martes, 23 de enero de 2018

Las fechorías de nuestros abuelos

Inge Morath 1954. Por desgracia a Hojalata le reían las gracias
Veamos las fechorías que se hacían hoy hace cien años en Navarra y en Pamplona y con qué gracia sabían contarlas los cronistas.

Agua que no has de beber... (DN 21.01.1918)
Esos troncos tuvieron que pasar tres ríos: Salazar, Irati y Aragón. El milagro sería que pasaran de Milagro y llegaran todos a su destino
"De Villafranca comunica la guardia civil haber denunciado ante el Juzgado de instrucción correspondiente (a) seis vecinos de Milagro que fueron sorprendidos en las márgenes del río Aragón atrapando hasta veintiún maderos de los que enviaba por las aguas el vecino de Uscarrés don José Equiza.
Aquellos debieron pensar que no 'es lo mismo agua que no has de beber… etc.', que maderos que veas pasar. Y como lo pensaron lo hicieron.
Ahora el Juzgado se las entenderá con ellos"

Denuncias y sus causas (DN 22.01.1918)
La verdad es que, aunque en algunos casos sea una faena, está escrito con tanta gracia que a más de uno -me imagino- le habrían retirado la denuncia
Ante la alcaldía de Pamplona fueron denunciados: 
  • una vecina de la calle de los Descalzos por escandalizar como los hombres
  • un curda muy pintoresco que allá en la calle de Mercaderes gritaba, lloraba y daba vivas a la República (a la 1ª República, claro)
  • otro curda menos pintoresco al que -en su extraña melopea- le dio por cortar los cables de la luz en una casa de la calle Mañueta
  • una vecina por postular (2ª acepción, supongo)
  • un individuo por protestar contra un agente porque se llevaba detenida a una que había faltado 
  • tres chicuelos de 14 años por faltar a la moral; 
  • y un sujeto por blasfemo, embriaguez y escándalo (Tres en uno)

lunes, 22 de enero de 2018

'Cuatro chopos', junto a la 'Huerta de Moreau'

La ripa y chopos del fondo (Cuatro chopos) nos indican que estos gitanos acamparon junto al puente de Cizur Menor sobre el Río Elorz. El atuendo de algunos y sus boinas rojas señalan que estamos por 1936. El señor Lucia, abuelo de Víctor, les hizo una completa sesión etnográfica que he subido a Facebook.

1. La Venta Andrés  2. Puente de Acella sobre el Sadar  3. Puente sobre el Elorz  4. Cruce
hacia Huerta de Moreau  5. Huerta de Moreau  6. Cuatro chopos (poza principal)
Hoy vamos a descubrir "Cuatro chopos", lugar mítico de nuestra infancia, con un buen pozo en el que se han zambullido muchas generaciones de pamploneses en culitatis, al estar lejos de la vigilancia del japi (al final).
Para que veáis el sencillo recorrido desde la Venta Andrés, he subido unas imágenes a Faceboook.

A Cuatro chopos se accede con facilidad desde la Huerta de Moreau. Fue precisamente su dueño, José Luis, quien me señaló dónde estaba la poza principal de Cuatro chopos y quien me dijo que el nombre oficial (Huerta del Moro) es una corrupción del apellido 'Moreau', el francés que le vendió la finca a su abuelo
3. Puente sobre el Elorz  4. Cruce hacia Huerta de Moreau 
5. Huerta de Moreau  6. Cuatro chopos (poza principal)
Fue Homero el primero que me hablo de la Huerta del Moro. Él me dijo que "Cuatro chopos quedaba donde la Huerta del Moro". Y me vino muy bien porque, cuando le pregunté al Sitna por “Cuatro chopos”, me dijo que ése topónimo no existía y que el topónimo oficial (desde el 29.04.91) de la zona era “Huerta del Moro”.
Sin embargo, mi amigo Ángel Zunzarren, de Zizur Mayor, precisa que se llama “la huerta del Moro” o “el Moreau” (así le llaman en los cizures, pronunciado, además, como se escribe, para recalcar que no es 'moro').
Y el dueño de la finca, cuando el sábado le pregunté me aclaró perfectamente el origen del nombre: “los primeros dueños de la finca eran, de apellido, “Moreau” (pronunciado 'mogó') y la vendieron a mis abuelos”
Queda, pues, claro que 'Huerta del Moro' es una corrupción de “Huerta de Moreau”. Corrupción que ya aparece en la hemeroteca de DN desde el 29.10.1921: “se vende ternero recién nacido en el pueblo de Cizur menor, Huerta del Moro...”.
Lo extraño es que este detalle no fuera recogido cuando se hizo la toponimia de la zona, ya que "un vecino del barrio aseguró a Jimeno Jurío que el nombre se debe a un antiguo propietario apellidado Moreau".
Estoy convencido de que algo similar pudo pasar con el Arenal de Moris (algún francés llamado Maurice; en alguna página hasta aparece con tilde: "Morís"), en Asturias.
6. Cuatro chopos (poza principal)
Cuatro chopos
Quienes más y mejor han hablado de este lugar de baño clandestino han sido Arazuri e Iriberri.

Arazuri en Pamplona Calles y Barrios
Dice José Joaquín Arazuri, hablando del topónimo Acella:
"Este antiquísimo topónimo pamplonés, hoy casi olvidado, durante los siglos XI y XII era un poblado situado en las orillas del río Elorz, frente a los terrenos en los que hoy está situado el barrio de Larraskuncea, junto al puente atravesado por el camino de Cizur Menor. Indudablemente este es el llamado "puente de Acella" que aluden actas municipales. En la actualidad aquel antiquísimo poblado es un rincón del término municipal tranquilo y solitario, el mismo que en nuestra juventud se llamaba "Cuatro Chopos" y al cual acudíamos a bañarnos sin temor a los guardas". (Pamplona Calles y Barrios III, 357)
Punto de partida: la Venta Andrés, en la Avda de
Aróstegui, frente a la carretera de la Universidad
Y hablando del inicio de los baños en Pamplona, complementando a la Huerta del Mochorro, añade:
"Fuera del término municipal de Pamplona, y amparados por la carencia de guardas, muchos pamploneses acudían a bañarse a 'Cuatro chopos', en el río Elorz, cerca del puente de Cizur Menor, próximo a Larraskunzea, con un buen pocico en donde se bañaban impunemente nuestros abuelos, y sus nietos nos hemos zambullido sin prenda alguna en nuestra ya lejana infancia. Aquellos baños tenían el inconveniente del regreso a la ciudad, molesto y cansino con los calores del verano. Peor lo pasaban los mocetes que a principios de siglo se bañaban en cueros y se veían frecuentemente obligados a huir perseguidos por los guardas con la ropa debajo del brazo hasta llegar a un lugar seguro en donde vestirse; lo malo resultaba que con frecuencia en la carrera se perdían prendas, viéndose obligados a regresar a casa medio descalzos o semidesnudos." (Pamplona Calles y Barrios II, 56)

Iriberri en Hemeroteca DN
Puente sobre el Sadar (Río Alrevés) desde
la carretera de la Universidad
Tras Arazuri, le toca el turno a Jose Miguel Iriberri. Espigando en la hemeroteca de DN he encontrado algunas noticias sobre Cuatro chopos. Demasiadas, desgraciadamente, retratan temores y tragedias, pero en cuanto la hemeroteca recoge alguna frase extraída de los artículos de Iriberri... hay que quitarse la boina porque nadie como él escribe sobre Pamplona. Aunque enseguida se nota su pluma, os he puesto entre paréntesis su autoría, pero sólo para confirmar.
 22/05/1927
...Lo malo es que algún día se les ocurra ir al Recodo o a Cuatro Chopos y que se ahoguen... 
07/02/1956
...de Cuatro chopos y uno de ellos vió sobre las pasarelas el cuerpo de un hombre que arrastrado por las aguas quedó allí trabado. Si no, hubiese seguido río abajo. Avisadas las autoridades de Cizur Mayor se personaron en el lugar del triste hallazgo y ante el Juzgado local se procedió a levantar el cadáver y en las primeras horas de la tarde se dió aviso al forense don Valentín Yoldi. Los restos del infortunado Martín Ayerbe (q. e. p. d.) fueron llevados al depósito de Cizur Mayor y hoy se procederá a la autopsia. 
16/08/1966
...de Cuatro chopos pereció ahogado el joven de 18 años Pedro Marín Pérez, vecino de Cizur Mayor.
Nota: Ángel Zunzarren lo vivió en directo a sus 16 años. Iba esa tarde de la Virgen de Agosto con un amigo (JAV) hacia Cuatro chopos, cuando vieron allí mucha gente reunida. Un chaval salió del grupo hacia ellos y les dijo que se había ahogado Perico. El amigo de Ángel se quedó helado, pensando que se refería a su hermano Perico. Pero no, era 'Perico el malagueño' (su familia había venido de Málaga). Ahí estaba, ya fuera del agua, tapado con alguna ropa.
 01/06/1976 (en 'hace 50 años')
Cuatro chopos, perecieron ahogados dos niños de Pamplona...
 17/10/1976
El dueño me indica esos
chopos como Cuatro chopos
...Cuatro Chopos, Acella y Biurdana, Larrascuncea y Azpilagaña... ¿Por qué no poner rótulos que indiquen estos viejos nombres? No serán nuevos para quienes hayan frecuentado viejos documentos o libros de historia menuda, pero sí para una gran parte de los vecinos y habitantes. Por supuesto, algunos provocarán la discusión de su ortografía. Pero, en cualquier caso, bueno será salvarlos antes de que mueran como antigualla irrecuperable, sólo viva en el cerebro de los eruditos. (Goiti. ¿Os acordáis del estanque helado de Los Caídos?)
 22/05/1997
...y al que se remonta a la infancia, la verdadera patria del hombre. En marzo, cuando vino a estrenar «Secretos del corazón», Montxo Armendáriz se las tiró de haberse bañado en «cuatro chopos», saberse las matas de pacharán que crecen en la Ripa de Beloso y haber bebido de cualquiera de los caños que vierten en la fuente de la Plaza del Consejo, la de la jota de Madurga (icielos!, ¿quién puso 'Madariaga' en su boca?). (Iriberri)
 15/02/2006
...A lo que Arazuri, pediatra también como Santamaría, añadiría que bañarse en Cuatro chopos, para completar el pasaporte de la infancia con todos los sellos acreditativos... (Iriberri)
Con Iriberri el 20.02.16, oyendo a Savater
11/07/2006
...Hemingway hubiera condenado al narrador a cinco días de fiestas a pan y agua en el exilio fluvial de Cuatro Chopos....(Iriberri)
04/12/2014
En la zona sur se va a llevar a cabo el acondicionamiento del espacio del paraje denominado 'cuatro chopos', una antigua chopera ubicada en la salida de Pamplona hacia Cizur, en el Camino de Santiago. Los trabajos consistirán en la retirada de todo tipo de restos existentes en el solar, una plantación arbustiva y una siembra de césped rústico.
Nota: No sé en qué quedó ese proyecto, pero la última vez que fui, estaba impracticable, hasta el punto de que ni siquiera pude ver el río. Tan sólo oír el murmullo del agua.

domingo, 21 de enero de 2018

Adiós a Popi, por Sonsoles Echavarren


Adiós a Popi                                                                             por Sonsoles Echavarren
Iñaki (’Popi’) Redín Eslava, profesor de biología,  escritor, músico e ilustrador
Popi cumplió 54 años el domingo (14.01.18) y murió el lunes al mediodía. En su casa del Segundo Ensanche de Pamplona y rodeado por su mujer y sus tres hijos. 
“Al pequeño le llamamos por teléfono para que viniera rápido del instituto y no a paso de adolescente. Pero llegó a tiempo. Y hasta que no lo abrazó, Popi no se marchó”. Así de sencillo y de bonito relataba el final de la historia María Zabalegui, la mujer de Iñaki (Popi) Redín Eslava, el martes por la tarde en el tanatorio del barrio, mientras no paraba de abrazar a ese continuo ir y venir de gente que quería acompañarla. 
Iñaki (Popi) Redín, con sus rotuladores,
en su casa de Pamplona en julio.
Porque Iñaki tenía muchos amigos. Y las que siguen no suman líneas suficientes para definir todo lo que era. Profesor de Biología en ESO y Bachillerato (en los IES de Zizur y Barañáin, durante la última década), escritor (autor de Comicreando y Educar sin drogas), músico (tocó en Los dinosaurios o 2112) e ilustrador (en su blog Comicreando utilizaba el cómic como herramienta de divulgación científica y educación en valores). Respondía a todas estas definiciones pero, sobre todo, a la de persona ‘buena’ y ‘extraordinaria’. Porque Popi, a quien bautizó así su abuela cuando era un niño, tenía la habilidad de que todos los que tuvimos la suerte de conocerle nos sintiéramos especiales a su lado. María y sus tres hijos: Ander (23), Iñaki ('Kaki') (20) y Aurelio (15) han tenido mucha suerte de disfrutarlo durante tanto tiempo. “El cáncer me matará, pero no me quitará la vida” era la filosofía que lo acompañaba. 
Iñaki Redín vivió su más de medio siglo en el Segundo Ensanche. Hijo de Fernando Redín (mecánico, fallecido el pasado junio) y de Fefa Eslava, era el mediano de tres hermanos; Fernando, el mayor; y Mikel, el pequeño. Su “ecosistema” infantil se movía entre las ‘casas baratas’ en las que vivía la familia (entre las calles Leyre, Amaya, Olite y Teobaldos, una manzana ya derruida y en la que, paradoja, se están construyendo viviendas de lujo), el colegio Escolapios (hasta que le echaron en COU), el parque de la Media Luna y el taller de su padre, el Garaje Redín, en la calle Arrieta. 
Y allí, entre tubos de escape y pastillas de freno, ensayaba con sus bandas de rock. Corrían las décadas de los setenta y los ochenta, cuando Iñaki, además de en la música, encontró refugio en una caja de rotuladores de colores y en sus dibujos infantiles. “En una ciudad en la que todo era gris”, recordaba en la entrevista que le hice para este periódico el pasado julio, tras la publicación de su último libro, Educar sin drogas. 
Licenciado en Biología por la Universidad de Navarra y master en Biotecnología Avanzada por la Autónoma de Barcelona, Iñaki quería ser microbiólogo cuando un coche que se saltó un semáforo en rojo cambió su destino. Él circulaba en moto por el cruce entre Pío XII y la Avenida del Ejército y salió despedido. Su mujer, su novia de toda la vida, estaba entonces embarazada de cinco meses de su primer hijo; y él, tras dos en el hospital, perdió la visión del ojo izquierdo, el sentido del gusto y del olfato. “Y un microbiólogo sin olfato es como un espía sordo. Así que dejé ese trabajo”, añadía en esa entrevista.
Rotuladores y aulas
Popi se hizo entonces diseñador gráfico, hasta que en 2010 aprobó la oposición de profesor de Secundaria en la especialidad de Biología, animado por su mujer, que enseña Matemáticas en el IES Irubide. El año anterior, había llegado el peor diagnóstico con un nombre muy complicado: un adenocarcinoma renal, cáncer de riñón. Durante ocho años, Iñaki batalló contra el tumor, al mismo tiempo que enseñaba Biología a los alumnos de ESO y Bachillerato de Zizur y Barañáin, donde no fue un docente convencional y se ganó el cariño de los adolescentes. “¡Adoro mi profesión! ¡A mis alumnos les hago hasta apuntes con dibujos!”, confesaba entre risas. El curso pasado no pudo impartir las últimas evaluaciones, pero durante el verano, confiaban en volver a las aulas en septiembre. Para entonces el tumor se había extendido al cerebro, el pulmón... y ya no podía caminar. “Iré en villavesa”, resolvía. Siempre supo que su enfermedad era incurable, pero se reía hasta de su propia sombra. “¿Que cómo se vive así? Pues es una putada. Sé que me queda poco tiempo, pero no cuánto. Así que estoy como los demás”, se reía. 

Sus opiniones sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) -él afirmaba que no existe y que es un negocio para muchos- ocasionaron polémica. Al igual que su oposición a la “pastilla” (el metilfenidato), un estimulante que se receta a quienes padecen este trastorno. “En las aulas, tenemos zombis en lugar de alumnos”. 
Su último trabajo publicado tiene para mí un valor incalculable: la portada de mi libro Las reinas del patio. Yo le había conocido en julio, cuando le entrevisté. Enseguida conectamos y pensé que la portada tenía que llevar su sello: el de un luchador que no se rinde. A la semana siguiente, hizo el dibujo en la cama del hospital, donde le habían ingresado tras perder la movilidad en las dos piernas. Después me confesó que le había ayudado psicológicamente. “Por supuesto que iré a la presentación... si estoy vivo, claro”, bromeó. Y el 26 de septiembre todos le aplaudimos en Civican. 
Un aplauso que continúo hoy y que espero que escuche. Para mí ha sido un placer haber conocido a Popi. Lo único que lamento es no haberlo hecho antes. Un fuerte abrazo para María, Ander, Kaki y Aurelio. ¡Han sido muy afortunados de tenerlo en sus vidas! 

Sonsoles Echavarren es periodista de Diario de Navarra y amiga del fallecido 

sábado, 20 de enero de 2018

Sánchez de Muniáin: Vivir del euskera

Imagen original de Navarra Resiste
Como concluye Juan Luis, "sirvan estos datos (todos ellos veraces y recogidos en documentación oficial) para acreditar que, tras el repetido dogma nacionalista según el cual “cualquier cosa vale con tal de promover el euskera”, un colectivo de empresas y personas están engordando los bolsillos a cuenta de todos y sin el debido rigor.

¿Vivir en euskera o vivir del euskera?                                  por J.L. Sánchez de Muniáin
Hace algún tiempo, alerté sobre una práctica que el Gobierno de Uxue Barkos había emprendido, según la cual, bajo la repetida excusa del apoyo al euskera, se ocultaba un efectivo provecho para según qué empresas y según qué medios de comunicación.
Una suerte de “cuarto de atrás” donde algunas empresas de comunicación recibían una inyección económica extraordinaria y en unas condiciones más beneficiosas que el resto de la mayoría de las empresas, las cuales,  por no utilizar la lengua vasca, no tienen acceso a esta segunda oportunidad que requiere menores exigencias.
Ni un anuncio en euskera
La práctica totalidad de estos medios beneficiados con dinero público tanto en su línea editorial como en sus acciones de difusión, están alineados y próximos a las formaciones nacionalistas.
Pues bien, una vez conocida cómo se ha realizado la valoración, y qué aspectos se han recompensado para merecer la inyección económica, hay hechos y datos que ahondan más esa conclusión de favorecimiento de determinados negocios bajo la sombra de la promoción del euskera.
Merece la pena conocer esos hechos y datos que avalan esta afirmación que por grave que resulte, no han sido desmentidos por la consejera responsable cuando ha tenido la oportunidad de hacerlo:
Cualquier empresario o profesional autónomo conoce los ajustes que ha de contemplar en relación a costes y posible facturación para hacer viable su negocio y más aún si éste pertenece al sector editorial impreso. 
Pues sepamos por ejemplo que una empresa editorial que publica 6.000 ejemplares al año se puede permitir un presupuesto anual superior a 360.000 euros porque más de un 35 % de ese gasto está sufragado a fondo perdido por las arcas forales. ¿Cuántos negocios de comunicación emprenderían o se mantendrían en estas condiciones? 
Las condiciones dictadas por la consejera Ollo admiten que, bajo el pretexto de “difusión del euskera”, se abone prácticamente todo. A modo de botón de muestra baste comprobar que se han admitido como justificante tickets por compra de papel de baño como gastos de funcionamiento necesarios para la promoción del euskera o se han pagado eventos en salas de fiestas como gastos ordinarios de un medio de comunicación.
Pero, aun así, estas condiciones tan generosas han sido vulneradas por alguna empresa a la cual, según todos los indicios, se le ha subvencionado gastos expresamente excluidos, como son las inversiones ¿O no es inversión la adquisición de bienes de equipo tales como aparatos informáticos o dispositivos de radio si los realiza una emisora?
Así ha ocurrido con la empresa radiofónica de la cual fueron accionistas varios miembros del gobierno.

Se ha admitido como gasto subvencionable incluso los costes financieros (pago de deudas) de un grupo editorial al cual el Gobierno de Navarra no solo avaló como a otras empresas, sino que auxilió con operaciones prácticamente inéditas en la Administración Foral.
En otro orden de cosas, éste reparto de dinero público ha propiciado que se otorgue una subvención a la web que retransmite y difunde todos y cada uno de los homenajes a presos de ETA excarcelados, realizados en Navarra. Para más hipocresía, ese dinero público lo asigna el departamento de la consejera responsable de Paz y Convivencia.
En esta alegría de disposición de fondos públicos, el Gobierno ha ayudado a promover el euskera incluso a alguna entidad que se ha disculpado textualmente por no usar demasiado el euskera debido a que “incluso las entidades que promueven el euskera en la zona nos piden que publiquemos sus noticias en castellano para que se entere todo el mundo”. Y, aun así, ha sido obsequiada con subvención. Al parecer en este caso, ante tan abundante discrecionalidad, los cargos del gobierno han valorado más la sinceridad que la difusión del euskera.
En conclusión, sirvan estos datos (todos ellos veraces y recogidos en documentación oficial) para acreditar que, tras el repetido dogma nacionalista según el cual “cualquier cosa vale con tal de promover el euskera”, un colectivo de empresas y personas están engordando los bolsillos a cuenta de todos y sin el debido rigor.
Y luego dicen que no hay dinero y que debemos pagar más impuestos…  
Juan Luis Sánchez de Muniáin Lacasia es parlamentario Foral por UPN

viernes, 19 de enero de 2018

Urbeltz sobre el carnaval (Lanz, Lastovo...)


Ciertamente la interpretación que hace Urbeltz del carnaval sorprende. Según él se trata de rituales para conjurar las plagas de insectos: langosta, tábano... Miel Otxin es la imagen del hambre, hambre provocada por la plaga de langosta. “Toda persona disfrazada es, en cierta manera, una persona insectizada”, apunta Urbeltz. Como veis, cuestiona las interpretaciones más comunes sobre el carnaval.
¿Vemos el Carnaval de Lanz (1964) de Caro Baroja, desde esa perspectiva? A ver qué tal
***
Urbeltz aúna los carnavales como un fenómeno único de la cultura europea
El antropólogo se fija en los casos de Lantz y Lastovo (Croacia) como rituales que advierten  de futuras calamidades

Urbeltz sobre el Carnaval                                                                         por Ion Stegmeier 
Cumplidas las “dos jirafitas”, como bromeó ayer por sus 77 años, el antropólogo Juan Antonio Urbeltz ha puesto el punto final a sus trabajos sobre el carnaval rural y su simbolismo. El libro “Morir” en la hoguera el Martes de Carnaval, publicado por Pamiela, es el compendio del trabajo de tantos años, y deja una conclusión clara: los carnavales no son fiestas aisladas de distintos pueblos singulares, en oposición a la cuaresma, sino que se trata de un fenómeno global europeo, que se entiende mejor al verla en conjunto, y que trata de conjurar con cierta teatralidad rural amenazas para esas localidades como plagas o epidemias. Siempre en territorios de pequeña escala.
Miel-Otxin, protagonista en Lantz. JESÚS CASO
Un tercio del libro lo emplea en dos ejemplos concretos. Urbeltz pone la lupa en dos carnavales tan distantes como complementarios: el de Lantz, en Navarra, y Lastovo, una islita al norte de Dubrovnik, en Croacia, con apenas 700 habitantes. “Son dos caras de una misma moneda”, explicó ayer. Detrás de ambas simbologías se oyen vuelos de insectos.
En Lantz está el gigante Miel Otxin, que se escapa, quiere salir del pueblo, pero lo retienen y lo meten dentro para enjuiciarlo. En Lastovo, al revés.  Allí el personaje se llama Poklad, no mide más de 1,20 metros, y quiere entrar en el pueblo deslizándose por una cuerda mientras hace explotar pólvora en su “vuelo” desde un pequeño monte cercano. 
Poklad, el personaje en Lastovo (Croacia). 
Miel-Otxin, explica Urbeltz, es la imagen del hambre, “es una tripa insaciable desde la raíz del pelo hasta la uña del pie”, pero esa hambre está provocada por la plaga de langosta. “El epítome (compendio, resumen, sumario...) de todas las langostas es el zaldiko, el caballito”, apunta. “Todas las lenguas de Europa, el euskera también, menos el inglés, dicen que la langosta es la caballeta (saltamontes, insecto), por tanto, es un insecto preñado que tiene el poderío del caballo y la fecundidad de la yegua, los dos en uno”, dice sobre este azote bíblico. Poklad, por su parte, significa “embajador” en croata, y anuncia la llegada al pueblo de una escuadra de “moros-catalanes”, alegoría también de la plaga de langosta. Ambos personajes acaban en llamas ante el jolgorio de la gente. Si le hubieran consultado de la capitalidad cultural de 2016, reconoció ayer, habría propuesto unir ambos carnavales en San Sebastián. Cree que la cuerda para Poklad habría quedado muy bien desde el monte Urgull hasta el puerto.
‘Dejar la carne’ y ‘podar’
Urbeltz, que hace menos de una semana estrenó en el Baluarte su último espectáculo de danza, Martin Zalakain, ordena en este libro la antropología del XIX y pone en solfa estudios como La rama dorada de James George Frazer, que explicaba que el carnaval era un ritual para expulsar el mal. “Los rituales carnavalescos que tenemos en el folklore vasco y europeo en general son formulaciones para contener el mal, no expulsarlo, sino contenerlo, que no entre”, advierte él.
Tampoco es partidario de relacionar estas manifestaciones con la cuaresma, como se ha solido hacer, sino con las calamidades que cíclicamente amenazan a esas poblaciones. “La iglesia a partir del siglo IV introduce la cuaresma pero el carnaval no está constituido por eso, sino por el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera, esos son los dos polos en los cuales todo el universo insectil está ciertamente en situación amenazante; en el carnaval está por venir y en San Juan ya ha explotado, entonces las hogueras, el humo con leña verde, es para dispersar teóricamente mosquitos y tábanos”, explicó ayer. 
Admite Urbeltz que el nombre de carnaval posiblemente sea eclesiástico, dejar la carne, pero no así en euskera. Iñauteri viene de inausi, podar, y aratuste de araztui, plantar árboles podados, tareas típicas de primavera.
Personas “insectizadas”
El euskera vuelve a dar más pistas por ejemplo con la palabra disfraz, que se dice mozorro o zomorro, como también se denomina a los insectos. “Toda persona disfrazada es, en cierta manera, una persona insectizada”, apunta Urbeltz. 
Juan Antonio Urbeltz sostiene su libro,
ayer, en la librería Elkar de la calle
Comedias, en Pamplona. CALLEJA
“Cuando estamos sentados y viene la chavalería mozorrotuak (disfrazados) con el triki a bailar y damos dinero para la merienda, hemos pagado el diezmo, hemos pagado a los insectos que están ahí, por tanto, no podrán venir a cobrar por segunda vez lo que ya han recibido, los tenemos ahí conjurados, pero estos insectos pequeños son muy desobedientes y por más que pagues se presentan una y otra vez”, explica el investigador de la cultura tradicional vasca que nació en Pamplona y se marchó a vivir de bebé con su familia a San Sebastián.
Los yoaldunas, figuras emblemáticas del carnaval en Ituren y Zubieta, también tienen relación con los insectos. Lo que hacen, concretamente, es disuadir a los tábanos, ya que además del ttuntturro (el gorro cónico), sus dos elementos principales son la ishopua, la cola del caballo que agitan con la mano, y el cencerro.  “Ituren y Zubieta nos permiten postular que todos los carnavales europeos con cencerros están en función de eso, el cencerro no tiene otra función en las sociedades tradicionales que con el ganado, no tiene otra función que espantar tábanos, sobre todo, de las partes blandas de la cara; por detrás, el animal lo hace él solo con la cola”, explica. En el libro recoge unos personajes muy parecidos a los yoaldunas en Karlovo (Bulgaria), y los llamados mamuthones en Mamoiada (Cerdeña).
Urbeltz fue ayer presentado en la librería Elkar Comedias de Pamplona por Aritz Ibáñez, de Duguna Dantza Taldea, quien lo definió de “revolucionario” en el mundo de la danza. También en ese campo, después de recorrer en los años 60 y 70 decenas de pueblos junto a su mujer para recuperar las danzas vascas en extinción, se puso a crear nuevas y a investigar sobre su simbología, porque la danza sin simbología, suele decir, se queda en aerobic.

“MORIR” EN LA HOGUERA EL MARTES DE CARNAVAL  
Representaciones dramáticas  en Lantz y Lastovo 
Autor: Juan Antonio Urbeltz 
Editorial: Pamiela Páginas: 352 Precio: 22 euros

jueves, 18 de enero de 2018

La huerta del Mochorro 1900-30 (J.J. Arazuri)

Años 50 Playa de San Pedro. Pasando el puente unos metros y girando un poco a la 
derecha, en las tres primeras décadas del siglo, encontraríamos al personal 
bañándose en la Huerta del Mochorro. Esos hierros que sobresalen del agua 
son el recuerdo de la presa de la piscina fluvial
Algún comentario de Face complementa la historia que aquí se cuenta
Huerta del Mochorro
Después de las casas de Mina, en el actual número 26 de la calle Errotazar, existe una antigua casa, hoy restaurada, por la que se accede a la huerta que se hizo célebre en las tres primeras décadas del siglo XX. por haberse instalado en ella los primeros baños organizados de la ciudad, y en donde se bañaban «casi juntos» los hombres y las mujeres.
1. Huerta del Mochorro  2. Canal procedente de la presa de San Pedro 
3. 'Puentecillo'  4. Puente de San Pedro  5. Río Arga  6. Puente del Vergel
En las postrimerías del siglo XIX, esta huerta pertenecía a un castizo y honrado hortelano llamado Francisco Redín, que con gran disgusto contemplaba todos los años cómo le robaban los mejores frutos de sus árboles una cuadrilla de descarados y desaprensivos mocetes. 
Aunque no son nuestros mozorros, 
sí es nuestro Coletas
Con el fin de escarmentar a los ladronzuelos, tuvo la genial idea de vestirse con la túnica y caperuza de la Hermandad de la Pasión, y una tras otra, todas las noches, aparecía de entre las negras sombras del huerto, golpeando con flexible vara de fresno a los temblorosos rapazuelos que bautizaron a la huerta con el título de 'el Mozorro', palabra navarra, de origen vasco, que significa máscara o disfraz. Esta palabra se transformó, seguramente por falsa interpretación auditiva, en 'Mochorro'.

['mozorro' significa, en general, máscara, disfraz o espantajo, pero en nuestro vocabulario pamplonés  el vocablo 'mozorro' envuelve un concepto más serio, bien conocido de todos, aplicable a los entunicados miembros de la Hermandad de La Pasión del Señor.]
[Recuerdos infantiles: "Mozorrico, mozorrico, dame un caramelico". Y nos daban. Y todavía algunos siguen dando. Propongo recuperar esta tradición y darle más fuerza con caramelos  marca "El mozorro". Y, de paso, que perviva esta palabra tan de Navarra]
1. Huerta del Mochorro  2. Canal procedente de la presa de San Pedro
3. 'Puentecillo' (Arazuri) 4. Puente de San Pedro  5. Río Arga  
Todos aquellos problemas se solucionaron, en parte, a principios de siglo al organizarse baños públicos en la huerta del Mochorro.
El Mochorro estaba enfrente al prado de la Cera, y su huerta cerca del molino de Alzugaray y la fábrica de linaza. Hacia la arboleda de San Pedro se comunicaba con un puentecillo por el que se pasaba también al prado de la Lana.
El buen Redín, dueño del Mochorro, tenía entre su casa y la huerta un terreno protegido por tupidas ramas que hacían del lugar un rincón tranquilo y discreto, atravesado por el canal que baja de la presa de San Pedro. Aprovechando todo esto, Redín instaló dos cuerdas para que los bañistas se sujetasen, sobre todo cuando abrían las compuertas de la presa para dar agua al molino de Alzugaray, ya que generalmente aquellas avenidas de agua producían grandes sustos entre los bañistas.
En la prensa local del primer año del siglo se anunciaba: «Se ha abierto la temporada de baños para señoras y caballeros, con la debida separación, al precio de 0,10 ptas.»

En el Mochorro se servía, para los que lo deseaban, chocolate y se alquilaban taparrabos por una ochena (10 céntimos de peseta).
Algunos hombres se bañaban en calzoncillos (de aquellos largos que se sujetaban en el tobillo con dos cintas), la mayoría lo hacían en porreta, y las mujeres se bañaban con bata. Según testigos presenciales, me han asegurado, que aquellas mujeres resultaban más provocativas en bata que hoy resultan en bikini. 

[Mientras el río Arga fue fuente de ingreso para su madre, la pequeña Josefina acudía al “mochorromientras cuidaba de su hermano menor, por cuyo cuidado hubo de abandonar la asistencia a la escuela:
Iba al “mochorro” con el crío; lo dejaba en el suelo y yo a nadar con una bata bien chula. Yo nunca fui a bañarme en los baños públicos, donde cobraban un real. Iba al “mochorro”, en el Prado de la Lana, por la calle Errotazar. Allí nos bañábamos por una ochena; había una cuerda para agarrarse. Cuando ya aprendí a nadar lo hacia en la presa de San Pedro”.]

[Ochena: por dos veces aparece en el texto este localismo navarro que de niños usábamos con toda naturalidad: tresena (3 chavales, trío), cuatrena (5 céntimos), ochena (10 cm), novena (9 días), docena (de huevos, por ej.), quincena... En un principio, la ochena equivalía a la moneda de ocho maravedíes. Moneda de 10 céntimos de peseta. Fuera de Navarra se llamó 'perra gorda']
Sitna 66-71   1. Desde el 42 ya aparecen las dos piscinas de San Pedro
2. Esa línea podría ser la represa 3. Puente de San Pedro
Para separar los hombres de las mujeres se instaló una valla de tablas de un par de metros de altura que dividía la solanera, y una cortina hecha con sacos, que impedía que los bañistas se viesen, en la cual había un letrero que rezaba: «Se prohibe bucear cerca de la cortina». A pesar de la prohibición, siempre había algún tritón descarado que se pasaba al otro lado de la harpillera, provocando grandes alborotos en el gineceo.

Ahora bien, la auténtica revolución en los baños del río, el nacimiento del deporte de la natación en Pamplona, tuvo lugar en el año 1931, en el que se fundó el «Lagun-Artea» (el 2 de agosto), el Club de Natación (el 27 de agosto) y el «Club Larraina», que terminó su piscina en 1933. Estos fueron los pioneros de la natación en nuestra ciudad y convirtieron los baños en deporte.
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Entre los beneficiarios del Canal destaca sobremanera el Molino de Alzugaray, central eléctrica y fábrica de un pan excelente y muy cotizado.
Mirando los planos de 1880 y 1915ca, viene dibujado como una isleta entre dos brazos del canal.

He sospechado si no podría corresponder a las ruinas que se ven junto al Puente del Vergel y la posición coincide bastante exactamente. Creo, pues, que esas ruinas que vemos pertenecen al famoso Molino de Alzugaray.

miércoles, 17 de enero de 2018

Cake Minuesa en Echarri-Aranaz

Echarri Aranaz, vivienda de Jesús Ulayar, asesinado por ETA. Sra Barcos, ¿algo que decir?
Amigo Cake Minuesa, amigo Juan Antonio Extremera, ¿creéis vosotros que el que tiene que disparar cinco tiros no lo pasa también mal? ¿creéis que la noche anterior a la 'ejecución' duerme a pierna suelta? ¿que no le gustaría que otro llevara a cabo la 'ekintza'? Pero sabe que 'alguien debe tirar de gatillo' y el 'anónimo luchador' lo asume por su compromiso con Euskal Herria. 
Ya sólo por eso, debe figurar en el 'Mapa del Sufrimiento'. Y no le pidas que se arrepienta, que ya chupó cárcel.
¡Tiene cojones!

CIUDADANOK EN ECHARRI-ARANAZ, PARAÍSO DE LOS TERRORISTAS
Habla el etarra que mató al alcalde navarro Jesús Ulayar: “¿Arrepentirme? Pierdes el tiempo”





Cake Minuesa viaja a Navarra, concretamente a Echarri-Aranaz, para recordar el asesinato del alcalde Jesús Ulayar a manos de ETA en enero de 1979, a las puertas de su domicilio y en presencia de su hijo Salvador, autor del libro ‘Morir para contarlo’ (editorial Sahats, 2014).
Allí, nada más llegar, se encuentra con tres banderas: una de la Comunidad Foral, una ikurriña y, a este lado, una estelada. Le recibe Juan Antonio Extremera, portavoz del PP en el ayuntamiento de la localidad, que le lleva al lugar de los hechos y le cuenta lo ocurrido.
Hoy se ve una fachada pintada en tono azul claro con decenas de manos blancas como símbolo de paz. Enfrente, el lugar exacto donde cayó Ulayar tras ser tiroteado, donde ahora, lejos de haber un memorial o monolito, hay contenedores, basura. Justo donde, horas después del crimen, vecinos del pueblo brindaban con champán.




El verdugo es víctima en el ‘mapa del sufrimiento’

‘Morir para contarlo’
(editorial Sahats, 2014)
El responsable, quien apretó el gatillo hasta en cinco ocasiones, fue el terrorista Vicente Nazabal, que consta como víctima en un ‘mapa del sufrimiento’ elaborado por el gobierno de Uxue Barkos. Minuesa llama a Nazábal, que advierte al periodista de que “pierde el tiempo” y se niega a dirigir una disculpa a la familia que destrozó.
La alcaldesa, Eneka Maiz (EH Bildu), pariente carnal de quien figura como encubridor, también se niega a decir una sola palabra.
Las calles dan una imagen igual de desoladora, para rabia e impotencia de los demócratas, con carteles que homenajean a los etarras en prisión y que piden su acercamiento, que incluso dan sus direcciones postales en los penales para que todo aquel que lo desee pueda enviarles una carta.

Es el retrato de la soledad de los que luchan por la no violencia, por la memoria y por un relato no contaminado del dolor provocado por una organización acabada pero con aún demasiados seguidores y en las instituciones públicas, también en aquellos puntos donde más daño hicieron.