martes, 30 de marzo de 2021

Rafael Leoz Yoldi, tañedor de la María

Alguien, tañendo la María desde la vieja plataforma
José Rafael Leoz Yoldi nació  el 9 de Junio de 1943.
Soltero. Profesión, fontanero. Lo compagina con el Club Taurino (secretario) y -sobre todo- su afición a tañer la campana María.
Redín, 2: La Casa del Patio
Vivió siempre en el Casco Viejo, en la calleja del Redín, nº 2 ("la Casa del Patio").
A esa cercanía a la Catedral vincula Rafael su afición campanera:
"Fue -recuerda- en mis primeros años de la infancia, con seis u ocho años cuando por primera vez subí a la torre. Desde entonces, ascendía de vez en cuando para ver cómo hacían sonar las campanas, algo que a mí todavía me estaba prohibido. El tiempo y la observación de las maneras que empleaba Pedro Zozaya y su esposa Petra, —los últimos campaneros que habitaron la vivienda de la torre de la catedral—, le permitieron conocer los secretos de una tarea que él considera sencilla y sin complicaciones.
Rafael considera que empezó a tocar a los 20 años, en 1963, primero, ayudando a Pedro y Petra.
Cuando Petra aprendió bien el oficio, tuvo que sustituir a su marido cuando éste buscó otro trabajo: "porque con las 105 pesetas que nos pagaban no podíamos vivir". 
Zozaya murió en 1973. Su mujer, Petra Díez continuó la labor..
Petra fue la última campanera que habitó la Casa del Campanero, hasta 1978 (ver al final). Actualmente es un espacio musealizado que rememora la construcción de la fachada, la vida de los campaneros y las diversas funciones de las campanas.
Casa del Campanero, hoy museo
Rafael continuó de campanero hasta los Sanfermines de 2005. Tocó las campanas durante cerca de 40 años. Murió el 10 de Julio, cuando -¡cómo no!- iba a tocar las campanas.
En su esquela:
EL SEÑOR Don Rafael Leoz Yoldi (TAÑEDOR DE LA CAMPANA MARÍA DE LA CATEDRAL DE PAMPLONA) falleció en Pamplona el día 10 de julio de 2005 a los 62 años de edad, después de recibir...
Además, Rafael en sus 40 años, fue sembrando y compartiendo su afición:
Una placa con una inscripción lo recuerda
04/12/2005 también eran una oración por José Rafael Leoz Yoldi, quien falleció los pasados Sanfermines a los 62 años de edad cuando se dirigía a tocar la campana María de la Catedral. Tras más de 40 años tañendo, Leoz Yoldi, había sido reconocido en vida, precisamente este año, con el título de campanero de honor de la Catedral de Pamplona. El funeral se celebró el pasado 19 de julio en el mismo lugar donde tocó la campana María. Una pequeña placa con una inscripción lo recuerda. Ayer, el resto de campaneros de Navarra cogieron el testigo de una tradición que va tomando fuerza, e incluso cuenta con debutantes entusiastas: «Ha sido una experiencia muy bonita. Volveré otro día, seguro», apuntaba Juan José Arbeloa...
Cuando, en 2012, publiqué "Campana María", de Iñaki Lacunza, éste me insistió en que la canción "quiere ser un homenaje y un agradecimiento, además de a Pedro de Villanueva, el fundidor de la María, a todos los campaneros que ha tenido la Catedral, que han subido centenares de veces los 151 escalones que llevan a la María, especialmente al último campanero José Rafael Leoz Yoldi (pág. 7, en vasco)".
Va para todos ellos, en especial para Rafael:
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Entrevista a Rafael Leoz Yoldi
DIARIO DE NAVARRA Jueves. 14 de marzo de 1991
Rafael, en 1998
José Rafael Leoz Yoldi es, seguramente, el último campanero de Pamplona. A sus espaldas lleva 28 años de dedicación, empleados en lograr el tañido de la campana más ilustre y popular de la ciudad: la María, situada en una de las dos torres (la norte) de la catedral. Leoz se sabe heredero de un oficio en trance de desaparición y, como tal, se dedica con ganas y voluntad al menester de tañer la campana, una labor que los tiempos y la modernidad han relegado prácticamente, a siete fechas del calendario pamplonés.
Leoz vive pegado a la catedral. Habita un piso en el número 2 de la calle El Redín y a esta circunstancia vincula su inclinación campanera. "Fue -recuerda- en mis primeros años de la infancia, con seis u ocho años cuando por primera vez subí a la torre. Desde entonces, ascendía de vez en cuando para ver cómo hacían sonar las campanas, algo que a ml todavía me estaba prohibido. El tiempo y la observación de las maneras que empleaba Pedro Zozaya y su esposa Petra, —los últimos campaneros que habitaron la vivienda de la torre de la catedral—, le permitieron conocer los secretos de una tarea que él considera sencilla y sin complicaciones.

Siete fechas para el repique
Soltero y fontanero do profesión, Leoz se emplea con dedicación en las siete fechas del calendario que le permiten dedicarse a su afición. Es en los dias de Reyes, Pascua de Resurrección, Pascua de Pentecostés, Corpus Christi, San Fermín, Festividad do la Asunción y en el funeral por los Reyes y fieles difuntos de Navarra. Son éstos precisamente. los únicos vestigios que han quedado de una tradición campanera extendida por toda Navarra y que otrora llevaban a Rafael Leoz a tocar el Angelus, todos los días. Para este campanero, la única dificultad en su labor es el manejo de la enorme mole que es la campana. Una campana que ya lo dice la tradición: «María me llamo, cien quintales peso, el que no me quiera creer, que me lleve al peso». "Componérselas con la campana sin embargo, no es demasiado dificil", o así al menos lo considera Rafael. «Se trata simplemente de coordinar los movimientos de una soga y el tañido del badajo, algo que, no obstante. «requiere cierta fuerza y resistencia para correr de lado a lado. Semejante tarea le ha ocasionado a Leoz alguna que otra fatiga. "De hecho, recuerdo un día de Corpus Christi, en el que fuimos tras personas las encargadas de hacer sonar las campanas. Tuvimos que tañer durante 45 minutos y acabamos con una buena sudada".
Cuentan que, como él, nadie las hizo sonar
Curia y Navarrería desde la torre norte
Desde arriba la ciudad se observa con ojos distintos. Rafael Leoz ha visto en altura la evolución de la ciudad pegado a las campanas. Una Pamplona cuyos tejados se han llenado de «retoques y rehabilitaciones, algo que también le ha ocurrido a las campanas. «Ahora mismo una de las torres está completamente electrificada por lo que las campanas tocan por si mismas. En la otra torre sólo se utiliza la campana María.
Junto a Rafael Leoz, comparten el titulo de últimos campaneros de la ciudad gentes como Joaquín Donézar, José Luis, Jesús y Alfredo Yárnoz. que junto a un veterano, —Moisés Albéniz—, constituyen la última generación de campaneros de la ciudad.
Hay cantera

En la actualidad dos son los tipos de repiques utilizados. Fundamentalmente los festivos durante los que la labor del campanero se centra en hacer sonar la María el tiempo por el que se prolongue la procesión. La segunda fórmula prevista es el toque de difuntos, empleada en funerales y antes también en Viernes Santo. "Este tañido consiste en cincuenta campanada lentas, en intervalos de diez segundos entre si y se ha utilizado con motivo de la celebración de funerales por algún canónigo". El calendario de repiques contempla, además de las festividades citadas, los funerales solemnes, en casos como el fallecimiento del obispo, Rey, presidente del Gobierno de Navarra y el deán de la catedral.
A Rafael le queda la pena de «no poder participar en el concierto de campanas que ha organizado el Ayuntamiento para el próximo Domingo de Ramos". La convocatoria pública formulada por el consistorio a cuantos ciudadanos deseen concurrir como intérpretes durante el concierto, exige corno mínimo, contar con el tercer curso de solfeo aprobado. "Yo -dice Rafael- no sé Música y por tanto no podré tocar, pero de todos modos pienso subir a la .torre para contemplar el espectáculo. ¡Ese gusto no me lo pierdo!
José J. Murugarren

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