martes, 28 de julio de 2026

Diez años de "Patria"

El paraguas rojo y las bolsas de periódicos (ocho, desde el ABC hasta el Gara) junto al cadáver de José Luis López de Lacalle, inspiró de forma directa la estética y la iconografía del asesinato del Txato en la novela y serie Patria de Fernando Aramburu
Narrar la herida. «Y si nos disparan, no vamos a dejar de escribir, ¿no?»
Karina Sainz Borgo ABC 25/07/2026
Una mujer coloca una maceta en su ventana justo el día en que ETA anuncia el fin de su actividad terrorista. Ahora que «esos» —como ella los llama— no matarán más, ha decidido volver al pueblo, a su pueblo. Así lo dice ante la tumba de su marido, asesinado a disparos por la banda unos años atrás. Da igual que él no pueda oírla: ella ha vuelto a su pueblo, a su casa.

Así comienza 'Patria' (Tusquets), la novela con la que Fernando Aramburu marcó un antes y un después en la literatura española y de cuya publicación se cumplen ahora diez años. En ocasión de ese aniversario, el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, en Vitoria, acaba de inaugurar la exposición 'Narrar la herida. Las víctimas de ETA y la literatura'.

La viuda de Guerra Garrido, en la exposición
La muestra recorre la forma en que la escritura ha imaginado, reconstruido o testimoniado el impacto humano del terrorismo. En la sala, el espectador se topa con documentos sobrecogedores: desde la pipa y los manuscritos de Raúl Guerra Garrido, ganador del Nadal en 1976 por 'Lectura insólita del capital' y autor de 'La carta' (1990), pasando por los esquemas y anotaciones en libretas de Aramburu para 'Patria'—y de la cual se exhiben algunos ejemplares de las traducciones a 34 idiomas— hasta la referencia de novelas como 'La comensal', de Gabriela Ybarra —su abuelo, Javier Ybarra Bergé, fue secuestrado y asesinado por ETA—, así como referencias, testimonios y entrevistas sobre la obra de Luisa Etxenike e Irati Goikoetxea.

Durante la inauguración, la viuda y la hija de Guerra Garrido recordaron la conversación del autor con su amigo el columnista José Luis López de Lacalle. «¿No nos van a disparar por escribir, no? ¿Y si nos disparan, no vamos a dejar de escribir, no?».

López de Lacalle fue asesinado por ETA, y Guerra Garrido se marchó a vivir a Madrid después de que ETA atacara seis veces la farmacia de su mujer y la acabara quemando. Expuestas en vitrinas, quedan a la vista las fotografías de la farmacia calcinada. Más de 850 personas asesinadas, miles de vidas arrebatadas y para siempre truncadas necesitan, exigen, ser contadas.

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