Zapatero y la dignidad intacta de ETA
El modélico fin de ETA que el socialismo reivindica para tapar la corrupción de Zapatero es una mentira política organizada. Lo que hizo el ex presidente fue brindarle legitimación, fortaleciéndola ante la opinión pública
Rogelio Alonso El Mundo 26 mayo 2026
«ETA necesitaba acabar con parte de su dignidad intacta». Lo afirmaba una «mediadora en conflictos» al aplaudir el modelo de final del terrorismo promovido por José Luis Rodríguez Zapatero. Inevitablemente mantener intacta la dignidad de ETA implicaba humillar a sus víctimas. Debemos recordarlo ahora que, al imputarse al ex presidente, el socialismo intenta reducir su disonancia cognitiva apelando a un legado convenientemente maquillado. Al contrario de lo que ensalzan, Zapatero no derrotó a ETA, sino que le permitió conservar «su dignidad intacta» negociando la fraudulenta legalización de su brazo político, además de otras relevantes cesiones, con las consecuencias que hoy corroen nuestra democracia: Bildu, parte de la estrategia de ETA y su testaferro, como acreditó el Tribunal Supremo, es socio privilegiado de un Gobierno rehén de quienes legitiman la violencia nacionalista. El oficial británico H. J. Simson concluyó que en ocasiones los gobernantes usan a los hombres y mujeres que se enfrentan al terrorismo como «perros en una pelea de perros no para ganar, sino para dar concesiones a quienes les asesinan». Perfecta descripción de la política de Zapatero con ETA.
La literatura académica distingue tres modelos de política antiterrorista: el de guerra, el de justicia criminal y el conciliatorio. Las democracias liberales suelen optar por los dos últimos. Desde los orígenes de ETA, sucesivos gobiernos combinaron la persecución policial y judicial con negociaciones que le daban oxígeno en sus momentos de crisis. Martha Crenshaw, una de las autoridades en los estudios sobre violencia, ya advirtió de que los rasgos específicos del terrorismo hacen que una política conciliatoria no sea inocua, pues demuestra la eficacia del terror legitimándolo. Por ello, el presidente Aznar aplicó en su segunda legislatura una eficaz «política antiterrorista global» que rechazó cualquier negociación e incluyó la ilegalización del frente político de ETA. Así la definió un mando de la Guardia Civil que, en 2004, al llegar Zapatero al poder, advirtió del pertinaz error de negociar con ETA.
![]() |
| Arzalluz, ante Sabino Arana |
![]() |
| Rubalcaba |
![]() |
| Zapatero y Jorge Fernández Díaz se reunieron |
Al no lograr ETA sus máximas aspiraciones, se equipara de forma simplista su cese con su derrota ignorando que el terrorismo plantea a la democracia una amenaza asimétrica caracterizada por la disparidad de recursos entre los contendientes. El terrorista, más débil militarmente que el Estado, persigue éxitos tácticos más que estratégicos para desestabilizar a la democracia en una desigual contienda. Como sostiene el profesor Llera, «el éxito de los terroristas consiste en hacerse imprescindibles como actores principales en la propia liquidación de la violencia y la desestabilización generadas por ellos, buscando un armisticio, cuyo final es una negociación». Zapatero les brindó esa legitimación fortaleciéndoles ante la opinión pública, descalificando como «enemigos de la paz» a quienes criticaron las cesiones a ETA.
![]() |
| Aurelio Arteta |
![]() |
| Fernando Savater |
La hegemonía nacionalista se vio así reforzada por la coacción que Zapatero instrumentalizó con fines profundamente divisivos y que Sánchez ha replicado. El enorme deterioro de la democracia constitucional por parte de Sánchez tiene su origen en esa «normalización de la desviación» que inició Zapatero. La socióloga Diane Vaughan estudió cómo se normaliza la desviación al definirse como aceptables las malas prácticas dentro de una organización. Así prospera una cultura complaciente con la corrupción excusándola en aras de un bien que se declara superior. Con esa lógica se amparó un modelo de final del terrorismo que antepuso el interés partidista al de la nación. Sánchez, siguiendo el camino marcado por Zapatero, ha continuado esa degradación política cediendo al chantaje de nacionalistas catalanes y vascos.
![]() |
| Patxi López y Eguiguren llevan a Isaías Carrasco |
Rogelio Alonso es catedrático de Ciencia Política, autor de 'La derrota del vencedor. La política antiterrorista del final de ETA'














.jpeg)




















%20asiste%20al%20estreno%20del%20documental%20Los%20nietos%20del%20silencio.%20EFE%20Chema%20Moya.webp)



