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domingo, 26 de enero de 2020

La verdadera historia de Aniceto Petit

Aniceto Petit, con su bastón-lazo, por la "Plaza de los ajos" (Recoletas) h.1915
MIRADAS A LA HISTORIA
El autor repasa (en DN 12/08/2014) la figura de Aniceto Petit, que trabajaba como perrero en Pamplona y que en las elecciones municipales de 1915 propuso traer el mar a la ciudad o explanar San Cristóbal.
Este artículo de Pedro del Guayo aporta datos perfectamente contrastados sobre este personaje al que en los últimos años se le han dedicado habaneras y coplas

El perrero que quiso ser concejal                                                                 por Pedro del Guayo
Por las viejas calles de nuestra ciudad caminan los recuerdos de los que ayer vivieron. Recuerdos que forman parte de Pamplona y del propio presente. Sombras de un tiempo pasado que aún perdura, que se niega a desaparecer enraizándose en la memoria de los vivos. Pues mientras haya alguien dispuesto a escuchar, siempre habrá una historia que contar. Déjenme que devuelva a la vida a uno de aquellos que ya no están, aunque sea tan solo con estas breves líneas.
[Su primer trabajo fue como zapatero, con locales en San Nicolás y Calderería (1)]
Todos le conocían como Petit “el perrero”. De enorme barriga y generosa papada; grandes orejas y pequeña estatura; pelo rojizo y bigote chamuscado; amante de los puros y del vino. Empleado del ayuntamiento de día y soñador a tiempo completo. Nació en Estella un 17 de abril de 1863  y en 1897 se vino a vivir a Pamplona. Casado con María Echávarri, natural de Muez y diez años mayor que él, establecieron su domicilio en el cuarto piso del número 29 de la calle San Nicolás (18). Ella se dedicaba a las labores del hogar, mientras que Aniceto, así se llamaba nuestro protagonista, acabó consiguiendo trabajo como lacero municipal (3). Su cometido no era otro que mantener a raya a todos esos animales sueltos que pululaban por la ciudad.Por aquel entonces, el ayuntamiento disponía de un local destinado a la recogida de perros abandonados, junto a lo que hoy llamamos “los corralillos del gas”.
Los vecinos pronto conocieron a Aniceto y más aún dichas criaturas. Decían que no había can en la ciudad que, al ver a Petit, no saliera corriendo. Entre lazo y lazo, vínico. Entre vinico y vinico, cigarro puro. Esta forma de vida le llevó a frecuentar todas las tascas y locales de Pamplona y a entablar amistad con lo más casta y animado de la capital. Una Pamplona que cerraba un siglo y estrenaba otro. Aniceto conoció esa ciudad, ya desaparecida, encorsetada en sus centenarias murallas. De portales y portaleros; de lavanderas en el Arga y cubos en las fuentes. Ciudad de la Mariblanca, del violín de Sarasate y de la voz de Gayarre. Una Pamplona que veía llegar el nuevo siglo montado en los nuevos automóviles, en el Irati y el Plazaola, a golpe de verga de Napoleón y el Patata.
Sabía leer y escribir e imaginación no le faltaba. Prueba de ello fue el invento que realizó para evitar que le mordieran sus víctimas al intentar atraparlas. Cayó en la cuenta de que si ataba el lazo de la cuerda al extremo de un palo podía facilitar el trabajo sin tener que acercarse demasiado a las mandíbulas de su presa. Y así, con su bastón-lazo, con su gorra y reloj de bolsillo, con su puro y su porte, fue consumiendo su tiempo. Tiempo que hubiera quedado borrado por el paso de los años de no haber protagonizado una de las anécdotas más estrambóticas y divertidas de aquella época. De seguro que todo surgió de la mano de unos cuantos vasos de vino.
Corría noviembre de 1915 y en Pamplona se preparaban elecciones municipales. ¿Por qué conformarme con ser perrero si puedo llegar a ser concejal? Se preguntó Aniceto. En su cabeza se formó un sueño, una meta que conseguir. Y para ello sacó lo mejor de su ingenio. Sus parroquianos escucharon divertidos y atónitos sus planes de gobierno. ¿Qué necesita Pamplona para ser perfecta? Pues tener mar. Y eso fue lo que les ofreció. A todo el que quisiera oírle contaba cómo iba a traer un brazo de mar desde el Cantábrico por medio de un gran canal. De esta manera la Rochapea se convertiría en playa y puerto. Pero sus propuestas no terminaban aquí. También ideó una serie de tuberías para abastecer de pescado fresco la capital. Y para terminar con el paro, nada mejor que “deshacer” el monte de San Cristóbal a base de pico y pala. De esta manera se ganaba un excelente terreno para la nueva costa y abundante piedra para lo que se necesitase. ¡Casi nada!
El Vínculo, edificio construido en 1862.
 Ref. José J. Arazuri Calles y barrios
Los pamploneses de entonces se tomaron sus planes con humor, pero Petit creía en ellos a pie juntillas. Hubo quienes le animaron con pasión y hasta le pasearon por la ciudad a hombros. Sus planes quedaron plasmados en un manifiesto que escribió y repartió entre sus vecinos. Pero no se conformó con eso. Quería su momento, su baño de masas. El 12 de noviembre, dos días antes de las elecciones, pidió al ayuntamiento un local en el Vínculo para realizar un mitin. Lamentablemente el único salón disponible estaba ocupado para colegio electoral y se le comunicó que no podían concederle lo que quería, ya que en el Vínculo había peligro de incendio de la harina y trigo allí almacenado (14). Sus sueños se estamparon con la cruda realidad y no salió elegido concejal el domingo 14 de noviembre. El mundo estaba viviendo la Gran Guerra, España estaba plagada de diferentes ideologías que peleaban entre sí: Conservadores, liberales, carlistas, izquierdas varias…no había sitio para un pequeño perrero y su gran visión. Pero pese al fracaso de su proyecto, aun no habiendo conseguido lo que deseaba, ganó algo que jamás soñó: la inmortalidad. Pues cierto es que la verdadera muerte es el olvido. Su bahía pamplonesa, su pescado fresco y su plan para crear puestos de trabajo consiguieron que aún haya quien recuerde su nombre.
Tras el fiasco electoral continuó con su labor de lacero. Su vida siguió, con sus más y sus menos, pero siempre para adelante. Un joven pintor, llamado Julio Briñol, se interesó por él y lo retrató en 1919. El mismo año que moría su esposa María de un cáncer intestinal. Con las últimas pinceladas se apagó la vida de esta mujer en una cama del Hospital General. Tenía 65 años. Petit enviudó un 9 de noviembre y se quedó con sus perros, con sus vecinos, con sus puros y vinicos.
Poco tiempo después se volvió a casar. Casilda Azcona (Berlanga, dice la hemeroteca por dos veces 17), una chica de Lorca de casi treinta años fue su nueva acompañante. Aunque Aniceto se acercaba a las 60 primaveras, unieron sus caminos. Los días pasaron y los años volaron. Viejo, cansado y con la salud muy dañada, abandonó este mundo un 19 de mayo de 1929 (18) a las diez de la mañana. Lo hizo en su hogar, en ese cuarto piso del número 29 de la calle San Nicolás. Tumbado en la cama que tanto le oyó soñar, una bronconeumonía le durmió para siempre.
Y así terminó la vida de Aniceto Petit Mendaza (15), el perrero que quiso ser concejal. Personaje pintoresco de la Pamplona del ayer que se hizo un sitio en la historia de nuestra querida ciudad.
Que su recuerdo siga caminado por muchos años entre las calles que le vieron vivir.
***
Y el guante del recuerdo fue recogido por Jokin Idoate quien en 2015 nos cuenta en habanera cómo sería la Pamplona soñada por Petit. 
La idea le gustó tanto a Alberto Gurrea que, en el mismo año, sacó a ritmo de copla, la canción de Jokin.
Escuchad las "Coplillas a Petit":

Documentación: Hemeroteca DN
Sanfermines chupinazo 1946. Pincha minuto 4'35
1. 17/10/1901 A su entender, Aniceto Petit se ha trasladado a la calle de Calderería, Colegio de Santo Tomás de Aquino. DN Hace 50 años
2. 25/11/1909 Don Aniceto Petit solicita se le considere de nómina y plantilla.
3. 10/12/1909 Proponiendo sea incluído en nómina de empleadoa municipales, el lacero de perros don Aniceto Petit. Aprobado
4. 12/07/1910 Se nos suplica hagamos constar que Aniceto Petit y Enrique Barona fueron quienes persiguieron al autor da los disparos hechos noches pasadas en la calle de San Nicolás.
5. 28/01/1911 Instancia de don Aniceto Petit, lacero municipal solicitando aumento de sueldo
6. 04/02/1911 Instancia de don Aniceto Petit, lacero municipal solicitando aumento de sueldo
7. 16/09/1911 Instancia de don Aniceto Petit, lacero municipal, solicitando se le conceda aumento de sueldo
8. 02/05/1912 El lacero municipal don Aniceto Petit ha dabo cuenta a la Alcaldía de que un perro ratero do la propiedad de don Tomás Olano había mordido á un niño do 10 años, hijo de don Juan Jáuregui, habiendo ordenado el señor Alcalde que el perro sea reconocido por el veterinario municipal de turno.
9. 09/06/1912 El lacero municipal don Aniceto Petit, cumpliendo las ordenanzas de policía urbana, sacrificó ayer un perro abandonado por su dueño.
10. 02/10/1912 El lacero municipal Aniceto Petit, cumpliendo las ordenanzas municipales, dió muerte ayer á nueve perros recogidos en la vía pública y abandonados por sus dueños
11. 07/11/1912 y don Aniceto Petit, lacero de perros, solicitando aumento de sueldo.
12. 15/11/1912 Informando favorablemente las instancias presentadas por don Bernardo Ayestarán, don Eusebio Ezcurra y don Aniceto Petit en las que solicitan aumento de sueldo. Aprobado
13. 22/11/1913 D. Aniceto Petit, lacero municipal, solicita aumento de sueldo. A la comisión de alcaldes, poro observando que si se le aumenta el sueldo debe recaudar él el impuesto á los perros.
14. 12/11/1915 En el Gobierno Civil prensentó Una instancia el conocido lacero municipal don Aniceto Petit, solicitando autorización para celebrar a las nueve de la noche un mitin de propaganda electoral en uno de los salones del Vínculo. El Gobernador Civil concedió la autorización solicitada, pero el Ayuntamiento negó la ocupación del citado salón (Medio siglo atrás)...ntras los aánimos continuaban excitados a consecuencia de los disturbios ocurridos en 1915 con motivo de la campaña electoral para las municipales en Pamplona, el popular perrero o lacero Aniceto Petit, veía frustradas las esperanzas respecto de su futuro político... Con la debida antelación se había dirigido el estellés al Gobierno Civil solicitando autorización para celebrar un mitin de propaganda en uno de los salones del Vínculo. Como por par......semejantes, pues podía producirse un incendio con grave riesgo para 50.000 kilogramos de harina y 10 ó 12.000 robos de trigo allí almacenado. Así que otro de los sueños de Petit, como era el de traer a Pamplona pescado fresco desde e! Cantábrico por medio de una enorme tubería, con agua y todo, quedó para la historia de las iniciativas... (hace 75 años)
15. 01/01/1918 Suscripción Don Aniceto Petit Mendaza (2º apellido)
16. 15/06/1918 Un perro hidrófobo recorrió el Barrio de la Rochapea mordiendo a varios congéneres suyos y otros animales. Fue capturado por el lacero municipal don Aniceto Petit, y cuando éste se aproximó al perro para cazarlo, se le abalanzó mordiéndole en un brazo. Pocos minutos después el perro moría desesperado, mordiéndose a sí mismo. En el correo del mediodía salió el Señor Petit para Zaragoza con el fin de someterse al correspondiente tratamiento antirrábico. Medio siglo atrás 1968
17. 17/04/1921 El conocido y popular «perrero» municipal don Aniceto Petit contrajo matrimonial enlace en la parroquia de San Nicolás con la joven Casilda Berlanga, de Lorca (21/04/1921 y Medio siglo atrás 1971)
18. 22/05/1929 Defunciones. Aniceto Petit, de 67 años. de Estella, San Nicolás, 29, 4. Pamplona

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