El vehículo de los militares de Ceuta, destrozado por las piedras; en las imágenes, varios soldados patrullan las calles de la ciudad autónoma desarmados. E. E.
Cuatro militares españoles, desarmados, sin vehículo blindado y sin protocolo claro de actuación, son emboscados en Ceuta por entre treinta y cuarenta inmigrantes ilegales que les rodean, les lanzan piedras de gran tamaño, destrozan su vehículo y les persiguen a pie golpeándoles mientras huyen. Su única salida: llamar al 112. El mismo número que marca cualquier ciudadano cuando le roban el bolso en el metro. Esto no es una película de Berlanga. Es España. Es Ceuta.
La España de Pedro Sánchez tiene una imagen perfecta y es esta: los militares que España desplegó para defender su territorio necesitan que la Policía Nacional y la Guardia Civil vengan a rescatarles de una pedrea. Las Fuerzas Armadas, cuya razón de ser es precisamente que el Estado no tenga que pedir socorro, pidiendo socorro. Si alguien hubiera escrito este guion hace dos meses, le habrían dicho que exageraba. Y sin embargo, aquí estamos.
La asociación ATME lo ha dicho con claridad: los militares estaban desarmados, sin medios de protección adecuados y sin protocolos de actuación. El Ministerio de Defensa ni siquiera ha explicado qué deben hacer sus soldados cuando cuarenta personas les rodean y les atacan en suelo español. Nadie les ha dado instrucciones. Nadie ha previsto que esto pudiera ocurrir. O si lo ha previsto, nadie ha actuado. Y lo que es aún más insultante: ahora se habla de encargarles también la vigilancia de los colegios al inicio del curso. Soldados sin protocolo para defenderse de una pedrea, custodiando patios de recreo.
Hay una pregunta que los ceutíes llevan semanas haciendo y que nadie en el Gobierno se ha molestado en responder: ¿hay alguien al mando? La respuesta la dieron cuatro militares heridos en Benzú cuando marcaron el número de emergencias. Y mientras los ministros se acusan entre ellos de mentir en el Congreso, los militares aprenden a llamar al 112 para defenderse en su propio territorio. Esto no es una crisis migratoria, como nos quiere hacer creer el Gobierno. Es un Estado que ha dejado de funcionar en una parte de su territorio. Y el presidente que debería impedirlo está como un sonámbulo vagando por La Moncloa.
El frontón de Irañeta, con los restos de la pared izda. derribada por el azote del viento. ARCHIVO
Un eco de dolor late en ese frontón desde 1925, año en que el huracán convirtió la pared sinistra en una guadaña siniestra que segó cinco vidas. Pero en el caminito desde la iglesia una rosa roja florece entre los acebos.
Era costumbre, también en Irañeta, jugar a pelota los domingos y festivos después de misa, hasta que el sacristán tocaba la campana del Ángelus. Entonces se paraba, los hombres se quitaban la boina, se rezaba y se iba a comer. Aquel día, el sacristán tocó las campanas cinco minutos antes e impidió que la desgracia fuera mayor.
El huracán que convirtió un mediodía de diciembre en tragedia en Irañeta
Cinco jóvenes perdieron la vida el 20 de diciembre de 1925 al derrumbarse el frontón de la localidad de la Barranca por el virulento azote de un huracán
20 12 1925. Sobre una mesa, la relación de las cinco víctimas tallada en piedraMIGUEL OSÉS. 2024 Maps. Al comienzo del camino, a la izda., verás un rosal rodeado de acebo
El tiempo ha suavizado el recuerdo, pero no lo ha borrado. Hace ahora cien años, Irañeta, pequeña localidad de la Barranca, vivió una de las jornadas más trágicas de su historia. Un suceso repentino, provocado por un violento huracán de viento oeste, segó la vida de cinco jóvenes del pueblo y dejó una herida profunda en toda la comunidad, que aún hoy pervive en la memoria colectiva.
Era domingo. El 20 de diciembre de 1925. Tras la misa mayor, como marcaba la costumbre, varios mozos se reunieron en el frontón adosado a la pared posterior de la iglesia parroquial para jugar a pelota. El frontón era entonces uno de los principales espacios de convivencia del pueblo, prolongación natural de la vida social tras los oficios religiosos. La mayor parte de los vecinos casados se encontraba en la Casa Consistorial, donde se celebraba la subasta de arbitrios municipales, una cita habitual en el calendario local. El viento soplaba con fuerza desde primeras horas del día, aunque no resultaba extraño en una localidad situada a los pies de la sierra de Aralar. Sin embargo, aquel domingo el aire fue ganando intensidad hasta convertirse en un vendaval imponente. Pocos minutos antes del mediodía, una ráfaga huracanada arrancó de cuajo la pared lateral del frontón, una estructura de grandes bloques de cemento y escorias de carbón, construida apenas tres años antes, y la hizo caer de una sola pieza sobre el interior de la cancha. Bajo aquella masa quedaron sepultadas varias personas. Solo dos lograron salvarse al quedar protegidos por un ángulo del muro que permaneció en pie.
Conducción de los féretros al cementerio de Irañeta, al día siguiente de la tragedia. Cedidas
El estruendo se escuchó en todo el pueblo y desató la alarma inmediata. Vecinos que regresaban a sus casas o se encontraban en el ayuntamiento corrieron hacia el frontón. La escena era sobrecogedora. Bajo los escombros había jóvenes atrapados y apenas existían medios para intervenir. Sin esperar ayuda exterior, el vecindario se volcó en las tareas de rescate. A golpe de herramienta y, en muchos casos, con las manos desnudas, los bloques fueron reducidos a fragmentos en un esfuerzo colectivo marcado por la urgencia y la solidaridad espontánea.
Cinco jóvenes perdieron la vida como consecuencia del derrumbe: Jesús Lizasoain, de 19 años; Ruperto Yoldi, de 42; Jesús Huarte, de 15; Martín Unanua, de 21; y Pedro Yoldi, de 20 años, que falleció al día siguiente a causa de las heridas. Otro joven, Joaquín Razquin, resultó gravemente herido y fue trasladado al Hospital Civil de Pamplona, donde ingresó en estado crítico. La tragedia alcanzó de lleno a varias familias y conmocionó a un pueblo pequeño, donde cada pérdida se vivía como propia.
Al día siguiente, Irañeta amaneció sumida en un silencio poco habitual. Las campanas doblaban a muerto y las calles permanecían prácticamente vacías mientras los vecinos se preparaban para despedir a las víctimas. El funeral llenó por completo la iglesia parroquial, y las exequias, costeadas por el ayuntamiento, se prolongaron durante varios días. La crónica publicada entonces por Diario de Navarra hablaba de consternación, recogimiento y de un vecindario unido en el dolor, que encontraba en la fe y en el acompañamiento mutuo la única forma de sobrellevar una pérdida tan repentina.
Los cinco jóvenes supervivientes del derrumbe de la pared del frontón
Con el paso de los años, la tragedia pasó a formar parte de la memoria colectiva del municipio. No quedó fijada únicamente en los archivos o en las páginas del periódico, sino en el relato transmitido de generación en generación, asociado siempre a la fuerza del viento y a la fragilidad de la vida cotidiana en la Navarra rural de principios del siglo XX.
Cien años después, Irañeta es otro lugar, pero aquel episodio sigue presente. No como un recuerdo traumático, sino como una referencia compartida que habla de comunidad, de solidaridad y de un tiempo en el que la naturaleza imponía sus reglas con una contundencia difícil de imaginar hoy.
Recordar la tragedia no es solo un ejercicio de memoria histórica sino también un acto de reconocimiento a quienes la vivieron y a un pueblo que supo sobreponerse al golpe más duro. El viento volvió a soplar muchas veces desde entonces en la Barranca. Pero aquel domingo de 1925 quedó grabado para siempre en la historia de Irañeta.
Sakana, no; la Barranca
Hasta cuatro veces he tenido que sustituir en el artículo Sakana por la Barranca. El uso del término Sakana, traducción de "la Barranca" (los topónimos en Navarra no deben traducirse entre las dos lenguas), es una denominación oficial y de uso actual, pero es un anacronismo total si nos situamos en el contexto del suceso. Las crónicas periodísticas de 1925, los partes oficiales de la Guardia Civil, las colectas de ayuda del Gobierno Civil y el habla cotidiana de los vecinos se referían a la zona exclusivamente como la Barranca, en vasco "Barranka" (col. 1, recréate con el "Ur goiena").
Utilizar nombres actualmente oficiales para hechos del pasado desvirtúa la realidad histórica de cómo vivieron y contaron la tragedia sus propios protagonistas.
Pero hay más, mucho más. Este blog no puede olvidar que quien primero trató de eliminar el nombre tradicional (y casi lo ha conseguido) fue ETA, bautizando a un comando de la zona como Comando Sakana (6 oct. 1979), el que asesinó a Jesús Ulayar en 1979. Por tanto, objeción de conciencia, siempre "la Barranca".
Los tentáculos de J. Trayter (José de Juan del Águila) eran tan largos que no se conformó con las habaneras del XIX y XX o las corales de pueblo; el presidente de la UME e inspector y figura de gran influencia dentro de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) se metió de lleno en los años 60 y le hincó el diente al mismísimo pop-rock de la juventud yeyé.
La relación que mantuvo con ellos se puede calificar casi de "abuso de menores" y la documentación oficial lo confirma de manera directa.
El asalto al álbum de Los Pekenikes (1966)
Los Pekenikes, cuyo nombre surge de la juventud de sus componentes, se iniciaron en 1959, en el instituto madrileño Ramiro de Maeztu. Su bautizo se debe a Carmen Sevilla, quien exclamó al verlos: «¡Si sois unos peques! Os podríais llamar Los Pequeniques». Les encantó. "Sustituimos la Q por la K para que quedara más corto y cupiera escrito en el bombo".
En 1966, el mítico grupo instrumental madrileño Los Pekenikes lanzó su primer y aclamadísimo álbum homónimo, que incluía su gran éxito internacional "Hilo de seda".
En la cara B de ese mismo álbum venía otro temazo titulado "Sombras y rejas". Esta canción era, en realidad, una versión modernizada, con guitarras eléctricas y batería, de la celebérrima obra clásica "Asturias (Leyenda)" de Isaac Albéniz.
¿Y quién creéis que aparece firmando de forma oficial en los créditos del disco y en los registros como responsable del arreglo? ¡El mismísimo J. Trayter!:
4. «Sombras y rejas» ((basado en Asturias (Leyenda) de Isaac Albéniz) arr. J. Trayter)
¿Cómo se coló ahí el inspector de la SGAE?
Palacio de Longoria Sede SGAE Madrid
Como hemos señalado, los miembros de Los Pekenikes eran unos chavales jovencísimos (varios, recién salidos del instituto Ramiro de Maeztu) que sabían tocar de cine, pero no tenían ni idea de papeleo legal ni de contratos editoriales. Ahí residía sobre todo su minoría de edad.
Como Albéniz (1860-1909) ya era un clásico y su obra no pasaba a Dominio Público hasta 1989, para poder sacar esa versión instrumental yeyé necesitaban registrar un "arreglo muy especial". Ahí es donde entró en acción nuestro "cazador de derechos de autor".
Aprovechando su puesto dominante como gerente en la Unión Musical Española (UME), que editaba las partituras oficiales, y su poder en la SGAE como "hombre fuerte" en la gestión de derechos y la tramitación de partituras, se las apañó para estampar su seudónimo "J. Trayter", como un salvoconducto, en la partitura adaptada.
Sede UME en Madrid
El resultado: cada vez que sonaba "Sombras y rejas" en la radio, en las guitarras de Lucas Sainz y Tony Luz, o cada vez que se vendía un vinilo de Los Pekenikes, la maquinita de hacer dinero de la SGAE le desviaba un porcentaje de los derechos de autor a José de Juan del Águila por un trabajo que él jamás creó.
Así que fíjaos qué personaje: el mismo señor trajeado que expolió la habanera colombiana que cantaban Suárez y García en 1909, se fumaba un puro en su despacho de Madrid en 1966 cobrando royalties de los melenudos del pop-rock español por una obra de Albéniz.
Esto viene que ni pintado para demostrar que el "largo engaño" de Trayter no tenía fronteras temporales ni de estilo. ¡Le daba lo mismo una coral de Torrevieja que un conjunto de rock!
¿Conocías este Cruce de Historias tan curioso entre nuestro "amigo" Trayter y Los Pekenikes? Yo tampoco, hasta ahora.
El diputado del Partido Popular y concejal de Pamplona Carlos García Adanero ha denunciado este lunes que, más de un mes después de la agresión sufrida por varios militares en Berriozar durante la final del Mundial de Fútbol, el Gobierno de España continúa sin condenar públicamente lo ocurrido. “El Gobierno de España sigue sin condenar la brutal agresión de Berriozar. La ministra de Defensa (Margarita Robles) todavía no ha encontrado ni un minuto para preocuparse por los militares atacados ni por el resto de ciudadanos que sufrieron aquella paliza”, ha afirmado.
García Adanero ha considerado especialmente grave el silencio del Ministerio de Defensa ante una agresión en la que se encontraban varios miembros de las Fuerzas Armadas. “Lo mínimo que cabía esperar de la ministra era una llamada, una muestra de preocupación y una condena rotunda. Pero no ha hecho absolutamente nada”, ha lamentado.
Para el diputado del PP, esta falta de respuesta se explica por la dependencia política del Gobierno de Pedro Sánchez respecto a EH Bildu. “Prefieren proteger a sus socios antes que defender a los militares y ciudadanos agredidos. No quieren incomodar a Bildu-Batasuna, aunque para ello tengan que guardar silencio ante unos hechos de extrema gravedad”, ha denunciado.
García Adanero ha acudido este lunes al pleno de Berriozar, donde se han debatido dos mociones sobre los hechos ocurridos el 19 de julio en la terraza de un bar, cuando un grupo de encapuchado irrumpió con gran violencia, agrediendo a varias personas y lanzando el mobiliario por los aires. También han estado otros cargos públicos del PP, como Carmen Alba e Irene Royo, de UPN (Raúl Bator) y Vox (David Sáinz), así como representantes de plataformas ciudadanas, entre ellas Maribel Vals (Vecinos por la Paz). El salón de plenos se ha quedado pequeño y una treintena de personas han tenido que seguir la sesión de pie y en el hall. Entre los asistentes había una joven con la camiseta de la selección española.
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El alcalde de Berriozar, Iker Mariezcurrena (de pie), habla con los concejales socialistas Arantza Ríos y Carlos Mena
Daniel Cuesta: "¿Un plan de convivencia con EH Bildu? El plan de convivencia es mucho más sencillo: que los señores de Bildu hablen con los suyos y les digan que nos dejen vivir en paz y en libertad. Las personas que se dedican a agredir e intimidar a quienes piensan diferente proceden del entorno radical de la izquierda abertzale", ha manifestado, añadiendo que "si EH Bildu utilizara su influencia para exigir a ese entorno que abandonara definitivamente la intimidación y la violencia, no haría falta ningún nuevo plan de convivencia".
La noticia en portada nos lleva a las páginas centrales de Aragón Exprés. A la izda., una entrevista a Raphael en Lima. A la dcha., otra entrevista a Francisco de Val que le ha prohibido a Raphael cantar "Torito bravo" porque "Aunque podía reportarme muchísimo dinero, su estilo desvirtúa mi canción"
"Aunque podía reportarme muchísimo dinero, su estilo desvirtúa mi canción"
Si quiero hablar de Saturnino Francisco García Val, tendría que hacerlo diciendo que es una de las personas más encantadoras que he conocido, que escuchándole, el tiempo pasa volando porque tiene miles de anécdotas que contar, porque se siente niño hablando de los niños, poeta hablando de poesía, músico hablando de música y aragonés por encima de todas las cosas y de todo el arte.
Pero no quiero hablar de Saturnino Francisco García, sino de Francisco de Val, del creador de "Palomitas del Pilar", "Campanitas de la Aldea", "Sierra de Luna", "Viajera", "Torito Bravo" y un etcétera muy largo hasta completarlo con unos ochenta títulos (en la SGAE tiene 378 títulos registrados).
En la terraza de una cafetería comenzó hablándome de música. Hace veinte años, me dijo, compuse una canción que se titulaba "Me pediste un beso". La hice para Carmen de Veracruz y fue un éxito en Sudamérica.
Hace un par de años, Peret la grabó como suya la misma canción solo que con distinto título "Una lágrima cayó en la arena". La Sociedad de Autores demandó al cantante que se negaba a admitir que la canción fuese mía...
—Sincera y llanamente, señor de Val, le interrumpo, ¿cuándo le ha proporcionado más dinero esta canción, hace veinte años o ahora?
—Ahora, claro, porque los arreglos de Peret hicieron el traje que necesitaba la melodía para que ésta triunfara por tierras hispanas.
—Hace unos meses, en una sala zaragozana Raphael cantó "Torito Bravo" como final de espectáculo diciendo que la canción era de un autor americano. Fernando Sancho, paisano suyo y mío, le "reprendió" diciéndole que la canción era del aragonés Francisco de Val. ¿También ha demandado al cantante de Linares?
—No, pero le he prohibido que la cante.
—¿Existe algún motivo concreto?
—Ninguno, pero su estilo desvirtúa mi canción. Ya sé que como en el caso de Peret podría reportarme mucho dinero, pero no me interesa, solo me interesa la belleza de mis creaciones.
Según Francisco de Val, José de Aguilar fue quien mejor la interpretó
Le creo. Este aragonés que nació en Villafeliche, que se crió en Jaulín y que pasó su juventud en Sierra de Luna, conserva la lealtad de su tierra, y aprecia, porque él también la tiene, la sinceridad de los hombres. Y porque ya le conozco un poco, le creo.
AMIGO DE MIGUEL FLETA
Nos "emborrachamos" los dos hablando de Miguel Fleta. Conocíamos, y la coincidencia fue la culpable de nuestra "embriaguez" en que el "Adiós a la vida" cantado por el oscense arranca las lágrimas a una piedra.
—Usted que fue amigo de Fleta, usted que estaba a su lado cuando murió, dígame, ¿cómo era él?
—Era más baturro que yo, que ya es decir. Cuando estábamos juntos nos pedían que cantáramos jotas, pero él no podía, se disculpaba diciendo que tenía la voz impostada. Sufría cuando tenía que negarse.
Observé un ligero temblor en la barbilla de De Val, cuando me hablaba de Fleta. "Eramos muy amigos", me repitió por tres veces.
—A la madre de mi alma, la vi reñir con mi padre, no supe a quién defender, sólo esa vez fui cobarde". ¿Por qué compuso esta jota?
—Para dar réplica a Aurora Bautista. Ella un día haciéndose la graciosa dijo que la jota era una "cochinada", luego prohibieron durante un tiempo sus películas y yo le compuse la jota.
—¿Rectificó Aurora?
—No lo sé, nunca le he preguntado.
—Le llaman el Agustín Lara español. ¿Comparar al mejicano...
—Como persona no puedo compararme, él era muy bohemio, muy introvertido... como músico tampoco. Los dos tenemos un estilo muy personal. Ninguno de los dos tenemos idea de música. En esto coincidíamos. Si hubiésemos estudiado música, quizá no hubiésemos tenido la sensibilidad creadora que nos caracteriza.
Ante un café conocí al músico, y más tarde ante un celtibérico chocolate con churros en casa de unos parientes suyos y muy queridos amigos míos conocí al hombre y al cantante.
—Charlábamos entre canción y canción. ¿A qué años se escapó de casa?
—La primera vez a los once. Vivíamos entonces en Jaulín. Mi padre era el veterinario del pueblo y se enfadó conmigo porque no soportaba que me pasara el día tocando la guitarra. Vine a Zaragoza y un guardia muy "simpático" me llevó al Amparo. Allí estuve hasta que vino mi padre, "con muy buen talante", a recogerme.
—¿Y la segunda?
—La segunda a los dieciséis. Pero entonces fui a Sierra de Luna. Allí trabajé como herrero hasta que fui a la mili.
—¿Volvió a trabajar como herrero?
No. Después de cumplir el servicio nacieron mis primeras canciones.
1958, 2 de Noviembre. Fco. de Val escucha emocionado las palabras del alcalde de Sierra de Luna
En mi exilio madrileño supe lo que es añorar la tierra de uno. Hice dos viajes a las Cinco Villas y compuse "Sierra de Luna". Hace doce años me rindieron un homenaje. Me dedicaron la plaza donde estaba la herrería que me permitió vivir durante cuatro años. Nunca olvidaré a ese pueblo ni a sus gentes.
Firmo y rubrico sus declaraciones. El jueves pasado y después de 12 años, Francisco de Val ha vuelto a Sierra de Luna, y como entonces las lágrimas no le dejaron hablar al ver por segunda vez una plaza azul con letras en blanco, muy cerca de la casa donde vivió Ramón y Cajal.
Paseando por el pueblo, más tarde me contaba, con ese acento sudamericano que le ha quedado tras sus viajes y largas estancias por tierras latinoamericanas: ¿Sabes? cuando me rindieron un emotivo homenaje hacía muchos años que las aguas del cielo se negaban a humedecer los campos y prácticamente las reservas se habían acabado. Pero hubo fiesta, y de las grandes. El gesto me dio idea para una nueva canción "Plegaria a la Virgen".
¿Escuchó la Virgen la Plegaria?... No lo sabemos, pero podemos afirmar que a partir de entonces Sierra de Luna creció mucho y no en perímetro precisamente.
ME QUEDARÉ EN ZARAGOZA Francisco de Val vino a su tierra a pasar la Semana Santa. Echará en falta al Círculo madrileño de Bellas Artes, mi "Café Gijón", mis amigos... pero esto me llama mucho.
Seguimos hablando de sus proyectos, de ese L.P. que va a grabar de ese festival benéfico que quiere hacer en Zaragoza a beneficio... de lo que sea, no importa, si el Ayuntamiento quiere puede contar con Francisco de Val, un hombre que lamenta su soltería sólo por los hijos que no ha tenido.
—¿Por qué no se ha casado?, le pregunto.
—Quizá por amor. Estuve a punto de hacerlo con una aristócrata sevillana, Maruja Gamero-Cívico, marquesa de la Atalaya, pero Merry del Val puso algún obstáculo y cuando abandoné Sevilla, dejé allí mis amores enterrados bajo la Giralda.
Muy agradables han sido las horas que he pasado con este hombre cuyos recuerdos me han emocionado. He leído por vez primera una carta escrita de puño y letra por una princesa. "A mi artista más admirado", dice en el primer renglón de la carta que tiene el sello de la Casa Real de Borbón. He leído una carta de Inmaculada de Terry, que es todo un poema. También he leído, por qué no decirlo, don Francisco, unas cartas con letra de redondilla casi ilegibles por culpa de los años, que son auténticas declaraciones de amor... Todas ellas están bien y muy guardadas junto al corazón de este hombre que nació en Villafeliche y pasó su juventud en Sierra de Luna, de este hombre que ha triunfado, como si el triunfo fuera cosa fácil, en España y Sudamérica, de este hombre que después de muchos años ha vuelto a su tierra, a su Aragón porque es lo que más ama y porque aquí ha encontrado a la familia y a los amigos que nunca le olvidaron, que a fin de cuentas no han hecho sino pagar con la misma moneda.
José Luis Escrivá sale irritado del plató, ante el asombro del economista Gonzalo Bernardos y la actitud hierática de Susana Griso (imagen IA Google)
Las webs a las que redirigen los enlaces que circulan utilizan el logo y el nombre de El Mundo. Pero si miráis arriba, a la URL, ésta no tiene relación ni con El Mundo ni con Antena 3, sino que incluye un latinajo sin sentido alguno:
ALERTA DE ESTAFA: El falso escándalo en Antena 3 que busca robar tu dinero
En las últimas semanas ha circulado con fuerza un texto muy convincente que simula ser una noticia real. Narra un supuesto escándalo en directo en el programa Espejo Público de Antena 3, donde José Luis Escrivá, exministro y actual Gobernador del Banco de España, sale irritado y gritando del plató, el economista Gonzalo Bernardos es supuestamente detenido y esposado, y el empresario Juan Roig interviene para desvelar un "secreto financiero".
Todo lo que cuenta esta historia es absolutamente FALSO. Gonzalo Bernardos y José Luis Escrivá no han coincidido en un plató de Espejo Público para hablar de plataformas de inversión. Y, por supuesto, Gonzalo Bernardos jamás ha salido esposado de ningún plató. Susanna Griso, por su parte, ha desmentido categóricamente múltiples bulos y estafas que utilizan su imagen, su voz manipulada con inteligencia artificial y el formato de su programa Espejo Público para promocionar falsas plataformas de inversión:
Es una suplantación de identidad: Utilizan los nombres y el prestigio de caras conocidas de la televisión y la economía española para generar confianza.
No hubo detenciones ni huidas: El economista Gonzalo Bernardos jamás fue arrestado, ni el Gobernador del Banco de España abandonó ningún plató por este motivo.
El verdadero objetivo es el fraude: Toda la narrativa está diseñada para que el lector muerda el anzuelo y deposite 250€ en una plataforma fraudulenta llamada Brenor Return (o nombres similares como Immediate Connect). Es un esquema de estafa automatizada donde el dinero depositado desaparece por completo.
Ahora que ya estáis sobre aviso, aquí tenéis la transcripción completa del bulo, con todas sus imágenes, para que veáis lo convincente que resulta.
Y aquí otra versión coincidente con distintos protagonistas
Consejos de Desolvidar
Buitre con cencerro en Grazalema
Si te llega este bulo por redes sociales, correo o mensajería, no lo compartas como real y advierte a tu entorno. Las plataformas financieras legítimas y reguladas nunca se promocionan inventando detenciones ni hackeos informativos.
Cuando alguien afirma algo excepcional (por ej. "salió esposado del plató"), es ese alguien quien debe aportar las pruebas de que así sucedió. Quien niega que los cutos vuelen no tiene que aportar ninguna prueba, porque es evidente.
Me dijeron una vez que en Gallipienzo colocaron un cencerro a un buitre. Conociendo al personal, yo me lo creí, pero pedí una prueba. Cuando hoy mismo he buscado la prueba, no la he encontrado en Gallipi, pero sí en Piquera (Soria, columna de la dcha.) y en Grazalema.
Tres pautas sencillas para detectar enlaces sospechosos Aquí tenéis las tres pautas sencillas y directas, para que podáis detectar enlaces sospechosos rápidamente:
Revisa bien el dominio: Las webs falsas imitan periódicos reales pero cambian letras o usan extensiones raras como .xyz, .biz o .cc. O ese latinajo del enlace de hoy.
Sospecha de la urgencia: Si el enlace promete hacerte rico rápido, curarte una enfermedad en días o te urge a pagar ya, es un fraude.
Desconfía de los enlaces acortados: Los estafadores ocultan la dirección real detrás de enlaces muy cortos generados en plataformas externas para que no veas a dónde vas.
Y sobre todo, no vayas de listillo, pensando que tú controlas. Son los primeros que caen.
Ceuta asaltada y Sánchez, fumándose un puro en la Mareta
¿Es España la que se niega a devolver los invasores a Marruecos?
«Es posible que a Sánchez y a su Gobierno les interese que la invasión de Ceuta dure lo más posible para echar la culpa al PP y a Vox de no aceptar a los menores»
Hace más de una semana el Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declaró solemnemente que «mi homólogo marroquí me ha ofrecido su total disposición a retornar a todas esas personas inmediatamente».
Se refería a la devolución a Marruecos de los inmigrantes invasores que habían llegado a Ceuta el 30 de julio y que aún andaban pululando por las calles de la ciudad española. Entonces hacía 12 días de la invasión y hoy ya son 20 los días transcurridos y, como podemos ver en todos los telediarios, Ceuta sigue siendo una ciudad inhabitable por los miles de ocupantes que llenan sus calles, sus plazas, sus playas y hasta su cementerio. Llenándolo todo de suciedad y de miseria, pero, sobre todo, de inseguridad, de desconcierto, de angustia y de miedo para esos ciudadanos europeos y españoles que son los ceutíes. Y, por si faltaba algo, ahora con cientos de inmigrantes subsaharianos en huelga de hambre para evitar ese retorno a Marruecos y conseguir que España se haga cargo de ellos y así entrar en Europa.
Al ver lo que estamos viendo y recordar la solemne frase de Albares con la que anunciaba la disposición de Marruecos a recoger a todos esos mayores y menores que llenan de miedo Ceuta, cualquier persona con un mínimo sentido común tiene que preguntarse qué pasa para que España no haya puesto en marcha inmediatamente los mecanismos necesarios para que Marruecos cumpla el compromiso que anunció Albares.
La respuesta es clarísima y lo dijo desde el principio el Gobierno marroquí: «Estamos dispuestos a aceptar el retorno de todos y el problema es que la legislación española lo impide».
Todos los españoles nos preguntamos por qué, si las actuales leyes españolas son las que impiden recuperar la normalidad de Ceuta después de la tremenda invasión de que ha sido objeto, no se convocan inmediatamente las Cortes Generales (que aunque Sánchez no quiere aceptarlo es ahí donde reside el Poder Legislativo y no en su persona) y, con toda urgencia, se aprueba la derogación de toda aquella legislación que impide el retorno inmediato y se aprueban, en su caso, los nuevos decretos-leyes que sean necesarios para acabar con esos frenos al sentido común que se está demostrando que tienen las actuales leyes españolas.
Es posible que a Sánchez y a los miembros de su Gobierno lo que les interese sea que la invasión de Ceuta dure lo más posible para, con la ayuda de los medios de comunicación que les aplauden hagan lo que hagan, echar la culpa al PP y a Vox de no aceptar a los menores no acompañados que les quieren adjudicar y culpar a las Comunidades Autónomas gobernadas por éstos de que Ceuta siga invadida.
Que no les importa lo más mínimo que dure esta invasión lo demuestra, en primer lugar, la actitud de Sánchez, empeñado en demostrar que nada de nada le va a impedir seguir veraneando como un magnate de los más ricos del mundo en La Mareta, que hay que recordar que es un palacio con su entorno, que en 2015 Felipe VI cedió a los españoles para que «se pusiera al servicio de los intereses turísticos de España».
Pero no sólo es Sánchez el que se fuma un puro mientras los ceutíes se cuecen en su angustia, son todos sus ministros, que también son responsables de encontrar soluciones a los inmensos problemas que en Ceuta se están viviendo. Los ministros van al photo call, sueltan el mensaje de que allí no pasa nada y que lo que pasa se está solucionando gracias a ellos. Sólo cinco ministros, de los 22 que le hacen la ola a Sánchez en los Consejos de Ministros, han ido allí para, como estamos viendo, no hacer nada. Con la de Sanidad como máxima estrella de la falsedad, atreviéndose a decir que allí no hay colapso sanitario, cuando hace cuatro días ya eran 5.800 los inmigrantes atendidos por los profesionales de la Sanidad ceutí y ponerse a criticar a Vivas y a las autoridades ceutíes.
El escándalo mundial y la vergüenza que nos está dando a los españoles la actitud de nuestro Gobierno en Ceuta viene así a añadirse a los desastres de gestión de crisis a que nos tiene acostumbrados Sánchez, especialista únicamente en moverse en el Falcon, que, por cierto, le pagamos todos: el Covid, el volcán de La Palma, la dana, el apagón, los incendios o el accidente de Adamuz. Cualquiera de estas crisis en una democracia sana hubiera provocado la dimisión del Gobierno y la celebración de elecciones.