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lunes, 15 de marzo de 2021

Os presento el Reloj de Sangre de la Ciudadela (rect.)

Avda. del Ejército. Puerta principal de la Ciudadela. Arriba, el Reloj de Sangre. AMP
Hace ya unos diez años encontré una postal de Lucien Roisin con una imagen de la Puerta principal de la Ciudadela (la de la Avenida del Ejército) cuyo pie de foto ("Pamplona. Portal de entrada y Reloj de Sangre de la Ciudadela") me sorprendió tanto que me hizo iniciar un camino de investigación cuya última (mejor penúltima) etapa es esta entrada. 
Hoy puedo decir con total seguridad: "os presento el efímero Reloj de Sangre de la Ciudadela de Pamplona".
Lo primero que hice fue enterarme de qué es un "reloj de sangre". Se trata de una campana accionada por el brazo de un hombre (a mano, a músculo, de ahí lo de sangre, para diferenciarlo de los otros relojes: mecánico, de sol, de arena, de agua...), normalmente un centinela que repite la hora que da el reloj o la campana de alguna iglesia. Era, pues, un término de uso militar.
(1) Postal de Roisin (2) Ciudadela de Pamplona,hoy, (3) Ciudadela de Jaca
Tras laboriosa investigaciones y con la ayuda de J.J. Martinena, encontré que en la ciudadela gemela de Jaca...
encima de la logia (ver 4ª acepción) de arquillos de medio punto de la torreta se mantiene todavía una espadaña de tres huecos, del tipo de las que tienen muchas ermitas e iglesias conventuales, en uno de los cuales se puede ver todavía la campana que servía para los avisos y llamadas a la guarnición de la fortaleza. Y algo así pudo haber habido aquí, aunque no aparece dibujado en los dos planos
Reloj de Sangre, hoy
El testimonio de Roisin era hasta entonces el único que afirmaba que en la ciudadela pamplonesa había un reloj de sangre. Hasta que di con un segundo testimonio y no de un cualquiera sino nada menos que el de José María de Huarte y Jáuregui (Pamplona, 1898-Madrid, 1969), hombre de gran formación intelectual que desempeñó el cargo de archivero-jefe del Archivo Real y General de Navarra y llegó a ser Académico Correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando.
Y en este documento de la hemeroteca de DN, de 1930, José María de Huarte nos confirma lo que decía Roisin. Ésta es la frase de Huarte y Jáuregui, cuando habla de la Ciudadela:
el reloj de sangre erguido sobre el túnel de las guardias
O sea, que a la estancia que está sobre el túnel de entrada, en la puerta principal de la Ciudadela, al lado del Cuerpo de guardia, en 1930, se le llamaba "reloj de sangre".
Ya sólo faltaba encontrar alguna foto de la campana que, mediante alguna cuerda, se accionaba desde esa estancia.
Y ayer, hojeando "Historia, fotos y 'joyas' de Pamplona", de Arazuri, en la página 21, di con ésta de 1905:
Arazuri: "1905. Dos aldeanas montadas en caballerías cruzan desde la c/San Miguel
hasta la c/ del Vínculo. Foto Vicente Istúriz"
Ya la había visto otras veces pero, quizás distraído por el caminico en la nieve, el pie de foto.., no me había percatado de que esas dos campanas (que también ya había visto) podían ser el dichoso Reloj de Sangre de la Ciudadela. 
Pero ayer estudié esa posibilidad, hice mis cálculos, alineaciones... (os las ahorro), y todo cuadra.
Busqué algunas fotos más (en esta página de MVP, hay 2 ó 3), como ésta, también de V. Istúriz, seguramente de la misma nevada algún día más tarde, pero mucho más clara:
1905. Foto Vicente Istúriz (M.V.P.)
O ésta, clarísima, también de Vicente Istúriz, a pie de calle, desde el Paseo Valencia que, cuando la editó Eusebio Rubio ya era Boulevard de Sarasate.
1898 Vicente Istúriz (M.V.P.)
Efímero Reloj de Sangre
Tenemos un testimonio clarísimo y con fecha exacta que nos garantiza que el 13 de Julio de 1890, cuando se puso la 1ª piedra de la Audiencia, las campanas no estaban instaladas, al menos, en la estancia a la que Huarte llama "Reloj de Sangre":
13.07.1890 1ª piedra de La Audiencia, hoy Parlamento de Navarra (pincha). Foto Zaragüeta
Y en el AMP hay una foto de Benito Rupérez, de 1928, en la que las campanas ya no están.
Con menos de 40 años de existencia no es extraño que ese nombre tan curioso de "Reloj de Sangre" no haya pasado a las siguientes generaciones y su nombre solo haya quedado en la memoria de algún experto como José Mª de Huarte y Jáuregui. Ni siquiera Arazuri lo menciona.
Pero, por lo menos, misterio desvelado.

Rectificación 17.03.21
1979. Las dos campanas estuvieron hasta 2003 en la torreta del patio interior de la Audiencia
36 horas después, tengo que rectificar. Ya me extrañaba a mí que, a pie de calle, desde el Paseo Valencia, se viera por encima de la Audiencia (3 plantas) las campanas del Reloj de Sangre (2 plantas) de la Ciudadela, situado a más de 200 metros de distancia.
Gracias al SITNA he sabido que hasta 2003 ha habido -en el mismo tejado que mira a Sarasate, pero en la parte que desagua hacia un patio interior- una torreta parecida a la del Reloj de Sangre de la Ciudadela.
La alineación de ambas nos lleva hacia donde la calle San Miguel entronca con el Paseo Sarasate, como en las dos primeras fotos de la nieve. De ahí mi error, por el que pido disculpas.
C: torreta Ciudadela; A: torreta Audiencia; SM: esquina San Miguel-Sarasate
Esas dos campanas no estaban en la Ciudadela, sino en la Audiencia. Olvidaos, pues, de la partida de nacimiento y defunción del "efímero reloj de sangre". 
Lo mejor de este fracaso es que el misterio del reloj de Sangre de la Ciudadela continúa.

miércoles, 1 de abril de 2020

J.M. de Huarte y el "reloj de sangre" (Ciudadela)

1ª hipótesis: Reloj de sangre (?) y reloj de bolsillo
Hace ya unos cuantos años encontré una postal de Lucien Roisin con una imagen de la Puerta principal de la Ciudadela (la de la Avenida del Ejército) pamplonesa, cuyo pie de foto me sorprendió tanto que -hace unos cinco años- me hizo iniciar un camino de investigación.
El pie de foto original dice así:
18 - PAMPLONA Portal de entrada y Reloj de Sangre                        L.ROISIN
de la Ciudadela y Lápida conmemorativa del Virey Duque de Trayecto (s  XVI)

Miré por todos los sitios, pregunté a diestro y siniestro, me fui a la Puerta de la Ciudadela, la fotografié de arriba a abajo, hablé con los encargados de atender a los visitantes... Nadie sabía nada de ese dichoso reloj de sangre. 
Desesperado, me puse en contacto con Juan José Martinena, quien en tantas ocasiones me había sacado de apuros. Pero en este caso, no hubo suerte:
Amigo Pachi:
En esta ocasión siento decepcionarte. Tengo esa postal desde hace muchos años en mi colección y nunca he conseguido interpretar esa enigmática denominación que lleva impresa al pie de la foto. Solo me consuela, y no mucho, el hecho de que ni mi colega Pepe Molíns, tantos años archivero municipal, ni mi consuegro, artillero recién retirado del Ejército, ni mi amigo Luis Eduardo Oslé, ex-coronel del regimiento de Infantería América de guarnición en Pamplona, doctor en Historia e hijo a su vez de coronel del mismo regimiento, me han sabido dar una explicación razonable...
Puerta principal y cuerpo de guardia, desde el interior de la Ciudadela
Así que tuve que enfrentarme al problema sin ninguna ayuda (al principio). Primero, empecé con la pregunta básica:

¿Qué es un "reloj de sangre"?
De todas las acepciones que ofrece la RAE, la que mejor lo define es "reloj de campana"
En la Prensa Histórica encontré algunas respuestas. El ejemplo más claro, el de la ciudad de Alicante. Dice así el ejemplar de la Revista Contemporánea de 30.11.1891:
"El reloj de sangre trae muchos recuerdos á la memoria de los que de niños tuvimos la fortuna de habitar en Alicante, en cuyo alto castillo de Santa Bárbara, inmensa á la vez que airosa mole que defiende á la ciudad, hay constantemente un centinela que cuida de repetir con una campana las horas que da el reloj de la colegiata de San Nicolás."

Como veis, no hay duda de a qué se llama reloj de sangre. Pero lo mejor lo encuentro en el ABC de 15.12.1904, trece años después de la anterior reseña:
"Esta torre fue construida el año 1846 por el maestro Petez (?), que aun vive en Alicante, teniendo en la actualidad ochenta y cuatro años.
En ella se colocó una campana que tocaba un centinela cada cuarto de hora, y por la cual se regía el horario del castillo, asi como los huertanos de Alicante."
¿Por qué se le llama "reloj de sangre"?
Un reloj de sangre era una campana en la que se tocaba la hora a mano, a músculo, de ahí lo de sangre. Quizá para diferenciarlo de los otros relojes: mecánico, de sol, de arena, de agua...
Así pues, el de reloj de sangre es una "campana accionada por la fuerza humana para dar la hora"

¿Hubo en la Ciudadela un reloj de sangre?

Y volviendo a la Ciudadela de Pamplona, a la postal de Roisin, ¿no pudo haber habido -quizás en la estancia que está sobre la puerta de entrada- una campana por la que se rigieran las actividades de los militares en la Ciudadela?
En estas cavilaciones estaba, cuando me llegó un correo que me decía que esa campana existe, pero que está... ¡¡¡en Jaca!!! Mirad con atención la triple imagen que encabeza este apartado 
Hola, Pachi:
Pues a la vista de estos nuevos datos, creo que algo de eso pudo haber en Pamplona. Te lo digo porque en la ciudadela de Jaca, empezada en 1598 y cuya puerta parece calcada de la puerta principal de la nuestra, la que da a la avenida del Ejército (aunque la aragonesa felizmente conserva su integridad, con los fosos, puente, etc.), encima de la logia (ver 4ª acepción) de arquillos de medio punto de la torreta se mantiene todavía una espadaña de tres huecos, del tipo de las que tienen muchas ermitas e iglesias conventuales, en uno de los cuales se puede ver todavía la campana que servía para los avisos y llamadas a la guarnición de la fortaleza. Y algo así pudo haber habido aquí, aunque no aparece dibujado en los dos planos en perspectiva que se han conservado, que datan de hacia el año 1600. Como se suele decir, siempre hay tiempo para aprender algo. Saludos cordiales
J. J. Martinena
Puerta principal y espadaña con su campana, desde el patio de armas de Jaca
Demasiada reforma para encontrar nada
Así pues, la puerta de entrada de la Ciudadela de Jaca, gemela de la de Pamplona, guarda -encima de la puerta principal- una estancia similar a la que tiene Pamplona y, sobre ella, una espadaña con una campana que, si alguna vez existió en la vieja Iruña, no ha dejado otra huella que la enigmática expresión de la postal de Lucien Roisin: "Pamplona, Portal de entrada y Reloj de Sangre de la Ciudadela".
Ya dijimos que la precisión de Roisin era proverbial y que es difícil pillarle en algún error en sus postales. Por ello, desde un principio pensé que de algún sitio habría sacado él esa expresión tan sorprendente.
Parte interior de la techumbre del que
ya podemos llamar  "Reloj de Sangre"
Y si nunca hubo espadaña en Pamplona, sí tuvo que haber campana, quizá colgada de la techumbre, en el interior de esa estancia que no tiene nombre, pero a la que desde hoy podemos llamar "reloj de sangre", como, al parecer, hace Roisin.
Por mí, enigma resuelto. A partir de ahora, cuando vea la postal de Roisin y su "reloj de sangre", ya sabré dónde mirar. 

José María de Huarte lo confirma
Así de optimista concluía hace 4 años pero, en mi fuero interno, no las tenía todas conmigo ya que sólo contaba con un único testimonio, el de una única postal de un único editor: Roisin.
Pero ayer, cuando vi la maravillosa fotografía de Belzunce, sin mucha fe, volví a mirar a ver si aparecía algo. ¡Y vaya que sí apareció!
Os pongo una sucinta biografía para que veáis de quién se trata:
Retrato de José María de
Huarte pintado por Zuloaga

José María de Huarte y Jáuregui (Pamplona, 1898-Madrid, 1969), hombre de gran formación intelectual que desempeñó el cargo de archivero-jefe del Archivo Real y General de Navarra y llegó a ser Académico Correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando. Su erudición abarcó diversas materias, especializándose en temas de genealogía y heráldica.

De él dice Juaristi en "Los caminos de Navarra":
"Para todos tiene Joshe María Huarte una indicación precisa, una respuesta que lo aclara todo: la palabra indescifrable, el vacío de cien años, el folio perdido y hallado en la carpeta número 1.475 de la estantería 36 de la segunda galería de la sala primera...".
No se puede dar en el clavo mejor.

Y en este documento de la hemeroteca de DN, de 1930, como la postal de Belzunce, José María de Huarte nos confirma lo que decía Roisin. Ésta es la frase de Huarte y Jáuregui, cuando habla de la Ciudadela:
el reloj de sangre erguido sobre el túnel de las guardias
O sea, que a la estancia que está sobre el túnel de entrada, en la puerta principal de la Ciudadela, al lado del Cuerpo de guardia, en 1930, se le llamaba "reloj de sangre".
Como, por la misma época, decía Roisin.

En la conferencia, Huarte no se detiene a explicar qué es un reloj de sangre, por qué se le llama así... Parece que sus oyentes, en el Casino Militar, lo dan por supuesto.
Os pongo el documento completo para que veáis la frase en su contexto:

José María de Huarte "Recuerdos Militares de Pamplona" 
Conferencia leída en el Casino Militar de Clases el día 28 de Noviembre de 1930 

"...finalmente, me producía verdadero placer trasponer los umbrales de la estratégica puerta de socorro que conduce a la llamada Vuelta del Castillo, para en sus avanzadas bajar o levantar el pesado y rechinante rastrillo, que todavía funciona como una supervivencia marcial de las edades que pasaron.
El color de las piedras; la maleza que al crecer por los fosos y por las plataformas prestaban a su hermoso conjunto cierto aire selvático, y las lápidas colgadas en los muros con los blasones y los nombres de los virreyes que intervinieron en su fábrica, era un constante motivo de inspiración que parecía inagotable, tanto más, cuanto no había paraje que no tuviera su leyenda o su historia. 
Sobre todos descollaba el hoy derrocado calabozo del fraile, donde un buen religioso, según se refería por tradición en las vigilias de las guardias, perdió completamente la cabeza a poco de ingresar en él en calidad de preso, víctima de las persecuciones que tanto ha cultivado la política para satisfacer las propias en los períodos de su auge...
Belzunce, 1930
Las vicisitudes militares de después nos congregaron de nuevo en la Ciudadela a los primitivos camaradas y a otros muchos, con motivo de las órdenes de concentración, dictadas a raíz de los dolorosos acontecimientos de la guerra de Africa Dobladas fueron entonces allí como en todos los regimientes, las actividades de instrucción y las obligaciones del servicio; la continuidad de las guardias y la frecuencia de las revistas militares, la compenetración entre nuestros pundonorosos jefes y nosotros sus subordinados, poseídos del afán, de atender cada cual a las obligaciones de su cargo. 
Ya me perdonareis que hable de mis personales recuerdos más de lo discreto, pero de ellos voy a deducir los que quedan por narrar de nuestra ciudad y que en más de una ocasión rememoré para entretener mis ocios de cabo, sargento y suboficial, cuando estaba de cuartel, de semana o de guardia. 
Ningún entretenimiento me producía más agrado que efectuar un rodeo por toda la muralla después del poético toque de oración o mejor aún del de silencio. Seguir el itinerario de las rondas de noche por aquellos lugares, era un poderoso incentivo para mi fantasía, que poblaba de actividad el reloj de sangre erguido sobre el túnel de las guardias, las plataformas de cañones, y de centinelas las garitas y puestos avanzados. Las murallas de la ciudad recuperaban entonces su oscurecida grandeza y la historia me refería, erguida sobre su ingente pedestal, todos sus secretos en la noche..."

miércoles, 31 de agosto de 2016

Resuelto el enigma del Reloj de Sangre de la Ciudadela

(1) Postal de Roisin (2) Ciudadela de Pamplona,hoy, (3) Ciudadela de Jaca
Esta estrada es continuación de  Un Reloj de Sangre en la Ciudadela pamplonesa


Me dice Pedro Novella que un reloj de sangre era una campana en la que se tocaba la hora a mano, de ahí lo de sangre. Quizá para diferenciarlo de los otros relojes: mecánico, de sol, de arena, de agua...
Y volviendo a la Ciudadela de Pamplona, a la postal de Roisín, ¿no pudo haber habido -quizás en la estancia que está sobre la puerta de entrada- una campana (2ª hipótesis) por la que se rigieran las actividades de los militares en la Ciudadela? Esta misma mañana voy a darme una vuelta por ahí, a ver si encuentro alguna señal de su existencia.
¡Hay que buscar esa campana!

Demasiada reforma para encontrar nada
Así terminábamos esa entrada.
He ido a la Ciudadela, en busca de esa dichosa campana, o de algún vestigio, información... de su existencia y, cuando he llegado a casa me he encontrado con este bendito correo que me dice que esa campana existe, pero que está...    ¡¡¡en Jaca!!! Mirad con atención la triple imagen de cabecera
Hola, Patxi:
Pues  a la vista de estos nuevos datos, creo que algo de eso pudo haber en Pamplona. Te lo digo porque en la ciudadela de Jaca, empezada en 1598 y cuya puerta parece calcada de la puerta principal de la nuestra, la que da a la avenida del Ejército (aunque la aragonesa felizmente conserva su integridad, con los fosos, puente, etc.), encima de la logia (ver 4ª acepción) de arquillos de medio punto de la torreta se mantiene todavía una espadaña de tres huecos, del tipo de las que tienen muchas ermitas e iglesias conventuales, en uno de los cuales se puede ver todavía la campana que servía para los avisos y llamadas a la guarnición de la fortaleza. Y algo así pudo haber habido aquí, aunque no aparece dibujado en los dos planos en perspectiva que se han conservado, que datan de hacia el año 1600.    Como se suele decir, siempre hay tiempo para aprender algo. Saludos cordiales
J. J. Martinena


Puerta principal y espadaña con su campana, desde el patio de armas de Jaca
Como veis, parece que a Martinena le convence esta 2ª hipótesis del Reloj de Sangre como una campana que, accionada por un centinela, regía las actividades del mundo militar.
Y él mismo nos ha facilitado el dato que nos faltaba para que todo cuadrase: la puerta de entrada de la Ciudadela de Jaca, gemela de la de Pamplona, guarda -encima  de la puerta principal- una estancia similar a la que tiene Pamplona y, sobre ella, una espadaña con una campana que, si alguna vez existió en la vieja Iruña, no ha dejado otra huella que la enigmática expresión de la postal de Lucien Roisin: "Pamplona, Portal de entrada y Reloj de Sangre de la Ciudadela".

Parte interior de la techumbre del que -desde hoy- es el Reloj de Sangre
Ya dijimos que la precisión de Roisin era proverbial y que es difícil pillarle en algún error en sus postales. Por ello, desde un principio pensé que de algún sitio habría sacado  él esa expresión tan sorprendente. Y si nunca hubo espadaña en Pamplona, sí tuvo que haber campana, quizá colgada de la techumbre, en el interior de esa estancia que no tiene nombre, pero a la que desde hoy podemos llamar "reloj de sangre", como, al parecer, hace Roisin.

Por mí, enigma resuelto. A partir de ahora, cuando vea la postal de Roisin y su "reloj de sangre", ya sabré dónde mirar. Y os agradezco a todos los que habéis ayudado con vuestros comentarios, o siguiendo con interés la marcha de esta apasionante investigación. Y muy especialmente a Pedro Novella y Juan José Martinena, sin cuyas  aportaciones hoy seguiríamos inquietos, sin poder dormir a pierna suelta, como haremos hoy.

jueves, 23 de abril de 2015

Un Reloj de Sangre en la Ciudadela pamplonesa

1ª hipótesis: Reloj de sangre (?) y reloj de bolsillo
Lucien Roisin (París, 1884- París o Barcelona, 1943) fue un fotógrafo y editor francés, afincado en Barcelona, cuya obra alcanza una gran importancia, tanto por su extensión en el espacio físico (con imágenes de toda la geografía española) como por su extensión temporal (desde los años 20 a los 50).
Es conocido muy especialmente como editor de postales. Muchas de las cuales las hizo él, directamente, y otras se las compraba a fotógrafos locales.
En multitud de ocasiones, cuando he buscado imágenes antiguas de Pamplona y de Navarra, me he topado con ese nombre, y he admirado la calidad de sus imágenes y la precisión de la información que aporta en cada una de ellas.
He subido a Facebook un breve muestrario de sus postales pamplonesas para que comprobéis la veracidad de lo que digo: calidad y precisión.

Actualización 15.06.15: He recibido de Maku Belzunegui unas postales de Roisín (y alguna cosilla más), entre las que se encuentra una del Reloj de Sangre de la Ciudadela, que, además de mejorar la calidad de las que había conseguido de Internet, tienen la virtud de haber sido coleccionadas por ella cuando era niña. Gracias, Maku. Las he añadido al álbum titulado "Pamplona. L. Roisin" con el nombre de la donante. Disfrutadlas.

Pues bien, hace ya unos cuantos años encontré una postal de Lucien Roisin con una imagen de la Puerta principal de la Ciudadela (la de la Avenida del Ejército) cuyo pie de foto me sorprendió tanto que me hizo iniciar un camino de investigación cuya última etapa es esta entrada.


El pie de foto original dice así:
18 - PAMPLONA Portal de entrada y Reloj de Sangre                        L.ROISIN
de la Ciudadela y Lápida conmemorativa del Virey Duque de Trayecto (s  XVI)
 Dejando de lado lo de "VIREY", forma antigua de "virrey", llama la atención la extraña expresión de "reloj de sangre". ¿De dónde ha sacado el siempre tan preciso L. Roisín que en la puerta de la Ciudadela hay un reloj de sangre? ¿Qué es un reloj de sangre? 
Miré por todos los sitios, pregunté a diestro y siniestro, me fui a la Puerta de la Ciudadela, la fotografié de arriba a abajo, hablé con los encargados de atender a los visitantes... Nadie sabía nada de ese dichoso reloj de sangre. 
Desesperado, me puse en contacto con Juan José Martinena, quien en tantas ocasiones me había sacado de apuros. Pero en este caso, no hubo suerte:
Amigo Patxi:
En esta ocasión siento decepcionarte. Tengo esa postal desde hace muchos años en mi colección y nunca he conseguido interpretar esa enigmática denominación que lleva impresa al pie de la foto. Solo me consuela, y no mucho, el hecho de que ni mi colega Pepe Molíns, tantos años archivero municipal, ni mi consuegro, artillero recién retirado del Ejército, ni mi amigo Luis Eduardo Oslé, ex-coronel del regimiento de Infantería América de guarnición en Pamplona, doctor en Historia e hijo a su vez de coronel del mismo regimiento, me han sabido dar una explicación razonable.
Personalmente, a título de "supositorio" como decía el cashero aquel, pienso que tal vez se conociera con ese siniestro apelativo, sin duda con carácter alegórico o simbólico, el dispositivo ese de las cadenas del desaparecido puente levadizo, que con unas (al parecer) bombas o proyectiles a modo decontrapeso, pudieran evocar las pesas de un reloj y de paso, recordar a los militares que su tiempo debe ir subordinado al servicio a la patria, un poco en la línea del "Todo por la Patria" que tradicionalmente se podía leer en un cartel colocado sobre la puerta de los cuarteles y edificios militares y las casas-cuartel de la Guardia Civil.
Y eso es cuanto se me ocurre en relación con tu consulta. 
Un cordial abrazo

J. J. M.   
Ambos, pues, coincidimos en que se trata de un reloj de sangre en sentido metafórico, al comparar, quizás, el mecanismo del antiguo puente levadizo con un reloj de bolsillo y su cadena, como se intenta en la foto de portada.
Pero, ¿por qué de sangre? Sobre esto lo único que he encontrado es esta frase lapidaria en una extraña página:
En época de guerra, el tiempo no se mide con arena, sino con sangre
Bueno, pues este es el reto. A ver si alguien nos aporta un poco de luz en este asunto tan pamplonés, y podemos, por fin, conciliar el sueño.
Contacto: patximendiburu@gmail.com


***
Actualización 31.08.16
Cara del Moro, Castillo de Santa Bárbara y Garita de la Campana

Un correo de Pedro Novella, dedicado en alma y cuerpo a la investigación y catalogación de relojes solares, me obliga a retomar la investigación sobre el reloj de sangre de la Ciudadela de la postal de Roisin. 
Me dice que en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica hay varias referencias al "reloj de sangre". Suelo mirar habitualmente en esa biblioteca, pero reconozco que en este caso se me había debido pasar porque, como bien señala Pedro, allí hay una muy interesante línea de investigación.
Omito algunos significados de "reloj de sangre" que  allí aparecen ("péndulo sostenido por dos dedos y que se mueve por magnetismo"), u otros, poéticos (Borges: "En mi pecho, el reloj de sangre mide / el temeroso tiempo de la espera") o literarios (Cela: "Reloj de arena, reloj de sol, reloj de sangre", 1989) y me centro en el significado que aparece en más ocasiones y que creo que puede darnos mucho juego: el de reloj de sangre como una "campana accionada por la fuerza humana para dar la hora"
El ejemplo más claro es el de la ciudad de Alicante. Dice así el ejemplar de la Revista Contemporánea de 30.11.1891:
El reloj de sangre trae muchos recuerdos á la memoria de los que de niños tuvimos  la fortuna de habitar en Alicante, en cuyo alto castillo de Santa Bárbara, inmensa á la vez que airosa mole que defiende á la ciudad, hay constantemente un centinela que cuida de repetir con una campana las horas que da el reloj de la colegiata de San Nicolás. 

Como veis, no hay duda de a qué se llama reloj de sangre. Pero lo mejor lo encuentro en el ABC de 15.12.1904, trece años después de la anterior reseña, cuando comienza la demolición de la Torre del Reloj:


Izda: la Torre del Reloj, en el Castillo de Alicante, antes de empezar su demolición
Dcha: los trabajos de demolición de la Torre (Fots Amad.)
Demolición de una torre célebre
La famosa torre del Reloj de Sangre en el castillo de Santa Barbara, de Alicante, que constituía un peligro inminente por amenazar desplomarse y caer sobre el caserío de parte de la poblacion, ha sido demolida.
Esta torre fue construida el año 1846 por el maestro Petez (?), que aun vive en Alicante, teniendo en la actualidad ochenta y cuatro años.
En ella se colocó una campana que tocaba un centinela cada cuarto de hora, y por la cual se regía el horario del castillo, asi como los huertanos de Alicante. La primitiva campana fue sustituida por la que en la actualidad tenía, en la cual se lee: Santa Bárbara. Año 1853. La torre estaba enclavada en un ángulo del parapeto, en la batería llamada del Macho, situada a doscientos metros de altura sobre el barrio del Portiget. Por efecto del tiempo y, más que nada, por haberse abierto uno de los pilares de la torre por el gran peso del mazo que servia par a dar los toques, la torre amenazaba desplomarse, lo que, de ocurrir, hubiera producido muchas desgracias, pues las piedras hubiesen caído sobre las casas que existen en el paseo de Gomis, frente a los baños. Ha habido que hacer un andamiaje especial rodeado de una fuerte red metálica, por si se desprendía repentinamente alguna piedra, y los hombres que han trabajado han estado constantemente atados. Con la pericia que tiene, el inteligente capitán de ingenieros D. José Navarro ha dirigido estos trabajos tan bien y con tal rapidez, que el miércoles último ha quedado desmantelada toda la torre, sin que hayan ocurrido desgracias y evitando un día de duelo a Alicante, como hubiera sucedido de no haberse quitado esta torre con las precauciones con que se ha hecho. 

Aquí tienes, en Google Maps, la Garita de la Campana
Aunque no sepamos por qué se llama reloj de sangre (ahora ya sabemos) a los toques de campana, sí parece claro -al menos en el lenguaje militar- qué puede ser un reloj de sangre.
Actualización 21.04.21
Recientemente se ha encontrado en las huertas de la Magdalena de Pamplona una "noria de sangre". Las norias de sangre deben su nombre a que la fuerza motriz era llevada a cabo por animales de tiro, como mulos y burros.
Y volviendo a la Ciudadela de Pamplona, a la postal de Roisín, ¿no pudo haber habido -quizás en la estancia que está sobre la puerta de entrada- una campana (2ª hipótesis) por la que se rigieran las actividades de los militares en la Ciudadela? Esta misma mañana voy a darme una vuelta por ahí, a ver si encuentro alguna señal de su existencia.
¡Hay que buscar esa campana!

Esta entrada continúa y culmina con éxito en:
Resuelto el enigma del Reloj de Sangre de la Ciudadela (la campana se ha encontrado en la Ciudadela ¡¡¡de Jaca!!!)