Mostrando las entradas para la consulta Ripios al vuelo ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Ripios al vuelo ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de mayo de 2020

"Vista Bella" Romedobal 1932

Las primeras y últimas horas del día impresionan en Vista Bella
En 1931, después de rellenarse los fosos del Baluarte de Gonzaga, se adelantó el Mirador hasta el borde de la muralla que alcanza la Cuesta de la Reina. A finales de septiembre del mismo año se instaló la barandilla del nuevo Mirador. A esa explanada tan preciosa -como la que hoy admiramos quienes tenemos la suerte de pasear por ella- había que ponerle un nombre.
1. Mirador de la Taconera; 2. anterior Portal Nuevo; 3. Mirador de Vista Bella

Bar Restaurante Vista Bella, en 1972
Quien primero lo propuso fue Romedobal (Baldomero, al revés; Baldomero Barón). Y lo hizo en su sección de Diario de Navarra "Ripios al vuelo" (desde 1917, hasta la década de los 70), del 11 de marzo de 1932.
Aunque Vista Bella no sea el nombre oficial hoy, casi 90 años después, es el que mejor nos indica a qué parte de la Taconera nos referimos.
En las tres décadas posteriores, ya se empezó ya a usar, pero aún no tuvo mucho éxito. Fue a partir de comienzos de 1963 -con el recién inaugurado "Bar-Restaurante Vista Bella"- cuando arrasó. Y hasta ahora, aunque el edificio fue derribado en 2002.
Diario de Navarra nos cuenta la historia de este Bar- Restaurante.

El invento de Larraina
Cuando Romedobal lanzó su propuesta, recogió también las de otros que entraron al debate. Y quiero detenerme en la de "un tal «A», muy estimado, ayer mismo, con firmeza, dice en «La Voz de Navarra» que no es Cuesta de «LA REINA», sino Cuesta de «LARRAINA» (" la era", en vasco)".
Zaragüeta. Los pamploneses llamaban al club
«La Piscina»,  por ser la 1ª que se instaló en Pamplona
Y me detengo en ella porque, entre todas, es la única absolutamente falsa y que, a pesar de su falsedad, ha conseguido que hoy sea reconocida por la Toponimia Oficial de Navarra. Nos lo tendrán que explicar.
Pruebas de su falsedad:
1. En los años 30 no conocían aún la exhaustiva investigación de Arazuri en Pamplona, Calles y Barrios, cinco décadas después (79-80), en donde dice:
"Como navarro hubiese deseado que el topónimo «la Reina» hubiera sido el vascónico «Larraina», pero en honor a la verdad hemos de reconocer que el auténtico es «la Reina», y lo es desde 1560; ... Buscando datos sobre Larraina (este topónimo ha sido al que más horas he dedicado), no lo consigo hasta que en 1933 aparece titulando al campo de deportes."
2. Más aún, si "un tal «A»" hubiera sido euscaldún, no era de la comarca de Pamplona, ya que, si el topónimo "larraina" fuera auténtico, nos habría llegado pronunciado como "larraña", lo mismo que "ermitagaña", "erripagaña", "azpilagaña".., usual en Pamplona y comarca.
3. Finalmente, si "un tal «A»" hubiera asistido a las ferias de ganado de San Fermín o San Miguel, habría comprobado que el campo de nabos donde se construyó la mal llamada "Larraina" no fue una era ("larrain" en vasco), sino que, lindando con la finca, estaban los troncos en los que ataban al ganado, como muy bien se ve en el vuelo de Ruiz de Alda y la foto de Galle de 1930:
El triángulo de Larraina, lindaba por el este (derecha) con los troncos de la Feria de Ganado
Izda, Vuelo de Ruiz de Alda; dcha, foto Galle. Ambas de 1930
Pero vayamos a este histórico Ripios al vuelo, titulado "Vista Bella" que apareció en Diario de Navarra el viernes, 11 de Marzo de 1932, a las puertas de la Primavera
Jardines de Vista Bella 1936-38 Foto Galle
Ripios al vuelo 

Resumen de lo tratado en torno de «VISTA BELLA» 
(para terminar «a modo»con el «peliagudo» tema). 

Señores, ¡vaya un jaleo, vaya una marimorena que hemos armado con eso 
de llamarle «VISTA BELLA» al lindo y nuevo paraje construido hacia la izquierda 
del final de los Jardines de la hermosa Taconera! 
¡Jesús! Tirios y troyanos han salido a la palestra para opinar sobre el nombre 
que debe llevar la nueva y magnifica atalaya cuyo panorama anega 
el alma en hondos sentires que hasta los cielos la elevan 
y a los ojos en encantos que altamente les recrea. 
Pero... no poeticemos. La cuestión se ha puesto seria; y entre elogios—que agradezco 
noblemente—a este poeta, y entre juicios muy corteses que disienten de la idea, 
han surgido los criterios más opuestos en la encuesta 
que, cual imparcial resumen, hoy recojo en estas letras. 

Primero «Unos pamplonicas» expusieron el problema 
en una carta romántica que me conmovió de veras. 
Luego, yo, correspondiendo a su invitación sincera, emití mi pensamiento 
con ferviente complacencia en las líneas de unas coplas que han tildado de estupendas 
porque en ellas ensalzaba con cariño las bellezas que atesora el magno sitio 
con esplendidez excelsa, y aceptando entusiasmado la simpática propuesta 
de llamar a tal paseo «Paseo de Vista Bella», por hallarlo muy bonito, 
natural y de una esencia que retrata los primores de su mágica meseta. 

Más... vinieron los terceros en discordia manifiesta, y «Otros pamploneses» buenos 
se opusieron a la «enmienda», razonando que no había causa grande ni pequeña 
que obligase a ser cambiado al lugar de referencia su castizo y viejo nombre 
de «La Cuesta de la Reina», de más típico abolengo y de tradición más Plena. 

Después, en «El Pensamiento», lectores de ese colega, se unieron a nuestro coro 
con decisión y entereza, pidiendo al Ayuntamiento que acordase sin reservas 
denominar de ese modo a la explanada soberbia. 

A continuación, lanzóse en los brazos de la Prensa «Isagón», muchacho culto, 
sentando erudita ciencia en el sentido perfecto de que mejor estuviera 
llamar "de San Luis Gonzaga*" a tal parte, por ser tierra que emana del Baluarte 
que consta de esa manera en las épocas lejanas de muy bélicas contiendas, 
guardando la toponimia y no sé qué más «rarezas». 
(*el muchacho culto se equivocó. No se trata de San Luis Gonzaga, sino del noble italiano Vespasiano Gonzaga Colonna)

Siguió a éste el gran Esparza, el de las «Postales» llenas de una enjundia y doble fondo 
que a las veces desconciertan, declarando muy discreto que callaba, aunque dijera 
«no deja de ser bonito» el nombre de «VISTA BELLA», siendo un «quid pro quo» el monte 
«San Cristóbal» con su extensa, colosal «panza de burro», que lo «escacha» y que lo afea. 
(Ahí de la Hermandad del Arbol «pa» adornar la «tripa» esa.) 

Y omitiendo de unos y otros las tenaces insistencias, apoyándose, muy finos, 
en gran número de pruebas, un tal «A», muy estimado, ayer mismo, con firmeza, 
dice en «La Voz de Navarra» que no es Cuesta de «LA REINA», sino Cuesta de «LARRAINA», 
como justa consecuencia de ser término aquel punto de «LARRAIN» (¡anda mi abuela!), 
y que debe de llamarse de «LARRAINA», por más cierta. 

Y por fin «tiróse al ruedo» «Uno de la Rochapea» (¡gracias, hombre, por tus versos 
de inquietante competencia!), afirmando que ya el pueblo, «el pueblo, que siente y piensa, 
ha adoptado el lindo nombre con satisfacción inmensa, y que si el pueblo lo quiere, 
hay que bajar la cabeza y rendirse con agrado a lo que el pueblo desea.» 

Y yo, lectores, ahora, hecho un lío de mil piezas ante tanta baraunda 
y opiniones tan diversas, mucho más y más me aferro a llamarle «VISTA BELLA» 
al paseo reformado al final de Taconera. 
Y dejémonos de historias que complican y que enredan los lugares con más títulos 
que una casa solariega, porque aún temo que salga un ratón de biblioteca 
y nos diga que ese sitio, por su origen y leyenda, debería ser llamado 
«Aquelarre de las Viejas» u otra cosa extravagante que nos diera risa o pena. 

Anda y fíate de historias, «pa» que luego se te vengan los versados declarando 
que no es «Cuesta de la Reina», sino «Cuesta de Larraina», a pesar de tu creencia, 
y de que ese nombre fuese el «de pila», por las señas, el legitimo, el seguro, 
el que dudas no ofreciera. Y otro, de San Luis Gonzaga, y otro... de las Cebolletas. 

Así, pues, por más sencillo, por más claro y sin revueltas, por más propio y adecuado 
al lugar de mis «endechas» yo me quedo muy a gusto con el nombre «VISTA BELLA», 
y el que quiera, que me siga, y los que no... allá penas. 

Nada más. He decidido, tras de lo que dicho queda, 
retirarme por el foro, ¡y sea lo que Dios quiera! 

ROMEDOBAL

miércoles, 10 de abril de 2019

¿Qué fue del "Teobaldo" de Juaristi?

Gran idea de Malko que muestra, en 2012, dónde estuvo la estatua de Teobaldo en 1934-35

He subido a Face algunas imágenes de Victoriano Juaristi y del Monumento a Teobaldo I de Champaña. Ambos se merecen un acto de desagravio por el desprecio recibido durante los últimos meses de la II República.

En la hemeroteca de Diario de Navarra podemos leer:

22/07/1934 ...la Arquería gótica, procedente del Monasterio Cisterciense que existió en Marcilla, la cual ha sido reconstruída por iniciativa del Consejo de Cultura de Navarra, para que sea destinada en lugar adecuado al embellecimiento y ornato de los jardines públicos.

Ésta es la leyenda grabada en los laterales de la arquería:
Izda: VII Centenario de Teobaldo de Champaña MCCXXXIV (1234).
Dcha: Dedicado por el Consejo de Cultura de Navarra MCMXXIV (1934).
Como veis, en la 2ª mitad de  1934 es cuando debió instalarse el conjunto arquería-escultura para celebrar el séptimo centenario del reinado de Teobaldo I (1234-1253).
Al año siguiente podemos leer unos "Ripios al vuelo" de Baldomero Barón, "Romedobal":

02/06/1935 Pues, no, señores, y digo que en «Vista-Bella» hace días se yerguen bellos, airosos, con gentileza exquisita, unos arcos muy artísticos que tienen la simpatía y el perfume inmarcesible de nuestras glorias pretéritas...
Arcos del Rey Teobaldo (DN 20.01.21)  con su estatua pulcra y fina; al contemplaros tan bellos, ¡cuál vuela mi fantasía!... 

Aunque también puede tener razón ("hace días", se dice en el ripio) José Javier Azanza López cuando señala 1935 como el año de su instalación:
Monumento al Rey Teobaldo I de Champaña
Piedra.
Conjunto: 480 x 1300 x 84 cm
Temática: Histórica
Instalación: 1935
Ubicación: Jardines de la Taconera. Rincón de Vista Bella.
En su configuración original, el monumento a Teobaldo I de Champaña combinaba arquitectura y escultura. La parte arquitectónica estaba formada por una arquería gótica de once arcos apuntados con trilóbulos interiores que apoyan en pilares y basas poligonales, procedente del antiguo monasterio cisterciense de Santa María de Marcilla, a la que se incorporaron emblemas heráldicos y textos en caracteres góticos alusivos a la conmemoración del VII Centenario del advenimiento de Teobaldo I al trono de Navarra. Completaba el monumento la estatua sedente de Teobaldo I, realizada por el médico y humanista donostiarra Victoriano Juaristi en colaboración con el escultor de Villava José María Iñigo Iñarena, en la que representaban al «Rey Trovador». Desgraciadamente, la escultura no ha llegado a nuestros días, ni tampoco se tienen noticias de la réplica que según testimonios de sus allegados hubo durante un tiempo en el jardín de la Clínica San Miguel.
En lo que sí creo que José Javier Azanza está equivocado es en lo de la réplica, como veremos enseguida.
Entre que eran años de república, que la indumentaria del rey no era muy viril y que estaba sin pedestal, a pie de calle y al alcance de cualquier paseante desaprensivo, desde su instalación sufrió actos de gamberrismo.

Seguimos ahora a Mikel Zuza Viniegra:
A los pocos meses de su inauguración, podemos leer en la revista bilbaína El Norte esta amarga queja de Juaristi: "el buen pueblo, al que don Teobaldo tanto amó, le ha chafado las narices a pedradas, como a cualquier muñeco del pim-pam-pum de la feria".
De hecho todo indica que para 1936, la figura, bastante deteriorada, fue retirada.
Nota
Hay unos Ripios al vuelo del 13 de mayo de 1936 en los que Romedobal denuncia que "hace varias semanas (¿el 14 de abril?)" rompieron a martillazos la cabeza de Teobaldo.

Y continúa Zuza Viniegra con la...

Polémica entre Galbete y Juaristi
Sin embargo años después, en abril de 1948, y en las páginas de El Pensamiento Navarro, el recuerdo de la estatua del rey poeta resurgió en una jocosa polémica periodística entre Catón el censor (Vicente Galbete, a la sazón archivero municipal) y el propio Teobaldo I de Champaña (encarnado por el doctor Juaristi). 
Comenzó la disputa el primero, recordando que "siempre había que explicar a los aldeanos de visita en Pamplona que aquella estatua no era una mujer, sino un Rey de Navarra".
El autor de la efigie, tocado sin duda en su amor propio de artista, salió en su defensa, al día siguiente, haciendo que la propia escultura expusiese su alegato: 
"¡Qué amargura! Durante mi breve estancia en aquel florido lugar, fui víctima constante del más atroz gamberrismo de mente y de acción […] Se mofaron de mí y me agraviaron villanamente machos y hembras, descamisados y personas de camisa planchada. Hasta que un día me fui a pedir asilo a casa del autor de mi traza, en cuyo huertecillo retirado estoy (así pues, no era réplica sino el original), cabe (junto a) una higuera , siendo el más ilustre de los espanta-pájaros".
Y se cerró finalmente tan artística contienda con una columna titulada No te excites, Teobaldo, en la que el mentado Catón, quizás con demasiado sarcasmo, expone: 
"No estaba en nuestro ánimo el faltar a nadie, pero la culpa la tiene Vuestra Alteza por dejarse esculpir en batín. Si se hubiera puesto la armadura de los domingos, otra cosa hubiera sido […] Nos hacemos cargo de que a Vuestra Alteza -que se batió el cuero como los buenos en el monte Tauro, y que probó cumplidamente su condición de ome a través de tres matrimonios y nueve retoños- ha de hacerle poca gracia el que le tomen por lo que en Tafalla llaman un marimueta, pero, ¡qué se le va a hacer! El hábito no hará al monje, pero despista a la gente. […] Bueno, don Teo, no le demos más importancia a la cosa, porque ya sabemos que hace tiempo que Vuestra Alteza ha perdido la cabeza. Confiamos en que esté todo aclarado".

Uno de esos dos chalets, a la izda de la Clínica
San Miguel, fue la vivienda del doctor Juaristi
En resumen...
El 'Teobaldo' de Juaristi fue apedreado, se hicieron pis y cacas encima de él... y terminó decapitado. El mismo don Victoriano tuvo que bajar al foso a recoger los restos de su obra y reconstruirlos, para terminar adornando durante algún tiempo (según las numerosas visitas que recibía) la huerta de su chalet, en el recinto de la Clínica San Miguel, barrio de San Juan. 
Y a partir de la estancia en la huerta, se pierde la pista del Teobaldo de Juaristi. Don Victoriano murió en 1949, trece años después de estos lamentables hechos.
Quizás, el escultor de Villava, José María Iñigo Iñarena, pudiera haber tenido alguna noticia de su paradero.

Actualización 20.01.21
Hoy DN ha tenido un bonito detalle con el autor de este blog, llamado Desolvidar:

Teobaldo no reinó en la Taconera
Apedreado y maltratado. La escultura sedente del rey Teobaldo I de Champaña en el monumento de la Taconera dedicado a su figura duró apenas dos años. Se levantó con motivo del VII centenario de su reinado en 1934
La escultura dedicada a Teobaldo I de Navarra y, en pequeño, 
imagen de todo el conjunto monumental de la Taconera
Poca gente sabrá que en la arquería gótica de la Taconera -una reconstrucción del monasterio cisterciense que existió en Marcilla- hubo una escultura del rey Teobaldo I de Navarra (1201-1253), sentado en el centro de los arcos. Era el colofón de un monumento dedicado a su figura con motivo del séptimo centenario de su reinado en Navarra (1234-1253). La arquería se inauguró en 1934 y la escultura, obra del médico y humanista donostiarra Victoriano Juaristi, se incorporó un año después. 
En Diario de Navarra, Baldomero Barón, “Romedobal”, le dedicaba el 2 de junio de 1935 uno de sus “Ripios al vuelo”, sección escrita en verso, apasionada, lírica y libérrima, cuya composición terminaba así: “Arcos del Rey Teobaldo/ con su estatua pulcra y fina;/ al contemplarlos tan bellos,/ ¡cuál vuela mi fantasía!”. Poco tiempo duró tal paroxismo. Al parecer, pocos meses después de su inauguración, cierto grupo de vecinos pamploneses la emprendió a pedradas contra el monarca en cuyo reinado se redactó el Fuero General de Navarra, un hito en la historia del otrora reino. La escultura sedente, se retiró en 1936, muy deteriorada. 
Como recoge Pachi Mendiburu en su blog Desolvidar, Juaristi se quejaba en la revista bilbaína El Norte, del trato recibido por su ilustre escultura. “...el buen pueblo al que don Teobaldo tanto amó, le ha chafado las narices a pedradas, como a cualquier muñeco del pim-pam-pum de la feria”, se lamentaba. Hoy sigue en pie la arquería gótica, un emblema del parque romántico pamplonés.

miércoles, 26 de enero de 2022

El chapitel de la torre de San Lorenzo

Cuando el 6 de julio de 1903, víspera de San Fermín, fue inaugurada la nueva fachada de San Lorenzo, obra de Ansoleaga, sobre el cuerpo de campanas lucía un chapitel de quince metros y medio, rematado por una cruz, que aumentaba, y mucho, la esbeltez de una torre que, sin él, resulta chata.
1915
¿Os imagináis que a la torre de San Agustín, San Ignacio... les hicieran lo mismo?

Datos desaparición
Sobre su desaparición, las noticias son vagas, escasas y confusas.
Martinena nos dice que "al estañero Francisco Aranguren se pagaron 797 reales por el cinc del chapitel" y que "la torre se construyó con un remate en forma de chapitel, que desapareció años más tarde, con el cual alcanzaba una altura de 47 metros".
La Capilla de San Fermín, siendo párroco Javier Leoz, dice en 2017 que "un vendaval se lo llevó en 1935", mientras que en 2019 arriesga menos: "En los años 30 desapareció".
Tanto la Fundación Lebrel Blanco como Paz y Caridad repiten el mismo estribillo: "una torre campanario que originalmente culminaba en un chapitel que fue desmontado y que actualmente no se conserva.". Ni fecha ni motivo.
Hemeroteca
En la prensa histórica, ni rastro del chapitel de la torre, pero sí que en la hemeroteca de Diario de Navarra hay unas cuantas noticias. Destaco estas:
17/05/1908 Ayer tuvo la desgracia de caerse desde la torre de San Lorenzo á uno de los tejados de la misma parroquia, un chico que se encontraba en el campanario. El infeliz muchacho fue asistido por los facultativos señores Húder y Ubago que le apreciaron varias heridas y contusiones, siendo trasladado después á su domicilio. 
Como veis, madera de superviviente.
Tras el 22-07-1924: chapitel sin cruz
La cruz, rota
Y ésta que sí tiene que ver con el remate del chapitel. Lo pongo tal como lo transcribe Diario de Navarra, con la foto de Gómez en la que se ve la cruz, rota, en el suelo::
22/07/1924 Cruz de la torre de San Lorenzo que derribó ayer el viento y que fue a caer sobre ci teó.a da d -` a - ` a,---(Foto Galle...
Aunque no se acaba de leer la frase completa, se entiende que la cruz que remataba el chapitel cayó a causa del viento (arriesgo: "sobre el tejado de la capilla") y que la foto es de Galle.
Doce años después tenemos una referencia completamente dedicada al chapitel y, sobre todo, a su cruz que había sido repuesta. Se trata de un "Ripios al vuelo" de Romedobal, el seudónimo que, silabeando al revés su nombre, usaba Baldomero Barón.
Vaya cabreo que se agarró el buen hombre: si ya está mal, a su juicio, que la República quitara el crucifijo de las escuelas, peor está que los cristianos lo quiten de las iglesias.
1935 Terraza Casino Eslava. Último año completo del chapitel de San Lorenzo

14/06/1936 Ripios al vuelo 
LA TORRE DE SAN LORENZO
La torre que tantos años 
hemos visto coronada 
con el signo incomparable 
de nuestra Cruz sacrosanta, 
ha sufrido, no hace mucho, 
(ignoro yo por qué causa), 
una reforma que imprime 
honda amargura en las almas 
que siempre la contemplaron 
más airosa y más gallarda 
con el remate bendito, 
con la señal veneranda, 
del cristiano que en la vida 
por ningún motivo cambia. 
Pero esa torre ha cambiado 
de estilo en la parte alta, 
y ha quedado triste y fea, 
ha quedado «desmochada» 
como si un rayo maldito 
su belleza quebrantara, 
arrancándole el adorno 
que mejor le engalanaba. 
Ya no reluce en su altura 
la joya de luz más clara, 
de luz que más atrajera 
las cariñosas miradas 
de todos los iruñshemes 
que saben que allí se guardan, 
bajo las naves del templo, 
al gran Patrón de Navarra 
y a una Madre Dolorosa 
tan hermosa como amada.. 
Los pamploneses castizos 
al ver hoy así tronchada 
la torre de San Lorenzo, 
no acertamos a mirarla 
con aquel agrado de antes. 
¡Parece una torre... laica! 
Y ante aquellos balconcillos 
de cierta "arabesca" traza, 
mi imaginación se forja 
que en ellos, cualquier mañana, 
al despuntar de la aurora, 
va a salir la negra cara 
del "muezzin" llamando a gritos 
a los fieles de su casta. 
Y si en las escuelas quitan, 
por unas leyes sectarias, 
los crucifijos que fueron 
el amor de nuestra infancia 
(aunque en Portugal ya vuelven 
a ponerlos en las aulas, 
como volverán un día 
a colocarse en España), 
no seamos los católicos 
los que también, por desgracia, 
(y además de las iglesias), 
quitemos la Cruz sagrada. 
Si yo feligrés sería 
de San Lorenzo, ¡palabra 
que hiciera cuanto pudiese 
hasta que la Cruz brillara 
de nuevo sobre la torre, 
cual símbolo de esperanza...! 
Y conozco feligreses 
muy queridos y entusiastas 
que recojerán mi idea 
y además sabrán plasmarla 
en realidad en seguida, 
pues ellos también reclaman 
que resplandezca triunfante 
sobre la parte más alta 
de la torre, la Cruz bella 
que tan airosa y gallarda 
brilló siempre y siempre fuera 
el centro de las miradas 
de todos los iruñshemes 
de castiza fé cristiana. 

ROMEDOBAL
1936 Torre Norte Catedral. San Lorenzo ya desmochada Erich Andrés
Conclusión
De los datos que aportan la hemeroteca y Romedobal, podemos concluir:
1. Que la cruz fue tirada por el viento el 21 de julio de 1924 y luego repuesta.
2. Que para mediados de junio de 1936 ya no estaba el chapitel de la torre ni la cruz que lo remataba.
3. Que no fue "un vendaval" quien acabó con el chapitel, sino manos humanas, más concretamente, cristianas. Tuvo que ser el párroco de San Lorenzo, con el permiso del Obispo.
4. Que no se dio ninguna explicación y que la retirada sentó fatal entre "los iruñshemes de castiza fe".
5. Y que los pamploneses, creyentes o no, amantes de la historia de nuestra ciudad, pedimos -aunque hayan pasado 86 años- una aclaración de cuáles fueron esos motivos (ver comentario de Javier).

domingo, 9 de mayo de 2021

Golito de Asirón a Maya

Un cartel, en la Taconera, que tiene que ser de la época de Asirón. Se puede leer aún "Avenida Catalina de Foix", en vez de Avenida del Ejército, o "Parque de Larraina" en lugar de Vista Bella. Señor Alcalde, tome medidas.
Seguiremos localizando las minas que dejó por la ciudad el cabestro.

Paseando por la Taconera, junto a la calle del Bosquecillo, y ya cerca de la entrada desde San Lorenzo, me llamó la atención esta cartel, sobre una jardinera, que priorizaba "Taconera" sobre "la Taconera", pero en ambos casos la escribía con "c".
Al acercarme, comprobé que, aunque priorizaba una frase en vasco, al escribir "Taconera" con "c" en ambos idiomas, estaba reconociendo el origen romance del topónimo ("sitio de tocones", pincha), olvidándose de aquellas fantasías animadas de que "Takonera" venía de "ateak-en-arat" o "ateak-onera"... etimologías forzadas para que acabaran diciendo algo parecido a "fuerapuertas".
Tanta generosidad me puso en guardia y pronto, en la trasera del letrero, encontré la explicación:
El cartel es de la época de Asirón quien se había dado prisa en sustituir la Avenida del Ejército por Catalina de Foix. Cuando Maya llegó a la alcaldía, lo primero que hizo fue devolver al Ejército la avenida que el de Bildu le había escamoteado.
Si era de Asirón, tenía que haber más pifias y no tardé en encontrarlas:
Lo de llamar "Ronda Barbazana" al Paseo de Ronda, lo considero un error sin mala intención, causado seguramente por alguna "noche de ronda" que se pasó de la cuenta. 
Pero lo de "Parque Larraina"... Está claro que ésta era la moneda de cambio por aceptar "Taconera" con "c". ¿En qué sesión del Ayuntamiento se ha decidido que esa explanada se llame así?
Si ya el nombre del club Larraina proviene de una falsa creencia (mejor, mentira), que 90 años después quieran extenderla a todo el Parque de Vista Bella, clama al cielo.

El origen de Vista Bella

Las primeras y últimas horas del día impresionan en Vista Bella
En 1931, después de rellenarse los fosos del Baluarte de Gonzaga, se adelantó el Mirador de la Taconera (que estaba donde "los cuatro plátanos", pincha) hasta el borde de la muralla que alcanza la Cuesta de la Reina (foto superior). A finales de septiembre del mismo año se instaló la barandilla del nuevo Mirador. A esa explanada tan preciosa -como la que hoy admiramos quienes tenemos la suerte de pasear por ella- había que ponerle un nombre.
1. Mirador de la Taconera; 2. anterior Portal Nuevo; 3. Mirador de Vista Bella

Bar Restaurante Vista Bella, en 1972
Quien primero lo propuso fue Romedobal (Baldomero, al revés; Baldomero Barón). Y lo hizo en su sección de Diario de Navarra "Ripios al vuelo", en el titulado "Vista Bella" que apareció en Diario de Navarra el viernes, 11 de Marzo de 1932.
Aunque Vista Bella no sea el nombre oficial hoy, casi 90 años después, es el que mejor nos indica a qué parte de la Taconera nos referimos.
En las tres décadas posteriores, ya se empezó a usar, pero aún no tuvo mucho éxito. Fue a partir de comienzos de 1963 -con el recién inaugurado "Bar-Restaurante Vista Bella"- cuando arrasó. Y hasta ahora, aunque el edificio fue derribado en 2002.

El invento del topónimo "Larraina"
Cuando Romedobal lanzó su propuesta, recogió también las de otros que entraron al debate. Entre ellos,
 "un tal «A», muy estimado, ayer mismo, con firmeza, 
dice en «La Voz de Navarra» que no es Cuesta de «LA REINA»
sino Cuesta de «LARRAINA» (" la era", en vasco)". 
Ese tal "A" es, sin duda, uno de los fundadores del Club Larraina, al que pusieron ese nombre-
Hasta 2019 (ya lo han retirado) podíamos leer en la Historia del Club: 
"El objetivo comenzó a materializarse con la compra de un terreno, entonces sembrado de nabos, en el lugar conocido como terrenos de Larraina, sitio de eras..." .
Falso, porque entonces nadie, salvo los fundadores, lo conocía así, sino como Cuesta de la Reina. Si yo pregunto a la hemeroteca de DN por "Larraina" entre 1903 y 1930 (incluido) aparece 0 (cero) veces. Si, en el mismo periodo, pregunto por "Cuesta de la Reina", aparece 139 veces.
A pesar de su falsedad, ha conseguido que hoy sea reconocido por la Toponimia Oficial de Navarra. Nos lo tendrán que explicar.

Zaragüeta. Los pamploneses llamaban al club
«La Piscina»,  por ser la 1ª que se instaló en Pamplona
Pruebas de su falsedad:
1. En los años 30 no conocían aún la exhaustiva investigación de Arazuri en Pamplona, Calles y Barrios (79-80), en donde dice:
"Como navarro hubiese deseado que el topónimo «la Reina» hubiera sido el vascónico «Larraina», pero en honor a la verdad hemos de reconocer que el auténtico es «la Reina», y lo es desde 1560, cuando el Ayuntamiento acondicionó para Isabel de Valois esa nueva vía de acceso a Pamplona.. Buscando datos sobre Larraina (este topónimo ha sido al que más horas he dedicado), no lo consigo hasta que en 1933 aparece titulando al campo de deportes."
2. Más aún, si "un tal «A»" hubiera sido euscaldún, no era de la comarca de Pamplona, ya que, si el topónimo "larraina" fuera auténtico, nos habría llegado pronunciado como "larraña", lo mismo que "ermitagaña", "erripagaña", "azpilagaña".., usual en Pamplona y comarca.
3. Finalmente, si "un tal «A»" hubiera asistido a las ferias de ganado de San Fermín o San Miguel, habría comprobado que el campo de nabos donde se construyó la mal llamada "Larraina" no fue una era ("larrain" en vasco), sino que, lindando con la finca, estaban los troncos (pincha foto de abajo) en los que ataban al ganado, como muy bien se ve en el vuelo de Ruiz de Alda y la foto de Galle de 1930:
El triángulo de Larraina, lindaba por el este (derecha) con los troncos de la
Feria de Ganado. Izda, Vuelo de Ruiz de Alda; dcha, foto Galle. Ambas de 1930

Contagios del virus "Larraina"
A pesar de la falsedad del topónimo Larraina, éste se ha extendido a otros terrenos cercanos o no tanto.
El más conocido es el de las llamadas "Casas de Larraina" (1958-59), al lado oeste de la Cuesta de la Reina, en el arranque de los impares de Monasterio de Irache.
Casas de Larraina, línea amarilla
Su 1ª aparición en la hemeroteca de DN es esta:
07/08/1959 me fui a pasear por los alrededores la Prisión Provincial, donde a la sombra de frondosos árboles, unas mujeres hacían labores y a la vez hablaban animadamente. Y he de confesar que aún no conocía aquella hermosa barriada del grupo de casas de Larraina que...
A destacar el lamentable letrero, con escudo del Ayuntamiento, y la leyenda en la que se recalca que aquel terreno se denomina "Larraina o Casas de Larraina", cuando desde 1934 sabemos que el topónimo Larraina era un bluf. Salvo el más cercano a la Cuesta de la Reina, los otros dos bloques llevan este letrero:
Sin palabras
Si las "Casas de Larraina" tienen, al menos, la excusa de la cercanía, las torres que hacen esquina entre la Avenida de Bayona y la calle Vuelta del Castillo no quedan tan cerca como su nombre -"Larrainalde" (junto a Larraina)- indica:

Si quieres ver el tema, o algún detalle, con más profundidad, pincha en la etiqueta "Larraina" (columna izquierda)

viernes, 31 de enero de 2020

¡Vaya par de secuoyas gemelas!

La de la Diputación es la que ha llevado la fama pero, hasta tiempos recientes, ha sido más impresionante (basta ver la foto) la del INAP.
Muchos autores y páginas se han olvidado de que las dos secuoyas -sí, las dos- fueron plantadas en 1855 por por José María Gastón y Echeverz, quien trajo las semillas de California y plantó los vástagos inicialmente en su casa de Baztán, antes de traerlos a Pamplona, cuando fue nombrado, por primera vez, diputado foral.
Fueron las primeras secuoyas que vinieron a Pamplona y, aunque les llamáramos "pinos", sentíamos reverencia hacia ellas. Antes de que nuestros tatarabuelos nacieran, ya formaban ellas parte del paisaje de la ciudad.

La secuoya del INAP
"Esta sequoia, declarada MonumentoNatural en 1991, es un árbol singular de unos 35 metros de altura, que fue plantado en 1855 y es gemelo de la sequoia de la misma especie que se levanta en los jardines de la fachada del Palacio de Navarra, en la avenida de San Ignacio de Pamplona."

Ni siquiera tiene un apodo, la pobre. Yo la veía de niño detrás de esos baldosines tan bonitos y la llamaba "el árbol del Agrícola". El 2 de septiembre de 2004 un rayo truncó su gloriosa carrera hacia el cielo y tuvieron que descoparla. Pero antes...
Los 10 primeros años de mi vida jugué a diario en el Redín, entre los cordeleros y el gran árbol, siempre vigilante por si algún día se abría aquella puerta y podía acercarme a ella. Un día encontré la puerta abierta y, sigilosamente, entré al recinto sagrado. Un señor de buzo azul le echaba cubos de agua. Y me permitió acercarme y hasta abrazarla.
Os la pongo al final, en toda su grandeza, para que os hagáis una idea de cómo me sentí yo.
Lavanderas en el Arga. García Asarta 1895
Aquí la tenéis con 40 años. La vemos desde las cercanías del Puente de San Pedro, a nuestra espalda. Todavía pequeña, ni se le ocurre competir con las torres de la Catedral.
Pero, todavía en la adolescencia, ya tenía quien la cantara, como muestra esta imagen, de 1898, de Julio Altadill y que yo titularía "La joven secuoya y el trovador":
"La joven secuoya y el trovador" 1898. Altadill

Pero fijaros el estirón que ha pegado en poco más de medio siglo:
Playa de San Pedro 1948

"EL PINO DE LA DIPUTACION" (Arazuri, Pamplona antaño)
Actualización DN 19 agosto 2023
"Pino de la Diputación y Paseo de Sarasate, desde casa Navasal, 1908
En el jardín del Palacio Provincial existe, hace muchísimos años, un grandioso árbol, llamado por todos «el pino de la Diputación». Tiburcio de Okabio le ha bautizado con el nombre de «Iruñako-Arbola», símbolo auténtico de nuestros seculares Fueros. 
Este tipo de árbol, que pertenece a la familia de las Cupresáceas, a diferencia de los pinos que lo son de las Abietáceas, es un Sequoia Gigante (Wellingtonia de los ingleses o Washingtonia de los americanos), especie arbórea que en algunos casos ha llegado a alcanzar los 230 metros de altura por 28 metros de circunferencia. En nuestras latitudes no llega a tanto su desarrollo. 
Ha caído en mis manos un escrito antiguo, sin firma ni fecha, en el que se asegura que dicho árbol fue plantado en el invierno de 1855 al 56. El Ingeniero de Montes de la Diputación lo ha ratificado, ya que él le concede algo más de 100 años de existencia. 
Por su curiosidad voy a transcribir textualmente el escrito aludido, el cual dice así:

«Era en el año 55 a 56, que mi padre me llevó a Pamplona en carro, para ver si me admitían en el Seminario, con dos asignaturas de latín que había estudiado en Estella; pero no hubo Seminario ni nada porque había cólera, así no hacía más que pasear. Y era en el 56, en que, paseando por la verja del jardín de la Diputación, vi a un hombre que estaba cavando; me aproximé por curiosidad, y vi estaba haciendo una oya, teniedo a su lado a un arbolito, sin que ninguna persona se apercibiese ni arrimase al sitio, solamente yo que estuve admirando su trabajo. Yo, que estuve en Pamplona estudiando once cursos, entre Seminario e Instituto, siempre que pasaba por allí miraba al árbol, y veía cómo crecía con rapidez, así es que tengo cariño y recuerdo especial al dicho árbol. Como tanto lo elogiaban, mi primera visita al ir a Pamplona era siempre para mi querido árbol, que estuvo a punto de ser arrancado. Por fin tuvo la suerte que quedara libre.» 

Gracias a las gestiones realizadas por el director del Sanatorio de Nuestra Señora del Pilar de Elizondo, don Joaquín Ilzarbe, hemos podido completar la información sobre el origen de la famosa Wellingtonia. Esta cupresácea fue traída de América por don José María Gastón y de Echevetz, quien la plantó en el jardín de su casa-palacio de Irurita. Al poco tiempo, cuando fue nombrado Diputado Foral, mandó trasplantar dicho árbol a los jardines de la Diputación. Esto sucedía hacia el año mil ochocientos cincuenta y tantos (según doña María Pilar Gastón, nieta del citado diputado, que actualmente vive en Madrid ). Esto confirma la verosimilitud de la carta transcrita. 
La noche del 9 al 10 de septiembre de 1933, durante una horrorosa tormenta, un rayo destrozó la copa de este singular árbol; pero la «cura» hecha por los técnicos le salvó la vida, y en los años posteriores una de las ramas laterales ha tomado el papel de guía, continuando su evolución normalmente.
***
En Pamplona antaño (pincha y siguientes) podéis ver unas cuantas fotografías de esta secuoya.

Hemeroteca DN
10/09/1933 Lo malo de la tormenta ha sido, que un rayo hirió al centenario y hermoso pino que se 1evantaba airoso en un extremo del jardín de la Diputación. Un mal rayo lo partió en su tercio superior... (hasta ahí puedo leer)
14/09/1933 Ripios al vuelo dedicado al "Pino de la Diputación" (Romedobal, Bardomero Barón)

GASTÓN ECHEVERZ, José María (Gran Enciclopedia de Navarra)
(Maya, 5.8.1819; Pamplona, 20.1.1882). Liberal fusionista, diputado en Cortes por Navarra en 1854-1856, diputado foral en 1854, 1862-1864, 1864-1866 y 1880-1881, y gobernador civil de Navarra en 1865-1866 y 1881-1882. Doctor en Derecho por la Universidad de Zaragoza. Primer presidente de la Asociación Vinícola de Navarra. Realizó gestiones para evitar que los montes de aprovechamiento comunal del Valle de Baztán se vieran afectados por las leyes desamortizadoras, e intervino en la creación de la Sociedad de Quintas de Baztán.

La secuoya "del Agrícola"
A ver si veis al operario y las cinchas azules que le van colocando. La imagen puede ser después de que le cayera el rayo el 2 de septiembre de 2004

viernes, 3 de enero de 2020

El Píspiri (popular pamplonesa), de "Olla"

Retrato de Olla, por Julio Briñol Maíz 
Cuando encontré en Pamplona, belle époque (J.J. Arazuri, 1974) la partitura del Píspiri, del célebre Olla, inmediatamente pensé en Jokin Idoate. Quería saber cómo sonaba esa canción que, justo ahora hace un siglo, divertía a nuestros abuelos.
"Inventada" por Ollaunos sanfermines la estrenó por las calles de Pamplona, dirigiendo un coro de unos mil críos. Llegó a ser tan popular que las "peñas" de mozos la cantaban y bailaban por las calles y La Pamplonesa la interpretaba en la Plaza del Castillo después del baile. "Olla", más de una vez, subió al quiosco a recibir la ovación del público.
A Jokin le encantan estas salsas y sabe hacerlas. Hace unos años ya compuso una "habanera jocosa": "Pamplona ya tiene mar", dedicada a Aniceto Petit quien, en los años 20 prometió traer el mar hasta San Lorenzo, si salía concejal.
Gracias, Jokin y Txus, por vuestra colaboración, sin otro interés que el cariño por nuestra Ciudad.
A la grabación de Jokin y Txus he añadido unas imágenes de los Sanfermines de las primeras décadas del siglo XX y ha quedado así:

Breve biografía
Ramón Ollacarizqueta, "Olla", nació en 1885, tuvo una hija (Blanca) en 1930 con Máxima Ayerri (Maxi "La Cutera"), a la que dejó viuda en 1938. Vivió, pues, 53 años.
***
Píspiris y Uno de enero
Según Javier Baleztena, el Uno de enero de Ignacio es de la 2ª década del silo XX.
Teniendo en cuenta todos los datos que voy obteniendo, el más concreto el del Alcalde don Demetrio Martínez de Azagra (junio-diciembre 1917), el Píspiri rondará esa fecha de 1917.
La letra de ambas es de lo más sencilla ("Viva San Fermín y también el chacolín"), incluso surrealista en el caso del Uno de enero ("A Pamplona hemos de ir con una media y un calcetín").
Sin embargo, el Uno de Enero sigue perfectamente vivo y es conocido por todos los niños de Pamplona, mientras que el Píspirí desapareció con su autor.
Mucho me temo que el Uno de enero acabó con el breve éxito del Píspiris

Píspiris y monte San Cristóbal
A principios del siglo XX nuestros abuelos no llamaban Ezcaba al monte que domina la ciudad sino San Cristóbal.
Nos lo dice una de las muchas coplillas que surgieron alrededor del Píspiri:
"En el monte San Cristóbal, 
debajo del Polvorín, 
hay una casa ("una mierda", según otros) muy grande 
p'al autor del "Pispirí". 

A LA MEMORIA DE "OLLA"
Ripios al vuelo de Romedobal (Baldomero Barón, 02.1938)
Olla dirige a la juventud pamplonesa
(autor: Ricardo Tejedor)
No pueden faltar mis versos / ni mis oraciones santas  / a aquel popular "Olla"  / feliz autor de "La Olada"  / y del "Píspiri" gracioso  / que su ingenio imaginara  / y que un músico excelente (don Segundo Fraile) / trasladase al pentagrama.  / El pobre Ollacarizqueta / ha muerto en la blanca cama / del hospital, sin más ruido  / que el de las dulces plegarias  / del sacerdote y las monjas / que amorosas le cuidaban. / Aquel pamplonica bueno, / tan alegre y entusiasta / de las cosas de su tierra  / y de nuestras fiestas magnas, / que trazó esas melodías / para que fuesen cantadas / por las cuadrillas de mozos / en los días de jarana, / y que después quedó oculto / en la soledad amarga / de una bajera pequeña / donde construía jaulas, / saleros y escorrederas, / tableticas y carracas, / bien merece el homenaje / de nuestra piedad cristiana.  

"Olla" (por J.J. Arazuri, en "Pamplona, belle époque")
Su nombre completo era Ramón Ollacarizqueta. Bajo de estatura, rostro afilado, le destacaba una pronunciada nariz aguileña que daba sombra a un frondoso bigote. Desaseado en el vestir. Se decía que estaba un poco chalau.
Tenía instalado un modesto taller en la calle de San Agustín, frente al "Euskal-Jai"; más tarde lo trasladó a la Dormitalería. Artesano de hábiles manos, fabricaba en maderas baratas saleros, escurreplatos, tablas de lavar, camillas, tablillas para las tinieblas, etc.
Jugador de ventaja a la carteta y a las chapas, acudía a las fiestas de los pueblos de la Cuenca donde ganaba abundantes pesetas con sus malas artes. En Arazuri le cogieron haciendo trampas y se vengaron los mozos echándolo del pueblo después de afeitarle medio bigote. En Badostáin le pelaron la cabeza con una tijera de esquilar caballerías.
"La olada"
La faceta más característica de "Olla" era su desmesurada afición musical. Antes de las fiestas de San Fermín reunía en su taller a un grupo de mocetes para ensayar canciones. Con una modesta batuta y empaque de eminente director de orquesta, dirigía a aquellos minúsculos orfeones a quienes corregía sus fallos con frases cursis:
—"Las notas las quiero picaditas, como bolas de billar".
Si alguno persistía en su error, le gritaba:
—"Que te tiro el martillito".

El Píspiri
["pimienta", en caló. Noviembre de 1921, dos referencias claras a esta canción en la Hemeroteca de DN]
Una canción "inventada" por él (como decía la gente) llegó a ser tan popular que las "peñas" de mozos la cantaban y bailaban por las calles y la Pamplonesa la interpretaba en la Plaza del Castillo después del baile. "Olla", más de una vez, subió al quiosco a recibir la ovación del público.
Aquella canción famosa, que tanto cantaron y bailaron nuestros padres y abuelos, fue "EL PÍSPIRI". "Olla" posiblemente la imaginó (hizo la melodía básica), pero don Segundo Fraile la compuso musicalmente. Hemos conseguido su partitura, que publicamos por si alguna cuadrilla de castizos la quiere resucitar por fiestas.
"El Píspiri", consta de unos primeros compases de "olada" a los que sigue la canción:
Viva, viva San Fermín 
pirispispis pirispispis 
viva, viva San Fermín 
y también el chacolín. 
Vámonos, vámonos a divertir 
que es un día muy feliz, 
vámonos, vámonos a gozar, 
que es hoy día de bailar. 
Viva, viva San Fermín, 
pirispispis, pirispispis, 
viva, viva San Fermín 
y también el chacolín. 

Por San Fermín Chiquito se cantaba: 
Viva, viva San Fermín, 
pirispispís, pirispispís 
viva, viva San Fermín 
y también el Chiquitín. 
La música y la letra no pueden ser más ramplonas, pero los guasones y bromistas, que siempre abundaron en Pamplona, convencieron a "Olla" de que era un gran compositor y organizaron un homenaje en su honor. 
Comenzaría con un recibimiento popular al estilo de los que pocos años antes tributaba Pamplona a don Pablo Sarasate. La idea era llevarlo primero a Irurzun en un tren del Norte y de allí traerlo en el Plazaola (recientemente inaugurado, en 1914), en cuya estación le esperaría el pueblo con hachas de viento, charangas y coros cantando "El Píspiri". 
Enterado el señor Alcalde -don Demetrio Martínez de Azagra (1917)- de la farsa que preparaban, intervino activamente, junto con el jefe de la Policía Municipal señor Osés, para que todo quedase en caldo de borrajas.
El autor de "El Píspiri" gozó, medio en serio medio en broma, de una gran popularidad.