lunes, 8 de julio de 2019

La Pamplona que nos emociona

Palacios y Garisoain nos han hecho sentir que éramos cada uno de nosotros
quienes encendíamos la mecha. ¡Gracias, Pamplonesa!
No les gusta el pañuelo rojo. Les llena de impotencia que, cada Seis de Julio, sin que nadie nos dé ninguna consigna, nos vistamos de blanco y rojo, los colores de la fiesta, la fiesta pamplonesa y navarra. Les saca de quicio que, por unos días al año, aparquemos nuestras diferencias, problemas, preocupaciones... y nos quedemos con lo que nos une: Pamplona y San Fermín.
Son unos amargaos, unos aguafiestas. Frente a su crispación, nuestro grito de guerra:
Viva la gente de pueblo, viva la gente tronera,
Viva todo aquel que dice, aupa, salga el sol por donde quiera
Ayer les dedicamos una entrada a los de la cáscara amarga, a los que priorizan su bandera a nuestra Banda.  Demasiado, ya les vale.
Hoy toca la Pamplona que queremos, la que nos emociona, la que nos hace sentir orgullosos de ser pamploneses.

En el cohete como batutas                                                               por PILAR FDEZ. LARREA 
En La Pamplonesa interpretan música con instrumentos. Jesús Garisoain y José Andrés Palacios, subdirector y presidente de la banda en su centenario, son clarinetistas, pero podrían ser perfectamente orfeonistas. Ni batuta le hizo falta a Garisoain para entonar su voz, templada y con timbre. Le bastó con la mecha. La sonrisa la lleva puesta de serie.
Con esos mimbres asomó al balcón y casi cantó como si dirigiera con su pañuelo: “Pamploneses, pamplonesas, ¡Viva San Fermín!, Iruindarrok...”. Y entonces se acercó al micrófono Palacios invadido por la emoción, con la mano en el corazón: “Gora San Fermin!” puso la nota final a un Chupinazo compartido y a un abrazo en el cielo de una ciudad a sus pies.
Una imaginaba a los 50 y pocos instrumentistas de la banda en el balcón del Ayuntamiento. Era su lugar ayer. Pero no tuvieron opción. Apenas media docena presenciaron el Chupinazo en la segunda planta. El resto se quedó, como otros años, en el zaguán, donde interpretaron la primera pieza de los Sanfermines, la ‘Biribilketa’ de Gainza, con los txistularis. En Sanfermines manda esa liturgia no escrita, pero casi bíblia; así que los músicos comenzaron a tocar nada más estallar el Chupinazo. A falta de Garisoain y de Egea la dirigió Ángel Otxotorena y los txistularis regalaron el primer “Esa, esa, esa, esa Pamplonesa”.
[Me encanta esta versión de Alegría Raguesa, por su pedagogía y simpatía.
¡¡¡Esa, esa, esa, en Larraga, la Raguesa!!!]

Hubiera sido único ver a la banda en el balcón, en el primer piso, en ese que ocupan invitados de uno y otro lado. “Bueno, queríamos estar arriba, pero cuando veníamos hacia aquí por la calle Nueva, grupos que almorzaban nos aplaudían al pasar. Ha sido muy emocionante, casi mejor que estar en el ayuntamiento”, contaba antes del Chupinazo Luis Montero, trompista en la banda. De algún modo, su reflexión es precisa: La Pamplonesa es más de abajo que de arriba, del pueblo que de políticos que apenas son capaces de mantener la compostura en un acto que debía ser un homenaje a la banda y no a la bandera.

No cabía nadie más
Gracias hay que dar a quienes ayer se quedaron en casa, que debieron ser pocos porque las sardinas enlatadas están bastante más holgadas que las almas desatadas que ayer concurrieron en la plaza del Ayuntamiento. La cosa ya apuntaba maneras de par de mañana. A las diez y media la plaza sumaba más de media entrada y a las once casi estaba llena. El calor y el número de habitantes sedientos de sangría y fiesta aumentaba en proporciones poliédricas, hasta que todas las piezas encajaron y dibujaron la imagen más esperada. La marea humana se movía a uno y otro lado, como si los edificios apenas pudieran resistir el envite. Derribó un par de veces a los fotógrafos, ayer profesión de riesgo agudo, encaramados a sus sillas y escaleras plegables, en un encuadre de miles de ojos que miraban al cielo azul de Pamplona. En los tejados veían policía en labores de vigilancia.
La tensión fue más o menos la habitual. Algunos empeñados en situar la política por encima de la fiesta, mientras la mayoría estaba a lo que tocaba. Para eso habían esperado 365 días. Las banderas y las pancartas fueron las de siempre en la plaza. Desplegaron una en favor de los presos de ETA a veinte minutos del cohete; desde un portal de la misma plaza, a falta de cinco minutos para las doce y tras la intervención de la Policía Municipal, sacaron el resto.
Sería porque no había sitio ni para coger aire o porque las voces se difuminaban entre la muchedumbre, el caso es que los cánticos llegaron tarde y apenas se escucharon. En este escenario con más decibelios, pero menos música, sonó como un bálsamo ‘Alé, Osasuna alé, alé...’, casi a las doce menos cinco.
La Policía Municipal se empleó para hacer el pasillo a los músicos. Primero a los chistularis con el ‘Agur Jaunak’; tras ellos, los gaiteros con ese ‘Ánimo, pues’ que retumba en el corazón más despistado y con el que la plaza bota como una goma. Al final, La Pamplonesa. Era casi la una para cuando salió del zaguán y a esa hora esperaban los de casa, los que se conocen bien el guión.

domingo, 7 de julio de 2019

Chupinazo 2019: La ikurriña, motivo de riña

Los "progresistas" de Geroa y Bildu jamás aparcarán sus identidades, Sra. Chivite
Os recomiendo el relato de los hechos y la Galería de fotos de Navarra.com.

Los de Bildu y Geroa saben de sobra que la ikurriña no representa lo vasco de Navarra, que lo vasco de esta tierra ha sido representado por la bandera y el escudo de Navarra desde siglos antes de que los hermanos Arana (Arana brothers, echa una ojeada; 1 minuto tiene la culpa) la diseñaran en 1894 para el territorio de Vizcaya.
Por tanto, lo único que representa aquí la ikurriña es el intento de acabar con Navarra como comunidad diferenciada para anexionarla a la Euskadi actual o al proyecto de Euscalherría.
Como muy bien dice la jota,
“Mi tierra tiene bandera, rojica como mi sangre;
la bandera de Navarra, que no me la quite nadie”

Sensibilidades y hartazgo
Hablan algunos de que la ikurriña representa la sensibilidad de muchas personas y que de alguna manera debería estar representada en las instituciones.
Como ya hemos visto, la única sensibilidad que representa es la de hacer desaparecer Navarra como comunidad diferenciada. Y sería absurdo que desde las instituciones se diera baza alguna a ese proyecto anexionista.
La única sensibilidad que sí va creciendo en Navarra, y a la que habría que dar algún cauce, es precisamente al hartazgo de la ikurriña, sobre todo cuando se presenta en íntima comunión con las reivindicaciones por los presos de ETA, como ayer mismo.

Un aviso al PSN
Lo que ayer vimos en el Chupinazo es un toque de atención al PSN y a sus pretensiones de formar Gobierno con los "progresistas" de Geroa, con permiso de Bildu. La pobre Esporrín ha vivido en sus carnes lo imposible de esa unión antinatural. ¿Qué habría hecho ella, si hubiera salido alcaldesa con los votos de Bildu y Geroa? ¿Ceder y permitir la exhibición de la ikurriña, para vergüenza del socialismo navarro y de sus votantes?

Javier Labairu (UPN) es señalado por Maider Beloqui
El vídeo de la crispación antifiesta
Estas son las impresiones que me ha llegado de quienes han vivido de cerca los lamentables hechos:
"Javier Labairu merece nuestros respetos por siempre". 
"Ha actuado de 10". 
"Tenemos el mejor concejal de seguridad ciudadana que podíamos tener. Ha sido el primero (tras Carmen Alba) en enfrentarse a ellos"
¡Cómo les gusta señalar! ¡Y qué bien le vino a ETA esa actitud!
Quien primero se dio cuenta de las pretensiones de Bildu y Geroa fue Carmen Alba que intentó impedirlo y fue repelida con patadas y amago de mordiscos por el edil de Bildu Joxe Abaurrea.
Y éstas las frases entresacadas del vídeo. A destacar, por su gravedad, la de Bakartxo Ruiz:
- Asirón (Bildu): que venga el jefe
- Municipal: por favor...
- Se aparta Patxi Leuza (Geroa)
- I. Gómez (Geroa): qué vergüenza, qué vergüenza
- Javier Labairu (UPN): por qué?
- Bakartxo Ruiz (Bildu): suéltale el pelo que te.... ¿mato? (eso parece que dice, verdad?)
- ¿de qué vais?
- ¡qué pasada!
- ¡estamos locos!
- I. Gómez (Geroa): la habéis impedido sacar al balcón. Desde el 2000, desde 1975 sale la ikurriña al balcón...

La venganza
No se han salido con la suya. Están rabiosos y con sed de venganza. 
Por eso, este blog se une al llamamiento desde varias instancias de acudir, en la Procesión de hoy, a la calle Curia a aplaudir a nuestra Corporación.
Hay una convocatoria a las 13:45, junto a las verjas de la puerta de la Catedral, para acompañar a la Corporación en la bajada de Curia.
Pero antes de bajar, habrá que subir. Por lo que sería bueno estar para las 13:00 en el arranque de Curia.
Por cierto, no estaría mal que insultar, escupir, tirar vasos, intentar agredir.., en definitiva, tocar los coj.... a la Corporación fuera calificado de "agresión sexista" y se colocara un Punto de Información a la altura del Bistrot Catedral.
Señor Maya, téngalo en cuenta.

viernes, 5 de julio de 2019

Sabicas on Fire

José Mercé. cantaor,  junto a Tomatito, nos presenta a Sabicas
Vuelve de nuevo al Flamenco on Fire… 
Es una maravilla. Ha crecido de una manera impresionante. Toda España está pendiente de Pamplona. Eso me encanta, es importantísimo. Y es una satisfacción que el flamenco haya cogido este auge en el norte. 
¿Un norte que por ejemplo ya ha sabido poner en su sitio a la figura del maestro Sabicas? 
Yo creo que a Sabicas nunca se le pondrá en el lugar que se merece. Porque ha sido uno de los padres del flamenco. Afortunadamente hoy en día se le conoce mejor. Pero Sabicas, junto a Ramón Montoya y Paco de Lucía, ha sido lo máximo que ha dado la guitarra flamenca. Algo que no sólo se lo tenemos que agradecer todos los flamenco sino todo el mundo. 
Paco de Lucía comentaba que el primero que abrió las puertas del flamenco no fue él sino Sabicas… 
Dijo la pura verdad. Las palabras de un genio sobre otro genio. Es una maravilla, esa sencillez y esa humildad. Siempre digo que cuanto más grande es el artista más humilde es.
Foto de Paco Manzano

SABICAS, el genial mañuetero flamenco
En aquel verano del 82, Sabicas, después de más de 40 años sin pisar Pamplona, se acercó a la ciudad que le vio nacer. Era 5 de Julio, víspera de la Víspera, fecha idónea para el regreso de “navarros por el mundo”, y salvo para antiguos del lugar o algunos afectados por la fiebre flamenca, para la mayoría de los pamploneses era un perfecto desconocido.
Por eso, cuando el entonces alcalde Julián Balduz, en el homenaje que se le tributó en el salón principal de la Casa Consistorial, dijo aquello de “junto a Gayarre y Sarasate, se encuentra hoy aquí otro músico universal” y cuando añadió “este hombre ha elevado el sentido del flamenco popular a categoría infinita”, a lo que Sabicas contestó -visiblemente emocionado, entre lágrimas- : “Miren, yo me presento por ahí como un gitano, navarro y pamplonés, orgulloso de serlo”, muchos pamploneses se dieron cuenta de que en Pamplona había nacido un auténtico virtuoso de la guitarra, venido desde Nueva York, y del que casi no habían oído hablar.
Y a la tarde de ese mismo día, muchos de ellos acudieron con gran curiosidad al teatro Gayarre, a pesar de los partidos del mundial de fútbol que se celebraban en nuestro país en esos días, a un concierto que se convertiría en histórico en nuestra ciudad y que levantó el entusiasmo de los asistentes.

Biografía
Del archivo municipal de Pamplona, podemos extraer algunos detalles de su biografía: Agustín Castellón “Sabicas” (le gustaban las “habicas”) había nacido el 16 de marzo de 1912 en la calle Mañueta, nº7-3º, hijo de gitanos ambulantes, y de niño vivió sucesivamente en la calle Jarauta, en la Rochapea y en Villava.
Esencialmente autodidacta, comenzó a tocar a la edad de cinco años, cuando sus padres le compraron una guitarra por 17 pesetas. Él mismo aprendió a afinarla y a tocar las primeras notas. A esa edad, debutó por primera vez con su guitarra en una Jura de Bandera. Pero fue a los 11 cuando, habiéndose trasladado a Madrid, actuó ya como profesional(?) en el teatro “El Dorado” de Madrid, en un concierto de guitarra flamenca. A partir de ese momento recorrió España en diversas giras artísticas acompañando a los grandes cantaores de la época. 
En 1936 emigró a Argentina formando pareja con la diosa del baile flamenco, por entonces, Carmen Amaya. Juntos filmaron media docena de películas durante los cinco años que permanecieron juntos, en Argentina, México y Nueva York, ciudad -esta última- donde se estableció finalmente en 1955, afianzando su figura artística ya como concertista de guitarra. 
Que Pamplona, alejada totalmente de los ambientes flamencos, viese nacer al genial mañuetero, no deja de ser un hecho singularísimo y sorprendente, que no siempre se ha sabido valorar en su justa medida. La historia de la guitarra flamenca se divide -a partir de él- en dos épocas: antes y después de Sabicas.
De él bebieron todos los grandes maestros modernos de la sonanta. Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, los hermanos Juan y Pepe Habichuela, Tomatito o Enrique de Melchor que se consideran o se consideraban discípulos suyos; en palabras del propio Paco de Lucía: “Yo soñaba con Sabicas. A nadie le ha sonado la guitarra como al maestro”. 
De técnica depuradísima no daba la sensación de que tocaba sino que la música fluía espontáneamente de su guitarra. Estaba a la altura de los mejores guitarristas españoles como Andrés Segovia o Narciso Yepes. 

Muere en el Hospital Saint Claire, de Nueva York, el 14 de abril de 1990 y fue enterrado en el cementerio de Pamplona, seis días después, en el nicho 163 del grupo G50, a la izquierda de la Puerta del Río (el féretro fue recibido en el zaguán de la Casa Consistorial). 
Durante el entierro en Berichitos sonaba “Duelo de Campanas”, de él mismo:
Homenajes
El Ayuntamiento asignó el nombre “Plaza del Guitarrista Sabicas” a una parcela en el Polígono de los Alemanes. 
A partir de su muerte se han realizado múltiples acciones e iniciativas artísticas y culturales para rememorar su figura muchas de ellas promovidas por el jugador osasunista y gran aficionado, Manolo González, junto con la Casa de Andalucía, y patrocinadas desde el Ayuntamiento de Pamplona, entre las que merece la pena señalar -a vuela pluma- algunas, como:
-los dos Memoriales Sabicas, en 1990 y 1991,
-el I Festival de Guitarra, de Agosto de 2008, en el que se descubrió una placa en su nombre en la calle la Mañueta
-el Centenario Sabicas en 2012, promovido por la Asociación Gitana Gaz Kalo y el documental “El fabuloso Sabicas”, producido y dirigido por los pamploneses Pablo Sasal y Pablo Calatayud
-y finalmente el festival “Flamenco on Fire” (un disco recopilatorio de Sabicas tiene este título) que se inició en 2014 y que desde entonces continúa todos los años en la segunda quincena de Agosto con gran éxito.

NOTA
Esta entrada, completa -fotos y vídeos incluidos-, ha sido elaborada por Antonio González, hijo del jugador osasunista y gran aficionado al flamenco, Manolo González.
Precisamente las gestiones de su padre permitieron el mítico concierto de Sabicas celebrado en el Gayarre el 5 de julio de 1982, "víspera del Vispera", hace ahora 37 años.
Sirva esta entrada, hecha por su hijo, de homenaje a los dos: a Manolo y a Sabicas.
¡Mil gracias, Antonio!

Larraina y las eras de Pamplona

1897 En esta era se levanta hoy la torre de Escolapios
Principios del siglo XX. Trilla en la Medialuna.
A la izda, Ezcaba (3ª loma de San Cristóbal). Encima de la mula, el Larzábal.
Se dice que una mentira, repetida mil veces, se convierte en verdad. Es el caso del nombre del Campo de Deportes, Sociedad Deportivo-Recreativa, Larraina ("la era", en vasco). Si en la zona hubo eras, no se llamaron (y menos pronunciado) "Larraina", sino "Prado de San Roque".
Impresionante foto -años 30- de Zaragüeta. Los pamploneses llamaban al club
«La Piscina», seguramente por ser la primera que se instaló en nuestra ciudad
Larraina o "una mentira repetida mil veces..."
Y cuando digo "mentira", lo digo con todas las letras, porque es imposible que quienes han redactado esta página sobre la historia del Club no sepan lo que han dicho del falso topónimo "larraina" Arazuri, Baleztena, Jimeno Jurío o Salaberri. Sin ir más lejos, en este blog, en la entrada titulada Arazuri: el topónimo es "la Reina", no "larraina". puedes encontrar toda esa información.
Trillando ante el Fortín de San Bartolomé. Tras las mulas, baluarte de Labrit
En la misma zona, Ernest Hemingway
"El objetivo comenzó a materializarse con la compra de un terreno, entonces sembrado de nabos, en el lugar conocido como terrenos de Larraina, sitio de eras..." decía, cuando se publicó esta entrada en 2019, la página de la Sociedad.
Mirad lo que ya decía Arazuri en Pamplona. Calles y barrios, entre 1979 y 1980, hace 40 años:
"... en honor a la verdad hemos de reconocer que el auténtico es «la Reina», y lo es desde 1560... Buscando datos sobre Larraina (este topónimo ha sido al que más horas he dedicado), no lo consigo hasta que en 1933 aparece titulando al campo de deportes".
Hablando en plata: sus creadores ("crear" significa hacer algo de la nada) se lo inventaron por la cara.
Más aún, si eran euscaldunes, no eran de la comarca de Pamplona, ya que, si el topónimo "larraina" fuera auténtico, nos habría llegado pronunciado como "larraña", lo mismo que "ermitagaña", "erripagaña", "azpilagaña"... usual en Pamplona y comarca.

Ovejas en el Portal de Francia
Lo mismo, cuando afirmo que -a base de repetir mil veces, desde comienzos de los años 30- se ha convertido en verdad. Desde hace 27 años, vas a Toponimia Oficial de Navarra y ahí lo tienes, tan campante, "Oficial: Sí (desde 22/6/1992)". Lo mismito que Txantrea.
Esperemos que no ocurra lo mismo con San Cristóbal, fagocitado por Ezcaba.
Sr. Alcalde, Presidencia del Gobierno, tomen nota.

Eras en Pamplona
"No sólo había eras y lugares de trillar en la Media Luna, la Vuelta del Castillo y el Prado de San Roque, sino también cerca del Portal de San Nicolás, junto a los monasterios y conventos extramurales de Santa Engracia y de los Carmelitas Descalzos, y en los arrabales de la Rochapea y la Magdalena". (Jurío-Salaberri)
El hecho de que hubiera "eras y lugares de trillar en... el Prado de San Roque" (próximo a la zona que tratamos), refuerza aún más que esa zona nunca -hasta 1933, con la Sociedad Deportiva- se llamó "larraina": esas eras (larrain, en vasco) nunca relevaron al topónimo original de San Roque.
1970 cosechando Sancho el Fuerte

Tenemos imágenes bien recientes de que en Pamplona se ha pastoreado y segado hasta hace cuatro días.
Sin embargo, no he conseguido imágenes de esas eras de las que hablan Jurío y Salaberri. Tan sólo de las que llaman "de la Media Luna". Y digo "llaman" porque os vais a llevar una sorpresa cuando veáis dónde estaba realmente "la era de la Media Luna", que dicen.
A lo largo de estas últimas semanas hemos ido estudiando algunas fotos e intentando su localización:
Rouzaut: Tejería desde San Bartolomé
Hemingway, ante la Medialuna de San Bartolomé
Desolvidar el Revellín de Tejería
...
Gracias a esos trabajos previos, podemos situar las  eras de la Media Luna en el espacio entre el Fortín (o medialuna) de San Bartolomé y el Revellín (o medialuna, también) de Tejería, actual Plaza de Toros, inmediatamente al sur de ésta, en la manzana actual de los Escolapios y arranque de la calle Olite. Y esa zona hoy no se considera Medialuna:
Vemos a la derecha la garita del Revellín de Tejería y a la izda.
la posición en el plano del revellín (3) y de los trilladores (4)
Viendo hacia dónde mira la Torre de San Agustín (1) y comprobando la dirección
del eje (2, en negro) Calderería-San Agustín, la base de la Torre de Escolapios (3)
marca la posición aproximada de la cuadrilla de trilladores.

miércoles, 3 de julio de 2019

José "El Castañuelas", por A. Aristu


Muchos, nada más ver la foto, habréis caído en la cuenta. El relato que hace de él Alfredo Aristu es sencillamente soberbio. Un retrato de un artista de la calle digno de figurar en la "Antología de tipos entrañables de Navarra". Mil gracias, Alfredo

José "El Castañuelas"
A finales del siglo XX, en la Bajada de Labrit, en la Plaza del Castillo o en el Paseo de Valencia, un bailarín hacía de las suyas y bajo sus pies el pavimento vibraba. Con su poder de convocatoria y seducción, enamoraba a primera vista. 
Se trataba de un tipo muy flamenco y embaucador. Gozaba de mucho prestigio social y predicamento. Poseía una personalidad arrebatadora y la capacidad de hechizar con sus dotes de saltimbanqui. Siempre estaba más contento que unas castañuelas y dispuesto a dar la nota.
Llevaba consigo la picardía de los juglares, y por equipaje un par de castañuelas, un radiocassete y un frasco de colonia. 
Enseguida de ajustarse las castañuelas y encender el aparato, el público le hacía sitio y él respondía con una reverencia. De forma progresiva, se volvía loco, atolondrado, pero sin perder la compostura ni el compás. Por su manera de desenvolverse, provocaba el desconcierto, la admiración y el asombro. Su temperamento fogoso despertaba la simpatía, el afecto, y a nadie dejaba indiferente. 
Como un poseso, agitaba el cuerpo de pies a cabeza y transmitía sensualidad. Se dejaba llevar por las emociones y seguirle los pasos era de locos. Con su maestría innata, dominaba desde la postura corporal, la musicalidad, la fuerza y la velocidad. A su alrededor, recreaba una obra atrayente y trascendía del ámbito escénico al ambiente popular. 
En trance, solo tenía tiempo para cambiar las pilas al radiocassete y, de inmediato, volver a las andadas. Con tanto ajetreo, el sudor afloraba a raudales en su cuerpo y hacía estragos, pero era inmune al agotamiento y se mantenía pletórico hasta el final. Y con tanto giro, brío y salero, no era de extrañar que algunos de los espectadores de las primeras filas se vieran salpicados.
Dos horas después de recoger los bártulos, aún se notaba su presencia en el aire. Dejaba tras de sí el embrujo de sus modales y el aroma del pachulí con que se embadurnaba los rizos de su cabellera larga y de color azabache. 
(...)
Él, gitano de estirpe, nació en Olite y después se convirtió en nómada, campesino errante y bailarín de raza. Recorría la geografía de Navarra a lomos de un carromato y en el remolque viajaba su prole. En muchos pueblos encontraba hospedaje y hospitalidad. A ratos arreglaba paraguas, sillas, etc, y en temporada recolectaba patatas, setas, caracoles… Pero, sobre todo, se dedicaba a cultivar su pasión por el baile y lo remataba con la planta, la punta y el tacón. 
Solo se parecía a sí mismo y era José Antimasberes Echeverría, ‘El Castañuelas, El Brillantinas o El gitanico de Añorbe’. 
Un tipo que tenía el encanto de los personajes de fábula y duende.
ALFREDO ARISTU HERNÁNDEZ

José murió a los 62 años, un 15 de abril de 1994. Un accidente de bicicleta.
Desgraciadamente, no se conoce una grabación de su arte. Si alguien la tuviera... 
patximendiburu@gmail.com

martes, 2 de julio de 2019

1915 Derribo murallas (acto inaugural)

0. Puente (rojo) Portal San Nicolás; 1. Plaza Vieja; 2. Tribuna oficial baluarte 
Reina (amarillo);3. Garita a derribar; 4. Acueducto (verde) aguas Subiza (Gª Deán)
Hace algo más de un siglo, los pamploneses vivieron el derribo de parte de sus murallas como una auténtica liberación. Más del 60% de ellos asistieron con "júbilo extraordinario" al acto inaugural, al que acudió la Comparsa y la banda del Regimiento América. 
Hoy, por el contrario, enseñamos, orgullosos, lo que queda de nuestras murallas a los visitantes.

¡Viva Pamplona! 
El derribo de las murallas 25 de julio de 1915, día de júbilo extraordinario
Portada de Diario de Navarra
"El día de ayer fue para Pamplona día de júbilo, día de satisfacción, día de grandes esperanzas. Fue un día el de ayer que jamás se olvidará en Pamplona. Después de tantos años de trabajos, de lucha por conseguir la realización de una de nuestras aspiraciones, la desaparición de los obstáculos que se oponían al engrandecimiento de nuestra ciudad querida, ayer vimos por fin realizados nuestros sueños. ¡Ya no son las murallas una barrera infranqueable; ya son nuestras esas murallas que tanto se opusieron a la expansión de Pamplona!
Autoridades en la tribuna
¡Con qué inefable placer asistíamos ayer al acto de posesionarse la ciudad de esos terrenos que fueron siempre nuestra pesadilla!"
Así abría Diario de Navarra el día 26 de julio de 1915, un día después del derribo de las primeras piedras del baluarte de la Reina ubicado en el frente sur de las murallas de Pamplona. Unos sentimientos comunes a los de gran cantidad de ciudades que a partir de la segunda mitad del siglo XIX veían en sus murallas el origen de todos sus problemas: hacinamiento, enfermedades, infravivienda, delincuencia,... Una vez que perdieron su función defensiva, como consecuencia de los avances de la artillería, el derribo de las murallas se convirtió en un símbolo de modernidad para todas aquellas ciudades cuyo tejido urbano no había podido crecer. En 1854 comenzaba el derribo de las murallas de Barcelona; posteriormente fue en San Sebastián [1863], Valencia 118651, Madrid, Córdoba y Sevilla [1868], Palma de Mallorca [19021, Cádiz [1906],... hasta que en 1915 llegó el momento de Pamplona y Jaca.
Azul: calle Tudela; Rojo: Puente Portal San Nicolás;
Amarillo: Baluarte Reina; Verde: Acueducto aguas Subiza
Solemne acto del derribo de las murallas de Pamplona (La Avalancha)
En virtud de la Ley del 7 de Enero de 1915 se autorizó al Ayuntamiento de Pamplona para el derribo de las murallas de la fortificación en el frente sureste, desde la prolongación de las calles de Yanguas y Miranda hasta la carretera de Madrid (hoy, Baja Navarra) y Ripa de Beloso, quedando propiedad de la corporación, para el ensanche de la ciudad, los terrenos de los glacis, fosos, fortificaciones y caminos de ronda.
Gª Deán 1. Monte Miravalles; 2. Límite seguridad;
3. Braulia y Toko-toko (carcaj flechas) 4. Explosión y caída piedras
Y el día 25 de Julio de 1915 fue el señalado para el solemne acto del comienzo del derribo de las murallas, cuya ceremonia tuvo lugar a las seis de la tarde, a presencia de todas las autoridades de la capital. He aquí cómo reseñaba el acto un periódico de la localidad:
Restos de la garita sobre la conducción de aguas de Subiza
Arriba: Caballero del Baluarte de la Reina;
Fondo derecha: caserón blanco esquina Estafeta -Tejería;
 cruz Torre San Agustín; Chimenea Tejería; Torres Catedral
"El derribo de murallas.—Cuando llegó la comitiva oficial, con las autoridades a la cabeza, a la tribuna engalanada, levantada al efecto en el ángulo de murallas, a la salida de la puerta de San Nicolás, entre ésta y el flanco del baluarte de la Reina, aparecían los fosos y murallas colindantes, así como el puente de dicha puerta y un gran trozo de los glacis de la Media luna, abarrotados de una muchedumbre imponente.
No bajarían seguramente de 20.000 (Pamplona tendría unos 32.000 habitantes) las personas que vieron caer, al impulso de la dinamita, las primeras piedras de las viejas murallas que han contenido a Pamplona, en su recinto estrecho, años y años.
Aquellos chupinazos, las músicas, los vítores, cuantas manifestaciones, tan sinceramente elocuentes, se expresaron, eran el reflejo fidelísimo del sentir de Pamplona.
Fue, en efecto, la caída de las piedras de un ángulo del baluarte de la Reina, algo sublime que al mismo tiempo entristecía.
Sublime, por su significado, por la iniciación de una nueva era de progreso y de engrandecimiento para Pamplona; y triste, por el abatimiento humilde, generoso e indefenso de unas piedras que fueron en día muy lejano ta salvaguardia fuerte de esta población que en ellas confiaba.

Hermoso acto
1915. Destaca la Plaza Vieja, encima de la muralla
Ante la muchedumbre, ansiosa del acontecimiento, apareció el alcalde Sr. Gaztelu en el balconcillo de la tribuna oficial. Fue un discurso breve y hermoso el del señor Gaztelu. Proclamó el esfuerzo de todos los que en este importante asunto han trabajado con constancia y entusiasmo, y cantó en sentidas palabras un himno de esperanza al Pamplona nuevo que veía resurgir entre los escombros del trozo de muralla que se derribaba.
Se asoció a las palabras del alcalde, con otro discurso breve y patriótico, el gobernador militar, general D, Mariano Salcedo. Con su mano en el primer tiempo del saludo, dio varios vivas que el pueblo contestó entusiasmado.
Gª Deán 1915, más derribos ¿dónde?
Seguidamente el Alcalde prendió la mecha de estampidos, en forma de traca, que ponía en comunicación con los cartuchos de dinamita, y al propio tiempo que los chupinazos, que incesantemente cruzaban el espacio, casi ahogaban el clamor de entusiasmo de la muchedumbre, la banda del regimiento de América dejaba oir los solemnes acordes de la marcha real.
¡Viva Pamplona! Y así cayeron, impelidas por la dinamita, las primeras piedras de las viejas murallas que han de dar paso a la nueva ciudad, resurgimiento hermoso de la prosperidad que nuestro pueblo se merece. Con dinamita se deshizo un ángulo del baluarte de la Reina, y con piquetas y por apalancamiento, para evitar desgracias, cayó deshecha la garita del ángulo flanqueado del mismo.
Puso fin al acto celebrado el Prelado de la diócesis, que en un elocuente discurso cantó las glorias de nuestro pueblo, del antiguo Reino de Navarra, y enalteció el esfuerzo de cuantos hombres han laborado por el bien de Pamplona, ansiosos de proporcionarle la higiene y expansión de que tan necesitado se hallaba. Fué muy aplandido.

El regreso
Seis años después, en 1921, continuaba el
derribo en la calle Tudela (color azul en plano)
La entrada en la población de cuantas personas presenciaron el fausto acontecimiento fue algo imponente y soberbio que en forma de manifestación popular hablaba muy alto del regocijo y satisfacción que a todos nos embargaba. Mezclada con el buen pueblo, que incesantemente la vitoreaba, iba la comisión oficial, compuesta de todas las autoridades civiles, militares y elesiásticas, representantes en Cortes, y brillantes y nutridas comisiones de los cuerpos de la guarnición. Seguía la banda de música del regimiento de América, ejecutando alegre pasacalle, y a continuación iba la típica comparsa de gigantes y cabezudos con las dulzainas del país. En esta forma se trasladaron las autoridades a la Casa Consistorial, en cuyo balcón principal tuvieron necesidad de aparecer aquellas, y especialmente el alcalde Sr. Gaztelu, para recoger los aplausos y vítores del pueblo que abajo, entusiasmado, difícilmente se revolvía en la anchurosa plaza.»
Reproduce nuestra fotografía el aspecto que ofrecía el puente de la puerta de San Nicolás en el acto del derribo de murallas, en el que se ve parte de la comparsa de gigantes. Al fondo del grabado, coronando un ángulo de murallas, aparece la engalanada tribuna que ocuparon las autoridades.

lunes, 1 de julio de 2019

Alberto Gurrea: "Navarra tiene bandera"


Qué bonito el detalle que tuvo Alberto Gurrea el sábado, en la Sampedrada.
A todos los navarros que tuvimos que salir el 3-J de 2017 nos emocionó, y echamos en falta su voz. Si entonces llega a cantarnos esa jota... aquello se habría caído.
Suya es la letra, la música... suya es la voz...
Un artista comprometido con Navarra. ¡Un navrazo, Alberto!

“Mi tierra tiene bandera, rojica como mi sangre;
la bandera de Navarra, que no me la quite nadie”

Su eco, en esa lengua universal que es el español y con algún toque navarrico ("rojica"), ha traspasado fronteras y desde Londres me llega este sentido comentario:

"Qué emocionante, qué voz, potente y dulce. 
Yo, lejos (Londres), extrañando. 
Unas lágrimas se asomaron en mis ojos"

Para María Ostiz, Alberto con las jotas hace orfebrería: "eres el mejor cantor de joyas que conozco".
¡Enhorabuena, artista!

Preguntas sin respuesta
Qué pasa en esta tierra navarra que a la bandera del Viejo Reyno le quitan la Corona Real, le cambian las Cadenas por pomelos, escriben mal su nombre o lo traducen (como si no fuera suyo)
¿Por qué le ponen tantas pegas? 
Y sin embargo aceptan sin rechistar la bicrucífera ("dos cruces"; ¡y se dicen ateos, agnósticos...!) dibujada por un racista, machista, cuya viuda se casó con un miembro de la Guardia Civil.
En fin... racismo, machismo...  ¡y se llaman progresistas!
Nos lo cuenta divinamente Iñaki Iriarte, parlamentario de UPN:


El enigma de Navarra
La gracia de Navarra y lo que ha asombrado al mundo es eso que Caro Baroja llama "el enigma de Navarra": una en su diversidad, unión de dispares, incluso 'contra natura'. Idiomas distintos, razas, religiones diferentes, Pirineos y Bardenas... Pero unidos a través de los siglos.
Nada más y nada menos.
Por supuesto que la batalla la tenemos ganada: ¡cómo van a ganarnos quienes pretenden uniformarnos, cargarse su diversidad, su riqueza de culturas, mantenida a lo largo de tantos siglos de historia!
Venceremos, porque queremos a Navarra así.

(El caso es que esa voz... me suena tanto... la he oído tantas veces...)