DN 19/03/1904 Los que fueron obreros de la fábrica de máquinas del Excmo. señor Conde de la Rosa (q. e. d.) dedican una misa cantada en sufragio del alma del expresado señor que tanta bondad prodigó en vida á los mismos. La misa se celebrará en la parroquia de San Lorenzo el domingo 20 del corriente, á las doce de su mañana; se suplica la asistencia á todos los obreros en general, por los que el finado sentía profundo amor, y les quedaremos eternamente agradecidos los familiares.
El bueno de Francisco, nacido el 2 de enero de 1860, no tenía más que 44 años.
4. LE PANTHEON DE L'INDUSTRIE
[Como he dicho en el punto 4, se trata de un soberbio artículo que viene en español en una revista francesa. Con lo que hay muchas expresiones y palabras habituales en francés pero extrañas en nuestro idioma. Os he enlazado el original para que os ayude a entender algunas de ellas].
Fundición y construcción de máquinas agrícolas é industriales del Sr. Conde de la Rosa en PAMPLONA.
En un país eminentemente agrícola, tal como España, la construcción de máquinas agrícolas debe naturalmente figurar en primera fila. Por desgracia, y casi hasta hoy, dicha fabricación se había quedado monopolio casi exclusivo de los extranjeros. Se compraban, y con muchos gastos, máquinas .agrícolas en Francia, Inglaterra, Norte-América... que venían á aumentar los presupuestos del cosechero y del labrador.
Es con muchísimo gusto por cierto que, estudiando en este momento la España industrial, saludamos al nacimiento de toda industria que puede, arbolando francamente la bandera nacional, intitularse también fabricación nacional.
Una de dichas satisfacciones nos está precisamente ofierta (ofrecida?) en Navarra, donde nos encontramos en dicho momento. Navarra es, ante todo, una provincia agrícola. Es vecina de la Rioja cuyos pagos están tan reputados y apreciados, y veremos, más adelante, de qué modo, gracias á la excelencia de su fabricación, manda sus prensas para vino y aceite, hasta la Mancha y hasta Andalucía.
Esta mañana misma, por un delicioso tiempo de Noviembre, salirnos de la preciosa ciudad de Pamplona, atravesamos la cinta de sus antiguas murallas, ahora todas ennegrecidas después de tantos siglos, y nos dirigimos a unos centenares de metros. fuera de las puertas, al fondo de un valle pintoresco bañado por el bonito rio Arga.
En este sitio, en efecto, en un barrio llamado la Magdalena, encontramos magníficamente instalados los talleres del Sr. Conde de la Rosa, establecimientos que vienen á aumentarse por la construcción de unos edificios nuevos, y á los cuales vamos á pasar revista.
La fundición y construcción de máquinas que hemos tenido el honor de visitar hoy mismo, se componen en efecto de dos establecimientos muy distintos: el antiguo, establecido en un antiguo molino del siglo xiv (bastante antes), à las orillas del río Arga; el nuevo, creación del Sr. C. de la Rosa, construido exprofeso, y al cual los albañiles, carpinteros, cerrajeros, etc., ponen la última mano.
EI Sr. C. de la Rosa, levantando dichos edificios nuevos, de una superficie total de cerca de 2.000 metros cuadrados, tenia á la vez un doble objeto: ensanchar sus talleres, desarrollar su industria, y formar una sección nueva, especial, para la distribución del alumbrado eléctrico á los particulares. Hablaremos de dicho proyecto un poco más adelante.
El Sr. C. de la Rosa, recibiendo sus hierros de Bilbao, en lingotes y laminados, se aplicó principalmente á la construcción de las máquinas agrícolas, con especialidad para las bodegas, prensas para uvas y olivas, arados de todas clases, motores hidráulicos, artículos de molinería, etc. Comprando sus hierros en España, construyendo todas sus máquinas en Pamplona, pudo así competir con las mejores casas del extranjero y fundar la fabricación nacional á la cual nos referíamos.
En los talleres de la Magdalena de Pamplona, encontramos un grandioso salón de fundición, con un cubilote de hierro de procedencia inglesa, un puente móvil, arcillas del país para moldear; en la construcción vecina, cuya largura, tal como la de la fundición no es inferior á cuarenta metros, vemos la carpintería para la confección de los modelos, el ajuste, las máquinas de tornear, cepillar, taladrar, aparatos puestos en movimiento por medio de una turbina, construida en la casa misma, y aprovechando un salto de agua de dos metros.
El Sr: C. de la Rosa, siempre en busca de progreso y perfeccionamientos nuevos, quiso utilizar de otro modo la fuerza hidráulica de sus talleres. La ciudad de Pamplona posee un alumbrado eléctrico que puede ser considerado como el modelo del genero, pero dicho alumbrado eléctrico, establecido á, los gastos de la ciudad, si alumbra magníficamente las calles, deja á los particulares entregados á todas las casualidades de una mala instalación de gas, ó á los horrores del petróleo.
El Sr. C. de la Rosa, que trasportaba a sus nuevos edificios, su fundición y sus talleres de construcción, tuvo entonces la excelente idea de instalar en su antigua fábrica, dos turbinas potentes, de 70 caballos cada una, para la distribución del alumbrado eléctrico á los particulares. Ahora los operarios trabajan con ardor á Las primeras obras de instalación. Lo que el ayuntamiento había tan bien realizado para la ciudad, el Sr. Conde de la Rosa, lo ejecuta hoy mismo para la cuenta de los particulares.
Para volvernos á las máquinas agrícolas que tienen tanto interés, y entre las cuales figuran en primera fila las prensas sistema americano, y sistema múltiple, las pisadoras (prensas) para vino y aceite, nuevo sistema, reforzadas, las bombas aletorias (?) para todos los usos, las tuberías de varias clases, los arados y las piezas sueltas para arados.., diremos aquí que los agricultores é industriales tienen el mayor interés en dirigirse á la referida casa.
El antiguo molino de la Magdalena, que su nuevo propietario ha trasformado de una manera tan completa, presta suerte á todos los que allí trabajaron. ¿Quién no se recuerda al operario herrero, Gayarre, que allí trabajaba con un jornal de nueve reales, antes de volverse en el artista incomparable cuya perdida es ahora aún tan sentida por España, su patria, y todo el mundo civilizado?
Deseamos, en su genero de industria, semejante exilo al industrial que dotó a la ciudad de Pamplona del primer establecimiento nacional de construcción agrícola.
H. Lèon.