martes, 2 de junio de 2026

Josu y Pablo: la Jota, de pajarita

Hace un par de semanas me encontré por azar con Josu en la Taconera. Como ninguno de los dos teníamos prisa, paseamos un rato juntos y saludamos a Julián Gayarre al que, por cierto, me lo están dejando de un blanco inmaculado.
Luego visitamos a Hilarión Eslava y vimos en directo la particularidad de que el busto original de Sarasate fue retirado y trasladado a la fachada del Conservatorio Superior de Música de la ciudad. En su lugar, se colocó en 1964 el actual busto de Hilarión Eslava. Pese al cambio de protagonista, el conjunto conserva la estructura anterior. Las partituras esculpidas y las alegorías musicales que adornan la peana representan violines, arcos y composiciones que pertenecen artísticamente a Sarasate.
Al ver las partituras esculpidas y los violines de la peana, Josu me empezó a hablar del último de sus proyectos, 10 Jotas Orquestadas con el Maestro Pablo Pérez Ortiz, y me prometió que me las mandaría en cuanto estuvieran terminadas.
Me extrañó, porque Josu ha grabado jotas con rondalla, como la de Carlos Irigoyen o Charli Jiménez; con grandes acordeonistas, como Roberto Urrutia Ugal, Jesús Román Ecay, Javier Marañón, Jon Esnaola, Víctor Castillo o Martín Cía... Pero nunca había grabado jotas orquestadas.
Por fin, hace un par de días me llegó el fruto de sus desvelos. Este álbum presenta 10 jotas tradicionales, adaptadas con arreglos orquestales, en lugar de la clásica rondalla (guitarras, bandurrias y laúdes) o del acordeón.
A pesar de que estaba ocupado, la curiosidad me pudo y le di al play. Ya no pude parar y me las escuché las diez seguidas. Las entradas de Pablo, todas distintas y llenas de plenitud, preparaban el ambiente, marcaban el ritmo y captaron mi atención desde el primer segundo. Luego, la voz de Josu -potente, serena y sin florituras- modulaba a la perfección el mensaje de cada copla.
Inevitable no recordar, en la cuarta jota -"Corazón de dos amores"-, el mensaje del punto 145 de Camino:
Frente de Madrid. Una veintena de oficiales en noble y alegre camaradería. Se oye una canción, y después otra y más.
Aquel tenientillo del bigote moreno sólo oyó la primera:
Corazones partidos
yo no los quiero;
y si le doy el mío,
lo doy entero.
«¡Qué resistencia a dar mi corazón entero!» —Y la oración brotó, en cauce manso y ancho.
Lo dicho, una gozada. Una obra de madurez que marca un sendero poco transitado de la Jota, al menos en Navarra. 
Enhorabuena, Pablo y Josu

Nota: No vayáis a YouTube porque os pondrán anuncios cada dos jotas. De nada

No hay comentarios: