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miércoles, 26 de septiembre de 2018

La plaza del pedestal vacío

La escultura de Marino Amaya en 2008 (Foto CALLEJA). El pedestal hoy (Foto J.M.Muruzábal)
"Marino Amaya (Astorga, 1927) realizó sus primeras esculturas en el campo, mientras cuidaba las ovejas...". Perros y gatos abandonados, recogidos por el escultor, formaron parte importante de su vida y de su obra. Pero son las esculturas de la mujer y de los niños las que adorna(ba)n dos plazas de Pamplona: Ezcaba y Primero de Mayo.
Desgraciadamente, a esta última acabaremos llamándola....

La plaza del pedestal vacío 
Llevo tiempo queriendo escribir estas líneas a ver si nuestro Ayuntamiento es capaz de solucionar un pequeño “desaguisado” de esos que a veces suceden. En la plaza Primero de mayo, del barrio de la Chantrea, denominación que se otorgó a ese espacio para recordar “el carácter obrero del barrio” (según la prensa del momento), existe un pedestal vacío que lleva así mucho tiempo ya.
Uno, que lleva muchos años dedicado a la historia del arte navarro y al estudio de la escultura pública de nuestra Comunidad, recuerda que ese pedestal tuvo en su día una escultura. Aún puede verse encima del pedestal vacío el arranque de dicha escultura. Dicha plaza llevó el nombre, anteriormente, de Plaza Elberdín (busca Elberdín) y en su inauguración se ubicó, encima de dicho pedestal hoy vacío, una escultura del autor Marino Amaya representando unos niños.
En el pedestal, sobre el que está la base de la escultura, aún puede leerse el nombre del citado escultor. Guardo un recorte del Diario de Navarra, de hace bastantes años, en que aparece fotografiada la escultura en su pedestal.
Me permito solicitar de nuestro Ayuntamiento que recupere dicha escultura (espero que la hayan guardado arrinconada en cualquier almacén municipal) y la reubiquen en su pedestal. Entiendo que dicha labor costaría poco dinero y contribuiría, sin duda, a embellecer y servir de ornato a ese agradable rincón, ubicado detrás del antiguo colegio de la Salesianas y junto al centro escolar Bernat Etxepare. Si además de la escultura se logra adecentar un poco el pequeño jardín en que se localiza el pedestal, aún mejor.
Sé que nuestro Ayuntamiento tiene cosas mucho más importantes en que ocuparse, pero estos pequeños detalles, buenos para la cultura, cuestan poco y los amantes del arte y de la escultura seguro que lo agradecerán.
Se ha hablado muchas veces de cuidar el patrimonio escultórico de nuestra ciudad, que es muy rico. Pamplona tiene la suerte de contar con un número de obras muy importante. Son mucho más escasas las obras situadas en los barrios periféricos, como es el caso de esta escultura de que hablamos. Por ese mismo motivo deberíamos cuidar más dichas obras. Tener un pedestal vacío, sin la escultura, y descuidado, acaba dando sensación de abandono; lleva así muchos años. Además, entiendo que es obligación de dicha entidad velar por el patrimonio cultural y estético de la ciudad. ¡A ver si hay suerte!
JOSÉ Mª MURUZÁBAL DEL SOLAR, HISTORIADOR DEL ARTE NAVARRO

lunes, 24 de septiembre de 2018

La familia Kelly y Navarra (3)

El Redín, Caballo Blanco. Recreación, hacia 1980, de la estancia de los Kelly en 1976
Imágenes de la Familia Kelly -cantando ante el Caballo Blanco, cruzando en su autobús el puente de Belascoáin, tocando en el Viana o asustados (el pequeño) ante el kiliki- acompañan el final de la entrevista a la simpática Patricia.
Y es que en el año 1981 (yo creo que en el 80), The Kelly Family regresó a su casa de Belascoáin y a Pamplona para grabar un documental en el que recreaban su paso por Navarra. En 1982 la familia volvió de nuevo a Belascoáin debido al cáncer que sufrió Barbara, la madre, que falleció en la localidad navarra ese mismo año.
La familia tuna (Recordad que esta entrevista a Patricia Kelly transcurre a finales del 95)
P.: También) hicieron música de tunas.
Recreación. El padre, bailando en Belascoáin. 1980 ca.
R.: De tunas, sí. Fuimos de villancicos a tunas (se ríe). Lo que pasó es que en España, al principio, toda la música era un hobby para casa y para las fiestas. Y luego la gente nos quería en sus bodas, en restaurantes, y poco a poco, sin saber, pues nos gustaba. Nuestro padre era anticuario y le preguntamos si dejaría su trabajo para venir con nosotros. Y él, que le encantaba con pasión su oficio, lo dejó todo porque vio que estábamos muy contentos con lo que hacíamos. Dejó de hacer viajes laborales por América y España, para recorrer restaurantes como la "familia tuna", y así nos ganábamos la vida.
P.: Quienes conocieron en Navarra a tu padre le recuerdan como un hombre grandullón, muy animoso. Tenemos entendido que ha estado muy enfermo.
R.: Ahora está muy bien. Hace cinco años ya tuvo un ataque cerebral y se quedó paralizado en el lado derecho de su cuerpo. Ahora hace terapia con los músculos y está muy bien. Estuvo en un programa de televisión que hicimos hace dos semanas y anda, hace de todo. Está muy bien. [A ver a quién no se le empañan los ojos]:

La familia
 Trasera del caserón propiedad de la familia Kelly. Foto Sesma
P.: Algunos hermanos no cantan en el grupo.
R.: Cierto. Pablo, el mayor de los varones, era el "joven hombre" de la casa. Está casado, tiene tres hijos, vive en Francia y hace música por su cuenta, aunque siempre está aquí en casa, viene a vernos. El se encarga de los papeleos de la casa de Belascoáin y va a ir pronto a Navarra a hacer arreglos al... (no encuentra la palabra y la pregunta al otro lado del teléfono)... tejado.
P.: Y Carol y Daniel, al que querían mucho en el pueblo.
R.: Carolina, sí, bueno Carol. Ella está en Estados Unidos y trabaja de enfermera, porque siempre le gustó mucho la medicina. Fue su camino y está contenta con ello. Ella vive con Daniel, que es deficiente, sabes. Eran muy majos con él las gentes. Le encantaba pasear y las galletas y siempre le daban. ¡Jo, la de galletas que comió!
Maite y John, imagen de estudio
P.: ¿Mantienen relación con gente de Pamplona?
R.: Mi hermano Pablo guarda la mayoría de los contactos en el pueblo, nosotros quizá estamos un poco lejos. Pero en Pamplona tenemos un par de buenos amigos con los que hablamos a menudo. [Recordemos que  John Kelly (1967), primer hijo de Daniel y Bárbara y primer Kelly nacido en España, actualmente vive en Pamplona. Su pasión por la música hace que siga dedicándose a ello junto a su mujer Maite Itoiz, con la que desde 2006 forma el grupo Elfenthal].
P.: The Kelly Family ha vendido 2,5 millones de discos en Alemania. Sin embargo, no se comporta usted como una estrella. Llama por teléfono para atender la entrevista, todo son facilidades... ¿El grupo conserva el espíritu del músico anónimo ambulante de los inicios?
Tocando el el Viana, en el 76
R.: Mira, lo intentamos y es muy importante porque cuando cantamos por las calles vimos tantas cosas que ¡jo!, te impresionan para el resto de la vida. Ves tanta pobreza, sufrimiento, de todo en las calles. Y no puedes olvidar a esa gente, sus lágrimas o sus sonrisas. No importa a cuanta gente cantas sino no olvidar que cada persona es una persona distinta y única. Cantas para 15.000 o 30.000 personas, que es una masa pero también son personas individuales; y es duro a veces, se olvida fácilmente, pero hay que tratar que no pase. Eso intentamos cada día.

"Pasar el montecito"
El grupo tiene previsto actuar en España en 1996
Patricia Kelly, la entrevistada
Pregunta: ¿En cuántos idiomas cantan?
Respuesta: Podemos cantar en, no sé, unos cinco o seis. Pero la mayor parte del tiempo cantamos en inglés, que es nuestro idioma paternal. En el disco Over the Hump hay un par de canciones en español. Hemos repetido los dos últimos temas, An Angel y Santa Maria; pero hay algunos temas que incluyen palabras españolas, como en Father's Nose o en Ares Qui, porque cinco de nosotros nacimos en España y es como nuestro segundo país para nosotros.
P.: ¿Cómo se puede traducir el título del disco?
R.: Over the Hump significa "Sobre un montecito". Es una expresión en inglés que nos decía nuestro padre muy a menudo, para explicar cuando has pasado por una experiencia dura, digamos, pasas el montecito. Claro, en la vida siempre hay un montecito tras del otro, pero es una expresión muy bonita que nos repetía: "Venga chicos, hemos pasado el over the hump" ¿no?
P.: La imagen de The Kelly Family tiene un aire "hippie", pero ustedes no se definen como tales.
Kelly Family cruzando el puente de Belascoáin
R.: En verdad nunca hemos hecho una imagen para ser así o así. Pasó poco a poco; hace unos veinte años mi padre tenía pelo corto, se afeitaba y llevaba corbata. ¿Normal, no? Pero el mundo del artista es diferente y sin darte cuenta más o menos te dejas crecer el pelo o empiezas a vestirte de otra manera. En España nos dicen los "hippies ricos", pero no sé, en verdad creo que también es muy celta también. Siempre fueron de imagen más salvaje; los latinos son más finos, de buena figura, que es muy bonito, pero nos gusta la libertad en el vestir.
P.: ¿Para cuando una gira española que os permitiera venir a cantar a Navarra?
R.: Espero que pronto. Lo que pasa es que estamos viajando por otros países de momento. Pero hemos dicho a Chrysalis España que esperamos venir en marzo o abril. Una vez que la promoción esté en marcha y la gente sepa quién somos podremos montar conciertos, porque si no nos conocen no acudirán. Queremos en verdad hacer giras completas en España.

El sentido musical de los Kelly
SANTI ECHEVERRIA
No hay que rasgarse las vestiduras ante el rotundo éxito que ha conseguido en algunos países europeos el Over the hump de The Kelly Family. Más aún si tenemos en cuenta que los secretos de su triunfo saltan a la vista. Variedad de estilos que cala en el oyente. Sencillez que no simpleza— en las formas compositivas. Voces contundentes alejadas de juegos polifónicos. Esta fórmula no hace sino acentuar esos estilos y el instinto para acertar con el intérprete (uno de los nueve) que hará suyo el tema adaptándolo a sus posibilidades vocales.
Como cualquier niño de Pamplona
Las letras, que combinan el inglés con versos en castellano, son tan diáfanas como la música a la que acompañan. Buscan con premeditación melodías que en pocas notas se muestren irresistiblemente pegadizas. Las construyen con instrumentaciones sencillas en las que la sección rítmica lleva el peso y es apoyada por arreglos de piano, teclados y otros que complementan a la fuerza de las voces. Cantan a esos asuntos que tanto preocupan a una familia. Y es que los Kelly son fieles a su propia esencia de progenie numerosa.
Nadie podrá negar el sentido de la musicalidad que posee esta familia. Sus cauces de comunicación trasmiten con facilidad... Es posible que aquí tengan éxito porque está demostrado que al gran público le gusta el sentimiento y lo que apela directamente al corazón... Es en los directos, más que con el trabajo de estudio, como realmente se puede disfrutar de la música de los Kelly. En ese terreno poseen carisma suficiente como para gustar a cualquiera.

Vecino de Cáseda: "Rogué e imploré"

Desde el Gobierno foral se ha negado que exista directriz alguna en un sentido excluyente, pero los hechos no le avalan.
Cuando el asesinato ocurrido en el barrio pamplonés de San Jorge, sindicatos policiales ya denunciaron que desde el 112 se excluye sistemáticamente a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de los avisos.
Esta anomalía había sido mencionada previamente por la ex delegada del Gobierno, Carmen Alba, al dejar el cargo.
Y ahora, un vecino de Cáseda -con nombre, dos apellidos y dirección- ha presentado una denuncia por la negativa del 112 a avisar a la Guardia Civil de la localidad del tiroteo que se estaba produciendo. La operadora dedicó 2'44” (ver transcripción, al final) para convencerle de que no procedía llamar a la GC.
Mientras tanto, “a Jose (su vecino) se le fue la vida esperando, y había un cuartel de la Guardia Civil a 100 metros”
¡Mil gracias, Félix!
Cáseda (Navarra). 1970. Fot. Bernardo Estornés Lasa
“Rogué e imploré”
Como he expuesto, el pasado 18 de septiembre llamé al 112 para pedir ayuda tras los sucesos que acabaron con la muerte de tres personas en la calle a la altura del nº 12 de la calle Nueva, en Cáseda.
Yo vivo en la calle Nueva, nº 15. Escuché los disparos e inmediatamente vi a mi mujer bajar corriendo las escaleras de casa. “Llama, llama a la policía”, me decía. “Han disparado al padre de Julio y sus hermanos. Están los tres tendidos, creo que se mueven”.
De forma inmediata, alejé a mi familia de la fachada de la casa donde se producían los disparos y nos metimos en una habitación al otro lado de la casa y llamamos al 112. Según mi teléfono eran las 18.54 horas.
Hice una llamada explicándome lo mejor que pude, de 2 minutos y 44 segundos de duración. Expliqué a la persona que me atendía al otro lado del teléfono que en la calle había alguien disparando y que habían dejado tres cuerpos en el suelo. Rogué de forma insistente que avisaran al cuartel de la Guardia Civil que está a 100 metros (literalmente, a 100 metros) del lugar de los hechos. La persona que me atendía me explicó que pasarían aviso, pero no a Guardia Civil, pues no era procedente.
Yo, que estaba muy nervioso ante lo que acababa de pasar, rogué, imploré, expuse los argumentos que tenía. Expliqué de nuevo que había alguien en la calle matando gente y otras personas muriendo, que por favor avisaran a la Guardia Civil, que está a 100 metros.
La persona que estaba al otro lado del teléfono me explicó que no debía, porque pudiera ser que en el cuartel no desearan recibir la llamada, pues lo mismo no quedaba nadie de servicio o de guardia a esas horas. Vamos, que no procedía molestar.
En este punto se me ocurrió que pudiera no creerme, así que pregunté si estaba recibiendo más llamadas. Me confirmó que sí, que tenían constancia, pero aún así no conseguí que avisaran en primera instancia a la Guardia Civil de mi localidad. En este punto se terminó la llamada y yo decidí salir a la calle.
Me encontré la escena. Jose, mi vecino de arriba, y su hermano pequeño, se encontraban tendidos en el suelo. Su padre estaba un poco más abajo, aparentemente ya muerto. Esperé nervioso e impaciente unos minutos, a ver si finalmente se habían decidido a avisar a la Guardia Civil del pueblo. Al ver que no llegaban, decidí acercarme yo al cuartel.
Grité y grité durante un rato hasta que un guardia civil se asomó a la ventana y me confirmó que ya estaban al corriente y que ya acudían.
Volví a subir al lugar del suceso y allí me quedé viendo cómo se les iba la vida sin saber qué hacer o cómo ayudar, al igual que las otras personas que allí se encontraban. Unos minutos después, sobre las 19.14 horas, llegaban la Policía Foral y la Guardia Civil, casi al mismo tiempo. Supongo que los primeros venían de Sangüesa. La ambulancia llegó un par de minutos después. Los tres estaban ya fallecidos.
A mí me quedan varias preguntas: 
  • ¿Por qué no se puede pasar aviso a Guardia Civil ante un suceso de este calado? 
  • ¿Por qué se regalan 15 minutos de tiempo a alguien que está asesinando, para desplazar ayuda desde Sangüesa, cuando hay un cuartel de la Guardia Civil a 100 metros? 
  • ¿Por qué se desatiende la llamada de auxilio de alguien que pasa miedo por él y por su familia? Pido expresamente al 112 la ayuda de la Guardia Civil de la localidad porque no sé si el que mata ya ha terminado o desea seguir haciéndolo y se me explica que no, la Guardia Civil no procede, que espere lo que sea necesario que alguien llegará. 
  • ¿Por qué se le niega a Jose la posibilidad de recibir ayuda antes de un agente de la Guardia Civil que tal vez esté preparado (o no, no lo sé) para atender una herida de un arma de fuego? Desde luego, nadie de los que estábamos allí supimos qué hacer.

A Jose se le fue la vida esperando y había un cuartel de la Guardia Civil a 100 metros. A mí no me queda más que una reflexión: ¿forma esto parte de eso que se conoce como hacer política?
Félix Juez Marina, vecino de la calle Nueva, 15


domingo, 23 de septiembre de 2018

112 de Beaumont, Cáseda y Gallipienzo

Calle Nueva 12. Aquí ocurrió el tiroteo
Cuando he leído la conversación entre el vecino de la Calle Nueva de Cáseda, encerrado a cal y canto, suplicando, implorando angustiosamente a la operadora de SOS Navarra que llamara a la Guardia Civil (“Avisen por favor al cuartel de la Guardia Civil, que están a un minuto”), me he dado cuenta de que si estoy vivo es porque hace unos 20 años no era consejera de interior la Beaumont.

Gallipienzo, hace unos 20 años
Calle Medios, Gallipienzo
Habíamos llegado la tarde-noche del viernes a fiestas de Gallipienzo y, al entrar en el bar, nos llamó la atención que estuviera casi vacío.
Un individuo de unos 25 años, sentado en la barra, exigía al camarero que le diese una botella de pacharán. Éste -18 años- se la negaba porque había recibido la orden del dueño del bar de que no se la diera, ya que el joven estaba muy pasado.
Frustrado, se mostraba cada vez más agresivo e insultaba gravemente al camarero.
Vi desde el bar, a través de cristal de la puerta, que había gente en la terraza y, cuando abrí la puerta, aluciné de que hubiera tanta (10-15 personas). Les propuse que echáramos entre varios a ese impresentable del bar. Y me respondieron: “Atrévete tú. Ayer andaba con un machete”.
Volví al local y ahí seguía, más chulo que un ocho, sentado en la barra e insultando.
Nadie se atrevía a entrar ni a salir, pero, bastante rato después, entró un hombre mayor, hijo del pueblo, y extrañado de la actitud del joven desconocido, le preguntó:
-¿Qué haces sentado ahí? ¿De dónde eres tú?
Bar Los Buitres, Gallipienzo Antiguo
El chulo, todo orgulloso, le dijo:
-¡De Donostia!
Y el hombre mayor:
-¿De Donostia? ¡Pues vete a hacer hostias de aquí!
Como una fiera, el impresentable saltó de la barra y fue a atizarle a la persona mayor, a quien yo conocía y apreciaba.
No me quedaba otra. No me preguntéis cómo (le doblaría la edad y él era más corpulento), pero le paré el golpe y lo inmovilicé en el suelo.
El impresentable, a pesar de sus intentos, no lograba soltarse de la presa que yo, con mucho esfuerzo, le hacía. Pero le decía a un chavalico (enseguida vi que era su hijo): “vete a casa y trae la carmela”. Y el mocete, todo asustado: “papá, la carmela no, la carmela no”. Por lo visto, no era la primera vez que la usaba.
Cuando ya, agotado, no podía sujetarlo por más tiempo, le dije “te voy a soltar, pero no vuelvas por aquí”.
Y por fin se fue.
Dejé el vino que me había estado tomando y me pedí una caña porque, como podéis imaginar, tenía la boca seca y una excitación inmensa. Empezamos a comentar la jugada y...
No me había tomado un par de tragos cuando unos gritos, golpes de metal contra piedra.., y unas voces: “¿dónde está ése de blanco?”, me hicieron sospechar, sin ninguna duda, que el impresentable volvía a por mí.
Agarré un taburete, de madera maciza, para protegerme, y salí a la puerta esperando lo peor.

"La carmela"
Y justo, justo en ese mismo instante [aún me emociono cuando lo estoy escribiendo], dos ángeles verdes entraron en escena. Y uno de ellos le dijo al impresentable: “¡tira eso al suelo!”.
Ya podéis imaginar qué era “eso”. Sí, “la carmela”: un hacha de doble filo, con la que tenía toda la intención de hacerme un peinado con una raya bien señalada en la cabeza... o donde me pillara.
¿De qué cuartel eran esos dos angelitos verdes? ¡De dónde iban a ser, pues de Cáseda, a un tiro piedra de Gallipienzo!

Nunca supe quién les llamó -y aprovecho esta primera vez que lo cuento públicamente para agradecérselo-, pero aquel 'alertante', si en vez de llamar directamente a la Guardia Civil de Cáseda, llega a llamar al 112 de la Beaumont y la operadora le entretiene con la misma maniobra de distracción que vais a comprobar a continuación, haría más de 20 años que el Pachicu estaría criando malvas:

Alertante: Mis vecinos de enfrente, dice mi mujer que están tirados en la calle. Avisen por favor al cuartel de la Guardia Civil que están a un minuto, que suban inmediatamente.
Operadora: Ahhh... cuántas... O sea, ¿hay dos personas en el suelo?
A: Dice que hay tres personas tiradas en la calle
O: ¿Tres?
A: Tres, sí, ensangrentadas
O: ¿Con sangre? [Si no fuera por la angustia, esto sería lo más cómico]
A: Sí, le ruego que avise a la Guardia Civil inmediatamente que suban, que suban.

256,42 metros separan, en línea recta, el puesto de la GC del nº 12 de la Calle Nueva (pincha)
Cáseda, martes 18.09.18 18.54.36 horas
Fue la segunda llamada que recibió Sos Navarra el martes 18, alertando de que alguien estaba disparando en la calle
G. GONZÁLEZ / C. REMÍREZ Pamplona
La llamada de la discordia fue la segunda que recibió Sos Navarra alertando del triple crimen de Cáseda. Según la transcripción literal de las comunicaciones a las que ha tenido acceso este periódico, la primera se dio a las 18.53.02 horas del martes. Un hombre avisaba de una fuerte pelea en la calle cuando, en mitad de la conversación, se escuchan cuatro detonaciones. La operadora de Sos Navarra pasó entonces al alertante con el Centro de Mando y Coordinación de Policía Foral. Desde allí, tras recibir los primeros datos, se le informó de que enviaban a agentes para allí.
La segunda llamada a Sos Navarra fue la del vecino que denunció la respuesta que recibió por parte de la operadora del 112. Telefoneó a las 18.54.36 horas y duró 2 minutos y 44 segundos. La transcripción literal es la siguiente:
Operadora: ¿Tres?
Alertante: Tres, sí, ensangrentadas
Operadora: ¿Con sangre? 
La transcripción literal de la llamada
Operadora: Sos Navarra, buenas tardes.
Alertante: Hola, buenas tardes. Mira, te llamo porque ha habido un tiroteo aquí en Cáseda, no sé si tenéis noticias.
O: Han llamado, sí, ¿qué es lo que ocurre? ¿Puede facilitarme algo de información?
A: Mis vecinos de enfrente, dice mi mujer que están tirados en la calle.
O: ¿Qué?
A: Mis vecinos de enfrente, dice mi mujer que están tirados en la calle. Avisen por favor al cuartel de la Guardia Civil que están a un minuto, que suban inmediatamente.
O: Ahhh... cuántas... O sea, ¿hay dos personas en el suelo?
A: Dice que hay tres personas tiradas en la calle
O: ¿Tres?
A: Tres, sí, ensangrentadas
O: ¿Con sangre?
A: Sí, le ruego que avise a la Guardia Civil inmediatamente que suban, que suban.
O: A ver, mis compañeros están avisando. El cuartel de la Guardia Civil, que vivan ahí no quiere decir que vayan desde ahí.
A: Están a un minuto, que suban inmediatamente que hay un tiroteo, que una persona pegando tiros, que suban que tienen autoridad para pararlos, por favor.
O: A ver, estamos pasando el aviso a policía para que vaya a evaluar, ¿vale?
A: Pues yo creo que deberían pasar el aviso al cuartel de la Guardia Civil más cercano, que está a un minuto, a un minuto, que pueden venir andando. Que vienen armados y pueden hacerse cargo, no entiendo, no lo puedo entender.
O: A ver, vale, la Guardia Civil si no está de servicio el personal que está en el cuartel no acude.
Yo porsiaca...
A: Yo flipo... Te juro que flipo, es una urgencia.
O: Ya, pero si no están trabajando
A: Están matando gente y no están trabajando y no acuden.
O: A ver, que si no están de Servicio no acuden, o sea, se le pasa el aviso tanto a Policía o a...
A: Hagan ustedes lo que consideren... Me he puesto nervioso pero ha sido...
O: Vale, vale, una cosa, ¿esas personas se mueven del suelo?
A: Estoy en mi casa encerrado y no salgo a la calle porque hay una persona pegando tiros, le estoy diciendo.
O: Vale, ¿puede ver esa persona quién es?
A: ¡No, no me puedo asomar!
O: Vale
A: ¡No me puedo asomar! ¡Usted lo entiende! ¿Usted me entiende lo que le estoy diciendo?
O: Le estoy entendiendo, están llamando varias personas y estamos intentando recabar información que le estamos facilitando a la Policía y también al Servicio Médico.
A: Es a la altura del número 12 de la calle Nueva.
O: Vale, donde la residencia, ¿verdad?
A: En la calle de más arriba, en la que sube...
O: Vale, tres personas en el suelo y hay una que está pegando tiros
A: Entiendo que hay alguien que les mata, coño, que no se mueren solos ni se desmayan. Joder, no lo he visto, no lo he visto. He escuchado disparos y estamos encerrados en casa, punto.
O: Vale, pues continúen encerrados, ¿vale?
A: Por supuesto.
O: Vale, hasta luego.

¡¡¡VERGONZOSO!!! 

sábado, 22 de septiembre de 2018

Si vas a San Benitiño (NO-DO, 1944)

San Salvador de Lérez, donde se aloja San Benitiño "el milagreiro". Años 40
Siempre he dicho que la calidad, como imagen, del NO-DO, es impresionante para su época. Pero en el caso del vídeo que hoy os presento, a la calidad se añade la poesía.
Como se decía en la radio:
"dedicada a quien ella sabe"
Es un ejemplo del interés por el folclore que demostró, especialmente, la Sección Femenina, extendiendo por toda España las manifestaciones musicales, danzas... de cada una de las, entonces, regiones españolas.
Hoy nos vamos a Galicia, concretamente a Pontevedra. Por cierto, quiero felicitar a la Coral Polifónica de Pontevedra, citada en este NO-DO de 1944, por su continuidad desde su fundación en 1925. Hay allí dos localidades -Lérez y Paredes- con sus correspondientes santuarios, dedicados a San Benito, que se mentan en la letra de esta antiquísima coplilla, en la que se muestra la devoción de las gentes de la zona hacia el santo. Pero, como se lee claramente, se trata de una devoción un tanto práctica e interesada. 
Estas palabras son las que creo que dijeron en el NO-DO, hace 74 años. Si alguien detecta algún error (que seguro que lo hay), por favor que me ayude a corregirlo.

Si vas a San Benitiño (popular)
Si vas a San Benitiño
non vaias a de Paredes,
que é moito máis milagreiro
San Benitiño de Lérez.
Polo mar abaixo vai unha troita de pé,
polo mar abaixo vai, quen a puidera coller,
quen a puidera coller (bis),
polo mar abaixo vai unha troita de pé.
Si vas a San Benitiño
no vayas al de Paredes,
que es mucho más milagrero
San Benitiño de Lérez.
Por el mar abajo va una trucha de pie,
por el mar abajo va, quién la pudiera coger;
quién la pudiera coger (bis)
por el mar abajo va una trucha de pie.


Como intuyo que os habéis quedado con las ganas de conocer en 'persona' a San Benitiño de Lérez, el santo de los billetes, otra vez recurrimos al NO-DO -ahora de 1977- para que nos cuente las ancestrales costumbres de esa comarca pontevedresa:

Aunque no guarda mucha relación con San Benitiño, en Face se ha desarrollado un debate sobre las lenguas vernáculas y el franquismo que por su interés os lo enlazo.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

1916, Alemanes en el Arga (2)


Esta entrada viene de 1916, Alemanes en Pamplona (1)
Caminito de Alemanes
Saliendo de Pamplona, cruzamos el puente de la Magdalena y seguimos el curso del río. Enseguida dejamos atrás la presa y Molino de Ciganda, con el 'Río de los Quintos', y, en la bifurcación, pegados al Arga, tomamos el 'Camino de Alemanes' (hoy 'Padre Adoáin'). En ese momento nos giramos para contemplar una de las imágenes más bellas de Pamplona, la que recoge esta postal de 1901-03, a partir de un cliché de Julio Altadill, con las torres de la Catedral reflejadas en la mansa corriente del río.
Siguiendo el 'Camino de Alemanes', enseguida vemos el lugar en el que los que vinieron de Camerún en 1916 acostumbraban a bañarse, hacer gimnasia.., el Río de los Alemanes.

Estamos en 1910 y 200 metros río abajo de la pasarela de Alemanes. Saludamos a la lavandera (tan mimetizada que cuesta verla), contemplamos el convento de Capuchinos extramuros, con el fondo de San Cristóbal, y nos fijamos en una curiosa edificación en la península fluvial de Aranzadi que parece un hórreo, pero que, lógicamente, no es el que en la segunda mitad del siglo XX Eugenio Arraiza ("Seguro que muchas y muchos...", en fin, lo políticamente... gilipollas) regaló a su esposa en su cumpleaños. En el recuadro se ve que no tiene techumbre rectangular, sino octogonal.

Río Alemanes (por Carlos Font)
(pincha)
Los alemanes en Pamplona pronto se adaptaron a la vida en la pequeña ciudad y fue tal su huella que bautizaron lo que hoy se conoce como Pasarela de Alemanes: el puente peatonal actual sobre el río Arga para facilitar el paso de los peatones. Algunos de estos alemanes tenían la costumbre de bajar a bañarse al río Arga, incluso en invierno, y llegaban a romper el hielo de la superficie para poder bañarse. Tal era su afición, que Karelius A. Arnisan, internado alemán, recibió licencia municipal del Ayuntamiento en 1919 para construir una caseta de baños en este paraje de la Magdalena. Esa zona se empezó a denominar como "Río de los Alemanes”, siendo el primer lugar (1) que existió para bañarse con caseta, trampolín, cuerda que atravesaba el río para proteger a los que no sabían nadar y corchos que se alquilaban para poder nadar. El Ayuntamiento de Pamplona recogió en sus Actas Municipales el otorgamiento de la licencia municipal a Karelius en las siguientes líneas: ”Se dio lectura a otro informe de la Comisión de Fomento, proponiendo se autorice al súbdito alemán Don Karelius A. para establecer en el barrio de la Magdalena y orillas del Río Arga, una barraca para baños y se acordó aprobar dicho informe”.
Pero, como decimos, no sólo era bañarse lo que hacían, sino que también realizaban ejercicios gimnásticos que llamarían muchísimo la atención de los pamploneses que se acaban curiosos.

(1) Siento llevar la contraría a Carlos Font pero, para cuando llegaron los alemanes, ya existía la Huerta del Mochorro, que se hizo célebre en las tres primeras décadas de nuestro siglo por haberse instalado en ella los primeros baños organizados de la ciudad, y en donde se bañaban «casi juntos» los hombres y las mujeres.

Foto EDUARDO BUXENS
En busca del pasado
Casi un siglo después, he ido con mi cámara a ver si encontraba algún recuerdo de la estancia de los alemanes en el río. Me habían dicho que hace unos 20 años se podía ver, todavía, la plancha de cemento de aquella caseta y unas escaleras que bajaban al Arga.
Cruzo la pasarela de izquierda (Aranzadi) a la derecha (Padre Adoáin, 'camino Alemanes') y sigo el paseo a la derecha, río arriba, hacia el fotógrafo. Camino 30 ó 40 metros y aparece una rampa que lleva al cauce del río. En la bifurcación, cojo las losas de mi derecha y contemplo esta increíble escalera:
Desde la margen derecha y desde la orilla de enfrente
Aunque ya no encontré nada más, con esta maravilla me quedé más que satisfecho. Un falso plátano (foto de la derecha) aprovechó que los alemanes se fueron para crecer a sus anchas en el centro mismo de la entrada a la escalera.
Como tengo algo más de material visual, voy a ir subiendo unas fotos a Face con sus comentarios.

Toponimia Oficial de Navarra
No quiero terminar sin señalar una carencia muy importante. "Alemanes", "Camino de Alemanes", "Río de los Alemanes"... no están considerados como topónimos en Pamplona.
Sin embargo, entro en esa página (TON) y pregunto por "Alemanes" y me sale Larraona, Tulebras.., pero no Pamplona.
¿Alguien tiene alguna explicación?

lunes, 17 de septiembre de 2018

1916, Alemanes en Pamplona (1)

Casa Lange, esquina Estafeta-Bajada Javier
Casa Lange. Oía, leía ese nombre de niño, en los 50, y se me hacía muy extraño. Y con razón. Hacia el 90, trabajé en salchichas El Alemán, en Navarrería. Hoy (por ayer) me he enterado de que en Pamplona hay unos cuantos apellidos alemanes (Froechlich, Kelett, Otzmann, Piltz, Raschee, Schulhauser, Standfurss...) que tienen el mismo curiosísimo origen.  Mañana se lo preguntaré, también, a mi amigo Juan Frommknecht. Mirad, mirad...

Los alemanes del Camerún en Pamplona                                                por Carlos A. Font 
En escasos meses vamos a conmemorar el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Aunque España declaró rauda su neutralidad en la guerra, no significa que se desinteresase por los acontecimientos. El gobierno español, con apoyo del rey Alfonso XIII, emprendió una política humanitaria de largo alcance que fue reconocida por todos los países beligerantes.  
Las fuerzas alemanas se retiran a
territorio español (enero 1916)
En un lejano rincón del África Ecuatorial, la frontera entre la Guinea española y el Camerún alemán, se comprobó hasta dónde llegó esa política humanitaria del gobierno español. La escasa guarnición militar alemana que defendía su colonia del Camerún fue derrotada por las tropas aliadas al cabo de casi dos años de campaña. Las tropas alemanas emprendieron, junto a miles de askaris (soldados nativos) y decenas de miles de civiles cameruneses (mujeres, ancianos y niños), una ardua travesía por la selva huyendo de las tropas franco-británicas. Esta masa de refugiados, comandadas por el teniente coronel Zimmermann, se internó en el territorio neutral de la Guinea Española. Tras unos meses caóticos, azotados por el hambre y las enfermedades, los refugiados alemanes y cameruneses fueron alojados en unos campos de internamiento en la isla de Fernando Poo (actual Bioko). El destino final de los alemanes no iba a estar en las soledades tropicales puesto que el jefe del gobierno español, el conde de Romanones (liberal y francófilo), decidió trasladar a todos los alemanes europeos a diversas ciudades españolas donde serían internados hasta el fin de la guerra.
Las ciudades elegidas para el alojo de los alemanes fueron Alcalá de Henares, Zaragoza y Pamplona, todas ellas alejadas, relativamente del mar, para evitar posibles tentaciones de fuga a través de los submarinos.

Pero algunos lo intentaron
pincha en el enlace
La historia más asombrosa en que se vieron envueltos los alemanes internados en España fue la fuga de prisioneros que protagonizaron en octubre de 1916. La historia comenzó cuando se conoció la noticia de que un oficial alemán, procedente del Camerún, había llegado a un puerto belga desde Vigo. El escándalo llegó a los tabloides españoles cuando los británicos capturaron un patache (velero) español, el “Virgen del Socorro”, con veinte alemanes a bordo y resultó que la embarcación ¡zarpó de Vigo y fue comprado por los mismos alemanes fugados! Entre los fugados se encontraban muchos alemanes internados como el sargento Dietrich Grnetschuss, internado en Alcalá de Henares, y otros muchos alemanes provenientes de su internamiento en Pamplona como el oficial Carl Schauf, el oficial de la Landwehr, Leopold Kutz o el sargento Hans Frittsche. El jefe y organizador de la expedición fue un tal Koch, quien estuvo en Pamplona y lo organizó todo. Con la connivencia del cónsul alemán en Vigo, el velero usado para la fuga “Virgen del Socorro”, adquirido a un armador gallego, se amarró al costado del vapor alemán “Wehrt”, internado en el puerto de Vigo, para aprovisionarse. Errores de navegación y las inclemencias meteorológicas hicieron que las patrullas navales inglesas lograran capturan este barco de fugitivos. La sorpresa en España fue mayúscula ante el descaro con que actuaban los alemanes, contraviniendo todos los compromisos adquiridos de no salir del país, y dejando en muy mal lugar a las autoridades españolas incapaces de controlar a unos prisioneros alemanes.
Mayo de 1916 grupo de alemanes que llegó a Pamplona. Origen: El abuelo alemán

Pamplona, hospitalaria
Todos los tabloides de la prensa navarra (Diario de Navarra, El Pueblo Navarro, La Tradición Navarra,...), independientemente de la línea ideológica que profesaran, se esforzaron en presentar una buena acogida a los alemanes. En las páginas de Diario de Navarra del 7 de mayo de 1916 podemos leer: “Sean bienvenidos los alemanes del Camerón (así de escribía entonces), y solo deseamos que la estancia entre nosotros les sea grata y que cuando regresen a su patria lleven buen recuerdo de Pamplona”. Otros periódicos mostraban una germanofilia muy acusada rebasando las líneas de la corrección. Tal caso presentaba el portavoz oficial de la Junta Regional del Partido Integrista de Navarra, La Tradición Navarra, que invocaba permanentemente la unión de los católicos contra las tendencias liberales. A la llegada de los primeros alemanes les tributó el siguiente recibimiento: “Sean bienvenidos los súbditos del káiser Guillermo II; y nuestro deseo mayor será que cuando vuelvan a su patria puedan decir a sus compatriotas que al pie del Pirineo existe un pueblo noble que nos abrió los brazos en el día de nuestra desdicha. Ese pueblo es Navarra; y sus hijos, los habitantes de Pamplona”.
La llegada de los alemanes del Camerún despertó mucho interés y curiosidad entre los pamploneses. Conscientes de la responsabilidad de alojar a unos refugiados en guerra la población se esforzaba en proveer todo lo necesario a los recién llegados. El primero en pronunciarse fue el Ayuntamiento de Pamplona, en boca de su alcalde, Manuel Negrillos y Goicoechea, quien promulgó un bando haciendo saber la llegada inminente de los alemanes a Pamplona y cómo debían recibirlos los vecinos. El alcalde rogaba a sus vecinos que “se abstengan de hacer ninguna clase de manifestaciones que puedan ofender los sentimientos de nadie, y obligarme a adoptar medidas para evitarlo y que yo sería el primero en lamentar”. 

Integración
ABC 27.12.16
Los recién llegados fueron instalados en La Ciudadela, donde los militares españoles habilitaron una serie de pabellones, y. posteriormente, el resto de alemanes se fueron acomodando en la ciudad. Los alemanes recibieron una lista con las direcciones y los precios de las fondas de la capital navarra. No hay unanimidad para acordar cuántos alemanes llegaron a Pamplona en los primeros días de mayo de 1916 pero las cifras oscilan entre un mínimo de 200 y un máximo de 247 individuos. Conforme pasaba la excitación de los primeros días por la acogida de los alemanes del Camerún en Pamplona, poco a poco se iban integrando en la vida de la ciudad. Los alemanes intentaban pasar desapercibidos, pero resultaba imposible por sus uniformes coloniales, ademanes extraños y lengua, lógicamente, foránea.
La Hormiga del Oro 24.04.17  los tres jóvenes
cameruneses bautizados en Pamplona, junto al obispo
Un timbre de exotismo lo desplegaron los criados africanos (cameruneses) que acompañaron a los alemanes en su retiro pamplonica. La mayoría eran criados personales de los oficiales del ejército alemán. Algunos profesaban la religión católica (o protestante) obra de las numerosas misiones religiosas alemanas que estaban establecidas en el Camerún. Sin embargo algunos cameruneses “se hicieron católicos” en Pamplona como los jóvenes Madan, Onana y Achombo, quienes fueron bautizados en la Catedral de Pamplona por el mismo obispo de la ciudad. Los jóvenes cameruneses recibieron los nombres de Jesús, Pedro y Pablo. Una vez bautizados, y llevando cada uno un cirio encendido, ocuparon los neófitos un lugar preferente en el presbiterio, al lado del Evangelio, y detrás se colocaron los padrinos de bautismo y el padrino de la confirmación. Después de la ceremonia religiosa los padrinos y sus ahijados se dirigieron al Palacio Episcopal donde fueron recibidos por el obispo (momento de la foto).  
Otros alemanes recibieron honores de distinto tipo, esta vez militar, y procedentes de su patria. El káiser Guillermo II, completamente informado de la estancia de sus súbditos en suelo español, quiso tener un detalle de homenaje con ellos y concedió varias condecoraciones (Cruz de Hierro) por sus méritos de guerra contraídos en la guerra de Camerún. Los agraciados fueron el comandante Haedicke y el primer teniente Reder con la Cruz de Hierro de Primera Clase.
La mayoría de los alemanes acogidos en Pamplona llevaron una vida discreta, correcta y sin alteraciones disfrutando de la neutralidad de su país de acogida. Como todo en la vida, siempre hay excepciones y el El Pueblo Navarro nos brinda una de ellas. El cabo Peter Mosser se caracterizó por su irreverencia y el protagonismo de varios incidentes que perturbaron a la capital navarra. En diferentes ocasiones tuvo que ser arrestado por su mal comportamiento ya que “sin motivo alguno, insultó e injurió a las señoritas telefonistas desde el aparato de un café pamplonés; el que raptó y engañó a una agraciada joven que habitaba en la calle de San Gregorio; el que diversas veces tuvo que ser detenido por escandalizar en las cercanías del convento donde su víctima fue recluida y el que en los salones del Centro Aragonés promovió un fuerte alboroto e intentó agredir a los socios que en ellos se encontraban tranquilamente”, relataba el periódico.
A partir de 1919, con el fin de la guerra y la firma de la Paz de Versalles, los alemanes del Camerún internados en Pamplona fueron regresando, paulatinamente, a Alemania. Los alemanes internados en Pamplona se dirigieron al puerto de Bilbao para su salida a Alemania a la cual llegaron a las pocas semanas. La despedida fue emocionante para muchos alemanes, después de haber permanecido cerca de cuarenta y dos meses en Pamplona, como recogía las páginas de Diario de Navarra en noviembre de 1919: “los alemanes, dominando a duras penas la emoción que les embargaba, y se limitaban a balbucear algunas palabras de gratitud y de cariño. Al salir los alemanes prorrumpieron en vítores a España y a Pamplona que fueron contestados con vivas a Alemania por los circunstantes.” El recuerdo de la estancia de los alemanes del Camerún en Pamplona fue duradero sobreviviendo hoy en algunos pamploneses de apellido germánico.  

Carlos A. Font es historiador y autor de 
Los alemanes del Camerún... 

Nota: en cuanto consiga un material muy importante, continuaré con la 2ª parte: "Alemanes en el Arga"