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| Ceuta asaltada y Sánchez, fumándose un puro en la Mareta |
¿Es España la que se niega a devolver los invasores a Marruecos?
«Es posible que a Sánchez y a su Gobierno les interese que la invasión de Ceuta dure lo más posible para echar la culpa al PP y a Vox de no aceptar a los menores»
Esperanza Aguirre TheObjective 19 de agosto de 2026
Hace más de una semana el Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declaró solemnemente que «mi homólogo marroquí me ha ofrecido su total disposición a retornar a todas esas personas inmediatamente».
Se refería a la devolución a Marruecos de los inmigrantes invasores que habían llegado a Ceuta el 30 de julio y que aún andaban pululando por las calles de la ciudad española. Entonces hacía 12 días de la invasión y hoy ya son 20 los días transcurridos y, como podemos ver en todos los telediarios, Ceuta sigue siendo una ciudad inhabitable por los miles de ocupantes que llenan sus calles, sus plazas, sus playas y hasta su cementerio. Llenándolo todo de suciedad y de miseria, pero, sobre todo, de inseguridad, de desconcierto, de angustia y de miedo para esos ciudadanos europeos y españoles que son los ceutíes. Y, por si faltaba algo, ahora con cientos de inmigrantes subsaharianos en huelga de hambre para evitar ese retorno a Marruecos y conseguir que España se haga cargo de ellos y así entrar en Europa.
Al ver lo que estamos viendo y recordar la solemne frase de Albares con la que anunciaba la disposición de Marruecos a recoger a todos esos mayores y menores que llenan de miedo Ceuta, cualquier persona con un mínimo sentido común tiene que preguntarse qué pasa para que España no haya puesto en marcha inmediatamente los mecanismos necesarios para que Marruecos cumpla el compromiso que anunció Albares.
La respuesta es clarísima y lo dijo desde el principio el Gobierno marroquí: «Estamos dispuestos a aceptar el retorno de todos y el problema es que la legislación española lo impide».
Todos los españoles nos preguntamos por qué, si las actuales leyes españolas son las que impiden recuperar la normalidad de Ceuta después de la tremenda invasión de que ha sido objeto, no se convocan inmediatamente las Cortes Generales (que aunque Sánchez no quiere aceptarlo es ahí donde reside el Poder Legislativo y no en su persona) y, con toda urgencia, se aprueba la derogación de toda aquella legislación que impide el retorno inmediato y se aprueban, en su caso, los nuevos decretos-leyes que sean necesarios para acabar con esos frenos al sentido común que se está demostrando que tienen las actuales leyes españolas.
Es posible que a Sánchez y a los miembros de su Gobierno lo que les interese sea que la invasión de Ceuta dure lo más posible para, con la ayuda de los medios de comunicación que les aplauden hagan lo que hagan, echar la culpa al PP y a Vox de no aceptar a los menores no acompañados que les quieren adjudicar y culpar a las Comunidades Autónomas gobernadas por éstos de que Ceuta siga invadida.
Que no les importa lo más mínimo que dure esta invasión lo demuestra, en primer lugar, la actitud de Sánchez, empeñado en demostrar que nada de nada le va a impedir seguir veraneando como un magnate de los más ricos del mundo en La Mareta, que hay que recordar que es un palacio con su entorno, que en 2015 Felipe VI cedió a los españoles para que «se pusiera al servicio de los intereses turísticos de España».
Pero no sólo es Sánchez el que se fuma un puro mientras los ceutíes se cuecen en su angustia, son todos sus ministros, que también son responsables de encontrar soluciones a los inmensos problemas que en Ceuta se están viviendo. Los ministros van al photo call, sueltan el mensaje de que allí no pasa nada y que lo que pasa se está solucionando gracias a ellos. Sólo cinco ministros, de los 22 que le hacen la ola a Sánchez en los Consejos de Ministros, han ido allí para, como estamos viendo, no hacer nada. Con la de Sanidad como máxima estrella de la falsedad, atreviéndose a decir que allí no hay colapso sanitario, cuando hace cuatro días ya eran 5.800 los inmigrantes atendidos por los profesionales de la Sanidad ceutí y ponerse a criticar a Vivas y a las autoridades ceutíes.
El escándalo mundial y la vergüenza que nos está dando a los españoles la actitud de nuestro Gobierno en Ceuta viene así a añadirse a los desastres de gestión de crisis a que nos tiene acostumbrados Sánchez, especialista únicamente en moverse en el Falcon, que, por cierto, le pagamos todos: el Covid, el volcán de La Palma, la dana, el apagón, los incendios o el accidente de Adamuz. Cualquiera de estas crisis en una democracia sana hubiera provocado la dimisión del Gobierno y la celebración de elecciones.


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