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jueves, 11 de noviembre de 2021

Seminaristas con fusiles, 7 Agosto 1921

Seminaristas con fusiles y Plaza Vieja Pamplona tras incendio (pincha enlace AMP)

Por lo que he podido constatar en las últimas apariciones de esta imagen, especialmente en las redes (si queréis pasar un rato...), ya nadie discute que la foto se captó en la Plaza Vieja, la antigua plaza de toros de Pamplona (1852-1921). Compruébalo pinchando en el enlace de la foto de portada.
Está también aceptado que los seminaristas estaban haciendo instrucción militar, ya que a partir de 1912 los estudiantes de seminarios dejaron de estar exentos de hacer el servicio militar obligatorio. No estaban, pues, "fusilando rojos en la Guerra Civil", como todavía sugiere Google.
Pero pocos se atreven a precisar la fecha de la foto. Hay incluso quien dice: "tampoco se puede conocer la fecha exacta de la fotografía".
A pesar de ser la foto más manoseada que conozco, voy a ceñirme exclusivamente a los aspectos objetivos, técnicos e históricos de la misma para mostrar que sí se puede saber la fecha aproximada y hasta el día en que se hizo.
Iraizoz Astiz Plaza Vieja 1901-21 (pincha enlace)

A por la fecha
En el rectángulo superior adivinamos (foto izquierda) la estructura que sustenta el toldo (foto dcha) que protege del sol a los de andanada.
En el rectángulo central vemos (foto dcha.) cómo son los asientos de los tendidos y cómo han sido retirados (foto izquierda) en la foto de los "Seminaristas con fusiles".
Los rectángulos verticales de abajo quieren señalar cómo han sido retiradas también la barrera, contrabarrera y burladeros que se ven en la foto de la derecha. Detrás y a la derecha del superior que acompaña a los seminaristas, debería verse la barrera. Y no se ve.
Así pues, estos dos últimos rectángulos nos advierten de que ha comenzado el desmonte de la Plaza Vieja: 1 de Agosto de 1921.
Juan Belmonte se perfila para matar en San Fermín 1921 - Rufino Hernández

Tras los Sanfermines de 1921
Justo tras el incendio (izda.), así estaba la plaza nueva
Tras los Sanfermines de 1921 que, como se ve en la foto de ABC (pincha), se celebraron con los tendidos, toldos... en perfecto estado de revista, el día 13 de julio hubo en la plaza de toros sesión de circo; el 18 actuó el circo Feijóo y el 24 hubo una charlotada.
Mientras tanto, entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921, se produciría el Desastre de Annual, una carnicería para todos los soldados de reemplazo, navarros incluidos, del que a los seminaristas de la foto les libró la sotana. La hemeroteca de Diario de Navarra está repleta de imágenes y de terribles noticias. 
Pero aún hubo un hueco en el periódico para el conflicto de los obreros de la Plaza Vieja.
El día 1 de Agosto, lunes, comenzó el desmonte y derribo de la plaza de toros. Los contratistas anunciaron en un cartel que desde primero de Agosto se entraría a trabajar a las siete y media y que luego se pararía media hora para el almuerzo. Pero los obreros querían entrar a las ocho y hacer la jornada seguida, sin paradas.
Aunque nadie pudo demostrarlo, este conflicto bien pudo ser el detonante del incendio intencionado que se produjo el miércoles 10 de Agosto. 

Y lo que falta
En consecuencia, la foto "Seminaristas con fusiles" se hizo entre el 1 y el 10 de Agosto, entre el comienzo del derribo y el incendio. Y el único día que explica que no se vea a nadie trabajando es el domingo, 7 de Agosto.
Ahora ya sólo queda saber quién es el autor de la foto y -lo más importante- quién puso esa foto en las manos de quienes no debía.
Hay que reconocer que nos tienen entretenidos.

viernes, 23 de julio de 2021

Cien años de Annual y de "Seminaristas con fusiles"

La sotana les libró de ser pasados a cuchillo en el Desastre de Annual
Estos días se cumplen 100 años del Desastre de Annual y, como "una imagen vale más que mil palabras", me ha parecido oportuno poner en su verdadero contexto (1921) la tan manoseada fotografía de los "Seminaristas con fusiles" que "La buena nueva" de Helena Taberna, engañada por el Diario de Noticias, colocó en el contexto de la Guerra Civil.

Desastre de Annual
El desastre de Annual (y el capítulo aciago del Monte Arruit) fue una grave derrota militar española en la guerra del Rif y una importante victoria para los rifeños comandados por Abd el-Krim. Se produjo entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921, cerca de la localidad marroquí de Annual, situada entre Melilla y la bahía de Alhucemas.
La batalla ocasionó la muerte de alrededor de  nueve mil españoles (3000 en Monte Arruit), más de la mitad ejecutados tras rendirse. Esta derrota condujo a una crisis política que socavó los cimientos de la monarquía liberal de Alfonso XIII.
Cuerpos mutilados, momias cuyos vientres explotaron. Sin ojos o sin lengua, sin testículos, violados con estacas de alambrada, las manos atadas con sus propios intestinos, sin cabeza, sin brazos, sin piernas, serrados en dos», así relata el sargento de Ingenieros Arturo Barea lo que encontraron al reconquistar el territorio perdido tras Annual. El diputado Indalecio Prieto prosigue con la macabra descripción: «Cadáveres degollados; en la pared de una casa, un español crucificado»

 

"Seminaristas con fusiles"
Si el Desastre de Annual se produjo entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921 (ver Cronología), esta foto tuvo que dispararse entre el 1 y el 10 de Agosto, durante la 2ª mitad del Desastre.
Para evitar más engaños, le he puesto este pie de foto
Estos seminaristas no estaban fusilando a nadie en el 36, sino haciendo ejercicios de tiro en la Plaza Vieja de Pamplona entre el 1 y el 10 de agosto de 1921. La sotana les libró, seguramente, de ser pasados a cuchillo en el Desastre de Annual.

Manipulación imperdonable
Aquí, en Navarra, la manipulación más temprana de esta foto es de 1988, en "Jotas heréticas de Navarra", de José Mª Esparza Zabalegui (autor de "Cien razones por las que dejé de ser español"), quien la contextualizo en febrero del 36 (victoria del Frente Popular).

Veinte años después, el artículo Otros curas que no irán a los altares en el Diario de Noticias del 28 de Octubre de 2007, firmado por un tal "J.I.C.", la contextualiza en la represión contra civiles en 1936 y cita el caso de Marino Ayerra, tío de Helena Taberna Ayerra.

Helena picó en el anzuelo y "dio por buena" (de 1936) la imagen de 1921 y dedicó a esta foto una de las escenas más impactantes y el eje central de su película "La Buena Nueva" (2008). 


Desmontando el montaje
Mariano Pascal, hijo de Joaquín y, como él, amante de la Fiesta, fue quien en octubre de 2009 demostró que no se trataba de la Plaza de Toros de Calatayud ni de Badajoz, sino de la de Pamplona, pero no de la nueva sino de la antigua, que sufrió un incendio el 10 de agosto del 21 que aceleró su demolición (como se ve en ambas fotos).

En cuanto a la actitud de los seminaristas empuñando fusiles, en 1912 (nueve años antes de la foto) el gobierno de Canalejas estableció el servicio militar obligatorio, aunque sólo en tiempo de guerra. Ya no se aceptaba excepciones y los seminaristas -aunque en mejores condiciones- también tenían que hacer algún tipo de instrucción. Precisamente en los días en que tuvo que hacerse esa foto (final de San Fermín de 1921-incendio del 10 de agosto del mismo año), tuvo lugar el Desastre de Annual. A estos jóvenes de la foto la sotana los salvó de una carnicería.

El comienzo del derribo
Poco después del incendio del 10 de agosto
Si nos fijamos en la foto de Pascal (pincha), vemos que, detrás de los seminaristas, en los tendidos, ya han quitado las separaciones y empezado a demoler los asientos y respaldos, mientras gradas y andanadas (arriba del todo) se encuentran todavía sin tocar.
Viendo, pues, los tendidos semiderruidos, ya sabemos que la foto tuvo que ser hecha entre el final de los SFs de 1921 y el incendio del 10 de agosto del mismo año.
Apoyándome en la hemeroteca de DN y en el documento Festejos taurinos celebrados en Pamplona entre 1900 y 2000, vamos a intentar estrechar el cerco de los días posibles de la foto.
De ambos documentos se extraen los siguientes datos:
1. Aunque la última corrida de los SF 1921 fue el 11 de julio y la plaza fue quemada el 10 de agosto, el día 13 de julio hubo en la plaza de toros sesión de circo; el 18 actuó el circo Feijóo y el 24 hubo una charlotada. Los trabajos de derribo no habrían empezado, pues, antes del 25 de julio.
2. Se había acordado que el derribo de la plaza vieja comenzara el uno de agosto (como así fue), a pesar de que la Comisión del Ensanche pedía aplazarlo hasta no asegurar el funcionamiento de la Plaza Nueva para el 7 de julio de 1922.
En agosto de 1921, así estaba aún la Plaza nueva
3. Los trabajos de derribo comenzaron el día 1 de agosto y con un conflicto laboral. Los contratistas pusieron un cartel que decía que desde el 1 de agosto se entraría a trabajar a las 7:30 de la mañana, mientras que los obreros entraban a las 8 porque no querían la media hora para el almuerzo, sino trabajar las ocho horas seguidas.
Así pues, esa foto tuvo que ser hecha entre el comienzo del derribo (1 de agosto, lunes) y el día del incendio (10 de agosto, miércoles). Y lo más probable es que esa foto haya sido hecha el único día de fiesta de ese periodo: el 7 de agosto, domingo.
Incendio que, todo lleva a pensar, fue intencionado. El mismo día 11, el DN dice lo siguiente:
pero lo que podemos asegurar es que los primeros en advertir el incendio y que, como decimos al principio, fueron los primeros que entraron en la plaza de toros, recibieron la impresión de que el fuego había comenzado a un tiempo por tres sitios distintos: entre los palcos 80 a 90, en el palco presidencial junto al cual se veía el foco de fuego mayor y hacia el palco 24. De modo que el fuego comenzó en los palcos donde de ningún modo podía justificarse una imprudencia ni un descuido ni otra causa que hubiera podido producir el siniestro. Además se pudo advertir en los primeros momentos un olor extraño que no era el que despide el fuego cuando se produce por causas naturales, sino que era como a gasolina quemada; un olor parecido-palabras textuales...
Por cierto, a pesar de los temores, la Plaza nueva estuvo lista para el encierro del 7 de julio de 1922, con el que quedó inaugurada.
Desde la 93 hasta la 104, aquí tenéis algunas fotos de la Plaza Vieja y Nueva comentadas por Arazuri.

Nota final
Me ha parecido oportuno poner juntas la fotografía de los "Seminaristas con fusiles" y la del Desastre de Annual, pero a Facebook le ha parecido excesivo y me ha tapado hipócritamente la foto de portada. Para verla, dale a "ver enlace".
Lo más irritante de todo es que, después de tantos años desmintiéndolo con argumentos irrebatibles, cuando subes la foto de "Seminaristas con fusiles" a Google, éste te sugiere: "curas fusilando en la guerra civil". Desolador.

martes, 4 de febrero de 2020

La foto más manoseada ya tiene fecha

Para evitar más engaños, le he puesto este pie de foto

Estos seminaristas -Helena Taberna, Diario de Noticias, Esparza Zabalegui- no estaban fusilando a nadie en el 36, sino haciendo ejercicios de tiro en la Plaza Vieja de Pamplona entre el 1 y el 10 de agosto de 1921. La sotana les libró de ser pasados a cuchillo en el Desastre de Annual

Manipulación imperdonable
Aquí, en Navarra, la manipulación más temprana de esta foto es de 1988, en "Jotas heréticas de Navarra", de José Mª Esparza Zabalegui (autor de "Cien razones por las que dejé de ser español"), quien la contextualizo en febrero del 36 (victoria del Frente Popular).


Veinte años después, el artículo Otros curas que no irán a los altares en el Diario de Noticias del 28 de Octubre de 2007, firmado por un tal "J.I.C.", la contextualiza en la represión contra civiles en 1936 y cita el caso de Marino Ayerra, tío de Helena Taberna Ayerra.

Helena picó en el anzuelo y dio por buena (de 1936) la imagen de 1921 y dedicó a esta foto una de las escenas más impactantes y el eje central de su película "La Buena Nueva" (2008). 


Desmontando el montaje
Mariano Pascal, hijo de Joaquín y, como él, amante de la Fiesta, fue quien, en octubre de 2009, demostró que no se trataba de la Plaza de Toros de Calatayud ni de Badajoz, sino de la de Pamplona, pero no de la nueva sino de la antigua, que sufrió un incendio el 10 de agosto del 21 que aceleró su demolición (como se ve en ambas fotos).

En cuanto a la actitud de los seminaristas empuñando fusiles, en 1912 (nueve años antes de la foto) el gobierno de Canalejas estableció el servicio militar obligatorio, aunque sólo en tiempo de guerra. Ya no se aceptaba excepciones y los seminaristas -aunque en mejores condiciones- también tenían que hacer algún tipo de instrucción. Precisamente en los días en que tuvo que hacerse esa foto (final de San Fermín de 1921-incendio del 10 de agosto del mismo año), tuvo lugar el Desastre de Annual. A estos jóvenes de la foto la sotana los salvó de una carnicería.

El comienzo del derribo
Poco después del incendio del 10 de agosto
Si nos fijamos en la foto de Pascal (pincha), vemos que, detrás de los seminaristas, en los tendidos, ya han quitado las separaciones y empezado a retirar los asientos, mientras gradas y andanadas (arriba del todo) se encuentran todavía sin tocar.
Viendo, pues, los tendidos semiderruidos, ya sabemos que la foto tuvo que ser hecha entre el final de los SFs de 1921 y el incendio del 10 de agosto del mismo año.
Apoyándome en la hemeroteca de DN y en el documento Festejos taurinos celebrados en Pamplona entre 1900 y 2000, vamos a intentar estrechar el cerco de los días posibles de la foto.
De ambos documentos se extraen los siguientes datos:
1. Aunque la última corrida de los SF 1921 fue el 11 de julio y la plaza fue quemada el 10 de agosto, el día 13 de julio hubo en la plaza de toros sesión de circo; el 18 actuó el circo Feijóo y el 24 hubo una charlotada. Los trabajos de derribo no habrían empezado, pues, antes del 25 de julio.
2. Se había acordado que el derribo de la plaza vieja comenzara el uno de agosto (como así fue), a pesar de que la Comisión del Ensanche pedía aplazarlo hasta no asegurar el funcionamiento de la Plaza Nueva para el 7 de julio de 1922.
En agosto de 1921, así estaba aún la Plaza nueva
3. Los trabajos de derribo comenzaron el día 1 de agosto y con un conflicto laboral. Los contratistas pusieron un cartel que decía que desde el 1 de agosto se entraría a trabajar a las 7:30 de la mañana, mientras que los obreros entraban a las 8 porque no querían la media hora para el almuerzo, sino trabajar las ocho horas seguidas.
Así pues, esa foto tuvo que ser hecha entre el comienzo del derribo (1 de agosto, lunes) y el día del incendio (10 de agosto, miércoles). Y lo más probable es que haya sido hecha el único día de fiesta de ese periodo: el 7 de agosto, domingo.

Incendio que, todo lleva a pensar, fue intencionado. El mismo día 11, el DN dice lo siguiente:
pero lo que podemos asegurar es que los primeros en advertir el incendio y que, como decimos al principio, fueron los primeros que entraron en la plaza de toros, recibieron la impresión de que el fuego había comenzado a un tiempo por tres sitios distintos: entre los palcos 80 a 90, en el palco presidencial junto al cual se veía el foco de fuego mayor y hacia el palco 24. De modo que el fuego comenzó en los palcos donde de ningún modo podía justificarse una imprudencia ni un descuido ni otra causa que hubiera podido producir el siniestro. Además se pudo advertir en los primeros momentos un olor extraño que no era el que despide el fuego cuando se produce por causas naturales, sino que era como a gasolina quemada; un olor parecido-palabras textuales...
Por cierto, a pesar de los temores, la Plaza nueva estuvo lista para el encierro del 7 de julio de 1922, con el que quedó inaugurada.
Desde la 93 hasta la 104, aquí tenéis algunas fotos de la Plaza Vieja y Nueva comentadas por Arazuri.

martes, 9 de octubre de 2018

Jesús Equiza y el clero navarro en el 36


El Noticias tiró la caña con un cebo goloso y personalizado. Helena Taberna se tragó el anzuelo: La Buena Nueva. ¿Y quién puso las cosas en su sitio? Nada menos que Jesús Equiza. Descanse en paz.

Muere el sacerdote Jesús Equiza a los 88 años de edad (DN y Noticias)
Jesús Equiza (Labiano, 1930), sacerdote, teólogo y sociólogo, falleció el día 6 a los 88 años de edad, tras una vida de firme compromiso con los derechos humanos. Fue conocido como un cura “revolucionario” por temas controvertidos como la lucha ecologista, en especial contra el vertedero de Aranguren, los derechos sociales o el reconocimiento a las víctimas del franquismo.
Tuvo gran influencia en una parte del clero navarro por su activismo social y fue muy conocido por su oposición a la construcción del vertedero de Aranguren durante los años 80 y 90, así como partícipe de las movilizaciones de protesta contra esta infraestructura. 
Ha escrito una veintena de libros, entre los que se encuentra ‘Diario de la lucha antivertedero del Valle de Aranguren’, ‘Los sacerdotes navarros ante la represión de 1936-1937 y ante la rehabilitación de los fusilados’, ‘La Iglesia ante la defensa de los derechos humanos’ o ‘La Iglesia de Navarra ante el desafío de la industrialización y del urbanismo en el siglo XX’, entre otros. 

El Noticias y Helena Taberna
Como decimos, el 28 de octubre de 2007, el Noticias sacó un artículo -Otros curas que no irán a los altares- que cargaba las tintas en el papel coadyuvante de la Iglesia navarra en la represión. Al final, hay un párrafo expresamente dirigido a Helena Taberna: "El drama personal de Marino Ayerra (tío de Helena)". Todo ello encabezado con la foto de los "Seminaristas con fusiles", de 1921, pero que el Noticias, con habilidad, la contextualizó en el 36.
Helena se tragó todo el anzuelo, hasta el punto de decir: "la Iglesia debería pedir perdón". Y en La Buena Nueva (2008), esa escena de los curas con fusiles fue, sin duda, la que buscó el mayor impacto emotivo en el público:

Entrevista a Jesús Equiza
Viendo por dónde iba la campaña, nos cuenta Equiza: 
"Por un lado había mucha gente que me pedía que diese a conocer que la rehabilitación de los fusilados en la guerra ya la realizamos a finales de los 70 y principios de los 80. Además, también quería dejar claro que el clero navarro defendió, al menos la gran mayoría, a su pueblo y no los delató ni formaron parte de las Juntas Locales de Guerra, como algunos han querido hacernos creer. De los 1.031 párrocos de Navarra en aquella época, solo 24 actuaron mal"

Y con lo publicado en su libro ‘Los sacerdotes navarros ante la represión de 1936-1937 y ante la rehabilitación de los fusilados’ (2010), se va derecho al Noticias y le hacen la siguiente entrevista:

Jesús Equiza sacerdote, profesor y teólogo

"Cinco curas fueron asesinados y cincuenta encarcelados por defender a sus feligreses en el 36"

Presenta 'Los sacerdotes navarros ante la represión de 1936-1937 y ante la rehabilitación de los fusilados'

Jesús Equiza (Labiano, 1930), sacerdote y escritor de más de 20 libros presentó ayer 'Los sacerdotes navarros ante la represión de 1936-1937 y ante la rehabilitación de los fusilados'. Equiza muestra cómo en esa época muchos sacerdotes navarros fueron perseguidos, e incluso asesinados.
Aunque la historia cuenta que el clero apoyó al bando nacional durante la Guerra Civil, la historia no siempre es fiel a la verdad, principalmente cuando se generaliza.
Lo entrevista Rubén Acosta en Noticias de Navarra.
Jesús Equiza pretende mostrar cómo muchos sacerdotes navarros, en torno a 400 clérigos, fueron perseguidos entonces por defender a sus parroquianos. No sólo eso, sino que cinco fueron asesinados (Eladio Celaya, Santiago Lucus, José Otano, Victorino Aranguren y Pedro Martínez) y a otros ocho se les condenó a muerte, pena que finalmente no cumplieron por diversas circunstancias.
¿Cómo surge la idea de publicar esta historia?
Por un lado había mucha gente que me pedía que diese a conocer que la rehabilitación de los fusilados en la guerra ya la realizamos a finales de los 70 y principios de los 80. Ahora está habiendo mucho movimiento con el asunto de la memoria histórica por parte de los nietos de las víctimas, lo que llamo la segunda fase de la rehabilitación. Lo malo es que nosotros ya realizamos esa rehabilitación de la mayor parte de las víctimas hace 30 años y, aunque estoy de acuerdo en que sigan recordándolos, no entiendo por qué tienen que obviar lo que nosotros realizamos entonces.
Además, también quería dejar claro que el clero navarro defendió, al menos la gran mayoría, a su pueblo y no los delató o formaron parte de las Juntas Locales de Guerra como algunos han querido hacernos creer.
¿Qué es realmente lo que sucedió en aquella época?
Nos han hecho creer que el clero apoyaba a la represión que se hizo por parte de la Alianza Nacional a los republicanos del Frente Popular. Sin embargo, una cosa es decir que estuviesen a favor de que triunfase el Alzamiento y otra muy distinta que apoyaran la represión, que mayoritariamente no lo hicieron. Es el riesgo que supone generalizar, lo que confunde y limita el rigor histórico.
¿Cuántos párrocos apoyaron a sus feligreses en Navarra?
En torno a 400 curas se comportaron muy correctamente con sus parroquianos. Me consta que tres fueron asesinados y casi con total seguridad otros dos corrieron la misma suerte. Otros ocho fueron condenados a muerte aunque, por unos motivos u otros, lograron salvarse y en torno a 50 fueron encarcelados en el Fuerte de San Cristóbal que por entonces era la cárcel de Pamplona.
¿Qué actitud tuvieron el resto?
En aquella época había 1.031 párrocos en Navarra. 400 se comportaron bien, unos 600 vivieron situaciones más o menos pacíficas en las que no hubo represión, y concretamente 24 actuaron mal, que también están recogidos en el libro con sus nombres y de donde procedían.
¿Cómo se libraron los condenados a muerte?
El por entonces obispo de Pamplona, Marcelino Olaechea, ayudó a algunos de ellos cobijándolos en conventos e intentando que pasara el tiempo. Otros, por ejemplo, fueron sacados del paseíllo (fila en la que se ponían los condenados mientras acudían al fusilamiento) justo antes de ser ajusticiados, por amigos políticos que tenían y que, al verlos en tal situación, no permitieron que se cometieran esas atrocidades.
¿Cuáles fueron las zonas más convulsas en Navarra?
La zona de Carcastillo sufrió mucho en aquella época. Previo a la guerra ya habían tenido mucha agitación con el asunto de los comunales, que fueron vendidos a los más ricos, y la vuelta a la vida monástica en el monasterio de la Oliva en 1927, cuyos monjes no fueron bien recibidos por una parte de la población. Había muchos fichados en la zona y con la llegada de la represión, el párroco y el alcalde convencieron a estos para meterlos en la cárcel y así no ser detenidos por los comandos. Además, el párroco salía todas las tardes a la carretera de Pamplona para detener a los comandos que venían de la capital para impedirles que entrasen al pueblo y se los llevaran.
¿El euskera también fue uno de los motivos por los que les persiguieron?
En los pueblos de la zona norte sí. Ser provasquista generó que muchos fuesen considerados peligrosos. Lo que hicieron en esas zonas los párrocos fue animar a los buscados para que pasaran a Francia o Guipúzcoa, donde estarían más seguros. El propio párroco de Isaba acompañó a unos cuantos fugitivos por caminos de cabras para dejarlos a salvo al otro lado de la frontera.
Pero también dice que hubo 24 que no estuvieron a la altura...
Sí, la mayor parte de éstos actuó por temor. Tenían un miedo brutal porque estaban informados del mayo de 1936, los sucesos de Cataluña o la matanza de curas en 1931. De todos modos no consta que ninguno almacenase armas o perteneciese a la Junta de Guerra Local, pero sí hubo quienes pasaron algún informe negativo o se resistieron a pasarlo positivo.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Seminaristas con fusiles en el Noticias

Domingo 28 de octubre de 2007 Diario de Noticias
Otros curas que no irán a los altares
Entre la polémica de la serie de religiosos que hoy serán beatificados en Roma por su muerte en la represión republicana y los que no lo serán pese a haber muerto a manos de los franquistas, se escapa la dudosa actuación de muchos curas navarros durante la Guerra Civil
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Insólita estampa en la plaza de toros de Pamplona.

NI los 16 sacerdotes navarros que van a ser beatificados hoy en Roma por haber sido asesinados en la zona republicana durante la Guerra Civil ni los tantos otros curas vascos que también fueron fusilados, esta vez en la zona nacional, por los franquistas debido a su adscripción nacionalista. Los que aparecen a continuación son una relación de religiosos que, por acción o por omisión, tuvieron responsabilidades en el apoyo al golpe militar del 36 y a los posteriores fusilamientos que acabaron con la vida de más de 3.500 navarros. Es un hecho constatado ya por todos los historiadores que la Iglesia Oficial legitimó y colaboró con el franquismo. Otra cuestión es la letra menuda con las historias particulares de cientos de religiosos en uno y otro lado del frente (y en ocasiones, con los capellanes militares y requetés en el frente mismo) y sus diferentes actuaciones en unos momentos tan duros donde sólo la conciencia valía. Aquí se reproducen una serie de historias (basadas en diversas publicaciones y testimonios) cuyos protagonistas (desde obispos hasta curas de parroquia) no serían muy dignos de subir a los altares aunque, también hubo otros meritorios comportamientos humanos más acordes con sus creencias a los que se dedica un capítulo final de reconocimiento.
LA CAPITAL
La falta de valor del obispo Marcelino Olaechea
Jimeno Jurío dedicó un capítulo de su libro sobre la Guerra Civil a analizar la actuación del clero. Según relata, "el 9 de noviembre de 1935 hizo su entrada triunfal en Pamplona el nuevo prelado don Marcelino Olaechea Loizaga . Le tocó vivir los meses más intensos de la conspiración y el alzamiento militar. Aunque al clausurar unas Jornadas de Acción Católica en Pamplona (19 de enero de 1936), el prelado recomendó a militantes y propagandistas que evitaran hablar de política, e incluso que se guardaran de exaltar tanto a España 'que parezca que la Religión es un mero medio de sostener la Patria terrena', el 10 de febrero siguiente participó en un solemne acto 'de profundo sentimiento patriótico', celebrado en su palacio episcopal. Un grupo de jóvenes de la Sección Femenina, presidido por Josefina Arraiza de Goñi, y dos unidades falangistas vistiendo la reglamentaria camisa azul y formadas militarmente, fueron recibidas por el vicario general y Olaechea. Bendijo la bandera de la Falange Española; los fascistas besaron el anillo episcopal, recibieron la bendición, desfilaron marcialmente por el amplio pasillo, cantaron elCara al sol y rompieron filas (....)"
"Olaechea guardó silencio durante el primer mes de guerra -prosigue Jimeno Jurío-, rompiendo lo el 23 de agosto, fecha de la solemne procesión con la imagen de Santa María la Real por las calles ciudadanas y de un fusilamiento masivo en la corraliza bardenera de Valcaldera. La prensa publicó una exhortación pastoral invitando a los diocesanos a ofrecer limosnas generosas para quienes combatían 'por la causa de Dios y por España, porque no es una guerra (...) es una Cruzada, y la Iglesia (...), no puede menos de poner cuanto tiene en favor de sus cruzados'. Dos meses más tarde Falange Española celebró en Pamplona el aniversario de su fundación (22 de octubre), con una misa de campaña ante las autoridades y millares de asistentes. El prelado dijo en el sermón que profesaba 'cariño a la Falange por ser obispo, por ser patriota y por ser amante el obrero', rescata Jimeno.
"Durante aquel verano, trágico para millares de familias de campesinos pobres, habían acudido al palacio episcopal sacerdotes y seglares para exponerle el drama de las detenciones, encarcelamientos, ejecuciones y humillaciones impuestas a un sector de la población, solicitando su ayuda. Guardó un silencio tolerante. El pastor no tenía valor para dar la vida por sus ovejas perseguidas; reconoció que no tenía madera de mártir. Vires non habebat (no tenía fuerzas)" , según atestiguaron Marino Ayerra y el propio Iturralde.
"No alzó su voz hasta el 15 de noviembre, menguante ya la locura de las ejecuciones arbitrarias. Lo hizo ese día -recuerda el autor- en la parroquia pamplonesa de San Agustín, con ocasión de la imposición de insignias en favor de la Cruzada. En este discurso pidió que'no se vertiera más sangre que la que quiere el Señor que se vierta, intercesora, en los campos de batalla para salvar a nuestra Patria, la decretada por los tribunales de justicia y no otra sangre'. Por entonces destinó una cantidad para socorrer a los niños a quienes había dejado huérfanos 'una justicia que cumple con su deber', explicaba José María Jimeno Jurío en su libro sobre la Navarra y la Guerra Civil editado por Pamiela.
OLITE
La receta de un párroco que confesaba a las víctimas en lugar de a los verdugos
Olite fue un pueblo que padeció con gran crudeza la represión de 1936 con medio centenar de ejecutados. Al margen de la ideas políticas, la socialización de las tierras tuvo mucho que ver con esto. Curiosamente, dos sacerdotes marcan este periodo. El cura t sociólogo de Beire Victoriano Flamarique fue uno de los principales impulsores a principios de siglo de iniciativas sociales en favor de las clases trabajadoras y campesina: Caja Rural, Electra, Harinera de Navarra, Círculo Católico, Trilladora Sindical, Casa Infantil... Treinta años después, el párroco Antonio Ona , les pasaría factura . Según se recoge en el libro Navarra 1936. De la esperanza al Horror editado por Altafaylla, muchos de los que iban a ser fusilados eran llevados antes ante él para ser confesados. En esos momentos se retrataba los dos. El joven Agustín Chivite , al ser presentado ante él cura le dijo: "Yo no me tengo que confesar, los que tienen que hacerlo es ésos que me vienen a asesinar". Julio Pérez , concejal de UGT, resultó malherido tras una penosa huida. Mientras estaba en el hospital, su madre, asidua al confesionario de Antonio Ona , intercedió ante su hijo aunque sólo obtuvo unas palabras que el párroco solía emplear en otros casos: "Mira hija, si lo matan ahora irá al cielo. Si no lo matan, volverá a la andadas y se condenará. ¿Qué mejor momento para morir que ahora que está confesado?"
Ese mismo libro cuenta cómo Ona partió al frente donde "anduvo luciendo pistola y uniforme de campaña". Al poco tiempo fue nombrados canónigo de Pamplona y en 1956 ascendió a Obispo de Mondoñedo. También llegó a obispo, en este caso de Bilbao, Antonio Añoveros , que se limitó a esta labor de confesor en la matanza de las Bardenas, según relata Galo Vierge en su obra Los culpables (Pamiela). Otros textos también dedican un espacio a las actuaciones del luego cura de Obanos, Santos Beguiristáin, en Azagra. En el libro de Altayfalla se relata su participación activa en la lucha contra los vecinos republicanos y su afición a elaborar listas . Los fusilados (71) los catalogaba como "muertos por el peso de la justicia".
EGÜÉS
El cura que delató al médico y que luego murió en sus manos
Igualmente paradójica resulta la historia del entonces párroco de Egüés. Al parecer, por una mera razón de disputa personal (el médico prefería ir a misa a otro pueblo de al lado con cuyo párroco jugaba a cartas) delató a este profesional llegado de Bilbao. Comenzada la guerra un día vinieron a buscarle a casa con una orden de detención. Se valió de su cargo para desplazarse a Pamplona y conocer en la Junta Militar el motivo de apresamiento. Allí logró saber que detrás de la denuncia estaba el cura, que estuvo a punto de dejar viuda y varios huérfanos. No obstante, el médico logró salvar la vida prestando sus servicios en el Hospital Militar. A la vuelta de los años, el cura enfermó gravemente. El médico se negó a atenderlo en solitario ya que, conocida la historia por todo el pueblo, se enfrentaba a una difícil tesitura: si moría podrían acusarle de dejarlo fallecer y si lo salvaba, estaba curando a su propio verdugo. Al final, pudo más la ética personal y profesional y exigió que le acompañara otro colega como testigo de su buena práctica médica.
PAMPLONA
Fermín Izurdiaga, el sacerdote falangista de las arengas
Un nombre propio en este ámbito de religiosos comprometidos con el nacionalcatolicismo es el de Fermín Izurdiaga (Pamplona, 1905 -1981). Sacerdote, poeta, orador y periodista fue falangista y fundador de Arriba España y de Jerarquía .Revista negra de la Falange . En su primer ejemplar quedaba claro el ideario del periódico: ¡Camarada! Tienes obligación de perseguir al judaísmo, a la masonería, al marxismo y al separatismo. Destruye y quema sus periódicos, sus libros, sus revistas, sus propagandas. ¡Camarada! ¡Por Dios y por la Patria!Tras la Guerra Civil, el diario continuó como divulgador de las consignas del falangismo. Izurdiaga participó en muchos actos de exaltación fascista y era conocido por sus encendidas alocuciones, como se puede comprobar en diversas fotografías comentadas por Víctor Moreno (Ramón La Pesquera ) en sus libros publicados con la editorial Pamiela.
MILAGRO, URBIOLA, PITILLAS...
El ejemplo contrario: curas de pueblo que defendieron a sus feligreses ante los franquistas
Entre lo que es el clero regular, según relata Jimeno Jurío, hubo comportamientos para todos los gustos. En términos generales había una posición contraria a la República que se tradujo en actuaciones concretas como esconder armas incluso en algunas iglesias o casas parroquiales (así lo confiesa el requeté de Leitza Lizarza) y hasta se formó una Junta Sacerdotal Carlista. Hubo también curas entre los que marcharon a Italia para formarse en el manejo de armas. Muchos sacerdotes acompañaron también a sus feligreses voluntarios de Pamplona el día 19 de julio "luciendo correajes y pistolas sobre sotanas o uniformes militares y marcharon al frente como capellanes". No obstante, también hay que destacar posturas valientes en diferentes pueblos de curas que defendieron a sus vecinos de las sacas. En algunos casos lo consiguen, en la mayoría, no y en otras acaban pagando ellos mismos.
Así, es curioso el caso del cura de Artajo (Lónguida) que estuvo a punto de se detenido por negarse a colgar la enseña rojigualda en el campanario. La decidida intervención del alcalde salvó su vida y la de otros tres jóvenes del pueblo. Victorino Aranguren, cura de Milagro, pidió públicamente la liberación de 21 presos del pueblo. Fue hallado muerto en su casa. Santiago Lucos Aramendía , de Pitillas, era abogado y republicano. Se refugió en Vitoria pero fue detenido y fusilado en el Perdón (Undiano) en septiembre del 36.


El drama personal de Marino Ayerra
El lumbierino Marino Ayerra padeció en su conciencia toda la dureza del drama de una Iglesia apoyando o mirando hacia otro lado en el caso de estos crímenes contra civiles. Desde su parroquia de Alsasua vivió de cerca toda la represión que afectó a una parte importante de esta población lo que le provocó una crisis personal y de Fe. Dejó el sacerdocio y Navarra. En Argentina publicó su confesión No me avergüenzo del evangelio que levantó ampollas entre la clase eclesial dirigente. Por otra parte, en el otro lado de la historia, bastantes religiosos navarros fueron perseguidos por su afinidad vasquista. En Tafalla fue desterrado el rector del colegio Javier Vicuña. Pedro Martínez Chasco, natural de Oteiza y cura de Urbiola, fue amenazado y tuvo que huir al frente donde cayó muerto en 1938. Néstor Zubeldia (canónigo de la catedral de Pamplona) fue desterrado a Burgos y Luis Goiburu, párroco de Lodosa, estuvo preso. Las purgas afectaron también a bastantes capuchinos de Lekaroz, franciscanos de Olite y escolapios de Tafalla. >J.I.C.

domingo, 10 de junio de 2018

"La Buena Nueva" del Diario de Noticias

Hay que reconocer que ser un sinvergüenza sale a veces muy rentable
Actualización 25.12.20
Que 13 años después del artículo Otros curas que no irán a los altares, en el Diario de Noticias del 28 de Octubre de 2007, en el que colocó esta foto en la Pamplona de la Guerra Civil, vuelva el Menticias, el día de Nochebuena 2020, a la foto de marras y se pregunte si esa imagen se produjo en Badajoz o en Pamplona, es de un cinismo insultante. La han manoseado tanto y han engañado a tanto ingenuo, que ahora tienen que adoptar la pose de "A mí, que me registren".

Para quienes visteis, de buena fe, "La Buena Nueva", de Helena Taberna, esta entrada os va a enfriar un poco los ánimos. Uno de sus ejes centrales es la "imagen de los seminaristas con fusiles", en la plaza de toros de Pamplona. Una imagen que, contextualizada en la Guerra Civil (como hizo el Noticias), se presta a cualquier salvajada. Pero que, sabiendo que esa foto es de julio-agosto de 1921, los más críticos, al menos, se dan cuenta de la tremenda manipulación a la que algunos medios nos han querido someter.
Lo siento, Helena, pero con esta foto te tomaron el pelo (ojalá que sea sólo eso)

1. Decía en la entrada anterior sobre la foto de los seminaristas con fusiles que, gracias al escrito de Mariano Pascal, ya sabíamos -desde 2009- el dónde y el cuándo de dicha foto: en la Plaza de Toros Vieja de Pamplona, demolida en 1921-22.  Tiene que haber sido hecha entre el final de los sanfermines de 1921 (el domingo 24 de julio hubo una novillada, tras la que comenzó el desmonte de los tendidos que se ve en la foto de la izda) y el incendio del 10 de agosto del mismo año. (por el color, claro a izda; ennegrecido a la dcha de los tendidos.

2. Pero nos faltaba por resolver la otra mitad del problema: ¿qué estaban haciendo esos seminaristas? ¿Quién había dado las órdenes de empuñar esos fusiles? 
Varios comentarios me hicieron caer en la cuenta de que en aquellos años (desde 1912) el servicio militar ya no aceptaba excepciones y los seminaristas -aunque en mejores condiciones- también tenían que hacer algún tipo de instrucción. En aquellos años no existía aún el actual seminario, con amplios terrenos, y alguien pensó que un sitio cerrado -y que ya había empezado a demolerse tras los sanfermines del 21 (ver los tendidos)- era un sitio adecuado para hacer unas prácticas de tiro.
Por otra parte, las fechas (fines de julio-comienzos de agosto de 1921) que calculamos para la foto coinciden con las del Desastre de Annual. A estos jóvenes la sotana los salvó de una carnicería.


3. Respondidas las preguntas fundamentales que plantea la foto, quise ir más lejos: ¿de dónde ha salido esta imagen? ¿de algún periódico, revista...?
Como ya hemos dicho, pocas imágenes suscitan emociones tan fuertes y opiniones tan variopintas como ésta. A pesar de haber sido hecha 15 años antes de la Guerra y 10 antes de la II República española, tiene que ser difícil para un periodista, para un periódico con pocos escrúpulos y nula profesionalidad, resistir la tentación de colocarla junto a algún texto que critique el papel de la Iglesia española durante la Guerra Civil.
Esto, exactamente, fue lo que hizo un tal "J.I.C." que firma el artículo Otros curas que no irán a los altares en el Diario de Noticias del 28 de Octubre de 2007.
La calidad de la foto del Noticias (mismo encuadre que
la de Esparza) es tan grande que se llega a leer los
números de los arcos de andanada: 79-87 
El pie de foto "Insólita estampa en la plaza de toros de Pamplona" delata que tanto el medio como el tal J.I.C sabían de sobra que se trataba de la Plaza Vieja ya que la plaza actual -que fue inaugurada el 7 julio de 1922- poco tiene que ver (aunque todas las plazas de toros se parecen) con los tendidos y gradas de la instantánea.
Además, al final del artículo, aparece este epígrafe dedicado a Marino Ayerra, tío de Helena Taberna Ayerra y protagonista de su película:
El drama personal de Marino Ayerra El lumbierino Marino Ayerra padeció en su conciencia toda la dureza del drama de una Iglesia apoyando o mirando hacia otro lado en el caso de estos crímenes contra civiles. Desde su parroquia de Alsasua vivió de cerca toda la represión que afectó a una parte importante de esta población lo que le provocó una crisis personal y de Fe. Dejó el sacerdocio y Navarra. En Argentina publicó su confesión: ¡Malditos seáis! No me avergoncé del evangelio, que levantó ampollas entre la clase eclesial dirigente.

Helena picó en el anzuelo y dio por buena (de 1936) la imagen de 1921: "Todo lo que se cuenta está documentado, es histórico y es así", ha afirmado Taberna, quien ha añadido que "es necesario un verdadero conocimiento de la historia, no para abrir heridas sino para la reconciliación". 
Hay que reconocer que el Noticias se apuntó el tanto y que ser un sinvergüenza sale, a veces, muy rentable. ¡Enhorabuena, J.I.C.!

4. En lo que a Navarra se refiere, la aparición más temprana, con mucho, que he encontrado está en 1988 (hace tres décadas), en "Jotas heréticas de Navarra", de José Mª Esparza Zabalegui ("Cien razones por las que dejé de ser español") quien la dejó caer -como quien no quiere la cosa- en un contexto de febrero del 36 (victoria del Frente Popular):

domingo, 15 de abril de 2018

Zumba que zumbó y Uno de Lumbier

La guerra salía hasta en los cromos
Annual, Arruit, Barranco del Lobo... Y sobre todo Gurugú. Hasta pronunciar esos nombres malditos  da miedo y no presagia nada bueno.
Desastres terribles de las guerras con Marruecos donde dejaron la vida decenas de miles de españoles.
El Desastre de Annual transcurrió entre el 22 de
julio y el 9 de agosto de ese mismo año de 1921.
 
Esa carnicería dejó su huella literaria en unas cuantas magníficas novelas y multitud de canciones. Ya señalamos cómo la del 'Frente de Gandesa' tiene su origen en "Ven a los Cuernos de Xauen, que Abdelkrim tiene una fonda".
Incluso dejó su sello en la toponimia. Sólo en Navarra encontramos 24 topónimos (son dos páginas, desde Urritza a Monteagudo) con el nombre del Gurugú. Fijaos hasta qué punto marcó aquella tragedia.

Y una jota: Zumba que zumbó (Hnas. Flamarique)
Jota racial donde las haya (así la recuerdo, desde bien chico) y que intenta que la jota sirva de bálsamo para borrar recuerdos tan dolorosos para esas madres navarras, riojanas, aragonesas... que perdieron allí a sus hijos.
Aunque en la SGAE aparece como autor Fernando Hernández Vidal, compositor de algunas canciones, con una calle en Navalcarnero, sospecho que no es él por la sencilla razón de que en la BNE sus composiciones son de los años 60. Y esta jota tiene pinta de ser de los años 20, poco después de aquella carnicería. De hecho, las Hermanas Flamarique ya la grabaron en 1955, años antes de que F. Hernández Vidal publicara.
El dúo que siempre hacen estas mujeres de Tafalla, pioneras en la jota navarra, tiene algo que, ya desde niño, me llegaba muy adentro y me removía las entrañas.
El comienzo tiene versión aragonesa ("Un aragonés puso en su canción...") y navarra ("Un buen tafallés puso en su canción..."). Yo os presento la letra recogida por Valeriano Ordóñez en Alma lírica del pueblo:
Zumba que zumbó como de cañón,
en el Gurugú y el Africa entera;
un buen tafallés puso en su cantar
la sal de su tierra en una bella jota;  
los moros lloraban y también decían:
"¿qué jotica es ésta que nos roba el alma?";
y hasta se metió en el corazón
de una pobre mora que de pena llora.
Tercera versión (01.03.2020): Villar Valles Montorio Hola Pachi. La jota esta, como tú bien dices, tiene varias versiones, según quién la cante. Mi sobrina arrasó con todos los premios en Tudela, esto fue hace unos doce años. Y la letra es todo igual, pero cambió a "Un Navarro fiel puso en su cantar, la sal de su tierra en una bella jota..."

Versión lumbierina: Uno de Lumbier... (por uno de Andosilla: Alberto Gurrea)
Algunos empiezan: "Uno de Sigües...". 
Otros, por "Uno de Mallén..."
Incluso hay quien se va hasta Teruel y empieza así: "Uno de Sarrión...".
Sin embargo, la hemeroteca parece dar la razón a los de Lumbier:

Diario de Navarra, martes, 6 Noviembre de 1928
Entre dos y media y tres de la tarde de ayer ocurrió un grave accidente en el puerto de Loiti, de la carretera de Pamplona a Lumbier.
Según nuestras noticias, habían salido de la capital dos camiones cargados de madera, y el segundo dió la vuelta al bajar la cuesta de dicho puerto, resultando heridos, a consecuencia del accidente, el chofer y los peones que iban con él.
Los heridos fueron trasladados a Lumbier donde se les prestó asistencia facultativa por el médico de aquella villa, don José Gómez Itoiz que apreció al conductor del camión José María Ibarrola heridas en la cabeza de pronóstico grave.
El peón Justo de Gracia tiene probable fractura de una pierna; y los demás peones no sufrieron más que ligeras contusiones que al parecer carecen de importancia.
Los dos heridos antes dichos fueron traídos después a Pamplona, ingresando en el Hospital en las primeras horas de la noche.

Bueno, pues al parecer, a partir de este evento que, como veis, no tuvo consecuencias fatales, la gente reinterpretó con cachondeo la noticia y, aprovechando la música de "Zumba que zumbó" la dejó así:

Uno de Lumbier se compró un camion,
a medias con otro, p’acarriar madera;
todo les fue bien, hasta que de pronto,
en el alto Loiti, se jodió la biela;
la culpa la tuvo el que lo guiaba,
que le dijo al otro: "tú eres tontolaba";
y el otro le dijo con educación:
"si soy tontolaba, tú eres un cabrón".

El gran Alberto Gurrea se ha prestado a cantarla. Pero, es que se ha pasado: en vez de cantarla de cachondeo, ha hecho una interpretación soberbia que me ha dejado boquiabierto. Yo creo que, a partir de ahora, no va a haber actuación de la se se vaya sin cantar Uno de lumbieeeerrrr...