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viernes, 3 de abril de 2020

¡Ahí va! ¡Si están poniendo la Tómbola!

¡Ahora entiendo cómo se originó el gafe del 13!
La instalación, durante el mes de mayo, de los primeros andamios es el anuncio de que el verano y los Sanfermines están muy cerca. Y es muy frecuente el comentario de sorpresa, ¡¡Ahí va! ¡Si están montando la Tómbola…. Estamos en San Fermín!! (¡A ver este año si hay suerte!)

Por poco, no me tocó el coche
Ese año los boletos de la tómbola tenían cromos -quizás "240 vistas de la France"- y los hermanos los íbamos reuniendo y ya estábamos a punto de completar el álbum. La misión de los pequeños era recoger del suelo los que la gente tiraba porque no tenían premio. 
Así que esa mañana salí bien temprano y a todo correr de casa -Dormitalería 18, entresuelo- para ver si era yo el que conseguía completar el álbum. 
Al llegar a la Plaza del Castillo -obcecado como iba- crucé sin mirar y... tuve la suerte de que quien me atropelló fuera un ciclista. Desde el suelo, me dio tiempo de ver que detrás venía un vehículo muy grande: un camión o una villavesa.
Para cuando el amable ciclista vino a ayudarme a levantar, yo ya me había escapado, asustado por el número que había montado.
Durante algunos días, en el muslo izquierdo -llevaba aún pantalón corto- me quedó un dibujo perfectamente dibujado de la cubierta de la bici.

Tómbola de Caridad (Arazuri)
Un festejo presanferminero muy esperado por muchos pamploneses, es la bendición y apertura de la Tómbola de Caridad, que se instala invariablemente en el salón central del Paseo de Sarasate, en las proximidades del monumento a los Fueros. Este número caritativo, del que no se puede prescindir, tuvo su origen en 1945, año en que el Secretariado Diocesano de Caridad organizó una gran tómbola a beneficio de los pobres de la Diócesis, con valiosos premios, sorteándose incluso un magnífico automóvil. 
La primera tómbola y las de los años siguientes no pudieron ser más afortunadas. Su éxito durante estos 37 años (hasta el 82, cuando se publicó el libro Hª de los SF) no ha descendido, aunque en algunos años la venta de boletos haya tardado algunos días más en agotarse. A partir de 1951 se aumentó el aliciente con el sorteo de un buen piso —el primero que se rifó estaba situado en la avenida de Carlos estímulo muy del gusto del público y que se prolongó durante varios años. 

Anécdotas reales
¡Cómo se parece a Jorge Javier Vázquez!
El alcohol, los sanfermines y los sofás de Tómbola
También ocurrió en San Fermín. En este caso, el protagonista había bebido más de la cuenta. De repente, se despertó al lado de un oso de peluche que le miraba sin pestañear, tumbado en un cómodo sofá y rodeado de sofás por todas partes. Pero, ¿dónde estaba? En un sofá sí, pero situado en el segundo piso de la Tómbola y a tres metros del suelo, mientras los transeúntes de aquella soleada mañana le cantaban “las mañanitas” y repetían con sorna y a coro: “despierta, mi bien, despierta, mira que ya amaneció”…
Está claro que el alcohol anula la memoria y nuestro protagonista no recordaba cómo había subido hasta allí. Bajar fue otra aventura. Pero una vez superada, le sirvió, a él, para terminar los sanfermines bebiendo agua, y a la Tómbola, para eliminar los sofás de entre sus premios… Por si acaso

Un piso por una peseta
Premios Gigantes
La protagonista de esta historia tenía entonces 16 años. Era modista y un buen día, durante los Sanfermines, camino del circo, hizo un alto en la Tómbola. Se gastó una peseta y compró un boleto. Al abrir el sobre comprobó con bastante desilusión que era para un sorteo… Siguió su camino hasta el circo, pero se hizo la promesa a sí misma de estar presente el último día de la Tómbola, porque tenía una corazonada.
Así fue, Don Luis Ortega, en aquel entonces presidente de Tómbola extrajo el número premiado con el piso. En este caso, situado en la Avenida Zaragoza y con 137 m. de superficie. El número sonó en sus oídos como música de violines. El 4.411. El piso fue para ella. Al día siguiente la prensa tituló: "Un piso por una peseta, gracias a Tómbola".

¡Bendita hemeroteca!
Estas anécdotas ha sido extraídas de la página de Cáritas y, picado por la curiosidad, he ido a la Hemeroteca a la búsqueda de más detalles.
Y esto es lo que he encontrado:

El tío Ramón
27/07/1946 La Tómbola de Caridad. En medio de gran expectación se celebró el sorteo del piso, siendo premiado el 4.411. Se invitó al público a participar en el sorteo, con cuatro de los asistentes, y habiéndose personado cuatro símpáticos vecinos, uno por cada rueda, hicieren funcionar sucesivamente la suya correspondiente, dando por resultado el número 4.411, acogido con verdadero clamor. Nadie se presentó en el momento a hacer valer su derecho, a pesar de la insistencia con que el locutor de Radio Requeté de Navarra, don Ramón Urrizalqui ("el tío Ramón"), reclamó la presencia del afortunado para felicitarle efusivamente, pues hay que ver lo que supone en estos tiempos la adquisición de un piso estupendo; y en vista de ello, se dió por terminado el acto.
27/07/1946 Celebrado en el día de ayer, 26, ante el Notario de este Ilustre Colegio Don Juan San Juan Otermin, ha correspondido el piso principal izquierda de la casa numero 15 de la Avenida de Zaragoza, en Pamplona, al número cuatro mil cuatrocientos once (4.411). Transcurridos SESENTA DIAS desde la publicación de este anuncio sin presentarse el poseedor del número premiado, caducará todo derecho y se procederá a nuevo sorteo en el día, hora y lugar que oportunamente será anunciado. Pamplona, 27 de Julio de 1946. Por el Comité, El Presidente.
28/07/1946 ...afortunados, el honrado y modesto matrimonio formado por Jesús Gilva y Gilva y Damiana Garijo Maclamn (?), residentes en la Avenida de Villava, letra D., 112, 2.° izquierda. Sus dos hijas adquirieron un billete cada una, y uno de ellos contenía el número 4.411, que ha sido agraciado con el susodicho estupendo piso. Nosotros nos alegramos muy de veras de que el mencionado piso haya "caído" a una familia humilde -son servidores laboriosos de "Villa Miranda"- y felicitamos a los afortunados.

jueves, 2 de abril de 2020

Forasteros (J.J. Arazuri Hª SF)

SF 1976 Impresionante imagen de la  acampada bajo de las murallas del Redín
A alguno quizás le parezcan fuertes algunos calificativos y expresiones que, en este capítulo, utiliza Arazuri, pero hay que tener en cuenta que le tocó vivir unos años de cambios muy bruscos. La imagen de portada nos puede dar una idea de lo que tuvo que aguantar en Sanfermines un pamplonés, amante de su ciudad, como él.

Forasteros 
Finales del siglo XIX.
(Foto Julio Altadill)
A medida que se aproximan los Sanfermines la ciudad va adquiriendo una inquietud inusitada: febrilmente se dan los últimos retoques a un sinfín de reformas, los escaparates de los comercios se llenan de prendas sanfermineras y los maniquís aparecen de la noche a la mañana vestidos de blanco y rojo, las amas de casa hacen limpieza general «pa fiestas», los pasos de cebra resurgen blancos y brillantes, las farolas, bancos y barandillas lucen nuevas pinturas, los jardincillos se embellecen con bonitas y olorosas flores -¡para lo que duran en fiestas!-, en la estación de Autobuses bulle la multitud de viajeros que por miles llegan a nuestra ciudad, los trenes -sobre todo los antiguos- llegaban a la estación del Norte, hoy de la Renfe, cada día más llenos, los ómnibus del Despacho Central -con su letrero: «Servicio al Ferrocarril»- subían repletos de la estación, en la actualidad el movimiento y actividad se centra en taxis y villavesas. 
A finales del pasado siglo y hasta muy avanzado el presente, las empresas de los ferrocarriles del Norte de España, de Bilbao a Durango y Zumárraga, así como los del Mediodía de Francia, establecían trenes especiales y combinados, con billetes económicos de ida y vuelta, para facilitar la concurrencia de forasteros. 
Desde hace unos años, nos aparecen en la ciudad a principios de julio una serie de tipos que contaminan el ambiente. Últimamente no llaman tanto la atención, ya que durante todo el año nos hemos acostumbrado a ver individuos locales tan mal aseados. 
Por las calles deambulan abundantes foranos, de los que vienen a pasar las fiestas a casa de los parientes con una pareja de pollos y media docena de latas de pimientos. En las escaleras y portales de las casas de vecindad, sus inquilinas comentan de la «pedregada» que les ha caído con los huéspedes llegados. En 1896 se publicó en un diario local la siguiente anécdota: 
«Diálogo en la puerta del Suizo: 
-¡Adiós! ¡me voy a matar!
-¡ Detente!
-¡Estoy arruinado! 
-¡Infeliz!. ¡Habrás jugado!
-Nadie me ha visto jugar
-¿Perdiste en negocios hueros? 
-Tampoco
-¿ Pues qué te pasa? 
-Que se me han metido en casa diez y siete forasteros»
Año 1903-1905. Ambiente presanferminero en la Plaza del Castillo. De izquier-
da a derecha: soldados en traje de diario; rodeando el coche, grupo de hombres 
y muchachos, todos cubiertos con amplias boinas y los mocetes vestidos con largas 
batas de rayadillo o de cuadros pequeños, evidenciando ser pamploneses; delante 
del automóvil dos individuos con trazas de riberos, con su inconfundible faja, boina 
y alpargatas de cáñamo; más a la derecha, en primer término, un grupo segura-
mente de valencianos, y más a la derecha y detrás de éstos una niña del brazo, 
posiblemente de su madre, hermosa mujer peinada con moño alto. A las que se 
peinaban así les decían: "La `moñocotero(último párrafo) duerme sentada 
"pa" que el `moñocotero' no se deshaga". (Foto José Ayala).
h.1895 Altadill segador 
El número de automóviles rodantes, que ya durante el año han llegado a un número molesto, alcanza durante los presanfermines, y no digo nada en las fiestas, cifras verdaderamente astronómicas, invadiendo los terrenos más inverosímiles para aparcar. Otra cosa era hace ochenta años, que cuando llegaba un automóvil a la ciudad estaba todo el día rodeado de curiosos. De principios de siglo publicamos una bonita fotografía de un vehículo de estos, aparcado frente al Hotel la Perla. 
Entre los forasteros que pasaban por la ciudad, solos o en cuadrillas, estaban los segadores que generalmente por aquellas fechas venían de paso de segar en la Ribera (publicamos también la fotografía de uno de aquellos personajes). 
En los tiempos modernos se van haciendo imprescindibles los campings. En Pamplona se instaló el primero en 1959, de los de primera categoría, en el Estadio de Ruiz de Alda. En 1976 se montó otro debajo de las murallas del Redín, cerca del puente de la Magdalena. 

De los forasteros de otros tiempos echamos de menos a los valencianos, con sus gorrillas negras y blusas grises u oscuras, que compraban cientos de caballos de la tierra (3'28"), sobre todo de Burguete y Urbasa. También recordamos a los chinos vendiendo «colales» y juegos de café; por cierto todavía quedan en muchos vajilleros pamploneses restos de tazas, jícaras y platillos orientales. 
Estadio Ruiz de Alda (hoy Larrabide), 1964 con el Fuerte del Príncipe
Tengo que conseguir esta imagen con mejor calidad. Me parece impresionante

miércoles, 1 de abril de 2020

J.M. de Huarte y el "reloj de sangre" (Ciudadela)

1ª hipótesis: Reloj de sangre (?) y reloj de bolsillo
Hace ya unos cuantos años encontré una postal de Lucien Roisin con una imagen de la Puerta principal de la Ciudadela (la de la Avenida del Ejército) pamplonesa, cuyo pie de foto me sorprendió tanto que -hace unos cinco años- me hizo iniciar un camino de investigación.
El pie de foto original dice así:
18 - PAMPLONA Portal de entrada y Reloj de Sangre                        L.ROISIN
de la Ciudadela y Lápida conmemorativa del Virey Duque de Trayecto (s  XVI)

Miré por todos los sitios, pregunté a diestro y siniestro, me fui a la Puerta de la Ciudadela, la fotografié de arriba a abajo, hablé con los encargados de atender a los visitantes... Nadie sabía nada de ese dichoso reloj de sangre. 
Desesperado, me puse en contacto con Juan José Martinena, quien en tantas ocasiones me había sacado de apuros. Pero en este caso, no hubo suerte:
Amigo Pachi:
En esta ocasión siento decepcionarte. Tengo esa postal desde hace muchos años en mi colección y nunca he conseguido interpretar esa enigmática denominación que lleva impresa al pie de la foto. Solo me consuela, y no mucho, el hecho de que ni mi colega Pepe Molíns, tantos años archivero municipal, ni mi consuegro, artillero recién retirado del Ejército, ni mi amigo Luis Eduardo Oslé, ex-coronel del regimiento de Infantería América de guarnición en Pamplona, doctor en Historia e hijo a su vez de coronel del mismo regimiento, me han sabido dar una explicación razonable...
Puerta principal y cuerpo de guardia, desde el interior de la Ciudadela
Así que tuve que enfrentarme al problema sin ninguna ayuda (al principio). Primero, empecé con la pregunta básica:

¿Qué es un "reloj de sangre"?
De todas las acepciones que ofrece la RAE, la que mejor lo define es "reloj de campana"
En la Prensa Histórica encontré algunas respuestas. El ejemplo más claro, el de la ciudad de Alicante. Dice así el ejemplar de la Revista Contemporánea de 30.11.1891:
"El reloj de sangre trae muchos recuerdos á la memoria de los que de niños tuvimos la fortuna de habitar en Alicante, en cuyo alto castillo de Santa Bárbara, inmensa á la vez que airosa mole que defiende á la ciudad, hay constantemente un centinela que cuida de repetir con una campana las horas que da el reloj de la colegiata de San Nicolás."

Como veis, no hay duda de a qué se llama reloj de sangre. Pero lo mejor lo encuentro en el ABC de 15.12.1904, trece años después de la anterior reseña:
"Esta torre fue construida el año 1846 por el maestro Petez (?), que aun vive en Alicante, teniendo en la actualidad ochenta y cuatro años.
En ella se colocó una campana que tocaba un centinela cada cuarto de hora, y por la cual se regía el horario del castillo, asi como los huertanos de Alicante."
¿Por qué se le llama "reloj de sangre"?
Un reloj de sangre era una campana en la que se tocaba la hora a mano, a músculo, de ahí lo de sangre. Quizá para diferenciarlo de los otros relojes: mecánico, de sol, de arena, de agua...
Así pues, el de reloj de sangre es una "campana accionada por la fuerza humana para dar la hora"

¿Hubo en la Ciudadela un reloj de sangre?

Y volviendo a la Ciudadela de Pamplona, a la postal de Roisin, ¿no pudo haber habido -quizás en la estancia que está sobre la puerta de entrada- una campana por la que se rigieran las actividades de los militares en la Ciudadela?
En estas cavilaciones estaba, cuando me llegó un correo que me decía que esa campana existe, pero que está... ¡¡¡en Jaca!!! Mirad con atención la triple imagen que encabeza este apartado 
Hola, Pachi:
Pues a la vista de estos nuevos datos, creo que algo de eso pudo haber en Pamplona. Te lo digo porque en la ciudadela de Jaca, empezada en 1598 y cuya puerta parece calcada de la puerta principal de la nuestra, la que da a la avenida del Ejército (aunque la aragonesa felizmente conserva su integridad, con los fosos, puente, etc.), encima de la logia (ver 4ª acepción) de arquillos de medio punto de la torreta se mantiene todavía una espadaña de tres huecos, del tipo de las que tienen muchas ermitas e iglesias conventuales, en uno de los cuales se puede ver todavía la campana que servía para los avisos y llamadas a la guarnición de la fortaleza. Y algo así pudo haber habido aquí, aunque no aparece dibujado en los dos planos en perspectiva que se han conservado, que datan de hacia el año 1600. Como se suele decir, siempre hay tiempo para aprender algo. Saludos cordiales
J. J. Martinena
Puerta principal y espadaña con su campana, desde el patio de armas de Jaca
Demasiada reforma para encontrar nada
Así pues, la puerta de entrada de la Ciudadela de Jaca, gemela de la de Pamplona, guarda -encima de la puerta principal- una estancia similar a la que tiene Pamplona y, sobre ella, una espadaña con una campana que, si alguna vez existió en la vieja Iruña, no ha dejado otra huella que la enigmática expresión de la postal de Lucien Roisin: "Pamplona, Portal de entrada y Reloj de Sangre de la Ciudadela".
Ya dijimos que la precisión de Roisin era proverbial y que es difícil pillarle en algún error en sus postales. Por ello, desde un principio pensé que de algún sitio habría sacado él esa expresión tan sorprendente.
Parte interior de la techumbre del que
ya podemos llamar  "Reloj de Sangre"
Y si nunca hubo espadaña en Pamplona, sí tuvo que haber campana, quizá colgada de la techumbre, en el interior de esa estancia que no tiene nombre, pero a la que desde hoy podemos llamar "reloj de sangre", como, al parecer, hace Roisin.
Por mí, enigma resuelto. A partir de ahora, cuando vea la postal de Roisin y su "reloj de sangre", ya sabré dónde mirar. 

José María de Huarte lo confirma
Así de optimista concluía hace 4 años pero, en mi fuero interno, no las tenía todas conmigo ya que sólo contaba con un único testimonio, el de una única postal de un único editor: Roisin.
Pero ayer, cuando vi la maravillosa fotografía de Castells, sin mucha fe, volví a mirar a ver si aparecía algo. ¡Y vaya que sí apareció!
Os pongo una sucinta biografía para que veáis de quién se trata:
Retrato de José María de
Huarte pintado por Zuloaga

José María de Huarte y Jáuregui (Pamplona, 1898-Madrid, 1969), hombre de gran formación intelectual que desempeñó el cargo de archivero-jefe del Archivo Real y General de Navarra y llegó a ser Académico Correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando. Su erudición abarcó diversas materias, especializándose en temas de genealogía y heráldica.

De él dice Juaristi en "Los caminos de Navarra":
"Para todos tiene Joshe María Huarte una indicación precisa, una respuesta que lo aclara todo: la palabra indescifrable, el vacío de cien años, el folio perdido y hallado en la carpeta número 1.475 de la estantería 36 de la segunda galería de la sala primera...".
No se puede dar en el clavo mejor.

Y en este documento de la hemeroteca de DN, de 1930, como la postal de Belzunce, José María de Huarte nos confirma lo que decía Roisin. Ésta es la frase de Huarte y Jáuregui, cuando habla de la Ciudadela:
el reloj de sangre erguido sobre el túnel de las guardias
O sea, que a la estancia que está sobre el túnel de entrada, en la puerta principal de la Ciudadela, al lado del Cuerpo de guardia, en 1930, se le llamaba "reloj de sangre".
Como, por la misma época, decía Roisin.

En la conferencia, Huarte no se detiene a explicar qué es un reloj de sangre, por qué se le llama así... Parece que sus oyentes, en el Casino Militar, lo dan por supuesto.
Os pongo el documento completo para que veáis la frase en su contexto:

José María de Huarte "Recuerdos Militares de Pamplona" 
Conferencia leída en el Casino Militar de Clases el día 28 de Noviembre de 1930 

"...finalmente, me producía verdadero placer trasponer los umbrales de la estratégica puerta de socorro que conduce a la llamada Vuelta del Castillo, para en sus avanzadas bajar o levantar el pesado y rechinante rastrillo, que todavía funciona como una supervivencia marcial de las edades que pasaron.
El color de las piedras; la maleza que al crecer por los fosos y por las plataformas prestaban a su hermoso conjunto cierto aire selvático, y las lápidas colgadas en los muros con los blasones y los nombres de los virreyes que intervinieron en su fábrica, era un constante motivo de inspiración que parecía inagotable, tanto más, cuanto no había paraje que no tuviera su leyenda o su historia. 
Sobre todos descollaba el hoy derrocado calabozo del fraile, donde un buen religioso, según se refería por tradición en las vigilias de las guardias, perdió completamente la cabeza a poco de ingresar en él en calidad de preso, víctima de las persecuciones que tanto ha cultivado la política para satisfacer las propias en los períodos de su auge...
Belzunce, 1930
Las vicisitudes militares de después nos congregaron de nuevo en la Ciudadela a los primitivos camaradas y a otros muchos, con motivo de las órdenes de concentración, dictadas a raíz de los dolorosos acontecimientos de la guerra de Africa Dobladas fueron entonces allí como en todos los regimientes, las actividades de instrucción y las obligaciones del servicio; la continuidad de las guardias y la frecuencia de las revistas militares, la compenetración entre nuestros pundonorosos jefes y nosotros sus subordinados, poseídos del afán, de atender cada cual a las obligaciones de su cargo. 
Ya me perdonareis que hable de mis personales recuerdos más de lo discreto, pero de ellos voy a deducir los que quedan por narrar de nuestra ciudad y que en más de una ocasión rememoré para entretener mis ocios de cabo, sargento y suboficial, cuando estaba de cuartel, de semana o de guardia. 
Ningún entretenimiento me producía más agrado que efectuar un rodeo por toda la muralla después del poético toque de oración o mejor aún del de silencio. Seguir el itinerario de las rondas de noche por aquellos lugares, era un poderoso incentivo para mi fantasía, que poblaba de actividad el reloj de sangre erguido sobre el túnel de las guardias, las plataformas de cañones, y de centinelas las garitas y puestos avanzados. Las murallas de la ciudad recuperaban entonces su oscurecida grandeza y la historia me refería, erguida sobre su ingente pedestal, todos sus secretos en la noche..."

martes, 31 de marzo de 2020

Hotel Mediero (J.J. Arazuri Hª SF)

Año 1909. Calle Nueva. A la izda. la entonces pequeña plazuela de San Francisco.
En el centro la cárcel y Audiencia Territorial. Al fondo, un carro de bueyes en la
Plazuela del Consejo. Ha comenzado el derribo del viejo caserón de la cárcel
Delincuentes y carteristas 
Estampa invernal de la Plaza del Consejo.

Al fondo, los arcos, bajo el Consejo Real,
que daban paso (ver plano) a Tecenderías
Las aglomeraciones de las fiestas atraen a carteristas y delincuentes como la miel a las moscas. De igual modo, cuando se acercaban los Sanfermines hacían su aparición los rateros. Para aquella colección de ladrones, el Ayuntamiento tenía reservado el «Hotel de Tecenderías», también llamado «Hotel Mediero». 
[TecenderoTejedor. Voz romance derivada del verbo latino texeretejer. Cuando, a finales del siglo XI los francos se establecieron en el llano de San Saturnino, los tejedores en fino se fueron instalando alrededor de la iglesia de San Cernin, formando el barrio llamado de las Tecenderías, en la actualidad calles de Ansoleaga y Campana]
Aquella «fonda» era la perrera o prevención [Perrera. Prevención. En Pamplona la perrera estuvo instalada en el mismo edificio de la cárcel, al final de Tecenderías, en lo que hoy es Plaza de San Francisco. Después se trasladó a Jarauta; y en 1923 a la calle Aralar, detrás de la plaza de toros] y estaba situada en el vetusto caserón de la carcel, cuyo solar se convirtió en 1910 en plaza de San Francisco. La puerta de la perrera accedía a la calle de las Tecenderías —hoy de Ansoleaga— que entonces se prolongaba hasta el comienzo de la calle Eslava. De ahí que los castizos le llamasen hotel o fonda de Tecenderías.
Casañal 1880-82 Nº1, la posición aprox del fotógrafo en la foto de portada. Nº2,
 
el fotógrafo en la de la Plaza del Consejo. Amarillo, "Corrección": Hotel Mediero
Desde que terminó la Guerra Carlista en 1876, se hizo cargo de aquel establecimiento penitenciario un tal Gil Santos Mediero, por lo que hasta 1910 (foto de portada) en que se derribó la prevención, se le llamaba también con el título de «Hotel Mediero». 
En los presanfermines de finales del pasado siglo y principios del presente era frecuente leer en la prensa diaria reseñas como las siguientes: 
«El acreditado «Hotel Mediero» andaba lleno de randas, descuideros, carteristas y otras alimañas de la extensa familia rateril». 
«Es de desear que la policía emprenda una activa campaña para «enchiquerar» a todos esos «apreciables» carteristas que suelen venir a disfrutar de los bolsillos de los inocentes. Hace falta mucha diligencia y buen garrotazo, que eso poco cuesta». 
«En el antiguo y muy acreditado Hotel Mediero había ayer cincuenta y ocho personajes de todas las calañas, menos de la buena...» 
«Fueron detenidos unos gitanos que a un forastero le cambiaron un macho viejo y matalón, por dos bonitas jacas del país y encima le dieron un billete de 50 pesetas falso». 

Hemeroteca DN hoy
Siguiendo el testimonio de Arazuri, he preguntado en la hemeroteca por "hotel o fonda de Tecenderías" con ningún resultado. En cambio, "Hotel Mediero" ha obtenido referencias, todas en Julio. Y no tienen desperdicio. Por su interés he dejado algún detalle ajeno al tema de los carteristas.

23/07/1903 "...prestaba declaración ante el Juzgado, es un verdadero pájaro de cuenta. El tal individuo se llama Alejandro Alvarez, de 18 años. Fué detenido por nuestros agentes el día 7 de este mes y logró fugarse en compañía de otros nueve compañeros del antiguo hotel Mediero. De aquí se dirigió á Irún donde ejerció su lucrativa industria con un portamonedas y de allí fué á parar conducido por la guardia civil a San Sebastián, de donde volavit (voló, en latín)."

01/07/1904 ..verse por esas calles de Dios algunos pajarracos que pa mí que vienen de avanzada preparando [el terreno] para la banda y no de cornetas. Por sus fisonomías y por sus indumentarias dicen á las claras que conocen el gabis (?) y los salones del antiguo Hotel Mediero. - Por hoy no decimos más; puesto que con lo dicho les basta y les sobra a los amigos señores Ezcurra y Fernández para que vayan preparando el trabajo y coloquen en la jaula á esa colección de pardillos que ya revelotea por las calles y paseos de Pamplona. Con que ¡veremos cómo se hace la batida!

06/07/1904 ..de la policía acerca de los pajarracos que todos los años, y en particular éste, se cuelan en Pamplona con motivo de las fiestas. Aun falta que venir mucha gente y es fácil que para mañana estén ocupadas la mayoría de las habitaciones del antiguo Hotel-Mediero. Escapando de la policía de Gijón, allá en la provincia de Asturias, por una fechoría que habían hecho en cierta casa de aquella ciudad, llegaron dando vueltas y revueltas a las murallas de Pamplona dos jóvenes de la clase de golfos. Parece ser que con el objeto de llamar menos la atención empezaron a trabajar separadamente y uno de ellos cayó en las manos del agente Fernández el lunes por la mañana; desconsolado el otro en la ausencia de su compañero se metió en su...

04/07/1905 GACETILLA Se nota ya en las calles la presencia de distinguidos forasteros , presuntos huéspedes, á juzgar por las fachas, del hotel Mediero. Ayer sorprendimos el siguiente diálogo entre uno de estos huéspedes y un municipal: 
—Yo tengo derecho á alojamiento— decía el primero, que, á la cuenta, debe de estar bien puesto en cuestión de derechos. 
—Quiere usted que lo lleve á la cárcel?—respondía con sorna y con calma octaviana el municipal; —porque no tengo otro alojamiento que darle.
—No; á la cárcel no; pero yo tengo derecho a alojamiento— Insistía el huésped sin alojamiento. 
—jAh! ¡ya! Vd. querrá ir á la fonda «La Perla», replicaba con delicada ironía el polizonte. . 
—Tampoco á La Perla»... Y...

07/07/1906 ...etener se apeó del ferroca rril en Noáin y al entrar a pie en esta ciudad fué detenido en el portal; logró escapar de las manos del agente y fué nuevamente capturado: por segunda vez logró huir y por tercera yla última fué aprehendido, ingresando en el hotel Mediero, donde tomará la fresca durante las fiestas. ¡Ojo y mucho cuidado! Si compráis en el ferial las ricas almendras de Mariano Sebastián, se os regalarán esta clase de cantares: "En la ventana te vi que estabas fregando mi plato y yo dije para mí ¡esta chica me conviene!"

14/07/1926 De resultas de la labor realizada por los agentes de la autoridad durante las fiestas, había detenidos en el depósito municipal, más conocido por «Hotel Mediero», 47 individuos maleantes. 
-Se encontraba en Pamplona el notable escultor don Mariano Benlliure, el cual se trasladaría uno de estos días a Roncal para dirigir el montaje del mausoleo a Gayarre, del que es autor,

12/07/1980 El mismo 1897, decía el mismo periódico, «El Eco de Navarra» que «En el depósito provincial quedaban ayer diez y nueve detenidos por diferentes causas y delitos. Todavía están los pajarracos de largas uñas en las ferias de Burgos y ya empieza el hotel Mediero a llenarse de parroquianos de los que vienen a pasar las fiestas a salud de algún primo. Por más que los inspectores Casi y Blanco ya tienen enligada la pajarera, conviene que el público no se descuide y vea con quién trata». Mediero era el jefe de los municipales y, como es obvio, su hotel era la perrera. 

lunes, 30 de marzo de 2020

"Suspiros de mi garganta": de Roncal a Burgos


En mi búsqueda de más información sobre la desgarradora jota "Suspiros de mi garganta", he dado con el Cancionero popular de Burgos (1902), de Federico Olmeda. Un cancionero delicioso (os pongo un aperitivo) en el que se afirma: "El número 3 ("El sol ya se va a poner", que es un canto de siega, tomado de los pueblos de las Lomas de Belorado, parece haber sido el que ha inspirado al Sr. Chapí para el canto de la jota de su zarzuela La Bruja".
Tras la sorpresa inicial, he descubierto que estaba ante un gran cancionero y que muchas de las canciones recogidas por Olmeda han sido interpretadas por grupos folclóricos y hoy podemos disfrutarlas.
Ahí va el aperitivo.

CANCIONERO POPULAR DE BURGOS
GRUPO TERCERO: SIEGA, TRILLA Y ESCAVANEO (?)
Todos los cantos que he recogido y pertenecen á las funciones de la siega se hallan impregnados de una muy intensa melancolía; hasta los mismos cantares la predican en medio de su grandiosidad.
Todo lo cría la tierra;
Todo se lo come el sol;
Todo lo puede el dinero;
Todo lo vence el amor.
Aunque me veis que canto
No lo canto yo;
Lo canta la lengua,
Llora el corazón.

Nº 8 Cómo quieres que tenga
El número 8 lo cantan en condiciones especiales. De las fiestas del Domingo de Ramos eligen un ramo de los benditos en la festividad religiosa, llamada de las Palmas y lo llevan á las tierras sembradas de trigo. Cuando hacen la siega y tropiezan con el ramo se reunen todos los segadores de una tierra y formando un corrillo le bailan con grande algazara. Entonces cantan esa canción, cuya animación brilla entre el carácter de las demás. Lá costumbre de colocar tal ramo responde al magnífico sentimiento de la fe, que inspira la hermosa idea de la protección que tienen algunas cosas sagradas sobre las tempestades.
Cómo quieres que tenga
gracia en el cantar
saliendo de Cuaresma
y harta de ayunar

Nº 3 El sol ya se va a poner (comparación)
El número 3, que es un canto de siega, tomado de los pueblos de las Lomas de Belorado, parece haber sido el que ha inspirado al Sr. Chapí para el canto de la jota de su zarzuela La Bruja.
[Desolvidar: Olmeda -15 años después del estreno de la zarzuela- no dice más que "parece haber sido el que ha inspirado". Que ambas melodías "tienen un aire" es evidente. Pero yo no encuentro mucho más (aparte de los siete versos). Ni en el orden, rima y repetición de los versos... He puesto en negrita la copla (pincha; ahí analizo la estructura de algunas jotas) de "Suspiros..." para ver más fácil el orden y repeticiones. A la canción de Burgos no me he atrevido a señalarle la copla porque no le encuentro la rima. He conseguido la grabación sonora (De Orégano, preciosa, por cierto) y he hecho un vídeo para que podéis comparar ambas canciones
El sol ya se va a poner
por detrás de aquellos cerros
el sol ya se va a poner;
los amos se entristecen
y los peones se alegran
y los peones se alegran
el sol ya se va a poner
No extrañéis, no, que se escapen
no extrañéis, no, que se escapen
suspiros de mi garganta;
la jota es alegre o triste,
según está quien la canta.
no extrañéis, no, que se escapen
suspiros de mi garganta

]. Mas para segar lo cantan con mucha lentitud y lo mismo hacen con todos los demás cantos de siega; como que en algunos pueblos, v. g. Villalomez, tienen como por sentado que el cantar ha de durar tanto como tardan en segar lo que, si mal no recuerdo, llaman una morena ó acaso brazado, como ellos significan en el cantar:
De tres manadas, gavilla;
De tres gavillas, brazado;
De tres brazados, morena;
De tres morenas, un carro.
Así resulta que cada sílaba del cantar la pronuncian con grande lentitud y la nota final de las cadencias adquiere una prolongación que sólo sus privilegiados pulmones pueden resistir.

Nº1 Todo lo cría la tierra
Creo en vano llamar la atención sobre la novedad y hermosura de estas canciones tanto en su ritmo como en su tonalidad. No puedo sin embargo sustraerme de hacerlo expresamente sobre la preciosa segadora número 1 de Villalomez. Todo en ella es bueno: lo es su ritmo, lo es su tonalidad, es grandioso el pensamiento literario y lo es la virtud expresiva que ella encierra y que la cantaba Tomasa Solórzano de quien la recojí, de edad de cuarenta y ocho años, de una manera acabada. No obstante ser una cantora eminentemente popular, observaba á maravilla las leyes naturales del sentimiento musical. Van sobrepuestos (en la partitura) los matices que ella hacía.
Me gusta la tonalidad de esta canción sobremanera.

domingo, 29 de marzo de 2020

"Suspiros de mi garganta", lírica y navarra


Hace ya más de diez años, cuando investigaba la vida y obra de un -entonces- desconocido Francisco de Val, más concretamente el apartado de las jotas, me solía aparecer a menudo el gran tenor Miguel Fleta. Al fin y al cabo, los dos, Paco y Miguel, eran aragoneses, de la misma edad y dedicados a la música.
Y había una jota lírica, interpretada por Fleta, que -aunque ya sabía que no era de Paco- no podía evitar escucharla completa. Por muchos vivas y voces de ánimo que se oyen entre las dos coplas que canta Miguel, se me empañaban los ojos porque son dos coplas de gran tristeza y Fleta las dice con tanta dulzura que me resultan desgarradoras.
Éstas son las dos coplas:
No extrañéis, no, que se escapen…
suspiros de mi garganta,
la jota es alegre o triste
según está quien la canta.
Como los pájaros cantan…
las penas de sus amores,
así canto yo la jota
para aliviar mis dolores.

Pero hay que ver cómo las dice Fleta (pincha y vuelve):
Miguel Fleta canta "Suspiros de mi garganta"
Viendo el vídeo, me extrañaba que, entre las voces se oía nítidamente (2'05") un "¡viva Navarra!" (y alguna otra vez más) en un ambiente claramente aragonés, pero yo estaba a lo que estaba (Francisco de Val) y lo atribuía al especial cariño mutuo de Navarra y Aragón.

Han pasado diez años y, después de la entrada de ayer, dedicada a los Sanfermines de 1882, entiendo ahora perfectamente  ese "¡Viva Navarra!". ¿Queréis entenderlo también? Acompañadme:

Los conciertos de Sarasate
Como decíamos ayer, en el año de 1882 Pamplona fue testigo de un acontecimiento artístico inigualable.
Nos lo cuenta Fernando Pérez Ollo:
"La Fundación, alentada por Sarasate, de la 'Sociedad Musical de Socorros Mutuos Santa Cecilia' y su orquesta, dirigida por Joaquín Maya, marcan uno de los hitos musicales de la ciudad y señalan el nacimiento de los conciertos de San Fermín, que el violinista animó hasta el final de la vida. 
Sin Sarasate no habrían existido aquellas sesiones matinales (que le costaron mucho dinero) y en los que participaron destacados artistas, amigos suyos. Él era la estrella central de aquellas audiciones, elemento clave de la primera propaganda sanferminera, cuando los encierros no sólo no tenían fama, sino que carecían del menor prestigio social. Aquellos conciertos sanfermineros, noventa y tres (sí, 93 según Altadill), merecen análisis pormenorizado...
Los conciertos eran parte fundamental de las fiestas y en la serie, de 1879 a 1908, destaca 1882, año que reunió en el Teatro Principal a Sarasate, Gayarre, Arrieta, Zabalza, Guelbenzu, Larregla -seis glorias musicales navarras-, más Chapí."
Tener juntos al mejor violinista y al mejor tenor del mundo fue una ocasión inigualable que, como vimos ayer, fue muy celebrada.

La Bruja, el regalo de Chapí
Y Chapí no quiso quedarse rezagado y, fijaos, escribió "La Bruja" (1887, libretistas: Miguel Ramos Carrión y Vital Aza), calificada por su autor como zarzuela grande.
Pues bien, “La bruja”, dedicada a Sarasate, está ambientada en Roncal (guiño a Gayarre) y en Pamplona.
Y en esa zarzuela en tres actos, destaca, al final del Cuadro primero, la Jota. Sí, la jota que canta Fleta y que suele titularse "Suspiros de mi garganta" o también "No extrañéis, no, que se escapen". Esa jota ha sido cantada, también, por todos los grandes: Alfredo Kraus, Plácido Domingo...
Y ahora entenderéis por qué se grita "¡Viva Navarra!" Por la sencilla razón de que la zarzuela "La Bruja" y su Jota, como se intuye en la foto de portada, están ambientadas en Navarra, en el pueblo de Gayarre (Roncal) y dedicadas a Pablo Sarasate, de Pamplona.
Y pienso que la navarreidad de esa zarzuela y, sobre todo, de esa jota tan bella los navarros (especialmente los roncaleses) debemos reivindicarla.

sábado, 28 de marzo de 2020

Gayarre y Sarasate Fonda Europa SF 1882

Gayarre, Fonda Europa y Sarasate
11 de Julio de 1882, tras la última corrida de San Fermín; Gayarre y Sarasate tienen que salir al balcón de la Fonda Europa, en el Paseo Valencia. Nunca sonaron tan dulces "La del pañuelo rojo", "varias jotas con letra de profundo sentir navarro" (entre ellas, quizás, "El cielo de mi Navarra")... Pamplona aún tiembla emocionada.

Sarasate y Gayarre (J.J. Arazuri Hª de los SF)
Jaurrieta, hoy
Recordando los Sanfermines de antaño, no podemos olvidar al gran tenor roncalés, aunque su intervención artística en Pamplona se redujo sólo al año 1882 en que, como veremos, actuó en compañía de don Pablo.
La actuación de Gayarre y Sarasate, nacidos ambos en 1844, tuvo tal resonancia en nuestra ciudad, que después de más de medio siglo, aún se recordaba el año de 1882, como el único en que Pamplona fue testigo de un acontecimiento artístico inigualable. 
Pero, no adelantemos acontecimientos: En 1880, los dos artistas actuaron juntos para recaudar fondos con los que remediar la pena y la miseria del pueblo de Jaurrieta, destruido en gran parte por un pavoroso incendio. De aquella actuación maravillosa nació la idea de que Gayarre viniese a actuar en los conciertos sanfermineros con el mago del violín.
Monumento a Gayarre (Taconera)
Se organizó una comisión presidida por el diputado foral don Serafín Mata y Oneca, que marchó a Bilbao en 1881 para entrevistarse con Gayarre, el cual consintió en actuar en las fiestas del año siguiente, anunciándose -como homenaje a los dos navarros- la cooperación artística de Dámaso Zabalza, Ruperto Chapí, Manuel Pérez (Director del Teatro Real), Juan Guelbenzu, Miguel Ramos Carrión, Salustiano Asenjo, Joaquín Larregla, Enrique Broca, Joaquín Maya, Mauricio García y Otto Goldschmidt.
El recibimiento que se hizo a los dos artistas fue el más apoteósico que el pueblo pamplonés había dedicado nunca: más de veinte mil se calculó el número de asistentes.
La reventa de localidades alcanzó precios tan astronómicos que se llegó a pagar por una butaca la altísima cantidad —para aquella época— de trescientas pesetas, equivalente al jornal de un peón durante unos diez meses de duro trabajo.
Gayarre actuó en los cuatro conciertos, dejando un recuerdo imborrable de sus actuaciones, entre la que según contaban, destacó una Ave María de Gounod inimitable.
Mira quién firma esta postal del Paseo Sarasate
Después de la última corrida (al parecer, el día 11) se organizó una gran manifestación desde el coso taurino hasta el paseo de Valencia, en donde se había congregado una gran multitud esperando la llegada de los dos artistas a la fonda «Europa». 
A petición del público, los dos navarros eminentes, salieron al balcón, Sarasate con su violín. 
Se hizo un silencio impresionante y bajo la bóveda de los olmos del paseo resonaron, más dulces que nunca, «Un pleito» de Gaztambide, «Yo tengo, noche y día, mis ojos puestos en tu balcón», «La del pañuelo rojo», varias jotas con letra de profundo sentir navarro, y el zorcico de Iparraguirre «Guernikako Arbola», con el que se dio por terminado aquel singular concierto al aire libre.
***
En el Museo de Navarra, con E. Endériz
Eso dice Arazuri, que ahí terminó todo. Sin embargo, mi viejo amigo Ezequiel Endériz, en su escrito "La Jota", afirma lo contrario:

E. Endériz "La Jota" (1949)
Pamplona aún tiembla emocionada con el recuerdo de una Jota cantada y tocada al aire libre el año 1885, nada menos que por Julián Gayarre y Pablo Sarasate. La ciudad los había recibido como a hijos excepcionales. Hubieron de salir al balcón del Hotel donde se hospedaban veinte veces, treinta, cien. Al fin, se oyó una voz estentórea, entre la multitud, que gritó:
— ¡La Jota!
Esta voz se hizo general:
— ¡La Jota! ¡La Jota!
Entonces Sarasate sacó su violín y entre un silencio enorme, en la noche estival, comenzó el genial violinista a tocar la Jota, Jota que, al llegar a la copla, Gayarre cantó con estos cuatro versos que quedaron escritos para siempre en el corazón de los pamploneses:
Pamplona 1977: «Chirolas», Turrillas, V. Ordó-
ñez, Carmen Bravo (Vda. de Lanas), Raimundo
Lanas Bravo y esposa,  y Serafín Ramírez G.
El cielo de las navarras
está vestido de azul;
por eso las navarricas
llevan la sal de Jesús.
***
No, no penséis que me voy a dejar llevar por lo que me pide el cuerpo. Está claro que Ezequiel no está haciendo historia (no sabe que el sucedido fue en la Fonda Europa y equivoca la fecha: fue en 1882), sino literatura y poesía (Endériz fue el autor de las letras que cantó Raimundo Lanas). 
Pero su afirmación de que Gayarre cantó esa jota es perfectamente compatible con el testimonio de Arazuri de que,  acompañado por Sarasate, cantó  "varias jotas con letra de profundo sentir navarro".
Y entre ellas, pudo ser perfectamente ésta que Valeriano Ordóñez recoge así en "Alma lírica del pueblo":
El cielo de mi Navarra / está vestido de azul; 
y todas las navarricas / llevan la sal de Jesús.

¿Existirá todavía alguien que la conozca? A ver si la desolvidamos.