miércoles, 21 de octubre de 2026

ETA, 15 años del "cese ¿definitivo?"

ETA está muy bien conservada. Ilustración de Ulises Culebro
Según Iñaki Arteta, ETA es una empresa que simplemente ha cerrado su departamento de metralletas. Por lo demás, se conserva muy bien y mucho más cómoda de lo que sugiere la ilustración
Consuelo Ordóñez, denuncia que a los miembros de ETA se les permitió "protagonizar su propia desaparición", saliendo de la clandestinidad de forma intacta, cómoda o "conservada" (como en una lata de conservas de "Edición de Aniversario"), en lugar de haber sido derrotados y desmantelados estrictamente por la vía policial y judicial. 

El final de ETA que seguimos pagando
Hoy, cuando se cumplen 15 años del "cese definitivo", las últimas detenciones de dos personas investigadas por terrorismo son una señal de alarma derivada de cómo se produjo el final de ETA: se puso fin a sus atentados, pero no se logró deslegitimar el terrorismo ni las ideas que lo sostuvieron
El final de ETA que seguimos pagando
Consuelo Ordóñez El Mundo19 10 2026
Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite
Que ETA haya dejado de asesinar es lo mejor que nos ha ocurrido en nuestra historia reciente. Nunca hemos vivido un tiempo mejor que este, sin la amenaza permanente de sus atentados. Nadie deseó con más fuerza que llegara este momento que las víctimas y sus familias. Durante décadas vivimos esperando la llamada que podía anunciar un nuevo asesinato, mirando debajo del coche, cambiando de itinerario, evitando determinadas rutinas y preguntándonos quién sería el siguiente asesinado. Que todo aquello haya terminado es, sin ninguna duda, una gran noticia.
Pero reconocer esta verdad no nos obliga a aceptar el relato construido sobre el final de ETA. Aquel no era el único desenlace posible ni fue el que merecíamos las víctimas y la sociedad. Se podía haber acabado con ETA utilizando exclusivamente las herramientas del Estado de derecho, sin negociación política y sin concesiones. No se hizo así.
A principios de este siglo, y especialmente en los años anteriores a 2011, ETA estaba profundamente debilitada. La acción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad había desarticulado gran parte de sus estructuras operativas, detenido sucesivamente a sus dirigentes, desmantelado comandos e impedido numerosos atentados. La organización terrorista estaba policialmente asfixiada y su capacidad para seguir matando se había reducido de forma drástica.
Si se hubiera perseverado hasta el final por ese camino, su derrota habría podido ser total: operativa, política, social y moral. Sin embargo, nuestros gobernantes optaron por negociar con la propia ETA las condiciones de su final. Esa decisión permitió a los terroristas protagonizar su desaparición, rodearse de avales internacionales y presentar el abandono de las armas como una decisión voluntaria y generosa, en lugar de como la consecuencia de su asfixia policial.
La negociación trajo consigo importantes concesiones: la legalización de sus brazos políticos, excarcelaciones fraudulentas sustentadas en mentiras y trampas al Estado de derecho, decisiones judiciales y políticas que favorecieron la impunidad y la escenificación de un final «sin vencedores ni vencidos». Es decir, nunca vimos una operación policial que culminara con la disolución definitiva de ETA porque, sencillamente, nunca se produjo. En su lugar, contemplamos cómo quienes habían dirigido, legitimado y apoyado el terrorismo recuperaban la normalidad política sin condenar su pasado ni asumir responsabilidad alguna por el inmenso e injusto daño causado.
Hoy, quince años después del «cese definitivo», todavía pagamos las consecuencias de aquel final. Las pagamos cuando centenares de asesinatos permanecen sin esclarecer y quienes disponen de información continúan amparados por la ley del silencio. Las pagamos cuando se conceden terceros grados y regímenes de semilibertad a presos de ETA burlando los requisitos legales, sin que hayan demostrado un arrepentimiento real ni roto con el entorno político y social que justificó sus crímenes. Y las pagamos cuando los herederos políticos de aquel entramado presentan su propia trayectoria como una contribución a la paz y pretenden que olvidemos todo lo que hicieron para sostener el terrorismo.
Luego hay quienes se sorprenden de la fortaleza electoral de EH Bildu y de que su pasado de complicidad con ETA no le haya supuesto ningún coste político. Pero ¿por qué habría de sorprendernos? El poder político en su conjunto ha contribuido a su blanqueamiento. Se ha normalizado su presencia institucional sin exigirle una condena del terrorismo, una revisión crítica de su pasado ni el reconocimiento de la injusticia radical de los asesinatos.
Floren Aoiz sale de la lata y encabezará la lista de Bildu al Senado por  Navarra

Se ha llegado a llamar «hombres de paz» a quienes promovieron y dirigieron la violencia terrorista. Se les ha permitido rentabilizar propagandísticamente el final de ETA hasta el punto de presentarse como sus impulsores. Casi parece que debamos agradecerles que finalmente decidieran dejar de matarnos.
Y, sin embargo, siguen sin considerar injusta la trayectoria criminal de ETA. Continúan llamando «presos políticos» a los asesinos de nuestros familiares, organizando movilizaciones para exigir su excarcelación colectiva, exhibiendo sus fotografías y presentando su paso por la cárcel como un sacrificio heroico. Honran a los terroristas porque siguen considerando que sus crímenes formaron parte de una lucha legítima. Cuando reclaman que estén «libres y en casa», lo que están afirmando es que no deberían estar en prisión por haber asesinado o ayudado a asesinar.
ETA desapareció como organización terrorista, pero el proyecto político y el entramado social que la sostuvieron no fueron derrotados. Su relato conserva una enorme capacidad de influencia. El terrorismo dejó de resultarles útil, pero quienes lo legitimaron han podido recoger parte de sus frutos políticos sin renunciar al marco ideológico que hizo posible aquella violencia. Esa es una de las consecuencias más graves de haber escenificado un final sin vencedores ni vencidos: se ha difuminado la responsabilidad de quienes ejercieron el terrorismo y de quienes lo justificaron.
Las detenciones del pasado fin de semana en Irún de dos personas investigadas por un presunto delito de terrorismo son otra señal de alarma derivada de las consecuencias de cómo se produjo el final de ETA. Se puso fin a sus atentados, pero no se logró deslegitimar el terrorismo ni las ideas que lo sostuvieron. Según las informaciones publicadas, los detenidos estarían vinculados a sectores radicales de la izquierda abertzale y tenían material sensible sobre las fuerzas de seguridad y la posible ubicación de armas y explosivos.
La investigación deberá esclarecer los hechos, pero el caso vuelve a poner de manifiesto un riesgo que Covite lleva años denunciando: una parte de la sociedad vasca y navarra sigue profundamente radicalizada. Nuestras denuncias sobre esa realidad han caído una y otra vez en saco roto ante quienes tienen autoridad y capacidad para actuar. Quince años de desidia e inacción institucional han permitido que la legitimación de la violencia siga proyectándose sobre el presente.
Nuestros gobernantes proclaman que la democracia y el Estado de derecho derrotaron a ETA. Pero nunca una victoria declarada como tan rotunda ha resultado menos visible. Una ETA derrotada no habría protagonizado su propio final ni habría impuesto su relato propagandístico. Sus dirigentes no habrían aparecido ante las cámaras como portavoces de una supuesta voluntad pacificadora. Sus herederos políticos no ocuparían las instituciones presentándose como artífices de la paz y la convivencia mientras siguen sin condenar los asesinatos. Tampoco han pedido perdón a las víctimas, salvo a aquellas respecto de las cuales sostienen que ETA «se confundió». Una distinción que constituye un ejercicio de cinismo mayúsculo y una humillación insoportable para las víctimas, porque implica que, al asesinar a todas las demás, ETA no se equivocó.
En definitiva, no debemos nada a quienes dirigieron ETA, jalearon sus asesinatos, proporcionaron al terrorismo sustento político e ideológico, señalaron a sus víctimas y condenaron después a sus familias al aislamiento y al ostracismo. No tenemos que darles las gracias por haber dejado de matarnos. Un país consciente del significado de sus víctimas del terrorismo jamás les concedería semejante gratitud.
Si en este aniversario alguien merece el agradecimiento de la sociedad, son las víctimas. Nunca nos tomamos la justicia por nuestra mano. Nunca respondimos a la violencia con más violencia. Confiamos en el Estado de derecho, incluso cuando no consiguió protegernos y pese a que nos haya decepcionado en demasiadas ocasiones. Con nuestra conducta rompimos la espiral de violencia a la que ETA pretendía arrastrarnos e impedimos que existiera ese «conflicto» entre dos bandos que los terroristas necesitaban para justificar sus crímenes.
Aquí nunca hubo dos violencias equivalentes ni dos bandos enfrentados. Aquí hubo terroristas y víctimas. Y fueron las víctimas quienes, con su dignidad, su contención y su comportamiento cívico, preservaron la convivencia que ahora otros pretenden atribuirse.
Consuelo Ordóñez es presidenta de Covite

martes, 20 de octubre de 2026

Mi primero y mi último triunfo en atletismo

1968. Gregorio Górriz (1975 toro Navarrico), 3º x la izda, 34 años. Nos doblaba la edad a algunos
A pesar de la afición que tenía, me quedé en un proyecto de atleta. Apuntaba maneras para el medio fondo corto: 800-1000. Tenía una punta de velocidad, aunque nada que ver con la del inolvidable Tomás Rincón. 
Mi problema fue que, cuando empezaba la temporada de pista e iba cogiendo la forma, tenía que ir a milicias universitarias, a Monte la Reina (Zamora). Por cierto, allí arrasé en el Pentatlón Militar, entre los 3000 (c.a.) que estábamos:
Pista americana, natación obst., lanz. granada, cross... y la 5ª no me acuerdo 
Empecé, a comienzos del 68, con Alejandro Ruiz como entrenador en el Beti Gazte, en los bajos y alrededores de Los Caídos, y enseguida, con el inolvidable Fernando Millor, pasamos al Amaya. 

Primera juventud
Mi primer triunfo llegó en Mayo, cuando llevaba poco más de tres meses entrenando. Era un 800.
Salimos 14 atletas y yo fui en el grupo de cabeza. Cuando faltaban 300 m., Juan Chapar (de Villafría, provincia de Burgos) dio un buen tirón al que sólo pudimos responder dos atletas más. Adelanté al segundo y fui recortando la distancia sin que Chapar, confiado, se percatara. Al entrar en la recta final, le pegué una pasada de las de Rincón (pero menos) y Chapar soltó un espontáneo "¡¡¡cabróoooon!!!", porque no se lo esperaba. Entré en la meta primero y riéndome.

Cuando llegaba Junio, tenía que adelantar los exámenes para "veranear" en Monte la Reina. Y así durante tres años (bueno, el tercer "veraneo" fue en Jaca), hasta que me entró la espondilitis anquilopoyética y tuve que dejar el atletismo.

Segunda juventud
"Hidalgo", marca  reconocida por su tradición en el diseño, personalización y grabado de premios
Hacia 1990, gracias al doctor Jimeno que me hizo un tratamiento de choque (me colgaba de los pies, como más de uno quisiera colgar a Sánchez), superé esa espondilitis que me torturó desde los 20 años y, por fin, tuve intención de empezar a pensar que algún día tenía que plantearme dejar de fumar. Dos paquetes al día y tres, el fin de semana, eran una animalada.
Volví a entrenar por mi cuenta y para 1995 estaba hecho un mulo (que diría Tony Leblanc) y empecé a participar en carreras populares.
En Mayo de 1996 corrí la Media Maratón más placentera de mi vida, con abundante riego de endorfinas, bajando 20' el tiempo que había hecho el año anterior (me saqué a mí mismo casi cinco km.).
En Junio corrí la Carrera del Encierro de La Jarana. Corrimos juntos veteranos, juveniles, chicas.., todos revueltos. Aunque esa distancia (unos 850 m.) se adaptaba mejor a mis facultades, se me hizo muy dura y el único placer fue la entrada a la Plaza de Toros por el Callejón: una gozada. 
Nada más terminar les dije a los míos: "anda, vamos p'a casa, a la ducha". Pero mi mujer me convenció de quedarme cuando me avisó de que, durante la entrega de premios, había aperitivo.
En esas estábamos (yo con mi hijo de tres años en brazos), cuando dicen por el micrófono:
"Veteranos Primero Pachi Mendiburu". ¡Menuda sorpresa! Yo iba buscando las croquetas del aperitivo y me encontré con que era el campeón de Veteranos sin haberme enterado. Como un resorte, con el crío encima, pegué un salto hasta el estrado (que tenía varios escalones) y, para envidia de todos, me dieron (no sé por qué; yo creo que se equivocaron) el trofeo más elegante. Los demás, unas copas de lo más normal. Y para mí, el magnífico trofeo de la foto. ¡A ver qué atleta mediocre puede lucir un trofeo como éste!
Me dice una amiga que de casi todo sabe mucho más que yo, que en el mundo del coleccionismo deportivo, los galardones y la heráldica, la marca "Hidalgo" que lleva mi trofeo es reconocida por su tradición en el diseño, personalización y grabado de premios. Y que de error, nada. Es muy probable que el patrocinador pidiera expresamente que su gran trofeo fuera destinado a la categoría de Veteranos, ya que en el atletismo popular siempre se ha guardado un respeto y una admiración enormes por los corredores experimentados que seguían dándolo todo en el asfalto.
Ahora: "Salinas Selección y Diseño S.L."
Según las clasificaciones históricas de la Organización, "Mendiburu compitió con el dorsal 222 a la edad de 46 años. Con esa marca no solo se proclamó campeón de la categoría de Veteranos, sino que además logró un meritorio 16º puesto en la clasificación general absoluta de la carrera (entre 87)".
Lo que no saben en La Jarana es que en 1980 me gané otro trofeo pero en el Encierro de verdad: cuatro cornadas que me metió el toro Callejero, al que dejé "no apto para la lidia".
¡Toma ya!
Carrera del Encierro 

lunes, 19 de octubre de 2026

Vito Quiles, una excusa para la violencia

Cuando el jueves 15 me acerqué por Yamaguchi, yo no vi ningún "agitador ultra" ni "muros de contención contra el fascismo" (Sabino Cuadra, el que rompió una hoja de la Constitución en el Congreso, en el centro del "muro"). Sí vi una multitud de chavales uniformados, todos como borregos. Yo iba por la Av. de los impares, cuando empecé a ver por la de los pares la marabunta de GKS en dirección a Yamaguchi. Me acerqué a la mediana para grabarles mejor. Cuando me cansé de grabar, volví a mi acera y otra marabunta parecida iba a por Vito Quiles y a por la policía por la de los impares.
Hablan de 3.500. Para deprimirse. Lo he puesto al doble de velocidad para ahorraros la mitad de la tortura:

Luego, viendo TVE 1, escuché hablar de "agitador ultra" y de "antifascistas". Y una tertuliana se extrañaba de que la policía se defendiera de los "antifascistas" .
¡Vaya nivel! En la televisión pública, la que pagamos todos.

Galería de fotos que debería ver la tertuliana

Fuera ultras de Navarra
Por Juancho Extremera OK diario 14 10 2026
Porque los navarros no necesitamos políticos que se dediquen a señalar quién puede llevar un micrófono. Necesitamos políticos que tengan la valentía de responder cuando las preguntas les incomodan.
¡Quién nos iba a decir que, después de tantos años, íbamos a echar de menos a los reporteros de Caiga quien caiga! Aquellos que, durante los gobiernos de José María Aznar, se plantaban delante de los políticos con sus gafas negras y un micrófono para hacerles preguntas incómodas. Entonces aquello era periodismo, humor y libertad de expresión. ¡Qué buenos eran cuando ponían contra las cuerdas a la derecha!
Pero ahora parece que las cosas han cambiado. O mejor dicho, que algunos han cambiado de opinión según quién lleve el micrófono.
Esta semana hemos escuchado a la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Pamplona poner el grito en el cielo por la visita de Vito Quiles a nuestra ciudad. Al parecer, un joven con un micrófono que hace preguntas incómodas se ha convertido en una amenaza para la convivencia.
¡Menudo peligro! Un micrófono, unas preguntas y una bandera de España. Casi nada.

Me pregunto qué habría pasado si aquellos reporteros de Caiga quien caiga hubieran tenido que pedir permiso a los políticos para preguntarles. Probablemente nos habríamos quedado sin programa y algunos de nuestros representantes habrían podido dormir mucho más tranquilos.
Porque esa es la cuestión: ¿desde cuándo hacer preguntas incómodas es un ataque a la democracia? ¿O es que la libertad de expresión solo vale cuando las preguntas se hacen al adversario político?
Y aquí es donde me entra la ironía. Resulta que la portavoz socialista que hoy nos alerta de los peligros de la crispación es de la misma formación política que firmó aquel pacto en Pamplona que apartó al constitucionalismo de la Alcaldía para entregársela a Bildu. Sí, a Bildu, ese partido con el que el PSOE ha decidido entenderse políticamente mientras tantos navarros seguimos preguntándonos dónde queda la coherencia.

Porque, vamos a ver: ¿quién reparte ahora los carnés de demócrata? ¿Los mismos que consideran peligroso a un chaval con un micrófono, pero después son capaces de pactar con quienes siguen sin dar a las víctimas del terrorismo la respuesta clara y contundente que merecen?
En febrero volvimos a comprobar las dificultades para lograr un pronunciamiento institucional sobre las víctimas de ETA y los ciudadanos que tuvieron que abandonar su tierra por el miedo. Y no hace falta que nadie me explique lo que significa vivir en una Navarra donde demasiadas personas tuvieron que mirar a su alrededor antes de hablar.
Tampoco olvido las agresiones y los episodios de violencia que hemos vivido en nuestra tierra. No olvido Berriozar, ni los ataques denunciados contra personas por sus ideas, ni los destrozos que han sufrido nuestros barrios. Y tampoco olvido que, cuando las consecuencias de la violencia llegan a nuestras calles, quienes pagan muchas veces la factura son los ciudadanos de a pie.
¿Dónde está entonces la misma indignación? ¿Dónde están los discursos solemnes? ¿Dónde están las exigencias de responsabilidad cuando los hechos incomodan a los socios políticos?
Porque yo lo tengo muy claro: la violencia es violencia, la agresión es agresión y la intimidación es intimidación, las cometa quien las cometa. No hay ultras buenos y ultras malos según el partido al que voten. Lo que hay son personas que respetan la libertad y otras que pretenden imponer sus ideas a los demás.
Y que nadie me venga con que criticar estas contradicciones es alimentar el odio. Estoy bastante cansado de que algunos pretendan dar lecciones de convivencia mientras señalan a quienes no piensan como ellos. La convivencia no consiste en callarse para no molestar al poder. Consiste en poder hablar, preguntar, discrepar y defender tus ideas sin miedo.
No tengo por qué compartir todo lo que diga Vito Quiles. Ni falta que hace. Pero defender que pueda hacer preguntas no significa darle la razón en todo; significa defender una libertad de expresión que mañana también necesitaremos quienes no compartimos sus ideas.
Juancho Extremera
Así que, si de verdad queremos una Navarra libre de ultras, empecemos por aplicar la misma vara de medir a todos. A quienes provocan, a quienes agreden, a quienes justifican la violencia y a quienes utilizan sus cargos públicos para señalar a sus adversarios.
Fuera los ultras de Navarra. Fuera la violencia, fuera la intimidación y fuera también la hipocresía política.
Porque los navarros no necesitamos políticos que se dediquen a señalar quién puede llevar un micrófono. Necesitamos políticos que tengan la valentía de responder cuando las preguntas les incomodan.
Y termino con una pregunta que algunos deberían hacerse delante del espejo: ¿qué les asusta más, la presencia de un joven con un micrófono o la posibilidad de que alguien les pregunte aquello que llevan demasiado tiempo evitando responder?

domingo, 18 de octubre de 2026

Grabado de Pamplona, desde Aranzadi (1846)

Es curioso cómo a veces nos comemos la cabeza y discrepamos, cuando tenemos bien a mano la solución correcta.
En el caso de la imagen, es un grabado histórico titulado «Vista general de Pamplona», realizado en 1846 por el dibujante y grabador José Vallejo y Galeazo para la obra Galería Militar Contemporánea (Madrid, 1846).
La pregunta es: "¿desde dónde (aproximadamente, no es una foto y la subjetividad de José Vallejo puede jugar un gran papel) está obtenida esta bellísima imagen de Pamplona?".
1965 Las torres y la secuoya
Dos ideas básicas:
  • José Vallejo está dibujando al norte de Pamplona, ya que las torres de San Saturnino están a la derecha de las de la Catedral
  • la alineación de las torres de la Catedral apunta al Puente de San Pedro (hoy también al del Vergel), desde donde no se ve más que la torre norte. Vallejo está, pues, a la izquierda, al este del Puente de San Pedro

Y ahora usamos la técnica de Paint que nos permite trazar una vertical perfecta entre dos puntos que estén alineados. Por ejemplo, el gran pináculo de la Catedral y la esquina noreste del Baluarte del Redín.
1. Gran pináculo Catedral; 2. Esquina baluarte Redín; 3. Hacia Vallejo; 4. Vergel-Aranzadi
Como veis, el pináculo no está exactamente en la vertical de la esquina del baluarte, desplazamiento que luego tendremos en cuenta cuando pasemos a Maps.
El camino (4) es el ramal Este de la Vuelta de Aranzadi (que en los años 50 también se llamaba Vuelta Ibarra), que luego sigue por debajo de las murallas del Frente de la Magdalena (Camino del Vergel y de la Magdalena) y que luego gira a la derecha para entrar en la ciudad por el Portal de Tejería.

Por fin pasamos a Maps:
1. Gran pináculo Catedral; 2. Esquina baluarte Redín; 3. Casa Gurbindo; 4. Vergel-Aranzadi
Corrigiendo unos metros la posición del pináculo (1), la recta pasa por la esquina noreste del baluarte del Redín y, atravesando Aranzadi, alcanza Casa Gurbindo. En 1846 no existían todavía las casas de hoy en día, las más antiguas de las cuales -que yo sepa- son del último cuarto del XIX.
Aunque yo creo que Vallejo estaría a la altura de Casa Gurbindo, he continuado la recta y atravesado el río para mostrar que a la izda. del final está el Convento de Capuchinos.

Conclusión
Y la conclusión positiva a la que llegamos es que la península o meandro de Aranzadi, ese gran espacio natural de 150.000 metros cuadrados situado en un bucle que forma el río Arga en Pamplona, entre los barrios de la Rochapea y la Chantrea, se encuentra casi igual que hace 180 años.
Y la conclusión positiva a la que llegamos es que la península o meandro de Aranzadi, ese gran espacio natural de 150.000 metros cuadrados situado en un bucle que forma el río Arga en Pamplona, entre los barrios de la Rochapea y la Chantrea, se encuentra casi igual que hace 180 años. Es el histórico «Vergel» (el verger) que ya citaba Anelier en 1276.

sábado, 17 de octubre de 2026

El "Arenas de San Pedro" de Francisco de Val

Gentileza de Juan Carlos y Cheli
Tras la decepción sufrida porque el Pasodoble Arenas de San Pedro no era de Francisco de Val, tuve al menos la satisfacción de dar con sus autores auténticos, proporcionando además algunas pinceladas biográficas sobre los tres. De todos esos datos, desarrollados en la entrada "'Arenas de San Pedro' (pasodoble), Navidad 1944", ni el Ayuntamiento de Arenas ni apenas nadie tenía la menor idea.
Mi interés entonces se centró en buscar alguna huella (aparte de los recortes de prensa de la hemeroteca) del "Arenas de San Pedro" de Francisco de Val.
En El Diario de Ávila 1971 09 02 se dice exactamente esto: "La letra de la canción del año pasado, «Arenas de San Pedro», aparece en el programa oficial de ferias y fiestas 1971".
Y ahí me agarré como un clavo. Por supuesto, me olvidé de la música y me conformé con la letra.
Cuando escribí al Ayuntamiento y a diferentes entidades musicales y culturales de Arenas de San Pedro, logré contactar con Juan Carlos Rivas F., miembro de la Junta directiva de la Asociación Cultural Ágora Arenas de San Pedro, y a él le encargué la búsqueda de ese programa de fiestas de 1971.
Y en pocos días lo ha conseguido. 
¿Cómo? Resulta que Juan Carlos es también concejal miembro de la corporación municipal, representante del grupo municipal de Izquierda Unida. "Pues en realidad, preguntando a los militantes de Izquierda Unida, ya que en el ayuntamiento nadie sabía nada. Uno de ellos cayó en la cuenta de preguntar a quien llevaba la imprenta ("Cheli") en la que se hizo la revista y resultó que este hombre tenía una colección con todos los números".
Pues un navrazo (abrazo desde Navarra) bien fuerte a todos los que habéis colaborado en este desolvido, el de la imprenta ("Cheli") y Juan Carlos especialmente incluidos:
Arenas de San Pedro
Canción dedicada a esta Ciudad
(Letra y música de Francisco de Val)
— o —

¿Qué es aquello? ¿Qué es aquello que se ve
Que parece una esmeralda?
Ahora te lo diré
Pasando esa nube blanca.
Ahora te lo diré
Pasando esa nube blanca.

Arenas, Arenas de San Pedro,
El pueblo más bonito
Que hay en el mundo entero.
Arenas, Arenas de San Pedro
Parece un rinconcito
Un rinconcito del cielo.
— o —
Tres ríos de agua de cumbre
Saltando de peña en peña
Lo cruzan en procesión.
Y mientras Arenas duerme,
Y mientras Arenas duerme
Esos tres ríos eternos
Le rezan una oración.

Antiguo «Mesón del Puente»,
Fuente de los «Cuatro Caños»,

Encrucijada de los tres ríos,
Por mi frente vais volando.

¿Qué es aquello...

Dos calles llenas de historia
Llevo colgadas del alma
Como un recuerdo de amor:
La de la «Condesa Triste»,
La de la «Niña Perdida»,
Donde canta y donde duerme
Un amor que tengo yo.
— o —
Y al pie de una hermosa cumbre
Llamada «Novia del cielo»,
Sobre una alfombra de flores,
Está Arenas de San Pedro.
— o —
Siempre se nublan mis ojos
Cuando me alejo de allí,
¡Qué bonito que es Arenas! ¡Qué bonito
Para venirme a morir!
— o —
Arenas, Arenas, Arenas...

Pero Paco Val murió en Madrid 13 años más tarde, 1l 13 de enero de 1984.
Al día siguiente es enterrado en el cementerio de La Almudena, en el osario. Sin una lápida que diga:
"Aquí yace Francisco de Val, creador de canciones como Sierra de Luna, Viajera, Torito bravo, Qué bonita es mi niña, Una lágrima cayó en la arena..."
***
Francisco de Val, hombre de una sensibilidad extrema, ha captado la esencia de Arenas y la ha plasmado en la canción. 
Algunas explicaciones:

1. «Tres ríos de agua de cumbre» 
Puente de Aquelcabo
Son Río Arenal o Aquelcabo, es el principal, el segundo Ricuevas y el tercero La Avellaneda.
Aquelcabo viene de "aquel cabo" (aquel extremo del pueblo). Ricuevas es la contracción popular de "Río Cuevas". 
Comparemos esta expresión de "Tres ríos de agua de cumbre" con esta, gemela, de "besos de nieve (y) de cumbre" de "Sierra de Luna". Esa (y) que casi todos incluyen, menos los más cercanos a Paco Val, debemos hacerla desaparecer: "Agua de cumbre", "nieve de cumbre". Fue un error de edición de la primera partitura.

2. «Mesón del Puente»
Se encontraba justo al lado del puente medieval sobre el río Arenal (en la zona de la actual Glorieta). Estuvo vinculada a los antiguos corrales de la desaparecida ermita de Santa Bárbara, el sitio exacto donde los pastores y porqueros guardaban el ganado al llegar al núcleo urbano a principios del siglo XX. Posteriormente operó durante décadas como restaurante tradicional de la villa. 

3. «Cuatro Caños»
La fuente de los cuatro caños con su pilón circular de piedra suele ser el corazón social y el eje vertebrador de las plazas mayores. Francisco de Val la evoca melancólicamente como el punto urbano de confluencia donde simbólicamente se cruzan las aguas serranas y las miradas de los vecinos.

4. «Condesa Triste»
Este es el sobrenombre histórico más famoso de Arenas de San Pedro y hace referencia a Doña Juana de Pimentel, viuda del Condestable de Castilla Don Álvaro de Luna. Tras la trágica ejecución de su esposo en 1453 por orden del rey Juan II, Juana de Pimentel se retiró a la fortaleza, firmando desde entonces todos sus documentos oficiales con el desgarrador título de "La triste condesa". Por extensión, el monumento más insigne de la villa (el Castillo de Don Álvaro de Luna) es conocido popularmente por todos los arenenses como el Castillo de la Triste Condesa.

5. «Niña Perdida»
Detrás de este nombre existe una trágica leyenda local (mitad crónica histórica, mitad cantar de tradición oral) que da nombre a una conocida vía urbana de la localidad, la Calle de la Niña Perdida. La tradición popular relata el crimen de una joven arenense de origen judeoconverso ("cristiana nueva") que subió al monte a recolectar tomillo para adornar las calles en las fiestas del Corpus Christi y que terminó sufriendo un fatídico final a manos de un vecino. La historia quedó tan impregnada en el alma de la villa que todavía hoy se canta y forma parte del itinerario tradicional a caballo durante el Vítor a San Pedro de Alcántara.

6. «Novia del cielo»
Con esta poética metáfora, Francisco de Val corona la geografía del lugar aludiendo directamente a la Sierra de Gredos. Es la personificación de la cumbre o el macizo rocoso que, cubierto habitualmente por un manto de nubes blancas o nieve, parece un velo nupcial que vigila y abraza desde lo alto a la ciudad de Arenas de San Pedro.

Como veis, una gran letra que ha estado a punto de perderse y que hoy desolvidamos gracias a Juan Carlos y a Cheli, quien ha guardado todos los programas de fiestas desde 1968.

viernes, 16 de octubre de 2026

Las "bomberas" de Acción Católica (1936-39)

1971 ca. Almacén de artillería en la Ciudadela AMP
Pamplonesas de Acción Católica, fabricaban — con escasos medios y con grave riesgo para su salud y su vida— las granadas (2000 diarias) que sus hijos o hermanos lanzaban en el frente. Bajo la dirección del Maestro Alonso, artificiero escasamente conocido y reconocido, consiguieron ser las mejores de toda España.

LAS “BOMBERAS” DEL PARQUE DE ARTILLERÍA
Las trágicas circunstancias que concurren durante la guerra civil (1936-39), movieron a un buen número de pamplonesas de Acción Católica a tomar parte activa en la retaguardia durante la contienda como “Bomberas del Parque de Artillería”. Años después su labor fue reconocida con un diploma acreditativo de su “Hoja de Servicios” (en la foto de Thor) en un bello pergamino cuyo texto es el siguiente:

HOJA DE SERVICIOS DE LAS BOMBERAS DEL PARQUE DE ARTILLERÍA
En los primeros días del Movimiento Nacional, la Juventud Femenina de Navarra de Acción Católica, ofreció su organización al General Mola para prestar sus servicios en lo que preciso fuera.

Mikel Thor: Peritos de Villava
El 19 de octubre de 1936 un nutrido grupo de mujeres comienza a trabajar en el Parque de Artillería que se creaba en Pamplona, en la arriesgada misión de fabricar bombas utilizando los rudimentarios medios habidos en un pequeño almacén de la Ciudadela, bajo la dirección e ingenio de un escaso número de Oficiales de Complemento y del Maestro Alonso, artificiero de profesión.

La solicitud de bombas al recién nacido Parque se va incrementando y dadas las dimensiones del actual taller es preciso realizar un traslado, el que se efectúa coincidiendo con la Navidad, estableciéndose en la Escuela de Peritos Agrónomos de Villava. Allí el número de trabajadoras se acerca al centenar y son dos mil las bombas que se confeccionan cada día.

En el mes de Mayo de 1937 empiezan los bombardeos; el Parque, elegido como objetivo, no ofrece ninguna seguridad y es preciso realizar un nuevo cambio. De nuevo se retorna a la Ciudadela, pero esta vez los pabellones están bien acondicionados y tras un nuevo aumento de plantilla, la labor se perfecciona; sin embargo el trabajo sigue siendo igualmente duro, hay que rellenar los botes con “chedita”, colocar percutores, cintas, seguros, chapas y horquillas y las intoxicaciones son frecuentes y penosas.

La explosión de un polvorín del frente de Madrid durante el verano de 1938 (corrección importantísima: a ambos lados de las trincheras, en Pamplona y en Madrid, había mujeres sufriendo las mismas condiciones durísimas, la toxicidad de los explosivos y el riesgo de volar por los aires) fue el motivo de que una cantidad enorme de bombas defectuosas de todos los Parques pasasen al de Pamplona para su vaciado y posterior relleno, con lo que las jornadas de trabajo en este último se tornaron en prácticamente ininterrumpidas.
Mujeres trabajando en una fábrica
de armas durante la Guerra Civil.
Cuando la guerra llega a su fin, Burgos, de quien el parque depende y quien posteriormente lo absorbió, encomienda a éste la difícil y peligrosa tarea de clasificar la munición recogida en el frente y cumpliendo con el desempeño, finalizó la Campaña.

[En Noviembre de 1939 se hace un reconocimiento a estas valientes mujeres en el Hotel La Perla. Un artículo del 9 de noviembre de Diario de Navarra nos lo cuenta a continuación]

En el verano de 1940 se impone en Burgos a las distinguidas damas la Medalla de Señoras de Santa Bárbara de los artilleros.

Un año después fueron concedidas 161 medallas de la Campaña a las esforzadas trabajadoras del Parque de Artillería, en honor a su mérito.

Al conmemorarse los 25 años de paz, el General García Rebull impone la Medalla de la Paz a unas damas y, en ellas, a todas las BOMBERAS DEL PARQUE DE ARTILLERÍA.

María Dolores Martínez Arce Doctora en Historia 


OBSEQUIO A LAS "BOMBERAS" (DN 09 11 1939)
Así, con este término tan guerrero y detonante, sin apercibirnos que con él abarcábamos lo más selecto, por femenino y abnegado, de nuestra sociedad, se conocía a cuantas señoras y señoritas trabajaban desde el comienzo de la guerra, a lo largo de tres años inacabables en el parque de la Ciudadela de esta plaza, en la elaboración de bombas de mano.

¿Quiénes eran? Apenas lo sabíamos, hasta que un día muchas de ellas aparecieron pimpantes y orgullosas de su gratuita y patriótica profesión luciendo al pecho una medalla estallante de bombas, que les impuso -en fiesta privada «a cencerros tapados» porque aún resonaban horrísonos los zambombazos guerreros en el frente de batalla- el general López Pinto jefe de esta división.

A nosotros, los periodistas especialmente, se nos silenciaba todo esto, no porque se temiera de nosotros una indiscreción sino porque naturalmente, hubiera sido demasiada prueba el someternos al martirio de llevarnos a donde la mujer tenía su mayor encanto de patriota para obligarnos a callar.

Hasta ayer en que, a toda luz de las lámparas eléctricas del gran comedor del Hotel «La Perla» donde se sirvió espléndida comida y al estrépito resonante de las risas de cien mujeres alegres y satisfechas, se pudo decir: Estas que veis aquí, madres algunas de varios hijos que estaban en las trincheras, jovencitas muchas que justamente habían dejado las muñecas para jugar con artefactos mortíferos y todas de manos delicadas y pulidas que se les ennegrecían y aspeaban al contacto con los burdos ingredientes de las bombas, en una gran unión de patriotismo que era en ellas el mayor encanto, porque borraba diferencias de clases y de edades son las que han contribuido a que nuestros soldados pudieran resistir, acometer y defenderse de las asechanzas del fiero enemigo que se tenía enfrente.

Nosotros hubiéramos querido recoger los nombres de estas abnegadas señoras y señoritas, pero eran tantas y el espacio de que disponemos tan corto que habrán de perdonarnos en gracia a la gracia que de ellas esperamos.

Nota: Tenía ilusión por encontrar alguna foto de las "bomberas", especialmente de la comida en La Perla. Si alguien conoce o guarda alguna, le agradecería me la enviase a patximendiburu@gmail.com

jueves, 15 de octubre de 2026

Tomás Aguas, 'El Cherif' bondadoso

Si veía a alguien con una mochila o un bolso abierto, le avisaba
Cecilio Tomás Aguas Martínez, inmortalizado en la memoria colectiva de los pamploneses simplemente como "El Sheriff" (o "El Cherif"), nacido el 23 de diciembre de 1946, fue uno de los personajes populares del Casco Viejo de Pamplona y de los barrios de San Juan, primero, y de Bustintxuri, después, durante las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI. 
Fallecido a los 77 años, el 3 de septiembre de 2024, su biografía no está escrita en los libros oficiales de grandes gestas políticas, sino en los adoquines, luego losetas, de la Navarrería, de las calles Mayor, Estafeta y la Plaza del Castillo, donde ejerció una voluntaria labor como "guardián de la ciudad".
DN 04/09/2024 Buena persona, elegante, respetuoso, noble. Vuela alto papá. Don Cecilio Tomás Aguas Martínez -EL CHERIF- falleció en Pamplona el día 3 de septiembre de 2024 a los 77 años de edad. D. E. P. Su hermana, Maite; hijos, Elena y Rumen; nietas, Naia y June; hermanos, Sirita y Pepe (?), Javier (?) y Begoña, Gerardo (?) y Nieves, Carmelo; sobrinos, primos, demás familiares La conducción al cementerio de Pamplona para su despedida e incineración, tendrá lugar HOY MIÉRCOLES, día 4, a la UNA MENOS CUARTO del mediodía desde el Tanatorio Irache de Pamplona. Tfno 948197070. PAMPLONA-CARCASTILLO, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2024
Orígenes y Esencia
Nacido en Pamplona, Tomás Aguas era una "buena persona, elegante, respetuoso y noble"... a su manera. Procedente de una familia con raíces en Carcastillo (así lo sugiere su esquela y mi amiga Merche, que es de Carcastillo: "Su familia por parte de padre es de Carcastillo. ¡Una buena persona!"), su vida y su escenario diario siempre fueron los barrios de San Juan y Bustintxuri, y el casco viejo de la capital navarra.
Mi primer contacto con él fue en el verano del 67 (él tenía 20 años, yo 17) o del 68, cuando coincidimos en Gaseosas Odériz, en donde trabajaba para pagarme los estudios. No tuve mucho contacto con él y me sorprendió cuando, años después, lo descubrí en su faceta de sheriff.
Lo que hacía único a Tomás era su particular vocación de "servicio público" autoproclamada. Vestido de paisano pero coronado de forma perenne por su sombrero vaquero de cuero marrón y enfundado en un chaleco reflectante de alta visibilidad, "apatrullaba" el centro como si de un auténtico agente de la ley se tratara.
"El Sheriff" de las Calles de Pamplona
Su día a día consistía en regular el tráfico de forma espontánea, advertir a los conductores que aparcaban mal en las zonas peatonales, recriminarle a Iñaki Arbilla que siempre bajaba por Santo Domingo por el lado equivocado de la acera, vigilar las calles y, sobre todo, "controlar" los grandes eventos de la ciudad:
  • San Fermín de Aldapa: Era una tradición absoluta verle —y escucharle— abrir paso a las autoridades y la corporación municipal. Su silbato adelantándose al toque de las campanas para avisar de que la marcha o la procesión de las jotas estaba a punto de arrancar es parte de la memoria sonora del Casco Viejo: 
DN 25/09/2006
 
Las calles se quedaron pequeñas ante la cantidad de personas que vieron la procesión. La multitud impedía el paso a los dantzaris en la Calle del Carmen. Sin embargo, el grupo contaba con la ayuda de un voluntario, Tomás Aguas Martínez, que se encargaba de despejar el recorrido. Con la ayuda de su silbato, Aguas dejaba el paso libre al grupo Duguna. «La gente es muy tozuda y no dejan pasar. No te cansas de repetir que se suban a las aceras», explicaba con la poca voz que le quedaba. 
DN 24/09/2018 Uno de los que más trabajó ayer fue Tomás Aguas Martínez. A sus 71 años, afirma que lleva muchos de ellos participando en este acto. "No sé ni cuántos". Su cometido estaba al inicio de la procesión. No era su gorro vaquero ni su chaleco fluorescente con lo que más se hacía notar Tomás Aguas, sino con un silbato, que utilizaba con ganas, advirtiendo al público que fuese dejando espacio. Y lo conseguía.  
DN 30/09/2019 El silbato de Tomás Aguas Martínez, uno de los veteranos del acto, se adelantó al toque de campanas para anticipar que la marcha estaba a punto de arrancar. Entonces, sin rechistar, los que se habían resistido a perder su posición en la primera fila abrieron sin rechistar el paso a los dantzaris y músicos más rezagados. "Son muchos años haciendo esto. Se tiene que notar", comentaba satisfecho.
  • Encierros y eventos: Aunque la Policía Municipal oficial se encargaba del orden real, la presencia de Tomás Aguas infundía un respeto cómplice entre los pamploneses, que siempre le seguían la corriente con cariño y una sonrisa.
  • Ayuda en las compras: Tomás no solo "apatrullaba" el exterior; su vocación de servicio —o su necesidad de sentirse útil y estar entretenido— lo llevaba a meterse dentro de los comercios. Allí se colocaba al final de la línea de cajas y, con toda la buena intención del mundo (aunque a veces con un exceso de celo que resultaba un poco pesado o agobiante para el ritmo de la compra), se ponía a embolsar los productos de las señoras mayores. A veces, incluso se ofrecía a llevarles el carro o las bolsas un tramo de calle.
Su Devoción y la Hermandad de la Pasión
Más allá de su faceta de protector urbano, Tomás Aguas tenía una profunda dimensión espiritual y tradicional. Era un miembro activo de la Hermandad de la Pasión del Señor de Pamplona, la entidad encargada de organizar los pasos de la Semana Santa.
Su implicación era total, figurando formalmente como colaborador en los registros internos y en publicaciones oficiales de la Hermandad como la revista Mozorro. No se concebía un Viernes Santo en los alrededores de Dormitalería sin su atenta mirada, asegurándose, desde dentro o desde la acera, de que todo transcurriera con la máxima solemnidad.
Su Legado en la historia Local
Su fallecimiento en septiembre de 2024 dejó un vacío en el paisaje humano de Pamplona. Las redes y las esquelas de la prensa local se llenaron de mensajes que destacaban su condición de
"buena persona", un hombre que, sin pedir nada a cambio, dedicó su vida a intentar hacer las calles de su ciudad un lugar más ordenado y seguro.
Para cronistas y amantes de lo local —como intentamos en Desolvidar—, Tomás Aguas representa la esencia de esa Pamplona cotidiana: la fisonomía de paisanaje entrañable que, con un sombrero, un chaleco amarillo y un silbato, se convirtió en una leyenda viva de las calles de la ciudad.
Tomás, se te echa en falta.
Actualización 24h.
Mirando la esquela parece que tiene una hija, pero leed:
Elena Aguas Martinez
Hola a tod@s,quería aclarar que aunque no fuese mi padre biologico,fue mi padre desde que nací,pero no solo fue mi padre,fue mi amigo,mi hermano,mi tío,lo fue todo.Tambien fue buen amigo para las personas que lo querían,que eran muchas.
Muchas gracias a tod@s por vuestros comentarios.
Allá donde estés papa, descansa en paz. Nunca te olvidaré, te quiero y te querré siempre.

Duda Metafísica final
Me asalta esta duda: ¿Tomás Aguas fue alguna vez a tomar las aguas?
Históricamente y de forma literal, no hay constancia pública de que Tomás hiciera honor a su apellido y se marchara de balneario a "tomar las aguas" termales de lugares míticos de Navarra como Fitero o Elgorriaga, auténticos templos de aguas mineromedicinales oficiales. Con lo metido que estaba en su papel y lo que le costaba abandonar sus "patrullas" diarias por la Plaza del Castillo y la calle Mayor, ¡cualquiera lo sacaba de Pamplona para llevárselo a un balneario!
Eso sí, en sentido pamplonés e irónico, las únicas "aguas" que tomó en abundancia en su juventud fueron las que embotellábamos en la fábrica de Gaseosas Odériz. Al fin y al cabo, ¡esas botellas sí que llevaban agua de Pamplona de la buena y bien carbonatada!
Y no solo agua, también wiski, como buen cherif. Nos lo cuenta Carlos Ortiz, en 2021, cuando Tomás todavía apatrullaba la ciudad:
Una vez vino al bar donde yo curraba y se puso frente a un espejo. Cuando fui a atenderle me dijo....
-Ves a ese señor de ahí (señalando al espejo)? ...pues sáquele un wiski rojo (era su particular forma de llamarle al "clarete"), que yo le invito.
Me hizo mucha gracia cuando lo vi reflejado en el espejo y me reí muchísimo.
Le guardo mucho cariño pues siempre intentaba hacer alguna broma sana y siempre era muy educado

Tomás Aguas en Facebook
En estos enlaces podéis leer los comentarios sobre El Sheriff de cerca de 200 personas:



Nota para los lectores
Me niego a creer que no exista más que esa foto, la de portada, de Tomás Aguas. Si encuentras alguna no dudes en enviármela al correo: patximendiburu@gmail.com