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jueves, 18 de enero de 2018

La huerta del Mochorro 1900-30 (J.J. Arazuri)

1948 Playa de San Pedro. Pasando el puente unos metros y girando un poco a la 
derecha, en las tres primeras décadas del siglo, encontraríamos al personal 
bañándose en la Huerta del Mochorro. Nunca lo vi, pero supongo que esos hierros 
que sobresalen del agua servirían para colocar unas tablas y represar el agua
Algún comentario de Face complementa la historia que aquí se cuenta
Huerta del Mochorro
Después de las casas de Mina, en el actual número 26 de la calle Errotazar, existe una antigua casa, hoy restaurada, por la que se accede a la huerta que se hizo célebre en las tres primeras décadas de nuestro siglo por haberse instalado en ella los primeros baños organizados de la ciudad, y en donde se bañaban «casi juntos» los hombres y las mujeres.
1. Huerta del Mochorro  2. Canal procedente de la presa de San Pedro 
3. 'Puentecillo'  4. Puente de San Pedro  5. Río Arga  6. Puente del Vergel
En las postrimerías del siglo XIX, esta huerta pertenecía a un castizo y honrado hortelano llamado Francisco Redín, que con gran disgusto contemplaba todos los años cómo le robaban los mejores frutos de sus árboles una cuadrilla de descarados y desaprensivos mocetes. 
Aunque no son nuestros mozorros, 
sí es nuestro Coletas
Con el fin de escarmentar a los ladronzuelos, tuvo la genial idea de vestirse con la túnica y caperuza de la Hermandad de la Pasión, y una tras otra, todas las noches, aparecía de entre las negras sombras del huerto, golpeando con flexible vara de fresno a los temblorosos rapazuelos que bautizaron a la huerta con el título de 'el Mozorro', palabra vasca que significa máscara o disfraz. Esta palabra se transformó, seguramente por falsa interpretación auditiva, en 'Mochorro'.

['mozorro' significa, en general, máscara, disfraz o espantajo, pero en nuestro vocabulario pamplonés  el vocablo 'mozorro' envuelve un concepto más serio, bien conocido de todos, aplicable a los entunicados miembros de la Hermandad de La Pasión del Señor.]
[Recuerdos infantiles: "Mozorrico, mozorrico, dame un caramelico". Y nos daban. Y todavía algunos siguen dando. Propongo recuperar eta tradición y darle más fuerza con caramelos -ad hoc- "El mozorro". Y, de paso, que perviva esta palabra tan de Navarra]
1. Huerta del Mochorro  2. Canal procedente de la presa de San Pedro
3. 'Puentecillo' (Arazuri) 4. Puente de San Pedro  5. Río Arga  
Todos aquellos problemas se solucionaron, en parte, a principios de siglo al organizarse baños públicos en la huerta del Mochorro.
El Mochorro estaba enfrente al prado de la Cera, y su huerta cerca del molino de Alzugaray y la fábrica de linaza. Hacia la arboleda de San Pedro se comunicaba con un puentecillo por el que se pasaba también al prado de la Lana.
El buen Redín, dueño del Mochorro, tenía entre su casa y la huerta un terreno protegido por tupidas ramas que hacían del lugar un rincón tranquilo y discreto, atravesado por el canal que baja de la presa de San Pedro. Aprovechando todo esto, Redín instaló dos cuerdas para que los bañistas se sujetasen, sobre todo cuando abrían las compuertas de la presa para dar agua al molino de Alzugaray, ya que generalmente aquellas avenidas de agua producían grandes sustos entre los bañistas.
En la prensa local del primer año del siglo se anunciaba: «Se ha abierto la temporada de baños para señoras y caballeros, con la debida separación, al precio de 0,10 ptas.»

En el Mochorro se servía, para los que lo deseaban, chocolate y se alquilaban taparrabos por una ochena (10 céntimos de peseta).
Algunos hombres se bañaban en calzoncillos (de aquellos largos que se sujetaban en el tobillo con dos cintas), la mayoría lo hacían en porreta, y las mujeres se bañaban con bata. Según testigos presenciales, me han asegurado, que aquellas mujeres resultaban más provocativas en bata que hoy resultan en bikini. 

[Mientras el río Arga fue fuente de ingreso para su madre, la pequeña Josefina acudía al “mochorromientras cuidaba de su hermano menor, por cuyo cuidado hubo de abandonar la asistencia a la escuela:
Iba al “mochorro” con el crío; lo dejaba en el suelo y yo a nadar con una bata bien chula. Yo nunca fui a bañarme en los baños públicos, donde cobraban un real. Iba al “mochorro”, en el Prado de la Lana, por la calle Errotazar. Allí nos bañábamos por una ochena; había una cuerda para agarrarse. Cuando ya aprendí a nadar lo hacia en la presa de San Pedro”.]

[Ochena: por dos veces aparece en el texto este localismo navarro que de niños usábamos con toda naturalidad: tresena (3 chavales, trío), cuatrena (5 céntimos), ochena (10 cm), novena (9 días), docena (de huevos, por ej.), quincena... En un principio, la ochena equivalía a la moneda de ocho maravedíes. Moneda de 10 céntimos de peseta. Fuera de Navarra se llamó 'perra gorda']
Sitna 66-71   1. Desde el 42 ya aparecen las dos piscinas de San Pedro
2. Esa línea podría ser la represa 3. Puente de San Pedro
Para separar los hombres de las mujeres se instaló una valla de tablas de un par de metros de altura que dividía la solanera, y una cortina hecha con sacos, que impedía que los bañistas se viesen, en la cual había un letrero que rezaba: «Se prohibe bucear cerca de la cortina». A pesar de la prohibición, siempre había algún tritón descarado que se pasaba al otro lado de la harpillera, provocando grandes alborotos en el gineceo.

Ahora bien, la auténtica revolución en los baños del río, el nacimiento del deporte de la natación en Pamplona, tuvo lugar en el año 1931, en el que se fundó el «Lagun-Artea» (el 2 de agosto), el Club de Natación (el 27 de agosto) y el «Club Larraina», que terminó su piscina en 1933. Estos fueron los pioneros de la natación en nuestra ciudad y convirtieron los baños en deporte.
***
Entre los beneficiarios del Canal destaca sobremanera el Molino de Alzugaray, central eléctrica y fábrica de un pan excelente y muy cotizado.
Mirando los planos de 1880 y 1915ca, viene dibujado como una isleta entre dos brazos del canal.

He sospechado si no podría corresponder a las ruinas que se ven junto al Puente del Vergel y la posición coincide bastante exactamente. Creo, pues, que esas ruinas que vemos pertenecen al famoso Molino de Alzugaray.

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