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| Amanecer andino en la cordillera colombiana. Un paisaje de niebla y silencio que acunó las primeras notas en tres tiempos de 'Volveré mañana', mucho antes de que el Caribe la transformara en habanera |
Dedico esta investigación al pueblo de Colombia. En estos tiempos de honda amargura, que estas líneas sirvan para devolverles un pedazo de su propia alma musical. Frente a los expolios del tiempo y de los despachos, sirva esta gacetilla de 1909 para recordar que "Adiós, lucero de mis noches" nació en sus montañas, caminó a ritmo de pasillo lento en sus cuarteles y siempre, por derecho y por historia, les perteneció.
Nota. Esta entrada es de obligada lectura para quien se interese por el origen de esta canción y ponga en duda las atribuciones tradicionales
Debido a su enorme popularidad en muchos países de habla hispana, cada uno de ellos "tira pa casa" y se atribuye su origen.
El caso más vergonzoso es el de España, donde la mayor parte de las partituras de esta habanera llevan la firma del inevitable J.Trayter, que resultó ser el seudónimo de José de Juan del Águila, gerente de la Unión Musical Española. Este sujeto registró a su nombre centenares, quizás miles, de melodías populares, incluso de autor conocido como la que hoy tratamos.
En México siempre se ha entendido como una canción de la revolución mexicana, cosa harto complicada, habida cuenta de que dicha revolución se inició en 1910, cuando la letra de esta habanera fue escrita en el siglo XIX (1884), 26 años antes.
A la búsqueda del origen: J.M. Garavito
He ido a la Prensa histórica y en el buscador he escrito "lucero de mis noches". Y en 1907 me sale esta maravilla de una revista quincenal de Alicante llamada Museo-Exposición:
Preguntando en Google por José María Garavito me aparece esta recopilación de poetas colombianos, "Parnaso colombiano". Y en la pág. 169, una pequeña biografía:
JOSE MARIA GARAVITO A.Nació en Bogotá el 23 de Enero de 1860, hizo sus estudios en el Colegio de Santo Tomás de Aquino de esta ciudad, y de 1874 á 1879 recibió lecciones de Profesores acreditados y asistió á algunas aulas en la Universidad nacional de 1880 á 1882 redactó La Velada, en 1884 publicó un poema intitulado Las dos ideas en respuesta á el Joven Arturo de Roberto Mac Dowall. Se encuentran poesías suyas en los Folletines de La Luz, en el Almanaque de EI Bogotano de Julio Garavito A., en los Apuntes sobre bibliografía colombiana de Isidoro Laverde Amaya y en La Velada, El Gladiador, La Época y otros periódicos nacionales y extranjeros. De 1881 á 1885 estuvo encargado de la Oficina de ensayos en la Casa de moneda de esta ciudad. Actualmente ha sido nombrado Secretario en propiedad de la Corte de cuentas de la Nación.
Como veis, esa reseña está escrita cuando Garavito tenía poco más de 25 años. Luego he sabido que murió en 1904, con 44 años.
A continuación viene el poema "Volveré mañana", con la misma letra (salvo alguna errata) que la del primer documento y con la fecha de 1884, o sea, que lo escribió con 24 años.
Resumiendo, durante años se atribuyó la letra erróneamente a poetas mexicanos, cubanos o bolivianos, ahora, gracias a estos dos documentos, sabemos con toda seguridad que es de un humilde poeta colombiano: José María Garavito (Bogotá, 1860-1904), que murió sin poder saborear el éxito que su poema iba a tener especialmente a partir de 1909.
Gacetilla "El Soldado" 1909
Volvemos a la Prensa Histórica y en el Diario de la Marina (2ª columna, último tercio), periódico oficial del apostadero de La Habana, del 10 de Agosto de 1909 (el Apostadero de La Habana fue la sede principal de la Armada Española en el Mar Caribe durante la época colonial), encuentro esta reseña que me ha dejado sin palabras, porque supone una revolución respecto a lo que hasta hoy creíamos sobre el autor de la música. Agarraos:
GACETILLA
El Soldado.— Canción colombiana que magistralmente cantaron hace noches en el Teatro Nacional (Teatro Tacón) los señores Francisco Suárez y Claudio García, tenor y barítono del cuarteto "Walkyria," y cuyas inspiradas estrofas copiamos a petición de muchos espectadores que nos manifestaron el deseo de conservar tan sentidos versos. ¿El autor? Ignoramos quién es; pero sí sabemos que difícilmente podrán expresarse en forma más tierna las virtudes que atesora ese héroe anónimo llamado "Juan Soldado."
Adiós, adiós. lucero de mis noches.dijo un soldado al pie de una ventana;me voy, pero no llores, alma mía,que volveré mañana.Ya se asoma la estrella de la aurora,ya se divisa en el Oriente el alba,y en el cuartel, tambores y cornetasestán tocando diana.Horas después. cuando la negra nochecubrió de luto el campo de batalla.á la luz de un vivac, pálido y triste,un joven expiraba.Alguna cosa de ella al centinela,al sentirse morir, dijo en voz baja;dejó luego el fusil, cerró los ojos,y se enjugó una lágrima.Hoy cuentan por doquier todas las gentesque cuando asoma en el Oriente el alba,y en el cuartel. tambores y cornetasestán tocando diana.Se ve vagar la misteriosa sombraque se detiene al pié de la ventanay murmura: "no llores. alma mía,que volveré mañana."
Pequeños cambios respecto al original. El más importante, el título. Pero es perfectamente reconocible el poema de nuestro José María Garavito.
"Canción colombiana...". El autor de la gacetilla, especializado en música, cinematografía y espectáculos, nos garantiza, ya en 1909, que la canción ha llegado al Teatro Nacional de La Habana desde Colombia.
"¿El autor? Ignoramos quién es". Hasta ahora pensábamos que la música original de la obra era de Jorge Anckermann (La Habana 1877-1941), pianista, director de orquesta y compositor cubano. La confesión explícita del cronista de Diario de la Marina es un misil en la línea de flotación de las atribuciones oficiales. ¿Te imaginas que en el Teatro Gayarre pamplonés, en los años 60-90, sonara una pieza de Turrillas, y Filare, el crítico musical de Diario de Navarra, dijera: "¿El autor? Ignoramos quién es". Si la música hubiese sido de Anckermann, el periodista lo habría sabido de inmediato. En 1909, Anckermann era el director de orquesta más famoso de los teatros de La Habana y una figura pública omnipresente en la prensa cultural cubana. Que el cronista ignore al autor confirma que la partitura llegó a Cuba como una obra de importación desde Colombia, de origen desconocido para los locales.
¿Francisco Suárez y Claudio García cantaron una habanera? Casi seguro que no. Tanto la letra original de José María Garavito (publicada originalmente en Colombia bajo el título "Volveré mañana") como su música original viajaron juntas desde Colombia. La melodía que cantaba el cuarteto Walkyria no era probablemente una habanera compuesta en el Caribe, sino un bambuco, un pasillo o una canción andina colombiana adaptada al gusto lírico de la época. La interpretación del tenor Francisco Suárez y el barítono Claudio García caló tan hondo en el público cubano que la canción se "aplatanó" (se nacionalizó cubana de facto). Al convertirse en un éxito local del Teatro Nacional, los músicos de la isla hicieron lo que mejor sabían hacer: ralentizar el ritmo colombiano y meterle el reconocible compás de la habanera caribeña. Es ahí donde, años más tarde, Jorge Anckermann la adapta formalmente para sus agrupaciones y la registra como habanera.
Epílogo. El viaje de "Adiós, lucero de mis noches" (1884–Siglo XX)
1884 | El nacimiento literario (Bogotá, Colombia)
- El poeta colombiano José María Garavito escribe y publica el poema "Volveré mañana" (o El adiós del soldado) en la antología Parnaso Colombiano.
- Nace como un texto de corte romántico y militar, inspirado en las tensiones civiles del país.
Fines del Siglo XIX | La musicalización andina (Colombia)
- Un compositor anónimo (probablemente un músico de banda militar o de los salones de la cordillera) le pone música al poema.
- La obra adopta la forma de un pasillo lento o canción andina a ritmo ternario (3/4). Corre de boca en boca y de cuartel en cuartel, difuminando el nombre del auténtico autor musical.
1909 | El desembarco y la gacetilla (La Habana, Cuba)
- La canción cruza el Caribe y llega al Teatro Nacional de La Habana con su etiqueta de origen intacta: "Canción colombiana".
- El tenor Francisco Suárez y el barítono Claudio García (del Cuarteto Walkyria) la interpretan de forma magistral.
- Hito documental: El público se conmueve tanto que la prensa publica la letra a petición popular, dejando por escrito una frase lapidaria que desmonta falsas autorías posteriores: "¿El autor? Ignoramos quién es".
Década de 1910 y 1920 | La transformación caribeña (Cuba)
- Tras el impacto de Suárez y García, los músicos locales "aplatanan" la melodía.
- El ritmo andino original de tres tiempos se ralentiza y se adapta al compás binario (2/4) de la habanera caribeña.
- Músicos de la isla, como Jorge Anckermann, adaptan el tema popular para sus orquestas bajo el título de "El soldado", diluyendo aún más su rastro.
Mediados del Siglo XX | La usurpación de J. Trayter (España)
- La habanera llega a España y se convierte en una pieza muy codiciada por las masas corales de la península.
- Aprovechando que la melodía carecía de un registro oficial en Europa, José de Juan del Águila (bajo el alias de J. Trayter) se apropia de la obra. La registra en la SGAE con el título de "Adiós, lucero de mis noches" como si fuera suya para lucrarse de forma, seguramente legal, pero ilegítima.
- Unión Musical Ediciones, de la que era gerente, publica su partitura coral, obligando a las agrupaciones a pagar derechos por un patrimonio popular que este impostor jamás compuso.




























