sábado, 20 de febrero de 2021

Iturrama, desde el alto de Esquíroz

"Vistas de Aranzadi y del barrio de la Magdalena desde Beloso Alto". Está claro que ha habido un error en esta foto de Julio Cía, de 1945,  a la que el AMP ha puesto el título de alguna otra. Equivocación que debe ser corregida ya que la han dado por buena en más de un grupo de Facebook.
Aunque no es una foto complicada, sí que es más fácil saber que no estamos viendo la Magdalena o Aranzadi, que conocer desde dónde está sacada con exactitud.
Si nos acercamos un poco más, vemos que el Frontón López se encuentra en una alineación vertical entre una zona bastante precisa (entre la 3ª canterilla y el bosque) del monte San Cristóbal y el fotógrafo.
Maps nos permite trazar una recta precisa entre esos tres elementos. Línea que llega hasta las cercanías del cruce entre la carretera a Esquíroz y la de Cordovilla.
Ahí tenéis los tres elementos (San Cristóbal-Frontón López- Fotógrafo) señalados con gran precisión.
Si nos fijamos en la foto de portada, vemos que el lugar donde está Cía es un campo maquinado que tiene una brusca caída hacia delante y a la derecha, características que coinciden muy bien con la zona de la carretera que, desde la explanada de Esquíroz, baja al Campus de la Universidad de Navarra:
Así pues, el título de la foto podría ser "Iturrama, desde el alto de Esquíroz"

Actualización 21.02.21
76 años después, hemos paseado por la misma zona. El campo maquinado, preparado y ya sembrado sigue idéntico, adornado ahora con algunos árboles. 
Se ha señalado una cañada, la Cañada Real de las Provincias, "también llamada de «Los Toros», una de las más antiguas de Navarra. Por ella se trasladaron, durante siglos, los toros que en «Las Provincias» (Vascongadas), constituían el plato fuerte de las fiestas".
Ha sido emocionante.

Mendiburu, #desolvidar, expulsado de Facebook

Un paraíso que se ha convertido en un infierno
Quiero, en primer lugar, agradecer todas las muestras de apoyo recibidas con motivo de mi expulsión, como Pachi Mendiburu, de Facebook y, de paso, intentar responder a la pregunta de por qué me han echado.

Comencé con el blog Desolvidar en diciembre de 2008 y pronto caí en la cuenta de que Facebook era un buen sistema para difundir mis publicaciones. Así que me creé el perfil con mi nombre y apellidos: "Pachi Mendiburu Belzunegui".
Los primeros años no tuve ningún problema, al revés, Facebook me animaba a seguir publicando, a compartir mis publicaciones, me felicitaba en mi cumpleaños... un idilio.
Yo iba entrando en diferentes grupos de Facebook con los que compartía las entradas, casi diarias, que hacía.

Empiezan los problemas
En algunos grupos (controlados por Bildu, Podemos...) mis entradas no gustaban y me solían castigar, expulsar para una temporada o para siempre. A esas expulsiones, alguna muy reciente, dediqué estas entradas (pincha)
A la vez, Facebook también empezó a castigarme, impidiéndome compartir mis entradas durante unos días, una o dos semanas. O sea, yo podía publicar las entradas en mi muro (mi "tablón de anuncios") pero no podía compartirlas en ningún grupo.
Un amigo experto me explicó que Facebook me había puesto un "boot", un número máximo de grupos con los que podía compartir y, si lo superaba, castigo al canto. Pero, ¿cuál era ese número máximo? Nadie me lo dijo.
Entonces empecé a echar mano de amigos que me ayudaban a compartir para que yo no alcanzara ese techo. A pesar de su ayuda, los castigos, menos, pero seguían. Tengo guardados los de 2019 y fueron 15, casi todos de una semana:
Aquello no podía continuar. 
Entonces un amigo me sugirió que me hiciera un nuevo perfil. No era complicado. Además el propio Facebook te anima a hacerlo: "crear cuenta nueva" "crea una página para un personaje público..."

Le hice caso, y entre los perfiles y los amigos, se acabaron los castigos. En 2020 ya no tengo más que dos castigos y los dos en enero, a comienzo de año.
Pero a finales de ese mismo año pasado empezaron las amenazas de Facebook: que me iban a cerrar la cuenta.
Primero, coincidiendo con mi expulsión del grupo "la Pamplona... olvidada", me quitaron el perfil "Cabeza Monte" (traducción al español de mi apellido "Mendi-buru").

Facebook consiente esto
Esta expulsión me demostró que en algunos grupos de Facebook la ley que rige es el antojo del administrador. Así como en otros grupos las normas están recogidas en un apartado, en "La Pamplona...olvidada", no. Además, es el único grupo que conozco (y conozco unos cuantos) que prohíbe los enlaces a un blog, concretamente al mío, a Desolvidar. Cada vez que puse un enlace a mi blog, me cayó un castigo ¡¡¡de un mes!!!
Me sometieron a un linchamiento moral (una de las lindezas que dijeron de mí es que era un "cunetero") sin yo poder defenderme (estaba castigado) y finalmente el administrador me expulsó. 
Y Facebook no hizo absolutamente nada. Bueno, sí: me quitó el perfil "Cabeza Monte". Reclamé y ni caso.
De hoy mismo

La puntilla
A finales de enero empezaron a ponerme dificultades a la hora de compartir. Luego, a no dejarme compartir con el perfil "Pachi Mendiburu". Desde hace un par de semanas tampoco puedo compartir como "Francisco de Val".
El lunes, 15, por fin me dejaron compartir como "Pachi Mendiburu". Un espejismo. Al día siguiente me eliminaron la cuenta.
Reclamé, les mandé mi DNI y ayer me contestaron: Me permiten la identidad "Francisco de Val" y eliminan mi verdadera identidad. Imposible más mala leche.
Hay que decir que el perfil "Francisco de Val" solo lo uso para compartir en algunos grupos.
Pero como "Pachi Mendiburu" he publicado más de 2000 entradas, he subido a Facebook centenares de álbumes que he enlazado a la entrada correspondiente. Para que os hagáis una idea del daño que me hacen, a mí y a todos los lectores del blog, os pongo este ejemplo de una entrada cualquiera entre centenares de ellas:
Arazuri J.J. "Pamplona antaño"

Hoy vas a disfrutar de 131 imágenes de la vieja Pamplona, que habrás visto a menudo, pero nunca comentadas con tanto detalle. Están extraídas de "Pamplona antaño" (1967), de José Joaquín Arazuri.
Pincha en este álbum, único en Facebook
Y al pinchar en "álbum", el enlace roto. 131 imágenes de la vieja Pamplona, cada una con los comentarios de don José Joaquín Arazuri, tiradas por el río abajo.
Y como ésta, centenares de entradas estropeadas.
¿A quién beneficia tanto daño?
Exijo a Facebook recuperar el perfil con el que he trabajado siempre: "Pachi Mendiburu". Siempre que me han dejado.

jueves, 18 de febrero de 2021

Puerta de Francia (3)

Es ésta la tercera entrada encabezada por esta imagen del AMP y la tercera que lleva la etiqueta "Puerta de Francia". En las dos anteriores he ido respondiendo al montón (unos 15) de interrogantes que planteaba -todo un reto- y hoy voy a tratar de aproximarme a los tres que me quedan por resolver.

1. El título: "Puerta de Francia"
Hombre con carga, en la 1ª puerta.
Julio Cía 1935 AMP
Puerta de Francia es lo mismo que Portal de Francia, Zumalacárregui o Puerta del Abrevador. Y aunque en la imagen se llega a ver las cuatro puertas (las dos del "Puente de las monjas", la del puente levadizo y la del escudo), es una mínima parte (y escorada a la izquierda) de lo que se ve en la foto.
También aumenta la extensión el título del AMP: "Panorámica de la zona del Portal de Francia".
Ni siquiera se ajusta "Panorámica del Frente de Francia", ya que delante y detrás de las murallas se ve "mucha Pamplona".
Sería más objetivo si esta foto se titulara así: "Pamplona, panorámica desde el norte".

2. Fecha y autoría
La fecha que da el AMP (1900 ca.) no es correcta porque para entonces la secuoya del Redín ya despuntaba sobre los tejados circundantes, como demuestran (pincha, hacia la mitad) la foto del Altadill (1898) y, aún más, el cuadro de Asarta (1895).
La primera vez (agosto 2016) que pregunté por esta foto,  el buscador de Google me respondió: "Roldán y Mena 1800". Así consta en mis archivos y, la verdad, que cuadra bastante bien, tanto en la fecha como en los autores. Los fotógrafos José Roldán Bidaburu y Félix Mena Martín actuaron asociados bajo la marca "Roldán y Mena" entre 1887 y 1899.
Lo más probable es que estos encontraran la foto y la publicaran bajo su marca.

3. Paso elevado
Paso elevado entre Baluarte del. Abrevador y Paseo de Ronda
Se ve con claridad que para pasar del baluarte del Abrevador al Paseo de Ronda (o viceversa) no hay más remedio que usar ese paso elevado, ya que la muralla no está unida entre ambas partes sino que deja abierta una profunda grieta que es la continuación de lo que, décadas después, será la Calle Barquilleros.
"Vista de Pamplona. Siglo XVII"
De esa grieta no he encontrado más testimonio que esta foto de 1880. Ni en la pintura "Vista de Pamplona. Siglo XVII" ni en los planos de la época he encontrado ninguna referencia a esa separación en la muralla.
Y es indudable que existió esa brecha. Si un día vais por la zona, podréis ver que el hueco fue rellenado:
Izda: sacada desde arriba; dcha: desde la base del baluarte
Tampoco de este "relleno" he encontrado noticia alguna. Y sospecho que eso tiene algo que ver con el hecho de que Barquilleros no haya sido calle y con ese nombre hasta tiempos muy recientes (1936). Me da la impresión de que, al ser la trasera de Carmen (por el este) y de las Adoratrices (por el oeste) , hubiera sido un barranco para desaguar lo que caía desde Dos de Mayo.
Sería interesante ver la profundidad de los sótanos y sub-sótanos de la calle del Carmen y de Barquilleros que llegan a la zona de la brecha. Por lo que se ve en la foto, se adivinan de muchos metros bajo tierra.
Si no hay testimonio de ello en planos, tampoco lo hay en el Sitna 1927 (pincha) y menos en las imágenes de la calle Barquilleros que son muy posteriores, pero que ayudan a la imaginación a hacerse una idea de cómo pudo ser aquella brecha:
De abajo arriba: Barquilleros, baluarte Abrevador, Monasterio San Pedro, Ansoáin
Julio Cía 1952 AMP (pincha)

O ésta que, evidentemente, no es el "Baluarte bajo de Nuestra Señora de Guadalupe" sino, como en la anterior, el baluarte del Abrevador:
Restauración del Baluarte del Abrevador. Julio Cía 1955 AMP (pincha)

miércoles, 17 de febrero de 2021

Hasel, Mendiburu y la libertad de expresión

La Universidad, para un delincuente
Ayer, sin ninguna explicación ni posibilidad de defenderme, me echaron de Facebook. En doce años he subido a Facebook centenares de álbumes de fotos, enlazados al blog, que ya no sirven para nada. El daño que me hacen es muy importante. 
Los que me leéis sabéis que no he pedido nunca un tiro en la nuca para nadie y que mis antecedentes son 40 años dando clases de Filosofía en la enseñanza pública y 12 años publicando en el blog Desolvidar, defendiendo los derechos humanos, los valores democráticos, a Navarra y a España.

Del muro de Laura Garofano (Periodista. Corresponsal de El Mundo):
Laura Garofano
«Vamos a ver, compañeros. NADIE en España va a la cárcel por tuitear y cantar cosas, ya cante bien o mal o sean verdad o no. Nadie va a la cárcel por injuriar a la Corona imputándole delitos por los que no hay condena alguna, o por enaltecer el terrorismo de ETA y los GRAPO, por amenazar con darle con un piolet en la cabeza a José Bono, o desear que el coche de Patxi López salte por los aires como el de Carrero Blanco...
Y todo ello en 64 tuits.

Se va a la cárcel por hacer todo eso y ADEMÁS por tener antecedentes penales como los siguientes:

-Condenado en enero de 2020 a seis meses de prisión por un delito de lesiones y coacciones al agredir a un periodista en la Universidad de Lleida (la misma donde se ha atrincherado y ha sido detenido) durante una rueda de prensa.  El juez consideró probado que Hasel empujó, insultó y roció con un líquido de limpieza al periodista, y por este motivo, además de la pena de prisión, le obligó a indemnizar a la víctima con 12.150 euros y a una multa de 5.400 euros por coacciones por haber impedido que los periodistas grabaran tapándoles las cámaras.  
La libertad de expresión y tal. La sentencia no es firme, pero los antecedentes penales no se los quita nadie.

-Condenado en junio de 2020 a dos años y medio de cárcel y a una multa de 2.400 euros por agredir a un hombre que fue testigo en un juicio y cuyo testimonio iba en contra del de un amigo. 

Cuando le cayeron estas dos condenas, él ya sabía que iba a entrar en la cárcel. Y os explico por qué.

Ya tenemos dos condenas por agresiones, una por coacciones (no firmes, pero que no le eximen de tener antecedentes) y una imputación por actos de naturaleza violenta que todos pudimos ver por la tele. 
Bien. Seguimos:

-Imputado por los sucesos acaecidos en 2018 ante la Subdelegación del Gobierno de Lleida tras conocer la detención en Alemania del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. Pendiente de juicio.


Y por último, y la clave de todo, es que en 2015, la Audiencia ya le había condenado a dos años de prisión por otro delito de enaltecimiento del terrorismo. Entonces sí logró que se suspendiera esa primera condena al no superar los dos años y carecer de antecedentes penales. La AN estableció como condición, para dejar en suspenso la condena, que Hasél no volviera a cometer delito alguno durante durante TRES AÑOS  o no fuera condenado en firme por algún otro delito EN TRES AÑOS ya que entonces ingresaría automáticamente a prisión.
Esto también le ha salido gratis

Ahora entra en la cárcel por esta segunda condena de enaltecimiento del terrorismo de 2018 (lo de las injurias a la Corona es nuevo con respecto a la anterior), que es por nueve meses y que ya fue reducida de dos años medio a nueve. Como ahora ya tiene antecedentes, por eso va a la cárcel. 

Es que leo muchos titulares de "estos son los tuits por los que Pablo Hazel va a la cárcel". No, no va a la cárcel por esos tuits. Aqui no está en cuestión la libertad de expresión. Va a la cárcel por injurias, calumnias, enaltecimiento del terrorismo y sobre todo porque TIENE ANTECEDENTES PENALES Y ES REINCIDENTE. Si no los tuviera, no entraría en prisión, como le pasó en 2014. Además la condena es de nueve meses, pero como se ha negado a pagar la multa, serán dos años y medio.
Universidad de Lérida

Él mismo y su abogado lo sabían, cuando este verano pasado empezaron a caerle condenas por las agresiones, que éstas iban a precipitar su ingreso en prisión. Lo dijo él mismo y hay hemeroteca.

A llorar a la llorería, Pablo Hasel. No manipules a los medios que esto no va de la libertad de expresión.»
Escuchad a estos catedráticos de la Universidad de Lérida:

martes, 16 de febrero de 2021

El origen de lo que hoy es el español

San Millán de la Cogolla (Yuso)
Pincha y alucina
He encontrado este cuentecillo en un libro -"Literatura navarra"- de comienzos de los 80. En aquellos años no se empleaba casi el término "español", sino "castellano". Así dice el libro: "hoy lo usamos (el castellano) 300 millones de seres humanos".
40 años después, "Un total de 580 millones de personas hablan español en el mundo. De ellos, 483 millones –tres millones más que hace un año– son hispanohablantes nativos, lo que convierte al español en la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes."

A LOS ESCOLARES
[El castellano y el vascuence o euskera son dos idiomas que hoy hablamos en Navarra. Tan navarro es el uno como el otro.
El nacimiento del segundo nos es desconocido. Ignoramos su origen.
Sí sabemos, sin embargo, dónde, cómo y cuándo comenzó a hablarse y escribirse el castellano (ver primer comentario).]
***
Empezó así...
Monasterio de San Millán de Suso
El castellano nació... como el río que brota de la frescura pequeña y blanca de las cumbres.
Fue hace mil años. Navarra era entonces un vigoroso reino (Reino de Pamplona) que se extendía desde el Pirineo hasta las tierras del Ebro.
Y ocurrió que un buen día de un año cualquiera de la segunda mitad del siglo X, en el monasterio riojano-navarro de San Millán de la Cogolla, que era como una gran montaña de oraciones, un monje tuvo que predicar un sermón, escrito en latín, a los fieles de los pueblos cercanos que acudían al monasterio.
Y comenzó la explicación.
Los hombres. las mujeres y los niños se aburrían. Y se aburrían porque las palabras latinas que el fraile leía apenas se parecían a las palabras que ellos usaban en sus conversaciones diarias. Se aburrían porque el idioma que las gentes sencillas hablaban, aunque procedía del latín, ya no era latín.
El buen monje se dio cuenta del poco interés con que los fieles le seguían. Y dejó de hablar. 
No dejó de hablar porque estuviese enfadado. Dejó de hablar porque no sabía qué hacer, cómo salir del atolladero. Además, había llegado a una parte de la homilía que tenía varias frases escritas en un latín muy difícil.
El fraile pensaba: «Si les digo las frases tal y como están escritas, no me va a entender nadie. Y si no las digo y me las salto, la conciencia me remorderá porque habré hecho una trampa de cierto calibre».
La gente seguía distraída. Y el frailecico, silencioso.
«Haré una trampa más pequeña. Diré las frases, pero las diré...», pensaba para sus adentros.
Y animado por su último pensamiento, sonrió pícaramente, carraspeó varias veces para atraer la atención de los fieles y, lento y seguro, comenzó a decir las frases con las mismas palabras que sus oyentes usaban para hablar entre ellos.
Los hombres, las mujeres y los niños quedaron asombrados y, por primera vez en lo que iba de misa, prestaron atención a lo que el fraile decía. Ahora sí que le entendían con facilidad.
Y la homilía gustó más que nunca. Gustó más que las que el padre prior leía en las fiestas solemnes o cuando los reyes de Navarra acudían en peregrinación al monasterio.
Después de la misa, el monje se fue a toda prisa a su pequeña y blanca celda y, ni corto ni perezoso, se puso a escribir en el margen del libro de homilías las frases que acababa de decir a los fieles...
Eran las primeras palabras escritas en castellano.
Aquel libro se guarde hoy en la Academia de la Historia de Madrid y todos lo conocemos con el nombre de «Glosas Emilianenses».
Y así fue como de la alta montaña de oraciones que era el monasterio de San Millán de la Cogolla brotó el manantial de la lengua. Brotó humilde y puro, como el pueblo que lo había creado.
Durante varios siglos, torrentes de palabras se fueron añadiendo a aquel fresco hilillo de frases primerizas y ya en el siglo XIII, un monje riojano llamado Gonzalo de Berceo, hizo crecer desde lo más profundo de su ingenuo corazón un regacho de versos dedicados a la Virgen. Y un nuevo afluente se unió al río de la lengua.
Juan Ruiz, que era Arcipreste de Hita, D. Juan Manuel y Jorge Manrique, entre otros, lograron que sus poemas y sus cuentos hicieran más veloz la corriente y más profundo el cauce.
Y las orillas se ensancharon.
A finales del siglo XV, el idioma llegó, por fin, al mar. Llegó hasta más allá del mar, hasta América.
Hoy lo usamos 300 millones de seres humanos.

Como veis, nuestra tierra ha tenido una importancia decisiva en el nacimiento de la lengua. Podemos decir, pues, que Navarra, junto con Burgos («Las Glosas Silenses» se escribieron en el monasterio burgalés de Santo Domingo de Silos y son con «Las Glosas Emilianenses» los dos primeros documentos escritos del idioma) y Rioja sirvieron de cuna al castellano.
Entre nosotros nació y aquí tuvo a uno de sus primeros escritores.
Después de él, muchos navarros han expresado sus emociones, cantado a Dios o narrado hechos históricos haciendo uso de la lengua que aquel lejano fraile diera acta de nacimiento en la soledad de su celda un día cualquiera de un año cualquiera del siglo X, cuando Navarra se extendía desde el Pirineo hasta La Rioja.
Mattin y Xalbador
Pero nuestra tierra, crisol de pueblos y culturas, ha sido siempre un reino multirracial y plurilingüe...
Por eso en esta ANTOLOGIA hemos recogido páginas escritas por navarros, no sólo en euskera y castellano, sino en todos los idiomas que entre nosotros se hablaron y escribieron: francés, latín, hebreo, árabe y provenzal.
Aquí tendrán, pues, cabida el amor y la muerte, la aventura heroica y el chascarrillo alegre, el tratado filosófico y la jota bravía, la narración histórica y el humilde versillo del bertsolari anónimo.

lunes, 15 de febrero de 2021

Miguel Santamaría Iturralde (DEP)

Con su aspecto risueño, alegre, de niño grande, se nos ha ido Miguel. Sin dar ningún aviso, de repente, dejando consternados a sus amigos y compañeros de rondallas, de tantas sobremesas de guitarras y canciones en la terraza del Danubio, del Anayak... y tantos sitios en los que repartieron su alegría.
"Donde quiera que estés, mi voz escucharás, llamándote con ansiedad, por la pena -ya sin final- de sentirte en mi soledad". Así le han cantado sus amigos en la despedida.

Un poco antes de esta puñetera pandemia, en el único bar dentro del Campo de San Juan, nos deleitó con estas coplillas del Osasuna de los años 50:

Esto que vais a leer ahora es un testimonio excepcional, elaborado por Javier Pérez de Zabalza, el hijo de Pedro, sí, el del Bar el 24 de Descalzos. Ocurrió en los años 1961-62. Yo, entonces con 12 años, recordaba vagamente algo, pero sé que Pamplona entera se volcó con el tema. Por eso, para mí, ha sido todo un desolvido.
Leedlo con atención.
Nota: nadie tiene derecho a reproducir este escrito sin contar con el permiso de Javier Pérez de Zabalza o el de Pachi Mendiburu Belzunegui.

Con Ángel Miranda hermano del presi de Osasuna
A sus 18 años, más o menos la misma edad que tenían Amaia Romero y Sofía Suescun cuando se proclamaron ganadoras de OT y GH* respectivamente, Miguel Santamaría Iturralde concursó en un exitoso programa que también le reportó gran popularidad. No se extrañen si no les suena; los hechos que vamos a relatar sucedieron a inicios de los 60 y casi nadie conocía a Miguel por su nombre, para todo el mundo él era...

El fenómeno
"Se busca un fenómeno" fue un ignoto (no encontrarán referencias en Internet) y curiosísimo espectáculo radiofónico que durante las 25 semanas que duró su emisión atrajo a millones de oyentes. El país entero seguía con asiduidad las proezas de los participantes en un concurso de habilidades itinerante que no requería grandes conocimientos ni destacar en materias específicas. Al contrario, lo que se medía era su capacidad de adaptación a una serie de pruebas de lo más aleatorio.
Con José Luis Goñi alias Pitt y
Josean Sola en la Blanca Paloma
Tras una primera retransmisión desde en los estudios centrales de Radio Madrid, en la que nadie consiguió superar las estrambóticas pruebas y hacerse con el titulo de Fenómeno, la expectación era grande cuando el viernes 8 de diciembre de 1961 el famoso locutor Antolín García se personó en La Voz de Navarra. Estaba previsto que la mecánica del programa propiciara el choque entre concursantes, beneficiándose de esa continua rivalidad; nadie sospechaba que en su segunda entrega fueran a dar con un auténtico fenómeno.
Miguel, natural de la calle San Lorenzo**, era uno de los tres concursantes, seleccionados previamente entre todos los presentados. Pronto impuso su dominio al superar una a una las siguientes pruebas (para colmo, no se admitia error posible; si fallabas al primer intento quedabas fuera de competición):
1) Identificar tres notas musicales tocadas aleatoriamente al piano.
2) Darle una calada a un cigarro y, en diez segundos, expulsar cinco aros de humo.
3) Repetir un refrán recitándolo al revés, palabra por palabra.
4) Mantener el balón durante treinta segundos sin que tocase el suelo.
Con Juanjo Cía y Pachi Antunez en la Blanca Paloma
5) Mecanografiar el eslogan comercial de uno de los cinco anunciantes: "Calzados Eya Canasa, elegantes, deportivos y contra el agua", "Embutidos y conservas de carne pamplonica, siendo Pamplonica cosa rica"...-, mientras cantabas en voz alta ¿dónde están las llaves, matarile...? Esta última nos parece especialmente complicada; nosotros lo intentamos, y así nos han quedado algunos artículos...
Al vencedor se le permitía modificar una de las pruebas para futuros programas. Miguel sustituyó la del balón por otra que consistía en darle toques con la cabeza disponiendo del mismo tiempo. Él, sin entrenar, consiguió dar 96 cabezazos. Y, según nos cuenta, no pudo tener mejor ocurrencia: "Casi todos los viernes había alguien que lograba hacer el resto de las pruebas, pero cuando tocaba enfrentarse a la del balón, no había quien batiera mi marca. A la de 50 o así se les caía". Juanito Alonso, portero del Real Madrid, llegó a declarar que nadie podría conseguirlo. De esta manera, Miguel ostentó el liderato durante 14 semanas, haciéndose cada vez más famoso. "íbamos a bailar a la Chantrea y mis amigos me presentaban a todo dios. En lugar de bailar me pasaba la tarde hablando con desconocidos. Aunque supongo que si hubiera sido por televisión habría sido peor".
En el txoko del casino Iruña

Aquel año de 1961 se había instalado en San Cristóbal el repetidor que hacía llegar la señal televisiva a Pamplona, pero todavía eran muy pocos los hogares que disponían de un aparato. Mientras todo el mundo se congregaba cada viernes junto a su transistor para oír las sucesivas entregas del programa en gira por las emisoras regionales de la Red Española del Movimiento (Córdoba, Valencia, Barcelona...), Miguel lo hacía desde los estudios de La Voz de Navarra. Fue allí donde, un aciago día de marzo, escuchó en directo cómo un nuevo aspirante le desbancaba, arrebatándole el titulo, tras darle 97 cabezazos al balón. Aquello suponía la descalificación automática de Santamaría, pero hubo una movilización popular a su favor:
De manera espontánea, la audiencia se lanzó a escribir cartas de protesta, que obligaron a los organizadores a reconsiderar su decisión y anunciar que le concederían una segunda oportunidad. "Como yo quería presentarme, pedí la cuenta en el trabajo. Tenía todo el día libre, así que continué entrenando". Lo hizo junto a uno de los tres compañeros con los que se había presentado a la primera eliminatoria: "un guripa, conocido mío de toda la vida, compañero de Escolapios y tal y cual. Se llamaba Jaime Zudaire Osácar, y al final fue el verdadero fenómeno". "Entrenábamos en Sindicatos, en la Avenida Zaragoza. Allí nos dejaron el piano y una máquina de escribir con los que nos tirábamos todo el día ensayando". Perseveraron como buenos buruandis (Santamaría consiguió elevar su marca hasta los 150 toques), y en los descansos encendían un pitillo y se ponian a hacer aros de humo.
En Navarra se canta en la mesa
¿Qué ocurre con nuestra psique y el pique? El orgullo, la cabezonería y el espíritu competitivo son intrínsecos a nuestra mentalidad. La aizkora, la pelota, el lanzamiento de Rabiosa o las carreras de korrikalaris siempre han generado desafíos y pachangas que, inevitablemente, se traducen en apuestas. Piensen en las sofisticadas tragaperras de Reta o Kirolbet, o en esa Tómbola de Cáritas del Paseo Sarasate que bajo su apariencia de labor social no es más que otra manifestación de nuestra desmedida afición al juego.
Pedro, en el Anayak
Llegado el día de la repesca, en el mes de abril, los dos compañeros se desplazaron a Madrid, ignorando que les tocaría competir como adversarios. Con 129 cabezazos en 29 segundos Jaime Zudaire se impuso al líder vigente y estableció otra prueba de control del balón con el pie que, llegada la ocasión, Miguel no consiguió superar. Le bastó a Zudaire con mantenerse invicto las cuatro semanas que restaban hasta el final del programa para proclamarse ganador.
En una entrevista le preguntaron qué planeaba hacer con el dinero. "Lo primero cobrarlo", - contestó él,-"luego ya hablaremos". Efectivamente, Jaime no ingresaría el premio hasta mayo del año siguiente. Íntegro, eso sí, porque en el franquismo apenas habia impuestos. Económicos, digo. Los éxitos de Jaime Zudaire Osácar no acabaron allí: Dos años más tarde, se alzaría campeón de España de remonte. Luego se mudó a Barcelona donde ha seguido vinculado al mundo del frontón y en alguna ocasión, cuando ha vuelto para sanfermines, se ha juntado con su antiguo colega de aventura. No hemos conseguido contactar con él.
En cuanto a Miguel Santamaría, a sus 74 años todavía sonrie cuando rememora la primera victoria: "Dos de las mayores alegrías de mi vida fueron aquel día y cuando a mi madre le tocó una bici en la tómbola". Por cada semana que mantuvo el título de fenómeno, recibió como recompensa un lote de productos de cada uno de los patrocinadores, así como 2.000 pesetas. "Era muy buen premio. En aquel tiempo, mi padre, que llevaba 20 años trabajando en la Diputación, ganaba 3.000 al mes". Aprovechó el dinero acumulado para comprarse un magnetofón, una bici y un acordeón. No fue mala inversión si se compara con la de otros concursantes navarros: Es sabido que el cirbonero Jacinto Garbayo montó un bar-restaurante que terminó siendo su ruina. Mientras que en Murchante destinaron el premio de El Grand Prix de 1997 a hacerse una rotonda.
No acabó ahí la cosa, en los días posteriores al concurso, Miguel hizo bolos de exhibición, que le llevaron a actuar en el Teatro Olimpia de Carlos III o en Añorbe, en la meta de la Vuelta a España... En julio, después de unos sanfermines que suponemos de traca, recuperó su puesto de administrativo en Embutidos Ciganda. Posteriormente, volvería a demostrar su heterodoxia desarrollando una carrera la mar de variopinta: las 64 entradas de su currículum incluyen oficios como programador informático, camionero por Europa, músico, ciclista aficionado o censor jurado de cuentas.
En cuanto al fenómeno de El Fenómeno, nunca llegó a repetirse. Con la llegada de los televisores también lo hicieron nuevos formatos como "La unión hace la fuerza", primer concurso de la historia de TVE, donde otro navarro, el leizarra Patxi Astibia, se hizo famoso al enfrentarse al mallorquín Guillermo Timoner en una prueba en la que tenía que cortar no sé cuántos kanaerdikos mientras el otro daba vueltas a un velódromo para asombro de un país que jamás había visto nada parecido. 
Pero esa historia mejor la dejamos para otro día.

(pincha para leer mejor)
EL FENOMENO
4.000 pesetas de premio en mano y 2.000 más de renta semanal para un joven de Pamplona
Noticia recogida en el diario Arriba España el 10/12/1961

*¿En qué momento los concursos adoptaron para sus nombres las siglas, hasta no hace mucho propiedad exclusiva de los partidos políticos, y éstos comenzaron a llamarse como programas de televisión?
** San Lorenzo es, sin duda, una de las calles más peculiares del callejero pamplonés: con sus propios danzantes, sus alcaldes y su típico plato de relleno por fiestas. Si alguien ha estado en ellas, celebradas en agosto, recordará la particular tradición de interrumpir la juerga a las cuatro de la madrugada para ir a casa del párroco a cantarle aquello de...
San Lorenzo en la parrilla / les decía a los judíos: 
"¡dadme la vuelta, cabrones,/ que tengo los güevos fríos!".

domingo, 14 de febrero de 2021

Sorprendente Pamplona: San Antón

Fiestas de San Antón, por J.J. Arazuri
Las fiestas de San Antón comenzaron siendo barriales y concluyeron siendo casi tan importantes como las de San Fermín. De sencillas y locales se hicieron viciosas y ciudadanas. En sus comienzos, los frailes del convento de San Antonio Abad celebraban todos los años la rifa de un cerdo en beneficio de su «casa-hospital o convento». En 1770, es decir, casi 20 años antes de desaparecer los antonianos, algunos vecinos del barrio, actuando «adicta y desinteresadamente», vendían y rifaban corderos en la Taconera y alrededores del convento en beneficio de los frailes.
Posteriormente, aquellas fiestas se hicieron tan populares y concurridas, que varios días antes de San Antonio comenzaba la afluencia de forasteros que, procedentes de los más lejanos rincones del viejo Reyno, abarrotaban fondas, posadas y casas particulares. 
A primeras horas del 17 de enero, los porches de la Plaza del Castillo se llenaban de puestos de venta y de rifa de toda clase de artículos. Durante la semana que comenzaba aquel día, el Ayuntamiento no cobraba impuestos a ninguno de los tenderetes instalados. 
La característica de aquellas fiestas, que duraban una semana, era el juego y las rifas. Las rifas se efectuaban con mugrientos naipes, en los que el as de oros señalaba al afortunado que recibía como premio lo mismo unas naranjas que artículos de bisutería, pañuelos, fajas, corpiños, corsés, etc. Había para elegir de todo: corte de pantalones, chalecos, faldas, vestidos, zamarras, rebocillos, etc. Existían tenderetes para todos los gustos. ¡Cuántos desafortunados, con la esperanza de completar su ropero a bajo precio, se quedaban sin ahorros y con lo puesto! 
En cuanto al juego, un Lau-Buru del siglo pasado publicó: «Pero si tanta era la barahunda en la vasta Plaza del Castillo júzguese lo que sería en las estrechas salas de los Cafés y en las muchas casas particulares que para aquellos días y para el exclusivo objeto de jugar se convertían en establecimientos públicos, con sólo retirar los muebles y sembrarlas del mayor número posible de mesas; y téngase en cuenta, que eran muchos más los aficionados a jugar dinero, que a las rifas de cortes de pantalones y chalecos. En estas casas y principalmente en los cafés de «Guidotti» y de la «Suscripción», situado este último en el primer piso de la casa que forma ángulo con la Chapitela, y que distaba mucho de tener las espaciosas dimensiones de los cafés modernos, se confundían todas las clases de la sociedad, y no era raro ver jugar en la misma mesa a la señora encopetada, con la que para jugar había empeñado las alhajas o los cubiertos, y a su criada que con el mismo objeto había recibido por adelantado todo o parte de su salario; al rico comerciante y a sus dependientes; al militar y al industrial.
En todas las mesas se jugaba, por descontado a juegos lícitos, pero los más usados eran «los ases», las «treinta y una», la flor (o anfluch), y el aristocrático ecarté; pero en cada juego podía escogerse la mesa donde las apuestas fueran más proporcionadas al fondo con que cada cual contaba. 
En muchísimas tertulias y peñas de amigos se apostaban los corderos, perdices y bacaladas para merendar durante muchas tardes dominicanas. 
En los cubiertos de Ciganda (donde en la actualidad está el Café Iruña), se instalaban largas mesas con tapetes verdes y escribientes municipales anotando los nombres y domicilios de los chicos y grandes, sin distinción de sexos, que mediante el pago de un real quedaban asentados para participar en la rifa del cuto. La mayoría, guiados por el deseo de ampliar el número de probabilidades, inscribían también a los muertos de la familia. El sorteo del cerdo, era el número culminante; se celebraba el último día de las fiestas, desde el balcón de la Casa del Ayuntamiento. La Plaza de la Fruta (hoy Consistorial), abarrotada de público, esperaba impaciente a que la mano inocente de un niño de la doctrina sacase el boleto ganador. Un concejal, desde el balcón de la Casa de la Ciudad, leía, ante la espectación de la muchedumbre, el nombre y domicilio del afortunado. Al momento cientos de mocetes acudían corriendo a dicha casa al grito de ¡lechón!, ¡lechón!, grito que repetían horas y horas. Con frecuencia, el nuevo propietario del cuto era un difunto a cuyo nombre habían apostado sus familiares, pero... no importaba, los herederos se llevaban al marrano al matadero para hacer buen mondongo». 
Aquellas famosísimas fiestas de San Antón persistieron hasta 1860, en que fueron suprimidas por el alcalde Marqués de Rozalejo, por pensar, con aquella mentalidad decimonónica, que si con los medios de locomoción existentes hasta entonces se llenaba Pamplona de forasteros, ¿qué sucedería al inaugurarse el ferrocarril? 
Ya para finalizar copiamos los cuatro primeros versos publicados en un número del Boletín Oficial de Pamplona de 1840: 
En Pamplona, San Antón, 
es haber perdido el juicio; 
¡Válgame Dios, qué bullicio! 
¡qué mezcla!, ¡qué confusión!

Arch. Mun. Propios, leg. A, libro de 1653-54, fol. 52v., part. 237. lbidem., leg. 16, libro de 1686-87, part. 17.
Arch. Mun. Estadística, leg. 5, n.° 1, n.° 2.
Arch. Mun. Correspondencia, leg. 54 (16 de enero de 1837).
Arch. Mun. Diversiones Públicas, Ieg. 45, exp. 24. (13 de enero de 1842).
BALEZTENA Ignacio. «Iruñerías» del 22-1-1950 (DIARIO DE NAVARRA).
«El Eco de Navarra», 21 de enero de 1896 (La fiesta de San Antón en Pamplona).
Boletín Oficial de Pamplona del 19 de enero de 1840.
Arch. Mun. Libramientos, leg. de 1583-84, carp. 6, n.° 116 y 117.
Ibidem., leg. 1580-81, carp. 10, n.° único.
Ibídem., Ieg. 1583-84, carp. 6, n.° 55, 19.
GOÑI GAZTAMBIDE, Arch. Cat. doc. n.° 1829.
IDOATE, Florencio, Cat. Sección Comptos, tom. LI, n.° 701, 750.
Arch. Gen. de Nav. Comptos, papeles sueltos, leg. 25, n.° 24.
MARTINENA RUIZ, Juan José, La Pamplona de los. Burgos.
Arch. Gen. de Nav. Comptos, t. 85, fol. 171.