Más allá de su carrera pública y militar, Gan Pampol destaca en el ámbito deportivo y de la aventura. Se convirtió en el primer español (y la quinta persona en el mundo) en alcanzar las "tres puntas de la Tierra": la cima del Everest, el Polo Norte geográfico y el Polo Sur geográfico. Pero hoy toca Ceuta y Melilla...
"España debe mostrar una voluntad inquebrantable de defender sus intereses nacionales por todos los medios necesarios"
| Arriba, a la izda., Isla de Perejil |
A propósito de Ceuta y Melilla
Francisco José Gan Pampols Heraldo de Aragón 08 08 2026
La soberanía española sobre Ceuta y Melilla es un hecho histórico que sitúa a ambas ciudades como territorio nacional mucho antes de la existencia del actual Estado marroquí. Ceuta fue conquistada el 21 de agosto de 1415 por una expedición militar del rey Juan I de Portugal, arrebatándole la plaza al sultanato benimerín de Fez. Tras la Unión Ibérica en 1580, pasó a la Corona de España. Cuando la Unión se disolvió en 1640, la ciudad decidió voluntariamente permanecer bajo soberanía española, lo cual se ratificó formalmente en el Tratado de Lisboa de 1668. Por su parte, Melilla fue incorporada, por una expedición castellana liderada por Pedro de Estopiñán, el 17 de septiembre de 1497 con el aval de los Reyes Católicos. La ocupación fue pacífica debido a que la ciudad se encontraba en ruinas y abandonada en aquel momento.
El actual Reino de Marruecos no se fundó hasta 1956. Durante el periodo de los protectorados español y francés (19121956), Ceuta y Melilla nunca formaron parte del protectorado, ya que siempre fueron consideradas territorio nacional español. Desde su conquista no ha pasado un solo día en que ambas ciudades hayan dejado de estar bajo la soberanía de España.
Marruecos sostiene pretensiones descolonizadoras que carecen de base legal bajo el derecho internacional. Las Naciones Unidas no consideran a estas ciudades como territorios pendientes de descolonización ni las incluyen en la lista de territorios no autónomos. El Comité Especial de Descolonización (C24) ha rechazado o archivado sistemáticamente las reclamaciones marroquíes desde 1975. A diferencia de colonias como Gibraltar, Ceuta y Melilla están integradas constitucionalmente en el Estado español. Tienen representación política propia pues ambas ciudades eligen sus propios diputados y senadores en las Cortes Generales, y están plenamente integradas en las instituciones nacionales y en la Unión Europea; son parte inalienable de España.
![]() |
| Ceuta, desde África, mediados del XVI Frans Hogenberg |
La relación con Marruecos ha estado marcada por constantes desencuentros y presiones territoriales. Entre los conflictos históricos destaca la guerra no declarada de Ifni (195758), que fue el primer gran conflicto armado tras la independencia marroquí, resultando de él la cesión por España de Cabo Bojador Tarfayay, posteriormente, de SidiIfni en 1969 debido a la presión internacional. Más adelante, fue la Marcha Verde (1975), donde Marruecos utilizó a 300.000 civiles (con unidades militares infiltradas) para invadir la provincia del Sáhara español, una acción apoyada por Estados Unidos y Francia para evitar un Estado saharaui independiente bajo influencia de la Unión Soviética a través de Argelia. Otro hito fue la crisis de Perejil en 2002, donde la ocupación del islote por fuerzas marroquíes fue respondida con una operación de fuerzas especiales españolas que desalojó a los invasores retornando al statu quo previo.
En los últimos años, Marruecos ha recurrido a tácticas de la llamada Zona Gris del espectro del conflicto, esto es, técnicas de desestabilización de compleja atribución, sin entrar en conflicto directo, pero afectando a los intereses del adversario, entre otras, el espionaje electrónico, la tolerancia a tráficos ilícitos, la desinformación en redes sociales o la inmigración ilegal como arma política. El ejemplo más claro ocurrió en 2021, cuando las autoridades marroquíes permitieron el paso de más de 10.000 inmigrantes (incluyendo menores) a Ceuta como represalia por el tratamiento médico en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali.
El 30 de julio, 72.000 personas asaltaron la frontera de Ceuta en el incidente más grave desde la Marcha Verde. Aunque la mayoría regresó, miles de inmigrantes irregulares permanecen allí, desbordando los servicios asistenciales y generando inseguridad. Entre ellos hay más de mil menores que, por ley, España debe acoger.
Esta crisis satura la gestión nacional y tensa las relaciones con la Unión Europea; de hecho, varios países cuestionan el control fronterizo español y han restablecido controles físicos en el Espacio Schengen. Asimismo, el conflicto genera una delicada posición diplomática exterior debido a las tensiones con Estados Unidos e Israel, aliados estratégicos de Marruecos.
![]() |
| Ceuta. Maps |
Resulta paradójico que, a pesar de la gravedad de estos hechos, no se exijan responsabilidades a Marruecos, quien goza de un Estatuto Avanzado con la UE que implica cooperación reforzada en seguridad, control migratorio y ayudas financieras. Es prácticamente imposible que Marruecos no tuviera conocimiento de la concentración progresiva de más de 70.000 personas en su frontera, y existen pruebas de que la gendarmería facilitó su paso e impidió el regreso de nadadores a su territorio.
Diversos análisis critican tanto la actuación marroquí como la respuesta interna española. Al respecto, es poco creíble que los analistas de inteligencia no advirtieran indicios como el tráfico en redes sociales, la venta inusual de material de playa o la progresiva concentración de nacionales no residentes y subsaharianos en la zona de Castillejos al otro lado de la frontera. En todo caso, conviene recordar que la responsabilidad final recae siempre en las autoridades políticas. Aunque los informes de inteligencia no puedan predecir el lugar, día y hora exacta de un asalto, sirven para que los responsables tomen decisiones de escalada en presencia y actitud para reforzar la seguridad. La falta de precisión en la información no puede ser una excusa para la inacción; los responsables deben tener amor a la responsabilidad y decisión para resolver estas crisis. Ante la posibilidad de que estos ataques se repitan, es necesario activar una hoja de ruta basada en cuatro pilares esenciales para el futuro.
El primero es la seguridad física, que implica fortalecer perímetros y dotar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de medios tecnológicos y personal suficiente. El segundo es la colaboración bilateral, garantizando una gestión conjunta en la frontera que sea rápida, ejemplar y contundente para que actúe como disuasión. El tercero radica en establecer incentivos y condicionalidad en su administración, estimulando la cooperación marroquí y graduando las ayudas y mecanismos propios y de la UE en función de la efectividad real de Marruecos contra la inmigración irregular y el crimen organizado. El cuarto es la disuasión estratégica, donde España debe mostrar una voluntad inquebrantable de defender sus intereses nacionales por todos los medios necesarios, ejerciendo su soberanía con determinación.
Como corolario, cabe recordar las palabras de Churchill a Harold Macmillan tras los Acuerdos de Múnich señalando las consecuencias de la cesión continuada ante una potencia expansiva: "Se te dio a elegir entre la guerra y la deshonra. Elegiste la deshonra, y tendrás la guerra".
Francisco José Gan Pampols es teniente
general retirado del Ejército de Tierra





No hay comentarios:
Publicar un comentario