lunes, 6 de diciembre de 2021

La sexta ola en Navarra

El 2 de octubre se celebró el primer encuentro en el Sadar sin restricciones de aforo
tras la suspensión de la mayoría de medidas preventivas CORDOVILLA (ARCHIVO)
CARLOS LIPÚZCOA Publicado el 06/12/2021
Todos los testimonios recabados para este reportaje recalcan que no existen soluciones mágicas para acabar con el agravamiento de los contagios que se está viviendo en todo el planeta. De hecho, el aumento de la vacunación solo puede ser un instrumento más que, si no se combina con el resto de medidas ya conocidas, no resultará eficaz. “La idea es que estemos lo más protegidos posible y para ello hay que sumar elementos que sabemos que funcionan. Eso significa que no basta con la vacuna, sino que hay que seguir manteniendo las medidas preventivas no farmacológicas, como distancia social, ventilación, mascarillas e higiene de manos. La población debe mentalizarse de que no hay una medida única que dé un resultado, sino una combinación de ellas que juntas resultan efectivas”, recalca Isabel Sola (doctora en Biología Molecular e investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

EFECTIVIDAD DE LAS VACUNAS
Isabel Sola, de San Adrián (Navarra)
El inesperado agravamiento de la crisis sanitaria también ha contribuido a reforzar a quienes cuestionan la eficacia de la vacunación. El altísimo porcentaje de población inoculada constata que estas posiciones son minoritarias, pero el imprevisto aumento de los contagios ha dado oxígeno a las voces que, tergiversando los datos, ponen en cuestión la evidencia científica. 
Para Isabel Sola no hay duda de la capacidad de las vacunas para combatir a la covid pese a que no hagan desaparecer al virus. “La vacunación es efectiva como demuestra que la mayoría de los pacientes UCI no están inoculados. Tras un año, hay tantas evidencias científicas de la seguridad y la efectividad de las vacunas que cualquier objeción se cae por su propio peso”, sostiene. 
Raquel Ordóñez Ciriza, investigadora postdoctoral en el Institute for Systems Genetics de la New York University (NYU) reconoce que las dudas que puedan tener algunas personas son “respetables y razonables”, pero les invita a huir “de bulos y conspiraciones” e informarse a través de “fuentes fiables” como los médicos y los científicos.
En España el cinturón no fue obligatorio hasta 1975
Quienes se oponen obstinadamente a la vacunación no responden a un perfil específico. El sociólogo Sergio García Magariño, doctor en Sociología por la Universidad Pública de Navarra, indica que muchas de las personas a las que se les llamaría ahora “antivacunas” nunca se definirían a sí mismas de esa forma. “Hay simpatizantes de las medicinas alternativas, hippies, oportunistas, algunos ecologistas extremos, algunos animalistas, personas conspiranoicas que fantasean con las ideas de una élite que controla el mundo, rebeldes sin causa que buscan afirmarse ante cualquier disidencia, jóvenes y ancianos con miedo, algunos grupos religiosos fundamentalistas y personas de cualquier ideología y de cualquier clase social”, sintetiza. Esta minoría de irreductibles va a estar sometida a una creciente presión para pincharse ante la evidencia de que incluso elevados porcentajes de vacunación son insuficientes para lograr la inmunidad de rebaño. A ello se une el elevado coste que supone el tratamiento de quienes enferman gravemente por no haberse vacunado y las consecuencias, en forma de retrasos sobre pacientes con otras patologías, que provocan en un sistema hospitalario saturado.

TEST PARA LA NAVIDAD
Todos los expertos consultados cuentan con argumentos para cuestionar por insolidarios a quienes se niegan irracionalmente a vacunarse, pero, al mismo tiempo, albergan dudas de que sea legítimo forzarles. 
Un enfermo de COVID-19 sin síntomas,
puede contagiar varias veces sin saberlo
El sociólogo Sergio García Magariño admite que la noción de libertad que ha prevalecido hasta la fecha “entra en colisión con otro tipo de libertad relacionada con la interdependencia y la vida comunitaria”, sobre todo cuando el agravamiento de los contagios conlleva restricciones colectivas a la libertad, pero no cree que debería obligarse a la vacunación. 
Para Raquel Ordóñez lo ideal sería que la gente se vacunara “por convicción” e Isabel Sola admite que existe “un debate jurídico entre derechos individuales y derechos colectivos”. No obstante, la investigadora del CSIC considera que en otros ámbitos prima el bien colectivo: “Por ejemplo, el seguro obligatorio de los coches no para proteger al propietario, sino de las consecuencias de un accidente a terceros”.
Con todo este panorama en mente y ante la cercanía de las vacaciones de Navidad, los expertos recomiendan recuperar las mismas medidas preventivas que hace un año: grupos pequeños, higiene de manos, ventilación, distancia social y uso de mascarillas en cuanto se deje de comer. Isabel Sola también aboga por añadir a esta batería los test, sobre todo porque el 80% de las infecciones son leves, algo a lo que han contribuido las vacunas. “Lo que nos van a permitir los test es identificar a quienes son contagiosos, aunque no tengan síntomas. Si al virus le damos la oportunidad, la aprovechará, sobre todo si vamos relajando las medidas de prevención que hemos mantenido hasta la fecha”, aconseja.

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1 comentario:

JUAN MANUEL APESTEGUIA DIAZ dijo...

MUY OPORTUNO y NAVARRA CREO NO ES UN EJEMPLO. DESPERTAD. Gracias cronista Pachi.