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miércoles, 28 de abril de 2021

¿Ricordate Marcelino? Los Xey


La película
Marcelino, pan y vino (aquí podéis ver 3 minutos) es una película española dirigida por Ladislao Vajda en 1954. Se trata de uno de los mayores éxitos comerciales y de crítica en la historia del cine español, que excedió ampliamente los cánones del cine religioso imperante en la época.
Se basó en la novela del mismo nombre de José María Sánchez Silva. La película gira en torno a la historia de Marcelino, un niño expósito que es recogido por unos frailes franciscanos. 
Os invito a leer en Wikipedia la biografía de este novelista para que veáis que el personaje de Marcelino tiene mucho de autobiográfico.
Uno de los mayores difusores de esta película fue mi tío Narciso Mendiburu, misionero en la India (Ahmedabad).
. Era su tarjeta de presentación. Solía decir que la había proyectado "más de 250 veces".

La canción
Según la BNE, fue en 1958 cuando Renato Carosone grabó ¿Ricordate Marcellino? (¿Os acordáis de Marcelino?) / A. Virgilio Savona y G. Giacobetti. En ese enlace la podéis escuchar, a la vez que seguís la letra en italiano.

¿Recordáis a Marcelino? (fox / G. Giacobetti, A. V. Savona, M. Salina).
Pero la que hoy me he encontrado tarareando ha sido la versión española, de la que recordaba -con algunas modificaciones familiares- algunos versos aprendidos en mi infancia. Para mi sorpresa, no ha sido muy complicado encontrar la letra (con algún fallo, que he enmendado) y lo mejor: la versión española está interpretada por Los Xey, en 1962:
En este mundo que es tan grande queda el mortal tan pequeñín, del Pirineo a los Andes, de San Francisco a Pekín.
Nos lo demuestra aquella historia que fue en el cine sensación, Marcelino, Marcelino nos quedó en el corazón 
Los rasgos de aquel chiquillo nos sirven de talismán, su sentido de la vida celebramos con el refrán:
Recordad a Marcelino, muchachito tan divino, siempre va por buen camino, Marcelino Marcelín (bis) 
En el trabajo y los negocios siempre queremos prosperar, nunca tenemos bastante, todo es sufrir y envidiar. ¡Y existen tantas cosas bellas que no sabemos disfrutar! Marcelino, Marcelino se sabía conformar

jueves, 7 de junio de 2012

Mi tío Narciso, por Pablo Gil

Estas son las palabras del jesuita Pablo Gil que me ha enviado Conchita Vela:

Obituario basado en la homilía predicada en el funeral del P. Narciso Mendiburu S.J
La vida del P. Mendiburu se desarrolla en una doble historia, una historia extraordinaria y otra historia ordinaria.

La historia extraordinaria
Cemboráin desde la Venta de Zabalceta
La historia extraordinaria nos lleva a Cemboráin, un pueblo pequeño, cerca de Pamplona. Allí vivía una familia ejemplar. Los padres del P. Mendiburu trajeron al mundo a 16 hijos. Dos de ellos murieron en la infancia. De los 14 restantes, cinco entraron en la Compañía de Jesús. De los cinco jesuitas, 3 fueron a China como misioneros voluntarios, mientras que el P. Narciso Mendiburu fue como misionero a la India, a la Misión de Ahmedabad, en Gujarat.
De las chicas, tres entraron en congregaciones religiosas. La última que ha sobrevivido a todos es la Hna. Marina, dominica, que ha vivido muchos años en las misiones del Congo. Justamente escapó de la muerte cuando con otras religiosas de su congregación fue aprisionada por las bandas de Hutus y Tutsis que luchaban en una guerra fratricida.

SEVERINO, PACO, ISIDRA, NARCISO, Mª JESÚS, EMILIA, BENJAMÍN, PRISCI Y PEPITO
Esta es la historia extraordinaria y gloriosa del P. Mendiburu.

La historia ordinaria
La historia ordinaria es la del quehacer diario del misionero. El P. Mendiburu era un comunicador nato. Era un gran predicador con pectus (pecho, corazón...) oratorio. Esta elocuencia innata lo llevó en dos direcciones paralelas: la educación en los colegios de los que fue director por muchos años, y los ministerios pastorales, sobre todo por medio de los ejercicios espirituales a alumnos y alumnas.
Sus ejercicios a alumnos cristianos y no cristianos dejaban una honda huella, y le granjearon muchos amigos. Como ejemplo puedo citar el caso de una alumna musulmana a la que llamaba "mi catecúmena" porque le pidió que la bautizase. Esta alumna se quedo tan agradecida al P. Mendiburu que muchos años después, en un viaje que hizo el P. Mendiburu a España hace dos años, le pagó el billete de ida y vuelta, y como ella vivía en Londres, salió a encontrarse con él en el aeropuerto de Heathrow, en Londres.
Como parte de su ministerio pastoral, en uno de sus viajes a España, se trajo la famosa película "Marcelino Pan y Vino", que tuvo un enorme éxito en la India, pues la proyectó tanto en los colegios como en las misiones vivas 250 veces. Él mismo traducía el diálogo castellano al inglés o al Gujarati, según las necesidades. Llevaba estricta contabilidad de las veces que había proyectado la película, y al final, escribió un artículo que publicó la revista internacional de misiones "Christ to the World" que Mendiburu tituló: "He predicado el mismo sermón doscientas cincuenta veces."



Salpicaba sus sermones y homilías con historias, anécdotas, ejemplos y juegos de palabras que amenizaban el mensaje espiritual y dejaban profunda huella en los oyentes.
El P. Mendiburu era un buen religioso. El recuerdo que muchos de sus alumnos guardan de él es el verlo andar por los corredores del colegio después de las clases de la tarde, rezando el breviario o desgranando las cuentas del Rosario que nunca omitía. Su espiritualidad se basaba en principios y prácticas fundamentales: el rezo del breviario, el Santo Rosario y la Eucaristía.
Hasta hace muy poco, cuando estaba ya retirado por enfermedad, se le veía paseando muy despacio por el patio de la enfermería, apoyado en su bastón, rezando el Santo Rosario. Él solía presidir la Eucaristía en la Misa de los enfermos y en ella hacía un corto comentario del evangelio del día.
Hace pocas semanas discutíamos en su cuarto, en una de mis muchas visitas, sobre quién de los dos escribiría el obituario del que muriera primero, pues los dos navegábamos ya por la década de los ochenta (él más cerca que yo de los noventa). Pero nunca me imaginé que en unas pocas semanas yo oficiaría en Pamplona en su funeral.
Al final de mi homilía en la iglesia de los Jesuitas de Pamplona di las gracias de parte de la Provincia del Gujarat a la comunidad jesuítica de Pamplona, que realmente se volcó en hacerle menos dolorosos los últimos días de su vida en la enfermería y en la clínica, visitándole todos los días y arropándole hasta el último momento.
Quiero acabar citando las palabras que me escribió el Provincial del Gujarat el dia de su muerte en respuesta a mi correo informándole de la muerte del P. Mendiburu:
"El P. Mendiburu fue siempre un fiel y alegre Jesuita.- Amaba su vocación con verdadera devoción. Con su jovial comportamiento influyó positivamente en muchas personas y derramó alegría a raudales en todas las comunidades donde vivió".
P. Pablo Gil S.J.

viernes, 18 de mayo de 2012

Hola, Narciso


[Actualización 29.10.12: Hoy es San Narciso. Habrías cumplido 90 años. Felicidades, tío!!!]
Hola, Narciso: ¡querría decirte tantas cosas..! A pesar de nuestras pequeñas diferencias, han sido muchos años de complicidad (alguien me solía llamar "el Narciso laico"), quizás porque cuando yo nací, tú fuiste de misionero a la India.
Nuestro amor a Cemboráin, al lenguaje propio de ese pueblo, a los juegos de palabras, la afición por hacer versos, las nuevas tecnologías a las que (tú con mucho más merito) tuvimos que adaptarnos... Muchas gracias por haber compartido todo eso conmigo. 
Y también por haberte apuntado, cuando "caías" por aquí, a comer en casa de tus sobrinos, aunque mi Ceci te pusiera arroz.
Pero hoy quiero agradecerte sobre todo la sonrisa que ayer mismo me regalaste.
Muchas gracias, Narciso.
Y hasta siempre,
tu sobrino Patxi (y todos los demás sobrinos y sobrinas)

(Ya sabes, Narciso, dale al play)

Éste es el último correo que recibí de Narciso. Lleva fecha del martes, 3 de abril de 2012:
Me han llegado las imágenes, algunas de ,las cuales son inéditas, como la de la entrada y el pasillo la sala....La de los hermanos en frente de la puerta de la iglesia se lleva la palma. !Qué guapos estais todos...Me he asomado al balcon de la sala y he podido contemplar extasiado la "playa" el "Izaga" y la mitad de los pueblos del valle. !Qué bonito ver todo verde - verdin, verdin, beticó - pero ya sé que necesitais del "abril aguas mil" para que crezcan esas cosechas de trigo, cebada. ezkandia etc. Gracias Patxi por todo.
FELIZ SEMANA SANTA Y PASCUA FLORIDA.

(Y vuelve a mirar estas fotos que te mandé:)

Severino, Paco, Isidra, Narciso, Mª Jesús, Emilia, Benjamín, Prisci y Pepito

Paco, Prisci, Benjamín, Severino, Narciso y Pepito




Narciso ha participado muchas veces en mi blog. Leed esto que escribió en una entrada sobre la laya:

Conocí las layas aunque yo en concreto las usé muy poco. Pero aún estoy viendo layar a tu padre y Severino en aquel campo de la "pomera" camino Unciti. Yo usé más el "apero" y el "bravan".. Una anécdota de la que nunca me he olvidado es que estando comiendo con mi madre en la fonda de la Biviana empecé a decir a los comensales:"Me he comprado un "calcetismo" en vez de catecismo..Uno de los presentes me dice: "Vamos a ver cuanto sabes. ¿Cuantos Dioses hay? - "Uno" le contesté sin titubear. "Muy bien." ¿Y cuantas personas?" - "Tres", le dije. "Muy bien" Luego me pregunta:"¿El padre es Dios?" Y sin titubear le contesto: "No, es labrador" Carcajada general...Pero le dije la verdad. Yo creía que se refería a mi padre D. Venancio, que realmente era labrador. Luego más tarde al entrar en la Compañía y leyendo el evangelio de S. Juan ví que allí también dice Jesucristo que su Padre era labrador (agricola) O sea que no estuve muy desacertado en mi primer examen de calcetismo. Un abrazo. Narciso

Tras leer esto, me ha dado verdadera rabia no haberte hecho en la Clinica de San Miguel un buen examen de calcetismo del Padre Astete. Lo tenía aquí mismo, en casa.

O esto que escribió, pocos meses antes de morir, en la entrada sobre "Por Santa Lucía...":




Yo también soy aficionado a la astronomía pero soy incapaz de entender el problema que discutís tú y tus amigos. Ya no me queda mucho tiempo para mirar las estrellas. Un abrazo. Narciso







miércoles, 23 de marzo de 2011

La laya: un apero ancestral de Navarra

Layadores de San Martín de Unx
La laya, ese humilde apero, ancestral en la agricultura de Navarra, es todo un símbolo de la diversidad y pluralidad de esta tierra. Es también interesante destacar que en la misma Navarra, con una distancia de menos de 70 km, las layas son distintas. Y no se puede exportar la laya de Leiza a San Martín, ni al revés. Y quien dice la laya, dice otras formas culturales específicas. Quien tenga oídos...
Quiero poner, también, especial énfasis en los comentarios de mi tío Narciso, al que tanto echo en falta, que podéis leer al final. Con los años, me llegan más adentro. No dejéis de leerlos, sobre todo los más jóvenes.
Grupo de layadores de Leiza, publicada en Caro Baroja (Foto Archivo del Museo San Telmo, 
Donostia): percusión lanzada desde una mayor altura que la realizada por la laya de mango largo
Tanto el Corominas como José María Iribarren coinciden -sin aportar pruebas- en atribuir a la palabra "laya" (ver abajo) un origen vasco:  "laia". Derivados: laiatu (layar), laiari (layador)...
Este instrumento agrícola tiene que ser, dada su elementalidad, muy primitivo (al igual que la propia palabra vasca "laia") y se ha venido utilizando hasta mediados del siglo pasado en lugares en los que no entraba el arado. Pero mucho antes del arado, en los comienzos de la agricultura por esta tierras del Pirineo occidental (hace algo menos de 6000 años), tuvo que usarse algún tipo de palo para cavar con el fin de preparar la siembra. La laya bien pudo ser, junto con la azada, el pico.., la evolución posterior de ese palo cavador.
La diferencia del terreno entre el norte y el sur de Navarra (más húmedo y blando en el norte, más seco y duro en el sur) explica perfectamente el tipo distinto de layas (puntas más largas en el norte, más cortas en el sur) que se utilizaban.
La laya ha tenido una evolución en la actual "Horca de doble mango" que no es más que la unión, el ensamblaje de dos layas a las que se incorporan dos asas para ayudar a hacer palanca. Esta horca se usa en los huertos para mullir y revolver la tierra. (ved el vídeo sólo un poco, para haceros a la idea de cómo funciona, simplemente)



La laya tradicional del sur de Navarra ha adquirido en los últimos años un uso lúdico y deportivo como se puede comprobar en las carreras de layas de Artajona, Puente La Reina...


Los hermanos Caro Baroja (en su nunca suficientemente agradecida labor de tomar nota de todo aquello que estaba a punto de desaparecer), nos deleitan en este vídeo, de hacia 1970, con la acción de una cuadrilla de layadores de San Martín de Unx. Se oye de fondo una preciosa jota:

Me gustan los labradores, 
cuando los veo labrar (1)
y las mulitas que llevan 
¡qué bien saben trabajar!

Es admirable el ritmo que llevan y la compenetración de la cuadrilla de Leiza:


(1) Algunas palabras: "laya", "labrar", "cultivar":
Diccionario de Corominas
Diccionario de Iribarren
Diccionario mío, de mí, propio