lunes, 11 de noviembre de 2019

Aproximación a Victoriano Juaristi



Os recuerdo que mañana martes, 12 de noviembre, a las 19,30 horas, en los salones del Nuevo Casino Principal (Plaza del Castillo  44 bis 1º), la Peña Pregón organiza un recuerdo a Victoriano Juaristi.
El homenaje consistirá en una Mesa redonda en donde Javier Zubiaur, Jose Mª Muruzábal, Salvador Martín Cruz y Javier Torrens analizarán su labor humanística.
Para un mayor aprovechamiento os ofrezco esta aproximación a Juaristi del amigo Salvador.

Aproximación a Victoriano Juaristi                                    por Salvador Martín Cruz
Cuando el Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra, a través de Pedro Manterola, me encargó la labor de montar esta exposición sobre Victoriano Juaristi Sagarzazu, apenas si tenía una idea remota de la empresa en la que me embarcaba. Lo cierto es que este personaje nuestro -el Dr. Don Victoriano Juaristi, como muchos de los que pasan de los 40 años le recordarán-, del que sólo tenía algunas citas bibliográficas, las más, conseguidas por el intermedio de Javier Zubiaur, supera con mucho la idea que tenía formada sobre él.
Nacido en San Sebastián en 1880, hijo de un humilde hojalatero -por lo que se vio forzado a realizar todos sus estudios acogiéndose a becas municipales-, Victoriano Juaristi alcanzó a ser uno de los más prestigiados médicos y cirujanos del país; tan brillante que fue Premio Rubio de la Real Academia de Medicina, Académico Corresponsal de la misma y autor de una decena de libros que, aún hoy, siguen siendo de consulta y referencia obligada.
Cultivó con destreza -y en el más amplio sentido de la palabra- la literatura; y escribió novelas, cuentos, ensayos, teatro, poesía, artículos y hasta múltiples y variadas críticas.
Fue un fino esmaltista que lo mismo se esmeró en el estudio técnico e histórico de este antiguo arte, como en el trabajo de artífice, dejándonos tanto algunos importantísimos libros sobre el tema, como «raras» piezas en las que, su capacidad como esmaltista, queda más que probada.
Destacó como escultor: Berrueta, Roldán, César Borgia, Teresa de Jesús y Teobaldo II de Champagne fueron sus principales modelos. Lástima que sus obras hayan sufrido mal, tanto por el embate de los elementos, como del fragor iconoclasta de los hombres.
Se acercó con vivo interés a la pintura, ello, pese a que sí nos quedan algunas «pobres» muestras capaces de hablarnos sobre su verdadera cualidad como pintor.
Y fue un músico discreto que hasta nos dejó un par de zarzuelas estrenadas.
Y pionero de la fotografía. Y arqueólogo. Lo mismo que fue humorista, conferenciante e investigador, entre mil cosas más.
He escrito «mil cosas más» porque tal fue. Pero, de ellas, una es de obligada referencia: la de «Animador Cultural» -como ven nada se inventa-.
Teobaldo de Champagne (Taconera)
Y es que bajo su empuje como tal, Irún vivió años increíbles. Años de los que «El Bidasoa», dirigido por Don Victoriano en su segunda época, ha dejado constancia. Son los mismos de los «Chapelaundis», de los que él sería el alma, y de los que el mismo Pío Baroja nos ha dejado testimonio escrito.
Y esta gestión, desplazado a Pamplona, donde había cofundado con los Doctores Arraiza y Canalejo, la Clínica de San Miguel, llegaría a hacer cristalizar entre nosotros el primer Ateneo de Navarra. Un ateneo, aquí hay que decirlo, donde la cultura hermanó a los distintos y hasta enfrentados. Lástima que los violentos de todas las horas se encargaran de romper, regándola en sangre, aquella hermandad.
Porque es verdad aquello de que a las personas se las conoce, también, por sus amigos. No estará de más, aquí, donde se quiere recordar la verdadera dimensión del hombre que fue Don Victoriano Juaristi Sagarzazu, traer los nombres concretos de algunos de aquellos que le rodearon con su amistad.
Gentes que como los hermanos Alvarez Quintero, el violonchelista Elías Arizcuren, el senador Amos Salvador, el arabista Asín Palacios Azorín, Pío y Ricardo Baroja, los pintores Basiano, Berrueta y Bienabe Artia, el músico Beobide, Corpus Bargas, el historiador Manuel Ferrandis, el violinista Figuerido, María Teresa Hernández, tantos años directora del coro Maitea, los esmaltistas vigueses hermanos Hernández, los doctores Jiménez Díaz, Marañón y Novoa Santos, Gustavo de Maeztu, Gaspar Montes Iturrioz, los arquitectos Martínez Ubago y Pedro Muguruza, Fructuoso Orduna, el historiador Antonio J. Nieva, los pintores Regoyos, Salavería y Salís, ese raro portento de la química española que fuera Rocasolano, Soldevilla, esmaltista que dirigió durante mucho tiempo los destinos de las Escuelas Masana, el maestro Serrano o Ignacio Zuloaga, forman parte importante del mejor capítulo cultural español de toda una época.
Gentes a las que es forzado añadir otra lista específica de nombres, la de los Artieda, Luis del Campo, los hermanos Cayuela, Rafael García Serrano, Alfonso y María Teresa Gaztelu, José María Huarte, José María Iribarren, Angel María Pascual, Pérez Mazar, Joaquín Roncal, y hasta su propio hijo Carlos -hijo, compañero, confidente y sobre todo amigo-, que sin faltar a la verdad, podría decirse que formaron parte destacada de ellos: sus numerosos discípulos del primer Ateneo de Navarra.

Obra fundamental
Publicaciones: Costa de Plata (Novela presentada bajo el seudónimo de Victor Iván). El Santuario de San Miguel de Excelsis (Navarra) y su retablo esmaltado (En colaboración con Serapio Huici). Esmaltes; con especial mención de los españoles. Roncesvalles y la Canción de Roldán. Fuga y muerte de César Borgia. Los caminos de Navarra. El anatómico. Las Fuentes de España. El sueño. Las manos. Nuestras criadas.
Monumento a la «Chanson de Rolland»
(Alto .de Ibañeta)
Publicaciones Médicas: Al lado del enfermo. Manual Español de Cirguía. El riego operatorio y la resistencia individual. Angiomas y varices. Ganglios linfáticos y médula ósea. La contractura isquémica de Volkmann. El hueso metaplásico. Las falsas ascitis. Neurofibromatosis abdominal. Los traumatismos del aparato urinario como accidentes de trabajo. Contribución de los médicos a la cultura del país. La belleza femenina (Sin publicar).
Zarzuelas: La Batelera. La Caserita. Veleros (Sin estrenar).
Pintura: Colección de pinturas murales del anfiteatro de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid. Destruido.
Esmaltes: Apostolario del Monasterio de la Oliva. 
Sepulcro de César Borgia (Viana)
Escultura: Monumento al pintor Berrueta en Ibarla (Irún). Desaparecido. Monumento a la «Chanson de Rolland» (Alto .de Ibañeta). Destruido. Sepulcro de César Borgia (Viana). Destruido. Monumento a Teobaldo de Champagne (Taconera de Pamplona). Alterado. Lauda sepulcral del Canónigo Arigita (Aralar). Estatua de Santa Teresa de Jesús (Avila).
Victoriano con sus padres
Conferencias: Barcelona: Hospital de Santa Cruz y San Pablo e Instituto de Medicina Práctica. Bilbao: Ateneo y Academia de Medicina. Madrid: Instituto de España e Instituto Madinaveitia. San Sebastián: Ateneo Guipuzcoano y Colegio Oficial de Médicos. Zaragoza: Facultad de Medicina y Real Academia de Zaragoza. Colaboró de forma habitual en numerosas revistas profesionales y culturales, así como en la prensa ordinaria de Irún, Pamplona y San Sebastián.

Datos biográficos
Nace en San Sebastián en marzo de 1880.
Cursó bachillerato en el Instituto Peñaflorida de San Sebastián, becado por el Ayuntamiento donostiarra. Estudió Medicina, también becado, en Valladolid; siendo Premio Extraordinario de la licenciatura.
Se doctoró con sobresaliente cum laude en la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid.
Fue médico interno en la Clínica Madrazo de Santander y siguió un curso de perfeccionamiento ortopédico y traumatológico en el Instituto Calot de Berck.
Fue cirujano por oposición del Hospital de Irún.
Clínica de Irún
En 1919 oposita a la cátedra de Patología Quirúrgica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid; cátedra que se le da en dicha oposición al Dr. Olivares, felicitando el tribunal al Dr. Juaristi públicamente.
En 1920 se traslada a Pamplona, donde en colaboración con los Doctores Arraiza y Canalejo funda la Clínica de San Miguel.
En 1921 obtiene el Premio Rubio de la Real Academia de Medicina, nombrándosele Académico Corresponsal de la misma.
Cirujano jefe de la Plaza de Toros de Pamplona, nombrado por el Montepío de Toreros.
Jefe de uno de los equipos quirúrgicos del Hospital Militar de Pamplona durante la «Guerra Española».
Fundador y Presidente de la Academia de Ciencias de Navarra Fundador y Presidente del Ateneo de Navarra.
Comisario Provincial de Excavaciones.
Miembro de la Comisión de Monumentos de Navarra. Miembro de la Comisión de Cultura de Navarra.
Miembro del Consejo Foral. Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Navarra.
Miembro del Consejo General de Colegios de Médicos.
Académico de las Reales Academias de Medicina y Bellas Artes.
Socio de número de la Sociedad de Estudios Vascos.
Miembro de la Sociedad Española de Cirugía.
Socio de la Asociación de Médicos-escritores.
Tras la ermita en ruinas, el monumento de Juaristi
Académico de las Academias de La Coruña, San Sebastián y Zaragoza.
Socio de Honor del Ateneo Guipuzcoano.
A partir de 1913 era Comendador de la Orden de Isabel la Católica.
Intervino activamente en el I Congreso Internacional de Hidrología celebrado en Madrid, así como en los Congresos Nacionales de Pediatría de San Sebastián, Valencia y Zaragoza.

Todos estos datos e imágenes formaron parte de la EXPOSICION "Aproximación a VICTORIANO JUARISTI" que tuvo lugar en la SALA DE CULTURA, C.A.N. PAMPLONA, Castillo de Maya, 39 Del 7 al 21 de Diciembre 1988, siendo Comisario de la exposición y autor del catálogo: Salvador Martín-Cruz

domingo, 10 de noviembre de 2019

Sorprendente Olga

La conocí como víctima de ETA y me sorprendió intensamente cuando por primera vez leí una poesía suya. Desde entonces, además de contar con su amistad, soy uno de los privilegiados en recibir sus poemas.
Últimamente, me ha vuelto a sorprender por una -para mí- nueva faceta: Olga filosofa sobre la esencia de la poesía y escribe prosa deliciosamente.
Haced el favor:

La poesía no admite reservas ni pudor. Como expresión tan sólo posible desde, a través y hacia la absoluta libertad. La única exigencia que nos impone es abordarla desde esa ineludible premisa. Es ésta la única esclavitud que nos impone: la libertad sin fronteras que la delimiten. 
Pero, como extensión de la más íntima naturaleza del autor, la libertad fundamental de la que debe estar dotada es la que solamente nosotros podemos otorgarle que, por otro lado, acostumbra a ser la más difícil de alcanzar. 
Y así, de igual forma que no hay lugar para la autocensura, se presenta imprescindible recorrer el camino hacia nuestro interior para conectar de forma cada vez más estrecha con nosotros mismos y con nuestras emociones, que son al fin y al cabo la arcilla de nuestra labor. 
No hacerlo implica automutilar territorios y cauces creativos, que hacen del todo imposible su desarrollo. 
No hay temática o sentimiento o modo expresivo alguno que sea posible objeto de exclusión de la creación poética que, como cualquier otra manifestación artística, no navega bajo ninguna responsabilidad ética o moral. En ningún caso se sostendrá sobre la obligatoriedad de aleccionar sobre cuestión alguna ni ejemplificar ninguna pauta de comportamiento. 
La poesía puede ser depositaria de altos y nobles instintos o de las más bajas y perversas pasiones. Todo es lícito cuando nace de un sentimiento honesto, siendo éste el pilar fundamental e innegociable sobre el que desarrollar la creación: la honestidad.

Otoño pamplonés (7 nov 2019)

Pesa en otoño, sobre las calles de Pamplona, el lento atardecer del verano que no se acaba de marchar. Pesa el lento amanecer del invierno que no se acaba de desperezar. Pesa el otoño y deja caer sobre mis hombros todo lo que fue y lo que no pudo ser y lo que tal vez será. 
Sentada en un banco en el parque, observo cómo en esta ciudad el arcoíris continúa irradiando luz bajo la turbia cortina de noviembre.
Saco mi libreta y comienzo a escribir esto. Y mis manos se quiebran y gimen como la madera de la barca del pescador de madrugada azotada por las olas. 
Se quiebran y gimen y escriben palabras cada vez un poco más desnudas. Un poco más hambrientas. Un poco más cansadas. 
El poeta es poeta a jornada completa. También el vagabundo. Y el iluso. Y el amante. Y el borracho. Y el pervertido. Y el loco. Y el anacoreta. Y todos somos víctimas a jornada completa, en mayor o menor medida, de la estafa que algunos celebran. 
Otros soportan. Otros ignoran. 
Mientras, por el carril aledaño a los días, algunos escribimos, amamos, bebemos, soñamos. Esculpimos rosas de barro que depositar en el herrumbroso alféizar de cada nuevo amanecer. 
Todo cuanto esté en nuestra mano para no descabalgar del caballo demente de los días, que se niega a dejarse amansar. 
Ahora, sentada en el parque, la lluvia rompe contra mis manos que escriben desde el quejido mudo del otoño. Que nunca acaba de morir ni de nacer.

sábado, 9 de noviembre de 2019

¡Cosas veredes, amigo Sancho!

¡Cosas veredes, amigo Sancho!
Y yo añadiría: Remírez (cuyo apellido creo que viene de "remo", "meter el remo"), el que dijo "Es que es de Vox", de una víctima que negó el saludo a la Chivite, felicita ahora (pincha) a quien negó el saludo a su contertulio de Vox: "Mi cariño y solidaridad, amig@s jeltzales", dando por bueno el lema de Luis y Sabino Arana: "Dios y la Ley Vieja". Pre y anticonstitucional. ¡Un socialista! ¡Cosas veredes, amigo Sancho!
Hace tiempo que el PSN dejó de ser de los nuestros.

¿Quién gobierna Navarra?                                                                                  Javier Sada
Tristemente, los actuales dirigentes del PSN son los de más bajo perfil que ha tenido dicho partido en toda su historia

Como ya es conocido, en el actual Partido Socialista de Navarra (PSN) tienen la costumbre de irse todos de vacaciones al mismo tiempo, como bien nos dijo el señor Alzórriz, y por ello no pudieron ocupar la alcaldía de Huarte, pero tengo la sensación de que todavía continúan de vacaciones, de que todavía no han vuelto. Tampoco les preocupa mucho, porque una vez conseguida la presidencia del gobierno, para marcar las directrices del mismo ya está la señora Barkos.
Esta forma de gobernar me recuerda a la monarquía española del siglo XVII en la que unos reyes incapaces e indolentes, depositaban su confianza y las principales decisiones políticas en unos personajes que se les denominaban “validos”. Ejemplo de ello fueron el Duque de Lerma y el Conde Duque de Olivares con los reyes Felipe III y Felipe IV respectivamente. Hay que decir que en este tipo de gobiernos reinaba la manipulación y el nepotismo. Pues bien, la incapacidad o la indolencia de la actual presidenta del gobierno, le ha llevado a tener una “valida” en la persona de la señora Barkos. Porque no hay decisión política de la presidenta que no requiera el visto bueno de la “valida” Barkos, aunque incluso vaya en contra del programa electoral del PSN. Tenemos una presidenta de gobierno que se comporta como una novicia temerosa de la “madre abadesa”, incapaz de respetar lo que prometió a sus votantes, escudándose en un acuerdo de “regreso” más que de progreso.
Resultado de imagen de gobierno de navarra 50 cargos más"Hablando del acuerdo de progreso, me pregunto: ¿un acuerdo de progreso es aquel que incrementa el gobierno en 40 cargos más? ¿No le parecían suficientes a este gobierno con los que había? ¿Un acuerdo de progreso es aquel que quiere incrementar el número de integrantes de la mesa del Parlamento navarro porque no hay sillas suficientes para todos los que se quieren sentar? Pero lo más tremendo de todo ello, es que estamos hablando de una comunidad de poco más de 600.000 habitantes, que además cuenta con la friolera de 50 parlamentarios, de los que una buena parte no hace otra cosa que apretar el botón del voto en los plenos y sestear en las comisiones. Señora presidenta, ese incremento de cargos políticos son absolutamente innecesarios para la gestión de una comunidad pequeña como la nuestra, su único fundamento es poner el suficiente número de poltronas para contentar a todos sus socios de gobierno. Por si no se percata, este tipo de actuaciones responden al viejo aforismo “yo invito y vosotros pagáis”, porque sus veleidades señora Chivite, al final las pagamos todos.
Con toda probabilidad y tristemente, los actuales dirigentes del PSN son los de más bajo perfil que ha tenido dicho partido en toda su historia. Porque el PSN que está gobernando Navarra no es el PSN que todos hemos conocido en esta tierra, un PSN que ha peleado a cara partida por la identidad de Navarra, por su desarrollo económico y social, por modernizar sus infraestructuras, por posicionar a nuestra comunidad entre las más desarrolladas de Europa. El PSN que está gobernando ahora Navarra es un PSN acomplejado y maniatado por el nacionalismo.

Antes de finalizar, no puedo por más que decirle a esa mente privilegiada del señor Santos Cerdán, que antes de vomitar el exabrupto que lanzó contra el señor Iriarte, hay que utilizar el cerebro.

Javier Sada Goñi 
Médico y ex director general de Salud

jueves, 7 de noviembre de 2019

Río de los Leños y Punta de Diamante

Lejeune 1800 2ª Vista Puente de los Leños, fin de trayecto de la madera
Mientras en los valles de Aézcoa, Salazar y Roncal eran los almadieros quienes bajaban la madera, en el valle de Esteríbar y Ulzama los troncos bajaban sueltos, guiados por las hábiles picas de los vecinos de esos valles. Su viaje terminaba en el Río de los Leños pamplonés.
Leñadores. Irati. Santa Mª del Villar
Pamplona sin madera
Tenemos la fecha exacta: es entre los años 1535-37 cuando los primeros empresarios de la Ulzama y de la zona de Eugui (Valle de Esteríbar) cobran conciencia de que Pamplona, al extinguirse las masas forestales de la Cuenca, necesita un aporte externo de madera. Los bosques de la Ulzama y del curso alto del Arga, desde Eugui hasta el monte de Irurita van a alimentar el fuego del hogar, va a surtir a las carpinterías, construcción, carboneras, hornos, tintorerías, tejerías…, y muchas otras actividades de la capital.
A izda y dcha del Molino de Ciganda (pincha foto), montañas de troncos. Altadil, fines del XIX

1: Talud Medialuna  2. Entrada Rio Leños  3. Punta de Diamante  4. Río Arga
Un Plano excepcional
Aunque, quizás, peque un poco de esquematismo, este plano de Mr. De Tigné es, con mucho, lo más claro que he visto, y más teniendo en cuenta su antigüedad: 1706.
Río de los Leños 1706 De Tigné
1. Punta (nunca más apropiado, mira) de Diamante y comienzo del Río de los Leños
2. Presa y Molino de Caparroso con su puentecillo de acceso
3. Puente de la Magdalena. El canal aprovechaba un ojo del puente y un puentecillo comunicaba con la "isla" fluvial.
4. Presa y Molino del hoy llamado "de Ciganda" con su puentecillo de acceso
1899 Soportes de las cadenas que sostenían la red para desviar los troncos al Río de los Leños
AMP Col. Arazuri
Troncos marcados
Unas muescas concretas, dibujadas con el hacha eran la firma del propietario de tronco, para cualquier tipo de reclamación, en caso de apropiación indebida o si el tronco había causado algún desperfecto en puentes o presas.
Una vez marcados los troncos, hasta completar la carga que se quería transportar, se echaban al río. Era el turno de las cuadrillas de varios individuos cuya misión era conducir y vigilar la carga de leña hasta Pamplona. Desde la orilla, una decena de hombres, ayudándose de palos largos terminados en garfios, evitaban que los troncos se quedaran varados y los dirigían adecuadamente para que no causaran daño en las presas o puentes.
1946 de I a D 1. Molino Caparroso  2.Río Leños y Punta Diamante 3. Presa y Pasarelas
Peajes
Cada vez que la carga pasaba un puente o una presa, el propietario tenía que pagar un peaje para cubrir los daños que sus troncos pudieran causar. Como dato curioso diremos que en el año 1550 entre Eugui y Pamplona los leños pasaban -y pagaban peaje- por 12 presas y por 12 puentes.

Llegada a Pamplona y problemas
Cuando la madera llegaba a Pamplona los troncos eran detenidos por unas redes que atravesaban el río y arrastrados hasta una explanada, situada un poco antes de la presa del Molino de Caparroso. Una vez recogidos, iniciaban su distribución por la ciudad. 
Pero no siempre salían bien las cosas y los daños -tanto en la presa, como en la toma del Molino- eran muy habituales y fuente constante de litigios entre los empresarios de la madera y los dueños del Molino de Caparroso. Lo que aconsejaba buscar un arreglo.
Mauro Ibáñez 1872 AMP (pincha) Abajo: los soportes de las cadenas
Fijaos en el puentecillo que lo atraviesa y las dos casas 

El Río de los Leños, la solución
Por fin, el Consistorio pamplonés firmó (15.10.1579) una contrata para construir una canalización artificial que puenteara a la presa y Molino de Caparroso hasta después del hoy llamado Molino de Ciganda. El canal empezaba en la margen izquierda, un poco aguas arriba del Molino de Caparroso. Allí, para separar el canal del río, se colocó una inmensa piedra (9x5m) en forma de cuña a la que los pamploneses pronto bautizaron como "punta de diamante".
Dos años después, en 1581 se inauguró la acequia que arrancaba en la punta de diamante y que en los años 30 fue el espolón sobre el que se situó, en su fundación, el antiguo trampolín del Club Natación. 
El curso de esta acequia conocida con los nombres de "río de la leña", "río de los leños" (fotos de "Pamplona antaño"), "acequia de la leña" y "río de las cadenas", era paralelo al río Arga, desembocando en éste inmediatamente después del conocido molino de Ciganda. 
1907. Desde el puentecillo, vemos las dos casas y la compuerta de entrada del canal
En la margen izquierda del río se encontraban colocados los soportes de las cadenas que sustentaban la red que, fijada en la otra orilla "al sesgo", encauzaban la leña hacia la entrada de la acequia. El día 17 de febrero de 1594, se leyó en nuestra ciudad un pregón en el que entre otras cosas se decía que "los rexidores de la ciudad fijan las condiciones de utilización de la «cequia» y «red» de la leña que se trae por el río Arga, que ha sido arrendada por Joan Forcén..."
Una vez encauzados los troncos, estos recorrían por la acequia paralela al curso del Arga una distancia de 750 metros, pasando por el ojo más cercano a las murallas del Puente de la Magdalena y, a la altura del hoy Molino de Ciganda, eran detenidos por la empalizada levadiza del Puente de los Leños, como se ve en la 2ª vista de Nicolás Lejeune (ver foto de cabecera).
Desde ahí eran sacados a las orillas.
1890 Altadill. Desde el puentecllo, giramos 180º, hacia San Cristóbal.  El canal
se encamina hacia el Puente de la Magdalena. Tras las cajas, el Camino de Burlada
Adiós al Río de los Leños
Durante más de tres siglos esta acequia o «río de los leños» prestó unos excelentes servicios a nuestra ciudad. 
Todavía, el 4 de enero del año 1900 el Ayuntamiento de Pamplona concedió un permiso a un tal señor Erice para "poder conducir y traer maderos por el cauce denominado de la leña". 
Pero el Molino de Caparroso, que en el XVI dio origen (con sus quejas y litigios con los leñeros) al Río de los Leños, fue también quien firmó su certificado de defunción.
1873. Mauro Ibañez AMP. A la izda del Molino de Ciganda se quiere ver el
Puente de los Leños (fin de trayecto) y, en primer plano,
 las pilas de leña 
En 1909, El Irati S.A. se instaló en un edificio aledaño al propio Molino y allí recibía la electricidad producida en sus centrales del Irati, Artozqui, Aoiz o Usoz, que luego, junto con la producida en el propio molino, iba a ser distribuida por la ciudad.
La acequia quedó en desuso, convirtiéndose en un regacho de agua estancada, criadero de mosquitos y foco de enfermedades infecciosas.
Debido a ello, el Ayuntamiento acordó en 1917 que la tierra que se había sacado del derribo de las murallas de la Tejería, se emplease para rellenar el cauce de ésta vieja acequia que tanto servicio prestó a los habitantes de aquella Pamplona necesitada de madera. 
1929 Sitna Esa "punta de diamante" lleva ahí la friolera de 340 años
Del Río de los Leños hoy nos queda un recuerdo. Un sólo recuerdo, pero precioso: una parte de la punta de diamante sirvió de soporte a la primera pasarela del Club. Y la cara inferior de la actual "se ilumina por la noche con un foco de luz azul tenue, que resalta la punta de diamante", hito histórico, dado que allí empezó su andadura el Club Natación, con el primer trampolín (como señala la placa-homenaje), allí se realizaron los segundos campeonatos de natación de Pamplona y ha sido la entrada de los troncos que bajaban por el Arga y entraban en el Río de los Leños.

Para completar esta entrada, he subido a Facebook un álbum con más fotos comentadas

martes, 5 de noviembre de 2019

La Pamplona más bella (Lejeune, 1800)

"1ª Vista de Pamplona" (reseña Archivo Navarra de J.J. Martinena)
Representa en primer plano el molino de Caparroso, el río Arga a la altura de las pasarelas y en segundo plano el frente de la Magdalena de las fortificaciones de la plaza, con los baluartes de Labrit y del Redín, el palacio episcopal, la capilla Barbazana, las traseras de la Catedral y algunas dependencias capitulares
Dibujante Le Jeune. Litografía de Gossard. Forma parte de la obra de Alexandre de Laborde, París, 1820.  

"2ª Vista de Pamplona"(reseña Archivo Navarra de J.J. Martinena)
Representa en primer término el desparecido puente de los leños, que daba paso a la acequia en la que se recogía la madera que llegaba a la ciudad comprendida entre los baluartes de Labrit y del Redín, sobre la que destacan el desaparecido convento de la Merced, el palacio episcopal, la Barbazana y la trasera de la Catedral
Campanario Seminario. En frente, Palacio Episcopal
Dibujante Le Jeune. Litografía de Desmaisons. Forma parte de la obra de Alexandre de Laborde, "Voyage pittoresque et historique de l'Espagne", París, 1820.

La Pamplona más bella
Estas dos imágenes artísticas de Pamplona -que nos podemos descargar desde Archivo abierto- son para mí las más bonitas vistas generales que he encontrado sobre mi ciudad. 
Fueron publicadas en el libro señalado, en 1820, pero el autor del dibujo estuvo tomando apuntes a las orillas del Arga unos años antes, en 1800, según asegura esta página, Cartoteca Digital.
E. Sánchez Cayuela “Gutxi”,“La catedral”, 1928.
Así, tengo que adelantar 20 años la documentación sobre el Campanario del Seminario de Dormitalería y convencerme de que ya venía de obra desde que el edificio se acabó de construir en 1777, tan solo 23 años antes de estas vistas.

Escaso entusiasmo
Porque pienso que estas dos vistas generales son las más bellas que se han hecho de Pamplona, me sorprende el escaso entusiasmo que despiertan en "La imagen de la catedral de Pamplona en las artes plásticas de los siglos XIX y XX", de José Javier Azanza López e Ignacio Jesús Urricelqui Pacho, de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro. Dicen:
Juan Carlos Pikabea, 
“Catedral de Pamplona desde el Caballo Blanco”
"Los grabados franceses referidos a Pamplona evolucionaron (1.) de la imagen relacionada con la francesada, a la visión idílica de la ciudad amurallada, vista desde las inmediaciones del curso del río Arga. 
Dos conocidas litografías dibujadas por Le Jeune y grabadas por Desmaisons (2.), que fueron publicadas en Francia en 1820, reproducen con más o menos corrección (3.) sendas vistas exteriores de Pamplona que abarcan el tramo comprendido entre el baluarte de Labrit, a la izquierda, y el de Redín, a la derecha, variando ligeramente (4.) de una a otra el punto de vista. En medio de ambas fortificaciones destacan las murallas, el palacio episcopal, las traseras de la catedral y sus inconfundibles torres. En ambas vistas, en las que la seo queda integrada en el carácter amurallado de la plaza, aparecen representadas figuras de pamploneses que pasean, charlan o trabajan en las márgenes del río y que conceden animación a los parajes."

Crítica a los puntos en negrita
1. Si es cierto que los dibujos de Nicolas Lejeune (1750-18..) fueron realizados en 1800, la evolución es en sentido contrario: de la visión idílica de la ciudad amurallada a la francesada, y no al revés, como dicen Azanza y Urricelqui.
2. Desmaisón es únicamente litógrafo de la 2ª Vista. Gossard fue quien hizo la 1ª. Ambos dibujos son de Nicolas Lejeune.
3. El hecho de que la visión de Pamplona sea artística no implica que no sea correcta. Luego veremos que todo lo que dibuja Lejeune está perfectamente señalado en el plano de la época
4. Los puntos de vista de ambas láminas son del frente de la Magdalena, pero la variación no es ligera, sino de un extremo a otro de dicho frente: desde el Molino de Ciganda (Vista 1), en el extremo norte, hasta el de Caparroso (Vista 2), en el extremo sur. Según el Sitna, unos 560 m.

Localización vistas
He encontrado un plano de Pamplona, también francés, de 1813, unos años posterior al dibujo de Nicolas Lejeune, "Grabado por Ambroise Tardieu. Comprende parte de los partidos judiciales de Pamplona y Aoiz. Presenta el plano de la ciudad de Pamplona, mostrando sus fortificaciones, y planos esquemáticos de las poblaciones representadas. Señala la posición del ala derecha del ejército inglés durante el sitio a la ciudad.". Dicho plano nos viene de perlas para comprobar la correspondencia entre la lámina y el plano.

Vista nº 1
Del 0 al 7 presentamos la correspondencia en lámina y plano de los siguientes lugares:
0. Está Lejeune al otro lado de las actuales pasarelas. En Maps es aquí donde más se ve. 
He marcado con líneas rectas la angularidad de la vista, en lámina y plano.
1. Molino de Caparroso
2. Baluarte del Labrit (el Biru de nuestra infancia)
3. Palacio Episcopal
4. Torres y dependencias de la Catedral
5. Barbazana
6. Baluarte del Redín
7. Baluarte bajo de Guadalupe

Vista nº 2
0. Estamos ahora en las inmediaciones del Molino de Ciganda, junto al desaparecido Puente de los Leños, mirando cara a Pamplona
José María Ascunce, “Catedral”, 1971.
1. El Molino (de Ciganda, a partir de 1930) está entre el Arga y el Río de los Leños.
2. Puente de la Magdalena. Durante siglos, por uno de sus ojos circuló el Río de los Leños, un canal que recogía la madera que bajaba por el Arga y el Ulzama desde la Montaña.
3. Fortín o Medialuna de San Bartolomé
4. Baluarte del Labrit 
5. Convento de la Merced
6. Palacio Episcopal
8. Dependencias de la Catedral
9. Barbazana
10. Puente de los Leños
11. Torres de la Catedral
12. Baluarte del Redín

En resumen, además de dos láminas bellísimas, tienen la suficiente corrección para poder detectar con precisión cada uno de los puntos señalados en el plano.
Y si, además, la Vista nº 2 me ha adelantado a 1800 el Campanario del Seminario de Dormitalería (7), miel sobre hojuelas.
Mil gracias, Nicolas Lejeune

domingo, 3 de noviembre de 2019

Encierros de antaño

El toro se fija en la niña Aurelia, hermana de Ignacio. Pero corneará
a Clara Herrera (de rodillas), madre de Ignacio y la niña
"Aquí tienes, pamplonés y amante de la vieja Iruña, una visión retrospectiva de Pamplona a través de reproducciones de viejas fotografías del Encierro. Para todos, y con el cariño de hermandad que nos da el vivir en esta maravillosa ciudad de Pamplona, os ofrezco esta modesta aportación".
Hago mías las palabras de Arazuri y te invito a ver, despacio, el

Por cierto, sigo sin conseguir una foto del encierro por Mercaderes con los toros cogiendo la curva de Estafeta con Casa Viscor, la casa de la foto. Quizás no exista. Si un día das con ella, no te olvides de desolvidarla.
Resultado de imagen de casa viscor"
Encierros de antaño                                                                                         por Arturo Navallas
"Encierros de antaño" es el título elegido que engloba esta exposición y el catálogo, un eco del libro "Pamplona antaño" que supuso para José Joaquín Arazuri el inicio de su colección de publicaciones sobre la vieja lruña.
La exposición forma parte del "XLVI Salón Fotográfico San Fermín" (2003), actividad tradicional organizada por la Agrupación Fotográfica y Cinematográfica de Navarra, y que desde las dos últimas ediciones surge del entorno exclusivo de los Sanfermines. El Salón San Fermín tiene sus orígenes en el concurso fotográfico que se convocara como parte del Certamen Científico, Literario y Artístico durante las fiestas de San Fermín de 1907. Pero es a partir de la creación de la Agrupación cuando toma carácter de continuidad y se va conformando, con distintos estilos de convocatoria y varias denominaciones y ámbitos: nacional, latino, europeo, internacional, hasta conseguir el rango mundial en los años ochenta.
Compone la muestra una selección de fotografías sobre el encierro de Pamplona que abarca los primeros cincuenta años del siglo XX. Fue reunida por José Joaquín Arazuri, muy apreciado por sus actividades médicas profesionales, pero reconocido especialmente por su continuada faceta como investigador documentalista sobre Pamplona. La exposición contiene además varias fotografías pertenecientes al archivo Guerendiain-Smet, cuyos originales conservan muy bien su textura aterciopelada.
José Joaquín puede considerarse como el "cronista del cambio de la ciudad de Pamplona", testigo fiel de su evolución que ha sabido reunir más de 30.000 imágenes de lo más granado del urbanismo, arte, vestimenta, costumbres, folklore y vida urbana de una Pamplona que irrumpe y despierta a la modernidad con el derribo de sus murallas y la construcción de los primeros ensanches.
Su actividad recopilatoria de fotografías se inicia a finales de los años cincuenta. En primer lugar coleccionando los daguerrotipos, placas y clichés existentes en los estudios fotográficos y en los cajones de las cómodas de las casas de sus amigos y pacientes. Más tarde iría dando forma a un sinfín de artículos y libros teniendo siempre como denominador común a su querida Iruña. Desde sus primeras aportaciones en la revistas "Pregón", y "Príncipe de Viana", en 1961 y 1962 respectivamente, o también con su primera entrega de 93 fotos sobre "Pamplona antaño", en 1979, y los siguientes sobre "El municipio pamplonés en el reinado de Felipe II", en 1973, "Pamplona, calles y barrios", en 1979/80 o "Las fiestas de San Fermín" en 1983/93, etc., de repetidas ediciones.
No es la primera vez que Caja Navarra organiza una muestra con materiales fotográficos coleccionados por José Joaquín. Fueron tres las exposiciones sobre la ciudad, que se hicieron con el título "Pamplona antes", en la sala Castillo de Maya de la Caja: la primera, en junio de 1970; en julio de 1971, la segunda; y en enero de 1974, la tercera. Hoy se exponen en las distintas casas de cultura de la Comunidad Foral.
¿Cuántas exposiciones diferentes pueden montarse sobre el encierro de Pamplona? Son innumerables las versiones posibles: por épocas, por tramos del recorrido, por autores, por ganaderías, por repetición de hechos acaecidos, por cogidas, por pura estética de los encuadres.... y cuando logras acotar los contenidos, te encuentras con un sinfin de material para seleccionar, interesante y atractivo sobre el que pesa el límite de la propia exposición, en este caso 44 imágenes.
Estudio fotográfico de "Fotografía Pamplonesa",
en la Plaza del Castillo de Pamplona, 1873.
Foto: Mauro Ibáñez
La intención de la muestra reside en poder enseñar las fotografías más antiguas del encierro. Pamplona incorpora la técnica de la fotografía con una rapidez sorprendente para ser una ciudad que en 1842 tiene 11.675 habitantes. El primer daguerrotipo se hace en Barcelona en 1839 y hay noticias documentadas de que Pedro Alliet, zapatero de profesión, domiciliado en la Calle Comedias, n° 25, es daguerrotipista desde 1840. Otros se instalarán en Pamplona posteriormente, dado el auge de los retratos, hasta montar el primer estudio de fotografía "La pamplonesa" en la plaza del Castillo, en 1867.
No podemos constatar cómo fueron las imágenes tomadas con las primeras placas de finales del XIX, pero no es difícil interpretar su semejanza con las que hoy presentamos del inicio del siglo XX: toros muy sueltos, corredores con alpargatas, blusón y boina, y vecindario protegido del relente de la alborada con blusones oscuros, repostado expectante en los vallados de madera. Una mirada diferente, una imagen distinta que contrasta con la proliferación actual.
Galería para vista de toros en Pamplona. 1710
Siempre había suscitado gran interés contemplar la llegada de las reses a la plaza de toros. Cuentan las crónicas más antiguas que los astados iban precedidos de dos jinetes a caballo que anunciaban su proximidad con un cornetín y que los pastores les azuzaban con garrotas por detrás de la manada. Los madrugadores se asomaban a las ventanas para poder disfrutar del espectáculo, en medio de la polvareda.
La afición taurina del antiguo Reino de Navarra nos viene documentada desde 1385, año en el que el rey Carlos II organizó corridas de toros en Olite. Consta también que Carlos III (1361-1425) fue un gran aficionado a las corridas, y serán Catalina de Foix (1483-1518) y Juan de Albret (1484-1516) quienes difundan las corridas de toros en otras poblaciones de Navarra.
Las dos plazas de toros. La fecha de esta ima-
gen es inmediatamente posterior al incendio
del 10 de agosto de 1921 (ver izda). Aún queda 
tajo para la inauguración de la actual con 
el encierro del 7 de julio de 1922 (pincha)
El recorrido de la "entrada", nombre con el que se denominaba al encierro, ha tenido distintos trayectos en Pamplona que no estuvieron exentos de controversias. Desde el siglo XIV accedían a la plaza del Castillo, donde se celebraron las corridas hasta agosto de 1843, por el baluarte de la Rochapea, calle de Santo Domingo, plaza de la Fruta —hoy Ayuntamiento— y la calle Chapitela. Al construir en 1844 la primera de las tres plazas de toros, muy cerca del inicio de la actual avenida Carlos III, lo hacían por el portal de San Nicolás. La elección de este recorrido supuso notorias protestas por parte de los mozos que habían sustituido a los caballistas en su acompañamiento. Se propone por tanto, en 1856, que los toros continúen de la plaza de la Fruta, por Mercaderes y la calle de la Estafeta hasta la nueva plaza de toros que sustituye a la anterior y que había sido inaugurada en 1852. En 1861 y 1866, no obstante, lo harían de nuevo por San Nicolás. Será en 1867 cuando se consolida un final de recorrido por la Estafeta que sólo se modificaría en su último tramo al edificar la tercera plaza de toros en 1922. En una de las fotografías de la colección puede comprobarse que al final de esta calle los toros entran hacia la derecha en vez de hacia la izquierda, como lo hacen en la actualidad. El trazado total desde los corrales de Santo Domingo hasta la plaza de toros quedó fijado en 825 metros.
Corrida en la antigua plaza de toros. 1852
Encierro sin hornacina a la que cantar, sonido del cohete que, desde 1881, rompía el silencio del amanecer: "Levántate, pamplonica; levántate, pega un brinco; mira que ya son las cinco y el encierro es a las seis", dice la canción. Hoy sólo los corredores que de verdad quieren acompañar al morlaco en su trayecto para sentir su aliento, embriagarse de su olor hasta conseguir la esencia de lo mágico, madrugan para cubrir su tramo; a otros muchos, los que hacen número, la noche les acompaña en ocasiones hasta el recorrido. Aunque también a éstos se les acelera el pulso, se agita su interior, remueve las entrañas y agolpan las sensaciones de miedo; pánico a veces...
En estas fotografías la soledad del corredor se percibe claramente, aunque en la corrida será el toro quien se sienta solo ante toreros y picadores montados en caballos sin petos ni protecciones. Vemos al toro cerrado en su cambreta en las cercanías de El Gas para llegar por la noche al Baluarte de la Rochapea, atravesando el puente del río Arga. Por la mañana, los toros, altivos —en Pamplona gustan los cuatreños de gran cornamenta—ascienden rápidos por la cuesta de Santo Domingo hasta llegar por el angosto paso de Casa Seminario (hoy ampliado) a la plaza de la Fruta; el toro queda despistado y pasea desafiante por la misma ya que no existían los vallados que hoy estrechan el recorrido. Mercaderes, casi de trámite, y en la temida curva de la Estafeta los toros amplían el giro sin problemas y abren un arco mayor para subir el primer tramo, casi por el centro. La manada, con ritmo más lento, está acompañada por más mozos en el segundo tramo, para llegar hasta la plaza hacia un lado u otro, según los años. La composición de las fotografías va cambiando con el paso del tiempo. Ya en 1924 va aumentando el número de corredores y se produce el primer fallecimiento por cornada de toro. Corredores y espectadores van evolucionando en su aspecto externo, del blusón y boina pasan a los trajes, corbata y sombrero de paja; y a partir de 1931 se va incorporando la indumentaria blanca que hoy inunda los recorridos y los Sanfermines en general.
Tendidos y presidencia en la
antigua plaza de toros. 1852
Son imágenes para el recuerdo de otros tiempos que fueron modificándose con la vida misma, pero que mantienen similar denominador común. Los corredores han cambiado. Hoy el tropel de gentes abarrota las calles y plaza, son de distintos lugares, representan diferentes culturas o tendencias políticas y credos; pero allí, en el momento de la verdad, sólo sirve estar atento para encontrar el momento de entrar en carrera, correr a la velocidad que el toro y el tramo imponen; sin citar, oír el trote sobre el adoquinado, superar tu reto personal y después dejar pasar a otros para que tomen el testigo y puedan hacer lo mismo. La tensión queda liberada. Es un acto individual, colectivo cuando el peligro acecha. Lo que pueda comentar cada uno sobre su experiencia particular al finalizar la carrera ocuparía un libro de muchas páginas.
A los fotógrafos que lograron estas imágenes les concederemos todo su mérito. Por un lado, y en apariencia, tuvieron más facilidades para realizar su trabajo porque podían ver cómo se acercaban mozos y toros desde una mayor distancia; pero por otro, con más dificultades porque con aquellas máquinas no tenían más que una única oportunidad cada vez para plasmar ese momento tan fugaz.
Pío Guerendiáin, comisario de la Exposición
Hoy, por el contrario, las nuevas máquinas —que con su motor pueden captar 5 imágenes por segundo— encuentran más imprecisa la espera y muchas veces los toros desaparecen inmersos entre los corredores. Es evidente, sin embargo, que la posibilidad de encontrar esos segundos de gloria que a veces se busca resulte más fácil. Aunque todos sabemos que, para conseguir buenos reportajes, hay que acudir mañana tras mañana y año tras año al lugar preferido. Sólo así se consigue el premio final.
Esta colección de fotografías, como se dijo, finaliza en los años 50. Un lustro después, en agosto de 1955, fue fundada la Agrupación Fotográfica y Cinematográfica de Navarra por fotógrafos aficionados tan conocidos en Pamplona como Medrano, Soteras, Sanz, Olaz, Cejuela, el mismo Arazuri, Matossi, Castells, Aldaz, Goñi Labiano, Rodríguez Tirado, etc. que iniciaron su actividad expositiva en las Escuelas de San Francisco.
Con la apertura de un local propio, en la calle Zapatería, fue dotándosele de contenido: en una primera instancia, preparando exposiciones; después, confeccionando una revista; y más adelante, organizando unos programas didácticos que han ido evolucionando a lo largo del tiempo. Hoy, en sus nuevos locales de la calle Urrobi, cuentan con varios laboratorios y ampliadoras, salón para visionados, biblioteca, acceso a Internet y una sala de exposiciones, denominada Contraluz, con programación permanente.
Los que iniciaron esta aventura pueden estar satisfechos porque las actividades realizadas por la Agrupación han trascendido del entorno local de Pamplona y cuentan con gran prestigio; y porque por sus salas oscuras ha pasado una interminable nómina de fotógrafos, muchos de los cuales se han incorporado al mundo profesional.
Aquí se han presentado fotos coleccionadas por José Joaquín que cubren un periodo de cincuenta años. Los otros cincuenta de experiencia transmitida por la Agrupación completan un siglo de imágenes, trabajo e ilusión que sitúa a los fotógrafos, profesionales y aficionados de Navarra en las cotas altas.
En reconocimiento a José Joaquín, finalizaré con un texto que él mismo redactó para presentar una de las exposiciones de fotografías antiguas y que además pueden acercarnos su presencia. Las escribió con ese sentido del humor tan fino que le caracterizaba:
"Aquí tienes pamplonés y amante de la vieja Iruña una visión retrospectiva de Pamplona a través de reproducciones de viejas fotografías. Esta mirada caleidoscópica hará sonreir a muchos adultos, reir a los jóvenes y emocionarse a los ancianos que tienen el privilegio de haber llegado a su avanzada edad. Para todos, y con el cariño de hermandad que nos da el vivir en esta maravillosa ciudad de Pamplona, os ofrezco esta modesta aportación".
Invito a la Agrupación Fotográfica, que continúen en su tarea con ambición profesional. 
Arturo Navallas

viernes, 1 de noviembre de 2019

Acuarelas navarras del XIX (A. Lagarde)

La Burundesa, fábrica de lencería de Tomás Galvete 
Si conoces a alguien de estos lugares navarros y quieres hacerle un bonito regalo de su pueblo tal y como era hace 150 años, descárgate estas láminas y envíaselas. Vas a quedar como un señor.
Si tu amigo es, además, capaz de identificar algún edificio, iglesia, puente... la satisfacción sera mayor ya que tras siglo y medio, muchas de las poblaciones se han visto enmascaradas con edificaciones que hacen muy difícil su reconocimiento.
Ahora bien, si las acuarelas son soberbias, las descripciones no se quedan a la zaga. En conjunto, una gozada para recrearse en ellas.

En este enlace de Face podéis tener una visión simultánea de imagen y explicación.
Pero si deseáis una visión detenida y con efecto lupa, pinchad en este otro de la Cátedra de Patrimonio y Arte navarro (a la que agradecemos su esmerada publicación), desde donde os las podéis descargar con mayor calidad.

El autor
El autor de las acuarelas es Aniceto Lagarde y Carriquiri (1832 - 1909).  
Ingeniero civil y liberal convencido, tomó parte activa durante la Guerra Carlista, no sólo en las operaciones militares durante el bloqueo de Pamplona, sino también actuando como corresponsal de guerra, remitiendo sus croquis a revistas de importancia.
Figuró entre los miembros fundadores de la Cruz Roja Navarra, formando parte del selecto grupo conocido como “Los camilleros de Landa” que actuaron por primera vez en 1872. 
Fue miembro de la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona y de la Comisión de Monumentos de Navarra Sus labores en este campo propiciaron que fuese nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. 
También ocupó puestos de importancia en la Asociación Euskara de Navarra. De todos modos, sus ocupaciones como arquitecto provincial y la deriva nacionalista que experimentó -ya entonces- la citada institución, hicieron que primero rechazase la presidencia (1880), para más tarde darse de baja de la misma (1882).
Vocal del Orfeón Pamplonés, también estuvo entre los que promovió la asociación cultural “El Liceo” (1881) y participó activamente en otras instituciones que configuraban la rica vida cultural de la Pamplona finisecular. Trabajó con Maximiliano Hijón, tanto en la decoración del salón del trono del Palacio de Navarra, como en la construcción del Instituto Provincial.

Proceso y origen
En cuanto al proceso, son apuntes del natural realizados a lápiz, y posteriormente entintados y acuarelados en estudio. Lamentablemente con el paso de los años han visto apagada su tonalidad.
El origen de los dibujos acuarelados, se sitúan en el último tercio del siglo XIX. 
No conocemos por qué motivo se hicieron. Quizás por propio entretenimiento del autor, tal vez relacionadas con su trabajo como reportero de guerra en la Tercera Guerra Carlista, que tuvo en Navarra uno de sus escenarios principales, o pueden deberse a su labor como ingeniero de caminos, ya que proyectó no pocas intervenciones en la comunidad.