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lunes, 25 de mayo de 2020

Un siglo de la catástrofe de la Rochapea (1)

Rochapea. El lugar de la explosión, dos días después. Imagen de Emilio Pliego
Cuando este sábado 23 nos puso esta foto Sergio en el #retoPamplona, además de no tener ni idea de a qué lugar de mi ciudad correspondía la imagen, me quedé sobrecogido por la magnitud de lo que parece una terrible explosión. Pensé, primero, en los bombardeos que sufrió Pamplona en la Guerra Civil. Pero como ese tema ya lo había trabajado, enseguida me di cuenta de que esta foto sobrepasaba con creces los efectos (sólo a nivel material, no humano) de las bombas en la Estación de Autobuses, Diputación o Portal de Francia.
Cuando Sergio nos descubrió de qué trataba la foto, me indigné conmigo mismo por no haberme interesado antes por este suceso del que había oído algo pero sin ser consciente de la magnitud de la tragedia. Dentro de once meses se cumplirán 100 años de aquel jueves en el que una explosión segó la vida de 7 personas, muy jóvenes algunas, en la Rochapea y dejó consternada a Navarra entera.
Así lo contaba, al día siguiente, Diario de Navarra:
El lugar de la catástrofe momentos después de la explosión. (Foto. Roldán.)
Pamplona, viernes 29 de Abril de 1921 
EL FRONTON TRAGICO 
La catástrofe de ayer. 
Terrible explosión en un taller de cartuchería. 
Siete muertos y varios heridos. Cinco cadáveres recogidos. 

Amplios detalles del doloroso accidente.
Profundamente afectados por la terrible desgracia ocurrida ayer tarde, verdadera catástrofe, que ha costado la vida a siete personas, vamos a relatar lo ocurrido. 
Antes, pedimos a nuestros lectores junten a las nuestras sus oraciones por el alma de los muertos, en auxilio de cuyas familias, a las que enviamos nuestro pésame, debemos acudir. 
La catástrofe produjo ayer la dolorosa y terrible impresión que puede imaginarse. 
El dueño del taller de cartuchería o depósito de explosivos ha perdido en la catástrofe a una hija y a una hermana. 
Otras cinco familias de obreros se ven también llenas de luto y desolación.
La catástrofe, es, pues, terrible. 
Y ahora vamos a hacer una breve observación. 
Los caracteres terribles de la explosión, los estragos y destrozos que ha producido en el edificio y en los edificios próximos, el hecho de que según testigos presenciales no hubo sino una sola y formidable explosión, rodean de tantas circunstancias extrañas al suceso, que nosotros esperamos que las autoridades y las personas técnicas estudien con la debida atención lo ocurrido y lo aclaren. 
¿Qué había guardado allí? ¿Puede la pólvora producir semejante explosión y semejante catástrofe?
¿Habían las autoridades correspondientes exigido todas las garantías necesarias para que en un lugar habitado y rodeado de viviendas se pudiese guardar algo que, por lo que sea, por su cantidad o por su calidad. pudiese ocasionar semejante catástrofe? 
Vivienda del frontón. La explosión se produjo en el local marcado con un aspa (Roldán)
Por otra parte no pensaría el señor Martínez de Goñi en probabilidades de una desgracia cuando tenía allí a su hija y a su hermana, que han perecido. 
De todos modos hay que aclarar, debidamente las causas de la catastrofe.
Cuando hace algunos meses ocurrió en ese mismo frontón un incendio, llamamos la atención acerca de la vecindad de ese depósito de cartuchería. 
Lo ocurrido ¿servirá para que esta nueva advertencia que hacemos sea escuchada y se vigile bien, y se inspeccione bien todo establecimiento o todo local donde haya materias explosivas o inflamables? 
La precipitación con que escribimos estas líneas no nos deja lugar para más extensas reflexiones. 
Pero no terminaremos sin decir que establecimientos o depósitos peligrosos, deben estar situados a buena distancia de otras casas, y deben ser examinados y vigilados por el personal encargado oficialmente de ello, con la mayor escrupulosidad y se debe exigir la presencia, en esos establecimientos o depósitos, de personas suficientemente competentes: personas de solvencia científica.

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