martes, 6 de octubre de 2026

El 15-M funcionó, pero esto no va a colar

Esto no va a colar, por once razones evidentes
El 15-M funcionó, pero es que entonces éramos mucho más ingenuos.
Fernando Navarro El Español 3 10 2026
Lo de la nueva acampada en Sol no va a colar por 11 razones que la diferencian del original.

1. Ahora conocemos a los que el 15-M se subieron a los podios morales: Iglesias, Montero, Monedero, Errejón...
Ahora sabemos lo chungos que son, y eso nos permite desconfiar de todos los predicadores.

2. Al mostrarnos a los perdedores de lo que, según nos decían, no es más que un juego de suma cero, consiguieron inocularnos una cierta sensación de culpa. ¿No era cierto que vivíamos bien, que teníamos trabajo, que con el sueldo podíamos pagar una vivienda?
Pues eso nos revelaba como explotadores.
Afortunadamente, haber pasado la pandemia woke nos ha hecho resistentes al miedo a la estigmatización. Ahora, cuando los inquisidores levantan el dedito para señalar a los "rentistas" (los malos de esta nueva película), se encuentran, de vuelta, con otro dedo levantado: el de en medio.

3. Ahora entendemos mucho mejor el mecanismo del exhibicionismo moral.
Los podemitas del 15-M no sólo alentaban el resentimiento, sino que ofrecían (esto era lo más atractivo) la posibilidad de canalizarlo con una apariencia virtuosa. Estos predicadores, desde su templo de Sol, eran dispensadores de virtud, y la virtud es uno de los caminos para mejorar el estatus social.
Por eso ahora, cuando vemos a Bardem o a Juan Diego Botto, no vemos preocupación, sino hipocresía.
4. Derivado de la relación entre la exhibición de comportamientos morales y el incremento del estatus, ahora entendemos que el activismo político juvenil no necesariamente mejora el mundo, pero sí las posibilidades de apareamiento. Que está muy bien, pero no justifica grandes teorías políticas.
Y sin embargo es necesaria una mínima cobertura ideológica. Aunque el motivo real sea el postureo moral (o la búsqueda de cópulas), haber pasado por la Ilustración exige dar a nuestros actos una apariencia de racionalidad.
Por eso Errejón hablaba del "núcleo irradiador" e Iglesias invocaba mucho a Agamben. Para que pareciera que detrás de todo había un pensamiento sólido y no unos aventureros a la conquista de sueldos públicos.
Pero ahora Peris Mencheta se ha limitado, en Sol, a leer el cuento de "los tres créditos", y hay que reconocer que de Kojève a esto hay bastante trecho.
Algunos de los jóvenes acampados en Sol. EFE
5. Conocemos mucho mejor el manejo desvergonzado del foco mediático, que permite manejar a conveniencia la atención obsesiva del público o su ceguera. Ahora nos damos cuenta inmediatamente de cuando pretenden apagar la luz sobre ciertas escenas incómodas (Ceuta, los enredos de la cloaca del PSOE con el narco pacense, las joyas de Zapatero...) y encender el foco sobre lo que conviene en cada momento (Maricarmen).

6. Hemos aprendido que el Gobierno reacciona ante cualquier problema buscando a alguien a quien echar la culpa. Esta es, para Sánchez, la verdadera virtud del modelo autonómico.
Recordemos que en pandemia, a juzgar por la atención política y mediática, las únicas muertes en residencias ocurrieron en Madrid, y con esto volvemos a nuestro conocimiento sobre el manejo del foco. Por eso no sorprende a nadie que los manifestantes escojan Madrid para sus protestas, a pesar de que hay más desahucios en Cataluña, y de que, mientras escribo esto, está siendo desahuciada una persona en Cataluña con un 87% de discapacidad y tres menores a su cargo, uno con autismo.

7. De paso, hemos aprendido que no es buena idea convertir una causa emotiva, que no representa en absoluto el problema, en fundamento para normativas.
Recuerden que la ley de eutanasia, que no tenía la menor demanda social, se aprobó amparada en un caso absolutamente excepcional (el de Sampedro) en el que todo el mundo estaba de acuerdo, y ha acabado sirviendo para completar el suicidio de una joven con problemas psicológicos.
Ahora algunos pretenden usar la imagen de una anciana en silla de ruedas para mover la ventana de Overton y arrogarse la facultad de expropiar o requisar.

8. Después de ocho años de gobierno, Sánchez se dirige personalmente a Maricarmen y le dice que ahora trabaja contra reloj para solucionar el problema de la vivienda. Y la vicepresidenta del Gobierno anima a manifestarse contra el Gobierno.
Mientras tanto, en la acampada por la vivienda, además de la inevitable batucada, programan una "chiquiasamblea", una "acampada x Palestina" y una "concentración x aborto libre".
Preguntado uno de los asistentes sobre las razones de la protesta, ha declinado responder porque, según ha admitido, estaba borracho.
Es decir, el ambiente político actual no es propicio para la épica, sino para el astracán. Son malos tiempos para la lírica pero muy buenos para la sátira, y por eso es dudoso que la acampada se extienda mucho más allá de las primeras lluvias.

9. Es difícil que un joven trabajador que comparte piso con otros cinco se conmueva por la suerte de Maricarmen, quien, en su cabeza, pasará rápidamente de "pobre abuela en silla de ruedas" a "señora abusona que ha pasado toda su vida en Retiro por dos duros".

10. El 15-M funcionó, pero es que entonces éramos muy ingenuos.

11. Coda de John Rawls y el velo de la ignorancia. ¿Cuántos de los que acuden a Sol se manifestarían si no supieran si la casa de Maricarmen es suya? Es más ¿apoyaría Maricarmen la causa de Maricarmen si fuera ella la propietaria?

lunes, 5 de octubre de 2026

Las Pocholas, 62 años sin licencia ni salida de humos

1972. El Casco Viejo de Pamplona fue declarado oficialmente "zona saturada" para actividades de hostelería el 28 de agosto de 1986. ¡Qué pena no poder avisarles, en 1972 aún estaban a tiempo!

En una ocasión, dirigiéndose a Rosalía —una de las hermanas Guerendiáin que regentaban el negocio—, Hemingway pronunció la célebre frase: “Nunca he estado tan cerca del cielo como en Las Pocholas”. Como diría Marlaska, "una sensación subjetiva". Objetivamente Las Pocholas, más que en un cielo, estaban en un limbo jurídico

El misterio del Paseo de Sarasate 6-8: El olvido de 1938 que marcó el destino de Las Pocholas

El misterio persigue al local del mítico Hostal del Rey Noble desde que las hermanas Guerendiáin echaron la persiana en el verano del año 2000. Cualquiera que vaya curioso por el Paseo de Sarasate se habrá hecho la misma pregunta durante el último cuarto de siglo: ¿Cómo es posible que un espacio tan imponente, de 360 metros cuadrados y en pleno corazón de Pamplona, haya sufrido un calvario tan largo de parálisis, bandazos comerciales y cierres prematuros?
Arriba: Petra, Conchita, Josefina y Floren. Abajo: Rosarito, Paquita, Rosalía, Cristina y Fermina 
Si repasamos la cronología de lo sucedido allí desde el cambio de siglo, la trayectoria del local resulta, cuanto menos, anómala:
  • Casi tres legislaturas de parálisis absoluta (2000-2014): Tras el discreto adiós de las Guerendiáin, un local que era un auténtico caramelo comercial permaneció inexplicablemente muerto, cerrado a cal y canto durante cerca de 14 años. ¿Por qué ningún gran grupo hostelero se hizo con él de inmediato?
  • Baleztena, en el cielo
    La renuncia a la alta cocina: Cuando el espacio por fin revivió en 2014 con la Chocolatería Valor, y posteriormente con La Forca, llamó poderosamente la atención que el templo de la gastronomía navarra se rebajara a una actividad menor de cafetería y degustación de churros.
  • Mutaciones y encaje de bolillos: El posterior proyecto de Txunda ta Txunda & Grand Sports Café Iruña evidenció un caos de concepto que no cuajó, y el actual Origen Real Food ha tenido que apostar por una fórmula de comida saludable que evita los grandes procesos de la cocina tradicional. El antiguo restaurante Las Pocholas es hoy propiedad de una familia mexicana con raíces navarras, en concreto de Lecároz.
Cualquier pamplonés que conozca el funcionamiento del Casco Antiguo sabe que la zona está rigurosamente protegida por el PEPRI y catalogada como zona saturada. En una situación normal, una licencia histórica de restaurante en ese punto valdría millones de pesetas (o de euros) en un traspaso. Que ningún inquilino posterior haya podido explotar el local como el restaurante de gran formato que siempre fue nos hace sospechar de forma inevitable: ¿Había un problema insalvable con la licencia de apertura?
Boceto de Mikel Urmeneta de cómo quedaría el antiguo restaurante de Las Pocholas
La clave de este enigma hostelero se remonta a los años finales del negocio, en los despachos y el papeleo donde se trataba de ordenar su futuro. Según ha podido saber este blog de fuentes de total solvencia y absoluto crédito, las hermanas Guerendiáin y su abogado mantuvieron una reunión crucial para abordar la transmisión de la actividad. Fue en ese encuentro donde saltó la sorpresa y estalló un auténtico cortocircuito administrativo: el Hostal del Rey Noble no disponía de licencia de apertura.
Para entender este vacío legal hay que viajar en el tiempo hasta el 20 de abril de 1938, fecha en la que las hermanas dejaron atrás Casa Cuevas en la calle Comedias para dar el gran salto al Paseo de Sarasate. El traslado y la reforma contaron con un padrino de excepción: el pujante constructor Félix Huarte Goñi, quien les concedió un generoso préstamo a 20 años y sin intereses, con la única condición de que el nuevo establecimiento llevara el sobrenombre de Las Pocholas.
Sin embargo, en plena Guerra Civil, con Pamplona volcada en la retaguardia del conflicto, las urgencias eran otras. Entre el fragor bélico, el enorme poder de influencia de Huarte y el inmenso prestigio social de las jóvenes hosteleras, el detalle formal de la licencia municipal de apertura simplemente se olvidó. Nadie en una administración local militarizada se iba a parar a pedirle los papeles de Urbanismo a una institución respaldada por las fuerzas vivas de la ciudad.
Las Pocholas operaron durante más de seis décadas bajo una pura situación de hecho, pero no de derecho. El gran equívoco en sus años finales radicaba en una confusión jurídica muy común: las hermanas pagaban religiosamente el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) a Hacienda. Pero, como establece una jurisprudencia unánime y consolidada, el pago de tributos ni presupone la existencia de una licencia de apertura ni la genera automáticamente.
El número 8 del paseo de Sarasate, en obras para su próxima apertura. J.C. CORDOVILLA
Que un asesor jurídico profesional diera por bueno el pago del IAE durante décadas, sin verificar la existencia física de la licencia de apertura en el negociado de Urbanismo, es un patinazo colosal. Se confiaron en el peso del nombre de Las Pocholas, pensando que eran intocables.
Este vacío documental fue el que maniató el futuro del local. Al ser el Paseo de Sarasate una zona saturada por el PEPRI tras el cierre en el año 2000, la consecuencia legal fue implacable: no se podía conceder una nueva licencia de restaurante, y las dueñas no podían transmitir legalmente lo que jamás habían tenido.
De ahí que, tras catorce años de persianas bajadas, los negocios que finalmente lograron instalarse en el Paseo de Sarasate 6-8 tuvieran que hacerlo reinventando por completo la actividad. Las chocolaterías y cafés que ocuparon el espacio operaron bajo epígrafes menores y más restrictivos, muy alejados de la alta cocina que un día vistió el establecimiento. Incluso el proyecto actual que ocupa el local, Origen Real Food, se basa en una fórmula que esquiva los complejos procesos de la restauración convencional de gran formato.
Las Pocholas fueron, son y serán una leyenda viva de la gastronomía y la sociedad pamplonesa del siglo XX. Sus mesas contaron la historia de la ciudad y su prestigio fue incontestable. Pero las leyes de la burocracia moderna no entienden de nostalgias ni de mitos: el Hostal del Rey Noble empezó con las hermanas Guerendiáin y se acabó con ellas. Administrativamente, nunca hubo un testigo que poder pasar.
Actualización 10:35
Me dicen ahora (también de buena fuente) que se anunció en El Idealista como local sin salida de humos
¡Ese dato es un segundo bombazo que confirma al 100% nuestra investigación! Es la prueba del algodón definitiva.
Que el local se anunciara en El Idealista especificando que no tiene salida de humos demuestra el callejón sin salida burocrático en el que quedó Sarasate 6:
  • La pérdida de los derechos adquiridos: En hostelería, si un restaurante con cocina tradicional cierra, la salida de humos (la chimenea que sube hasta el tejado del edificio) es el tesoro más codiciado y se mantiene ligada a la licencia. Al no existir una licencia de apertura legal consolidada que amparase esa instalación, de cara a la normativa del PEPRI actual es como si el local jamás hubiera tenido cocina.
  • La condena a las "licencias menores": Esto explica de forma matemática por qué la Chocolatería Valor, La Forca o el actual Origen Real Food tuvieron que renunciar a ser restaurantes de mesa y mantel con fogones potentes. Al no tener chimenea legalizada para salida de humos, solo pueden operar con licencias de cafetería, bar de congelados o comida saludable sin grandes procesos de cocción.
El restaurante actual probablemente sea un quinta gama Son restaurantes que en el fondo recalientan precocinados.
Las Pocholas es hoy propiedad de una familia mexicana con raíces navarras, en concreto de Lecároz
Luego iré a ver si quedan señales de la salida de humos por Lindachiquía.

domingo, 4 de octubre de 2026

De Osquía a Huesca, sin dejar "oscas"


Desfiladero de Osquía, tallado por el Río Araquil, entre el Gaztelu y el Vizcay
Princ. XX Osquía, Altadill
Osquía es un topónimo tradicional de Navarra. Da nombre a un despoblado medieval, una montaña, una ermita de la Virgen del Pilar de Osquía y el famoso desfiladero o foz (Paso de Osquía u Oskiate) entre la Cuenca de Pamplona y el Valle de Arakil. Hoy en día es también utilizado como nombre propio femenino.

Los filólogos e investigadores que  vinculan "oskia" con el euskera, lo relacionan con la palabra hozka ("mordedura" o "mella"), haciendo alusión geográfica al corte abrupto o foz que el río Araquil esculpe en la peña.
Además, en el Vocabulario Navarro de José María Iribarren se recoge "osca" (sin hache) con el significado exacto de muesca o corte. Luego, por extensión: "se escapó a Francia dejando oscas a todo el mundo". De hecho, también es una palabra viva en el Aragonario (el diccionario de la lengua aragonesa) con ese mismo sentido de corte o muesca.
En vasco, la transformación de hozka en Oskia requiere los siguientes pasos: hozka→ ozka → oska → Oskia. Complicado.
En cambio, en romance, lo logramos simplemente añadiendo a "osca" el sufijo -ía (lugar, cualidad o colectivo caracterizado por la raíz; por ejemplo: umbría, facería, romería, pedrería, solanía, gargantía, correntía, frondía, pradería, casería, fozía). 
Osca + ía = Osquía. Al unirse la raíz osc- con el sufijo -ía, la consonante "c" ante la vocal "i" se transforma gráficamente en "qu" para mantener el sonido oclusivo velar sordo /k/ (Os-kí-a). Lo que encaja visual y fonéticamente de forma natural con el paisaje del desfiladero: "lugar de oscas".
Sea desde el vasco o desde el romance, lo que está claro es que hozka y osca significan lo mismo.

¿Huesca viene también de osca?
El escudo de la ciudad de Huesca muestra en su parte superior un bloque de piedra con una hendidura en forma de "V"

El nombre de la ciudad aragonesa ha seguido una evolución fascinante que demuestra cómo la lingüística puede llegar a dar vueltas perfectas:

1. El origen romano: Osca
Antes de la llegada de los romanos, la ciudad íbera se llamaba Bolskan u Olskan. Cuando Roma conquistó la zona en el siglo II a.C., latinizó el nombre original y la bautizó oficialmente como Osca (de ahí que el gentilicio actual de los de Huesca siga siendo oscense).

2. El misterio del escudo: ¿La muesca?
Aquí viene el dato más curioso y que mejor conecta con nuestra hipótesis: el escudo medieval y actual de la ciudad de Huesca muestra en su parte superior un bloque de piedra con una hendidura o corte en forma de "V". 
Salto de Roldán
Oficialmente, la tradición dice que representa al Salto de Roldán (un desfiladero cercano en la sierra de Guara).
Sin embargo, numerosos cronistas e historiadores a lo largo de los siglos han sugerido que el escudo es un homenaje jeroglífico (un juego de palabras, como el "NO MADEJA DO" de Sevilla ): pusieron una muesca en el escudo porque en el romance de la zona una muesca es una osca, que sonaba exactamente igual que el nombre de la ciudad (Osca).

3. De Osca a Huesca
¿Cómo llegó a convertirse en Huesca? Por pura evolución fonética de la zona:
  • Con la invasión musulmana, el nombre latino se adaptó al árabe como Wasqa (وِسْقَة).
  • Al ser reconquistada por los reyes de Aragón, el habla romance de la zona tendía a diptongar la "O" breve tónica en "UE" (exactamente igual que el latín rota dio rueda, o focum dio fuego).
  • Así, Osca se convirtió de manera natural en Uesca o Huesca. 
Al final de este viaje lingüístico resulta que Osquía (el desfiladero navarro), la osca (la muesca del cuchillo) y Huesca (la ciudad altoaragonesa) comparten el mismo universo conceptual: la hendidura, el corte y el desfiladero geográfico. ¡Al final la carambola de nuestra intuición-sospecha ha resultado ser completamente real! 

sábado, 3 de octubre de 2026

Un libro sobre las Pocholas

Arriba: Petra, Conchita, Josefina y Floren. Abajo: Rosarito, Paquita, Rosalía, Cristina y Fermina 
‘Las Pocholas’: la historia detrás del restaurante más famoso de Pamplona
Las nueve hermanas Guerendiáin, originarias de la Ulzama, regentaron durante 62 años este popular establecimiento, cuna de la cocina navarra y visita obligada para personalidades de toda índole

María Lizaso DN 03/10/2026
La historia detrás del restaurante ‘Las Pocholas’ de Pamplona, cerrado en el año 2000, bien podría servir de base para el guion de una película. Las nueve hermanas que lo regentaron, naturales del valle de la Ulzama, vivieron entregadas en cuerpo y alma al establecimiento del paseo Sarasate. Ninguna de ellas se casó, permanecieron solteras y unidas, tal y como les pidió su madre antes de morir: “Sed formales y buenas. Estad unidas y trabajad juntas”, les dijo.

Sabino Arana. ‘pocholo’, "lindo, guapo", del vasco 'potolo,
 pottolo', "regordete".'Potxolas' es una falta de ortografía
Ahora, el historiador Xabier Irujo Ametzaga, sobrino político de las nueve hermanas, ha recogido en el libro ‘Las Potxolas. Memoria, género y cocina’ (Altaffaylla) el recorrido vital de estas valientes mujeres. Lo ha hecho junto al reconocido cocinero Álex Múgica Zabaleta, quien se ha encargado de recuperar algunas de las recetas más reconocibles del restaurante.

El padre de las Pocholas era Gervasio Guerendiáin Errazu, de casa Martinenea de Iráizoz, y su madre, Juana Larráyoz Balda, natural de casa Arocenea de Larráinzar. Cuando se casaron, invirtieron sus ahorros en arrendar la Posada de Guerendiáin, donde vivieron entre 1911 y 1930. Gervasio y Juana tuvieron 13 hijos, dos de los cuales murieron siendo niños. Las Pocholas, es decir, Paquita, Petra, Josefina, Floren, Fermina, Rosario, Rosalía, Conchita y María Cristina, tuvieron también dos hermanos: Martincho, que estudió para sacerdote y murió a los 22 años, y Josemari, pediatra, que se casó con Mariló Irujo y tuvieron dos hijas: Joana y Nekane.

En 1931, la familia se mudó a Pamplona para regentar el restaurante Casa Cuevas, en la calle Comedias. Sin embargo, la situación cambió de forma drástica con la muerte primero del padre, que falleció en mayo de 1932, y justo un año después, de la madre. De los once hermanos, solo cuatro (Petra, Paquita, Josefina y Floren) eran mayores de edad. Pese a las dificultades, decidieron seguir el consejo de su madre y mantener el negocio entre todas. Lo hicieron primero en Casa Cuevas y, desde 1938, en el Hostal del Rey Noble, en el paseo de Sarasate. Para adquirir el local contaron con la ayuda del empresario Félix Huarte, quien les concedió un préstamo a devolver en 20 años sin intereses. Eso sí, les puso una condición: que el restaurante –el Hostal del Rey Noble– tenía que llevar el sobrenombre de Las Pocholas.

Lo que ocurrió desde entonces hasta el año 2000 ya es historia de Pamplona. Rodeadas de otras mujeres sobre todo de la Ulzama, pero también de la Barranca y Pamplona, gestionaron el hostal como si fuera una orquesta, en la que cada una tenía una función bien definida. Las gemelas, Petra y Paquita, y Rosarito se encargaban de la cocina; Josefina, "la jefa", era la que trataba más con los clientes, la relaciones públicas; Floren hacía la compra y gestionaba el dinero; y Rosalía, Fermina, Conchita y Cristina servían en el comedor.

Destaca también el importante trabajo que suponía lavar, planchar y reparar a diario las mantelerías y los uniformes para que quedaran perfectos.

La época de más trabajo del año eran los Sanfermines, cuando entre 300 a 500 comensales pasaban a diario por el restaurante para almorzar, comer o cenar. Durante esos días trabajaban en el hostal hasta 50 personas, el 99 por ciento mujeres, muchas de las cuales vivían allí mismo.

Gracias a su entrega y devoción por el trabajo bien hecho consiguieron elevar la cocina tradicional navarra a la categoría de “arte culinario”. Platos como el puré de guisantes, las pochas o la cuajada compartieron carta con delicatessen como el ossobuco o el ajoarriero con langosta.

Irujo destaca que las nueve hermanas eran humildes y austeras y tenían “un espíritu cristiano muy marcado”, por lo que destinaban gran parte de sus ingresos a ayudar a los más desfavorecidos colaborando con entidades como Cáritas o las Hermanitas de los Pobres.

Comensales ilustres de ‘Las Pocholas’
Rupert Bellville, Ernest Hemingway y José María Iribarren. 
Mary Welsh, esposa de Hemingway, Rosalía Guerendiáin, José
Javier Uranga y José María Guerendiáin ARCHIVO/GALLE
La lista de personalidades que visitaron el restaurante de las hermanas Guerendiáin es larguísima. Desde cantantes como Julio Iglesias y estrellas del mundo del cine como Orson Welles, Ava Gardner (parece que nunca estuvo en Pamplona), Charlton Heston y Deborah Kerr, hasta políticos como el matrimonio Clinton e incluso los reyes de Bélgica, Balduino y Fabiola. En ocasiones se producían encuentros singulares entre asiduos al local como era el caso del escritor Ernest Hemingway y el torero Antonio Ordóñez. El primero, que siempre se sentaba en la mesa número 1, junto a la entrada, dijo un día a Rosalía: “Nunca he estado tan cerca del cielo como en ‘Las Pocholas’”.

Sin embargo, las hermanas atendían a todos sus clientes con el mismo esmero porque para ellas todos eran igual de importantes. "Trataban a cada cliente como si fuera el único", asegura Irujo. Las personalidades que acudían al restaurante del paseo de Sarasate debían compartir el comedor con el resto de los clientes y solo en dos ocasiones reservaron el hostal para sendos momentos especiales.

Comensales famosos... y tantos vecinos anónimos de Pamplona, como ese abuelo que llevó a su nieto, apenas un niño, y le explicó: “Quiero que algún día puedas decir: ‘Una vez comí en Las Pocholas con mi abuelo’”


REPLICAR EL RECETARIO DE LAS POCHOLAS, UN RETO Y UN PLACER PARA ÁLEX MÚGICA
El "Sancta Sanctorum" de Las Pocholas
Para el cocinero Álex Múgica fue un "lujo" y un "placer" sumergirse en el recetario de Las Pocholas.
Para poder replicar fielmente las recetas del afamado restaurante de las hermanas Guerendiáin, el chef del restaurante El Colegio realizó entrevistas semanales durante todo un año a Josefina, que tenía 96 años, y Conchita, de 91, las únicas que seguían vivas en ese momento (2011), así como a Paquita Oiz, quien empezó a trabajar en el hostal a los 15 años y acompañó a las hermanas durante más de 50 años.

Escribir el recetario del Hostal del Rey Noble supuso todo un reto para Múgica porque "no tenían apuntada ninguna receta". Josefina, Conchita y Paquita le explicaban cómo elaborar cada plato y el cocinero los elaboraba hasta que ellas le daban el visto bueno. Quien se haya sumergido en las páginas del libro de Xabier Irujo puede comprobar que las recetas incluyen mucho más que sus ingredientes y el modo de prepararlas, incorporan también las anécdotas e intrahistorias detrás de cada elaboración.

Sin desmerecer al importante recetario de cocina tradicional vasco-navarra del restaurante Las Pocholas, para Múgica uno de lo principales legados de las hermanas Guerendiáin fue su profesionalidad y su "devoción por el cliente". El cocinero destaca que eran muy hospitalarias y hacían que los comensales se sintieran "como en su casa".

viernes, 2 de octubre de 2026

"Arenas de San Pedro" (pasodoble), Navidad 1944

1985 10 18 El Diario de Ávila Letra A. Olavarría. Música Giménez y Navarro
Este recorte de El Diario de Ávila echa por tierra mi sospecha de que Francisco de Val fuera el autor del Pasodoble Arenas de San Pedro, pero ha abierto la puerta de un hallazgo sorprendente: un disco de pizarra que sonó en las Navidades de 1944.
Decíamos en "Francisco de Val, en Arenas de San Pedro (1970-71)" que "el pasodoble se viene interpretando de forma ininterrumpida como apertura y cierre oficial de las ferias y fiestas de agosto desde hace décadas". Viendo que el recorte del periódico es de 1985, yo me imaginaba que la creación del pasodoble habría sido por esas fechas, a comienzos de los años ochenta.

Pero, al poner en Google juntos los nombres de Olavarría, Giménez y Navarro, nos aparece este magnífico enlace:

Ref309
MarcaARENAS DE SAN PEDRO
SectorVARIOS
PaisESPAÑA
ObservacionesDISCO DE PIZARRA. COLUMBIA. P 1293. ARENAS DE SAN PEDRO (ALFREDO OLAVARRÍA. E. GIMÉNEZ. LUCIO NAVARRO. PASODOBLE. TENOR ENRIQUE ZAMORA). (CAJA PLANA DISCOS DE PIZARRA 4).
Como veis, un disco de pizarra con el título y autores que ya conocemos, a los que se añade el intérprete del pasodoble, el tenor Enrique Zamora.
Los discos de pizarra dominaron la industria musical desde finales del siglo XIX hasta mediados de la década de 1950, cuando fueron reemplazados por el vinilo.

1944
Y en ese enlace nos aparece un enigmático "P 1293".
Durante esa época en España, la serie "P" de la compañía Columbia se utilizaba para numerar y lanzar sus populares discos de pizarra de 78 rpm dedicados a la música popular, lírica y folclórica.  
La referencia de catálogo P 1293 de la discográfica Columbia (unida a la fábrica de San Sebastián) corresponde al año 1944, más concretamente al último trimestre previo a las fiestas de Navidad que era cuando más se vendían.
Esta referencia exacta contenía dos temas interpretados por el tenor Enrique Zamora:
  • En la Cara A: El pasodoble Arenas de San Pedro.
  • En la Cara B: La canción lírica o pasodoble Noche de amor.
Un tándem con un tercero
Los verdaderos motores detrás de los pasodobles de varios pueblos de esa comarca abulense fueron Lucio Navarro Martínez (músico, director de las Bandas Municipales de Ávila y Cuenca) y Alfredo Olavarría Bragado (escritor, periodista y secretario municipal de Ávila). Ellos dos solos compusieron y registraron mano a mano piezas similares de la misma época.
Un equipo creativo fuertemente vinculado a la provincia de Ávila y a la música de bandas municipales durante la posguerra española. El pasodoble de concierto y de fiesta solía nacer de la colaboración entre un literato (encargado de la letra) y músicos profesionales.
El perfil de los autores revela cómo se gestó la pieza:
1. Alfredo Olavarría (Letra)
B. O. Palencia 1935 Enero 09
Alfredo Olavarría Bragado fue una figura muy destacada en el panorama funcionarial y cultural de la época.
Abogado, periodista, escritor y Secretario Municipal de Administración Local. Ejerció como secretario de importantes ayuntamientos, entre ellos el de Talavera de la Reina y, fundamentalmente, el Ayuntamiento de Ávila.
He leído que pertenecía a la asociación "Arenas-Gredos", por lo que su lugar de nacimiento no andaría lejos de Arenas de San Pedro. Act. Sí lo era, ver reseña dcha.
Al ser un hombre de letras y un profundo enamorado de los pueblos de la geografía abulense, actuaba como el letrista del proyecto. Se encargaba de rimar las bondades, la geografía y el orgullo de las localidades afectadas.
2. Lucio Navarro (Música)
Lucio Navarro Martínez fue el motor puramente musical de esta obra.
Prestigioso compositor y Director de Banda de Música. En la década de 1940, la legislación obligaba a los ayuntamientos a contar con directores técnicos para sus agrupaciones. Lucio Navarro ganó por oposición la plaza de director de la Banda Municipal de Ávila y, posteriormente, dirigió también la de Cuenca.
Como compositor y director, se encargaba de estructurar la melodía popular, orquestarla para los instrumentos de viento y percusión propios de las bandas, y adaptarla para que tenores como Enrique Zamora pudiesen lucirse en las grabaciones de estudio.
3. E. Giménez (Música / Arreglos)
Habitualmente, en las producciones de Discos Columbia de los años 40, esta tercera figura operaba como el adaptador o arreglista musical para orquesta de estudio. Mientras que Navarro componía la estructura pensada para una banda municipal, Giménez adaptaba los papeles para que la Orquesta Columbia (con violines y secciones de estudio adicionales) realizara la grabación en los micrófonos de la discográfica de manera equilibrada.

El idilio con el Valle del Tiétar
Olavarría y Navarro no solo compusieron "Arenas de San Pedro". El tándem funcionaba tan bien ensalzando los "oasis de verdor" de la provincia que pocos años después repitieron la misma fórmula componiendo otro famosísimo pasodoble de la región: "Piedralaves".
Ambos creadores utilizaban sus visitas veraniegas y sus cargos oficiales para impregnarse del folclore local y componer himnos festivos en forma de pasodoble que, gracias al prensado de Columbia en San Sebastián, acabaron sonando en los gramófonos de media España.

jueves, 1 de octubre de 2026

Sáhara español, 1965

Indígenas de las Tropas Nómadas del Sahara
El 10 de septiembre de 2026 el Congreso de los Diputados ha aprobado una proposición de ley para conceder la nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo la administración española y a sus descendientes. Afecta a los nacidos en el Sáhara Occidental antes del 29 de septiembre de 1977 bajo administración española y a sus descendientes directos. Podría beneficiar a unas 80.000 personas (con estimaciones de hasta un número mayor según el alcance de la diáspora y descendientes).

En 1965, el Sáhara español era una colonia de España en el norte de África que comenzó a recibir una fuerte presión internacional de la ONU para iniciar su descolonización. En diciembre de 1965, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 2072, pidiendo a España, por primera vez, que descolonizara el territorio y abriera un diálogo.

El territorio ya había sido incluido en la lista de países y zonas no autónomas de las Naciones Unidas en 1963.

España mantenía guarniciones militares, patrullas nómadas con camellos para controlar las zonas de difícil acceso y comenzaba a intensificar la prospección de recursos (como los grandes yacimientos de fosfatos descubiertos en la década).

La vida y el entorno de la colonia en ese año quedaron reflejados en reportajes de la época, como el famoso documental [A toda plana: Sáhara español] emitido por Televisión Española en marzo de 1965. De él extraemos estas imágenes que a los más veteranos nos van a recordar nuestros años de escuela (terminada la escuela, si queréis ver hasta el final, es cosa vuestra):

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Etimología de Ceuta y el porqué de "caballas"

Basta que quieran que no hablemos de Ceuta para que pongamos a los caballas en el foco y recordemos con nostalgia la Ceuta anterior al Sánchez de "Ya se acostumbrarán"

¿Por qué caballas?


A los habitantes de Ceuta se les llama caballas por la enorme abundancia de este pescado azul en las aguas del Estrecho de Gibraltar y por la gran tradición pesquera de la ciudad. 
El término comenzó a usarse en el siglo XIX para referirse a los barcos y a los marineros de la flota pesquera ceutí que trabajaban en el Estrecho.
Cuando las embarcaciones de Ceuta llegaban a otros puertos o faenaban cerca de la península, los pescadores de otras zonas solían exclamar: "Ahí vienen los caballas". 
El nombre pasó de las barcas a los marineros, y de ahí a todos los habitantes de la ciudad como un símbolo de orgullo y arraigo marinero. 

Reconocimiento oficial
Lo que empezó como un sobrenombre popular y cariñoso terminó adoptándose de manera institucional. La Real Academia Española incorporó el término "caballa" con la acepción coloquial de «ceutí». Hoy en día, muchos oriundos de la ciudad se sienten representados por esta palabra y la llevan con orgullo junto al gentilicio oficial. 

Etimología de Ceuta
Instituto Secundaria "Siete Colinas"
Empezamos a repasar el nombre de capitales, provincias, comunidades españolas y nos damos cuenta de que no tenemos ni idea. Y para uno que creemos saber -Santander-, no viene de San Andrés sino de San Emeterio.
Hasta no hace mucho, pensaba que "Ceuta" venía y significaba "Ciudad" y provenía del latín "civitas, civitatis". En los manuscritos medievales castellanos y portugueses del siglo XIII al XV, se puede ver perfectamente la oscilación fonética entre Çepta, Cebta, Çeuta y el cruce directo con la palabra cibdad o cebdad.
Sin embargo, siempre me ha mosqueado que "Ceuta" es palabra llana, mientras "ciudad" es aguda. Por eso he aceptado con facilidad la versión actual.
El nombre de la ciudad de Ceuta proviene del latín Septem (siete), en referencia a los Septem Fratres (siete hermanos), el nombre con el que los romanos bautizaron a las siete colinas de la zona (paralelismo con Roma).  De hecho, el Instituto de Secundaria lleva el nombre de "Siete Colinas", la etimología de la ciudad.
Con el paso de los siglos, este término evolucionó fonéticamente en el norte de África.
En la época andalusí y medieval, la forma latina Septem se adaptó al árabe como Sebta (سبتة). 
El topónimo actual "Ceuta" surge de la adaptación fonética de esa forma árabe Sebta, de regreso a las lenguas romances peninsulares.