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viernes, 13 de marzo de 2020

Motorismo en San Fermín (J.J. Arazuri)

A la mitad de la Cuesta de la Estación se presenta una curva suave, pero no para
los motoristas que bajaban lanzados a gran velocidad. (Foto Zubieta y Retegui).
En los años 50, Pamplona se convirtió en la capital de las "carreras de motos". El "Circuito de San Fermín", que adquirió categoría internacional, se llamaba así porque, además de celebrarse en las fiestas mayores, reservaba para el Santo una tribuna privilegiada (9ª foto) para ver el espectáculo. 
Cartel anunciador del Primer Premio Internacional de Navarra
(Autor José Mª González de Echavarri).
Uno de los festejos populares sanfermineros de más éxito multitudinario fueron, durante siete años, las pruebas motoristas. Aquellas competiciones se iniciaron en 1951 con el «Premio San Fermín» de carácter nacional que alcanzó al año siguiente la categoría de «Premio Internacional», manteniéndose en tan alta condición hasta 1958 en que se suspendieron aquellas «carreras de motos», como les llamaba el pueblo llano. 
Cartel anunciador del 1º (1951), 1954 y 55
La compleja organización de aquellas competiciones corrieron a cargo de la «Real Peña Motorista de Pamplona». Las pruebas se celebraron en el llamado «Circuito de San Fermín», cuyo recorrido comenzaba en la calle de las Navas de Tolosa y Taconera, de donde descendía por la Cuesta de la Estación hasta la Cuesta de la Reina por la que se llegaba hasta el portal de la Taconera y Navas de Tolosa. 
Tabla clasificatoria, control e indicador del curso de las carreras ( Foto Zubieta y Retegui).
La mayor parte del trayecto, sobre todo las curvas, se protegían con pacas de paja para amparar a los espectadores y motoristas. El circuito se cerraba un par de horas antes de las pruebas, precisando para entrar en él, el billete que se expendía en diversas taquillas instaladas en varios puntos de la ciudad. 
La meta se instalaba en la calle de las Navas de Tolosa, frente a la de Sandoval. En sus proximidades se levantaban varias tribunas para las Autoridades y espectadores con entradas caras. Momento de la salida de una prueba de sidecars. (Foto Zubieta y Retegui).
Para entrar en la amplia zona interior del circuito, después de su cierre, se disponía del puente del Portal Nuevo desde la plazuela de la Virgen de la O, y dos sólidas pasarelas: una en las Navas de Tolosa y otra en la salida del portal de la Taconera. 
Una vez comenzadas las pruebas, para poder entrar o salir de la parte interna del circuito, era preciso utilizar el puente del portal Nuevo que comunica la plaza de la Virgen de la O con los jardines de la Taconera, o bien, las pasarelas instaladas en la calle de las Navas de Tolosa y a la salida del portal de la Taconera. En la foto el paso aéreo de la calle de las Navas de Tolosa.
(Foto Zubieta y Retegui).
Durante los años 1952 al 57, ambos inclusive, aquellas competiciones fueron puntuables para el Campeonato de España. En 1951, primer año de las pruebas, la curva situada en lo alto de la Cuesta de la Reina se ensanchó, peraltó y alquitranó con gravilla especial de las canteras de Lorca. 
Al final de la Cuesta de la Reina existe una curva que los motoristas la tomaban bien,
 porque para celebrar las pruebas la curva se peraltó, ensanchó y recubrió
de una capa asfáltica especial antideslizante. (Foto Zubieta y Retegui).
Se establecieron dos clases de localidades: las numeradas, que daban derecho a ocupar silla en las tribunas instaladas junto al Bosquecillo; y las sin numerar, que permitía contemplar de pie las competiciones desde cualquier punto del recorrido. 
Izda: Una vez iniciado el recorrido, los motoristas al llegar a la esquina de las calles de las
Navas de Tolosa y Taconera, se veían obligados a girar a la izquierda. (Foto Zubieta y Retegui).
Dcha: La curva situada frente a la calle de San Antón, de 90°, para tomarla
a velocidad se precisaba audacia y técnica. (Foto Zubieta y Retegui).
Todos los años se celebraron diversas pruebas con máquinas de cilindrada comprendida entre 50 y 500 c.c., así como sidecars, compitiendo los mejores corredores nacionales y extranjeros. Durante aquellos siete años las competiciones resultaron éxitos rotundos, no bajando ningún año de veinte mil el número de espectadores. 
Después de la curva de las Navas de Tolosa, las máquinas se lanzaban rápidas aprovechando
 la amplia recta que continúa por la Cuesta de la Estación (Foto Zubieta y Retegui)
Después de pasar el portal Nuevo, a la máxima velocidad que permitía el recorrido, había que torcer a la izquierda para iniciar la subida a la Cuesta de la Reina. (Foto Zubieta y Retegui)
Motorismo en Landaben
Año 1975. Unico año que se celebraron las pruebas motoristas en Landaben
y que resultaron un fracaso. (Foto Zubieta y Retegui).
En el año 1975 se intentó resucitar aquellas competiciones motoristas, anunciándose un nuevo «Gran Premio San Fermín» de velocidad, que se celebró en Landaben. 
La prueba se corrió el domingo 13 de julio y resultó un gran fracaso: sólo acudieron a presenciar las competiciones unos tres mil espectadores; para proteger el circuito se precisó dos mil pacas de paja, que aumentaron mucho el presupuesto; aquella mañana, en la que el termómetro marcó 40° de temperatura, el ambiente invitaba más a tomar medios y deambular por el Casco Viejo que a desplazarse hasta el lejano Landaben; se retrasó mucho el comienzo de las pruebas, haciéndose insoportable la espera y, para colmo de males, de los veinte pilotos que habían anunciado su participación, se presentaron sólo nueve corredores. 
Por lo dicho, deducimos que el Gran Premio Internacional de San Fermín no se volverá a celebrar nunca más en nuestra ciudad, quedando, no obstante, un grato recuerdo de aquellas pruebas motoristas. 

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