lunes, 21 de julio de 2025

"Pañuelos de cuadros", por I. Janín

Con el San Fermín grande aún no se atreven, pero sí con el Chiquito y con las fiestas de todos los barrios de Pamplona
De acuerdo con Ignacio Janín en lo del pañuelo de cuadros, pero no comparto en absoluto su visión tan negativa del batúa: "esa falsa pieza de anticuario que ni es auténtica, ni sirve para nada, salvo para medrar en su Administración". Al batúa se le pueden hacer muchas críticas de detalle, pero sin él, sin ese "invento" de 1968, el euskera se habría ya extinguido.

Pañuelos de cuadros
Ignacio Janín DN 19 07 2025
Me he dejado parte de mis ya gastados ojos y casi todas las pestañas revisando, hasta con lupa, todas y cada una de las fotografías que este periódico ha dedicado a los ocho encierros de los pasados Sanfermines. ¡Y no he visto ni un solo pañuelo de cuadros! El pañuelo azul de cuadros —o ‘de yerbas’, que es como se ha conocido y lo han llamado tantos escritores desde que apareció en el mercado en el siglo XIX— comenzó empleándose en la industria y en la minería y pasó más tarde al campo, cuando los labradores de media Europa empezaron a anudárselo al cuello para protegerse del sol y del polvo y para secarse el sudor. Todavía se sigue usando en las fiestas de muchos lugares de España —como en la de la Pandorga de Ciudad Real— y principalmente en los de la Comunidad Valenciana. Pero por estos pagos tiene un significado especial y es el de que quien lo usa empatiza con la izquierda aberzale. Esta ha decidido convertirlo en un signo de identidad y, además, en las fiestas populares, en una alternativa al pañuelo rojo, que, aunque hoy es emblema festivo en toda Navarra, podría dentro de un tiempo ser declarado ‘facha’.
Literatura sobre el "pañuelo de yerbas". Enlace a Galdós)
En realidad, lo del pañuelo no es más que una pieza más de un gran puzle que el nacionalismo radical vasco diseñó hace tiempo y que sus peones van completando poco a poco, con la paciencia del santo Job y la eficacia de una plaga de langostas. Suele decirse que el objetivo del mundo aberzale es hacer de Navarra un páramo para que, llegado el momento de no poder sustentarse por sí misma, se vea obligada a pedir su integración en Euskadi. No creo que las cosas sean exactamente así. Pero lo que está claro es que, desde hace años, se gobierna contra Navarra y contra los navarros. Sin TAV, ni canal, ni autopistas, sin conexiones aéreas, ni ferroviarias, sin —y esto es lo peor— planes concretos de iniciar nada a corto plazo. Nada, salvo —¡mecachis!— el túnel de Velate. Con la sanidad y la educación hechas unos zorros. Con la fiscalidad por las nubes. Con el número de chiringuitos y la plantilla de funcionarios hipertrofiados.

Claro que todo eso es lo más visible, lo más frecuentemente mencionado en los medios, lo que sabemos todos. Pero a eso acompaña, como el bajo continuo en la música barroca, esa otra labor menos espectacular, más apagada, de añadir al puzle nuevas piezas que, incorporadas al conjunto y de tanto verlas, ya casi ni se ven. Así, un día se nos cancela la bandera de Navarra y se saca la del arrano beltza. A continuación, el escudo pierde la corona y sus cadenas aparecen convertidas en un tablero del tres en raya. Después, donde antes había cinco merindades, brotan súbitamente doce comarcas (pincha) y cuatro subcomarcas. Más tarde —y sólo para tocar las narices—, a alguien se le ocurre que el 3 de diciembre, día de Navarra, sea declarado ‘día del euskera’. Ese mismo día, pero del año pasado, se estrena, no en la Sala Zentral sino en el Parlamento (mejor, Palacio de Navarra) —y para seguir tocándonoslas—, el himno de Navarra en versión charanga. En San Fermín, tras haberse cargado el Riau Riau oficial, se cuestionan ahora los actos religiosos y los mismísimos toros. Todo lo cual sucede mientras nos siguen dando la murga para colocarnos esa falsa pieza de anticuario que es el batúa, que ni es auténtica, ni sirve para nada, salvo para medrar en su Administración. Con lo que lo de promover el uso del pañuelo de cuadros en detrimento del pañuelo rojo hay que tomarlo como un empujón aberzale más para ir difuminando poquito a poco, sin prisa pero sin pausa, la imagen de Navarra hasta despersonalizarla del todo.

Ahora, el pañuelo de cuadros lo llevan “desde siempre” Olentzero y todos sus acompañantes. Es exclusivo en los santiburcios de Leiza, en las fiestas de Echarri-Aranaz y en las de tantos otros pueblos de observancia bilduetarra. Protagoniza el cartel de fiestas de Burlada de este año, en el que aparece un corazón con un moflete rojo (el de la fachosfera) y el otro de cuadros (el de la verdadera fe), obra salida sin duda de las mismas cocinas de las que salió en su día esa oficina gubernamental de Paz y Convivencia, cuyo nombre daría risa si no fuera porque forma parte del programa de blanqueamiento de la banda. Por supuesto, lucir el pañuelo resulta obligado en los ongietorris, organizados para honrar a los valientes gudaris que vuelven de las galeras. Y a propósito de los ongietorris, me pregunto si alguno de los empañuelados agasajadores se habrá parado alguna vez a pensar en lo cobarde que hace falta ser para acercarse por la espalda a un ciudadano normal que va distraído, descerrajarle un tiro en la nuca, rematarlo en el suelo y salir corriendo hasta el coche que lo está esperando; o en la cagarruta moral que tiene que ser uno para, desde la seguridad de la distancia, apretar el botón del explosivo y, sin despeinarse, matar al señalado y al niño que pasaba por allí.
Para correr en las astas, aparte de facultades, piernas y pulmones, se da por hecho que hacen falta valor, agallas y lo que hay que tener. Entre los ‘divinos’ los hay con pañuelo rojo y otros que no llevan ningún pañuelo. Y, aunque no siempre unas cosas tienen que ver con otras, lo cierto es que, según las fotos de este periódico, ni en las astas, ni en sus cercanías, hay un solo pañuelo de cuadros. El único que vi lo llevaba alguien en la calle Curia cuando pasaba la Corporación Municipal.
Ignacio Janín. Licenciado en Derecho

domingo, 20 de julio de 2025

La Pamplonesa, por Santo Domingo. Ni dianas ni San Fermín

1933. La Pamplonesa, por Santo Domingo, a las 10 de una mañana no sanferminera. Galle
No estamos en Sanfermines porque el murete de abajo, al tener menos de un metro, llevaría para el Encierro un vallado fijo más alto. Y tampoco son las dianas porque éstas son antes del Encierro y el sol, en esas fechas, entra en Santo Domingo hacia las 10 (hora solar), cuatro horas después de que el Encierro hubiera pasado por ese punto.

Esta foto de Galle, sacada desde el Ayuntamiento (ver siguiente imagen), con La Pamplonesa subiendo Santo Domingo, arrastra un doble error desde que Arazuri publicó "Historia de los Sanfermines" (1983-93), cuando le puso este pie de foto: "Dianas en una mañana de las fiestas de San Fermín del año 1933", error que el AMP (pincha) también recoge.

Ni San Fermín ni dianas
1933 Zaragüeta: Balcón de la foto y murete fuera de Sanfermines. 1965 Galbete
Que es verano, parece claro, viendo los brazos desnudos de los chavales sobre el murete, de escasa altura, que separaba la calle de la actual Plaza de Santiago. Pero, si fuera San Fermín, ese murete (ver siguiente imagen) necesitaría de un vallado protector, ya que su altura respecto a la calle era fácilmente superable por un toro.
1920-29 Murete sobreelevado con vallado fijo para Sanfermines. Carlos Amat
¿Son las dianas?  Tampoco. Las sombras de los protagonistas, paralelas a la acera, imposibilitan que lo sean.

Origen y finalidad de las Dianas
Las Dianas sanfermineras tienen 150 años. Su origen data del año 1876. Mientras transcurría el mes de junio y se discutía si suprimir o no el Encierro, un anónimo suscriptor de «El Eco de Navarra» solicitó por medio de una nota en el periódico la siguiente sugerencia: «¿Por qué no recorría una banda de música las calles de la ciudad a las cinco de la mañana, para despertar al vecindario?».
El Ayuntamiento, deseando congraciarse con los pamploneses, aceptó la sugerencia, y así, en la madrugada del 7 de julio de 1876 se interpretaron las primeras dianas pamplonesas.
Aunque ahora oficialmente sea a las ocho de la mañana, el Encierro -con alguna excepción- sigue celebrándose a la misma hora solar de siempre: las seis de la mañana, las 8h. del actual horario de verano. Nos lo recuerda la conocida copla de Ignacio Baleztena:
"Levántate, pamplonica, y pega en la cama un brinco, que acaban de dar las cinco y el encierro es a la seis. Al que no corra los toros por la calle la Estafeta le mandan hacer puñetas por ser un mal pamplonés"
Aquí la tenéis iniciada por Iñaki Astondoa y Los Iruña'ko, en un vídeo que sé que veréis hasta el final:
Así pues, las dianas sanfermineras han sido y son antes del encierro, precisamente, al menos en teoría, para animar al personal a levantarse y asistir a él.

El sol, en Mercaderes (8h. actuales, 6h. solares)
1949-67-64: tres años distintos del sol en Mercaderes
Durante el recorrido del Encierro, los toros sólo ven el sol de frente en dos instantes: plaza Consistorial, entrando ya en Mercaderes, y en el Callejón. Comprobadlo con el último encierro de los miuras:
Nos interesa el tramo de Mercaderes. Comparando las tres fotografías, vemos unas ligeras diferencias en el ángulo de incidencia de las sombras respecto a la acera. Además de a algún retraso, se puede deber, sobre todo, a que son distintos días de Sanfermines.
Podemos construir un reloj cuyo centro es la unión entre el tramo de Mercaderes -donde ya sabemos que son algo más de las 8h. (6h. solares)- y el tramo de Santo Domingo, donde se encuentra La Pamplonesa:
Así podemos deducir que el sol entrará por Santo Domingo algo antes de las 10 de la mañana (horario solar), cuatro horas más tarde de hacerlo por Mercaderes.
Si, por la hora, es imposible que la foto de La Pamplonesa corresponda a las dianas, ¿a qué puede deberse su presencia en Santo Domingo a las 10 de la mañana? Podría deberse a la festividad de Santa Cecilia (22 de noviembre), con misa en los Dominicos, pero esos brazos de los niños, en manga corta, lo hacen muy improbable.
Así pues, aunque desconocemos los motivos de la presencia de La Pamplonesa en la cuesta de Santo Domingo (ver tercer comentario), sí sabemos que no era por las Dianas y que tampoco era en las fiestas de San Fermín.

sábado, 19 de julio de 2025

El Cali renace en la calle Amaya

Marifé Arana, Aarón Almandoz  y Mouna Rahaoui, en el Bar California. GAEL LASPALAS
El Cali renace en la calle Amaya
Después de cerrar en 2024, dejando atrás una larga etapa de recuerdos, el bar ha reabierto con una nueva gestión y con la intención clara de recuperar ese espíritu original. Vídeo de SF 1994
Gael Laspalas DN 19/07/2025
En el corazón del Ensanche pamplonés, en el número 18 de la calle Amaya, ha vuelto a abrir sus puertas un bar con mucha historia: el Bar California, aunque para la mayoría de vecinos y clientes de siempre es, y será, simplemente “El Cali”.
Fundado en 1952, el Cali fue durante décadas mucho más que un bar. Era un lugar de encuentro, un punto de referencia en el barrio, y también un lugar clave en muchas de las celebraciones populares de la zona. Fue conocido por su ambiente de fiesta, por lanzar su propio chupinazo durante las fiestas de San Fermín, organizar cabalgatas de Reyes, y hasta sacar pasacalles por su cuenta. Todo esto hizo que, con el paso de los años, se convirtiera en parte del vecindario.
Después de cerrar en 2024, dejando atrás una larga etapa de recuerdos, el bar ha reabierto con una nueva gestión y con la intención clara de recuperar ese espíritu original. Al frente del proyecto está un equipo con mucha experiencia en la hostelería local, especialmente conocido por su trabajo anterior al frente del Casino de Pamplona. Su apuesta ha sido clara: reabrir el Cali con respeto a su historia, pero con la mirada puesta en el presente.
Bar El Cali, con su emblemático logotipo, en la calle Amaya de Pamplona PEDRO GÓMEZ
La reforma del local ha sido discreta. Se trata más bien de un lavado de cara que de un cambio radical. Se han renovado elementos necesarios, pero sin perder la esencia del sitio. El mítico letrero azul sigue en su sitio, presidiendo la entrada como siempre, lo que facilita que tanto antiguos como nuevos clientes lo sigan reconociendo como el de toda la vida.
En cuanto a la cocina, el nuevo Bar Cali ha optado por mantener algunos de los clásicos que siempre gustaron, como el popular pincho de chipirón a la plancha, e incorporar propuestas actuales que aportan variedad sin perder su sencillez característica. La carta es breve pero cuidada, pensada para el día a día, con buenos productos y elaboraciones sencillas que invitan a repetir más de una vez. Se pueden encontrar desde pinchos hasta platos más completos de menú, ideales tanto para un almuerzo rápido como para una cena tranquila en familia.
El ambiente también conserva esa cercanía que lo caracterizaba. Es un sitio para ir a tomar algo con tranquilidad, picar algo al mediodía o cenar más tarde. Como dicen desde el equipo que lo gestiona: “Cuando se va el último cliente, nos vamos”.
El nuevo Bar Cali es una apuesta por seguir siendo un punto de encuentro del barrio.
***
Jesús Garatea me ha hecho un regalo enorme. Un vídeo que retrata el ambiente de El Cali en los Sanfermines de 1994. El autor es Martín Jesús Urdíroz, gran aficionado al cine y realizador de numerosos documentales etnográficos premiados en diversos certámenes. Y quien lo ha digitalizado es Miguel Tabar, Productor de medios audiovisuales en Mírame Comunicación SL. Mil gracias a ambos.

viernes, 18 de julio de 2025

Un fuero para Joe Distler, corredor del Encierro

Joe Distler, con americana, se resguarda durante un encierro de Miura en Pamplona. ARCHIVO
Con fecha de 13 de julio, publicaba Ignacio Murillo un artículo sobre la americana de los estadounidenses que corren el día14 el encierro de los Miuras, encabezado por una impresionante imagen con el pie de foto explicativo que podéis ver.
Un mozo, de paso que se aparta de la trayectoria del miura que encabeza la manada, parece retener contra la pared a un Joe Distler, de chaqueta blanca, que no pierde detalle del salto del morlaco.
La gente que no conoce a Joe se preguntará que hace ahí un señor tan mayor y tan elegante. Nos lo va a explicar Chapu, quien el 14 de j ulio de 2011, seis horas antes del encierro de los Miuras, firmaba como "Francisco Apaolaza":
 
JOE DISTLER CORRE LOS "MIURAS" DE CHAQUETA
"Correr es genial en una época en la que todo está prohibido y es aburridísimo"
Vino al mundo en 1942 en Nueva York y en Pamplona volvió a nacer media docena de veces. La última, en 1998, le costó una cornada y una prótesis de cadera.
Ser un clásico del encierro de Pamplona es lo que le faltaba a Joe Distler, profesor de Literatura en la American School de París, para convertirse en una curiosa leyenda. Es uno de los hombres que más años lleva corriendo el encierro: lleva desde 1967 sin dejar de poner los pies en la calle ni un sólo día. Antes, había leído un libro de Robert Dely ("The swords of Spain") en el que conoció la carrera. "Correr es un arte maravilloso y genial ahora que todo está prohibido y es aburridísimo. Me dije que un día tendría que hacerlo". Era un tipo decidido, así que se metió en la calle. "Llegué a la plaza antes que los toros. Algo dentro de mí me decía que tenía que repetir". Y hasta hoy.
Por el camino, se ha juntado con los mejores y los mejores le han respetado como al que más. Ahora, con su cadera de plástico y metal ha tenido que dejar la Estafeta para meterse en la técnica de la Curva de Mercaderes.
Joe Distler, de americana, y Larry Belcher
Con la masificación le es difícil llegar a la cara de los toros, pero no se retira. "Aún estoy entre el cinco por ciento que puede y sabe lo que hace". El adiós le vendrá cuando sienta que puede molestar.
De momento, pueden encontrar a Distler, braceando con la camiseta sin mangas que viste desde que se las quitó a la manera del fútbol americano para que no le agarraran de los brazos las manos del pánico Es un tipo elegante. Desde 1971, él y otros compañeros visten una chaqueta blanca de sport cada vez que corren los "miuras".

Como veis, Chapu nos explica magistralmente por qué está justo ahí, en la Curva de Mercaderes, y vestido de esa guisa.

El día siguiente al artículo de Murillo se celebraba el Encierro de los Miuras de este año 2025 y la Galería del Encierro, de Diario de Navarra, nos ofrece no menos de media docena de fotos como ésta:
Ese "mucho Pamplona", encima de Distler, marca la diferencia de año con la foto de portada. 
Veo cuatro americanas blancas, tres contra la pared y una en el ángulo inferior derecha. Pegado a Joe, me parece ver a Miguel Ángel Castander, de 58 años, pastor actual en los encierros de San Sebastián de los Reyes y ex corredor del de Pamplona, que fue corneado por uno de Dolores Aguirre en 2003.
Miguel Ángel Castander, Mikel Izco, Aitor Arístregui y José Joaquín Catalán. Detrás, Iñaki y Asier García, padre e hijo. DN cedida
Hacer la vista gorda
¿Es "legal" lo que en los últimos años hace Distler? Evidentemente no se ajusta a la normativa:
Queda prohibido "estar a la espera, antes de la salida de los toros, en rincones, ángulos muertos... situados en el recorrido del encierro" "A partir de las 07:30 horas únicamente podrán permanecer en él quienes vayan a correr...".
¿Se le debería sancionar e impedir que lo siga haciendo? Yo creo que no. En el encierro siempre ha habido gente que no quiere retirarse, que no se resigna a ver los toros desde el balcón o la televisión, que solo se siente vivo si pisa el suelo por el que enseguida pasarán los toros. En Santo Domingo hay unos cuantos. Siguen el mismo ritual que el resto de corredores: le cantan al Santo, se desean suerte con un abrazo... y cuando llegan los toros, se echan a un lado. Cuando ha pasado el peligro, comentan con sus amigos la jugada como si hubieran hecho la carrera de su vida. Necesitan matar el gusanillo y, mientras no estorben, hay que hacer -pienso yo- la vista gorda, una excepción, un fuero específico.
Eguíluz y Madina, abrazados. Tras Julen, David Mora. Tras el diestro, Castander y Distler
Joe Distler, a sus 82-83 años, lleva corriendo (en los últimos, "corriendo") todos los encierros desde 1967. Son ya 58 años (unos 464 encierros). Y está gritándonos alto y claro que no quiere morir en la cama ni en la Zurriola, por una ola orillera, como su buen amigo Julen Madina. Habrá que darle un fuero a este héroe del Encierro.
Todos recordamos -y Joe el que más- lo que pasó en esa misma esquina de Estafeta con Mercaderes, en la que se coloca Distler, el 14 de julio de 2014 con el miura Olivito:

jueves, 17 de julio de 2025

Otras voces sobre Torre Pacheco

Santiago Abascal, en una rueda de prensa con la imagen del anciano agredido
Estos días da asco poner las cadenas públicas de RTVE sobre los sucesos de Torre Pacheco. Confunden la inseguridad ciudadana con el racismo. Catequesis antirracista en la que se culpa a Vox con la complicidad del PP. De paso, les viene de maravilla para tapar la corrupción que acecha a Sánchez.
Vox fue la formación más votada en la localidad en las últimas elecciones legislativas de 2019, con más del 38% de los sufragios. También fue el partido que se llevó más apoyos en la región de Murcia, donde obtuvo más del 28% de las papeletas.
Torre Pacheco (pincha, sitúate y baja con el muñequito) me recuerda, en mucho más grande, a los pueblos de colonización que tenemos en Navarra. Tiene unos 40.000 habitantes, un tercio de ellos inmigrantes. La población ha aumentado rápidamente en los últimos años debido al auge de la agricultura intensiva, en la que trabajan muchos de los vecinos de origen extranjero.
La agricultura murciana depende de la mano de obra migrante
Escuchemos a Nabil Moreno, presidente de la comunidad musulmana de Torre Pacheco, en la parte final de este interesante artículo de la BBC News Mundo:

4. Jóvenes desarraigados
Torre Pacheco cuenta con una población que supera los 40.000 habitantes, pero hace solo un par de décadas apenas eran 15.000.
El aumento de los cultivos de regadío en esta árida región, propiciados por el trasvase de agua entre el caudaloso río Tajo y el río Segura hace 45 años, ha generado una próspera huerta que requiere de una abundante mano de obra para recoger los cultivos.
Mitin del presidente de Vox en la región de Murcia
La gran mayoría de esos puestos de trabajo, que muchos españoles no quieren, los han ocupado inmigrantes, en su enorme mayoría procedentes del Magreb, la región que ocupa el noroeste de África.
Allí trabajan muchos migrantes regularizados, algunos que llevan décadas en España, pero también otros que no cuentan con papeles y que viven en la marginación.
"El pueblo necesita migrantes y nosotros necesitamos a ese pueblo porque es donde tenemos trabajo, nuestra vida, nuestro futuro. Este país nos ha ofrecido lo que no nos dio nuestro país, así que no vamos a morder la mano que nos dio el pan", argumenta Nabil Moreno.
Él lleva más de 25 años en España, un país que califica de "muy abierto y muy amable", y donde ha formado una familia.
Sin embargo, Moreno ya vivió otro momento de tensión en el año 2000, cuando los disturbios racistas en el pueblo de El Ejido, en la provincia andaluza de Almería, tras el asesinato de tres vecinos, pusieron en tensión a gran parte de las comunidades de origen magrebí en el país.
José Antonio Herrera, propietario de un bar en El Egido, posa junto a los carteles de VOX pegados en la terraza del bar que regenta junto a su socia, de nacionalidad búlgara.
Para Nabil Moreno, sin embargo, el problema no está en los migrantes que acaban de llegar, "sino en los jóvenes nacidos aquí, que se sienten abandonados, no se identifican ni como españoles ni como marroquíes".
Algunos chavales de esa segunda generación se han vuelto conflictivos, según Moreno.
Muchos son "ninis", vocablo que en España se utiliza para designar a jóvenes que ni trabajan ni estudian.
"Están 24 horas en la calle, así que, normalmente, están buscando conflictos. Sienten el racismo, les dicen que se vayan a su país pero cuando van de vacaciones a Marruecos los tratan como inmigrantes y muchos no hablan árabe. Son jóvenes que están muy enfadados, son muy rebeldes, es muy difícil calmarles, porque el odio que tienen dentro no es de ahora, viene de muchos años", señala el presidente de la comunidad musulmana de Torre Pacheco.

Y ahora, la voz del Frente Obrero (pincha), una joven organización que se autodefine como patriota y revolucionaria

Y finalmente la voz, siempre mentirosa, de nuestro próximo ex presidente:

miércoles, 16 de julio de 2025

María Caballero se zampa a Chivite tío

El consejero de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra, Óscar Chivite Cornago, comparece en la comisión de investigación sobre el Caso Koldo, en el Senado, a 15 de julio de 2025, en Madrid EUROPA PRESS
Lo nunca visto: sabiendo que está Cerdán dentro de la empresa, se volvería a adjudicar Velate a Servinabar. Esto debe ir a fiscalía
El consejero Chivite no pone la mano en el fuego "por nadie", ni siquiera por la presidenta
El titular de Cohesión Territorial del Ejecutivo navarro respondió así a las preguntas de María Caballero y Ana Beltrán
Beatriz Arnedo DN 16/07/2025
Varios cargos del PSOE pusieron la “mano en el fuego” por el exdirigente Santos Cerdán y hoy reniegan de él. 
Este martes 15 de julio, el consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite, rehusó poner su mano en el fuego por nada ni por nadie. No la puso por la “limpieza de la adjudicación” de Velate, cuando se lo pidió María Caballero, de UPN. Sin embargo, cuando esta le planteó si con lo que sabe volvería a actuar de la misma manera, Chivite respondió tajante que sí.
“¿Sabiendo que está Santos Cerdán, y lo ocultó, metido en Servinabar?”, planteó la senadora. El consejero sostuvo que solo sabe lo que se ha publicado y que esa relación la hacía Caballero, ya que es “un tema que no está resuelto”. A preguntas de Ana Beltrán, del PP, Chivite tampoco puso “la mano en el fuego” ni por su antecesor en el cargo, Bernardo Ciriza, ni por la presidenta María Chivite. “No pongo la mano en el fuego por nadie”, reiteró.

martes, 15 de julio de 2025

José Javier Múgica (Leiza, 14 julio 2001)


Acto en Leiza en homenaje a José Javier Múgica
Familiares, amigos y vecinos de la localidad han asistido a un responso y a la colocación de unas flores en el lugar en el que ETA asesinó hace 24 años al edil de UPN
Beatriz Arnedo DN 14/07/2025
En el centro de la imagen, Reyes Zubeldia, viuda de José Javier Múgica, junto a sus hijos Francisco Javier, Daniel y Raquel, y la presidenta de UPN, Cristina Ibarrola /IRATI AIZPURUA
Un prolongado aplauso ha cerrado este lunes, 14 de julio, el sencillo y emotivo homenaje al concejal de UPN de Leiza José Javier Múgica, asesinado por ETA en 2001 con una bomba colocada en su furgoneta. Múgica tenía 59 años, estaba casado y era padre de tres hijos.
El lugar, justo tras el atentado
El acto de recuerdo se ha convocado, como cada año, en el lugar donde tuvo lugar el atentado, el número 30 de la calle Amazabal de la localidad. Ha consistido en un responso a cargo del párroco Iñazio Azcoaga y una ofrenda floral.
Lo ha cerrado Silvestre Zubítur, edil de UPN en la localidad, quien ha destacado que se han cumplido ya 24 “largos y cortos años”, por el tiempo transcurrido pero a la vez por lo rápido que ha pasado. Lo “más duro” es lo que queda para la familia, ha lamentado, y ha agradecido a todos los que un año más han vuelto a reunirse un 14 de julio en Leiza. A continuación, se ha celebrado una misa en la parroquia de San Miguel.
En el acto han estado la viuda de Múgica, Reyes Zubeldia, y sus hijos Francisco Javier, Daniel y Raquel, además de algunos nietos.
Miguel Sanz, ante la familia, aquel 14-07-01
Ha acudido una nutrida representación de UPN como su presidenta Cristina Ibarrola, el alcalde de Tudela Alejandro Toquero, el expresidente Miguel Sanz o el diputado Alberto Catalán. También han asistido representantes del PP como su secretaria general Amelia Salanueva, la parlamentaria Irene Royo o el exconsejero José Ignacio Palacios. Han estado también Pello Urquiola, amigo de Múgica; José Ignacio Ulayar, hijo de Jesús Ulayar, asesinado por ETA en 1979 en Etxarri Aranatz; representantes de la Guardia Civil y miembros de Sociedad Civil Navarra como Pilar Aramburo.
En el lugar donde fue asesinado hay una placa en su memoria en la que se reproduce su perfil y una leyenda que dice: ‘Le quitaron la vida por defender sus ideas. Libertad, Justicia y Paz’.

Llevaba solo dos años como concejal y había sufrido ataques previos
José Javier Múgica, concejal de UPN en Leiza, se ganaba la vida como conductor de autobuses y con el comercio de fotografía que tenía en la localidad. El 14 de julio de 2001, sábado, se había citado con una pareja en su estudio, ya que les iba a hacer el reportaje fotográfico de la boda. Sufrió el atentado al salir de casa esa mañana y poner en marcha su furgoneta.
Casado con Reyes Zubeldia desde 1969, era padre de tres hijos, Francisco Javier, que entonces tenía 28 años, Daniel, que contaba con 27 y Raquel, de 21.
Era habitual verle por el pueblo con la cámara fotográfica al cuello. Le apasionaba cantar y era miembro de la coral Jeiki de Leiza.

Los violentos le acosaban
La política formaba parte de su vida desde hacía tan solo dos años, meses en los que vivió de cerca el acoso de los violentos. Era concejal de UPN en Leiza desde el 13 de junio de 1999. Pronto supo que podía ser objetivo de los terroristas.
Apenas un año antes del atentado que acabó con su vida, en plenas fiestas de su localidad, el 13 de agosto de 2000 un grupo de encapuchados quemó su furgoneta de trabajo. Para ese momento ya había soportado también pintadas que hacían referencia al partido al que representaba, tanto en su vivienda como en su comercio de fotografía. Él siempre manifestó su intención de seguir en el cargo.