Puede ser el nombre de un gastro-bar o de una editorial, pero, inevitablemente, muchos asociamos esta interjección a los tebeos de la infancia. ¡Sapristi! era una expresión -de sorpresa, sobre todo- que utilizaban Tintín, Mortadelo y Filemón, El Capitán Trueno y alguna vez hasta Pedrín, el ayudante de Roberto Alcázar.
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Tintín |
En cambio, en los textos literarios en lengua española, apenas si aparece en un par de ocasiones, pero me ha servido de gran ayuda para conocer su origen francés y función:
"Evito asimismo muy cuidadosamente todo género de interjecciones, aun aquellas que parecen inocentísimas como es la francesa "¡sapristi!" y las castellanas: "¡canastos!," "¡caray!," y "¡caramba!", pues estoy convencida de que en el fondo no son sino hipócritas sinónimos de otras peores..." (1924 - 1928, Teresa de la Parra. "Ifigenia. Diario de una señorita que escribió porque se fastidiaba". Venezuela)
Y efectivamente, esta expresión francesa es una blasfemia disimulada.
El segundo mandamiento de la Iglesia Católica dice: "No tomarás el nombre de Dios en vano". Pues ¡Sapristi! es una alteración eufemística de sacristi (esto ya suena peor), a su vez contracción, también eufemística, del juramento en latín Sacrum Corpus Christi (sacro cuerpo de Cristo), que se consideraba blasfemo.
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Mortadelo y Filemón |
De todas formas, coincido con Romera en que todas estas expresiones, que ya estaban anticuadas cuando las conocimos de niños, “… envejecen con nosotros y tal vez morirán también cuando nos vayamos”.
1 comentario:
Qué post tan curioso, ¡me cagüen Sos!
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