Hace 4000 años (casi 2000 antes de la fundación de Pompelo), una manada de bisontes bebía en una de las balsas de Urbasa. Los pobladores calcolíticos (neolíticos que ya conocían los metales) se fijaron en uno de los ejemplares más grandes, uno de 850 kilos (el peso de los miuras de San Fermín rondan los 600 k.), al que dispararon una flecha que se clavó en sus costillas.
¿Cómo murió el bisonte de Urbasa? La prueba del "delito" también se ha conservado
Una punta de flecha de cobre clavada en las costillas revela cómo murió el bisonte de Urbasa
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| Imagen de la punta de flecha de cobre alojada entre las costillas del bisonte hallado en UrbasaJ.C.CORDOVILLA |
Fotos del esqueleto del bisonte de hace 4.000 años hallado en Urbasa
El esqueleto casi completo de un bisonte de hace unos 4.000 años hallado en la sierra de Urbasa no solo ha llegado hasta hoy en un estado de conservación excepcional. También lo ha hecho la clave para reconstruir su muerte: una punta de flecha de cobre incrustada entre sus costillas.
El hallazgo, presentado por el Gobierno de Navarra, indicaría que "pobladores calcolíticos de la zona intentaron cazar a este animal, que terminó precipitándose a la sima y muriendo".
Así explica la secuencia el arqueólogo del Gobierno de Navarra Jesús García Gazólaz: "Tras ser atacado por la flecha, el bisonte se cayó a la sima, sobrevivió, deambuló por la cavidad y finalmente se tumbó para morir".
El bisonte fue localizado en la sima de Arrafela, una cavidad natural del Parque Natural de Urbasa y Andía que ha actuado durante milenios como una trampa natural para la fauna. En este caso, el animal quedó depositado en el interior de la sima tras recibir el impacto de la flecha, conservándose gran parte de su estructura ósea.
La datación por radiocarbono sitúa los restos en torno a hace 4.000 años, lo que convierte al ejemplar en uno de los más antiguos y completos de su tipo encontrados en la Península. Los investigadores trabajan ahora para determinar si se trata de un bisonte europeo, una cuestión que se resolverá mediante estudios genéticos.
El hallazgo aporta información relevante no solo sobre la presencia de grandes herbívoros en la Navarra prehistórica, sino también sobre las prácticas de caza de las comunidades humanas del momento. El uso de una punta de flecha de cobre indica un grado de desarrollo tecnológico avanzado y una interacción directa con especies de gran tamaño.
La sima de Arrafela ha revelado además otros restos de fauna, entre ellos huesos de un león de las cavernas y de aves como el gallo lira, lo que refuerza su valor como archivo natural para el estudio de los ecosistemas del pasado.
Los trabajos continúan ahora en laboratorio, donde los especialistas analizarán tanto el esqueleto como el proyectil hallado entre las costillas. Cuatro mil años después, el bisonte de Urbasa sigue contando su historia. Y esta vez, la escena del “crimen” ha llegado casi intacta hasta nuestros días.
La sima Arrafela, una cápsula del tiempo donde cayó también un león de las cavernas




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