti Gazte, en los bajos y alrededores de Los Caídos, y enseguida, con el inolvidable Fernando Millor, pasamos al Amaya. 

Primera juventud
Mi primer triunfo llegó en Mayo, cuando llevaba poco más de tres meses entrenando. Era un 800.
Salimos 14 atletas y yo fui en el grupo de cabeza. Cuando faltaban 300 m., Juan Chapar (de Villafría, provincia de Burgos) dio un buen tirón al que sólo pudimos responder dos atletas más. Adelanté al segundo y fui recortando la distancia sin que Chapar, confiado, se percatara. Al entrar en la recta final, le pegué una pasada de las de Rincón (pero menos) y Chapar soltó un espontáneo "¡¡¡cabróoooon!!!", porque no se lo esperaba. Entré en la meta primero y riéndome.

Cuando llegaba Junio, tenía que adelantar los exámenes para "veranear" en Monte la Reina. Y así durante tres años (bueno, el tercer "veraneo" fue en Jaca), hasta que me entró la espondilitis anquilopoyética y tuve que dejar el atletismo.

Segunda juventud
"Hidalgo", marca  reconocida por su tradición en el diseño, personalización y grabado de premios
Hacia 1990, gracias al doctor Jimeno que me hizo un tratamiento de choque (me colgaba de los pies, como más de uno quisiera colgar a Sánchez), superé esa espondilitis que me torturó desde los 20 años y, por fin, tuve intención de empezar a pensar que algún día tenía que plantearme dejar de fumar. Dos paquetes al día y tres, el fin de semana, eran una animalada.
Volví a entrenar por mi cuenta y para 1995 estaba hecho un mulo (que diría Tony Leblanc) y empecé a participar en carreras populares.
En Mayo de 1996 corrí la Media Maratón más placentera de mi vida, con abundante riego de endorfinas, bajando 20' el tiempo que había hecho el año anterior (me saqué a mí mismo casi cinco km.).
En Junio corrí la Carrera del Encierro de La Jarana. Corrimos juntos veteranos, juveniles, chicas.., todos revueltos. Aunque esa distancia (unos 850 m.) se adaptaba mejor a mis facultades, se me hizo muy dura y el único placer fue la entrada a la Plaza de Toros por el Callejón: una gozada. 
Nada más terminar les dije a los míos: "anda, vamos p'a casa, a la ducha". Pero mi mujer me convenció de quedarme cuando me avisó de que, durante la entrega de premios, había aperitivo.
En esas estábamos (yo con mi hijo de tres años en brazos), cuando dicen por el micrófono:
"Veteranos Primero Pachi Mendiburu". ¡Menuda sorpresa! Yo iba buscando las croquetas del aperitivo y me encontré con que era el campeón de Veteranos sin haberme enterado. Como un resorte, con el crío encima, pegué un salto hasta el estrado (que tenía varios escalones) y, para envidia de todos, me dieron (no sé por qué; yo creo que se equivocaron) el trofeo más elegante. Los demás, unas copas de lo más normal. Y para mí, el magnífico trofeo de la foto. ¡A ver qué atleta mediocre puede lucir un trofeo como éste!
Me dice una amiga que de casi todo sabe mucho más que yo, que en el mundo del coleccionismo deportivo, los galardones y la heráldica, la marca "Hidalgo" que lleva mi trofeo es reconocida por su tradición en el diseño, personalización y grabado de premios. Y que de error, nada. Es muy probable que el patrocinador pidiera expresamente que su gran trofeo fuera destinado a la categoría de Veteranos, ya que en el atletismo popular siempre se ha guardado un respeto y una admiración enormes por los corredores experimentados que seguían dándolo todo en el asfalto.
Ahora: "Salinas Selección y Diseño S.L."
Según las clasificaciones históricas de la Organización, "Mendiburu compitió con el dorsal 222 a la edad de 46 años. Con esa marca no solo se proclamó campeón de la categoría de Veteranos, sino que además logró un meritorio 16º puesto en la clasificación general absoluta de la carrera (entre 87)".
Lo que no saben en La Jarana es que en 1980 me gané otro trofeo pero en el Encierro de verdad: cuatro cornadas que me metió el toro Callejero, al que dejé "no apto para la lidia".
¡Toma ya!
Carrera del Encierro 

lunes, 19 de octubre de 2026

Vito Quiles, una excusa para la violencia

Cuando el jueves 15 me acerqué por Yamaguchi, yo no vi ningún "agitador ultra" ni "muros de contención contra el fascismo" (Sabino Cuadra, el que rompió una hoja de la Constitución en el Congreso, en el centro del "muro"). Sí vi una multitud de chavales uniformados, todos como borregos. Yo iba por la Av. de los impares, cuando empecé a ver por la de los pares la marabunta de GKS en dirección a Yamaguchi. Me acerqué a la mediana para grabarles mejor. Cuando me cansé de grabar, volví a mi acera y otra marabunta parecida iba a por Vito Quiles y a por la policía por la de los impares.
Hablan de 3.500. Para deprimirse. Lo he puesto al doble de velocidad para ahorraros la mitad de la tortura:

Luego, viendo TVE 1, escuché hablar de "agitador ultra" y de "antifascistas". Y una tertuliana se extrañaba de que la policía se defendiera de los "antifascistas" .
¡Vaya nivel! En la televisión pública, la que pagamos todos.

Galería de fotos que debería ver la tertuliana

Fuera ultras de Navarra
Por Juancho Extremera OK diario 14 10 2026
Porque los navarros no necesitamos políticos que se dediquen a señalar quién puede llevar un micrófono. Necesitamos políticos que tengan la valentía de responder cuando las preguntas les incomodan.
¡Quién nos iba a decir que, después de tantos años, íbamos a echar de menos a los reporteros de Caiga quien caiga! Aquellos que, durante los gobiernos de José María Aznar, se plantaban delante de los políticos con sus gafas negras y un micrófono para hacerles preguntas incómodas. Entonces aquello era periodismo, humor y libertad de expresión. ¡Qué buenos eran cuando ponían contra las cuerdas a la derecha!
Pero ahora parece que las cosas han cambiado. O mejor dicho, que algunos han cambiado de opinión según quién lleve el micrófono.
Esta semana hemos escuchado a la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Pamplona poner el grito en el cielo por la visita de Vito Quiles a nuestra ciudad. Al parecer, un joven con un micrófono que hace preguntas incómodas se ha convertido en una amenaza para la convivencia.
¡Menudo peligro! Un micrófono, unas preguntas y una bandera de España. Casi nada.

Me pregunto qué habría pasado si aquellos reporteros de Caiga quien caiga hubieran tenido que pedir permiso a los políticos para preguntarles. Probablemente nos habríamos quedado sin programa y algunos de nuestros representantes habrían podido dormir mucho más tranquilos.
Porque esa es la cuestión: ¿desde cuándo hacer preguntas incómodas es un ataque a la democracia? ¿O es que la libertad de expresión solo vale cuando las preguntas se hacen al adversario político?
Y aquí es donde me entra la ironía. Resulta que la portavoz socialista que hoy nos alerta de los peligros de la crispación es de la misma formación política que firmó aquel pacto en Pamplona que apartó al constitucionalismo de la Alcaldía para entregársela a Bildu. Sí, a Bildu, ese partido con el que el PSOE ha decidido entenderse políticamente mientras tantos navarros seguimos preguntándonos dónde queda la coherencia.

Porque, vamos a ver: ¿quién reparte ahora los carnés de demócrata? ¿Los mismos que consideran peligroso a un chaval con un micrófono, pero después son capaces de pactar con quienes siguen sin dar a las víctimas del terrorismo la respuesta clara y contundente que merecen?
En febrero volvimos a comprobar las dificultades para lograr un pronunciamiento institucional sobre las víctimas de ETA y los ciudadanos que tuvieron que abandonar su tierra por el miedo. Y no hace falta que nadie me explique lo que significa vivir en una Navarra donde demasiadas personas tuvieron que mirar a su alrededor antes de hablar.
Tampoco olvido las agresiones y los episodios de violencia que hemos vivido en nuestra tierra. No olvido Berriozar, ni los ataques denunciados contra personas por sus ideas, ni los destrozos que han sufrido nuestros barrios. Y tampoco olvido que, cuando las consecuencias de la violencia llegan a nuestras calles, quienes pagan muchas veces la factura son los ciudadanos de a pie.
¿Dónde está entonces la misma indignación? ¿Dónde están los discursos solemnes? ¿Dónde están las exigencias de responsabilidad cuando los hechos incomodan a los socios políticos?
Porque yo lo tengo muy claro: la violencia es violencia, la agresión es agresión y la intimidación es intimidación, las cometa quien las cometa. No hay ultras buenos y ultras malos según el partido al que voten. Lo que hay son personas que respetan la libertad y otras que pretenden imponer sus ideas a los demás.
Y que nadie me venga con que criticar estas contradicciones es alimentar el odio. Estoy bastante cansado de que algunos pretendan dar lecciones de convivencia mientras señalan a quienes no piensan como ellos. La convivencia no consiste en callarse para no molestar al poder. Consiste en poder hablar, preguntar, discrepar y defender tus ideas sin miedo.
No tengo por qué compartir todo lo que diga Vito Quiles. Ni falta que hace. Pero defender que pueda hacer preguntas no significa darle la razón en todo; significa defender una libertad de expresión que mañana también necesitaremos quienes no compartimos sus ideas.
Juancho Extremera
Así que, si de verdad queremos una Navarra libre de ultras, empecemos por aplicar la misma vara de medir a todos. A quienes provocan, a quienes agreden, a quienes justifican la violencia y a quienes utilizan sus cargos públicos para señalar a sus adversarios.
Fuera los ultras de Navarra. Fuera la violencia, fuera la intimidación y fuera también la hipocresía política.
Porque los navarros no necesitamos políticos que se dediquen a señalar quién puede llevar un micrófono. Necesitamos políticos que tengan la valentía de responder cuando las preguntas les incomodan.
Y termino con una pregunta que algunos deberían hacerse delante del espejo: ¿qué les asusta más, la presencia de un joven con un micrófono o la posibilidad de que alguien les pregunte aquello que llevan demasiado tiempo evitando responder?

domingo, 18 de octubre de 2026

Grabado de Pamplona, desde Aranzadi (1846)

Es curioso cómo a veces nos comemos la cabeza y discrepamos, cuando tenemos bien a mano la solución correcta.
En el caso de la imagen, es un grabado histórico titulado «Vista general de Pamplona», realizado en 1846 por el dibujante y grabador José Vallejo y Galeazo para la obra Galería Militar Contemporánea (Madrid, 1846).
La pregunta es: "¿desde dónde (aproximadamente, no es una foto y la subjetividad de José Vallejo puede jugar un gran papel) está obtenida esta bellísima imagen de Pamplona?".
1965 Las torres y la secuoya
Dos ideas básicas:
  • José Vallejo está dibujando al norte de Pamplona, ya que las torres de San Saturnino están a la derecha de las de la Catedral
  • la alineación de las torres de la Catedral apunta al Puente de San Pedro (hoy también al del Vergel), desde donde no se ve más que la torre norte. Vallejo está, pues, a la izquierda, al este del Puente de San Pedro

Y ahora usamos la técnica de Paint que nos permite trazar una vertical perfecta entre dos puntos que estén alineados. Por ejemplo, el gran pináculo de la Catedral y la esquina noreste del Baluarte del Redín.
1. Gran pináculo Catedral; 2. Esquina baluarte Redín; 3. Hacia Vallejo; 4. Vergel-Aranzadi
Como veis, el pináculo no está exactamente en la vertical de la esquina del baluarte, desplazamiento que luego tendremos en cuenta cuando pasemos a Maps.
El camino (4) es el ramal Este de la Vuelta de Aranzadi (que en los años 50 también se llamaba Vuelta Ibarra), que luego sigue por debajo de las murallas del Frente de la Magdalena (Camino del Vergel y de la Magdalena) y que luego gira a la derecha para entrar en la ciudad por el Portal de Tejería.

Por fin pasamos a Maps:
1. Gran pináculo Catedral; 2. Esquina baluarte Redín; 3. Casa Gurbindo; 4. Vergel-Aranzadi
Corrigiendo unos metros la posición del pináculo (1), la recta pasa por la esquina noreste del baluarte del Redín y, atravesando Aranzadi, alcanza Casa Gurbindo. En 1846 no existían todavía las casas de hoy en día, las más antiguas de las cuales -que yo sepa- son del último cuarto del XIX.
Aunque yo creo que Vallejo estaría a la altura de Casa Gurbindo, he continuado la recta y atravesado el río para mostrar que a la izda. del final está el Convento de Capuchinos.

Conclusión
Y la conclusión positiva a la que llegamos es que la península o meandro de Aranzadi, ese gran espacio natural de 150.000 metros cuadrados situado en un bucle que forma el río Arga en Pamplona, entre los barrios de la Rochapea y la Chantrea, se encuentra casi igual que hace 180 años.
Y la conclusión positiva a la que llegamos es que la península o meandro de Aranzadi, ese gran espacio natural de 150.000 metros cuadrados situado en un bucle que forma el río Arga en Pamplona, entre los barrios de la Rochapea y la Chantrea, se encuentra casi igual que hace 180 años. Sigue siendo el histórico «Vergel» (el verger) que ya citaba Anelier en 1276.

sábado, 17 de octubre de 2026

El "Arenas de San Pedro" de Francisco de Val

Gentileza de Juan Carlos y Cheli
Tras la decepción sufrida porque el Pasodoble Arenas de San Pedro no era de Francisco de Val, tuve al menos la satisfacción de dar con sus autores auténticos, proporcionando además algunas pinceladas biográficas sobre los tres. De todos esos datos, desarrollados en la entrada "'Arenas de San Pedro' (pasodoble), Navidad 1944", ni el Ayuntamiento de Arenas ni apenas nadie tenía la menor idea.
Mi interés entonces se centró en buscar alguna huella (aparte de los recortes de prensa de la hemeroteca) del "Arenas de San Pedro" de Francisco de Val.
En El Diario de Ávila 1971 09 02 se dice exactamente esto: "La letra de la canción del año pasado, «Arenas de San Pedro», aparece en el programa oficial de ferias y fiestas 1971".
Y ahí me agarré como un clavo. Por supuesto, me olvidé de la música y me conformé con la letra.
Cuando escribí al Ayuntamiento y a diferentes entidades musicales y culturales de Arenas de San Pedro, logré contactar con Juan Carlos Rivas F., miembro de la Junta directiva de la Asociación Cultural Ágora Arenas de San Pedro, y a él le encargué la búsqueda de ese programa de fiestas de 1971.
Y en pocos días lo ha conseguido. 
¿Cómo? Resulta que Juan Carlos es también concejal miembro de la corporación municipal, representante del grupo municipal de Izquierda Unida. "Pues en realidad, preguntando a los militantes de Izquierda Unida, ya que en el ayuntamiento nadie sabía nada. Uno de ellos cayó en la cuenta de preguntar a quien llevaba la imprenta ("Cheli") en la que se hizo la revista y resultó que este hombre tenía una colección con todos los números".
Pues un navrazo (abrazo desde Navarra) bien fuerte a todos los que habéis colaborado en este desolvido, el de la imprenta ("Cheli") y Juan Carlos especialmente incluidos:
Arenas de San Pedro
Canción dedicada a esta Ciudad
(Letra y música de Francisco de Val)
— o —

¿Qué es aquello? ¿Qué es aquello que se ve
Que parece una esmeralda?
Ahora te lo diré
Pasando esa nube blanca.
Ahora te lo diré
Pasando esa nube blanca.

Arenas, Arenas de San Pedro,
El pueblo más bonito
Que hay en el mundo entero.
Arenas, Arenas de San Pedro
Parece un rinconcito
Un rinconcito del cielo.
— o —
Tres ríos de agua de cumbre
Saltando de peña en peña
Lo cruzan en procesión.
Y mientras Arenas duerme,
Y mientras Arenas duerme
Esos tres ríos eternos
Le rezan una oración.

Antiguo «Mesón del Puente»,
Fuente de los «Cuatro Caños»,

Encrucijada de los tres ríos,
Por mi frente vais volando.

¿Qué es aquello...

Dos calles llenas de historia
Llevo colgadas del alma
Como un recuerdo de amor:
La de la «Condesa Triste»,
La de la «Niña Perdida»,
Donde canta y donde duerme
Un amor que tengo yo.
— o —
Y al pie de una hermosa cumbre
Llamada «Novia del cielo»,
Sobre una alfombra de flores,
Está Arenas de San Pedro.
— o —
Siempre se nublan mis ojos
Cuando me alejo de allí,
¡Qué bonito que es Arenas! ¡Qué bonito
Para venirme a morir!
— o —
Arenas, Arenas, Arenas...

Pero Paco Val murió en Madrid 13 años más tarde, 1l 13 de enero de 1984.
Al día siguiente es enterrado en el cementerio de La Almudena, en el osario. Sin una lápida que diga:
"Aquí yace Francisco de Val, creador de canciones como Sierra de Luna, Viajera, Torito bravo, Qué bonita es mi niña, Una lágrima cayó en la arena..."
***
Francisco de Val, hombre de una sensibilidad extrema, ha captado la esencia de Arenas y la ha plasmado en la canción. 
Algunas explicaciones:

1. «Tres ríos de agua de cumbre» 
Puente de Aquelcabo
Son Río Arenal o Aquelcabo, es el principal, el segundo Ricuevas y el tercero La Avellaneda.
Aquelcabo viene de "aquel cabo" (aquel extremo del pueblo). Ricuevas es la contracción popular de "Río Cuevas". 
Comparemos esta expresión de "Tres ríos de agua de cumbre" con esta, gemela, de "besos de nieve (y) de cumbre" de "Sierra de Luna". Esa (y) que casi todos incluyen, menos los más cercanos a Paco Val, debemos hacerla desaparecer: "Agua de cumbre", "nieve de cumbre". Fue un error de edición de la primera partitura.

2. «Mesón del Puente»
Se encontraba justo al lado del puente medieval sobre el río Arenal (en la zona de la actual Glorieta). Estuvo vinculada a los antiguos corrales de la desaparecida ermita de Santa Bárbara, el sitio exacto donde los pastores y porqueros guardaban el ganado al llegar al núcleo urbano a principios del siglo XX. Posteriormente operó durante décadas como restaurante tradicional de la villa. 

3. «Cuatro Caños»
La fuente de los cuatro caños con su pilón circular de piedra suele ser el corazón social y el eje vertebrador de las plazas mayores. Francisco de Val la evoca melancólicamente como el punto urbano de confluencia donde simbólicamente se cruzan las aguas serranas y las miradas de los vecinos.

4. «Condesa Triste»
Este es el sobrenombre histórico más famoso de Arenas de San Pedro y hace referencia a Doña Juana de Pimentel, viuda del Condestable de Castilla Don Álvaro de Luna. Tras la trágica ejecución de su esposo en 1453 por orden del rey Juan II, Juana de Pimentel se retiró a la fortaleza, firmando desde entonces todos sus documentos oficiales con el desgarrador título de "La triste condesa". Por extensión, el monumento más insigne de la villa (el Castillo de Don Álvaro de Luna) es conocido popularmente por todos los arenenses como el Castillo de la Triste Condesa.

5. «Niña Perdida»
Detrás de este nombre existe una trágica leyenda local (mitad crónica histórica, mitad cantar de tradición oral) que da nombre a una conocida vía urbana de la localidad, la Calle de la Niña Perdida. La tradición popular relata el crimen de una joven arenense de origen judeoconverso ("cristiana nueva") que subió al monte a recolectar tomillo para adornar las calles en las fiestas del Corpus Christi y que terminó sufriendo un fatídico final a manos de un vecino. La historia quedó tan impregnada en el alma de la villa que todavía hoy se canta y forma parte del itinerario tradicional a caballo durante el Vítor a San Pedro de Alcántara.

6. «Novia del cielo»
Con esta poética metáfora, Francisco de Val corona la geografía del lugar aludiendo directamente a la Sierra de Gredos. Es la personificación de la cumbre o el macizo rocoso que, cubierto habitualmente por un manto de nubes blancas o nieve, parece un velo nupcial que vigila y abraza desde lo alto a la ciudad de Arenas de San Pedro.

Como veis, una gran letra que ha estado a punto de perderse y que hoy desolvidamos gracias a Juan Carlos y a Cheli, quien ha guardado todos los programas de fiestas desde 1968.