domingo, 15 de febrero de 2026

Mural con historia en Salinas de Ibargoiti

Las hermanas Idoia (izda.) y Nuria Santamaría García, ante su gran obra en Salinas de IbargoitiEDUARDO BUXENS
Mural con historia en Salinas de Ibargoiti
Alrededor de 500 metros cuadrados de fachadas de hormigón del frontón ‘Ricardo Valencia’ han dejado atrás su frío aspecto gracias a un colorido mural, obra de las hermanas Santamaría, que evoca las labores de antaño en el campo y las salinas

Aser Vidondo DN 11/02/2026
Un mes de trabajo. Casi 200 horas de labor por persona. Un colosal lienzo en blanco de 500 metros cuadrados y 11 metros de altura para ilustrar. Y 65 litros de pintura de 18 colores diferentes. Son las principales cifras que se esconden detrás de un proyecto con historia que acaba de ver la luz en un pequeño pueblo de 146 habitantes. Salinas de Ibargoiti presenta una cara renovada gracias al enorme mural pintado en dos de las fachadas del frontón que da color y calidez a la entrada de la localidad. Una iniciativa impulsada desde el propio pueblo que evoca las raíces locales.
“Hace 3 años lanzamos la propuesta y por fin ha podido cristalizar. Había que dar una solución a ese mamotreto de hormigón gris que se levantó hace décadas y que no encajaba con la fisonomía del resto del pueblo”. Idoia y Nuria Santamaría García, hermanas de 51 y 49 años, son las autoras del mural a gran escala pintado sobre el frontón. El Ayuntamiento de Ibargoiti ha empleado en ello una ayuda de 20.554 euros de fondos europeos para labores de corrección e integración paisajística en torno al Camino de Santiago.
Idoia y Nuria, formadas en Bellas Artes en la UPV en Bilbao, tienen un especial vínculo personal con Salinas de Ibargoiti. Son naturales de Berriozar, pero Idoia y su familia residen en Salinas desde 2003, y Nuria y la suya, que viven en Barcelona, pasan también allí temporadas vacacionales. Su proyecto fue el adjudicatario del concurso abierto por el consistorio.

DEL CAMPO A LAS SALINAS
Una de las fachadas del frontón de Salinas de Ibargoiti evoca el antiguo trabajo local en las salinas, y la otra las labores manuales en el campo de antañoEDUARDO BUXENS
Desde el primer momento, las hermanas Santamaría tuvieron claro que uno de los motivos a reflejar en este gran mural tenía que ser el trabajo en el campo, sustento principal para las familias de Salinas de Ibargoiti a lo largo de la historia. Labor antaño de corte más manual que queda reflejada con la siembra, la siega y la trilla, y que cada verano evoca además este pueblo en su fiesta del Día de la trilla. A esta temática sumaron, a petición municipal, el trabajo que también se desarrollaba hasta hace no tantos años en las salinas locales (que dan el nombre al pueblo), obteniendo sal para su venta.
Comenzaron la labor de pintado exterior del frontón ‘Ricardo Valencia’ el 18 de noviembre y la culminaron el 18 de diciembre. “Un mes entero del tirón, nos faltaban horas de luz. Había que acabar antes de fin de año”, evocan.
Sobre el lienzo de hormigón, integrado por paneles de 1,20 metros de ancho, trazaron la línea base del dibujo (definido previamente en una cuadrícula) empleando un proyector durante dos noches. Después, y con grúas elevadoras, comenzó la labor de pintado con brochas y rodillos (“de hasta 4 capas en colores oscuros”) que terminó con un perfilado en negro de las figuras. “No teníamos experiencia con un proyecto tan grande. Ha sido un reto que hemos disfrutado un montón”, indican.
Y nunca estuvieron solas. “Pasaba constantemente la gente del pueblo a ver cómo íbamos, nos traían café caliente, el vermut...”. Incluso incorporaron aportaciones recibidas durante el proceso. “Pintamos un árbol bajo el cual antes se juntaban los jóvenes”.
Igualmente, han dado al dibujo “un toque femenino”. “Las mujeres mayores del pueblo nos remarcaban que ellas también trabajaban en el campo, además de en casa”. Y permitieron asimismo a los niños del pueblo ayudarles a pintar una parte del mural.
Maps 2022, antes del mural. La imponente Higa de Monreal
“A mayores y jóvenes, a todos ha gustado el resultado, sobre todo por la connotación local que tiene, pues se reflejan las dos fuentes de ingresos que tenía el pueblo, así como el perfil de la Higa de Monreal. Y también ha convencido en los pueblos vecinos, como nos ha referido el alcalde del valle, Juan Pablo Lecumberri”, dicen.
Anécdotas guardan muchas. “Cuando se atascaba la grúa; cuando venía tormenta y había que dejar de pintar algo antes para que se secara; cuando tocaba esperar a que se superasen los 5 grados de temperatura para poder empezar y que no se dañase así la pintura... Frío hemos pasado mucho. ¡Íbamos con 4 capas y hasta el mono de esquiar puesto!”.

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