domingo, 30 de enero de 2022

Gregorio Ordóñez, por Díaz Ayuso

Goyo, al servicio de los donostiarras, en el María Cristina.1991/ USOZ
Un soberbio artículo de Isabel Díaz Ayuso, en homenaje a Gregorio Ordóñez, al que no se le puede poner ningún pero.

El Mundo. La autora homenajea la memoria del concejal del PP, asesinado por la banda terrorista ETA en 1995. Considera ejemplar su afán por trabajar para todos y su valentía al enfrentarse abiertamente contra los asesinos
Su empeño era demostrar que el camino no era ceder, sino la firmeza y la lealtad a los valores del Partido Popular
Goyo sabía que le iban a matar. Egin le había señalado ya en varios editoriales
Gregorio Ordóñez: la verdad                                                                      por Isabel Díaz Ayuso
1980 (pincha gráfico) fue el año más salvaje y sangriento en la historia de la banda terrorista ETA. Casi un centenar de personas fueron asesinadas en aquellos días de plomo. Un tercio de ellas sólo en Guipúzcoa. 
Es precisamente en ese momento cuando Gregorio Ordóñez decide dar un paso adelante. Se afilia al partido político más perseguido, en el año más brutal y en la provincia más peligrosa. Y lo hace movido por dos razones que él mismo explicó: para plantarle cara a los pistoleros de ETA y para plantarle cara a los pistoleros verbales del nacionalismo vasco. Y usaba exactamente esa expresión: pistoleros verbales. Porque esa era una de sus grandes virtudes: la sinceridad total.
Sabino Arana, remedado por Arzalluz, el pistolero verbal
Fue el primero que se atrevió a denunciar la equidistancia del PNV. El primero en acusarles, claramente y sin ambages, de recoger las nueces después de que otros movieran el árbol. En otras palabras: acusarles de rentabilizar políticamente el terror. 
Goyo usaba un lenguaje llano y pegado a la calle. Comprensible para todos, independientemente de su formación, profesión o condición social. Decía lo que pensaba y pensaba lo que decía. Todo lo que decía lo decía a sabiendas del riesgo que asumía. Era un rebelde al que le costaba tolerar el miedo que veía a su alrededor. No soportaba el silencio. Su ambición era crear un país de resistentes.
Jon Juaristi
Y es cierto que hubo resistentes, hombres y mujeres que alzaron la voz, pero siempre fueron minoría. Jon Juaristi dijo de él que era «un héroe que creía que sólo estaba haciendo algo muy normal, algo al alcance de todo el mundo». Pero lo cierto es que Goyo no estaba, ni mucho menos, al alcance de todo el mundo. Quizá por eso, él habló por todos los que no se atrevían a hablar. Por eso su vehemencia. Por eso su empeño en demostrar que el camino no era ceder y mimetizarse con el ambiente nacionalista, sino la firmeza y la lealtad a los valores del Partido Popular. 
Y son esos mismos valores, hoy más necesarios que nunca, los que nos obligan a denunciar la infamia del Gobierno de Sánchez. Hoy prácticamente todos los etarras, incluido uno de los asesinos de Goyo, han sido acercados al País Vasco. A cárceles cuya gestión ya depende directamente de los propios nacionalistas. Y muchos de esos etarras, la inmensa mayoría sin arrepentir, son recibidos como auténticos héroes y con total impunidad. 
una San Sebastián alegre y libre
La primera responsabilidad de una sociedad con sus víctimas es, precisamente, combatir a sus enemigos, ponerlos ante la Justicia y aislarlos políticamente. Hoy, sin embargo, los herederos de ETA son socios parlamentarios del Gobierno de España; hoy quieren borrar de la memoria histórica nombres como los de Gregorio Ordóñez o Miguel Ángel Blanco. La infamia. 
La ilusión de Goyo era una San Sebastián alegre y libre. Y empeñó literalmente su vida en ello. De lunes a domingo y en jornadas de 14 y 15 horas. Cuenta María San Gil, en aquellos días la secretaria personal de Goyo, que llegaba una hora y media antes que el resto del equipo de Gobierno. Y le faltaba día. Tenía una capacidad de trabajo descomunal. Los vecinos hacían cola a la puerta de su despacho. Sus amigos, frustrados, guardaban exactamente la misma cola que los demás. 
Y todos los donostiarras, independientemente de sus tendencias políticas, sabían que Goyo era un hombre completamente entregado a su ciudad. Un hombre auténtico, con una enorme vocación de servicio y de una generosidad extrema. Tanta que cuando le quisieron asignar una escolta puso una condición: que la protección fuera para todo el equipo. «O todos o ninguno». Y no hubo escolta para ninguno. 
ofrenda floral ante el bar La Cepa
Toda la ciudad lloró su muerte aquél plomizo 23 de enero de 1995. La misma tarde que lo asesinaron, vecinos de toda edad y condición llenaron la capilla ardiente que improvisó el Ayuntamiento. Y de manera espontánea una voz solitaria empezó a rezar un Padre Nuestro. Le siguieron otras muchas. Amigos, vecinos y dirigentes de diferentes partidos políticos se unieron a una oración emocionada por el alma de un hombre valiente que conocía su destino. 
Goyo sabía que le iban a matar. Egin le había señalado ya en varios editoriales, recibió llamadas telefónicas, pintadas en la puerta de su casa y balas en su casillero del Ayuntamiento. Sentía su muerte muy próxima. 
La víspera de su asesinato asistió a misa con su familia. Goyo era profundamente creyente y un crucifijo presidió siempre su mesa de trabajo. En realidad, sólo desde una profunda fe religiosa puede entenderse su sacrificio. Los que le conocieron dicen que, mil veces que hubiera nacido, mil veces que hubiera actuado igual. Aún sabiendo cuál seria el final. 
Mataron a un hombre alegre, testarudo e ingobernable. Enamorado de su mujer y de su hijo. La exposición que honra su memoria se llama La vida posible. Y es una pregunta que todos nos hemos hecho: ¿Y si Goyo hubiera sobrevivido? Si Goyo estuviera vivo la historia del País Vasco y la de España entera sería distinta. Sería mejor. 
Sólo tenía sólo 36 años. No fue ministro, ni lehendakari, ni presidente del Gobierno; Goyo era teniente alcalde de una capital de provincia, y sin embargo es uno de los gigantes de la democracia española. Puso el listón moral en un lugar inaccesible para la mayoría. Un lugar que, tantos años después, seguimos observando admirados. 
exposicion-homenaje-a-gregorio-ordonez
Al contrario de lo que pretenden algunos, su figura no desaparecerá nunca; al contrario: resulta cada vez más estimulante y luminosa. Su legado puede y debe servirnos de faro. Él nos enseñó que la firmeza en la defensa de nuestros valores es la antesala del éxito. Que la verdad, aunque esté en minoría, es siempre la verdad. Así fue como el Partido Popular obtuvo en San Sebastián casi tantos votos como el PNV y Herri Batasuna juntos. 
Y cuando sus enemigos le acusaban de generar crispación, él respondía: «No, no es crispación. Es levantar la cabeza del barro. Llevamos demasiado tiempo pisoteados y ya estamos cansados. Y hemos levantado la cabeza».
Isabel Díaz Ayuso es presidenta de la Comunidad de Madrid.
Aquí tenéis un enlace a la Fundación Gregorio Ordóñez
A Consuelo Ordóñez no le ha gustado el artículo de Ayuso y lo ha manifestado en estos tuits. El problema que tiene Consuelo es que a su legítima crítica se le han sumado opiniones lamentables como éstas y más de un centenar similares:

-Pepe Botella @Leolovlc 28 ene.
Quizás por que todo nace de una mentira, aquellos que se denominan constitucionalistas en realidad no lo son, y son unos franquistas.

-Luciano Garcia @lukygarcia 28 ene.
En respuesta a @ConsuorF @daza_maximo y @IdiazAyuso
Y de VERDAD,  alguien con dos dedos de frente, se cree que ella escribió ese artículo?. Ni volviendo a nacer. Recuerdo, a propósito, que lo único que escribía ella es, era en la página web del perrito o perrita, no recuerdo, de Esperanza Aguirre que llevaba esta "espabilada". Así que como para escribir tal artículo.

-chuchi garcía @LeRect0 29 ene.
En respuesta a @ConsuorF y @IdiazAyuso
Es indecente, que esta Sra. @IdiazAyuso de 43 años, nos venga a dar lecciones morales y de historia mintiendo y haciendo sectarismo de forma tan clara, jamás les han importado las víctimas sin la connotación electoral, de hecho han insultado a las que no le siguieron el juego

-David Comellas Corazón azul@dcm1899
En respuesta a @ConsuorF y @IdiazAyuso
Esta lerda conocía a su hermano? Lo comento porque por mucha militancia que pueda haber de la misma formación política, a mi me daría vergüenza citar a alguien por su diminutivo o por como lo conocían sus amigos sin haberme dirigido a él nunca.

Esperemos que Consuelo sepa desmarcarse de ellas.
Son demasiado tristes para las VÍCTIMAS.

2 comentarios:

Carmelo dijo...

Aparte de éstas polémicas, que quizás estén justificadas, el artículo creo que es bueno y necesario, pues se recuerdan hechos que conviene poner sobre la mesa, pues lo de Goyo especialmente remueve conciencias, a pesar de que estemos rodeados de descerebrados.
Gracias Pachi, navrazon.

Maria Luisa Aguayo Arrizurieta lo dijo...

Gracias Pachi Por Acordarte Y Compartir