lunes, 29 de junio de 2026

"Voy a estar contigo, no te voy a soltar"

El lugar del accidente en agosto de 2019, con las sillas del bar "Los Burgos de Iruña" ocupadas

El abrazo de Moha a las heridas del accidente de Navarrería durante un cuarto de hora: "Voy a estar todo el rato contigo, no te voy a soltar"
Pamplonés de 27 años y propietario de una tienda de textil en la cuesta de Navarrería, relata cómo transcurrieron los minutos inmediatamente posteriores al impacto del camión de recogida de vidrio

Lucas Domaica DN 29/06/2026
El testimonio de Moha, pamplonés de 27 años y propietario de una tienda de textil en la cuesta de Navarrería, relata cómo transcurrieron los minutos inmediatamente posteriores al impacto del camión de recogida de vidrio, la conversación con las heridas y la llegada de los primeros servicios de emergencia.

Este joven permanece este lunes 29 de junio desde primera hora en el interior de su establecimiento, con la persiana entrebajada. Completa el parte del seguro entre los cristales rotos del escaparate, maniquíes esparcidos por el suelo y prendas que probablemente acabarán desechadas. Lleva seis meses al frente del negocio, ubicado en el número 16 de la calle, aunque asegura llevar "toda una vida" en Navarra.

Cada día expone productos en esta calle en pendiente y este domingo, sobre las 15.37 horas, terminaba de colocarlos. "Acabé, entré hasta el mostrador y, en cosa de tres segundos, escuché el golpe", relata.

"Bum, bum, bum", reproduce al recordar el impacto que hizo añicos el escaparate. El camión quedó empotrado frente a toda la fachada, donde se encuentran la puerta y el gran ventanal, dejando únicamente un estrecho hueco entre el lateral del vehículo y el edificio.

Moha corrió hacia el escaparate, situado en la parte inferior de la fachada. En ese punto habían quedado las ruedas delanteras del camión y, cuesta arriba, el resto del vehículo. "En ese momento escuché el grito de las chicas y empecé a ayudar a las dos a las que tenía acceso. Rompí un poco más el escaparate para ayudarles bien", explica.

Desde esa posición pudo auxiliar a las dos jóvenes que posteriormente fueron trasladadas con lesiones muy graves: una de ellas, de 30 años, presentaba heridas de extrema gravedad en las piernas y la otra, de 38, sufría lesiones en la columna vertebral. A la chica fallecida no la pudo ayudar.

UN ABRAZO DE UN CUARTO DE HORA
La reacción de Moha consistió en mantener la conversación con las dos heridas y abrazar a una de ellas durante cerca de un cuarto de hora. "Estuvimos abrazándonos el uno al otro y dándole la mano para mantener la consciencia", relata sobre aquellos minutos junto a la joven con las lesiones en las piernas.

"Quería que estuviera consciente, hablándome y mirándome todo el rato", explica con la voz entrecortada. Al mismo tiempo, tendía la mano a la otra joven herida, que permanecía tumbada en el estrecho hueco entre el camión y el escaparate. "No dejes que me muera", reproduce una de las frases que le dijo una de las heridas. "Voy a estar todo el rato contigo, no te voy a dejar", recuerda que le respondió mientras le daba agua y le refrescaba la cabeza. "Estuvimos así durante unos quince minutos hasta que llegó primero la Policía Municipal", rememora.

"Tenía miedo de que se desmayaran porque además había mucho cristal suelto", añade. A partir de ese momento, los servicios de emergencia tomaron el relevo. Este lunes, Moha sigue muy pendiente de la evolución de las dos jóvenes heridas y preocupado por las lesiones que sufren.

Durante la intervención de los equipos desplazados, el comerciante colaboró despejando la zona de productos y ayudando en todo lo que pudo. Sin embargo, reconoce que, tras auxiliar a las heridas, quedó completamente bloqueado y recibió atención psicológica por parte de las dos especialistas de Protección Civil desplazadas al lugar.

Un día después, Moha admite que continúa muy afectado. "Está siendo un día muy duro. No he podido pegar ojo en toda la noche. Te quedas con la parte positiva de haber podido salvar al menos dos vidas, pero sigo en shock", afirma. "En esos momentos creo que es fundamental dar apoyo y hablar con ellas. Creo que fueron claves esos quince minutos", añade con respeto hacia las familias de las víctimas. "No las conocía de nada, pero generamos un vínculo muy fuerte en un cuarto de hora", reflexiona.

SOBRE SU REACCIÓN
Era la primera vez que Moha se enfrentaba a una situación tan extrema. Sin embargo, durante una etapa anterior como encargado de fábrica, ya había tenido que atender otros accidentes laborales.

"Ahí aprendí que hay que intentar mantener la calma. Si nos ponemos nerviosos y empezamos a gritar perjudicamos más a las heridas", comenta.

"Intenté hacer lo mejor que pude. Estuve hablando con las dos chicas de cualquier tema que no fuera el accidente. Por ejemplo, conversamos sobre las faldas de la tienda o sobre la playa. Así intentamos desconectarnos de ese ambiente y conseguimos algo", apunta.

En cuanto a los daños materiales, Moha espera este lunes la llegada del perito del seguro para evaluar el alcance de los desperfectos. "No sé cómo gestionarlo bien porque es la primera vez que me toca", señala. El joven explica que abrió el establecimiento a finales de noviembre y que nunca había tenido que afrontar una situación similar.

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