viernes, 20 de mayo de 2022

La Fundación March calumnia a Eseverri

Quien más daño ha hecho a la memoria de Juan Antonio Eseverri Chaverri ha sido, quizás inconscientemente, la Fundación Juan March.
Creada en 1955 por el financiero español Juan March Ordinas. la Fundación tiene abierta en su sede dos grandes bibliotecas para investigadores: 
- una especializada en Música y Teatro Españoles Contemporáneos, con un fondo de artes escénicas de los siglos XIX, XX y XXI, fondos todos ellos que la Fundación Juan March ha ido incrementando desde entonces.
Juan José Linz (Archivo Transición española)
-la otra, la que aquí nos interesa, es la Biblioteca del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales, (CEACS), con un fondo altamente especializado y que cuenta también con importantes donaciones como el Archivo personal del profesor Juan J. Linz, con más de 76.000 recortes de prensa de los años cruciales de la Transición española y otros. Su catálogo, íntegramente automatizado, recoge cerca de 62.348 volúmenes sobre Ciencia Política, Sociología y Economía y es accesible en línea.
En ese acceso en línea al Archivo Linz nos encontramos con la "joya" que veis en la foto de portada y que os enlazo aquí para que lo comprobéis.
NOTA. 07.06.22 Medio mes después de esta entrada compruebo con satisfacción que la Fundación Juan March ha rectificado y enlazado correctamente la noticia: Mil gracias:
Cuando uno accede al enlace que proporciona la Fundación, se encuentra con un titular -"Pamplona: el subteniente Eseverri estaba al frente de los incontrolados"- que presenta como un hecho lo que no es más que la opinión, evidentemente interesada, de los familiares y amigos de los detenidos por su linchamiento.
La Fundación Juan March no ha tenido ninguna delicadeza con la víctima y sí ha proporcionado una coartada a los agresores.
Para caer en cuenta de la trampa que nos tiende el titular de la Fundación Juan March, hay que acceder -algo que no todo el mundo hace- al Archivo Linz, que dice así:
SEGÚN LOS FAMILIARES DE LOS DETENIDOS PAMPLONA: EL SUBTENIENTE ESEVERRI ESTABA AL FRENTE DE LOS INCONTROLADOS
PAMPLONA, 15 (EUROPA PRESS).—Los familiares de los cinco detenidos en relación con la muerte del subteniente de la Guardia Civil señor Eseverri han hecho pública una nota, en la que manifiestan su desacuerdo con el relato de los hechos que efectuó el auto de procesamiento.
Los familiares acusan al subteniente Eseverri de estar al frente de los grupos incontrolados y de haberse enfrentado a las personas que estaban en la calle de Chapitela. Añade que las heridas causadas no fueron de gravedad y que ignoran si el fallecimiento se produjo por un fallo médico, rechazando que la causa fueran las contusiones recibidas durante el incidente.
Afirman que la cantidad de un millón y medio de pesetas pedida a cada uno de los acusados, como indemnización, es injusta, en cuanto no se ha probado que estuvieran presentes en los hechos.
Como se ve, los familiares de los acusados, en un intento de "quitarles el muerto de encima", no hablan de navajazos ni de linchamiento, sino de "heridas, contusiones", explican el fallecimiento por "un fallo médico", ponen a Eseverri "al frente de los grupos incontrolados" y aseguran que fue él quien se enfrentó.
Difícilmente pudo atacar a nadie cuando  Eseverri, subteniente y comandante de puesto de Villava, iba únicamente acompañado por el guardia del mismo puesto Juan Méndez Bermúdez, quien también sufrió heridas de las que tardó en curar 24 días.

Pero mucha gente se queda en el titular. Por ello, no resulta extraño que, luego, Wikipedia -la página más leída de los Sanfermines de 1978- remate la jugada con esta "perla":
El 17 de mayo (fue el 10), unas semanas antes de los sanfermines, en un enfrentamiento en una de las salidas de los grupos franquistas, en la calle Chapitela, murió de un navajazo uno de los miembros de los "guerrilleros" (franquistas), resultando ser el subteniente de la Guardia Civil Juan Antonio Eseverri que no estaba de servicio.
He enviado un correo electrónico a la Biblioteca de la Fundación para que subsane el error, rectifiquen el titular y pidan disculpas a Memorial Eseverri, asociación de ciudadanos para reivindicar la memoria de Juan Antonio Eseverri (si deseas formar parte, wasap con nombre, dos apellidos y DNI al 654652280) y colocar una placa en su recuerdo en Chapitela, la calle donde fue linchado.
NOTA. 07.06.22 Además de la rectificación de la Fundación Juan March, hoy he corregido la página de Wikipedia, incluyendo también el asesinato de Manuel López González, que se les había "olvidado"

miércoles, 18 de mayo de 2022

Eseverri: domicilio y cementerio

Vivo en el barrio San Juan y he aprovechado las primeras horas de la mañana para intentar encontrar el domicilio donde vivieron Juan Antonio y Carmen y el lugar del cementerio donde descansan.

Domicilio
El nº 23 y el señor que me abrió la puerta
En la hemeroteca de DN, en la esquela del 1er aniversario dice así:
17/05/1979 Juan Antonio Eseverri Chaverri que falleció en Pamplona, el día 17 de mayo de 1 978, a los 53 años de edad... Su esposa: Carmen Gallo Pueyo... Domicilio: Monasterio de la Oliva, 23-5.° Dcha.
Bien cerca de mi casa. Tras las Casas de Eguaras, las casas de Martín Azpilicueta fueron las primeras de nuevo barrio San Juan.
A pesar de los más de 40 años transcurridos, por lo que me había dicho Cecilio, tenía fe en que estuviera allí algún sobrino.
Un hombre mayor abría la puerta del portal y le he preguntado por los apellidos Eseverri y Gallo. Amablemente, me ha franqueado la puerta y me ha acompañado a los buzones.
Y ahí estaba, ya solo el nombre de la viuda:
La chica que allí vivía alquilada me ha puesto en contacto con la dueña: una sobrina de Carmen. He hablado con ella por teléfono y ha quedado en comunicarles nuestra pretensión al resto de parientes.

Cementerio
En las Oficinas, al lado del crematorio, he preguntado, primero, por Juan Antonio, detallando bien los apellidos. Y para mi sorpresa, lo ha localizado inmediatamente. Luego he entendido por qué, cuando he preguntado por Carmen, fallecida hace cinco años, y me ha dicho que ambos ocupaban el mismo nicho. En el plano que tienen en la misma oficina me han señalado el lugar exacto.
Y allí estaban los dos:
Y muy cerca, en tierra, la tumba de un chaval de 9 años, con sus gaficas, su dinosaurio, un par de balones y una lápida que me ha hecho llorar:
Te extraño como nadie lo imagina,
cada noche intento entender el porqué
te tuviste que marchar tan pronto.
Esta vida es injusta, mi niño,
este mundo es egoísta.
No tengo consuelo porque el vacío es cada vez más grande,
tu partida fue inesperada pero tu recuerdo vivirá siempre
en nuestros corazones.
Te amamos.
Siempre serás el ángel que cuide nuestros pasos
de Padres, Abuelos y Familia

Como veis, la misma pregunta que se hacía Carmen. Me decía un amigo de la familia que...
El día que mataron al subteniente Eseverri, "mataron" a su mujer. 
Carmen sabía que "era muy recto, pero incapaz de hacer mal a nadie; 
¿por qué me lo mataron?"
Contéstale tú, que yo nunca pude (A. M.)

Nota
Ayer formamos un grupo ciudadano, MEMORIAL ESEVERRI, para reivindicar la memoria de Juan Antonio Eseverri y colocar una placa en su recuerdo en Chapitela, la calle donde fue linchado.
Aunque ya somos un número importante de personas, cuanto más seamos más fuerza tendremos ante el Ayuntamiento y más fuerza tendrá el Alcalde ante los grupos que, sin duda, se opondrán.
Quienes queráis formar parte de él, podéis enviarme por escrito un wasap con vuestro nombre, dos apellidos y DNI al 654652280. También al Messenger o a mi correo electrónico: patximendiburu@gmail.com
Gracias a todos por vuestra colaboración.

martes, 17 de mayo de 2022

Memorial Eseverri

Juan Antonio y Cecilio Eseverri
Maribel, de Vecinos de Paz, se ha hecho eco inmediatamente de la necesidad de reparación de la memoria de Juan Antonio Eseverri Chaverri y le ha presentado a Enrique Maya, alcalde de Pamplona, nuestra pretensión de que Eseverri, víctima del terror callejero, cuente con una placa en el lugar donde se produjo su linchamiento: la calle Chapitela.
Ésta ha sido la respuesta del Alcalde:
Hemos valorado el tema y pensamos lo siguiente, con independencia de que me pueda reunir con Pachi cuando él quiera:
En nuestra opinión no podemos poner una placa como las que hemos puesto a las víctimas del terrorismo de ETA.
Además nosotros hemos puesto las placas que nos ha dicho la Asociación de Víctimas del Terrorismo (ANVITE) porque ha sido un convenio con ellos, y venía de un mandato del Parlamento en el que se quería homenajear a las víctimas de ETA.
Otra cosa es que haya un grupo de ciudadanos que quiere hacerle un reconocimiento a esta persona lo que podríamos valorar sin problemas.
Juan Antonio Eseverri no sufrió -dicen- un atentado de un grupo terrorista organizado. Y por tanto -siguen diciendo-, no se puede catalogar a Eseverri como víctima del terrorismo.
Más aún, la Jefatura de Información de la Guardia Civil contabiliza 210 guardias civiles asesinados. A cuatro no los registra por no ser ya guardias cuando fueron asesinados. Y a un quinto -Juan Antonio Eseverri Chaverri, apuñalado el 10 de mayo de 1978 en una manifestación en Navarra- tampoco lo registra como "asesinado" ya que la sentencia calificó su muerte como "homicidio".
Todas las víctimas del terrorismo navarras tienen su placa, recientemente colocada. Muchos tienen una calle, alguno hasta un parque dedicado... Ayer mismo me decía un amigo: "¿Sabes que vivo en la calle Manuel López González, en el Soto Lezcairu?".
Juan Antonio Eseverri Chaverri no tiene absolutamente nada. Ni placa ni calle. Ni siquiera aparece reseña de su linchamiento -en la calle Chapitela- en el Mapa del Terror, de Covite.
Pero hay más.  Fijaos (leed el enlace) lo que dice el Archivo Linz, sobre Juan A. Eseverri:
De Eseverri no hay testimonio gráfico
"Los familiares de los procesados acusan al subteniente Eseverri de estar al frente de los grupos incontrolados y de haberse enfrentado a las personas que estaban en la calle de Chapitela. Añade que las heridas causadas no fueron de gravedad y que ignoran si el fallecimiento se produjo por un fallo médico, rechazando que la causa fueran las contusiones recibidas durante el incidente".
Como se ve, los familiares de los acusados, en un intento de "quitarles el muerto de encima", no hablan de navajazos ni de linchamiento, sino de "heridas, contusiones", explican el fallecimiento por "un fallo médico" y ponen a Eseverri "al frente de los grupos incontrolados".
Primero lo mataron y luego lo desprestigiaron.
Más vale que Wikipedia ha aceptado la versión que da la sentencia.
De ahí la necesidad de reparar la memoria de Eseverri.

La viuda de Eseverri, Carmen, murió en 2017. No tuvieron hijos. Hemos conseguido contactar con Cecilio, el único hermano de Juan Antonio que vive. Tiene ya 92 años. Y está deseoso de apoyar las iniciativas para la memoria de su hermano.
Recogiendo el consejo de Enrique Maya, vamos a formar, pues, un grupo de ciudadanos para reivindicar la memoria de Juan Antonio Eseverri y colocar una placa en su recuerdo en Chapitela, la calle donde fue linchado.
El grupo llevará el nombre: MEMORIAL ESEVERRI
Quienes queráis formar parte de él, me podéis enviar un wasap con vuestro nombre, dos apellidos y DNI al 654652280.

lunes, 16 de mayo de 2022

¿Semana Grande de Iruñea? ¡Sí por los c..!

El corazón de la Fiesta
¿Puede haber en Pamplona fiestas sin toros? Sí, pero ya no sería Pamplona, sería Iruñea (¡ojo, no digo Iruña, la Vieja Iruña!). Sin corridas (y por tanto sin encierros) ya no serán Sanfermines, será una Semana Grande cualquiera, no las Fiestas que han hecho universal a Pamplona.

De cara a la continuidad de la Fiesta, nunca me han preocupado los movimientos animalistas como el PETA. Al revés, han formado parte del espectáculo y han sido absorbidos e integrados por el torbellino sanferminero. No han cuajado en Pamplona.
Los que sí me preocupan son los que, disfrazados de animalistas y antitaurinos, son realmente anti-España. Y estos sí que han cuajado en Pamplona y en muchos sitios de Navarra. Su nombre: Iruñea (no Iruña) Antitaurina.

Antecedentes
A la izda, Jon Idígoras, "Chiquito de Amore-
bieta", oreja en mano
Desde la fundación de Herri Batasuna en abril de 1978 ya empezaron fuerte. Con los asesinatos de Manuel en la Cuesta de la Estación, el linchamiento de Eseverri en Chapitela, detenciones, manifestaciones diarias, encierros en el Ayuntamiento... convirtieron a Pamplona en un polvorín que estalló el 8 de Julio. Ese tercer día de Sanfermines consiguieron su mártir: San Germán. Y el desprestigio de toda la policía.
A partir del 78, las peñas ya no volvieron a ser lo que fueron. Infiltrados en ellas, las convirtieron en correa de transmisión de Herri Batasuna, el brazo político de ETA.
También desde esa fecha y coincidiendo con la Constitución del 78 -el acta de nacimiento de la Democracia Española- nos obsequiaron con los Años de Plomo: 1978: 65 asesinatos; 1979: 86; 1980: 93...
Gracias, SITNA 1982, bien pillados
Disfrazados de ecologistas, los Anti-España nos robaron el torico que nos daba la bienvenida desde la Peña de Añézcar. Más vale que la foto del SITNA nos reveló su verdadera catadura: su objetivo no era cuidar el medio ambiente, sino derribar al toro, humillar a España. Y allá lo dejaron, tirado por el suelo, al Torico de Osborne.
Siguieron con el Riau-Riau, ¿Por qué la peñas no lo defendieron? Porque el Riau-Riau era un acto de confraternización entre las autoridades (democráticas, a partir de la Constitución del 78) y el mocerío. Y ellos buscaban lo contrario, el enfrentamiento.

Siniestro Campo de Concentración
Aprovechando una foto de 1921, nos dijeron primero que los seminaristas estaban "fusilando rojos" en la Plaza de Toros de Pamplona. 
El gulag de la Plaza de Toros de Pamplona
Ahora, tras dos años de pandemia y coincidiendo con el Centenario de la Plaza de Toros (07-07-1922), nos quieren presentar el "epicentro de la fiesta" como un "siniestro Campo de Concentración franquista".
Sabiendo que es "un error comparar los campos de concentración franquistas con los del III Reich" y que el Campo de la Plaza es el menos representativo de todos, no puedes plantarte delante de la Plaza de Toros y decir que el "epicentro de los Sanfermines", "albergó un siniestro Campo de Concentración franquista".
Lo dicho: "No digas media verdad; dirán que mientes dos veces, si dices la otra mitad".

Cayó piedra
Si a las fiestas de Pamplona no le llega a caer esta pedregada separatista, sería algo parecido a San Felices de los Gallegos, pero en grande. Escuchad las opiniones de los chavales. Increible.

Iruñea Antitaurina
¿Quién será más siniestro?
Aprovechando el quinto peldaño de la escalera de San Fermín, Iruñea Antitaurina ha insistido en que hay que abordar "con urgencia el debate y el tránsito a los Sanfermines del futuro, sin crueldad, sin maltrato animal, sin violencia, sin corridas de toros".
Como veis, todavía no se atreven con el Encierro, pero sí con las corridas, como si el encierro de los toros en la plaza se pudiera separar de su finalidad: la posterior lidia, el combate entre el hombre y el toro. 
El toreo es el arte de reducir la fiereza del toro hasta su sometimiento. Y el toro es un animal diseñado y seleccionado por el hombre para ser toreado. No es el "uro" primigenio, sino el "toro de lidia".
Por tanto, acabar con las corridas es acabar con el toro de lidia, con ese magnífico ejemplar que sale por la mañana del corral de Santo Domingo y es "encerrado" (de ahí viene "encierro") en los corrales de la  plaza para la lidia de la tarde.
Quienes han sido tan insensibles con sus conciudadanos en tantos Años de Plomo, quieren acabar ahora con el toro de lidia con el señuelo de la compasión animal. 
Pero no es la compasión lo que les mueve. Ellos quieren romper los lazos de Navarra con España: «La cuna del toreo a pie fue Navarra (...) pero su trasformación en arte se debe a Andalucía" (Cossío)
Señores de Iruñea antitaurina: si quieren acabar con las corridas, prediquen con el ejemplo: devuelvan los abonos y animen a quienes convenzan para que hagan lo mismo. Muchos pamplonicas os lo agradecerán.
Como ha dicho mil veces José María Marco, presidente de la Comisión Taurina:
"la plaza de toros es una pieza básica y esencial, un eje central de los Sanfermines. La plaza de toros no se entiende sin San Fermín, y a su vez San Fermín no se entiende sin Pamplona y los pamploneses, de manera que Pamplona, San Fermín y la Casa Misericordia, a través de la plaza de toros, tienen esta ligazón. Y así llevamos 100 años".
Y cualquier pamplonica se apunta a otros cien. Parodiando al Fandango de Huelva...
Los Sanfermines sin toros, 
sin estar algo bebido, 
es como un jardín sin flores, 
un matrimonio sin líos 
y una niña sin amores

domingo, 15 de mayo de 2022

Explosión de la Rochapea. M.ª Jesús Elizondo

Restos del frontón de Lapoya. Tras las vías semisoterradas, lo que hoy es la calle del 
Muelle, 2 días después de la explosiónImagen de Emilio Pliego
"Se cumple un siglo de la "Catástrofe de la Rochapea". Esta doble entrada que vas a leer es la única que trata de ella. Ignoro el motivo, pero esta tragedia ha pasado desapercibida no sólo para cuantos han escrito sobre Pamplona, sino incluso para los descendientes de las víctimas."
Así decía hace dos años. Poco a poco algunos descendientes van desolvidando. Gracias a M.ª Jesús y a Pilar por el reconocimiento

La misma zona, momentos después
de la explosión. (Foto Roldán)
"La verdad es que la barandilla de la cuesta del Portal Nuevo y el balcón del Mirador estaban llenos de gente y llenas de espectadores del lúgubre siniestro estaban la muralla de la Cuesta de la Reina y la pequeña explanada que se extiende en la parte norte del Matadero. Un enjambre de gente llenaba la carretera de la estación, y desde el puente de Cuatro Vientos era tal la aglomeración de seres humanos que era punto menos que imposible la circulación de los vehículos." (DN viernes, 29 de abril de 1921).
La explosión de la Rochapea en la que María Jesús perdió a su abuelo
Esta pamplonesa supo en 2020 que su abuelo era una de las 7 personas fallecidas en una cartuchería en 1921. Tiró de archivos y ha rescatado una historia del olvido
por PILAR FERNÁNDEZ LARREA
M.ª Jesús Elizondo, en la barandilla de Vista Bella, 
con la Rochapea al fondo. EDUARDO BUXENS

María Jesús Elizondo, 73 años, sabía que su abuelo paterno, Jerónimo, había fallecido en una explosión. Poco más. Ni qué sucedió, ni dónde, ni cómo. Una conversación con amigos le llevó a un blog, tiró del hilo y ha logrado rescatar la historia de aquella tragedia que hace 101 años, el 28 de abril de 1921, segó la vida de siete personas en una cartuchería de la Rochapea. Ha navegado meses en archivos y hemerotecas para tratar de recomponer las piezas de esta historia y reconocer de esta forma a las personas fallecidas que, considera, quedaron un poco en el olvido de la memoria colectiva. Para ella, “solo el buscar y el escribirlo ha sido un bálsamo, algo reparador”.
“Me conmovió la historia cuando la leí en el blog de Pachi Mendiburu, a partir de la hemeroteca de Diario de Navarra y me acerqué a ella porque era mi abuelo”, recuerda María Jesús, vecina de Pamplona y enfermera jubilada del Hospital Virgen del Camino. Se encontró así con los hilvanes de una historia que escribió una página luctuosa en la ciudad. Pudo acabar de tejerla en el Archivo Municipal de Pamplona, y agradece la atención recibida allí con las hemerotecas, principalmente, que le concedieron información a través de crónicas exhaustivas sobre las consecuencias de un suceso que despertó expectación en la tarde de aquel 28 de abril en torno al antiguo frontón Lapoya. Menos se ha sabido de las causas.
Describe María Jesús en el texto que recoge lo ocurrido que nunca es tarde para “restituir la memoria colectiva” y para hacerlo repara en su abuelo, Jerónimo Elizondo, fallecido con 37 años, “dejando viuda y cuatro hijos pequeños”. “Crecí escuchando las historias que mi padre nos contaba de su infancia, cuando todavía vivía Jerónimo, aunque respecto a la tragedia no recuerdo que transmitiera ningún detalle escabroso, quizás porque él mismo sólo conoció las consecuencias”, asevera. Pero le escuchó decir que había muerto en una explosión y que poco después habían vivido acogidos por la familia Olabarrieta, en la calle Navarrería. “Mi abuela, por el contrario, nunca nos habló del tema, así que dispuse solo de la versión de mi padre”, prosigue y repara en que “además de Jerónimo, hubo otras seis víctimas, todas mujeres, con sus correspondientes familiares afectados por la pérdida”.
De sus indagaciones en el archivo ha concluido que “la aparición de las víctimas mortales fue progresiva: en primer lugar encontraron tres cadáveres carbonizados en un solar contiguo al taller, después de haber sido lanzados al tejado al volar la vivienda donde se encontraban. Eran Natividad Carrica, de 18 años y sirvienta en casa del encargado, y la hermana e hija del dueño del taller: Vicenta Martínez de Goñi, 35 años, y la niña de 3 años”, apunta que “localizaron después otros tres cadáveres, los de Juana Salinas, Elena Elizari y Jacinta Vaca, de 15, 16 y 14 años, las muchachas que trabajaban en el taller cargando los cartuchos y que eran hijas de obreros de la zona”.
Vivienda del frontón. La explosión se produjo en
el local marcado con un aspa blanca (Roldán)
María Jesús Elizondo subraya que el dueño del taller, que perdió a su hermana y a su hija en el siniestro, tuvo que enfrentarse al cabo de tres años a un juicio en el que fue condenado a un año y ocho meses de cárcel y al pago de indemnizaciones. “La sentencia reconocía que la causa de la explosión era desconocida, pero refería que el almacén carecía de licencia y no se había dado a conocer a las autoridades. Y, por otro lado, su ubicación era ilegal, indicaba el auto”. Y la prensa denotó “la responsabilidad que pudieron tener las autoridades que permitieron una instalación como el almacén de cartuchos en medio de un barrio obrero, sin exigir las debidas garantías, tal y como se denunció en los actos del 1 de mayo, celebrado tres días después de la explosión”.
María Jesús ofrece también algunos detalles más impactantes del suceso, como el que sugería que “Vicenta tal vez se apercibió del cataclismo porque tomó a la pequeña en sus brazos y no la soltó. Los cuerpos, carbonizados, se encontraron entrelazados tras volar por encima de la vivienda que ocupaban en el momento de la explosión”.
Escasa o nula es la información sobre las otras víctimas. De su abuelo Jerónimo se indicaba que “era el carpintero del taller y se explica la forma excepcional en la que fue encontrado el cadáver: de pie, con una brocha en la mano, en actitud de pintar y libre de la acción del fuego. La gran cantidad de escombros que le cayó encima lo mantuvo encajonado causándole la muerte por impacto, con una fractura craneal”.

LA PAMPLONESA, EN EL CORTEJO
La Pamplonesa en 1920
30/04/1921DN Hemeroteca
"A continuación, personalidades de relieve social y una masa considerable de obreros. Por último, la banda La Pamplonesa, que ejecutó marchas fúnebres. En el portal de Taconera se despidió el duelo. La Federación obrera (Jerónimo Elizondo estaba afiliado al Sindicato Católico Libre) suspendió todos los actos festivos del 1 de mayo."
El entierro de las víctimas fue otra muestra de solidaridad, obreros y los bomberos que tanto se habían implicado en el rescate llevaron los féretros a hombros, constata María Jesús. La banda municipal La Pamplonesa cerraba el cortejo y el ayuntamiento abrió una suscripción pública para ayudar a los damnificados, el mismo consistorio aportó 5.000 pesetas, y el Arzobispado, 1.000. Se da cuenta también de un partido de fútbol benéfico.
Casado con Ana Andreu, los tres hijos del matrimonio eran menores de 10 años. Isidoro, el padre de María Jesús, acababa de cumplir 9 y se preparaba para la Primera Comunión. Felipe, Angelita y Margarita eran los otros hermanos.
Jerónimo fue el único “cabeza de familia” fallecido en la explosión, pero, tal y como sostiene María Jesús, “las ayudas que la abuela pudo haber conseguido no fueron suficientes, pero recibieron la solidaridad de vecinos de Pamplona, como la familia Olabarrieta”.
Se conoció a Jerónimo Elizondo afición a la música “y una magnífica voz”. En 1902, entonces con 22 años, formaba parte de las listas de socios/cantantes del Orfeón Pamplonés que ese mismo año fue invitado a cantar en la boda del rey Alfonso XIII en Madrid. Entienden que Jerónimo fue una de las voces, algo que sí contaba su padre “con orgullo, aunque no era monárquico”.
María Jesús Elizondo solo espera que “las demás víctimas tengan algún recuerdo que les proporcione paz al cabo de tanto tiempo”.
La parcela señalada, especialmente la marcada en rojo, frente al Centro de Salud de San Jorge,
y donde estuvo el Frontón Lapoya, fue donde más se sintieron los efectos de la explosión

sábado, 14 de mayo de 2022

El atentado contra Manuel L.G. (09-05-1978)

En 1978, Catalán tenía 28-29 años; Manuel, 23
Dice Carlos Catalán que nunca ha estado condenado por delitos de sangre, pero en este libro se le acusa de haber participado nada menos que en el asesinato de Manuel López González, el primer guardia civil asesinado en Navarra, el pistoletazo de salida de los Sanfermines del 78.
Recordemos que este atentado (luego, el linchamiento de Eseverri, detenciones, encierros en el Ayuntamiento...) fue el detonante de una situación de crispación que convirtió a Pamplona en un polvorín que explosionó el 8 de Julio. Por eso se dice que los Sanfermines del 78 (muerte de Germán Rodríguez) comenzaron el 9 de Mayo.
La placa de Manuel fue colocada unos 25-30 m. más arriba del lugar de la explosión
Ese fatídico día se produjo otro atentado (el 9 de mayo del 78 murieron dos guardias en San Sebastián), esta vez en Pamplona, contra un vehículo del Cuerpo ocupado por varios agentes que regresaban de prestar servicio. Manuel López González falleció a causa de la explosión —fue el primer guardia civil asesinado en la provincia de Navarra— y tres de sus compañeros (entre ellos un hermano suyo) sufrieron heridas graves.
Biurrun, sentado en un banco, ve la señal que -al paso del Land Rover junto a la farola- 
le envía 
con la linterna Cabodevilla desde el Portal Nuevo y acciona el interruptor
Los asesinos pertenecían al comando Txindoki. En su declaración tras ser detenido, Alberto Biurrun Bueno afirmó que otro miembro del comando, Carlos Catalán Sánchez (lee la entrada, comentarios incluidos), había recibido una nota de la organización en la que ésta pedía una acción fuerte en Navarra contra las fuerzas de orden público. Biurrun se había encargado, junto con Catalán, de vigilar el paso del Land Rover y buscar el mejor punto para el atentado. Por su parte, Catalán se encargó de la confección del explosivo, empleando para ello unos 4 kilos de Goma-2, un interruptor y una pila casera.
Una vez concluidos los preparativos y ya todos de acuerdo, Catalán entregó sendas pistolas a Biurrun y a otro etarra, Miguel Cabodevilla (ver 4º y 5º comentario), mientras que él se quedó con una metralleta Stein. Al mismo tiempo, introdujeron todo lo necesario en una bolsa de deportes y la trasladaron, junto con el artefacto, guardado en una bolsa de plástico, en el coche del padre de Biurrun.
Foto sacada desde donde estaría Cabodevilla
La flecha señala el banco de Biurrun
El arbolico de Manuel
En el puente de la Taconera (Portal Nuevo), Catalán y Biurrun bajaron el artefacto hasta la carretera con una cuerda, dejándolo caer por la pared de la muralla, mientras Cabodevilla vigilaba los alrededores.
Una vez colocado el explosivo en la acera, decidieron que fuera Biurrun quien accionara el interruptor al paso del Land Rover, de cuya llegada avisaría Cabodevilla. Por otra parte, Catalán se apostó en las cercanías empuñando una metralleta con el fin de proteger a sus compañeros. Sobre las 00.45 horas, Cabodevilla indicó que se acercaba el objetivo y Biurrun accionó el interruptor cuando el vehículo se encontraba a la altura de la farola que los etarras habían tomado como referencia.
El 14 de octubre de 1979 el diario El País recogía que el fiscal de la Audiencia Nacional solicitaba cincuenta y dos años y seis meses de cárcel para cada uno de los tres miembros del comando de ETA-m que había cometido ese atentado. Un año más tarde, el 11 de marzo de 1980, el mismo medio se hacía eco del «juicio celebrado contra tres presuntos etarras por asesinato». El juicio finalizó sin la presencia de los tres procesados, uno de los cuales manifestó que «no estaban dispuestos a participar en esta farsa sobre hechos que negamos y que este tribunal es una representación de las instituciones fascistas que oprimen Euskadi», mientras otro gritaba «Gora Euskadi Askatuta», frase que fue contestada y aplaudida por numerosas personas que asistían al juicio. Unos y otros fueron desalojados de la sala.
El funeral por Manuel López González fue en los Paúles, al lado del cuartel de la Avda Galicia
Una semana más tarde, el 18 de marzo, de nuevo El País publicaba que la Audiencia Nacional había absuelto, por falta de pruebas, a los tres «militantes carlistas» —Catalán, Biurrun y Cabodevilla— acusados de la muerte del guardia civil Manuel López González. Según la sentencia, «declararon en su día, ante la policía, ser autores del hecho, pero después lo negaron todo ante el juez instructor, por lo que, no habiendo otro medio de prueba que las acusaciones policiales, cabe un margen de duda razonable y, en tal caso, hay que absolver a los acusados».
A pesar de ser absueltos, la organización terrorista reivindicó este atentado en un comunicado donde anunciaba: «Con esta acción ETA manifiesta su firme decisión de poner todos los medios militares a su alcance para evitar que el pueblo trabajador vasco se vea imposibilitado de acceder a la verdadera democracia política, recogida en la Alternativa de KAS y que para nosotros constituye un primer paso táctico de progreso hacia el objetivo de independencia y socialismo para Euskadi»

Diez minutos con Miguel Cabodevilla Eraso
(Premio 2009 a la Trayectoria Empresarial en el Comercio)

Cecilio, hermano de Juan Antonio Eseverri

Cecilio Eseverri, una vida dedicada a cuidar de los demás
He conseguido hablar, por fin, con Cecilio. Es hermano de Juan Antonio Eseverri Chaverri. Sí, me ha corregido el 2º apellido que yo, confiando en las hemerotecas, pensaba que era Chávarri.
Me dice Cecilio que se enteró de que su hermano se llamaba Juan, cuando fue a la mili. En casa, siempre Antonio. Pero que no corrija eso, que lo dejemos en Juan Antonio.
Así pues, que quede claro: Juan Antonio Eseverri Chaverri.
Nacido en 1930, tiene 92 años y es el único superviviente de los cinco hermanos, todo chicos, que fueron.
Cecilio Eseverri Chaverri pertenece a la Orden de San Juan de Dios y ha dedicado su vida a la Enfermería.
Me ha hecho una confidencia: de todos los hermanos, Juan Antonio -Antonio, para él- era al que más quería, porque era el más dulce, el más entrañable. Por eso le dolió infinitamente lo que le hicieron.
Y otra: cuando venía por aquí, pasaba rápidamente por Pamplona y procuraba llegar pronto a Sangüesa.
Vamos a intentar que, cuando venga a inaugurar la placa de su hermano, se reconcilie con esta ciudad.

Reseña sobre Cecilio
Aunque, en su sencillez, no ha querido darme más que algunas pinceladas generales sobre su trayectoria profesional, he encontrado algunas reseñas que nos van a dar una idea más ajustada de Cecilio, todo un  personaje.
Cecilio Eseverri Chaverri, nacido en Sanguesa, Navarra, residente durante más de 45 años en Barcelona, vive en Palencia desde 1991, aproximadamente. 
Diplomado Universitario en Enfermería y especialista en Médico Quirúrgica y Dirección de Enfermería. 
Diplomado Universitario en Trabajo Social. 
Un hombre muy querido
Diplomado en la Escuela Oficial de Administración de Empresas, EAE, Barcelona. 
Teología en las Universidades Ramon Llull, Barcelona, Comillas, Madrid. 
Director de la División de Enfermería del Hospital San Juan de Dios de Barcelona, durante 16 años, y subdirector y profesor en la Escuela Universitaria San Juan de Dios. 
Ha impartido clases y conferencias en congresos. Seminarios, jornadas, etc... en muchas ciudades, universidades y hospitales españoles, y en Italia, Francia, Portugal, Alemania y en la Universidad de Puebla, México. 
Profesor durante 4 años en la Escuela de Gestión Hospitalaria del Estado, Madrid. 
En 2005, Primer Premio de Investigación en Enfermería del Colegio Oficial de Enfermería de Palencia y, unos años antes, del de Barcelona. 
Tiene publicados 24 libros (ahora ya más de 30) sobre gestión y
Foto reciente en Sangüesa

organización de enfermería, historia de la enfermería española e hispanoamericana, antropología. filosofía y ética de la profesión enfermera. 
Gran número de artículos sobre la profesión de enfermeros, en revistas españolas y extranjeras. 
También teatro y poesía. En Palencia forma parte del grupo poético “Tertulias del Saloncillo”. Sus poemas, además de los de otros autores, se recogen en el libro “Veinte Otoños”
Y también algunas historias sobre Sangüesa, la ciudad en la que nació su familia.

Gracias, pues, Cecilio, por ponerte en contacto. A ver si conseguimos que tu hermano no caiga en el olvido en el que ha estado durante 44 años y se le reconozca como se merece.