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martes, 4 de febrero de 2025

Sin Maps no soy nada: La almadía y la pasarela

Y con Maps, tampoco (jajaja). Pero, además de ser un buen sucedáneo cuando se tienen dificultades para viajar, te permite disfrutar y conocer cantidad de detalles antes, durante y después del viaje. Resumiendo: internet y Google Maps no son suficientes, pero cada día son más necesarios.

Un ejemplo
1929. Almadía en el Esca. (Celestino Martínez)
Veamos este caso reciente. Me llega en Facebook la foto de portada con este único dato: "Almadía por el Esca". Suficiente para estimularme a querer saber más de esa imagen de las almadías por el río roncalés. 
A primera vista parece que están a punto de atropellar a un individuo, pero mirando más despacio ves que los almadieros están demasiado estáticos, como si la almadía estuviera detenida.
¡Y qué curiosa esa pasarela que se cruza en aspa con la almadía! ¿Existirá aún? ¿Dónde está exactamente?

Navarra Cuatro Estaciones. Caro Baroja
Gracias a X el tema de la almadía queda resuelto inmediatamente:
"Almadía de cinco tramos descendiendo el río Esca en Burgui, en el año 1971, para la grabación del documental 'Navarra cuatro estaciones' de los hermanos Caro Baroja. Un proyecto de salvaguarda de las manifestaciones etnográficas de Navarra ya desaparecidas".
Gracias a esta precisa información, se explican los detalles extraños que hemos señalado.
¿Y la pasarela?

Maps. Puente colgante de Burgui
Puente colgante de Burgui. Foto de Maps
Nos desplazamos hasta Burgui con Maps y, desde el puente, cuatro km río arriba encontramos "Puente colgante de Burgui". Vamos, que de pasarela nada. Puente colgante como el de Bilbao, o más.
Pinchamos en "Puente colgante" y ahí lo tienes. ¡Vaya que si existe!
Y entrando en el Sitna, puedes ver cosas que en vivo y en directo no se pueden ver. Por ejemplo, que la pasarela de la foto de 1971 era nueva, ya que en Sitna 1966-71, no aparece. O que la del 2000 parece más ancha que la actual, que sí es parecida a la de 1971:
Las fotos de Maps te permiten ver detalles que, yendo a cruzar la pasarela, seguro que no te fijas. Por ejemplo, este buen consejo a los críos antes de que crucen:
"Aprieta el pan, que se escapa la magra" ¡¡¡Genial!!!
Y ahora, con el pan bien apretau...

domingo, 9 de abril de 2023

Almadías, junto al Pilar

1923 Miguel y Gabriel Faci 
Esta imagen aparece en la portada del libro "Miguel y Gabriel Faci, fotógrafos fundadores de la Real Sociedad fotográfica de Zaragoza".
En la mayor parte de la 1ª mitad del siglo XX, el Pilar se nos muestra con sólo las dos torres altas más alejadas del río. Hay que esperar a la 2ª mitad para verlo como lo vemos hoy
Imagen actual de Google Maps
Vemos, al fondo, el Puente de Piedra, nombre al que ojalá algún día se le añada el sobrenombre "Francisco de Val". Sus tajamares apuntan hacia nosotros, por tanto la corriente y las almadías vienen de nuestra derecha. 
Cuando el almadiero llegaba a Zaragoza, el Pilar se presentaba a su derecha. "Aparcaba" la almadía, enfrente, donde los aserraderos del Arrabal (en lo que hoy es el Parque de Macanaz), y visitaba a la Pilarica:
"Si bajas a Zaragoza y no haces visita al Pilar,
herejía de almadieros, Dios te puede castigar"
Un vigilante, sentado a la izda., controla la situación
Llama también la atención la naturalidad con la que, en los años 20, charlan "en culitatis" algunos chavales mientras otros juegan a subirse a las almadías. Otro se ha dado cuenta de la presencia del fotógrafo e intenta divisarlo ocultando con la mano los rayos del sol de la tarde. 
Detrás del ropero (o burro, desmontado de la almadía y clavado en tierra), un almadiero, calado con boina, vigila la situación.

Seguimos ahora a Mª Carmen Guerrero Aspurz en su estudio sobre las almadías, con algunas imágenes, de 1910-20, del Marqués de Santa María del Villar quien, en 1916, descendió desde Urzainqui hasta Tortosa en una de aquellas almadías que tanto le entusiasmaban, y de las que nos ha dejado unas fotografías técnica y estéticamente excelentes.

Con la construcción del pantano de Yesa acabó la era de las almadías. La última bajo en 1952. Desde entonces han tenido lugar numerosas exhibiciones, tanto en tierras navarras, como aragonesas (navata). Demostraciones públicas que han querido homenajear a la última generación de almadieros.  
Por el Esca hasta el Matral. Esta era la primera etapa del trayecto, quizás la más peligrosa por los estrechamientos, "foces" y "congostos", que origina el río al cortar transversalmente la estuctura caliza. 
El panorama se abría aguas abajo de Sigüés, en el Matral (que hoy ocupa el embalse de Yesa), frecuente punto de arribada como recoge la canción: 
"Al compás del remo tenemos que ir a almadiar, 
por el río abajo desde Burgui hasta el Matral. 
Ten mucho cuidado no vayas a amorrar, 
porque en las revueltas tienes que cabecear"
Por el Aragón y el Ebro. Al llegar al Aragón han quedado atrás las congosturas del Esca y aparentemente el peligro. Así se refleja en estos versos: 
"Tras los ríos peligrosos 
cuando pasan del Matral 
remando ya por el Ebro,
todo es remar y cantar".

Santa Mª del Villar 1910 Bajando por el Esca
Zaragoza era el principal destino de la madera. Allí se situaban importantes almacenes y serrerías, algunos propiedad de roncaleses establecidos en esa ciudad. 
Sin embargo, durante el recorrido, se iban vendiendo troncos sueltos al pasar por la Ribera. Al arribar a sus pueblos, los almadieros pregonaban su mercancía a la voz de: 

"El que quiera comprar madera, que salga a la balsa"

El precio por entonces, después de la última guerra, era de siete pesetas "el palo" y el metro cúbico se pagaba a unas quince pesetas. 
El viaje de vuelta se hacía en tren, pero los padres de estos últimos almadieros regresaban muchas veces andando desde Zaragoza hasta el valle del Roncal, durmiendo en pajares y posadas. 
La vida del almadiero era ciertamente dura; iba permanentemente mojado; en invierno, a ello se añadía el frío y, a veces, la nieve de la que apenas les resguardaba un sombrero de ala ancha que solían llevar.
Pero ni esto ni la violencia del río que a veces costaba vidas, arredraba a estos bravos navegantes de agua dulce. 
Trabajar en la madera, ser almadiero, era la ilusión desde pequeños de muchos roncaleses. Algunos comenzaban muy jóvenes, con once y catorce años; primero lo hacían como coderos y luego pasaban a ser punteros. Con el tiempo aprendían a conocer la corriente y cada recodo del río, a ser, en definitiva, buenos almadieros; esto suponía una gran habilidad para dominar los rápidos, sortear los machones de los puentes y entrar derechos por los contrapuertos de las presas. 
Santa Mª del Villar Bajando por el Esca
La convivencia con el río les enseñaba a interpretar el talante variable de éste, lo que llamaban "el gallo del agua"; si, por ejemplo, el agua "reía", rebullía, era señal de poco fondo. Esto era frecuente en el Aragón y el Ebro, que no por más caudalosos eran más fácilmente transitables. Por ello había que mantener la atención fija en la corriente durante todo el recorrido y procurar una perfecta compenetración entre punteros y coderos.  
Este oficio requería de una gran fortaleza física, agudeza visual y también de un carácter arrojado. La mentalidad del almadiero era muy distinta de la del otro prototipo de montañés: el pastor; aquel era menos conservador y más amigo del riesgo y la aventura. 

Y para terminar, descendamos el Esca en almadía, de la mano de los Caro Baroja... 
El día 9 de mayo de 1971 bajó una almadía (pincha) de cuatro tramos para el documental " Navarra. Las cuatro estaciones" de Julio y Pío Caro Baroja.
Florencio Lacasta, Pablo Tolosana, Inocencio Ayerra y Eusebio Tolosana fueron los almadieros burguieses.