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domingo, 1 de marzo de 2026

Disen que viene el Reina

la reina Victoria Eugenia de Battenberg en 1920 asistiendo a unas regatas en el Club del Abra, en Las Arenas. Dcha. jugando al tenis. Foto Campúa

He encontrado este interesante artículo de Jesús Zugazaga Rique que nos va a ayudar a entender el contexto de algunas canciones populares bilbainas, entre ellas la que hoy presentamos, interpretada por Los Chimberos

"Así por ejemplo, a través de la famosa canción que lo inmortalizó, sabemos de la existencia de aquel ladino francés, llamado Juan Carbonell, que llegó a la Villa aproximadamente en 1859, según relata el periodista Carlos Bacigalupe, que, habiéndole tocado la lotería, montó en el nº 5 de la Plaza Nueva, una gran peluquería, de la que el periódico “Irurac Bat” se hacía eco el 8 de Octubre de 1860. .

Después vendrían otras letras, que recordaban:
- al inglés, venido a Bilbao, que quedó atrapado por el encanto del Bocho y el de las bilbainitas, no siendo capaz de sustraerse a él y no pudiéndose march
- a la reina Victoria Eugenia que visitó Bilbao en 1926, en aquellas estrofas que decían: "Disen que viene el reina visitar Bilbora. Y el prínsipe chiquito con ella venirá", visita que propició que los recipientes de vidrio de las lamparillas que alumbraron su recorrido en la Villa, fueran distribuidas después entre todos los taberneros, con lo cual se dio inicio al txikiteo en aquel famoso vaso bilbaíno “de culo gordo”, que pesaba más de 300 gramos; (esto habría que documentarlo; más bien parece una bilbainada)
- al Puente Colgante de Portugalete, acabado de construir en 1893;
- a los propios txikiteros, que querían ser enterrados en medio del Arenal para que las bilbainitas les pisaran al pasar;
- o al que quería que le enterraran al pie de una cuba con un grano de uva en el paladar;
- a los altos hornos de Barakaldo, que alumbraban todo Bilbao;
- a las sardineras de Santurce que venían por toda la orilla, con la falda remangada y luciendo las pantorrillas; al puerto de Bermeo; al Athletic Club en sus gestas coperas; y a tantos y tantos hechos memorables de la villa y sus alrededores".

Disen que viene el Reina
Se trata de la primera estrofa de un célebre popurrí. 
En la década de los años 20 los reyes visitaron Bilbao en varias ocasiones.
"La prínsipe chiquito" al final resultó ser Juan de Borbón (1913-1993), conde de Barcelona, el quinto hijo de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg. Tras las renuncias de sus hermanos, se convirtió en heredero al trono en el exilio (1941). Victoria Eugenia, exiliada en 1931, mantuvo una relación estrecha con él y fue clave en la continuidad monárquica.
Me resulta muy extraño que la letra de esta vieja bilbaina no haya alcanzado la era digital y la haya tenido que subir a oído.
 Os pongo en rojo lo que seguro que está mal, para que me lo corrijáis.
Disen que viene el Reina 
visita Bilbora (bis)
la prinsipe chiquito 
con ella venera,
Zarabanda no pases la banda
porque no sabes nadar
Zarabanda no pases la banda
porque te puedes ahogar.
Arza berria, arza berria!
Las cigarreras leré
donde Rosendo lará
toman la sopa tilín
salen corriendo
Sale Rosendo leré
muy apurado lará
"las cigarreras, rediez,
no me han pagado".
Y buen tirador de barra
el que quiera ser buen mozo
Y buen tirador de barra
que coma mucha lechuga
y beba buen trago de agua
y beba buen trago de agua
el que quiera ser buen mozo.
La niña que a mí me quiera (bis)
ha de ser con condición (bis):
que cuando le haga esa seña (bis)
ha de salir al balcón (bis).
Tristrás, ven niña y verás (bis)
qué bien te pongo el pañuelo
por delante  con vuelo
y ceñidito hacia atrás
tristrás, ven niña y verás.
Pimpollito, pimpollito
ya te estás volviendo rosa
ya te va llegando el tiempo
de decirte alguna cosa.
Han ido a poner
en la casa del Toño
han ido a poner
las décimas que tiene
Petra Madalen  ay ay ay
Petra Madalen
salada Petra Madalen.
Chíribi la Juana
Chíribi la Inés
Chíribi la Paca
Chíribi las tres (bis)
Después de venir tan tarde 
grandísimo calavera 
todavía viene disiendo
con el arza...
Actualización 10 03 2026
Esta otra versión (fuente) aún me gusta más:
Disen que viene Erreña visita Bilbora. (bis)
La príncipe chiquito con ella te vendrá.
En la metá del puente mucha gente haberá. (bis)
Esperando a Erreña que de Saraus vendrá. (bis)

jueves, 13 de enero de 2022

Ecos guipuzcoanos: 1. José Harina

José Harina, tocando el saxofón, a finales de los años 60
"Ecos Guipuzcoanos" (pincha para escucharlas directamente desde la BNE) es un disco de 1943-44 con cuatro canciones que conocí desde niño:
  1. Por montes, caminos y aldeas
  2. Montañas de Guipúzcoa
  3. Son Barrio Gros y Atocha
  4. Somos cuatro amigos
Pero con una nota de tristeza: a pesar de lo populares que fueron, "...cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor".
Llévale la contraria a Manuel Machado y súmate al selecto club de los que sí saben quiénes hicieron esas entrañables canciones: Harina y Álvarez Urresti, Gamborena
Hoy, de la mano de José Ignacio Ansorena, conocemos al primero de ellos, José Harina
En una orquesta, con clarinete
JOSÉ HARINA, UN MÚSICO DONOSTIARRA                       por José Ignacio Ansorena
Al rebuscar datos sobre Juan Álvarez Urresti, Gamborena, una obra suya aparece como la de mayor difusión: Ecos guipuzcoanos (pincha). La grabaron grupos como Los Koxkeros, Los Xey y Los Chimberos, que, entre los años 1940 y 1970, cosecharon importantes éxitos. Son muchas las personas que todavía hoy recuerdan sus melodías y letras (estas fueron cambiando en las diferentes versiones) e incluso en cancioneros recreativos actuales (de campamentos y tiempo libre) pueden encontrarse sus textos, señalando su origen con la socorrida palabra popular.
Sin embargo, conviene precisar que Gamborena es tan solo autor del texto, porque la música, compuesta en su mayor parte por melodías populares vascas, aunque hay fragmentos originales, así como la armonización de la misma en forma de guión de teclado y Banda de Música, que se registró en la SGAE, es obra de José Harina Izkieta, un músico donostiarra al que, por cercanía y amistad, recurrió, como hizo con otros, Juanito Álvarez.
1932, sentado con una señorita de blanco a su derecha
José Harina había nacido circunstancialmente en Sangüesa, el 19 de marzo de 1911, porque sus padres, originarios de la localidad, se empeñaron, como era costumbre en la época, en acudir a la población navarra a dar a luz. Pero pasó su vida en San Sebastián, donde nacieron todos sus hermanos. Conviene precisar que el apellido original fue Arina, netamente vascongado, pero que el afán ultracorrector del encargado del registro le añadió la hache una generación antes. José estudió Comercio, además de diversas materias musicales, entre las cuales concluyó la carrera de violín. Pero además se ejercitó en la práctica de otros instrumentos que llegó a dominar con muy buen nivel: el saxofón y clarinete, así como el piano.
Tuvo un planteamiento vital inteligente. Siendo consciente de que la música no era una fuente de ingresos regular, trabajó desde joven como agente comercial, lo cual le daba cierta autonomía económica y también de horarios para compaginar con las actividades musicales, que se desarrollaban en el San Sebastián de la época alrededor del verano, pero que en invierno quedaban muy reducidas. Como señala su hijo, Manuel Harina, que me ha proporcionado la mayor parte de los datos que aquí manejo, “era sobre todo agente comercial en invierno y músico en verano”.
De Cabo de Gastadores en la Tamborrada de la Unión Artesana
Fue una persona muy integrada en las actividades populares de San Sebastián, en especial en la Sociedad Unión Artesana, en cuya Tamborrada solía salir de gastador. Allí precisamente conoció, en el año 1934, a la que sería su esposa, Josefina Bañales, natural de Artajona. El estallido de la guerra de 1936 hizo que tuvieran un noviazgo más largo de lo que hubieran deseado.
José luchó en el bando republicano, lo que le supuso varias condenas de muerte y diferentes represalias. Por todo ello, la boda se atrasó hasta el año 1949 y se celebró en la Parroquia de San Ignacio en el Barrio de Gros de San Sebastián, donde se instaló la joven pareja. Tuvieron dos hijos gemelos, pero uno de ellos apenas sobrevivió unas horas.
Para entonces José ya era ejecutante de muy diversas orquestas de todo tipo. Tanto de la Orquesta del Conservatorio, como de las orquestas que se formaban para cualquier representación, así como de las llamadas orquesta ligeras que se requerían para fiestas sociales. Por ello, la pareja se casó en Cuaresma, época en la que el número de actuaciones descendía de forma notable e hicieron el viaje de novios a Zaragoza, desde donde Josefina volvió sola a San Sebastián, porque José se quedó allí para comenzar gira con una orquesta. No eran años para renunciar a los posibles trabajos.
De Calderero en el centro con bigote poblado (1959?)
Estuvo integrado en todo tipo de formaciones musicales junto a los mejores músicos del San Sebastián de la época. Fue amigo y colaborador de los hermanos Pepe y Mateo Saenz, los hermanos Andoain; de Merino, organista de San Ignacio; de Juan Erentxun, organista del Corazón de María y abuelo del conocido cantante Mikel Erentxun; de Florentino Peñafiel; de Ramon Usandizaga, Francisco Escudero... Este último, cuando tomó la dirección del Conservatorio donostiarra y creó la Banda Ciudad de San Sebastián, le llamó personalmente para que fuera solista de saxofón en la misma.
Asimismo creó su propia orquesta ligera, la Orquesta Gala, con la cual animó el verano donostiarra, Fue habitual de las salas Kursaal, Hotel Príncipe de Saboya, La Perla, del Tablado flamenco (actual Bataplán), del Hotel Mª Cristina, del Monte Igeldo, del Real Club de Tenis... En estas actuaciones demostraba su ductilidad musical combinando constantemente el violín, el clarinete y el saxo y, cuando hacía falta, el piano. Fue de los primeros en traer a nuestra tierra los aires del swing y del jazz. Con la Orquesta Gala inauguró la que durante bastantes años fue famosísima sala de fiestas Euromar de Zarauz.
En una orquesta con saxofón. El lugar parece el Salón del Ayuntamiento
de San Sebastián, quizá antes de serlo

Además de todo ello, siempre sacó tiempo para componer y escribió numerosas obras, muchas de las cuales están registradas en la SGAE. Entre ellas, diversas adaptaciones de textos y melodías de Gamborena. Gran aficionado taurino, escribió pasodobles dedicados a toreros famosos. Solía interpretar el saxofón en la Banda que amenizaba las corridas del Chofre, la antigua Plaza de toros donostiarra y fue su último director antes de que el coso se derribase.
Falleció en San Sebastián, el catorce de febrero de 1986, como consecuencia de una insuficiencia respiratoria.