En esta ola de calor hemos asistido atónitos a que en Elizondo o Irurita, en el templado valle del Baztán, se hayan alcanzado temperaturas superiores a la extremosa Tudela ("En Tudela, o t'asas o t'helas"). Pero quien se ha llevado la palma ha sido Bilbao que ha superado a las capitales andaluzas, incluso a Écija, que tenía (y sigue teniendo) fama de ser "la sartén de Andalucía".
¿Cómo se pueden explicar estas anomalías?
Recordé entonces las clases que nos daba en comunes de la Universidad de Navarra el arguedano don Alfredo Floristán sobre el Efecto Foehn, que ha convertido a Bilbao o al Baztán en un horno.
El efecto Foehn es un fenómeno meteorológico que ocurre cuando una masa de aire húmedo asciende por una montaña, pierde su humedad al llover en la ladera de barlovento y desciende por la ladera de sotavento convertida en un viento caliente, turbulento y muy seco.
Este proceso se desarrolla en dos etapas claras:
- Ascenso (Barlovento): El viento choca contra la montaña y se ve obligado a subir. Al elevarse, el aire se enfría, el vapor de agua se condensa y se forman nubes y lluvias orográficas. Al perder el agua, el aire se vuelve seco.
- Descenso (Sotavento): Al pasar la cima y bajar por la ladera opuesta, este aire seco desciende rápidamente y aumenta su presión. Este proceso térmico hace que se caliente de forma drástica, llegando al fondo del valle con temperaturas mucho más altas y un ambiente muy seco.
El mecanismo del Foehn en Bilbao
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| Bilbao, metido en un bocho, es un horno bajo el efecto Foehn |
El efecto Foehn es el principal responsable de que los termómetros en Bilbao estén alcanzando temperaturas extremas de entre 40 y 44 °C en esta histórica ola de calor. Aunque el origen de la masa de aire caliente es sahariano, su paso por la geografía peninsular intensifica drásticamente el sofoco en el Cantábrico.
El fenómeno funciona de la siguiente manera en la ciudad:
- El viento de componente sur: La actual situación meteorológica arrastra un fuerte viento desde el interior de la Península hacia el norte.
- La barrera de la Meseta y la Cordillera Cantábrica: Ese aire cálido se ve obligado a ascender para superar las montañas que separan la Meseta Central del País Vasco.
- El desplome y recalentamiento: Al sobrepasar las cumbres, el aire desciende con rapidez hacia el nivel del mar para colarse en el valle del Nervión. Como explicamos antes, al bajar dobla su presión y se comprime, lo que dispara su temperatura a un ritmo aproximado de 1 °C por cada 100 metros de descenso.
- El "efecto horno": Al llegar a Bilbao, el aire ya no es solo el calor del verano; viene extremadamente recalentado, seco y acelerado por la propia orografía de la cuenca.
Consecuencias actuales en la ciudad
- Máximas extraordinarias: Al anularse la entrada de la brisa marina (el "nordeste"), la costa y el interior cantábrico registran temperaturas más altas que muchas zonas del sur peninsular. El País Vasco encadena cuatro días en alerta roja, un hecho sin precedentes.
- Noches tropicales: El viento sur persistente impide que la ciudad se enfríe de noche, manteniendo las mínimas por encima de los 20 o 22 °C, lo que dificulta mucho el descanso.
- Riesgo extremo de incendios: La extrema sequedad del aire unida a las rachas de viento sur elevan al máximo el peligro forestal en todo el litoral vasco.
- Ante esta situación excepcional, el Ayuntamiento ha activado un plan integral de choque y la red de refugios climáticos de Bilbao para ofrecer espacios acondicionados a los ciudadanos
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| Céfiro o Favonio |
El término foehn (o föhn en alemán) proviene del latín vulgar (ventus) favonius (el Favonio), que era el nombre que daban los antiguos romanos al viento templado del oeste. Céfiro es el equivalente griego. Con el tiempo, este vocablo evolucionó en los Alpes al alto alemán phōnno y luego al alemán Föhn, empleado hoy en día para describir el fenómeno meteorológico






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