miércoles, 19 de septiembre de 2018

1916, Alemanes en el Arga (2)

Esta entrada viene de 1916, Alemanes en Pamplona (1)
Caminito de Alemanes
Bar Iru-bide. A la izda, camino de Alemanes
(doble gentileza de José Zubero)
Saliendo de Pamplona, cruzamos el puente de la Magdalena y seguimos el curso del río. Enseguida dejamos atrás la presa y Molino de Ciganda, con el 'Río de los Quintos' (al que Pío Baroja llamaba "la Peñica"), y, en la bifurcación, pegados al Arga, tomamos el 'Camino de Alemanes' (hoy 'Padre Adoáin'). En ese momento nos giramos para contemplar una de las imágenes más bellas de Pamplona, la que recoge esta postal de 1892-1900, a partir de un cliché de Julio Altadill, con las torres de la Catedral reflejadas en la mansa corriente del río.
Siguiendo el 'Camino de Alemanes', enseguida vemos el lugar en el que los que vinieron de Camerún en 1916 acostumbraban a bañarse, hacer gimnasia.., el Río de los Alemanes.
Estamos en 1910 y 200 metros río abajo de la pasarela de Alemanes. Saludamos a la lavandera (tan mimetizada que cuesta verla), contemplamos el convento de Capuchinos extramuros, con el fondo de San Cristóbal, y nos fijamos en una curiosa edificación en la península fluvial de Aranzadi que parece un hórreo, pero que, lógicamente, no es el que en la segunda mitad del siglo XX Eugenio Arraiza ("Seguro que muchas y muchos...", en fin, lo políticamente... gilipollas) regaló a su esposa en su cumpleaños. En el recuadro se ve que no tiene techumbre rectangular, sino octogonal.
El osasunista Íñigo Pérez pasó aquí su infancia, en la huerta de su familia
Río Alemanes (por Carlos Font)
Alemanes en gimnasia
Los alemanes en Pamplona pronto se adaptaron a la vida en la pequeña ciudad y fue tal su huella que bautizaron lo que hoy se conoce como Pasarela de Alemanes: el puente peatonal actual sobre el río Arga para facilitar el paso de los peatones. Algunos de estos alemanes tenían la costumbre de bajar a bañarse al río Arga, incluso en invierno, y llegaban a romper el hielo de la superficie para poder bañarse. Tal era su afición, que Karelius A. Arnisan, internado alemán, recibió licencia municipal del Ayuntamiento en 1919 para construir una caseta de baños en este paraje de la Magdalena. Esa zona se empezó a denominar como "Río de los Alemanes”, siendo el primer lugar (1) que existió para bañarse con caseta, trampolín, cuerda que atravesaba el río para proteger a los que no sabían nadar y corchos que se alquilaban para poder nadar. El Ayuntamiento de Pamplona recogió en sus Actas Municipales el otorgamiento de la licencia municipal a Karelius en las siguientes líneas: ”Se dio lectura a otro informe de la Comisión de Fomento, proponiendo se autorice al súbdito alemán Don Karelius A. para establecer en el barrio de la Magdalena y orillas del Río Arga, una barraca para baños y se acordó aprobar dicho informe”.
(1) Siento llevar la contraría a Carlos Font pero, para cuando llegaron los alemanes, ya existía la Huerta del 
Mochorro, que se hizo célebre en las tres primeras décadas del siglo XX, por haberse instalado en ella 
los primeros baños organizados de la ciudad, y en donde se bañaban «casi juntos» los hombres y las mujeres.
Pero, como decimos, no sólo era bañarse lo que hacían, sino que también realizaban ejercicios gimnásticos que llamarían muchísimo la atención de los pamploneses que se acercaban curiosos.
Altadill 1908. Zona luego llamada "Río Alemanes"

Actualización 08.04.20
En la hemeroteca DN he encontrado esta reseña:
03/09/1920 Caseta de baños A orillas del Arga, aguas abajo de la presa de Ciganda, donde establecieron los alemanes -que aquí estuvieron internados- una caseta de madera que la utilizaban para desnudarse y guardar sus ropas mientras se bañaban, se ha construido un pequeño pabellón de obra de fábrica que ha venido a llenar una necesidad que se dejaba sentir hace mucho tiempo en Pamplona.
AGN (Archivo abierto) Y en AGN he encontrado esta foto (la fecha que da AGN es "1936-38"; tengo que investigar si no puede ser de 1920, la misma caseta de la que habla la hemeroteca). Éste es el pie de foto del Archivo General de Navarra:
Galle Gallego, José. FOTÓGRAFO. 1936-1938 Vista general de la zona para el baño
de adultos en época estival, habilitada por el Ayuntamiento de Pamplona en el río
Arga en el paraje de Alemanes. A la izquierda, el Arga. A la derecha, casetas muni-
cipales para bañistas en un paseo flanqueado por sendas hileras de arbolado.
Ambos datos demuestran que, una vez que se fueron los alemanes, la zona de baños no quedó abandonada, sino que continuó siendo usada por los pamploneses y promocionada por el Ayuntamiento.

En busca del pasado
Foto EDUARDO BUXENS
Casi un siglo después, he ido con mi cámara a ver si encontraba algún recuerdo de la estancia de los alemanes en el río. Me habían dicho que hace unos 20 años se podía ver, todavía, la plancha de cemento de aquella caseta y unas escaleras que bajaban al Arga.
Cruzo la pasarela de izquierda (Aranzadi) a la derecha (Padre Adoáin, 'camino Alemanes') y sigo el paseo a la derecha, río arriba, hacia el fotógrafo. Camino 30 ó 40 metros y aparece una rampa que lleva al cauce del río. En la bifurcación, cojo las losas de mi derecha y contemplo esta increíble escalera:
Desde la margen derecha y desde la orilla de enfrente
Aunque ya no encontré nada más, con esta maravilla me quedé más que satisfecho. Un falso plátano (foto de la derecha) aprovechó que los alemanes se fueron para crecer a sus anchas en el centro mismo de la entrada a la escalera.
Como tengo algo más de material visual, voy a ir subiendo unas fotos a Face con sus comentarios.

Toponimia Oficial de Navarra
No quiero terminar sin señalar una carencia muy importante. "Alemanes", "Camino de Alemanes", "Río de los Alemanes"... son topónimos de Pamplona.
Sin embargo, entro en esa página (TON) y pregunto por "Alemanes" y me sale Larraona, Tulebras.., pero no Pamplona.
¿Alguien tiene alguna explicación?
02.10.18
No hay tal carencia. No he sabido buscarlo. Tenía que haber buscado por "contiene ALEMANES". Mikel Belasko me manda, unas semanas después, un enlace a Toponimia
08.04.20
En la nueva actualización, la Toponimia Oficial de Navarra ha desaparecido completamente. Ya no se puede encontrar -como podéis comprobar pinchando en los enlaces- absolutamente nada. Mi más enérgica protesta por este ataque a la libertad de investigación.

lunes, 17 de septiembre de 2018

1916, Alemanes en Pamplona (1)

Casa Lange, esquina Estafeta-Bajada Javier
Casa Lange. Oía, leía ese nombre de niño, en los 50, y se me hacía muy extraño. Y con razón. Hacia el 90, trabajé en salchichas El Alemán, en Navarrería. Hoy (por ayer) me he enterado de que en Pamplona hay unos cuantos apellidos alemanes (Froechlich, Kelett, Otzmann, Piltz, Raschee, Schulhauser, Standfurss...) que tienen el mismo curiosísimo origen.  Mañana se lo preguntaré, también, a mi amigo Juan Frommknecht. Mirad, mirad...
Actualización 11.11.18 Acaba de llegar este hilo de la Embajada española en Malabo (Gracias, Mikel)

Los alemanes del Camerún en Pamplona                                                por Carlos A. Font 
En escasos meses vamos a conmemorar el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Aunque España declaró rauda su neutralidad en la guerra, no significa que se desinteresase por los acontecimientos. El gobierno español, con apoyo del rey Alfonso XIII, emprendió una política humanitaria de largo alcance que fue reconocida por todos los países beligerantes.  
Las fuerzas alemanas se retiran a
territorio español (enero 1916)
En un lejano rincón del África Ecuatorial, la frontera entre la Guinea española y el Camerún alemán, se comprobó hasta dónde llegó esa política humanitaria del gobierno español. La escasa guarnición militar alemana que defendía su colonia del Camerún fue derrotada por las tropas aliadas al cabo de casi dos años de campaña. Las tropas alemanas emprendieron, junto a miles de askaris (soldados nativos) y decenas de miles de civiles cameruneses (mujeres, ancianos y niños), una ardua travesía por la selva huyendo de las tropas franco-británicas. Esta masa de refugiados, comandadas por el teniente coronel Zimmermann, se internó en el territorio neutral de la Guinea Española. Tras unos meses caóticos, azotados por el hambre y las enfermedades, los refugiados alemanes y cameruneses fueron alojados en unos campos de internamiento en la isla de Fernando Poo (actual Bioko). El destino final de los alemanes no iba a estar en las soledades tropicales puesto que el jefe del gobierno español, el conde de Romanones (liberal y francófilo), decidió trasladar a todos los alemanes europeos a diversas ciudades españolas donde serían internados hasta el fin de la guerra.
Las ciudades elegidas para el alojo de los alemanes fueron Alcalá de Henares, Zaragoza y Pamplona, todas ellas alejadas, relativamente del mar, para evitar posibles tentaciones de fuga a través de los submarinos.

Pero algunos lo intentaron
pincha en el enlace
La historia más asombrosa en que se vieron envueltos los alemanes internados en España fue la fuga de prisioneros que protagonizaron en octubre de 1916. La historia comenzó cuando se conoció la noticia de que un oficial alemán, procedente del Camerún, había llegado a un puerto belga desde Vigo. El escándalo llegó a los tabloides españoles cuando los británicos capturaron un patache (velero) español, el “Virgen del Socorro”, con veinte alemanes a bordo y resultó que la embarcación ¡zarpó de Vigo y fue comprado por los mismos alemanes fugados! 
 Karl Klett. Cortesía familia 

Entre los fugados se encontraban muchos alemanes internados como el sargento Dietrich Grnetschuss, internado en Alcalá de Henares, y otros muchos alemanes provenientes de su internamiento en Pamplona como el oficial Carl Schauf, el oficial de la Landwehr, Leopold Kutz o el sargento Hans Frittsche. El jefe y organizador de la expedición fue un tal Koch, quien estuvo en Pamplona y lo organizó todo. Con la connivencia del cónsul alemán en Vigo, el velero usado para la fuga “Virgen del Socorro”, adquirido a un armador gallego, se amarró al costado del vapor alemán “Wehrt”, internado en el puerto de Vigo, para aprovisionarse. Errores de navegación y las inclemencias meteorológicas hicieron que las patrullas navales inglesas lograran capturan este barco de fugitivos. La sorpresa en España fue mayúscula ante el descaro con que actuaban los alemanes, contraviniendo todos los compromisos adquiridos de no salir del país, y dejando en muy mal lugar a las autoridades españolas incapaces de controlar a unos prisioneros alemanes.
Mayo de 1916 grupo de alemanes que llegó a Pamplona. Origen: El abuelo alemán

Pamplona, hospitalaria
Todos los tabloides de la prensa navarra (Diario de Navarra, El Pueblo Navarro, La Tradición Navarra,...), independientemente de la línea ideológica que profesaran, se esforzaron en presentar una buena acogida a los alemanes. En las páginas de Diario de Navarra del 7 de mayo de 1916 podemos leer: “Sean bienvenidos los alemanes del Camerón (así de escribía entonces), y solo deseamos que la estancia entre nosotros les sea grata y que cuando regresen a su patria lleven buen recuerdo de Pamplona”. Otros periódicos mostraban una germanofilia muy acusada rebasando las líneas de la corrección. Tal caso presentaba el portavoz oficial de la Junta Regional del Partido Integrista de Navarra, La Tradición Navarra, que invocaba permanentemente la unión de los católicos contra las tendencias liberales. 
La Alemana en 1930. Postal
comercial. Col. Soria. AMP

A la llegada de los primeros alemanes les tributó el siguiente recibimiento: “Sean bienvenidos los súbditos del káiser Guillermo II; y nuestro deseo mayor será que cuando vuelvan a su patria puedan decir a sus compatriotas que al pie del Pirineo existe un pueblo noble que nos abrió los brazos en el día de nuestra desdicha. Ese pueblo es Navarra; y sus hijos, los habitantes de Pamplona”.
La llegada de los alemanes del Camerún despertó mucho interés y curiosidad entre los pamploneses. Conscientes de la responsabilidad de alojar a unos refugiados en guerra la población se esforzaba en proveer todo lo necesario a los recién llegados. El primero en pronunciarse fue el Ayuntamiento de Pamplona, en boca de su alcalde, Manuel Negrillos y Goicoechea, quien promulgó un bando haciendo saber la llegada inminente de los alemanes a Pamplona y cómo debían recibirlos los vecinos. El alcalde rogaba a sus vecinos que “se abstengan de hacer ninguna clase de manifestaciones que puedan ofender los sentimientos de nadie, y obligarme a adoptar medidas para evitarlo y que yo sería el primero en lamentar”. 

Integración
ABC 27.12.16
Los recién llegados fueron instalados en La Ciudadela, donde los militares españoles habilitaron una serie de pabellones, y. posteriormente, el resto de alemanes se fueron acomodando en la ciudad. Los alemanes recibieron una lista con las direcciones y los precios de las fondas de la capital navarra. No hay unanimidad para acordar cuántos alemanes llegaron a Pamplona en los primeros días de mayo de 1916 pero las cifras oscilan entre un mínimo de 200 y un máximo de 247 individuos. Conforme pasaba la excitación de los primeros días por la acogida de los alemanes del Camerún en Pamplona, poco a poco se iban integrando en la vida de la ciudad. Los alemanes intentaban pasar desapercibidos, pero resultaba imposible por sus uniformes coloniales, ademanes extraños y lengua, lógicamente, foránea.
La Hormiga del Oro 24.04.17  los tres jóvenes
cameruneses bautizados en Pamplona, junto al obispo
Un timbre de exotismo lo desplegaron los criados africanos (cameruneses) que acompañaron a los alemanes en su retiro pamplonica. La mayoría eran criados personales de los oficiales del ejército alemán. Algunos profesaban la religión católica (o protestante) obra de las numerosas misiones religiosas alemanas que estaban establecidas en el Camerún. Sin embargo algunos cameruneses “se hicieron católicos” en Pamplona como los jóvenes Madan, Onana y Achombo, quienes fueron bautizados en la Catedral de Pamplona por el mismo obispo de la ciudad. Los jóvenes cameruneses recibieron los nombres de Jesús, Pedro y Pablo. Una vez bautizados, y llevando cada uno un cirio encendido, ocuparon los neófitos un lugar preferente en el presbiterio, al lado del Evangelio, y detrás se colocaron los padrinos de bautismo y el padrino de la confirmación. Después de la ceremonia religiosa los padrinos y sus ahijados se dirigieron al Palacio Episcopal donde fueron recibidos por el obispo (momento de la foto).  
Otros alemanes recibieron honores de distinto tipo, esta vez militar, y procedentes de su patria. El káiser Guillermo II, completamente informado de la estancia de sus súbditos en suelo español, quiso tener un detalle de homenaje con ellos y concedió varias condecoraciones (Cruz de Hierro) por sus méritos de guerra contraídos en la guerra de Camerún. Los agraciados fueron el comandante Haedicke y el primer teniente Reder con la Cruz de Hierro de Primera Clase.
La mayoría de los alemanes acogidos en Pamplona llevaron una vida discreta, correcta y sin alteraciones disfrutando de la neutralidad de su país de acogida. Como todo en la vida, siempre hay excepciones y el El Pueblo Navarro nos brinda una de ellas. El cabo Peter Mosser se caracterizó por su irreverencia y el protagonismo de varios incidentes que perturbaron a la capital navarra. En diferentes ocasiones tuvo que ser arrestado por su mal comportamiento ya que “sin motivo alguno, insultó e injurió a las señoritas telefonistas desde el aparato de un café pamplonés; el que raptó y engañó a una agraciada joven que habitaba en la calle de San Gregorio; el que diversas veces tuvo que ser detenido por escandalizar en las cercanías del convento donde su víctima fue recluida y el que en los salones del Centro Aragonés promovió un fuerte alboroto e intentó agredir a los socios que en ellos se encontraban tranquilamente”, relataba el periódico.
A partir de 1919, con el fin de la guerra y la firma de la Paz de Versalles, los alemanes del Camerún internados en Pamplona fueron regresando, paulatinamente, a Alemania. Los alemanes internados en Pamplona se dirigieron al puerto de Bilbao para su salida a Alemania a la cual llegaron a las pocas semanas. La despedida fue emocionante para muchos alemanes, después de haber permanecido cerca de cuarenta y dos meses en Pamplona, como recogía las páginas de Diario de Navarra en noviembre de 1919: “los alemanes, dominando a duras penas la emoción que les embargaba, y se limitaban a balbucear algunas palabras de gratitud y de cariño. Al salir los alemanes prorrumpieron en vítores a España y a Pamplona que fueron contestados con vivas a Alemania por los circunstantes.” El recuerdo de la estancia de los alemanes del Camerún en Pamplona fue duradero sobreviviendo hoy en algunos pamploneses de apellido germánico.  

Carlos A. Font es historiador y autor de 
Los alemanes del Camerún... 

Nota: en cuanto consiga un material muy importante, continuaré con la 2ª parte: "Alemanes en el Arga"

sábado, 15 de septiembre de 2018

J.I. Palacios: El batúa es un ‘kuento político’


El batúa es un ‘kuento político’                                                      por José Ignacio Palacios
Rafael Blanco Arbe dice, y con razón, que el “batúa” es una “forma estándar de idioma escrito” asimilable a lo que ocurre en el castellano, el alemán, el inglés o el italiano y, dice, que no es ningún “kuento”. 
Acepto lo de forma estándar, pero niego que sea asimilable a las formas estándares de esos otros idiomas. 
No minusvaloro la lengua vasca, sino que cuestiono la forma y el fondo (la intención) con el que se elaboró el “batua”, que se hizo de forma radicalmente diferente a como lo hicieron esos idiomas que él pone de ejemplo. Estos llegaron a una forma estándar a través de un lento proceso de decantación, en el que sus Academias fueron racionalizando lo que era la evolución lógica de los usos de la lengua por la sociedad. Fue una evolución homogénea y la base del nuevo idioma escrito estandarizado fue el uso cotidiano del idioma, sin rupturas con la tradición escrita anterior. 
No sucedió así con el vascuence. A finales del siglo XIX varios autores -Sabino Arana, Arturo Campión, José Antonio Arana y Resurrección M. de Azcue- idearon la nueva ortografía vasca a partir de un principio que ya estaba trasnochado entre los lingüistas, porque ya había surgido el Alfabeto Fonético Internacional (1888) que permitía conservar la ortografía tradicional de cada idioma, señalar de forma estandarizada entre paréntesis su pronunciación y compararla con otros idiomas, al que se atuvieron casi todas las lenguas; modificar poco o nada la escritura tradicional y poder estudiar con un instrumento universal la cambiante fonética según los usos sociales. 
Década de los 30 'Centro vasco de Iruña'. Zaragüeta fotógrafos
Crucifijo + bicrucífera = 3 (¡Kepa Sada!)
¿Por qué actuaron al revés y cambiaron la ortografía tradicional, introduciendo abundantes k, tx, h, z, tz, o suprimiendo las letras mudas (gi en lugar de gui, etc)? La respuesta es sencilla: por un claro interés político, por apartarse del castellano (y del francés). 
Así, Sabino Arana, cuando en 1896 dio forma definitiva a su ortografía (un año antes había fundado el PNV y su objetivo era crear una patria vasca independiente, basada en la lengua y la raza vascas), actuó desde una posición política y concibió la lengua como un instrumento político del nacionalismo. Por eso dijo que la nueva ortografía vasca tenía que apartarse, como fuera, de la ortografía del castellano, considerado éste como lengua extraña -“erdera”-, a pesar de que, primero, el latín y, luego, el castellano se hablaban en el País Vasco y en Navarra (sin olvidar el romance navarro) con continuidad desde hacía más de 2.000 años. 
[Si algún español te pidiera limosna, levanta los hombros y contéstale (aunque no sepas euskera): 'Nik estakit erderaz' (no hablo extranjero). Si algún español, recién llegado a Bizkaya, te pregunta dónde está tal pueblo o tal calle, contéstale: 'Nik estakit erderaz'. Si algún español que estuviera, por ejemplo, ahogándose en la ría, pidiese socorro, contéstale: 'Nik estakit erderaz'.]
Y sobre ese “kuento político” se construyó buena parte de la ortografía vasca actual (un ejemplo es el libro ‘Las casas del Valle de Roncal’) y del “batua”. 
Basta pensar en su influencia en la invención de casi todos los nombres vascos de persona que hoy se creen antiquísimos, pero que son invenciones de Arana o de otros autores: 
[Sabino leyó en Astarloa que los niños, al nacer, lloraban con un llanto que se parecía mucho al sonido de la letra "a", mientras que las niñas imitaban al llorar más bien la letra "e". Y empezó a vasquizar todo el santoral (Deun Ixendegi Euzkotarra) con esta sencillísima regla: terminando en "-a" (Gorka, Joseba, Jagoba...) los nombres masculinos, y en "-e" (Nekane, Josune, Ane...) los femeninos.]
Kepa, Koldo, Joseba, Aitor, Amaya, etc. En vez de Pedro, se escogió la versión aramea (Cefas). En vez de Luis, la germánica Klodovicus, de ahí Koldobika y luego Koldo, a pesar de que jamás se había utilizado en vasco. En vez de José, la latina Joseph, de donde surgió Joseba. 
Aitor fue un supuesto Dios de los vascos que inventó Chao desde la palabra "aita".
Amaya (Burgos)
Amaya no tiene nada de vasco; era la capital de los cántabros (hoy en Burgos) y fue convertida en nombre femenino y heroína de novela por Navarro Villoslada (que no era nacionalista).
Lo mismo puede decirse de la toponimia vasca actual, inventada, resucitada o escrita de acuerdo con la nueva ortografía vasca con el propósito de apartarse del castellano como un requisito ineludible para construir un estado vasco independiente, basado en una lengua visualmente diferente, tanto al leerla como al escribirla.
Y lo mismo se puede decir de la transformación de Villoch en Bilotx. Y a esto es a lo que llamo yo “kuento político” como soporte del “batúa”. Porque la evolución del batúa no se ha realizado de forma homogénea, desde la lengua tradicional, sino desde la ruptura con esta y con claros objetivos políticos.  
JOSÉ IGNACIO PALACIOS ZUASTI

viernes, 14 de septiembre de 2018

Locomotoro, 40 años antes que Michael Jackson


"¡Ahí vaaa! ¿cómo lo hace?" Ésa era la pregunta que, con rendida admiración, provocaba Locomotoro cuando dejaba corta a la torre de Pisa.
Hoy, tras tantos años en la inopia, vamos a desvelar el secreto que a muchos nos ha torturado desde que lo vimos por primera vez.
Creo que todos lo hemos intentado, incluso de mayores, y hemos hecho alguna prueba. Pero, al comprobar la dificultad, enseguida hemos abandonado y empezado a sospechar si no tendrá algún truco.
Paquito Cano, 'Locomotoro'
La primera vez que lo vi fue en la tele, a finales de los 60. Me pilló ya con 17-18 años y, a pesar de tener un poco de espíritu crítico, la verdad es que me quedé impresionado y dubitativo. Fue Locomotoro, el héroe de todos los niños, quien con Valentina -Mª del Carmen Goñi, que era de Pamplona- y el Capitán Tan (24.01.2020 DEP Félix Casas), el Tío Aquiles y los hermanos Malasombra, entretenía a los niños a la hora de la merienda.
Todos los españoles que, aunque sea de refilón, vimos Antena Infantil o Los Chiripitifláuticos, sabemos que el verdadero pionero en hacer "la torre de Pisa" fue Paquito Cano, "Locomotoro".

Un vídeo, por favor
No he encontrado (¡y mira que he repasado unos cuantos!) en esos programas infantiles ningún vídeo en el que le veamos hacerlo.
Pero no preocuparse. Hay en YouTube uno que recoge una escena en la que lo hace nada menos que tres veces. Y encima, casi dos décadas antes, en 1951. Se trata de un trocito de Esa pareja feliz, de Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem, la ópera prima de estos geniales directores.
Fernando Fernán Gómez (acompañado de Elvira Quintilla) aquel día estaba bastante enfadado (le habían estafado en un proyecto), y en el tercer intento de Paquito Cano (así se llamaba Locomotoro, como el gran fotógrafo Canito, tan ligado a Pamplona) por hacerle sonreir, Fernando derribó de un sopapo la torre de Pisa:

Más plagiado que la tesis de alguno
Desde 1951, pasaron más de 4 décadas cuando, en 1993, se aprobó la patente de unos botines diseñados para que Michael Jackson pudiera hacer algo parecido a lo que hacía nuestro Locomotoro. 
Lo curioso del caso es que se ha presentado como un invento, otra genialidad del estadounidense.
En fin, cría fama y échate a dormir.
En un encuentro -hace cinco años- de los Chiripitifláuticos le preguntaron a Locomotoro a ver cómo lo hacía. Y éste, que sigue tan gracioso como en la tele, dio esta explicación:
"En los tacones se lleva una chapa con una uve y en el suelo hay una cabeza de tuerca. Vienes caminando, te enganchas y te vas inclinando, inclinando, ¡hasta que te das el porrazo!".  
Como veis, el mismo sistema copiado por Jackson, realizado cuarenta años antes y sin tanta tontería:

miércoles, 12 de septiembre de 2018

La familia Kelly y Navarra (2)

Iglesia y cementerio de Belascoáin con la lápida de la madre; Vidaurreta (pincha) y el Cabezón
La losa de cemento fue construida por los 12 hijos y el padre, y están grabados sus nombres.
El periodista entrevista ahora a Patricia Kelly, músico, intérprete y compositora, integrante del grupo The Kelly Family. Recordad que transcurre a finales del 95 y que han pasado 23 años:

"Belascoáin es un trocito de cielo para nuestra familia”
VICTOR IRIARTE
Mastica despacio un castellano casi perfecto, al que solo traicionan algunas muletillas o el tiempo verbal (nosotros empecemos, en vez de empezamos) y que sorprende cuando intercala vocablos poco comunes, que denotan sus años de estancia en España. 
Patricia Kelly, de 26 años, nació en Estados Unidos y tiene sangre irlandesa, alemana y finlandesa. Su estancia de casi dos años en Belascoáin, pueblo al que define como "un trocito de cielo para nosotros", le permite bromear entre sonrisas y reivindicar su condición de "navarricos, porque somos navarricos, sí", nada más comenzar la conversación. 
Es miembro del grupo The Kelly Family, cuya música "arrasa" en Europa. Concedió de inmediato una entrevista para Diario de Navarra, tras las gestiones de su discográfica Chrysalis España. La realizó por teléfono inalámbrico, mientras se desplazaba por carretera desde su domicilio, un barcohogar anclado en el Rhin, hasta la ciudad de Nuremberg, donde este fin de semana participa en varios conciertos. 
Prefirió llamar ella y fue avisando cada vez que se podía cortar la señal —"¡cuidado, que vamos a pasar un túnel!", advertía. Efectivamente, tuvo que volver a marcar tres veces. Con ese gesto sencillo, casi imperceptible, eludía la condición de "estrella" que la prensa alemana subraya cuando cita al elenco. "Hemos cantado mucho en la calle y hemos visto pobreza y sufrimiento. Y cada día tratamos de no olvidarlo", declara.
Pregunta: Su música es difícil de definir. Hay temas rockeros, pero también otros con influencias folk y baladas. ¿Cómo la define usted? 
Respuesta: Es difícil decirlo en una palabra, porque todo el mundo sabe lo que es rock, folk o clásico. Nosotros creemos que tenemos un estilo propio, con muchas influencias. Empezamos cantando villancicos españoles y canciones folklóricas, y poco a poco la cosa fue creciendo. Con los viajes adquirimos influencias más celtas, irlandesas y luego germánicas. Cuando vivimos en América empezamos a hacer más ritmos como blues, jazz o rock; y por eso es una mezcla muy personal. 
P.: Ustedes mismos componen los temas que cantan. 
Gentileza de Óscar, de este verano, en Alemania
R.: Los hacemos nosotros. Cada uno de los nueve somos un compositor, desde Angelo, que tiene 14 años, hasta Kathy, con 32. En el disco que presentamos en España cada uno ha grabado una canción propia y, normalmente, el que la .canta es el que la ha escrito. Pero se firman The Kelly Family porque en verdad las terminamos juntos, los arreglos y la instrumentación. También queremos que los derechos sean, jo, como se dice en español... 
P.: ...¿comunes?... 
R.: eso, comunes, porque cada uno es importante para el grupo y, si uno tiene una fase no tan buena, quizás el año que viene la tenga; para hacer una regla justa lo hacemos así. 
P.: ¿De qué hablan sus letras?
R.: La mayoría son experiencias personales. Vivencias con personas, historias de amor, de tristeza... Digamos un poco como Bruce Springsteen, que siempre canta de lo que ve, de lo que pasa. Me parece que es más en esa dirección; o sea nunca tenemos un objetivo. Son más ideas que te vienen a la cabeza de viaje, en el hotel, en casa, coges la guitarra y te pones a componer. 
P.: ¿Pero tienen mensaje? 
R.: No, no tenemos mensaje particular. El mensaje es la música, el sentimiento, la alegría o la tristeza que puedes expresar con la música. Es un arte que te da la posibilidad de expresar lo que piensas, lo que sientes, digamos. La palabra, a veces, es una manera de expresarte pobre y nosotros pensamos que la música es una lengua en sí misma, que no se puede explicar a veces con palabras. 
P.: "Santa María, ruega por nos". Esa frase se puede escuchar en una canción. ¿Sois católicos? 
R.: Sí, somos católicos, pero cuando la compuso Johnny, de 28 años, utilizó esa imagen y la mezcló con la madre tierra. También habla del cielo, la belleza de la madre en general, y la mezcló con la imagen ideal que es la Virgen María. Es un simbol. ¿Símbolo? Eso, sí, un símbolo. Pero sí, somos católicos.

En Belascoáin
P.: ¿Cuánto duró la estancia de la familia en Navarra? 
R.: ¡Jo! En Belascoáin... (duda por momentos) entre 81 y fines del 82. 0 sea, un año y medio, pero antes que eso fuimos a España... era muy pequeña yo... me parece que en el 75 Fue en el 76). En Toledo y Madrid nos quedamos ocho años y cinco hermanos nacieron allí; tres nacieron en América y después fuimos al norte, a Belascoáin. 
P.: Y aquí nació Angelo. 
R.: Nació en Pamplona, en el hospital, porque mi madre necesitó cesárea; pero sí, correcto, se crió en Belascoáin. 
P.: ¿Qué recuerda del pueblo, su gente, de Navarra? 
R.: ¿De Belascoáin? ¡Ah, nos encanta! Siempre ha sido para nosotros un rinconcito tranquilo, en invierno sobre todo, cuando viven unas cincuenta personas no más. Siempre ha sido un cielo pequeñito para la familia, pero nuestro problema ha sido nuestro espíritu viajero, nómada. Pero jo, lo que trabajamos en esa casa no lo sabes bien: picamos el yeso exterior para dejar la piedra, pintamos todos los interiores, nos pegamos un año entero arreglándola y nunca la terminamos, pero fue siempre un... bueno, lo que pasó es que nuestra madre se murió en casa y entonces fue un poco... nos quisimos ir de allí. Era bastante triste y desde entonces no hemos vuelto mucho. 
P.: ¿Y no piensan en regresar algún día? 
Viana Club, Jarauta, 14
R.: Pues quizás ahora que son 12 años que han pasado de aquello. Para mi padre era bastante fuerte y... no sé, nunca dijo nada pero nunca quiso volver. Pero preferimos no vender la casa porque son recuerdos preciosos y quién sabe, quizá algún día quizás alguno de los hijos o hijas vivirá allí, porque hay ciertas historias de la casa que pasamos... (De repente, se anima): ahora que vamos más a España es posible que volvamos! Tenemos un fogón allí más bonito. 
P.: ¿Un fogón? 
R.: Si, uno precioso. 
P.: Los vecinos guardan un gran recuerdo de ustedes, de cómo animaban las calles. 
R.: Si, en Navidades pasábamos la ronda. La gente era preciosa; nuestra vecina Carmen, que se murió hace unos años, una mujer que siempre cuidaba la casa. Y Anita, y tantas... Nunca nos molestaron o así, aunque somos gente diferente, artistas ¿no?, pero creo que nos apreciaron mucho y nos ayudaron bastante cuando la madre se murió. El pueblo entero vino al ¿funeral?, funeral, si. Fue precioso, estaban hasta los hombres, que normalmente no van. 
P.: Entonces guardan un buen recuerdo de su estancia. 
R.: Muy buen recuerdo, sí. 
Carlos con su hija Maite, casada con John Kelly
P.: También conocéis Pamplona. La familia regentó un bar y los chicos fueron al conservatorio. 
R.: ¡En Pamplona tuvimos el Viana! (recuerda de inmediato el bar situado en la calle Jarauta). Lo que pasó, lo tuvimos un año, es que se llenó tanto, había tanta gente porque hacíamos música, y era un trabajo enorme. Pero en verdad, empezaron a venir los repipis (se ríe de nuevo) Al principio era un bar musical, artístico, venían pintores, músicos, Carlos Itoiz, que es un guitarrista de primera clase, amigo nuestro. Era muy bonito, pero la gente empezó a hablar del bar, que estaba muy bien, y empezaron a venir los repipis que pedían champaña y ¡bah!, ya no nos daba ganas. Y lo cerramos. Y nos fuimos. En el conservatorio estudiamos piano y ballet clásico, porque nuestra madre era bailarina. P.: Durante su estancia en Navarra no iban a la escuela. Les educaba su padre. 
R.: Exactamente, sí. Es que de joven fue profesor de francés, filosofía y matemáticas.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Seminaristas con fusiles en el Noticias

Domingo 28 de octubre de 2007 Diario de Noticias
Otros curas que no irán a los altares
Entre la polémica de la serie de religiosos que hoy serán beatificados en Roma por su muerte en la represión republicana y los que no lo serán pese a haber muerto a manos de los franquistas, se escapa la dudosa actuación de muchos curas navarros durante la Guerra Civil
enviar a un amigoversión para imprimirtexto normaltexto mediotexto grande
ImagenImagen ampliada
Insólita estampa en la plaza de toros de Pamplona.

NI los 16 sacerdotes navarros que van a ser beatificados hoy en Roma por haber sido asesinados en la zona republicana durante la Guerra Civil ni los tantos otros curas vascos que también fueron fusilados, esta vez en la zona nacional, por los franquistas debido a su adscripción nacionalista. Los que aparecen a continuación son una relación de religiosos que, por acción o por omisión, tuvieron responsabilidades en el apoyo al golpe militar del 36 y a los posteriores fusilamientos que acabaron con la vida de más de 3.500 navarros. Es un hecho constatado ya por todos los historiadores que la Iglesia Oficial legitimó y colaboró con el franquismo. Otra cuestión es la letra menuda con las historias particulares de cientos de religiosos en uno y otro lado del frente (y en ocasiones, con los capellanes militares y requetés en el frente mismo) y sus diferentes actuaciones en unos momentos tan duros donde sólo la conciencia valía. Aquí se reproducen una serie de historias (basadas en diversas publicaciones y testimonios) cuyos protagonistas (desde obispos hasta curas de parroquia) no serían muy dignos de subir a los altares aunque, también hubo otros meritorios comportamientos humanos más acordes con sus creencias a los que se dedica un capítulo final de reconocimiento.
LA CAPITAL
La falta de valor del obispo Marcelino Olaechea
Jimeno Jurío dedicó un capítulo de su libro sobre la Guerra Civil a analizar la actuación del clero. Según relata, "el 9 de noviembre de 1935 hizo su entrada triunfal en Pamplona el nuevo prelado don Marcelino Olaechea Loizaga . Le tocó vivir los meses más intensos de la conspiración y el alzamiento militar. Aunque al clausurar unas Jornadas de Acción Católica en Pamplona (19 de enero de 1936), el prelado recomendó a militantes y propagandistas que evitaran hablar de política, e incluso que se guardaran de exaltar tanto a España 'que parezca que la Religión es un mero medio de sostener la Patria terrena', el 10 de febrero siguiente participó en un solemne acto 'de profundo sentimiento patriótico', celebrado en su palacio episcopal. Un grupo de jóvenes de la Sección Femenina, presidido por Josefina Arraiza de Goñi, y dos unidades falangistas vistiendo la reglamentaria camisa azul y formadas militarmente, fueron recibidas por el vicario general y Olaechea. Bendijo la bandera de la Falange Española; los fascistas besaron el anillo episcopal, recibieron la bendición, desfilaron marcialmente por el amplio pasillo, cantaron elCara al sol y rompieron filas (....)"
"Olaechea guardó silencio durante el primer mes de guerra -prosigue Jimeno Jurío-, rompiendo lo el 23 de agosto, fecha de la solemne procesión con la imagen de Santa María la Real por las calles ciudadanas y de un fusilamiento masivo en la corraliza bardenera de Valcaldera. La prensa publicó una exhortación pastoral invitando a los diocesanos a ofrecer limosnas generosas para quienes combatían 'por la causa de Dios y por España, porque no es una guerra (...) es una Cruzada, y la Iglesia (...), no puede menos de poner cuanto tiene en favor de sus cruzados'. Dos meses más tarde Falange Española celebró en Pamplona el aniversario de su fundación (22 de octubre), con una misa de campaña ante las autoridades y millares de asistentes. El prelado dijo en el sermón que profesaba 'cariño a la Falange por ser obispo, por ser patriota y por ser amante el obrero', rescata Jimeno.
"Durante aquel verano, trágico para millares de familias de campesinos pobres, habían acudido al palacio episcopal sacerdotes y seglares para exponerle el drama de las detenciones, encarcelamientos, ejecuciones y humillaciones impuestas a un sector de la población, solicitando su ayuda. Guardó un silencio tolerante. El pastor no tenía valor para dar la vida por sus ovejas perseguidas; reconoció que no tenía madera de mártir. Vires non habebat (no tenía fuerzas)" , según atestiguaron Marino Ayerra y el propio Iturralde.
"No alzó su voz hasta el 15 de noviembre, menguante ya la locura de las ejecuciones arbitrarias. Lo hizo ese día -recuerda el autor- en la parroquia pamplonesa de San Agustín, con ocasión de la imposición de insignias en favor de la Cruzada. En este discurso pidió que'no se vertiera más sangre que la que quiere el Señor que se vierta, intercesora, en los campos de batalla para salvar a nuestra Patria, la decretada por los tribunales de justicia y no otra sangre'. Por entonces destinó una cantidad para socorrer a los niños a quienes había dejado huérfanos 'una justicia que cumple con su deber', explicaba José María Jimeno Jurío en su libro sobre la Navarra y la Guerra Civil editado por Pamiela.
OLITE
La receta de un párroco que confesaba a las víctimas en lugar de a los verdugos
Olite fue un pueblo que padeció con gran crudeza la represión de 1936 con medio centenar de ejecutados. Al margen de la ideas políticas, la socialización de las tierras tuvo mucho que ver con esto. Curiosamente, dos sacerdotes marcan este periodo. El cura t sociólogo de Beire Victoriano Flamarique fue uno de los principales impulsores a principios de siglo de iniciativas sociales en favor de las clases trabajadoras y campesina: Caja Rural, Electra, Harinera de Navarra, Círculo Católico, Trilladora Sindical, Casa Infantil... Treinta años después, el párroco Antonio Ona , les pasaría factura . Según se recoge en el libro Navarra 1936. De la esperanza al Horror editado por Altafaylla, muchos de los que iban a ser fusilados eran llevados antes ante él para ser confesados. En esos momentos se retrataba los dos. El joven Agustín Chivite , al ser presentado ante él cura le dijo: "Yo no me tengo que confesar, los que tienen que hacerlo es ésos que me vienen a asesinar". Julio Pérez , concejal de UGT, resultó malherido tras una penosa huida. Mientras estaba en el hospital, su madre, asidua al confesionario de Antonio Ona , intercedió ante su hijo aunque sólo obtuvo unas palabras que el párroco solía emplear en otros casos: "Mira hija, si lo matan ahora irá al cielo. Si no lo matan, volverá a la andadas y se condenará. ¿Qué mejor momento para morir que ahora que está confesado?"
Ese mismo libro cuenta cómo Ona partió al frente donde "anduvo luciendo pistola y uniforme de campaña". Al poco tiempo fue nombrados canónigo de Pamplona y en 1956 ascendió a Obispo de Mondoñedo. También llegó a obispo, en este caso de Bilbao, Antonio Añoveros , que se limitó a esta labor de confesor en la matanza de las Bardenas, según relata Galo Vierge en su obra Los culpables (Pamiela). Otros textos también dedican un espacio a las actuaciones del luego cura de Obanos, Santos Beguiristáin, en Azagra. En el libro de Altayfalla se relata su participación activa en la lucha contra los vecinos republicanos y su afición a elaborar listas . Los fusilados (71) los catalogaba como "muertos por el peso de la justicia".
EGÜÉS
El cura que delató al médico y que luego murió en sus manos
Igualmente paradójica resulta la historia del entonces párroco de Egüés. Al parecer, por una mera razón de disputa personal (el médico prefería ir a misa a otro pueblo de al lado con cuyo párroco jugaba a cartas) delató a este profesional llegado de Bilbao. Comenzada la guerra un día vinieron a buscarle a casa con una orden de detención. Se valió de su cargo para desplazarse a Pamplona y conocer en la Junta Militar el motivo de apresamiento. Allí logró saber que detrás de la denuncia estaba el cura, que estuvo a punto de dejar viuda y varios huérfanos. No obstante, el médico logró salvar la vida prestando sus servicios en el Hospital Militar. A la vuelta de los años, el cura enfermó gravemente. El médico se negó a atenderlo en solitario ya que, conocida la historia por todo el pueblo, se enfrentaba a una difícil tesitura: si moría podrían acusarle de dejarlo fallecer y si lo salvaba, estaba curando a su propio verdugo. Al final, pudo más la ética personal y profesional y exigió que le acompañara otro colega como testigo de su buena práctica médica.
PAMPLONA
Fermín Izurdiaga, el sacerdote falangista de las arengas
Un nombre propio en este ámbito de religiosos comprometidos con el nacionalcatolicismo es el de Fermín Izurdiaga (Pamplona, 1905 -1981). Sacerdote, poeta, orador y periodista fue falangista y fundador de Arriba España y de Jerarquía .Revista negra de la Falange . En su primer ejemplar quedaba claro el ideario del periódico: ¡Camarada! Tienes obligación de perseguir al judaísmo, a la masonería, al marxismo y al separatismo. Destruye y quema sus periódicos, sus libros, sus revistas, sus propagandas. ¡Camarada! ¡Por Dios y por la Patria!Tras la Guerra Civil, el diario continuó como divulgador de las consignas del falangismo. Izurdiaga participó en muchos actos de exaltación fascista y era conocido por sus encendidas alocuciones, como se puede comprobar en diversas fotografías comentadas por Víctor Moreno (Ramón La Pesquera ) en sus libros publicados con la editorial Pamiela.
MILAGRO, URBIOLA, PITILLAS...
El ejemplo contrario: curas de pueblo que defendieron a sus feligreses ante los franquistas
Entre lo que es el clero regular, según relata Jimeno Jurío, hubo comportamientos para todos los gustos. En términos generales había una posición contraria a la República que se tradujo en actuaciones concretas como esconder armas incluso en algunas iglesias o casas parroquiales (así lo confiesa el requeté de Leitza Lizarza) y hasta se formó una Junta Sacerdotal Carlista. Hubo también curas entre los que marcharon a Italia para formarse en el manejo de armas. Muchos sacerdotes acompañaron también a sus feligreses voluntarios de Pamplona el día 19 de julio "luciendo correajes y pistolas sobre sotanas o uniformes militares y marcharon al frente como capellanes". No obstante, también hay que destacar posturas valientes en diferentes pueblos de curas que defendieron a sus vecinos de las sacas. En algunos casos lo consiguen, en la mayoría, no y en otras acaban pagando ellos mismos.
Así, es curioso el caso del cura de Artajo (Lónguida) que estuvo a punto de se detenido por negarse a colgar la enseña rojigualda en el campanario. La decidida intervención del alcalde salvó su vida y la de otros tres jóvenes del pueblo. Victorino Aranguren, cura de Milagro, pidió públicamente la liberación de 21 presos del pueblo. Fue hallado muerto en su casa. Santiago Lucos Aramendía , de Pitillas, era abogado y republicano. Se refugió en Vitoria pero fue detenido y fusilado en el Perdón (Undiano) en septiembre del 36.


El drama personal de Marino Ayerra
El lumbierino Marino Ayerra padeció en su conciencia toda la dureza del drama de una Iglesia apoyando o mirando hacia otro lado en el caso de estos crímenes contra civiles. Desde su parroquia de Alsasua vivió de cerca toda la represión que afectó a una parte importante de esta población lo que le provocó una crisis personal y de Fe. Dejó el sacerdocio y Navarra. En Argentina publicó su confesión No me avergüenzo del evangelio que levantó ampollas entre la clase eclesial dirigente. Por otra parte, en el otro lado de la historia, bastantes religiosos navarros fueron perseguidos por su afinidad vasquista. En Tafalla fue desterrado el rector del colegio Javier Vicuña. Pedro Martínez Chasco, natural de Oteiza y cura de Urbiola, fue amenazado y tuvo que huir al frente donde cayó muerto en 1938. Néstor Zubeldia (canónigo de la catedral de Pamplona) fue desterrado a Burgos y Luis Goiburu, párroco de Lodosa, estuvo preso. Las purgas afectaron también a bastantes capuchinos de Lekaroz, franciscanos de Olite y escolapios de Tafalla. >J.I.C.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Miguel, un emigrante desolvidadizo


Acaba de editarse un recopilatorio sobre la historia musical de la emigración española en Bélgica. Después de tres años de búsqueda de archivos, de entrevistas a artistas y vecinos y de una labor arqueológica para encontrar esas grabaciones perdidas, Miguel Menéndez (Salamanca, 1985), emigrante en Bruselas desde hace 6 años, ha conseguido recopilar unos 250 singles en vinilo, a 45rpm, grabados por emigrantes españoles en Bélgica. Ha seleccionado 72 canciones que ha incluido en el triple disco-libro que acaba de publicar, resumiendo 30 años de historia.

Todo empezó...
...después de que Miguel encontrara un disco en la basura.
En la contraportada venía la biografía del artista (en francés):
“Juanito Martín (el intelectual del flamenco), nacido en Madrid, profesional desde los 16 años, durante 3 años participa en emisiones de flamenco para Radio Televisión Española, profesor de guitarra flamenca en Bélgica desde 1964, fundador del grupo “Los Sevillanos”,conocidos en toda Europa, director de programas de flamenco en la Radio Televisión Belga, escritor y conferenciante, acaba de publicar este disco”.
ABC 27.07.1979
La sorpresa de Miguel fue llegar a casa, encender el ordenador y no encontrar ninguna referencia en Internet sobre su persona, ni sobre el disco.
Así que se propuso recopilarlos, antes de que acabaran en el olvido, y dar a conocer a estos artistas.
Así empezó su andadura por los pocos bares españoles que quedan abiertos en Bruselas, regentados por antiguos emigrantes, y empezó a tirar del hilo, recopilando nombres de artistas y de orquestas. Poco a poco fue tejiendo una historia que ha sorprendido a muchos y ha traído muy buenos recuerdos a otros tantos.

Desde mediados de los 50...
...miles de españoles empezaron a llegar a Bélgica a buscarse la vida. Se instalaron en las zonas mineras y en Bruselas. Crearon sus barrios españoles con tiendas, comercios, restaurantes y decenas de bares donde ir a ahogar las penas y las nostalgias.
Y se llevaron las guitarras con ellos. Escuchar flamenco les hacía recordar su país, por lo que los bares empezaron a contratar a guitarristas, cantaores y bailaores flamencos para atraer clientes.

La seductora rumba
Los belgas, que siempre han sido muy abiertos culturalmente, se sintieron seducidos por este ritmo exótico y cuanto más salvaje era más les gustaba. Los emigrantes buscaban canciones animadas para divertirse y desconectar de las duras jornadas de trabajo y a los belgas les hipnotizaba ver tocar una guitarra con tanta energía y los taconeos de una bailaora.
Así que pronto la rumba fue el estilo que más atrajo a este público emigrante y local. Los restaurantes empezaron a prensar discos para promocionar sus locales, donde anunciaban a sus artistas “exclusivos”.
Hubo una época que en la Rue Haute de Bruselas había más flamenco que en cualquier calle de Sevilla. En esta calle había una decena de restaurantes españoles, todos con tablao y espectáculo diario.
A finales de los 60 eran miles los emigrantes que vivían en Bruselas, casi todos en el mismo barrio, y eran jóvenes con ganas de juerga. Se crearon decenas de orquestas que actuaban fin de semana sí y fin de semana también en las numerosas salas de fiesta gestionadas por españoles.
Tocaban de todo: rock, pop, éxitos del momento, música latina… y algunas llegaron a grabar singles de rumbas. Estos discos se pinchaban en los jukebox que tenían estos bares españoles y en las radios españolas de todo el pais.

Primeros espadas
Peret, Manolo Escobar, Las Grecas, Los Chichos, Los Chunguitos, Lola Flores, y decenas de artistas más, eran contratados por las salas de fiesta españolas para satisfacer a este público “loco” por la rumba. A finales de los 80 nacen grupos de emigrantes de segunda generación. Canciones como “Nacido en Bruselas” de Los Chicos o “Extranjeros” de Los Fieras eran festivas con temática emigrante: “Nos llaman los extranjeros por tener el pelo negro”, o “aunque yo nací en Bruselas, en España y en Bruselas nos llaman los extranjeros”, cuentan.

Nostalgia
Pero no todo era fiesta, la vida era dura y muchos artistas reflejaron este dolor y esta nostalgia en las canciones. También están incluidas en la compilación.
Ya no queda nada de esa época: la gente se hizo mayor, se volvieron a España o fallecieron, los locales cerraron, los artistas dejaron de actuar y los discos se guardaron en bodegas o se tiraron a la basura.

Desolvidando
El proyecto de Miguel Menéndez es una reivindicación de la memoria que abarca historia, cultura y sociología a través de la música.
El triple disco-libro de 72 canciones y libreto de 64 páginas diseñado por Txarly Brown, (autor de la “Biografía gráfica de la rumba en España 1961-1995″, o de Achilifunk “Gipsy Soul from Spain 1969-1979”…) se puede adquirir escribiendo a rumbahispanobelga@gmail.com, a través de la página facebook Rumba Hispano Belga, o en diferentes puntos de venta en España y en Bélgica.
Precio 20 euros. Precio especial para las Asociaciones de Emigrantes
(Tomado, fundamentalmente, de La Crónica de Salamanca)

Nota: Sobre el tema de Música y emigración en Bélgica he encontrado este extenso trabajo, realizado en 2010, de Fernando C. Ruiz-Morales: "De cante, baile y toque en la emigración. Sociabilidad en torno al flamenco en Bélgica, 1956-1975". Éste es el resumen:
Desde finales de los años cincuenta emigran a Bélgica numerosos trabajadores procedentes de España. Muchos llevan consigo el flamenco como forma de relación en reuniones, fiestas y otros espacios de sociabilidad. Pronto esta forma expresiva se convirtió en emblemática y constituyó un poderoso medio para el mantenimiento de vínculos entre los emigrantes, pero también un instrumento para la integración en la sociedad local, así como una fuente de recursos económicos. Se formó una densa red de restaurantes, bares y asociaciones regentados por españoles, en los que el flamenco tuvo un papel de gran relevancia. En este artículo se describe ese proceso hasta el final del franquismo, y se exponen los principales componentes relacionados con la sociabilidad en torno al flamenco en ese contexto.