Los tentáculos de J. Trayter (José de Juan del Águila) eran tan largos que no se conformó con las habaneras del XIX y XX o las corales de pueblo; el presidente de la UME e inspector y figura de gran influencia dentro de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) se metió de lleno en los años 60 y le hincó el diente al mismísimo pop-rock de la juventud yeyé.
La relación que mantuvo con ellos se puede calificar casi de "abuso de menores" y la documentación oficial lo confirma de manera directa.
El asalto al álbum de Los Pekenikes (1966)
Los Pekenikes, cuyo nombre surge de la juventud de sus componentes, se iniciaron en 1959, en el instituto madrileño Ramiro de Maeztu. Su bautizo se debe a Carmen Sevilla, quien exclamó al verlos: «¡Si sois unos peques! Os podríais llamar Los Pequeniques». Les encantó. "Sustituimos la Q por la K para que quedara más corto y cupiera escrito en el bombo".
En 1966, el mítico grupo instrumental madrileño Los Pekenikes lanzó su primer y aclamadísimo álbum homónimo, que incluía su gran éxito internacional "Hilo de seda".
En la cara B de ese mismo álbum venía otro temazo titulado "Sombras y rejas". Esta canción era, en realidad, una versión modernizada, con guitarras eléctricas y batería, de la celebérrima obra clásica "Asturias (Leyenda)" de Isaac Albéniz.
¿Y quién creéis que aparece firmando de forma oficial en los créditos del disco y en los registros como responsable del arreglo? ¡El mismísimo J. Trayter!:
4. «Sombras y rejas» ((basado en Asturias (Leyenda) de Isaac Albéniz) arr. J. Trayter)
¿Cómo se coló ahí el inspector de la SGAE?
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| Palacio de Longoria Sede SGAE Madrid |
Como Albéniz (1860-1909) ya era un clásico y su obra no pasaba a Dominio Público hasta 1989, para poder sacar esa versión instrumental yeyé necesitaban registrar un "arreglo muy especial". Ahí es donde entró en acción nuestro "cazador de derechos de autor".
- Aprovechando su puesto dominante como gerente en la Unión Musical Española (UME), que editaba las partituras oficiales, y su poder en la SGAE como "hombre fuerte" en la gestión de derechos y la tramitación de partituras, se las apañó para estampar su seudónimo "J. Trayter", como un salvoconducto, en la partitura adaptada.
El resultado: cada vez que sonaba "Sombras y rejas" en la radio, en las guitarras de Lucas Sainz y Tony Luz, o cada vez que se vendía un vinilo de Los Pekenikes, la maquinita de hacer dinero de la SGAE le desviaba un porcentaje de los derechos de autor a José de Juan del Águila por un trabajo que él jamás creó.
Sede UME en Madrid
Así que fíjaos qué personaje: el mismo señor trajeado que expolió la habanera colombiana que cantaban Suárez y García en 1909, se fumaba un puro en su despacho de Madrid en 1966 cobrando royalties de los melenudos del pop-rock español por una obra de Albéniz.
Esto viene que ni pintado para demostrar que el "largo engaño" de Trayter no tenía fronteras temporales ni de estilo. ¡Le daba lo mismo una coral de Torrevieja que un conjunto de rock!
¿Conocías este Cruce de Historias tan curioso entre nuestro "amigo" Trayter y Los Pekenikes? Yo tampoco, hasta ahora.



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