martes, 11 de agosto de 2026

Cómo se las gasta Aranzadi (Pk. Pza. del Castillo)

Ciudadanos (izda.) observando la maqbara islámica Foto Muru Fraile
De cuando la donostiarra Aranzadi se empeñó en peritar las obras de la Plaza del Castillo justo el Día de San Saturnino, Patrono de Pamplona. Lógicamente, no se les permitió y se enfadaron tanto que arremetieron contra Trama.

Ahora que se cumplen 25 años del inicio de las obras del aparcamiento, no está mal desolvidar este documento para comprobar cuál era -y sigue siendo- el talante de la Sociedad de Ciencias Aranzadi
Ruperto Mendiri, de DN, ha publicado un magnífico artículo titulado Plaza del Castillo: 25 años del parking, que me viene de perillas para sacar a la luz un documento del propio Diario (pincha, ahí lo tienes completo) que había quedado relegado al olvido.

Del trabajo de Mendiri voy a entresacar este párrafo:
La aparición de estos tesoros arqueológicos paralizó durante meses las obras. Además, durante el proceso se fueron acumulando querellas contra los responsables políticos del parking. Seis ciudadanos presentaron con el inicio de las obras una demanda en la que acusaban a la alcaldesa, Yolanda Barcina, al director de Cultura y de la Institución Príncipe de Viana, Juan Ramón Corpas Mauleón, y a concejales y responsables municipales de atentar contra el patrimonio histórico. Admitida a trámite, la jueza, Aurora Ruiz, encargó una pericial a la Sociedad de Ciencias Aranzadi, respondida por una contrapericial de Trama. La querella terminó por archivarse.

 “Insultos, amenazas constantes, lanzamiento de piedras desde el exterior de las obras e incluso intentos de dañar vehículos”. “Algunos integrantes del equipo llegaron a recibir amenazas de muerte, cuenta”. Los arqueólogos, que “no representaban a ningún partido ni defendían el proyecto político de nadie”, fueron “señalados, insultados y amenazados simplemente por cumplir con su trabajo”, pues no dependía de ellos ninguna decisión sobre el tratamiento o destino de los restos. “Eso fue la parte más dura de todo aquel proceso”, recuerda García Barberena

Termas, junto al kiosco. Desconocido
Y el Día de San Saturnino, el Patrono de Pamplona, cuando la ciudad celebra su fiesta más íntima, con Gigantes y procesiones, una delegación de Aranzadi, que el día anterior había venido desde San Sebastián, se presenta en la zona de obras de la Plaza del Castillo. Llevan en mano el auto del juez que designa para el peritaje expresamente al secretario general de Aranzadi, Juan José Aguirre Mauleón y al equipo formado por Alfredo Moraza Barea, Alex Ibáñez Etxeberria, Larraitz Arretxea Sanz, Sonia San José Santamaría, David Zapirain Karrika y Juan Carlos Mora Afan. 
La aparición de cuatro miembros de Aranzadi en la escena de la Plaza del Castillo está motivada en la denuncia que presentaron ocho personas relacionadas con el colectivo que se opone a la construcción del parking. Miguel Ángel Muez Ororbia, Peio Iraizoz González, Jacinto Martínez Alegría, Pedro Iriarte Lusarreta, Juan del Barrio Iglesias y Jesús Arbizu Churío pidieron entre otras cosas en los tribunales el arbitraje de una sociedad especializada e indepediente. Sugirieron tres nombres, entre ellos el de Aranzadi.
El "menhir" medieval
Pues bien, cuando llegaron los técnicos de la sociedad guipuzcoana Aranzadi, se encontraron, como es lógico, una Plaza del Castillo completamente parada y cerrada a cal y canto. No había arqueólogos ni operarios puesto que, como hemos dicho, se celebraba la festividad de San Saturnino. Según relataron fuentes del Ayuntamiento de Pamplona los cuatro técnicos intentaron acceder al interior del recinto de la plaza donde se desarrollan las excavaciones arqueológicas previas a las obras del aparcamiento. Un vigilante les impidió el acceso, una vez que el guarda comunicó a la dirección de la obra y a los responsables municipales y de Príncipe de Viana el objetivo de la visita. Una fuente del Ayuntamiento señaló que la negativa produjo el enfado de los técnicos que al parecer amenazaron con acudir al juzgado de instrucción número 3 a interponer denuncia. 
Resulta que los cuatro técnicos de Aranzadi habían llegado a Pamplona el día anterior, el miércoles 28. Ese día se dirigieron al director de Obras del consistorio, Ignacio Balsa, a quién presentaron como acreditación una copia del auto del juzgado de 23 de noviembre en el que se especifica que es la sociedad Aranzadi la elegida para realizar el peritaje. Previa consulta con los letrados, Balsa respondió que la acreditación resultaba insuficiente y que además el consistorio conocía por los medios de comunicación que esa sociedad había sido elegida para el peritaje pero no se le había informado oficialmente mediante la remisión del auto. En estas condiciones, Balsa ya les avisó de que no podía autorizar el acceso a la zona de excavaciones de ninguno de los seis técnicos que el juez autorizaba.
Pues, a pesar del aviso, los cuatro pertinaces miembros de Aranzadi (¡qué raro que 25 años después no se llamen "Arantzadi", como propone Euskaltzaindia!) se presentaron el jueves, Día de San Saturnino, a pie de obra y volvieron recibir la misma negativa.
Dos fueron los motivos de la negativa a franquearles el paso, según señalaron desde el consistorio y la institución Príncipe de Viana:
  • El primero, la ausencia de comunicación oficial del auto del juez lo que supone que, al menos oficialmente, el Ayuntamiento desconoce que la firma encargada del peritaje es Aranzadi. 
  • El segundo, la insuficiente acreditación como miembros de la sociedad Aranzadi de los técnicos.
Madre e hija
En cuanto a la independencia y objetividad de la
 pericial de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, Trama, la empresa que dirigía Mercedes Unzu, afirma, un cuarto de siglo después, que “la intervención de Aranzadi estuvo claramente condicionada (o sea, determinada) por un contexto de confrontación política y social, y partió de unas conclusiones prácticamente predeterminadas”. La Sociedad Aranzadi “mostró graves deficiencias en su trabajo”, argumenta María García-Barberena, que se apoya en que “una valoración arqueológica realizada en buena medida desde una verja, con tan escaso trabajo directo y sin estudiar la documentación disponible, difícilmente puede considerarse una pericial científica rigurosa”. Ante las “gravísimas acusaciones” que Trama recibió de la Sociedad Aranzadi, Gabinete TRAMA emitió su propio informe contrapericial que abordó “punto por punto” la entregada ante el juez.

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